Nota de EugeBlack: ¡Hola a todos, espero que estén bien
Disculpen la tardanza, pero he estado muy ocupada trabajando. Espero que les guste este capítulo, y no se olviden de dejar su valioso rewiew… y si pueden dejarlo firmado, mejor, para poder contestarles sin temor alguno
Ahh, si quieren que actualice antes del próximo año, quiero… hmm MÍNIMO 23 rr en este cap ya saben, mi adicción a los rr y además para celebrar que El Conde está cumpliendo 4 meses de vida xDDD
Muchísimas gracias a Ginger, Stiby, Sauron13, Chris-Mcloud, derichbin, Ginebra, Anaelisa, Kain Radamthys, Nalika-chan, norixblack, Aykasha-peke, Aime, cut, SaraMeliss, hermionedepottergranger, LORD BLACK, Atenea Cortis
El Conde del Norte
Lord Silvere
Capítulo #20
"¿Estás seguro de que nadie nos va a dar una segunda mirada?" preguntó Lavender en un fiero susurro, mientras ella, Neville y Parvati caminaban por los pasillos de San Mungo que guiaban al ala donde estaban los Longbottom.
Parvati puso los ojos en blanco. "¿Por qué lo harían?. ¡La recepcionista estaba sorprendida porque hasta nos tomamos la molestia en chequearnos!. Una seguridad bastante mala si me preguntas".
"Bueno, ¿quién visita a sus moribundos familiares en un fin de semana, y tarde?" preguntó Lavender. "Alguien se dará cuenta de que somos estudiantes de Hogwarts, y luego nos atraparán por escaparnos del castillo".
"Les agradamos a la gente" respondió Neville por Parvati. "Y para tu información, mis padres no están muriendo". Sin embargo él estaba muy emocionado para pensar en las consecuencias de los comentarios de Lavender. Snape les había asegurado antes de que se fueran, que él no creía que Voldemort considerara que los Longbottom fueran una amenaza. Eso simplificaría las cosas.
Los tres adolescentes llegaron rápidamente al ala apropiada, y tanto Parvati como Lavender eligieron esperar afuera de la puerta, mientras Neville pasaba un rato con sus padres. Realmente ellas no querían interferir. Neville estaba aliviado, ya que temía que personas extrañas pudieran obstruir sus esfuerzos.
Rápidamente entró a la habitación, cuidadoso para no perturbar a los pacientes que podrían estar durmiendo. Afortunadamente para él, Lockhart, que todavía era un residente, estaba durmiendo. Para su agrado, aparentemente sus padres estaban jugando algún tipo de juego de cartas en una mesa. Desafortunadamente, el juego no lucía particularmente activo, sino un juego que se había realizado demasiadas veces.
Cuidadosamente, Neville se acercó a ellos. "¿Mamá, papá?. ¿Pueden oírme?". No hubo respuesta, aunque el monótono juego de cartas pareció volverse un poco más lento, casi como si algo estuviese distrayendo a la pareja de incapacitados mentales.
Otros intentos de llamar su atención mediante el uso de su voz fallaron, por lo que finalmente se rindió y se acercó a ellos. Neville tocó a su madre en el hombro, y ella no respondió. Él tuvo el mismo resultado con su padre. Suspiró y acercó una silla a la mesa y se sentó, obligando a la pareja a que por lo menos lo vieran.
Tan pronto como se sentó, los dos lo miraron, sintiendo de alguna manera la intrusión en su juego. Neville sabía muy bien que eso era un comportamiento normal. La gran parte de los pacientes no responderían ante esos estímulos, pero sus padres habían sido Aurores. Era normal para ellos darse cuenta de cualquier movimiento a sus alrededores.
"Mamá, papá, soy yo. Su hijo" dijo Neville, su voz temblorosa a pesar de sus mejores intentos para ocultar su angustia.
No hubo respuesta por parte de Frank, pero los ojos azul zafiro de Alice parecieron cobrar 'conocimiento' por un pequeño período de tiempo. Sin embargo desapareció rápidamente. A pesar de la decepción, Neville no pudo evitar sentir que definitivamente había un progreso.
