Un chico de cabello alborotado color rojo caminaba despreocupado por los pasillos. Manos en los bolcillos, su camisa desordenada y mangas arremangadas, su corbata desecha, y aros en la ceja y labio que le daban el aspecto del típico chico rebelde. Era hora de clases, por lo que los pasillos estaban vacíos, pero algo le extrañó en uno de ellos que le hizo detenerse en seco y sorprenderse por lo que veía.
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Michiru estaba comenzando a preocuparse, ya iba a ser el final de la clase y la rubia aun no volvía. No lucía bien cuando salió del salón ni durante todo ese día, tenía un mal presentimiento. De pronto entró la subdirectora a la clase, que se acercó a la profesora y le dijo algo en voz baja que provocó una reacción de preocupación en ella. Al interrumpirse la clase todos los alumnos comenzaron a conversar entre ellos y a distraerse, todos excepto la chica que estaba atenta a las expresiones de ellas mientras mantenían el dialogo, puesto que no podía oír. La maestra le indicó con la mano el que era el pupitre de Haruka. La mujer se acercó y tomó el maletín de la rubia, cosa que alarmó a la chica, quien tomó el brazo de la subdirectora para detener la acción de llevarse el maletín del asiento de su lado.
-"que pasó? sucedió algo con Haruka?"- los ojos suplicantes de la chica por saber una respuesta hicieron que la mujer hablara dudando si era pertinente hacerlo en ese momento.
-"ven conmigo"
Ambas salieron de la clase y caminaban por el pasillo, el silencio y compostura de la mujer le estaba empezando a desesperar a la chica.
-"por favor dígame que sucede"
-"encontraron a Haruka desmayada, la llevaron de urgencia al hospital"-al escuchar eso la chica sintió como si un peso se le viniera encima.
-"como?"
-"la encontró Akira y nos dio aviso. Se fue hace unas horas…"
La chica corrió a la salida, sin terminar de escuchar a la subdirectora ni prestar atención si seguía hablando, solo tenía en mente llegar lo antes posible al hospital. Tomó un taxi y llegó a su destino. Caminó apresuradamente por los pasillos, encontrándose con Akira apoyado en una pared. Se dirigió hacía el a encararlo.
-"Kaioh…"
-"que haces acá? Le hiciste algo, verdad?"-frunció el ceño
-"no, yo solo la encontré y…"-pero una cachetada detuvo sus palabras
-"debes estar feliz, no? siempre quisiste verla así…"-la voz de la chica comenzaba a quebrarse mientras hablaba.
-"calma, calma"- el chico la abrazó al notar cómo se iba derrumbando cada palabra. –"ya lo supe todo, lo siento…"
La chica no pudo evitar llorar ante los nervios, siendo abrazada por el pelirrojo que comprendía lo complejo de la situación.
-"como esta?"- dijo volviendo a la compostura.
-"aun no reacciona, no se permiten visitas, no me han dicho nada"
-"Michiru…"- Setsuna acababa de llegar.-"…que paso?"
-"se desmayó en la escuela…"
-"calma, todo va a salir bien"- el chico solo se limitaba a ver en silencio, cuando después de unos minutos habló.
-"yo debo volver a la escuela ahora… nos vemos"-se retiró rápidamente del lugar. –"Tenoh, eres una idiota, no se te ocurra morir ahora"
Pasaron las horas y no sabían ninguna noticia del estado de la rubia. Se encontraban en la sala de espera, y cada cierto tiempo se levantaba para ir a preguntar cómo se encontraba. Ya eran altas horas de la noche cuando el doctor se presentó ante ellas.
-"aun permanece inconsciente. Está comenzando, esta etapa es crítica, y los malestares serán constantes, mareos, dolores agudos, su organismo ya está desgastándose y no hay mucho que hacer más que suministrarle medicamentos más fuertes para hacer esto menos doloroso. Por el momento aun tenemos a todo un equipo buscando la solución, pero la posibilidad se redujo mucho sin la compatibilidad de médula. Debo ser franco con ustedes, queda poco tiempo y hay que estar preparados para todo. Por las drogas que le suministramos despertará en hasta tal vez más de veinticuatro horas, y algo confundida"- dicho esto el médico se fue.
Después de horas, y a pesar de las insistencias de la morena, Michiru se quedó en el hospital dispuesta a hacerlo hasta que despertara. Así pasaron dos días cuando abrió los ojos, tal como dijo el doctor, confundida.
