Capitulo XX

El viaje duró 10 días.

La tripulación del mercante los trató con cortesía y educación y les dejó que se movieran con libertad por la zona destinadas a ellos. Para hacérselo más ameno el capitán les enseñó el puente de mandos y las maquinas, pero aun así a Cat se le hizo increíblemente largo e increíblemente triste.

Heather tampoco tenía ganas de hacer visitas turísticas por el navío pero aun así, tirando de la antigua Heather, hizo lo posible para no se deprimieran demasiado en el viaje.

Hablaron de lo muchas cosas durante las larga veladas que seguían a las cenas, y se dieron cuenta de que iba a ser muy difícil estar tan lejos de ellos, cuando se estaban jugando lo que se estaban jugando.

Llegaron al puerto un martes por la tarde de finales de Enero. Era noche cerrada y Cat recordaría siempre, el frio que sintió nada más asomar la nariz en la cubierta.

Volvió a entrar rápidamente en el camarote y abrió la maleta que le había dado Rebecca. En ella encontró su abrigo negro y gris, y algunas de sus chaquetas de lana gruesa. Sacó el abrigo para ponérselo y al desdoblarlo vio que había algo dentro, envuelto en un pañuelo de color burdeos... el pañuelo de Rebecca.

Se sentó en la cama con cuidado de no golpear la cabeza en la cama de Heather que estaba encima de la suya, y cogió el bulto. Quitó el pañuelo con cuidado y se lo puso en el cuello. Por lo que acababa de ver le iba a venir muy bien. Si allí hacia tanto frio y humedad, no quería ni imaginar, lo que sería al llegar a la isla.

Lo que ese pañuelo envolvía era un cuaderno.

Un cuaderno de los que le gustaban a Rebecca, del color del pergamino viejo. Muy similar a aquellos que había ido escribiendo hacia tantos años... Lo abrió y vio la letra fina y delicada de su antepasada, en una nota suelta:

Catherine,

No puedo dejar que te vayas sin que leas esto... Ellos te lo deberían haber contado hace mucho, pero en el fondo tienen miedo a que su última esperanza desaparezca.

Por favor, Cat despeja tu mente de prejuicios y ábrela a un mundo diferente, con sentimientos de pertenencia y orgullo. Hacia un linaje como jamás conocerás... tal vez, así comprendas y no les juzgues por las decisiones tomadas.

Piensa siempre, leas lo que leas, que jamás te harán daño, ni a ti ni a tus bebes... y mucho menos a Vincent, porque para ellos, es como un hijo…

Sé que puedes hacerlo…

Con infinito cariño…

Rebecca...

Dejó la nota encima de la cama y, con creciente interés, empezó a leer el cuaderno.

Noche del 11 de octubre de 2014….

Querida Catherine:

No sé cuánto tiempo me queda, pero creo que va a ser poco, muy poco.

Antes de desaparecer para siempre, quiero que sepas toda la verdad de lo que realmente es vivir la vida que te ha tocado.

Cada día estoy más convencida de que estas predestinada para algo increíble, pero tienes que saber exactamente qué es lo que es.

Hay cosas, que hace mucho tiempo, se me prohibió que escribiera sobre ellas, e incluso que hablará sobre ellas, pero ahora, por alguna razón, sueño con ello todos los días.

Siempre he creído en la señales del destino y estoy segura, de que ésta, lo es.

Ahora me acabo de despertar y creo que es el mejor momento para empezar esta historia…

Crepúsculo, Isla de Skye, solsticio de verano de 1827

…Esta historia empieza una tarde fría de junio, en un tortuoso camino que llevaba a los acantilados del pequeño pueblo costero donde vivíamos.

Aun puedo sentir la mano de Duncan sobre la mía, mientras caminábamos por él, y las pequeñas y afiladas piedras que se clavaban en la planta de mis pies, a pesar de llevar los zapatos de piel negros, que me regalo mi hermano Edward, justo antes de emprender el viaje….

-¡ Catherine! .- la voz de Bob llamando a la puerta la hizo volver a la realidad. Cerró el libro de golpe y lo metió en la maleta tapado con una de las chaquetas.

Fue a abrir la puerta.

- ¿Qué ocurre? .- le preguntó a su padre.

- Vamos a desembarcar, ya... Angus ha bajado al puerto y ha visto a Murray. Nos espera a pie de escalinata. ¿Lo tienes todo preparado?

Ella asintió.

- Entonces, vayámonos… Estoy deseando pisar tierra firme.

Cat cerró la maleta de Rebecca, y se la dio a Bob, mientras que ella llevaba la suya.

- Heather y Dana estaban bajando cuando las he dejado. Nos esperaran en el coche...- le indicó.

Se despidieron del capitán y bajaron del barco.

Murray salió a saludarles. Cogió rápidamente las maletas y las metió en el maletero del monovolumen de 7 plazas.

- Tenemos que darnos prisa... No me fio de este ambiente tan tranquilo...- miró a Bob -. Han detectado mucho movimiento de coches en Convington House... dicen que había una gran fiesta por el cumpleaños del heredero, pero viendo las fotos que han conseguido sacar... Los invitados no tenían pinta de jóvenes de la aristocracia británica... más bien de asesinos a sueldo...

- ¿Crees que lo saben?

Murray movió la cabeza de un lado a otro.

- No lo sé... pero seguro que se preguntan dónde puede estar escondida Cat... y no dejaran ninguna posibilidad por investigar... ¿alguna novedad por parte de Erik y Vincent?

Bob negó con la cabeza.

- No... Nada... todo sigue igual... van a ir al lugar donde mataron a Gerald, pero estaban esperando a que Ethan dijese algo…

Murray asintió, frunciendo el ceño.

- Será mejor que nos vayamos...

Cat se había metido en el coche, nada más darle la maleta a Bob. Angus en el asiento de al lado del conductor ajustaba el GPS.

Murray entró en el coche y Bob hizo lo mismo sentándose en el asiento de las parte de atrás. El pelirrojo escoces se giró para comprobar que todo estaba en orden y encendió el motor del coche.

- Nos vamos...

Cat asintió mientras veía como el puerto y el barco donde habían venido se iba alejando poco a poco.

Recordó el libro de Rebecca y se prometió a si misma leerlo nada más llegar allí... Si lo había metido en la maleta tenía que significar algo muy importante y por lo que acababa de leer, nadie debía saber que lo estaba leyendo

Llegaron a Mallaigh un día después. Se turnaron para conducir y no hubo altercados durante el camino.

Pararon a descansar en pequeños pueblos y durmieron en un acogedor hotel de uno de ellos. Cat pudo ver in sito la maravilla que era el paisaje inglés.

A pesar del frio, de la nieve, de la niebla, había algo mágico en todo ello, que le hizo de bálsamo para paliar de alguna manera la lejanía de su marido...

Viendo el amanecer sentada en el capo del coche, con un café caliente en la mano, solo pudo pensar en lo que le gustaría que estuviese allí con ella y que toda su vida fuera diferente.

Condujeron todo el día y llegaron a última hora de la tarde al puerto.

Aparcaron lo más lejos que pudieron del embarcadero, y Angus salió a dar una vuelta, para saber si tendrían problemas para coger el ultimo ferry que salía en media hora. Cat lo vio, alejarse coche, marcando un número en su móvil.

Salieron todos y cogieron las maletas. Hacia un frio horrendo y además se estaba empezando a echar la niebla.

Dana miró preocupada, mientras la veía bajar, para acabar envolviéndolos a todos.

- Puede ser una ventaja o un inconveniente, casi nadie nos vera, pero no sabremos si viene alguien.- les dijo, y todos asintieron.

Heather se acercó a ella

-Tengo ganas de llegar. Me está pareciendo demasiado fácil y eso no me gusta.. .- dijo cogiendo su maleta y la de Cat.

A los pocos minutos, llegó Angus. Cogió su bolsa de viaje y les dijo que habían comprado ya los pasajes para la isla y que no había visto nada digno de mención.

- Debemos irnos ya... nos esperan en el embarcadero, para llevarnos al Castillo Macleod. Lleva tiempo sin que nadie viva allí, pero nos lo están preparando. La familia de Erik que es la heredera, junto con lo que queda de la de Stuart, prefieren vivir en el pueblo. Es más práctico, pero hace años que fue restaurado y casi parece un hotelito de lujo... eso sí, os aviso, los primeros días no serán muy cálidos...- se giró para despedirse de Murray.

El agente de Scotland Yard había llamado a su superior inmediato, para decir, que habían llegado sin novedad, a coger el Ferry.

- Gracias por la ayuda... Nos mantendremos en contacto...- le dijo Angus, mientras le estrechaba la mano.

- No es nada... os llamaré en cuanto sepamos algo de lo que está pasando aquí.. Mis superiores están investigando ahora, con la dedicación de la que antes adolecían, las fundaciones benéficas en las que participa Lord Chester y en algunos centros de investigación que están bajo su control... Lo dicho, os llamaré...

Se metió otra vez en el coche y echando marcha atrás, salió de la calle donde había aparcado, para coger la carretera que lo llevaba al sur.

Vieron cómo se iba y cuando desapareció entre la niebla, Angus, les pidió que le siguieran... Fueron andando despacio, descubriendo el lugar a media que lo hacían, ya que la niebla era ya tan densa, que apenas veían tres metros delante de ellos.

Lo primero que vieron del embarcadero, fueron las luces del ferry que ya había atracado y se disponía a emprender su último viaje a la isla por hoy.

Algunas personas, conocedoras mejor del lugar, los fueron adelantando para evitar perderlo.

