DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
AMOR DE VERANO
CAPITULO XIX
Bella abandonó la cocina ante la mirada desdeñosa de Tanya.
- ¿Qué pretendes, Tanya? – preguntó Edward con dureza
- ¿Qué quieres decir? – inquirió con un fingido tono inocente
- ¿Qué pretendes haciendo ver que tú y yo teníamos una cita o algo así?
- ¿Acaso no la teníamos?
- No recuerdo que la tuviéramos.
- Por favor, Edward – replicó con desdén – No habíamos fijado el día pero más de una vez me dijiste que querías que saliéramos a cenar cuando Alice estuviera en su viaje de novios. Pero no veo por qué te molestaría que Bella pensase que teníamos una cita, al fin y al cabo tengo entendido que vosotros no estáis juntos...
Edward revolvió sus cabellos incómodo.
- No estamos juntos, pero tampoco lo estamos tú y yo...
- Yo no dije que lo estuviéramos, pero teníamos una cita, ¿recuerdas? – dijo sugerente acercándose a él bastante más de lo que él deseaba.
- ¿Qué debo hacer para que entiendas que nuestra cita ha quedado cancelada? – indagó buscando no ser grosero con la amiga de Alice, pero poco a poco iba perdiendo la paciencia con esa chica.
- Estoy segura de que podremos organizar algo – susurró restregando sus ingles contra las de él – Yo podría solucionar esto – dijo poniendo la mano sobre su erección y apretándola entre sus dedos.
Asió su muñeca deteniéndola molesto.
- No hace falta, gracias – gruñó entre dientes – No te comportes así, Tanya, te degrada...
La soltó furioso y se alejó de allí, para subir a su habitación y ponerse su bañador.
Sumergirse en la piscina le haría bien, no sólo enfriaría su estado de ánimo, sino también su cuerpo.
Bella inspiró profundamente antes de salir de la casa.
En el jardín vio la enorme piscina de bolas que los Cullen habían comprado para su hija y no pudo evitar sonreír al imaginar dónde pensarían guardarla cuando no la utilizaran.
Jasper levantaba a Nessie en brazos y la aventaba a la piscina, en la que la niña caía riendo.
Ante la risa eufórica de la pequeña, Henry buscaba que su padre hiciera lo mismo, pero Emmett era bastante más delicado con él.
Se acercó a Jasper antes de ver a Rose con Alice y los Hale sentadas más apartadas.
- Hey, Jazz – saludó y el hombre se volteó hacia ella para estrujarla en sus brazos.
- Bells, cariño – sonrió dedicándole una sonrisa torcida.
- ¿Cómo estuvo el viaje?
- Bien, muy bien. Pero odio irme de viaje y perderme las noticias jugosas. Es increíble, Bells – dijo dándole un tierno abrazo.
- Lo es – reconoció mirando a su hija retozando entre las coloridas bolas de plástico con Henry.
- ¿Cómo estás con todo esto?
- Buff, confundida.
- ¿Confundida?
- Sí, por un lado estoy feliz, feliz por Nessie y por Edward también...
- Pero...
- Pero será difícil para todos nosotros. De momento Ness y yo iremos unas semanas con Edward a Barcelona...
- Sí, Edward nos lo dijo.
- Pero ¿qué pasará cuando volvamos? ¿Cuánto pasará antes de que Ness y Edward puedan volver a verse?
- Oh, cielo, no te preocupes por eso. Estoy seguro de que Edward buscará viajar a menudo. No soportará mucho alejado de Ness. Es un buen tipo, Bells, confía en él.
- Sí, no sé...
- ¿Qué dijeron tus padres?
- Están encantados – confesó – Renée adora a Edward y está encantada con la relación que tiene con Nessie. Y Charlie... ya sabes cómo es Charlie... nunca dice mucho pero está feliz, porque ve a Nessie feliz. Y Nessie es muy feliz
- Sí, lo veo. Lo primero que me dijo al verme fue que su papá había venido a buscarla y que era mejor que el mejor papá que hubiera soñado.
- Hola, Bella – saludó Alice acercándose a ellos
- Oh, Alice, hola – respondió abrazándola – ¿Cómo estás? ¿Qué tal el viaje? Estás muy morena.