-"que fue lo que sucedió"- dijo la rubia débilmente mirando a su alrededor, encontrándose con Michiru.
-"te desmayaste hace dos días en la escuela"
-"q qué? Dos días?"-preguntó confundida. Después de unos minutos de procesar la información volvió a abrir. –"… no recuerdo nada, solo que me sentía mal"
-"como te sientes ahora amor?"-dijo acercándole la mano.
-"como si me hubiese tomado una botella entera de tequila sola hasta borrarme"-respondió tomándose la cabeza. –"ahh…como odio los hospitales, ya quiero irme"
-"lo siento amor, pero tendrás que estar al menos otra noche más"
-"espera… me desmayé en la escuela? Eso quiere decir que…"
-"no, calma, nadie se percató más que la subdirectora y algunos maestros…y Akira"
-"QUE?!"- dijo alterándose
-"si, él te encontró y dio aviso de que te desmayaste"
-"genial, de seguro debe estar celebrando que me vio así"
-"no lo sé, se veía preocupado"
-"Akira? Lo dudo, desde que tengo uso de razón siempre me ha querido golpear o fastidiar"-de pronto sonó como golpeaban la puerta y alguien se asomaba.
-"hola, permiso"-la rubia inmediatamente frunció el ceño aun más el ceño al ver quién era. -"veo que ya despertaste Tenoh, que bueno"
-"y tú qué haces acá Matsuoka"-dijo enojada al recién llegado.
-"Haruka…"-la chica reprochó. –"…él solo ha venido para saber cómo estás"
-"pues me vale"- gruñó
-"no te preocupes Michiru, debe estar de mal humor, es natural después de pasar dos días inconsciente. Todo debe ser muy confuso, recuerdas como te desmayaste?"
-"eso es algo que no te incumbe"-el chico sonrió al deducir por su reacción, que no recordaba su último diálogo, pues se mostraba como siempre.
-"gracias por acompañarme ayer Rui"- la chica habló para tratar de evitar otra actitud hostil de la rubia.
-"no fue nada, enserio… pasé por la cafetería y te traje esto, pensé que podrías tener hambre"-dijo entregándole un vaso de café y un pastel. La rubia solo presenciaba con hastío como el chico miraba con galantería a su novia, entregándole lo que le traía.
-"gracias"
-"bueno, ya está. Estoy bien así que ya no es necesario que sigas haciéndole compañía a Michiru. Gracias por venir"-interrumpió hablando con rapidez para despedir al chico.
-"espero que vuelvas pronto a clases Tenoh, nos vemos el lunes en la escuela Michiru"- se despidió y salió con una sonrisa triunfal de la habitación. Estaba dispuesto a hacer quedar a la rubia como mentirosa para no quedar mal con Michiru, pero no fue necesario al notar que no recordaba bien cuando sufrió el desmayo. Pronto no habría nada que se interpusiese en el camino para conseguir a la chica.
-"debe estar soñando si cree que no iré a clases"-gruñó la rubia, sabiendo que para el chico su ausencia era la oportunidad perfecta para acercarse a la chica.
-"Haruka, Rui ha venido a ver como estabas, al igual que ayer"
-"querrás decir ha venido a ver como tú estabas… ese idiota tiene algo que no me agrada"- quedó pensativa. Sabía que no era muy objetivo viniendo de su parte, pues le molestaba el saber que quería a toda costa conquistar a la chica, pero algo sentía que no le daba confianza.
-"eso se llaman celos amor. Él es un buen chico"
-"no lo sé… ahh, ya quiero irme de acá"- dijo fastidiada tratando de quitarse un tubo de su brazo, pero fue detenida por la suave mano de la chica.
-"deja eso. Llamaré al doctor"
El médico confirmó lo que dijo la chica y la rubia no podía irse hasta el otro día. Como sugerencia de la chica, Haruka dio aviso a Daisuke de lo sucedido y le explicó que ya estaba bien, aunque aun así él insistió que le iría a ver al otro día.
Cuando cumplió su reposo, estaba ansiosa por irse de aquel lugar y volver a su departamento, y aunque, según el doctor, era quedarse otro día más para asegurarse de que tomara reposo, pero la rubia se comportaba como una verdadera cría estando en un hospital. Una vez vestida y lista se dispuso con Michiru a caminar hacia la salida, extrañándose de la impuntualidad de su amiga quien afirmó que le iría a buscar. De pronto pudo divisar a Setsuna en el pasillo acercándose con un rostro que trataba de advertir la situación próxima.