Llegaron a la pasarela y subieron por ella. Angus miró a la cabina del capitán con disimulo y subiéndose el cuello de su abrigo. Intuía que trabajaba para ellos desde hacía años. Confió en que todavía no hubieran dado la voz de alarma...

…. pero se dio cuenta que se había equivocado en cuanto todos subieron a bordo.

En la intensa niebla que rodeaba la cubierta aparecieron dos puntos amarillos, otro mas.. tres híbridos les estaban esperando. Poco a poco fueron hacia ellos y se hicieron visibles. Tres hombres aparecieron, dos de ellos transformados en bestias, mientras que el otro, vestido con uniforme, supieron enseguida era el encargado del Ferry.

Los ojos de Angus, se volvieron inmediatamente rojos.

- Sera mejor que vuelvan a bajar del barco.-les dijo el que hacía de capitán-. Tengo órdenes estrictas de llevarlos de vuelta a Londres... la Sra. Keller tiene que llegar entera, los demás, no es necesario.- le dijo sonriendo.

Los dos híbridos convertidos se acercaron a ellos e intentaron coger a Cat del brazo, pero Angus se puso inmediatamente en medio.

Se transformó rápidamente en otro lobo, de pelo color ceniza, y los miró con sus increíbles ojos rojos.

Los híbridos se acercaron más a él dispuesto a pelear contra el berseker, mientras que el capitán del Ferry, sacaba una pistola del bolsillo de su chaqueta y les hacía señas a los demás para que bajaran del barco.

Bob palpó la que en el llevaba en bolsillo de su abrigo e iba a sacarla, dispuesto a lo que fuera con tal de defender a su hija, cuando de repente, vio un montón de pequeñas luces rojas en la distancia.

- ¿Dios mío que es eso?..- no pudo evitar decirlo en voz alta

Todos los demás se giraron para ver lo que Bob estaba viendo.

Desde el fondo el ferry esas luces rojas iban llegando a ellos. Dana empezó a contarlas pero no pudo porque se movían deprisa.

En un momento, estaban rodeados.

El lobo desapareció y en su lugar Angus empezó reír.

Los híbridos miraron hacia todos los lados. Solo podían ver esos ojos rojos y eso no les gustaba… ¿quiénes estaban detrás de ellos?... y si eran lo que creían, eran demasiados.

El capitán seguía apuntándoles, pero aprovechando el estupor que a este le estaban causando los recién llegados, Dana se acercó a él, decidida y de manotazo se la quitó, arrojándola lejos... Bob la cogió enseguida del suelo.

El ruido de la pistola al chocar con el suelo hizo que todos miraran hacia allí. Algunos de los dueños de los ojos rojos, salieron de la niebla y al verlos, los tres empleados del Consorcio, se fueron replegando hasta llegar a la pasarela. La fueron bajando de espaldas hasta llegar a tierra firme. Cuando eso pasó Angus quitó el amarre y oyeron como alguien subía las escaleras hacia la cabina de control.

- No os atreváis a poner un pie aquí o no saldréis vivos...- les gritó Angus desde el barco.

El motor se puso en marchar y poco a poco, se fueron alejando de la costa.

Cat recordó siempre la impresión que le causó saber que sus salvadores habían sido la propia gente de la isla, tocada con el don, que algunos tenían. Ellos habían permanecido ocultos por la niebla como simples pasajeros, esperando actuar si hiciese falta, y desde luego la hizo.

Durante el viaje tuvo siempre una sensación extraña de familiaridad y recordó cierto sueño, que había tenido unos días atrás, donde iba navegando por un mar de niebla, con gente a la que no conocía.

Llegaron a la isla y lejos de levantarse la niebla era todavía más densa.

La alguna de la gente del Ferry, después de saludar afectuosamente a Angus, les ayudaron a entrar en un todoterreno negro y los llevaron por una sinuosa carretera a su destino.

- Es una pena que hayáis llegado de noche y con esta niebla… el paisaje de este lugar es lo más cercano al cielo que puede existir en el mundo.- les dijo el berseker, orgulloso de que así fuera mientras lo decía, mientras conducía -…. Pero, bueno, tendréis tiempo de verlo.. y ya me diréis, si es verdad.

Cat miró por la ventana y solo pudo ver el blanco extraño de la niebla, en un mar de oscuridad.

A la hora más o menos, Angus paró el vehículo en un camino sin asfaltar.

Les dijo que fueran bajando, y cuando, lo hicieron les indico que le siguieran.

No podían ver nada delante de ellos, pero aun así lo hicieron.

Cat se quedó detrás del grupo, llevando su maleta. La canción de Sam Smith vino a su mente otra vez…. "The lonely hour."… sin lugar a dudas lo era… y sintió a perentoria necesidad de coger la mano de Vincent, en ese momento, de sentir su poderosa presencia, cerca de ella y de oír su voz diciendo su nombre.

Cerró los ojos, sintiendo, entonces, una ráfaga de aire que le movió el pelo. Los abrió, y sin esperarlo, vio el castillo entre la niebla… Apenas una almenas se intuían, y un puente de piedra que daba a una enorme puerta de madera.

-¡Dios Mío!- fue lo único que pudo decir mientras, andaba despacio detrás de los demás.

Era como entrar dentro de una historia, una historia que se remontaba muchos siglos atrás y que por designios del destino la había llevado, a ella, una mujer de Nueva York, a formar parte de ella. Pero Cat sentía que faltaba algo… faltaba él… Su nombre escapó de su boca mientras se adentraba en el puente de piedra…

- Vincent….- dijo esperando, que estuviera donde estuviera, una parte de él, la pudiese oír.


- "Vincent"…

- ¿Catherine..?

Se paró en seco, mientras recorría la primera planta del lugar donde habían llevado a Gerald cuando lo secuestraron y lo mataron. Le había parecido oír la voz de su mujer, en el profundo silencio del lugar, diciendo su nombre. Dio una vuelta sobre si mismo, pero no, no podía ser… Agachó la cabeza, melancólico. Quizás el ambiente fantasmagórico de ese sitio le estaba afectando…

Los días habían ido pasando lentos pero intensos para él, desde que vio a Cat entrar en ese barco.

Hablaban siempre que podían por teléfono, pero aun así, su ausencia era una losa que pesaba sobre él, constantemente, y eso que tener a Evan a su cargo, y enseñarle en lo que se había convertido, le hacía estar alerta y despierto.

El sexto sentido que se había despertado en Evan cuando notó que Ethan había entrado en el apartamento de Heather, no había desaparecido después de inyectarle el nuevo y completo suero. Lo probaron una noche que Vincent lo llevo cerca del apartamento que compartía con Cat. Desde el tejado de una edificio tres manzanas más al sur, Evan lo sintió. Solo era uno y estaba escondido en un café enfrente de la fachada de la casa. Cuando bajaron a investigar vieron que no quitaba ojo de sus ventanas.

Vincent recordaba haber sentido una rabia enorme al mirar cómo sin apenas molestarse, él y los que eran como él, habían hecho que su mujer tuviera que alejarse de su lado. Sin darse cuenta sus ojos cambiaron de color y fue Evan el que tuvo que calmarlo. No era el momento. Demasiada gente. Ya llegaría la hora en que pagaran por lo que habían hecho.

En definitiva, esa prueba les sirvió para comprobar lo útil que les iba a ser Evan. Jt pensaba que en su afán por tenerlo controlado, Morgan le había dado, en pequeñas dosis, una formulación muy parecida a la de "sus" híbridos... y puede que fuera verdad, porque ninguno de ellos, a pesar del nuevo suero de Jt, podía sentirlo.

Al contar con Evan tenían ciertas ventajas… y por eso se encontraban allí ahora.

Erik quiso ir enseguida, donde había matado a Gerald. Necesitaba saber que ocurría ahí.

Al poco tiempo de llegar, Evan, les dijo que no tenían de que preocuparse. No había ningún hibrido.

Vincent se adentró el primero en la enorme planta baja del edificio y lo estaba recorriendo despacio, cuando creyó oír a Cat.

A los pocos segundos, oyó pasos detrás de él y vio como Erik, Samuel y Evan se acercaban. Intentó dejar a un lado esa voz y siguió inspeccionando el lugar.

Al fondo de la primera gran sala por la que pasaron, toda llena todavía de sillones y sofás desvencijados, encontraron una gran escalera de piedra. Subieron los escalones que los llevaron a la planta alta.

Allí vieron una cosa extraña. Un buen montón de sillas y sillones se encontraba, en medio del gran salón, formando círculos concéntricos. Los cuatro se acercaron a ellos preguntándose qué significado tendría.

Vincent sin apenas darse cuenta apoyo las manos en el respaldo de una de las sillas, y una imagen borrosa llegó a su mente… podía ver, como si estuviera sentado en asiento, como un abuelo se marcaba un gran discurso.

Intentó fijar la imagen, pero no pudo. Era como si pasara a toda velocidad. Solo tuvo constancia de la última de las filas, la más alejada del centro. Estaba llena de híbridos.

Siguió haciendo esfuerzos para entender lo que decían, pero esa inútil. Era todo demasiado borroso…

Erik propuso bajar al sótano, después de inspeccionar esa planta.

Volvieron a bajar a la primera y luego bajaron a la planta estaba dedicada al personal.

Allí todo estaba todavía más sucio y abandonado. Fueron de sala en sala, descubriendo que tenía tres cocinas distintas, hasta que llegamos a una pequeña habitación con una mesa de madera grande en el centro. Hasta ahí no había nada extraño, hasta que al acercarse se dieron cuenta de que estaba llena de sangre.