Un segundo intento de hablar con Frank y Alice fue arruinado cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe, admitiendo a una histérica Parvati, la cual tenía la varita sacada. "¡Neville! ¡Tenemos compañía!".
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Hermione escribió la última palabra de su ensayo de Historia con gran esmero y sonrió. Su última tarea estaba oficialmente terminada y ahora tendría el resto del fin de semana para relajarse con Ron. Miró a través de la mesa a Ron, quien estaba jugando con un modelo de Quidditch, mientras planeaba su siguiente movimiento.
Estaba a punto de preguntarle acerca de sus planes para el partido cuando el agujero del retrato se abrió para admitir a la Profesora McGonagall, quien aparentemente estaba en estado de pánico. "Señor Weasley, señorita Granger, por favor repórtense en la oficina del Profesor Dumbledore inmediatamente. Traigan sus abrigos y varitas" dijo la envejecida profesora antes de irse.
Sin malgastar un solo instante, tanto Ron y Hermione se levantaron y corrieron a sus respectivos dormitorios para agarrar sus abrigos, antes de correr juntos en dirección a la oficina del Director. Cuando llegaron vieron que había varios miembros de la Orden. El Profesor Dumbledore apenas había empezado a hablarles cuando llegaron.
"En estos momentos mientras hablamos, los Mortífagos están atacando San Mungo. Creo que no necesito describir las potenciales muertes que podrían ocurrir. Se necesita formar inmediatamente un grupo para que ayude al Ministerio en doblegar a los atacantes".
"¡Nosotros podemos ir!" se ofreció Ron mientras Hermione inclinaba la cabeza fieramente. "Nos podríamos quedar atrás y ayudar con las posibles muertes o tratar con los oficiales del Ministerio".
Otros miembros de la Orden se ofrecieron y luego Dumbledore asignó a otros para que se quedaran en la oficina, para informarles de la situación actual a aquellos que llegaran tarde. "Envíen a Moody y a cualquier otro con habilidades de batalla a San Mungo en cuanto lleguen" ordenó mientras conjuraba un Traslador que los llevaría a la entrada principal del hospital.
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"¿Qué tipo de compañía?" preguntó Neville mientras rápidamente sacaba su varita y se colocaba al frente de la mesa de juegos de sus padres.
Parvati vio hacia atrás antes de responder. "Mortífagos. No se cuántos son. Lavender y yo logramos aturdir a uno que venía explorar este piso. Gracias a las escaleras laterales, estimo que son bastantes".
Neville mordió su lengua para evitar lanzar una maldición. ¿Cómo era posible que los Mortífagos fueran tan malos como para decidir atacar un grupo de indefensos magos y brujas en un hospital?. A lo mejor había niños también. Escalofríos recorrieron su piel cuando se dio cuenta de que probablemente los Mortífagos estaban ahí para obtener a sus padres.
"Eventualmente vendrán a este piso" anunció Neville mientras salía al vestíbulo con Parvati a su lado, y se unió a Lavender, quien miraba a todos lados con una expresión aterrada en su rostro. "Ustedes dos pueden trasladarse de vuelta a Hogwarts. Yo me quedaré y ayudaré en la defensa".
Parvati se puso rígida por un momento y luego miró a Lavender antes de hablar. "Nosotras nos vamos a quedar contigo, Neville. Queremos ayudar a defender este hospital y a tus padres tanto como tu".
"Si eso es lo que quieren" dijo Neville con un dejo de duda. Miró al vestíbulo. "¿De qué manera llegarán los Mortífagos a este piso?. ¿Pueden llegar de las dos formas?".
"No lo creo" dijo Lavender lentamente mientras hacía un gesto en dirección al casi vacío vestíbulo. "No creo que puedan llegar hasta aquí desde ese camino".
Neville sonrió. "Eso es un pequeño alivio". Luego se giró en sentido contrario y rápidamente caminó hacia las escaleras. Parvati y Lavender lo siguieron velozmente, pero tan pronto como estaban llegando a las escaleras, un Mortífago salió de ahí. "¡Stupefy!" gritó Neville.