- Sí – sonrió la chica – Realmente pasé mucho tiempo tumbada en la cubierta del crucero tomando el sol, bebiendo mojitos y haciendo el vago.
- Muy bien. Es lo que uno debe hacer en las vacaciones.
- Ya lo creo. Y vosotros... vaya que nos teníais una sorpresa... – comentó risueña
- Sí, ya lo creo. Fue una sorpresa para nosotros también.
- Sí. Es increíble. Mi hermano está encantado con su hija.
- Sí, lo está.
- No es para menos. Aunque desde luego habría preferido conocerla antes.
- Todos lo hubiéramos preferido. – reconoció y no pudo evitar sentirse un poco incómoda con la esposa de su amigo y la forma en que la observaba – Iré a saludar a Lilian – se disculpó antes de alejarse para reunirse con Rosalie, su madre y Esme.
Edward salió de la casa vestido con bañador y camiseta y se acercó a su hija que jugaba con su cuñado.
- Hey, Ness, cielo. ¿Quieres darte un chapuzón conmigo?
- ¡Sí! – aceptó encantada
Volvió con la niña al interior de la casa y la ayudó a ponerse el bañador.
Edward, Emmett y Jasper se metieron en la piscina con los niños. Unos minutos después Tanya y Alice les acompañaban.
- Es guapo – comentó Rosalie sentándose junto a Bella.
Bella la miró con una sonrisa divertida.
- Si yo tuviera veintidós y un bombón así se me acercara en un crucero en el Mediterráneo, no me lo pensaría...
- No era un crucero – le corrigió – Sólo un yate.
- Daría igual que hubiera sido un bote a remos o hinchable – sonrió su amiga – ¿Cómo están las cosas entre vosotros?
- Bien. Ness y Edward se adoran y se llevan fantásticamente bien – dijo dando un trago a su refresco
- Sé que Ness y Edward se llevan bien, pero no es lo que estaba preguntando. ¿Qué hay entre vosotros dos? ¿Edward y tú?
- No existe Edward y yo.
- ¿No?
- No – dijo tajante – Ambos estamos de acuerdo que sería imprudente sucumbir a cualquier interés sexual.
- Vaya. Entonces tú también notas el ambiente sexual que se da entre vosotros cuando estáis cerca.
- ¿Qué quieres que diga, Rose? ¿Que me excita Edward? Es obvio y evidente, pero no podemos tener nada serio ya que no vivimos en el mismo continente, así que mejor no tener tampoco nada superficial.
- Entiendo – aceptó su amiga
- ¿Puedo preguntarte algo? – pidió después de un momento
- Dime.
- ¿Qué hay entre Edward y Tanya?
- ¿Edward y Tanya? – preguntó extrañada Rosalie fijando la mirada en la rubia en microbikini que chapoteaba en la piscina – No tengo idea. ¿Por qué lo preguntas?
- No sé. Tanya dijo que habían estado juntos, además de que tenían alguna cita pendiente o algo así.
- No tengo idea, Bells. Podría preguntarle a Alice.
- Oh, no, por favor no lo hagas.
- ¿Por qué no?
- Prefiero que no lo hagas. Era simple curiosidad. No es importante.
- No sé, Bells. Les vi juntos en la boda y unos días antes en la prueba de vestidos, y no voy a negar que ambos estuvieron coqueteando descaradamente el uno con el otro, pero no sé si finalmente salieron o no. Sé que es lo que Alice deseaba.
- Sí, lo sé.
- Pero también sé que nunca le vi mirarla como te mira a ti, ni tampoco percibí en ellos la atracción que hay entre vosotros.
- Tonterías.
- No creo que sean tonterías.
Henry vino en busca de Rosalie y esta acompañó a su hijo y su marido metiéndose también en la piscina.
- Hola, Bella – la saludó Tanya sentándose junto a ella con un refresco en la mano, unos minutos después.
Bella sonrió maldiciendo la idea de la joven de sentarse junto a ella.
No pudo dejar de notar la mirada especulativa que Edward les dirigió desde la piscina.
- Tu hija es maravillosa – sonrió con simpatía que a Bella le resultó fingida
- Sí, lo es.
- Se parece mucho a Edward. Al menos tiene sus ojos y su color de cabello.
- Sí, así es.
- Imagino que debía recordártelo a menudo.