-"Haruka…"- pero no le dio tiempo para prepararse, pues tras ella se encontraban sus padres.
Saito mostraba preocupación y Misako enojo, sintió como si se le apretara el estómago al verlos. Ambos se acercaron a ella, su madre más aprisa, aventándole una cachetada que le dio vuelta el rostro. La cara de sorpresa para los presentes no se hizo esperar. Le tomó unos segundos a la rubia volver la cara, encontrándose esta vez en el rostro de su madre una expresión de angustia.
-"cómo es posible que nos ocultaras esto todo este tiempo"- los ojos de la mujer comenzaban a vidriarse, sorprendiendo a su hija. –"por Dios Haruka, tienes solo diecisiete años… aun eres mi pequeña"
-"lo siento"- dijo desviando la mirada al suelo, pero no se hizo esperar los brazos de su madre rodeándole, siendo correspondido después de un momento.
Luego se acercó Saito a ella y posó inicialmente la mano en su hombro, para luego darle un fuerte abrazo. Había olvidado aquella calidez de esos abrazos, como de pequeña cuando tenía una pesadilla, el solo sentir de mimo materno le hacía conciliar el sueño, o cuando caía lastimándose tras sus rudos juegos infantiles, su padre le levantaba y con un par de palmaditas le hacía recobrar fuerzas y la confianza. Por más que fuese independiente al yugo paterno, esas sensaciones jamás podrían ser borradas. Por un momento le hizo sentir que todo estaría bien, como si ellos le sacaran el gran peso de encima.
Después del intenso reencuentro, se saludaron con Michiru de una manera muy fraternal, pues no había cabida para pensar en diferencias. Saito les explicó que al llegar sorpresivamente a Japón fueron a darle una sorpresa a su hija pasando por ella a la escuela, donde les explicaron lo sucedido, contactando con Setsuna, para luego llegar hasta el hospital.
-"contactaré con los mejores médicos para que te den un nuevo diagnóstico, tal vez sea conveniente ir a América y…"- pero interrumpió a su padre.
-"ya lo hice papá… he consultado con varios médicos importantes, y la conclusión es la misma"- continuaron hablando de la situación pero una voz les hizo voltear.
-"Misako…"-pronunció el hombre.
-"Daisuke? q- que…?"- la mujer mostró un evidente impacto al encontrarse con aquella persona, frente a ella, frente a su familia.
Saito también vio con asombro lo que ocurría, sabía a la perfección quien era aquel individuo. Luego vio a su mujer, quien aun no salía del shock de la situación, todos esos años, el daño provocado. Sintió el deber de proteger a su familia.
-"que es lo que haces acá?"-dijo ásperamente el padre, mientras apoyaba su mano sobre el hombro de su esposa.
-"yo…"- la verdad es que no sabía que decir, pues que ellos estuvieran presentes le tomó por sorpresa, y no sabía que tan informados estaban de la situación de su hija.
-"em…papá, mamá, él es… Dai Daisuke, tu maestro de literatura en la Universidad, lo recuerdas madre?"- se apresuró a decir Haruka de una manera no muy inteligente, provocando que la mirada de todos se enfocaran en ella. –"bueno, yo…"- no encontraba la forma indicada para arreglar lo anteriormente dicho y comenzar a explicar.
-"Tíos, yo lo contacté…"- interrumpió la morena, captando la atención general, y la mirada de sorpresa de los padres. –"una probabilidad de que Haruka mejorara era el trasplante de médula, y ninguno de ustedes lo fue"
Rápidamente, con cara de sorpresa miraron a Daisuke, pero la rubia esta vez se encargó de completar la información para despejar dudas.
-"pero Daisuke tampoco lo es"-otro incómodo silencio. –"bueno, estoy algo cansada y me gustaría volver al departamento, la comida acá es terrible"
-"bien, supongo que yo también me voy, veo que estás mejor, me alegro"-dijo Daisuke incomodado con la situación. –"luego hablamos"- miró de reojo al matrimonio y se despidió.
Aunque la rubia insistió en querer irse sola a su departamento, todos fueron hasta el lugar, hablando en el camino de la situación, donde sus padres le explicaron que se quedarían en Japón junto a ella. Haruka les aclaró que nada cambiaría y continuaría viviendo sola, por lo que les pedía que respetaran sus deseos de independencia. Luego de una larga discusión, que se prolongó al añadir que estaba viviendo con Michiru, no les quedó otra que ceder ante su hija, definitivamente ya no era aquella adolecente irresponsable de antes.