Pelos pelirrojos estaban repartidos por doquier. No tuvieron duda de que lo le hicieron a Gerald se lo hicieron allí, y desde luego no fueron muy cuidadosos con la sangre.

Vincent no pudo evitar una mueca de disgusto. De repente, Evan los llamo desde una habitación cercana:

- Venid a ver esto….

Los tres entraron y vieron un bulto extraño en el suelo. Cuando se acercaron vieron que eran los restos de un cadáver. Huesos y poco más.

Evan se acercó y lo examinó.

- le han destrozado la cara de un disparo… .- vio innumerables marcas a los huesos-. Le han hecho muchas otros cosas, peros supongo que cuando ya estaba muerto. Tal vez, algo parecido a lo de vuestro amigo.

Erik se acercó para verlo mejor. Mientras que Vincent observaba la pequeña habitación. Vio una silla con correas en una esquina y un buen montón de jeringuillas desechables en el suelo.

Siguió observando y en un rincón dentro de una cesta encontró un puñado de ropa. Lo cogió y fue separando cada prenda.

A pesar de la porquería incrustada en el no había ninguna de duda de que era uniforme de Raikers. Vincent los conocía bien.

Buscó un número de que había en la parte delantera y al final lo encontró.

Estuvo pensando un momento, hasta que se dio cuenta de quién era ese hombre. No le haría falta cotejarlo, con lo expedientes de los reclusos.

Se giró hacia sus compañeros y dijo enseñándoles el mono naranja:

- ¡Qué alguien llame a la policía, creo que ya hemos encontrado a Aaron Baker!…

Samuel cogió su teléfono y marcó el número del director Reagan, inmediatamente.

Vincent vio como lo hacía y añadió:

- …yo me encargaré de llamar a su hija..

No encontraron nada más en todo el edifico, pero Vincent no pudo quitarse de la mente lo que había visto la tocar esa silla. El abuelo tenía que ser Lord Chester y lo que les decía tenía que estar relacionado con lo que tramaban.

Esa noche entre sueños Vincent recordó palabras que en su momento le parecido oír pero no entendió… aunque sin saberlo, quedaron grabadas en su cerebro:

"Alguien tiene que tomar la responsabilidad de decidir quién va a vivir y quien va a morir…. Le daremos una nueva oportunidad a los hombres… los que mueran sabrán, que han muerto por un fin que es más grande que ellos…. Todos los aquí presentes estamos en esa elite que sobrevivirá e iniciara el camino hacia una nueva era de la humanidad…""

Se despertó de golpe con la seguridad de que se les estaba escapando el tiempo. No podían esperar más.


Lynn entró en la habitación de Vincent despacio, no quería interrumpir su escritura. Le encantaba verlo tan concentrado.

Había estado dándole vueltas y se dio cuenta de que no podía, hacer lo que tenía que hacer sin haber hablado antes con él… quería que de alguna forma supiera lo que estaba empezando a significar para ella… a pesar de todo.

- ¿Puedo pasar?..- le preguntó, cuando vio que levantaba la cabeza del cuaderno, al oír sus pasos.

El dejó la pluma y se levantó rápidamente.

- Por supuesto... ¿Ocurre algo con él?

Ella negó con la cabeza.

- No… no… es solo que…

Vincent le ofreció su sillón y ella lo aceptó. Él se sentó en el borde de la cama.

Lynn se retiró su melena rubia de la cara, mirando al suelo.

- Solo quería agradecerte todo lo que habéis hecho por mí…..- cogió aire ante de seguir y levantó la cabeza para mirarlo-. Os habéis convertido en una familia para mí..

Vincent iba a decir algo pero ella se lo impidió.

- No...Déjame terminar… no tardare mucho, tengo que irme enseguida. .- se pasó la lengua por los labios-. No podemos esperar mucho más, lo sabes... tengo que tomar decisiones y será pronto…

Vincent agachó la cabeza, disgustado.

Ella se levantó de la silla y se sentó a su lado cogiendo sus manos.

- Solo quería que supieras que….pase lo que pase… eres muy importante ahora mismo en mi vida….- Vincent levantó la cabeza y ella lo miró a los ojos-. No querría perderte…

Vincent cerró los ojos y suspiró.

- No me gusta nada de todo esto…. – le dijo-. Es importante pero no puedo… no quiero que te pase nada…

Con cierto temor acarició la cara de ella.

- Yo no puedo pedirte nada, Lynn… no puedo ofrecerte lo que él te puede ofrecer…

Ella cogió su enorme mano y la apretó contra su mejilla.

- No digas eso...

- Si, Lynn.- elevó su tono de voz-. Si….- se levantó y empezó a andar como un león enjaulado-. Soy consciente de mis….- no terminó la frase-. …pero, te diré algo, si te hace daño, da igual la forma… lo mataré…

Lynn cerró los ojos. No tenía claro que quisiera ver muerte a Ethan… pero sabía que Vincent le importaba más… o no?...

- No me hará daño, lo sé… pero tenemos que tensar la situación o todo se enquistará y acabara con nuestra paciencia, y con nosotros….

Vincent se dio la vuelta. No soportaba oírle defenderlo.

Lynn intuyendo lo que le molestaba se acercó a el y le acarició la espalda.

- No puedo engañarte y decirte que no me siento atraída por él… -siguió acariciándolo mientras lo rodeaba-. Lo que siento por ti es mucho más profundo.- le dijo mientras acariciaba su brazo y se colocaba en frente de él.

- Lynn, por favor… es imposible…

Ella no se rindió.

- No lo fue con Cathy, ¿verdad?..

El no esperaba que le dijera eso... pero era cierto, con Cathy todo fue posible...

Lynn siguió hablando mientras se ponía de puntillas.

- Tú puedes dar todo lo que cualquier hombre pude dar… e incluso más….

Y sin dejar de mirarle a los ojos lo besó en los labios. Vincent se sorprendió, pero se dejó llevar y la besó y abrazó, como hacía mucho tiempo que no hacía… Cathy había sido la última... y la única….

Se separaron juntando sus frentes.

Lynn lo volvió a mirar a los ojos y sonriendo con pena, salió de la habitación.


Vincent se quedó en la entrada del túnel. Lynn entró y fue hacia Ethan con un cigarro en la mano, se lo encendió y se le dio. El olor a tabaco inundó el lugar. Vincent la miró durante unos segundos más sin cambiar su expresión. Llevaba toda la tarde con él….apenas hablaba, se limitaba a estudiarlo… no podía encontrar un punto débil. En más de una ocasión pensó en matarlo… a sangre fría sin darle una oportunidad para defenderse… no se la merecía….

Ethan lo miraba fijamente igual que Vincent a él… tampoco hablaba, pero entonces vio que una sonrisa se formaba en su boca:

- Sé dónde habéis llevado a tu maravillosa mujer... ..- le dijo despacio. Vincent no movió un musculo, pero se sorprendió…. No había hecho ninguna referencia a ello en todo el tiempo que había pasado desde que ella se fue. Ni a él ni a Lynn -. ¿Crees no que se enteraran?... posiblemente ya estarán cogiendo lo que quieren… .- se echó a reír-. Debería darte vergüenza no haber sido capaz de cuidarla... tú con todo ese poder desperdiciado que tienes… ni para cuidar de tu mujer vales, . - miró a Lynn que permanecía a su lado -. Yo jamás dejaría que alguien le hiciese daño… las arrancaría las tripa con mis propias manos... pero tú… eres patético….

La rabia llenó a Vincent por dentro, sus ojos se volvieron amarillos y se cara se transformó, fue hacia el rápidamente. Ethan hizo lo mismo y ambos se encontraron, en el lugar donde las cadenas que lo mantenían sujeto a la pared se tensaron al máximo… Vincent solo pensaba que con una sus garras podrían abrirle el cuello y ver como se desangraba… Levantó su brazo asqueado y deseoso que eso se convirtiese en realidad pero tuvo que parar porque Lynn se puso delante del hibrido. Enfrentándose a él, con los ojos amarillos y una expresión de fiereza en el rostro que el jamás había visto.

Vincent supo que lo iba a defender pasase, lo que pasase.

Se echó hacia atrás y empezó a cambiar nuevamente.

- ¡Lynn! ¡No puedes hacer esto! No puedes defenderlo de esta manera! .-se acercó a ella y le gritó en la cara-. ¡Si sigues así acabaremos encadenándote a su lado!

Con la cara desencajada por la rabia y sintiendo los ojos de Ethan pegados a él, salió de la cueva, hacia el túnel…y mientras lo hacía, su expresión cambio, y sonrió… Le dijo en voz alta a Hugh que tenía que hablar de algo importante y que solo sería un momento. Se fueron túnel adelante hacia la sala de los vientos, esperando que Ethan cayese en la trampa.

Lynn se apartó un poco de él en cuanto notó que los demás se habían ido de la puerta de túnel.

Empezó a hablar muy bajo con gesto compungido.

- No puedes mantener esa actitud más tiempo o Vincent acabara haciendo una locura…. .-le dijo preocupada.

Ethan, que había cambiado, en cuanto Vincent salió, volvió a sonreír abiertamente.

- No seas tonta... él jamás me hará daño.. ..- estiró las cadenas-. Al contrario, yo seré quien se encargue de él cuando llegue el momento….- se quedó mirando hacia la salida del túnel-. No se merece ser lo que es… no está preparado para aceptar su superioridad…. – después de decir esto se giró hacia Lynn. La expresión de su rostro cambio radicalmente-. Pero tú, tú si estás preparada….- se acercó poco a poco a ella.

Lynn no pudo evitar que su respiración de acelerar al verlo venir.