- Sí, supongo que sí.
- Me dijo Edward que iréis a Barcelona con él, tú y la niña.
- Así es.
- No quisiera entrometerme – se disculpó pero Bella supo que aún sin quererlo se entrometería – pero creo que te equivocas al hacerlo.
- ¿Disculpa?
- Sí. Creo que te equivocas. Porque entiendo que no piensas instalarte allí definitivamente, ¿o sí?
- No, sólo nos quedaremos unas cuantas semanas – explicó esperando entender a dónde quería llegar la chica
- Lo suponía – comentó la otra lamentándose – Creo que deberías pensártelo mejor.
- Creo que no te estoy entendiendo, Tanya.
- Sí. Me parece que en realidad no te estás dando cuenta lo que esto significa para Edward...
- Supongo que tú me lo explicarás...
- Al irte con él, le estás impidiendo invitar a alguien más, ya sabes.
- ¿Alguien más? ¿Alguien como tú tal vez?
- Tal vez. Supongo que sabes que Edward y yo estábamos... bueno, ¿cómo lo diría? conociéndonos más, cuando él descubrió lo de Nessie...
- Pues, no, no lo sabía. Edward no me lo dijo.
- Eso es porque Edward quiere pasar tiempo con la niña. Y no se atreve a pedirte que no vayas con ellos a Barcelona. Y obviamente, tampoco podría llevar a alguien más.
- Déjame aclararte algo, Tanya. Yo no le pedí a Edward que me invitara a viajar con ellos, todo lo contrario, él lo sugirió.
- Lo sé. Sólo me apena que Edward, que está buscando una relación seria, ya sabes, una pareja, una familia, ahora se vea obligado a retrasarlo para no herir tus sentimientos, sobre todo cuando todos sabemos que tú no estarías dispuesta a dejar tu vida actual para comenzar una nueva vida con él.
- Deduzco que tú estás dispuesta a dejar tu vida por él.
- Te confundes, Bella, no estamos hablando de mí, sino de él. De lo que él desea y busca, y lo que tú estás dispuesta a darle y lo que le estás cortando sin darte cuenta. – explicó condescendiente.
- Edward quiere pasar tiempo con su hija, y yo no haré nada por impedirlo.
- No estoy diciendo que debas impedírselo. Pero tal vez deberías sugerirle que sería mejor que tú te quedaras. Sin quererlo le estás quitando la posibilidad de ser feliz.
- Creo que eso es algo que tiene que decidir Edward.
- Edward no quiere perderse la posibilidad de estar con su niña.
- Ni yo quiero que se la pierda.
- Pero eso no debería interferir en los demás aspectos de su vida.
- ¿Qué pretendes que haga, Tanya? ¿Me estás sugiriendo que me niegue a viajar con Edward a Europa?
- Yo sólo intento pensar en su felicidad.
- ¿Y crees que a mí no me importa en absoluto su felicidad? – gruñó entre dientes pero se vio obligada a callar cuando Edward se acercó a ellas
- ¿Va todo bien? – preguntó notando el ambiente tenso
- Desde luego – aseguró Tanya poniéndose de pie – Sólo hablábamos de lo feliz que estás por haber conocido a Nessie – agregó posando su mano en el pecho desnudo de Edward
- ¿Bella? – indagó mirando a la chica
- Sí, va todo bien – aseguró con una sonrisa forzada levantándose de su lugar para acercarse a la piscina donde su hija nadaba junto a su padrino.
Gracias a todos por los reviews, alertas, favoritos y gracias especialmente por leer.
Gracias también por las recomendaciones, y bienvenidos a los nuevos lectores.
Dejo el adelanto del próximo capi:
- Todo el mundo ha comentado cuánto estuvisteis coqueteando tú y ella. Sé con certeza que Alice estaba muy interesada en emparejarte con ella.
- Aún lo está – reconoció molesto
- ¿Aún lo está? – preguntó Bella confundida
- Alice – aclaró – Aún está interesada en emparejarme con Tanya. Le ha molestado enterarse que Nessie es mi hija – confesó y Bella le miró sorprendida y claramente molesta
- ¿A Alice le molestó saber que Nessie es tu hija? – indagó recelosa – ¿No le gusta mi hija?
Besitos y nos leemos!