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-"no te sientes mejor ahora que ellos saben? Anda, reconócelo"-dijo la chica mientras se cambiaba de ropa
-"si, es verdad… aunque me hostiga que mi madre me llame cada una hora para saber cómo estoy. Desde que volvieron hace unos días mi celular no ha parado de sonar"- respondió acostándose con su pijama ya puesto.
-"ni el mío cuando decides no contestar"-sonrió la chica acostándose también.
-"oye, hablando de padres, has sabido algo de los tuyos?"
-"deben de haber viajado por negocios, cuando los llamé hoy me dijeron que no estaban en Nueva York. Es extraño que no me lo hayan comentado cuando hable con ellos"- la rubia apagó la luz y le rodeó con su brazo.
-"los extrañas muchos?"
-"si… hace meses que no los veo, y las llamadas son cada vez menos. La última vez que hablé con ellos los sentí algo raros conmigo"
-"raros?"
-"si, como si estuvieran molestos. Supongo que pudo ser algo relacionado con los negocios"- dijo tratando de buscar alguna explicación.
-"debe ser eso. Buenas noches, bella"
-"buenas noches"
Ambas se dispusieron a dormir, pero a la chica le costó conciliar el sueño, dándole vueltas a su mente, pues tenía un mal presentimiento.
Al otro día fueron ambas a la escuela, pues Haruka no tenía intenciones de dejarla ir sola y darle la oportunidad a Rui de que intentara conquistarla, así que, llevando la contra de todos, decidió hacer caso omiso al reposo. Se conformaba con las pastillas y la jeringa y la ampolleta en caso de que el dolor fuera más crítico. Durante los recreos hacía lo imposible por evitar que el chico se les acercara, pero tenía una excusa para todo e igual lo conseguía.
Al final de la clase Haruka fue a hablar con el entrenador para avisarle que no podría ir al campeonato, por lo que cuando ambas llegaron al estacionamiento encontraron solo el auto de la rubia, pues ya todos se habían ido. Venían conversando, la chica se burlaba que la rubia no encontraba sus llaves, cuando se extrañaron al notar como llegaba un BMW negro, y más aun cuando se detuvo cerca de ellas. Bajaron los dos ocupantes, sorprendiendo inmediatamente a la chica.
-"mamá, papá? que hacen aquí"-preguntó confundida Michiru, sin saber cómo reaccionar, pues no los veía hace dos meses, pero ellos no llevaban buen rostro.
-"así que era cierto…"-dijo el padre moviendo su cabeza de un lado para otro mientras comenzaba a sulfurarse. -"…TÚ, aléjate de mi hija ahora!!"- tomó rápidamente por el brazo a la chica, apartándola del lado de la rubia.
-"padre… q que haces?"- dijo la chica aun sorprendida por lo que estaba ocurriendo, mientras era empujada de la muñeca por el hombre alto, de facciones duras y de cabellos grises.
-"no voy a permitir que sigas manchando tu reputación y la de tu familia. No puedo creer que fueras capaz de hacer algo como esto, pero se acabará ahora mismo"- nuevamente la tironeó, esta vez con más fuerza, lo que hizo reaccionar a la rubia que presenciaba.
Sintió como si la presión le subiera, recién en ese momento asimiló la repentina situación. Al ver como la alejaban a la fuerza se acercó unos pasos estirando la mano.
-"Michiru…"- pero el hombre volteó furioso hacia ella y la empujó violentamente para evitar alguna intervención, golpeándose contra el pilar del estacionamiento, provocando que se cayera la ampolleta de su bolsillo, quebrándose al impactar contra el suelo.
-"ni se te ocurra volver a tocarla, ya has hecho suficiente daño mocosa"
-"Haruka!! Suéltame ahora!! Haruka!!"- la chica gritaba desesperada al ver como la rubia seguía apoyada en el pilar tratando de enfocar, mientras trataba de zafarse del agarre de un empleado que acompañaba al matrimonio.
-"ya basta Michiru! Sube al auto y has lo que dice tu padre, ahora!"-ahora su madre era la que hablaba.
-"Mi Michiru…"-susurró, sentía su cabeza palpitar, como si fuera a reventarle, su rostro ardía, y tenía la necesidad de apoyarse aun en el pilar para no perder el equilibrio. De pronto volvió a concentrarse en los gritos de esa voz que conocía, y volvió a enfocarse en la situación, pudiendo ver cómo, a pesar de que la chica daba la pelea, era metida en el lujoso auto negro. El sonido de las puerta cerrarse le hizo volver. –"…Michiru!!!"