- Tu y yo juntos seriamos perfectos….-levantó sus musculosos brazos al cielo-. Tú y yo seriamos los reyes…. Dos bestias unidas… Debemos irnos de aquí y empezar a construir nuestro destino.. .- la miró-. Ellos te utilizan, pero en el fondo te temen… no puedes seguir aquí… y yo tampoco…

Lynn lo miró fijamente, mientras hablaba del poder que alcanzarían juntos

De verdad se lo creía. No detecto engaño, ni falsedad en su voz… Lo creía de verdad… Observó sus rasgos finos, su barba escasa y de color castaño claro, sus penetrantes ojos rasgados que la miraban como jamás nadie lo había hecho.

Al pensar eso apartó la vista... ¡No!, había alguien que la había mirado igual, pero con unos ojos azules limpios y acogedores… Ojos que reflejaban empatía y respeto…y celos…. y deseo… el mismo sentimiento que los ojos de Ethan, pero había grandes diferencias entre uno y otro…y entonces, fue consciente de su condena, no podía evitar sentirse atraída por ambos… Las dos caras de una moneda y sentía que las quería a las dos… ¡No, no podía!… Ethan no lo merecía…pero…

Respiró hondo… ya había llegado el momento de poner en práctica su plan… y el destino seria quien decidiese por ella.

- La única opción para que pudiera huir contigo es que consiga la medicación que me daban en el Baker….Ellos me dan otra, pero apenas hay dosis hechas… Ethan, dependo de ellos…

El levantó los brazos al oírle decir eso. Las cadenas siguieron el movimiento y golpearon el suelo.

- Yo sé dónde guardan todo lo que sacaron de allí… Lo hacen en dos sitios, pero yo conozco uno… Desde hace tiempo guarda una cantidad considerable de muestras de los experimentos más importantes en su propio ático...

- ¿Y crees que tendrá lo mío? .- le preguntó interesada.

- Lo tuyo, lo de la otra mujer…. Lo que nos convirtió en lo que somos. Todo. Había muchas más… pero algunas eran mandadas a Londres, cada pocas semanas..

- ¿Y cómo sabes eso?

- John y yo, acompañábamos a Morgan a hacer los envíos….

Lynn se alejó un poco de él, quería parecer algo reticente. No quería que pareciera fácil.

Ethan se acercó a ella lo que pudo.

- Nos une algo increíble, no tengas dudas….- sonrió-. Ninguno de los dos ha nacido así, pero el destino nos ha elegido para serlo…- Lynn se acercó un poco más para que llegase a ella, si estiraba bien las cadenas-. Tienes que entender que cuando todo pase, seremos parte de los que estarán en la cima de la civilización… aquellos que por sus especiales características tienen derechos que los demás solo podrán soñar…

Lynn se dio cuenta de que estaba empezando a hablar más de lo que verdaderamente quería hacer, pero estaba segura, de que él no era consciente de ello. Solo pensaba en ella.

- ¿De verdad ,crees que yo merezco eso?.- le dijo haciéndose la ingenua.

Él sonrió abiertamente.

- Eres perfecta, para compartir todo eso conmigo...- agachó la cabeza -. En toda mi vida jamás he soñado con tener a nadie a mi lado, pero todo ha cambiado….- la levantó de golpe. Sus ojos se volvieron ambarino y Lynn, vio que su cuello se tensionaba de una forma increíble, y de repente… oyó un golpe brusco y vio como las cadenas caían al suelo. Las argollas habían saltado y él estaba libre.

Lynn tragó saliva cuando lo vio venir hasta ella. No pudo hacer nada porque en un segundo estaba abrazándola y besándola. Ella hizo lo mismo y se dejó llevar. No podía romper el hechizo ahora, o no la llevaría a la guarida de Stanley. Además el beso, duro y apasionado, lo gusto mucho… y lo disfruto, aunque al segundo siguiente se sintiera culpable.

Cuando casi sin respiración se pudo separar de él, intentó hablar:

- ¡Cómo!? ¿Cómo lo has hecho?…. ¿Todo este tiempo has podido soltarte?.- le dijo ella apoyando la mano en su pecho y mirándolo a los ojos.

Ethan sonrió apartándole un mechón de cabello de su frente.

- Claro que sí, pero quería que esto ocurriese…No esperaba que me cazaran como a un conejo, tú incluida…-. La apretó más a él-. …pero vi claro que tenía una oportunidad de que te dieses cuenta de lo que sentía por ti… y de lo que sentías por mi.

La volvió a besar.

Lynn movio la cabeza de un lado a otro.

- ¿Me estás diciendo que has aguantado todo esto por mi…?.- no podía entenderlo.

Él sonrió con una sonrisa encantadora, que ella jamás había visto, y la volvió a besar con más delicadeza. Lynn apenas podía respirar, la acababa de desarmar totalmente… Solo pensó en si sería capaz de seguir el plan o acabaría rompiendo el localizador… Intentó evocar la imagen de Vincent la otra noche cuando lo besó… sintió como su corazón y su mente se partían en dos…

- Claro… ¿porque iba hacerlo si no?... nunca he estado tan seguro de algo en mi vida….- le dio una patada a las cadenas-. Y ahora tenemos que irnos… podemos conseguir lo que necesitas en unas horas… pero antes debemos salir de aquí…

La cogió de la mano y la llevó hasta la entrada del túnel.

- ¿Sabes cómo salir, verdad?.- le preguntó a ella, sin mirarla.

Ella asintió.

- Pero Ethan….- le dijo parándose en seco. El hizo lo mismo-. No quiero que hagas daño a nadie...

- No lo haré, salvo que se pongan en nuestro camino… Ve delante y yo te seguiré…

Lynn asintió y cogiendo su mano, se concentró, tal y como Vincent y Stuart, le habían enseñado y desaparecieron del túnel.


Jt espero a que el café saliera de la máquina, mientras miraba la hora que era. Cerca de los 8. Vincent le había contado su plan y no podía dejar de estar preocupado. Después de ver lo que le habían hecho a Gerald y lo que habían encontrado en esas putrefactas habitaciones del colegio abandonado, no podía dejar de sentir miedo.

Miedo por todos ellos.

La máquina pitó y pudo coger su café.

Fue revolviendo en azúcar mientras volvía a la habitación de Tess.

Había pasado mala noche. Los puntos del cuello le dolían mucho y habían tenido que darle más medicación…

Jt se dio cuenta de todavía no estaba bien, cuando empezó a oírla gritar por las noches. La angustia y el miedo se veían en sus ojos cuando se despertó. La convicción de que el propio Gabe, la había obligado a matarlo, estaba clavado todavía en su mente. Lo aceptaba…. pero aun así el miedo se mantenía.

El hecho de haberle contado lo de Cat, no ayudaba a que estuviera más relajada, pero ella lo había pedido, cuando vio que solo Vincent iba a verla. Ella les contó todo y el papel, tan importante, que habían tenido Jo y Henry en su historia… solo se guardó para sí, la especial condición de Henry… cuando fuera el momento se lo presentaría a Vincent.. le iba venir muy bien, al marido de su mejor amiga, conocer al forense.

Por todo esto, aparte de lo que le daban para el dolor, habían añadido los ansiolíticos y las pastillas para dormir. Sus heridas iban mejorando pero todavía le quedaba algo de tiempo para poder andar tranquilamente por el hospital.

Cuando llegó la encontró despierta.

- ¿No me has traído uno?.- Le dijo señalando el café.

Jt sonrió y fue hacia ella. Se sentó en la cama a su lado.

- No creo que debas….- la besó en la mejilla después de decirlo.

Ella se acercó más a él.

- Lo sé… era broma...- cogió aire -. ¿Sabes algo más de Cat?...

Jt negó con la cabeza.

- No… lo último que sé, es que llegaron bien hasta allí… aunque tuvieron algún contratiempo…

Tess suspiró. Cat no sabía nada de lo que le había pasado, por motivos evidentes, pero en cuanto los médicos la despertaron, Jt se lo contó todo, incluyendo el hecho de que seguramente podrían estar en el punto de mira... y se lo agradecía...pero también sentía una rabia tremenda por no haber podido despedirse de ella. ¡Cuánto la echaba de menos!

- A veces me siento tan mal, estando así…. No valgo para nada.- le dijo a Jt, mientras se recostaba en la almohada-. … yo pensaba que acabar con Gabe me curaría, pero...- cerró los ojos-. … no es así….- lo miró-. Todavía puedo verle suplicándome que lo matase...

- Lo mejor que pudo hacer.- dijo Jt con rudeza-. No merecía estar vivo después de todo lo que hizo.

Jt se levantó y se asomó a la ventana de la habitación. La vista del rio era espectacular.

Tess mirándolo, no pudo evitar decir:

- Lo siento mucho... sé que no soy la Tess de la que te enamoraste...

Él se giró y volvió con ella, le tapó la boca con el dedo índice.

- No… no… no... No se te ocurra decir nunca más eso... Eres mucho mejor y más fuerte...- le tocó la frente-. Solo tienes que metertelo en esa cabeza dura y creértelo de una vez

Tess, sonrió y lo cogió de la camisa para besarlo, pero en ese momento, el teléfono de Jt empezó a sonar. Miró quien era.

Evan.

Desde hacía unos días pasaba parte del tiempo que le dejaba libre Vincent, estudiando su caso en el laboratorio y sacando sus propias conclusiones, sobre la teoría de las especies cruzadas, ¡qué mejor conejillo de indias que uno mismo!