Tomado por sorpresa, el Mortífago no tuvo tiempo para lanzar su propia maldición antes de caer al suelo. "¡Primera ronda para los chicos buenos!" dijo Parvati de forma orgullosa.
"Muy divertido" dijo Neville secamente mientras bajaban por las escaleras. No se encontraron con ningún otro Mortífago hasta que llegaron al piso de abajo. "No se distraigan mucho mientras pelean".
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El Traslador se activó y Ron, Hermione, Dumbledore y varios miembros de la Orden se encontraron en el piso principal de San Mungo, en el medio de una masiva batalla entre los Mortífagos y el pequeño personal del hospital.
"Aturdan a voluntad" ordenó Dumbledore. "Hagan lo posible por tenerlos vivos. Asegúrense de que los otros Mortífagos no puedan revivirlos".
Sin esperar un instante más, Ron y Hermione saltaron a la batalla, lanzando fieramente aturdidores y otros maleficios a cualquier Mortífago que vieran. Hermione se dio cuenta que los Mortífagos aparentemente caían de una forma muy sencilla. Se encogió de hombros y apartó ese pensamiento antes de dejar inconsciente a otra figura enmascarada y abrigada.
En pocos momentos, todos los que vestían de negro y portaban máscaras blancas estaban inconscientes, y Ron se reía como un poseso delante de los oponentes caídos. Fue en ese entonces, que Hermione descubrió a tres personas que no debían de estar ahí. "¿Neville?. ¿Parvati?. ¿Lavender?" preguntó en voz alta.
Esto llamó la atención del Profesor Dumbledore, el cual rápidamente vio a los tres estudiantes de Hogwarts. "Señor Longbottom, debo preguntar qué están haciendo usted y sus amigas en este lugar".
"Solo pensamos que podríamos tenderles una mano de ayuda" dijo Parvati, sonriendo de manera nerviosa.
"No recuerdo que ustedes vinieran con nosotros" dijo Ron fieramente.
Dumbledore hizo una seña con su mano para que hicieran silencio, mientras estudiaba intensamente a Neville y a las otras dos chicas. "Estaban aquí desde antes que el ataque comenzara, ¿verdad?. Asumo que escuchó acerca de la mejorada condición de sus padres y decidió visitarlos".
"¿Y qué pasa si lo hice?" preguntó Neville, sabiendo muy bien lo que Dumbledore diría, pero igual tenía ganas de discutir.
"¡Ustedes están violando varias reglas del colegio!" dijo Dumbledore fríamente. "Podrían haber salido lesionados o hasta muertos. No cometan errores, señor Longbottom, señorita Patil y señorita Brown, ustedes todavía están en graves problemas por haber abandonado los terrenos del colegio de esta manera. Tan pronto…"
La oración se dejó incompleta ya que una explosión extremadamente sonora hizo temblar los cimientos del hospital. A pesar del hecho de que aparentemente todos los Mortífagos estaban inconscientes, todavía había gente que lanzaba maldiciones a algo. Todos excepto Dumbledore se congelaron, esperando a que pasara de nuevo.
El anciano profesor velozmente realizó el camino en dirección a una de las figuras caídas, y apartó la máscara para revelar una burbuja sin expresiones, en el lugar donde debía estar el rostro. "¡Maniquís!" exclamó Dumbledore furiosamente. "¡El hospital todavía está bajo ataque!. ¡Estos solo fueron una distracción!".
Todos empezaron a alistarse para otra ronda, pero Neville, Parvati y Lavender fueron interrumpidos por Dumbledore. "Ustedes tres regresarán a Hogwarts inmediatamente. Tan pronto como llegue lidiaremos con el delito". Después les lanzó un palito de 30 cm. "Esto es un traslador de emergencia. Digan el lugar donde quieren ir y los llevará hasta allá. Ahora regresen a Hogwarts y esperen por mi en mi oficina".
"¿De verdad cree que puede hacer frente a este ataque, solo con su grupo?. Dudo que el Ministerio haga algo a tiempo" preguntó Neville retadoramente.
El profesor Dumbledore se rehusó a responder, pero las miradas que se lanzaban los miembros de la Orden era suficiente evidencia de la falta de capacidad para enfrentar a un ataque completo de Mortífagos. Otra explosión determinó la conclusión de Neville.