El auto aceleró avanzando, mientras Haruka dejó de apoyarse en el pilar para correr tras él. Dio un par de pasos y perdió el equilibrio tropezando, pero sin pensarlo dos veces se estabilizó con ayuda de su mano apoyándose en el suelo para evitar que cayera, y corrió lo más rápido que pudo tras el vehículo.
-"detengan el auto ahora! Por favor!"- continuaba gritando la chica en el interior mientras miraba hacia atrás como la rubia corría aun, temiendo lo peor.
-"acelera"-ordenó el padre al chofer para perderla de vista, un tanto sorprendido por la persistencia de la rubia que se acercaba.
No prestaba atención a las bocinas que le advertían que estaba corriendo en plena vía, solo estaba mentalizada en alcanzar al auto, sin pensar en nada claro, solo evitar que se la llevaran, pero su presión estaba elevadísima, la cabeza le daba vueltas y el aliento le abandonó. En un cruce sintió como un auto frenaba en seco, salvándose por escasos centímetros de ser golpeada. Apoyó sus manos en el capot, mientras el conductor se baja rápidamente para verificar si estaba bien, pues aparte del casi choque, lucía fatal.
-"oye, estas bien?"
-"no, deb debo…"-susurraba mientras con su mano trataba inútilmente de detener el movimiento de su cabeza, pero estaba quieta, pero sentía que no dejaba de girar, y con la otra palpaba sus bolcillos buscando su medicina.
-"calma, mírame…"- alzó la vista, vio a un tipo que movía sus labios pero no oía nada, giró la vista al camino, viendo ya lejos aquel auto negro, y después, nada.
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-"Saito, está despertando"- escucho una voz familiar mientras abría los ojos, enfocando la figura de su madre frente a ella. Miró confundida a su alrededor, tomándole un tiempo reconocer que se encontraba en la cama del departamento donde estaban viviendo ahora sus padres.
-"q que pasó"- se iba a levantar pero el brazo de su madre la volvió a acostar.
-"no te levantes, debes descansar"
-"además de que casi te atropellaron por correr de manera suicida, te subió la presión y te desmayaste... un conductor nos llamó sacando el número de tu celular y te trajimos para acá"
La rubia escuchaba confundida la explicación, aun le daba un poco de vueltas la cabeza. Tratando de visualizar en su memoria lo que su padre le decía, de pronto recordó lo último ocurrido en el estacionamiento de la escuela.
-"Michiru"- exclamó
-"ya vendrá cuando se entere. La llamé a su celular, pero no contestó."-dijo la madre
-"no, sus padres… llegaron sus padres y se la llevaron. Saben lo de nosotras"- dijo inquietándose.
-"Haruka, no es fácil, pero era algo que iba a ocurrir. Debes darles tiempo. Ese es un asunto familiar que ellos deben arreglar"
-"no papá, yo no tengo tiempo…no puedo esperar"- se dispuso a levantarse.
-"sé que es algo difícil, pero debes entenderlos…"- habló con suave voz su madre, pero fue interrumpida.
-"y quien me entiende a mi?! A nosotras?... lo único que queremos es estar juntas. Solo queremos vivir"
-"adónde vas?"- preguntó su madre al ver que se disponía a salir de la habitación.
-"a buscarla, deben estar en su casa. Iré a hablar con ellos"
-"Haruka, no. Debes descansar, te desmayaste hace solo unas horas"
-"esas horas fueron suficientes, ya descansé"
-"no manejarás de ninguna manera en ese estado"- sentenció su padre tomándole el brazo. -"yo manejaré"- la rubia le vio con sorpresa, no se esperaba esa respuesta, así que sonrió. –"vamos"
-"que estás diciendo Saito? Que es lo que se supone que van a hacer una vez que estén allá. Esto es una locura!"- exclamó la mujer alterada al ver como caminaban hacia la puerta de salida. –"ni creas que dejaré que vayan solos"- dijo con el ceño fruncido siguiéndolos dispuesta a ir.
Todo el camino Misako preguntaba qué era lo que Haruka tenía pensado, y de vez en cuando trataba de persuadirle, en buenos términos, e incluso empleando su autoridad materna, pero sabía que su hija no daría el brazo a torcer. Una vez fuera de la mansión, el auto estaba detenido, y la rubia pidió que la esperaran afuera, mientras tomaba el coraje para enfrentarlos.