Jt, después de besar rápidamente a Tess, descolgó:

No lo dio tiempo a decir nada:

- ¡Están aquí, los acabo de sentir!... Son dos... Uno está rondando por la planta baja y el otro está subiendo... y algo me dice que va a por vosotros... ¡Tenéis que salir de aquí!... yo... no sé si podre encargarme de los dos - todavía no tenía demasiada confianza en su mismo-. y no puedo llamar a Vincent… ¡hoy era el día.. ¡ Corred! ¡Salid por la escalera de incendios de la parte norte!... y esconderos en los árboles que dan al rio... Allí no creo que os busquen... intentaré encargarme de los dos…

Sin decir nada más colgó.

Jt se quedó parado mirando el teléfono.

- Es... Evan... ¡están aquí y creo que vienen a por nosotros!... tenemos que irnos...

Tess sin pensarlo dos veces se quitó el gotero con la medicación y todo lo deprisa que pudo saltó de la cama en busca de su ropa. Encontró un vaquero, un jersey de lana y con las zapatillas del hospital fue hacia la puerta. Le dolía todo pero tenían que irse, ya.

Jt la vio moverse con tanta rapidez a pesar de sus heridas que por el contrario, se quedó parado sin saber qué hacer.

- ¡Jt reacciona! ¡Tenemos que irnos! ¡¿Por dónde?!

Su chico reaccionó de golpe a su voz y cogiéndola de la mano salió de la habitación, saliendo por la escalera de incendios de la parte norte.


Vincent, entró en casa de Rebecca, desde los túneles, como una exhalación. Subió las escaleras en un latido de corazón y entró en el salón.

Rebecca estaba ahí mientras que Erik y Stuart estaban en porche. Notaron que Vincent venía, desde que abrió la puerta las mazmorras, y ya entraban en la casa, cuando paró de correr.

- Ethan se ha escapado y se ha llevado a Lynn.- les dijo enseguida.

Rebecca se levantó del sofá y fue hacia ellos.

- ¡Lo ha conseguido! .- exclamó con alegría.

Vincent asintió

- Sí… es increíble pero si...

Erik le apremió.

- Saca el móvil…

Vincent le hizo caso y lo cogió del bolsillo de su pantalón. Activó la aplicación y nada más hacerlo, un punto de color amarillo se hizo visible.

Ascendía por 5ª avenida en dirección a Central Park…

Erik miró a Vincent, frunciendo el ceño.

- ¿Crees que ira ya hacia allí?

El asintió.

- Estoy seguro, Lynn le ha dejado claro que no puede sobrevivir sin su tratamiento…

Rebecca fue hacia la puerta y se quedó mirando a los tres hombres que contemplaban absortos como el punto se movía deprisa hacia el norte.

- ¿A que estamos esperando?. - les dijo.

Reaccionaron al instante.

Stuart salió y fue a coger el coche, que milagrosamente se había salvado de la explosión por estar aparcado en la puerta de la casa de Rebecca.

- Id vosotros dos delante -. Les dijo desde el jardín, mientras cogía a Rebecca de a mano-. … necesitamos velocidad, si queremos que no se escapen… Vincent, ve diciéndome por donde tengo que ir…

Los dos asintieron. Se despidieron, y en abrir y cerrar de ojos habían desaparecido en pos del híbrido y de Lynn. Si todo salía bien, esa noche, iban a encontrar la madriguera de la comadreja.


Mark esperaba en las escaleras del Metropolitan, comiendo un ensalada de cangrejo, a que Emily volviese a entrar en el Museo.

Estaba justo enfrente de él, sentada en uno de los bancos que había en la puerta tomando un café de maquina con una de sus compañeras de trabajo.

Había hecho bien los deberes desde que se despidió de Vincent en el puerto. Le había prometido que vigilaría a su familia y eso estaba haciendo, aparte de ir al despacho del director Reagan cuando este lo llamaba.

Los documentos de Dana, estaban sacando a la luz, un complejo entramado de intereses que en el fondo se reducían a pocas personas… el consorcio… y por lo que parecía, no era solo vender a las bestias al mejor postor, que solía ser un gobierno determinado, o un grupo mafioso, era algo más complejo… pero todavía no sabían muy bien que….

La relación con Londres y con Convington House, estaba a punto de ser probada por Murray, y los hombres que le habían asignado, desde la dirección de la agencia de investigación inglesa, pero todavía necesitaban un juez, que les autorizara a poder entrar en esa cuenta y averiguar a quien pertenecía. El banco no se lo estaba poniendo fácil.

No había duda de que la cosa iba lenta, demasiado lenta, pensaba Mark. Quería que su familia, volviese lo antes posible de allí..

Dejó el cuenco de cartón en la escalera y se limpió con una servilleta.

Volvió a mirar con disimulo a la mujer rubia, que sonría a su amiga.

Por de pronto, había demostrado ser precavida y había animado a su hijo Aarón a que se fuera a hacer un curso de salvamento a Los Ángeles. No es que le diese garantías de que no lo pasase nada, pero por lo menos estaría lejos, durante un tiempo.

Se levantó y bajando las escaleras tiró los desperdicios de su comida a la primera papelera.

En ese momento, Emily, con puntualidad casi británica, se levantó y enfiló las escaleras para entrar en el museo, junto con su amiga.

Hacían lo mismo todos los días… A las 7 de tarde hiciese frio o calor y ese día no era demasiado frio, tomaban café fuera, un poco de aire fresco y para dentro, hasta las nueve. Desde que Aaron se había ido a Los Ángeles prácticamente vivía en el museo.

Mark subió las escaleras detrás de ellas, siguiendo sus pasos.

Pero esta vez, se dio cuenta enseguida de que algo no encajaba, porque nada más llegar a la sala, dos tipos con pinta de no haber visto un cuadro en su vida, miraban como Emily entraba por la puerta de los empleados.

Los observó un momento, y vio que hablaban entre ellos. Uno de ellos salió a la sala continua y se llevó la manga del jersey a la boca… ¿Micrófono?.

El otro se movió con pasos lentos, de cuadro a cuadro, entre la gente, mirando de vez en cuando al vigilante de la sala.

El que había salido, entró y al cabo de unos segundos, en la sala de al lado, se oyó un grito. Mark fue hacia allí, lo mismo que el vigilante y parte del público.

Cuando llegó, vio a una chica de unos 20 años desmayada en el suelo. Tenía una brecha en la cabeza. Los vigilantes la rodearon y cogieron sus teléfonos para llamar a seguridad…

De repente, Mark levantó la cabeza, dándose cuenta del engaño... ¡Habían dejado la sala con la puerta de los empleados sin vigilancia!

Echó a correr buscando con la mirada a los tipos sospechosos pero no los vio.

¡Mierda! Exclamó entre dientes.

Llegó a la sala y vio como la puerta estaba a punto de cerrarse. Llegó justo a tiempo de poder colarse, intentando hacer el menor ruido posible. Los visitantes indeseados no debían oírle.

Miró a su alrededor. Se había estudiado esos planos mil veces. Estaba seguro de poder recorrerlos como si el también trabajase allí.

Sabia donde trabajaba Emily, y sabía que había dos formas de ir a su despacho: una sencilla y otra más complicada, pero mucho más rápida…

Miró hacia abajo y vio la entrada del sistema de aire… Se agachó e intento sacar la rejilla y lo hizo sin dificultad, porque no estaba atornillada…

Se metió encogiéndose todo lo que pudo, y cuando lo consiguió se sentó y cogió aire con fuerza.

Volvió a coger la rejilla y la apoyó con cuidado en el hueco. No estaba encajada del todo, pero con eso tendría que valer.

Miró hacia los dos lados del conducto.

"Vamos a ello", pensó poniéndose a cuatro patas y empezando a andar hacia su izquierda… No tenía tiempo que perder.

Mientras recorría los apenas 20 metros, que en línea recta le separaban del despacho de la restauradora lo único que hizo fue rezar…pidiendo para que los que hubiera venido a por Emily, fueran hombres de Anthony, y no bestias de Stanley, así, tal vez, tendrían una oportunidad.


El punto se paró en un lugar de la 45 oeste… fueron hacia allí y cuando llegaron, vieron que era un pequeño edificio de apartamentos.

Vincent iba llamar por teléfono a Rebecca y Stuart pero Erik, le cogió el brazo.

- No es aquí...- le dijo alejándose del edificio, hasta estar a un par de manzanas de él, mientras Vincent lo miraba extrañado.

- Eh! ¡Espera! ¿Cómo que no es aquí?...

Erik se paró y lo miró muy serio.

- Ya he visto esto antes... La ha traído a su casa…

- ¿Aqui se esconde él?..- le dijo Vincent sin comprender…. ..- ¿y por qué….?

De repente lo entendió todo. Agachó la cabeza, algo avergonzado..

- No puede ser….- dijo.

- Si, puede ser…. Lo necesitan… Ya os dijo Stuart, que ella acabaría cayendo… aunque nos ayude y sepa cuál es su sitio, no podrá evitarlo… Ethan la ha traído aquí para acabar con sus dudas y probar su lealtad… Es su última prueba, si la pasa, nos llevara hasta él.

A Vincent no le gustaba nada todo esto… Se sentía culpable de haberla utilizado… y no podía dejar de pensar, en que era mejor que Vincent no se enterara de ello.

Erik lo miró, molestó.