"Eso no es de su incumbencia. Ustedes no están calificados para pelear en situaciones como estas. ¡Ahora váyanse!" le dijo Dumbledore a Neville.
Neville sonrió audazmente. "Iré". Luego se aseguró que Parvati y Lavender tenían agarrado firmemente el traslador. Viendo que ese era el caso, él dijo el nombre de su destinación tranquilamente. "Nair'icaix".
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Sintiendo que lo sacudían, Harry se despertó y encontró a una ansiosa Tess perforando sus desenfocados ojos. "¡Mi señor!. Hay un ataque de Mortífagos en progreso.
Harry se sentó y vio el reloj más cercano. Le dijo que solo había dormido por un período muy pequeño de tiempo. Miró a sus alrededores y vio a Neville, Parvati y Lavender, los cuales estaban detrás de Tess. "¿Qué está sucediendo?" les preguntó, odiando la respuesta.
"Nosotros fuimos a visitar a mis padres a San Mungo, y una gran cantidad de Mortífagos empezaron a atacar" explicó Neville. Luego empezó a relatar todo lo que había sucedido hasta el momento en que él y las chicas fueron trasladados.
"Ustedes tendrán que volver a Hogwarts para evadir problemas más grandes" decidió Harry mientras ágilmente pensaba en distintas soluciones potenciales. "Yo los dejaría pelear, pero creo que tengo las fuentes para lidiar con esto y ustedes ya tienen suficientes problemas". Rápidamente se giró y tocó delicadamente a Bellatrix, la cual estaba a punto de despertarse.
Se despertó y vio la escena que estaba ante sus ojos en silencio, antes de hablar. "Déjame adivinar, San Mungo".
"¿Cómo supiste?" preguntó Harry con el ceño fruncido.
"Adivinación afortunada" dijo Bellatrix con un bostezo.
Decidiendo no presionar más el asunto, Harry se giró en dirección a Neville. "Una vez que regresen a Hogwarts, hagan lo que sea para asegurarse de que no serán expulsados inmediatamente. Trataré de llegar a allá antes de que algo serio suceda".
"¿Nos expulsarían?" preguntó Parvati, luciendo impactada.
"Probablemente" respondió Harry. "Neville, ¿qué quisieras que hiciera con tus padres?. ¿Te gustaría que intentara moverlos a este lugar?. Esa podría ser la opción más segura".
Hubo un corto silencio antes de que Neville respondiera. "Confío en que harás lo que creas mejor".
"Bien, trataré no decepcionarte" replicó Harry. Se levantó de la cama y agarró su varita. "Aquí, reorganizaré su traslador de emergencia. Dumbledore no sabrá que hicieron un cambio en sus destinaciones".
Lavender le pasó el palito y Harry rápidamente volvió a realizar el conjuro que había estado antes en el palito. "Eso servirá" dijo mientras se lo volvía a dar. "No les digan a nadie de nuestra reunión hasta que yo les diga que está bien".
"No lo haremos" dijo Neville. "No estás molesto con esto, ¿verdad?".
"¿Por qué lo estaría?" inquirió Harry. "No es tu culpa".
Neville inclinó la cabeza felizmente. "Entonces te dejaré hacer lo que tengas que hacer". Luego activo el traslador, dejando a Harry, Bella y Tess solos en la habitación.
"Habrá algunas muertes" indicó Harry mientras iba rápidamente a su armario y empezaba a vestirse, eligiendo una túnica negra con bordados plateados en los brazos y cuello. "Iré a San Mungo y llevaré a Hiscophney y su equipo conmigo. Ustedes dos prepárense para ocuparse de muertos y pacientes del hospital. No se si el hospital se mantendrá de pie cuando ya todo está dicho y hecho".
"No tenemos muchos doctores a mano" observó Bellatrix.
Decidiendo esperar un momento para responder al comentario de Bellatrix, Harry activo la conexión que tenía con Xerina a través del anillo. Después de una corta conversación, tenía garantizado que varios doctores estaban en camino a Nair'icaix. "Xerina enviará a algunos" dijo Harry.