-"estás segura de esto Haruka?"- preguntó su padre.
-"sí, estoy muy segura. No puedo dejar que simplemente las cosas se arreglen solas"- tomó aire y salió del auto. Sus padres desde adentro le miraban caminar hacia el acceso de esa gran casa.
-"definitivamente ha madurado, ella le ha hecho cambiar mucho, no crees?"-comentó a su esposa.
-"si, aunque me cueste admitirlo, esa chica ha sido lo mejor que le ha pasado dentro de toda esta tragedia"
-"tal vez ya sea momento que transemos. Verla luchar con esa convicción por ella me hace, aunque me cueste, respetar su decisión"
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Desde que llegaron no pronunciaron ninguna palabra. Michiru al verse imposibilitada de salir, se dirigió a su cuarto donde permaneció durante horas angustiada sin saber qué hacer. Nunca pensó en que este momento llegaría, ni que sería así. Debió adivinar que alguno de sus empleados le informaba acerca de ella, pero es que desde que estaba con Haruka decidió no pensar en nada más que no fuera ella. Lo último que pudo ver fue que un auto frenó para evitar atropellarla, y de ahí le perdió de vista. Le quitaron su celular y no había forma de saber de ella, así que decidió, en un acto desafiante, bajar y llamarle.
-"que crees que haces señorita?"-preguntó amenazante el padre al ver como su hija tomaba el teléfono.
-"necesito saber cómo está Haruka"
-"es que acaso te volviste loca? Es que no estás entendiendo la gravedad de tus actos?!"- respondió alterado quitándole el teléfono de las manos. –" es que no sientes ni un poco de vergüenza por lo que hiciste?"
-"lo que menos siento es vergüenza, y jamás lo haré, porque la amo"- fue acallada por la palma de la mano del hombre golpear su mejilla.
-"cállate… cállate ahora, no quiero oír ninguna palabra más"- en ese momento llegó también su madre.
-"lo siento padre, pero no quiero perder el tiempo contigo tratando de hacerte entender mis razones. Si no pueden entenderlo, lo siento, de verdad. Pero yo no pretendo dar ningún paso hacia atrás, no voy a perderla, y es una decisión que va más allá de lo que ustedes puedan hacer"- dijo con firmeza mientras su mano posaba en su mejilla.
-"cómo es posible que nos hables de esta manera Michiru, tú has cambiado"-dijo su madre. –"esa muchacha te lavó el cerebro"
-"no madre, nadie me ha lavado el cerebro. Porque no simplemente pueden entender…"
-"la que no entiendes eres tú jovencita, no me interesa que sean otros tiempo ni nada de esa basura, no voy a permitir que mi hija cometa esa clase de libertinajes pervertidos"
En ese momento sonó la puerta principal, pero ningún empleado abría por órdenes expresas de no interrumpir, puesto que se encontraban discutiendo en la sala principal. Shin, el padre, caminó irritado hasta la puerta, pero su enojo aumentó al ver quien era la persona que llamaba.
-"TU!"- gritó, dejando claramente quien era para las presentes. Pero el hombre no dejó que hablara ninguna sola palabra y cerró con violencia la puerta.
-"era Haruka, verdad?"-dijo rápidamente la chica.
-"Michiru, vuelve a tu habitación ahora"
-"No lo haré hasta que me dejes verla"- sintió como tocaban nuevamente la puerta.
-"por favor señor Kaioh, déjeme hablar con usted"-se escuchó del otro lado de la puerta.
El hombre ya no podía más, su hija nunca había tenido ese comportamiento, nunca pensó que sería capaz de hacer algo así, y menos tener esa actitud frente a la situación, mientras que Haruka, la persona que creía responsable de tal cambio estaba afuera amenazando con corromper a su hija. Como un momento de arrebato fue nuevamente a la puerta y la abrió de golpe, tomando por el cuello a la rubia y entrándola a su casa, azotando la puerta. Saito y Misako, quienes seguían con la vista desde el auto a la rubia, se alarmaron al presenciar la brusca y repentina acción.
-"Dios mío, Haruka"- dijo la mujer abriendo la puerta del auto.
-"Misako, espera"- detuvo el hombre con su mano en el brazo.
-"sabía que esto era una mala idea, no sabemos si ese hombre puede ser violento y Haruka no está bien para someterse a la presión de una discución. Que ni se le ocurra a tocarle un pelo a mi hija"- esta vez se bajó del auto, al igual que su esposo.