- Eres muy ruidoso, cuando piensas...- le dijo con estoicidad-. No es tu culpa…. Ella sabía perfectamente lo que había y en lo que se metía..- Vincent lo miró con el ceño fruncido, no le gustaba que se metieran en su mente-. Además….-volvió a mirar al edificio de apartamentos -. Nos está dando tiempo para que estemos más cerca y podamos prepararnos…

Vincent no dijo nada… no le gustaba la forma de hablar de Erik. Cogió el teléfono y llamó a Stuart indicándole que fueran a esa dirección, pero que se mantuvieran a unas manzanas de distancia hasta que les avisaran.


Llegaron a la escalera de incendios y empezaron a bajar a todo la velocidad que podía hacerlo Tess.

Muy dolorida y temiendo que los puntos el cuello se le abriesen intento ir lo más rápida posible, agarrada a la mano de Jt.

Hacía mucho frio esa noche pero ella apenas se daba cuenta. Solo quería poder escapar de los que venían a por ellos.

Llegaron a la calle y saltaron por encima de un montón material de construcción que estaba apilado pegado a la pared, debido a que el hospital estaba en empezando obras de ampliación.

Evan les había dicho que llegaran al bosque al lado del rio. Tal vez allí no los viese… pero no pudieron llegar. Cuando Jt se giró un momento, vio que alguien salía a la escalera por la misma puerta por la que ellos habían salido.

Cogió más fuerte de la mano a su chica y acelero la marcha. Tess a pesar de notar un dolor infernal en el costado, no se quejó y aceleró también. No hacía falta que mirase atrás… sabía lo que Jt acaba de ver.

De repente, cayó del cielo, una bestia justo enfrente de ellos cerrándoles el paso. Había saltado desde la ventana donde Jt lo acababa de ver.

Frenaron de golpe y sin dar a lugar nada más, Jt se dio la vuelta otra vez hacia el hospital. La bestia se limitó a seguir andando detrás de ellos, mientras sonreía complacido….Stanley estaría contento.

Jt y Tess volvieron a llegar al lugar donde estaba el material de construcción. Podían probar a volver a subir… estaban pensando en eso… cuando vieron que el hibrido volvía a aparecer delante de ellos.

De un golpe arrojó a Jt lejos de donde estaban. Este cayó encima de las barras de metal de un andamio. Se incorporó lo más rápido que pudo. Milagrosamente no le había hecho mucho daño, se giró y lo vio cogiendo a Tess por su maltrecho cuello, levantándola en el aire. Vió como una mancha roja se empezaba a extender por la venda de ese cuello.

Toda la sangre de su cuerpo se concentró en su cerebro…. Y que el hibrido lo mirara mientras sonreía le decía muy a las claras que quería jugar con ellos, no ayudaba a bajar su nivel de ansiedad, aunque no dejaba de ser verdad que no eran rival para él.

Pero no contaba con la capacidad de reacción de un hombre enamorado cuando ve como su mujer, está en peligro.

Cogió una de barras pequeñas del andamio sin montar, que terminaba en punta en uno de los lados, y fue despacio a por él. El hibrido lo estaba esperando. Tiró a Tess al suelo y fue a por Jt. Volvió a golpearle esta vez en el pecho haciendo que la barra cayese al suelo. Salió despedido y pegó con velocidad en la pared del hospital. Cayó desmayado al suelo.

El hibrido ni se molestó en ir a verlo, se giró para llegar a Tess. La encontró donde la había dejado intentando que la hemorragia del cuello no fuese a mas, manteniendo la mano apretada en él. A medida que lo veía llegar se fue arrastrando de espaldas, intentando poner la mayor distancia posible é y ella. Siguió arrastrándose desesperada, pero el hibrido simplemente manteniendo el paso estaba a punto de darle alcance.

Tess no dejaba de mirar hacia donde Jt estaba inconsciente y a la salida de la escalera de incendios… ¿dónde demonios estaba Evan?... si no aparecía ya, los iban a matar a los dos.

El hibrido ya casi podía tocarla…. y entonces su cara se contrajo y un grito de triunfo se oyó detrás de él… Se intentó dar la vuelta… pero no pudo... Se miró el pecho y vio, que una barra de acero, sobresalía por su pecho.

Jt se la clavó más, sacando fuerzas de donde no las tenía y el hibrido cayó al suelo desplomado.

Al caer el hibrido, Tes vio a Jt mirándolo fijamente, mientras desconcertado se miraba las manos que hacía unos segundos, habían sostenido la barra que lo había matado.

Se acercó lentamente a la bestia y a lo observó, rezando para que todo hubiese acabado. Se fijó en que, por suerte, la improvisada arma le había atravesado el corazón.

Cayó de rodillas y Tess haciendo un esfuerzo, se arrastró para llegar a su lado.

Se colocó delante de él y vio que llevaba una profunda herida en la cabeza. Todo el lado izquierdo de la cara estaba lleno de sangre. Lo abrazó con toda la fuerza de la que fue capaz...

Al sentir sus brazos alrededor de él, Jt reaccionó. Le cogió la cara entre las manos y vio que estaba a punto desmayarse.

- ¡No… no, Tess, quédate conmigo!

Se puso de pie rápidamente, y a pesar de sentir como todo su cuerpo se quejaba por el dolor de los dos golpes de la bestia, la cogió en brazos, agarrándose ella a su cuello a duras penas, y se dirigió hacia la entrada. Tenían que volver a atenderla.

Se quedó parado un momento, cuando al levantar la vista vio a Evan saliendo de la última planta por la escalera de incendios.

En un abrir y cerrar de ojos estaba a su lado.

- ¿Qué ha pasado? .- preguntó viendo el estado en que se encontraba Jt y en el que se encontraba Tess.

Fue hacia ella y la observó. La herida se había abierto.

Con un susurro de voz, ella le contestó.

- Mi héroe…. Me ha salvado la vida.- le dijo sonriendo.

Jt soltó una carcajada nerviosa.

- No… como siempre dijo Stuart tienen demasiado ego, y pensó que con dos golpes había acabado conmigo… he tenido suerte..- le dijo besándola en la frente.

Se dirigió después a Evan

- ¿Y el otro?

Evan asintió.

- Está muerto….- les dijo-. Pude cogerle en el sótano y también tuve suerte.. .- movió la cabeza de un lado a otro -. Supongo que es nuestros instinto de supervivencia… le saqué el corazón…. .- le dijo como si le diera mucha vergüenza admitirlo.

Jt se fijó en que apenas se veían marcas en su piel de la pelea…y esas pocas, estaban desapareciendo.

En ese momento, oyeron sirenas de la policía que venían de todos los lados.

- He llamado al director y se lo he contado... vienen a ocuparse de todo...

- ¿De los híbridos?.- le extrañó-. Normalmente de eso se encargada Hugh, llevándolos al Baker..

- Si, ahora lo llamaré… pero esta vez es diferente… el hibrido llevaba explosivos para volar todo el edificio y detonadores… alguien tiene que hacerse cargo de ellos y no somos nosotros...

Entraron en el edificio y volvieron a llevar a Tess a su cama...las enfermeras le volvieron a curar la herida y le dieron algo para dormir, acto seguido, salieron de la habitación, sin hacer preguntas. Jt se curó el mismo la herida de la frente en el baño y se tomó un potente calmante, viendo como sus manos poco a poco dejaban temblar.

Evan se encargó de llevar a la policía los explosivos y luego subió la habitación de su amiga.

- Esto tiene mala pinta… yo pensé que estarías seguros aquí, pero veo que no...El director ha dicho que tendremos que desalojarlo… No podemos arriesgarnos a que al final logren volarlo con gente inocente dentro.

Jt asintió. A ellos tampoco les iban a dejar en paz.

- Si…pero, ¿dónde vamos?... Tess necesita descansar…

En ese momento, vio por el rabillo del ojo. que alguien entraba en la habitación. Eran dos hombres, unos más joven que otro. Evan se puso enseguida en tensión.

- Perdonen ..- se disculpó el más mayor.-… mirándolos a los dos-. .. Somos amigos de Cat y de Vincent... Hugh nos ha dicho lo que ha pasado….- cogió aire-. Prometimos a Cat cuidar de ustedes… teníamos que haber estado aquí antes pero había un asunto que nos ha retenido…. Hemos oído su conversación y creo que podemos ayudarles…

Jt, enseguida, imaginó quien era esa gente.

-Evan no te preocupes… es cierto, son amigos de Cat y sé lo que nos quieren ofrecer…..- Le dijo, viendo que se mantenía alerta.

Evan lo miró extrañado.

- ¿El qué?

Jt sonrió, mirando a Tess que seguía dormida en la cama.

- Un lugar seguro donde escondernos...


Cuando salieron del apartamento, Vincent y Erik estaban muy alejados de allí. No querían que él pudiera sentirlos… no podían arriesgarse a perder todo lo que llevaban ganado.

Vieron que se montaban en un deportivo negro y que el coche salía chillando rueda en dirección oeste.

El coche de Stuart estaba aparcado a un par de metros de donde ellos estaban vigilando. Se montaron rápidamente y Vincent les fue indicando por donde debían seguirle. A pesar de lo que los bersekers pudieran pensar, Lynn no había desconectado el localizador.

Fueron siguiendo su rastro hacia el Norte a toda velocidad porque Ethan volaba con su coche y no querían llegar tarde a donde quiera que el fuese.

Llevaban un cuarto de hora de persecución controlada, cuando se dieron cuenta de que aminoraba la marcha. Aparcó rápidamente y salieron los dos del coche.

Stuart hizo lo mismo. Bajaron del coche, pero no fueron a por él hasta lo vieron entrar en el portal de una casa con ladrillos rojos y con ventanas en arcos góticos…

Se lanzaron a por él a la velocidad de las bestias que eran, y entraron los tres, pocos segundos, detrás de ellos.