Bellatrix inclinó la cabeza felizmente y luego se unió a Harry, para ayudarlo a colocarse su armadura y abrigo, mientras él arreglaba lo de los refuerzos con el Conde Hiscophney, a través de la conexión del anillo. "Por lo menos tendrás una ventaja," dijo Bellatrix, "posees el control del edificio de San Mungo. Simplemente puedes hacerte cargo de los terrenos que son de tu propiedad".
"Me imagino que eso será útil" dijo Harry mientras ágilmente chequeaba para asegurarse que sus dos varitas estaban listas. "¡Nailoff!".
El capitán de sus guardaespaldas entró velozmente a la habitación. Harry atribuyó al hecho de que él probablemente había estado esperando por su llamada. "¿Si, mi señor?".
"Reúne a varios de tus hombres. Vamos a terminar con una redada de Mortífagos" ordenó Harry.
"Ya he reunido a un equipo, señor" replicó Nailoff con una sonrisa. Entonces varios hombres entraron a la habitación y se posicionaron detrás del capitán. "Estaremos listos cuando usted lo esté".
"Bien" dijo Harry.
Bellatrix abrazó a Harry y le dio un pico en los labios. "Trata de evitar lesiones" le dijo suavemente. "Traslada a todos los muertos al vestíbulo principal. Nosotras nos encargaremos de decidir qué hacer con ellos desde ahí".
Harry le sonrió y luego sacó su varita de Ceniza Negra de su contenedor. Los guardaespaldas lo siguieron, y rápidamente Aparecieron en la batalla. Esperanzadamente, el Conde de Trazkaban había tenido éxito en llevar a sus hombres al lugar asignado.
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"Tiren sus varitas" ordenó Lucius Malfoy mientras sonreía a los sitiados miembros de la Orden. Él había escogido remover su máscara mientras que los demás Mortífagos que apuntaban a los miembros de la Orden todavía tenían sus máscaras puestas. "La resistencia es inútil. Gracias a mis arreglos el Ministerio no vendrá, así que si deciden pelear solo encontrarán la muerte".
Hermione estaba muy confundida. Si esto era una simple redada, entonces los Mortífagos se hubieran echado para atrás al primer signo de resistencia. Ciertamente Voldemort quería redadas, pero no quería que sus Mortífagos murieran a menos que estuviera buscando algo. Varios Mortífagos habían muerto durante la pelea. "¿Qué quieren aquí?" preguntó.
"Intenta adivinar" Lucius se rió. "Apuesto que Dumbledore tiene una muy buena idea".
"Ustedes no se saldrán con la suya" avisó Dumbledore. "Además, ¿vale la pena tener tantos crímenes sobre tu cabeza, simplemente por la sangre de dos ex- Aurores que no podrían causar daño aunque lo intentasen?".
Lucius sacudió su cabeza incrédulo. "¿De verdad crees que no nos harían daño?. Hay poderes crecientes que podrían curar a los Longbottoms. Pero estás demasiado ciego para darte cuenta, ¿no es así?. Fuiste lo suficientemente ciego para enviar a Potter a Azkaban ¿o no?. Apuesto a que él podría curar a los Longbottom".
"Querer y poder no son lo mismo, Malfoy" indicó Dumbledore.
El millonario y sangre pura Mortífago empezó a reírse irónicamente. "¿Simplemente no lo entiendes, verdad?. Debes ser la persona más estúpida que he conocido. Sin embargo no importa, los Longbottom morirán esta noche".
"Realmente no lo creo" dijo una voz fría. "¡Nitracit incendio maximus!".
Todos se giraron en dirección de donde provenía la voz, justo a tiempo para ver una gigante bola de fuego azul que viajó en dirección a los Mortífagos y explotó a sus pies, causando que las túnicas prendieran en fuego. Abruptamente, varias figuras Aparecieron en la habitación, algunos con pequeños pops, otros con fuertes estallidos.
Sin embargo, este espectáculo no distrajo a nadie de la persona que había conjurado la maldición de fuego. Ron era uno de ellos y también fue el primero en reconocer a la persona. Gritó incrédulamente, obteniendo la atención de todos. "¿Harry?".
Fin del Capítulo
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