-"si, también me preocupa eso, pero démosle unos minutos a Haruka para que lo solucione sola. Yo confío en ella"
Esperaron afuera, mientras adentro comenzaba una tormenta. Shin tenía por el cuello a la rubia, contra una pared, asustando a su esposa e hija por la repentina acción.
-"Tu eres la responsable de esto, todo es tu culpa!"-decía mientras apretaba más fuerte.
-"se… señor, déje… déjeme hablar ccon usted…"-decía con dificultad por el agarre.
-"papá suéltala, por favor"- dijo con desesperación la chica, mientras trataba con sus manos detener los fuertes brazos de su padre.
-"si Shin, así no se solucionan las cosas, suéltala"- también tratando de detener a su iracundo marido.
El hombre mantuvo su posición, mirando fijamente a los ojos a la rubia, quien a pesar de la dificultad de su situación, también le miraba fijamente a los ojos. Después de unos segundos del intercambio de miradas, la soltó. La chica quiso ir a su lado, pero fue detenida por el hombre.
-"no te le acerques, si quieres hablar, entonces habla"-esto último dirigiéndose a la rubia, que tenía una mano en su cuello, tratando de estabilizarse.
-"se que usted no aprueba esto, pero lo nuestro es de verdad. Lamento que se enteraran de otra forma que no fuera la correcta, y entiendo que todo esto sea muy fuerte y repentino para ustedes, pero así se dieron las cosas y… y nos enamoramos"- al escuchar esto el padre volvió a agarrarla, esta vez por el cuello de su camisa del uniforme que aun portaba. –"si golpearme le hará sentir mejor, hágalo, pero nada hará que cambiemos de parecer"
Mientras los padres de Haruka afuera se impacientaban por la tardanza, y la madre no aguantó más y abrió la puerta que quedo sin asegurar cuando su hija había entrado hace unos minutos.
-"suelte a mi hija de inmediato"-ordenó Misako al ver la escena, haciendo que todos voltearan.
-"entonces contrólela y manténgala alejada de la mía. No quiero que la contamine más"-dijo soltando a la rubia, dirigiéndose a la recién llegada, comprendiendo de quien se trataba.
-"usted no es quién para hablar así de mi hija"- el temperamento de la mujer se igualaba al del hombre.
-"créame que he sido bastante prudente al hablar de su hija, señora"- dijo ahora iniciando una discusión con ella, mientras la chica se acercaba a Haruka para ver como estaba, aprovechando que sus padres discutían entre ellos.
-"y créame que yo he sido bastante prudente en dejarle hablar, señor"- dijo retadora la mujer al sentirse provocada.
-"pero por favor, es suficiente y comportémonos como adultos"-intervino Saito.
-"el señor tiene razón, hablemos con calma"- habló por fin la señora Kaioh.
-"escuchen, no me interesa si ustedes se equivocaron en la crianza de su hija, pero no permitiré que arrastre a la mía"
-"no nos equivocamos en la crianza de nuestra hija, ella es una persona maravillosa tal cual es, y no tiene nada de malo ni erróneo, así que no la juzgue por su apariencia"- respondió el padre.
-"ya veo de dónde sacó esas ideas liberales"-comentó el hombre, haciendo enojar aun más a Misako.
Así se llevaron discutiendo, cruzando palabras unos con otros, molestándose cada vez más. Haruka por momentos se sorprendía de los que hablaba su madre, nunca pensó que podía llegar a defenderla así. A medida que la discusión trascurría, cada vez más las chicas se sentían más excluidas y molestas al sentirse como si fueran un objeto de su propiedad, y escuchaban como decidían por ellas.
-"Es suficiente, Haruka, vienes conmigo"-ordenó su madre.
-"y tu Michiru te quedas. No volverás a ver a esta muchacha"
-"ya basta! Que no entienden que no se trata de ustedes, sino de nosotras, de lo que queremos y nos hace feliz. Si no pueden entenderlo, lo lamento de verdad, pero estamos juntas y eso es todo lo que verdaderamente nos importa en este momento, y así seguirá… les guste o no"- dijo la chica dejando sin palabras a todos.
-"lo que dice Michiru es cierto, se trata de ellas"- rompió el silencio Saito. –"si ellas son felices, es eso lo que debería importarnos"
-"ella es solo una adolecente que no sabe nada aun de la vida"
-"te equivocas padre. Tal vez sea una adolecente, pero sé perfectamente lo que quiero en mi vida, y Haruka está en ella"
-"respetas a mi hija?"- se dirigió el hombre esta vez a la rubia.