Mark llegó al despacho de Emily y a través de la rejilla, la vio trabajando en su mesa. Según sus cálculos tendrían que estar a punto de llegar.

No lo pensó dos veces y sentándose como pudo en el conducto, apoyó los pies en la rejilla y la lanzó dentro del despacho. El salió enseguida, viendo como ella se levantaba como un resorte de su silla, gritando y e iba hacia la puerta.

Mark fue hacia ella corriendo y la agarró de la cintura, tapándole la boca con la otra mano….

- Por favor, no podemos perder el tiempo… soy amigo de Vincent, bueno soy su cuñado... y tenemos que irnos ya…. Los malos están a punto de entrar por esa puerta… por favor te lo suplicó, confía en mi o no saldremos ninguno de los dos vivos de aquí..

Emily lo miró a los ojos; ojos de un azul oscuro como jamás había visto… y sin saber muy bien por qué, confió en él.

Movió la cabeza asintiendo.

Mark le quitó la mano de la boca despacio, y justo en el momento en que el pomo de la puerta empezó a girar

- Ya están aquí...

Emily se alegró de haber echado la llave esa tarde, no quería interrupciones mientras terminaba de escribir una conferencia.

La empujó para meterla en el conducto y detrás, lo hizo él. Agarró la rejilla y la volvió a poner… en el mismo segundo en que la puerta se abría de golpe. A través de la rejilla pudo ver como los dos matones que había en la sala del museo entraban en el despacho…

Se quedaron quietos mirando hacia todos los lados, uno de ellos habló:

- ¿Como puede ser? La puerta estaba cerrada por dentro...- dijo mientras observaba el pomo y la cerradura.

De repente, él otro se fijó en la rejilla… y sonriendo quitó el seguro de su pistola…

Mark empujó rápidamente y con fuerza a Emily hacia su derecha..

- ¡Corre!

Los dos, a cuatro patas empezaron a correr como podían por el conducto, en el momento justo, en que las balas atravesaban la rejilla.


Cuando Ethan notó que venían, ya era tarde. Los tres entraron antes de que la puerta se cerrase. Nada más sentirlos supo que ella los había traído hasta él.

- Me has traicionado… - le dijo sin más.

Esperaron unos segundos preparados para saltar en caso de que convirtiera, pero no lo hizo. Se mantenía quieto mirando a Lynn.

- No me puedo creer que con todo lo que ha pasado, y acaba de pasar… Hayas sido capaz de hacer esto….Sé que me quieres igual que yo a ti…

Lynn no le dijo nada. No podía hablar.

Sin apartar los ojos del híbrido, le dijo a los recién llegados:

- Está en el ático, acaba de hablar con él, desde el coche… Se ha alegrado mucho de oírle, por lo que se ve le estaban buscándolo…

En ese momento llegó Rebecca al portal. Stuart le abrió la puerta y entró, contemplando con seriedad la escena…

Paso al lado del Ethan, esperando que él le hiciese algo, pero no lo hizo, solo miraba a Lynn…

- Debemos subir….- dijo Vincent a los demás.

Erik se giró hacia ellos.

-Hacedlo vosotros.- les dijo-. Tenéis cuentas pendientes con él… y alguien tiene que vigilar a este… No podemos dejarle escapar….

Erik se colocó detrás de él, mientras los demás iban hacia el ascensor.

- Si vais a subir... Os hará falta esto... -les dijo Ethan.

Se metió la mano en el bolsillo de su pantalón y sacó una pequeña llave. Se la arrojó a Vincent.

El la cogió, dándose cuenta de que en ningún momento había dejado de mirar a Lynn…. Movió la cabeza de un lado a otro… Eso tendría que esperar.

Se dio la vuelta y entró en el ascensor con Stuart y Rebecca. Stanley les estaba esperando.

Nada más cerrar la puerta, Ethan sintió el cañón de un revolver en su nuca.

- Puede que seas más rápido que yo… pero seguro que me da tiempo a volarte la cabeza antes de que te muevas…. y si no me da tiempo, se la volaré a ella…. ¿qué decides? ¿Me vas a contar de que va todo esto, o no?.- le dijo con su voz en un tono más profundo del habitual.

Lynn lo miró fijamente y se llevó la mano a la boca cuando vio que los ojos del híbrido empezaban a cambiar; cuando vio que su cuerpo empezaba a cambiar..

- No, Ethan no lo hagas…. `por favor…. . - le suplicó, aunque estaba segura de que él ya no la oía.


El ruido de la puerta de su apartamento al saltar por los aires le hizo reaccionar. No eran invitados. No era Ethan quien acaba de entrar. Eso lo tenía claro. Saltó del sillón inmediatamente y fue hacia la entrada de la cámara, que en ese momento estaba cerrada.

Una pistola de gran calibre estaba escondida en lo que parecía un libro pero que en el fondo estaba hueco.

Oyó ruidos de pasos. Tres personas, pensó por instinto.

Mientras veía como Stuart, Vincent y Rebecca entraban en la sala, dio un paso atrás, y poniendo una mano en el borde la estantería de caoba oscuro, accionó un pequeño dispositivo… que conectaba con el teléfono móvil de John situado en ese momento a unas millas de allí….

Él lo oyó enseguida y dio la alerta. Dos híbridos que montaban guardia en el nuevo lugar de reuniones, se levantaron de sus asientos y se pusieron en camino, hacia el lugar donde los habían reclamado.

Stanley apartó el dedo con cuidado, viendo como Stuart iba hacia él. Ahora solo tenía que ganar tiempo hasta que llegasen…

Cerró el botón de su chaqueta con delicadeza.

- Un honor inesperado…-miró al berseker y luego a Rebecca. Le sonrió a ella- . Al final lo has traído, no tenía duda de que lo harías… por cierto, estás estupenda para estar muriéndote…..

Rebecca fue hacia él y sin mediar palabra le cruzó la cara de una bofetada.

Stanley se tocó ligeramente la cara, pero su expresión no cambio.

- ¿A que debo esta visita? .-les preguntó sonriendo.

Vincent se acercó a ellos. Había permanecido apartado observando la sala y parte del inmenso ático, no quería sorpresas. Vio como Stanley se mantenía frio pero podía oír su corazón a punto de salir de su pecho…Tenía miedo

- Venimos a por ti…. – le dijo mirándolo fijamente-. Creo que ya va siendo hora de que vayas a ver a la policía…

Stanley sonrió.

- ¿Bajo qué acusaciones?

Stuart resopló.

- Bajo todas, secuestro,.. .- empezó una larga lista de delitos-. Robo, asesinato, tortura... Experimentos ilegales… etc. ¿Te parecen correctas?

- No lo sé… yo nunca he hecho nada de todo eso… no hay pruebas que lo demuestren…

Rebecca en ese momento se dio cuenta de era cierto. Tenían que encontrar donde guardaba todo el material o sería imposible inculparlo. Tenían que averiguarlo antes de ponerse en contacto con el director Reagan.

- Creo que voy a llamar a mi abogado….- dijo como si tal cosa, apartándose de la estantería y de la pared, que hacía de puerta oculta para la cámara-. No puedo consentir que se me insulte en mi casa….- les dijo con marcada ironía. El tiempo seguía pasando y eso era lo que le interesaba.

No llegó muy lejos.

Vincent lo agarró del cuello y lo arrastró hasta la pared. Lo pegó a ella y lo levantó.

Stuart no quiso intervenir. Odiaba demasiado a aquel hombre para poder mantener una conversación civilizada con él… Lo mataría, en el momento que dijera algo inconveniente. Dejó a Vincent que hiciera el trabajo sucio.

- Vas a decirme, maldita sabandija, donde tienes las muestras de todos vuestros infames experimentos guardadas… Sabemos que están aquí….

Stanley agarraba con fuerza el brazo de Vincent mientras notaba que cada vez entraba menos aire en su garganta.

- ¿Ethan? .- logró decir sorprendido. No podía ser. -. No…. Ethan no puede habernos traicionado…

Vincent asintió.

- Lo ha hecho…

Stanley viendo en los ojos de Vincent, que era verdad, volvió a hablar.

- De todos modos, él no sabía nada….

Vincent apretó con más fuerza. Stanley se agarró a su brazo desesperado. Ese animal lo iba a matar.

- Me lo vas a decir, por las buenas o por las malas…- siguió apartando. Cogió uno de sus brazos lo giró en movimiento brusco, y le partió el codo.

Stanley gritó con todas sus fuerzas a pesar de que Vincent tenía apretado su cuello.

- Lo siguiente que veras no te va a gustar.- sus ojos se volvieron amarillos y la bestia empezó poco a poco a aparecer-. Me vas a decir donde tienes los sueros… el de Rebecca, en el Lynn, todo el material que habéis conseguido utilizando la genética berseker y también, que habéis hecho con los papeles y las muestras, que os llevasteis del Saint Benjamin cuando matasteis al Doctor Markus… - le dijo con la voz rasgada de la bestia.

Nada más oír esto último la expresión de Stanley cambió. Vincent creyó ver sorpresa en ellos.

Lo que no oyó, fue el aire que se escapó de los pulmones de Stuart cuando mencionó a Doc, ni la pequeña maldición que salió despedida de la boca de Rebecca.

Stanley le hizo gestos a Vincent, para que lo bajara. Iba a hablar… ¡Demonios claro que iba a hablar!

La bestia se escondió por el momento y Vincent volvió.

Cuando lo dejó en el suelo, y lo soltó, lo primero que Stanley hizo fue masajearse el cuello y toser cogiendo aire, lo siguiendo fue empezar a reírse, a pesar del dolor del codo.