-"si señor"
-"realmente, como tú dices, la amas?"-la rubia volvió a afirmar. –"entonces no le hagas daño y déjala ir. A tu lado solo encontrará penurias"
Esta vez Haruka no respondió, cosa que preocupó a la chica. La duda eterna de la rubia era eso, de que a su lado sufriera y le hiciera llorar. Temió que la determinación con que había llegado a la casa para hablar con sus padres se derrumbara ahora y cediera ante su padre. Y cómo la conocía, pues era exactamente lo que pasaba por su mente, pero sintió que la mano de la chica tomaba la suya, al igual que su mirada, y eso le dio fuerzas.
-"lo lamento señor, pero no puedo hacerlo. Espero que alguna vez pueda entenderlo, pero juntas somos felices, nuestro amor es sincero, y estamos seguras de lo que hacemos"
-"escúchame bien Michiru, si te vas con esta muchacha, olvídate de nosotros y nosotros nos olvidaremos de que alguna vez fuiste nuestra hija"-dijo severamente el hombre, aunque sus ojos vislumbraban desilusión.
-"me partes el corazón padre, pero si es lo que quieres así será. Jamás renunciaré a Haruka"
-"ya has decidido entonces"- dijo apagadamente el hombre dándole la espalda. –"vete entonces, tal como estás"
Michiru miró a su madre, quien tenía el semblante triste. Respondió a su mirada unos segundos, y luego caminó hacia su marido, también dando la espalda.
-"Michiru, vamos"-dijo suavemente Misako, apoyando suavemente el brazo en sus hombros, guiándola a la salida. Haruka también se quedó viendo por donde se habían ido los padres de la chica. Saito le dio unas palmaditas en la espalda para darle ánimos.
-"está bien Haruka, hiciste lo que pudiste. Tal vez hay que darles tiempo"
-"nunca quise que las cosas terminaran así"
-"lo sé… pero será que mejor nos vayamos, Michiru no debe estar muy bien"
Saito las llevo al departamento, y decidieron acompañarlas un rato, pues querían asegurarse de que estuvieran bien. Saito se ofreció a prepararles algo para comer y pidió que Haruka le ayudara, mientras Michiru estaba en la sala con Misako. La chica decidió tomar aire y salió a la terraza, seguida por la mujer.
-"señora Tenoh, gracias por el apoyo"
-"es lo mínimo que puedo hacer Michiru. No es necesario que te hagas la fuerte, todo esto es muy difícil para ti"- le dio un maternal abrazo. Después de un breve silencio, decidió hablar. –"sabes? Desde nuestra última visita en Tokyo no he podido dejar de pensarlo. En que tal vez tienen razón, ustedes son felices, nunca había visto a mi hija así, con ese brillo en los ojos, ese que yo tenía cuando era adolecente con solo escuchar a Saito hablarme, y verlas luchar con esa determinación me hace creer en su relación. Tal vez aun me cuesta entenderlo, pero puedo aceptarlo. Y créeme, si yo he sido capaz de aceptarlo, tus padres también lo harán, es solo cuestión de tiempo para que lo asimilen, todo ha sido muy repentino para ellos".
-"gracias"- sonrió al escuchar esas palabras que le reconfortaban.
-"no, gracias a ti por estar con Haruka en estos momentos, se que gran parte de su fortaleza se debe a ti, y estoy muy agradecida de que te haya encontrado".
Después de la conversación y de la comida el matrimonio se retiró dejándoles para ir a dormir después de ese intenso día.
-"ya verás que todo saldrá bien sirena, tal vez mis padres tienen razón y solo sea cuestión de tiempo"
-"si, tal vez así sea, pero por ahora lo que más me importa es estar contigo"
Saludos generales, gracias a los review, y una crítica x ahi, pero en fin, hago lo que puedo para hacer la historia interesante, pero = me gusta que me digan q no les gusta, as´´i q bien =. 8haruka7, MILENA9, shane-tenoh (no me mates ^.^), serenatenoh, XxJoNtIxX, Destined Couple, Jo, Zucma-san, Satsuki chan, saludos generales, xq esta vez no cuento con muxo tiempo para saludos personalizados XD tengo una maqueta q hacer. Pero puedo decir esta respuesta concuerda para todos los review, no me maten ^.^
Bsos!!