Vincent fue a por él otra vez, pero lo paró, sonriendo y diciéndole:

- Nosotros no matamos a ese tal Doctor Markus…

Vincent lo miró sin hacerle caso.

- ¿De verdad creíste que fuimos nosotros? .- le preguntó y una sutil carcajada se escapó de su garganta.

Vincent estaba poniéndose muy nervioso, algo no encajaba.

- No pudiste sentir nada y pensaste que era uno de los híbridos… No, Vincent no….- movió la cabeza un lado a otro-. Nosotros no fuimos. Teníamos un par de confidentes en tu hospital, no te lo puedo negar. Después de matar a esos senadores egoístas, tuvimos que mantener a alguien cerca del buen doctor… pero nosotros no lo matamos….- fue hacia su mesa y se sirvió en un vaso un poco de agua. Ninguno de los tres se movió para impedírselo… por diferentes razones -. Estábamos esperando a que desarrollara esa fórmula que te iba a curar….- se encogió de hombros-. Nunca lo hubiéramos hecho. Secuestrado puede, pero matado jamás...

Vincent sabía que decía la verdad.

- Entonces, ¿quién...? .- la pregunta se escapó de su confusa mente.

Stanley sonrió de oreja a oreja.

Vincent se dio cuenta del silencio que rodeaba a Stuart y a Rebecca….

El hombre con cara de comadreja siguió hablando.

- Vincent, hay muchos jugadores en esta partida; jugadores que jamás permitirían que dejaras de ser lo que eres….- Stuart fue a por él, pero Rebecca lo paró. Ya no había nada que hacer. Tendrían que enfrentarse a ello -.. Te han engañado para que confíes en ellos, y les has dado aquello que más quieres para que los protejan ¡Dios! ¡Es genial! – Miró al berseker con una enorme sonrisa...- Increíble, Stuart, ¡qué gran jugada!, pero, tengo una duda… ¿le has contado por lo menos a lo que estáis jugando?

Stuart miró a Rebecca sorprendido.

Ella no dijo nada.

Stanley volvió a reír.

- Ella se lo dijo a Morgan, y Morgan a mí…. Tu pequeño amor...hablaba mucho, cuando le interesaba.

Vincent miraba a los tres sin dar crédito a lo que estaba oyendo, hasta que la terrible verdad se abrió paso en su mente.

- ¡No, no puede ser..! ¡NO, NO PUEDE SER! .- movió la cabeza de una lado a otro.

Se giró hacia Stuart.

- Dime que no es cierto…¡DIMELO!…. .-Stuart se limitó a mirarlo a los ojos -. ¡DIMELO! MALDITO SEAS, DIMELO!

No dijo nada.

- Vincent…. por favor… no le hagas caso… las cosas no son así…. .- dijo Rebecca intentando que se diera cuenta de que el enemigo era Stanley no ellos-. Te lo explicaremos todo... pero ahora….

Vincent la miró como si fuera la primera vez que la veía.

- ¡CALLA! EMBUSTERA! Has estado manejándonos siempre desde el principio… Pero, ¿por qué?... ¿POR QUE?...

Stanley se acercó a Vincent.

-Quieren a tus hijos para perpetuarse, para no desaparecer… sobre todo a tu hija….- le dijo despacio al oído-… ¡y ya los tienen!… y como regalo a tu mujer... Capaz de darles más hijos perfectos…

Se volvió hacia Stuart. Quería seguir ganando tiempo, los híbridos estaban a punto de llegar...

- Jamás pensé que fueras tan listo… un cabrón muy listo.

Stuart se acercó rápidamente hasta él convertido en el lobo que era y levantó la garra para destrozarle la cabeza, pero no pudo, porque Vincent convertido en bestia se lanzó a por él… y porque en la puerta de entrada aparecieron dos pares de ojos amarillos, que fueron a por ellos…

Más tarde….

Los tranquilizantes que le había lanzado estaban haciendo efecto…y el dolor de la pierna empezaba a hacerse insoportable… Nunca había sufrido una herida como esa. Podía notar como algo tiraba de cada parte de pierna y amenazaba con partírsela por el medio…

Dejó atrás el edificio de Stanley y se dirigió hacia el norte… No sabía hacia donde ir… ¿a buscar a Jt…? ¿A dónde?... estaría en el hospital... ¿podría llegar hasta allír?.. Así, nunca llegaría…

Salió al rio… Y de repente lo vio, no se había dado cuenta de que estaba tan cerca de él… los dardos estaban empezando a hacer su efecto… Lo miró sonriendo… el viejo almacén…. El lugar donde había estado escondido 10 años…

Podría llegar hasta allí y llamar a Jt para que viniera a por él…. No podría llegar a ningún otro sitio…. Echó un vistazo detrás de él y no vio a nadie… No iría detrás de él, no sería capaz, porque esta vez lo mataría aunque fuera lo último que hiciera en esta vida… Lo haría... Acabaría con él, porque había matado a Markus y por qué había decidió por él si debía llevar esa vida o no… ¡Maldición! Lo había estado manipulando todo el tiempo… ¿Cómo podía hacer estado tan ciego?…

Se apoyó en la verja de la entrada y cogió aire… Apartó un trozo del pantalón y pudo ver como el hueso sobresalía de la herida…. La sangre caía sin control por su pierna… Cerró los ojos y respiró despacio, cuando los volvió a abrir, todo le daba vueltas… Iba a perder la conciencia de un momento a otro…

Tenía que llegar al almacén y llamar a Jt. Era su única esperanza… Volvió a mirar hacia atrás… Nadie...

Arrastrando la pierna herida, fue hacia la puerta de entrada…

Después de la explosión, habían pasado un par de veces por ahí, a partir de que Joe fue destituido como jefe de la 125th, y habían visto lo que había quedado del que fuera su hogar.

Abrió la puerta apoyándose en ella y entró en la nave que llevaba a la zona que utilizaban para vivir. Fue arrastrando la pierna hasta llegar.

Allí, la puerta todavía estaba, pero parte del techo, las ventanas y la pared del fondo había volado. Las paredes estaban negras por el fuego que hubo después, pero la pequeña escalera que llevaba el piso de arriba todavía estaba en pie.

Cuando iba a empezar a subir sufrió un mareo y cayó al suelo. La pierna le había empezado a palpitar y el dolor se hizo tan intenso que le hizo gritar.

Se arrastró por el suelo y llegó a la escalera… tenía que subir… No quería quedarse allí…. Cada peldaño fue una agonía, pero su determinación pudo con todo y acabo llegando…

Todo estaba destrozado… los cristales de enfrente de la cama habían volado igual que la pared… el suelo tenía un agujero enorme, pero su cama seguía en pie… El colchón ennegrecido por el humo, pero todavía estaba allí…

Cuando fue la última vez, la había dejado pegada a uno de los muros que había sobrevivido a la explosión y la había cubierto con una lona.

Se arrastró hasta ahí y tiró de una de las puntas de la lona… Esta cayó al suelo... Se levantó apoyándose en sus brazos y consiguió tumbarse en ella….

Sus ojos se cerraron, pero él se obligó a abrirlos… se golpeó con fuerza en la herida y el dolor intenso y punzante hizo que aguantase un poco más…. Miró hacia el techo... No había... Pudo ver las estrellas que brillaban intensamente….

No sentía frio, no sentía nada más que dolor, rabia y miedo… Las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas…

Sacó el teléfono de su bolsillo y llamó a Jt.


Entró en club como un torbellino a pesar del dolor que sentía en todo el cuerpo… Estaba alucinado con lo que acababa de ver pero no podía pensar en analizarlo ahora… acababa de dejar a Tess en una cómoda cama rodeada de gente que le pedía que confiase en ellos….

Jt cogió una de la carpetas de Vanessa, no sabía cuánto estarían allí… al levantarla un folio cayó al suelo… Lo fue a coger maldiciendo por su torpeza y al dejarlo otra vez dentro de la carpeta, vio una palabra manuscrita por la propia Vanessa, que lo dejo anonadado. Era una nota escrita en letra casi diminuta, "Antídoto". A su lado, escrito con la misma letra se podía leer: "Recogida de muestras del sujeto, anteriores a la inoculación del suelo B2501: pelo, células de piel, sangre… muestras sin contaminar…..Objetivo: volver a la normalidad… especificaciones recientemente añadidas, pagina 42"… Puso el dossier corriendo encima de una de las mesas haciéndole una señal a Devin para que esperara un momento:

- Esto es muy importante..- le dijo. Él se limitó a asentir mirando su reloj. La furgoneta llevaba más tiempo del aceptable parada en la puerta. No deberían esperar más, si no querían problemas. Tenían que irse ya..

El corazón estuvo a punto de salírsele del pecho…si esa noche no sufría un infarto, no lo iba a sufrir nunca… empezó a pasar las hoja, buscando la numero 42…

- 39.- fue diciendo los números-. 40, 41….42… ¡Sí! .- exclamó. Se acercó a una de las lámparas y le echó un vistazo rápido. Sabía que tenían prisa, ya la leería luego.

Frases entrecruzadas con formulaciones químicas salpicaban la hoja… se llevó las manos a la cara... Oh! ¡Lo había encontrado!… ¡y tenían razón, Vanessa había pensado en ello!… Imaginó la cara de Cat, cuando lo supiera… y la de Vincent… una carcajada incontrolada salió de su garganta ante la mirada asombrada de Devin..

- Debemos irnos….- le dijo con el ceño fruncido.

Jt se volvió al oírlo, volviendo a la realidad...

-Oh! Si claro, ahora mismo..

Cogió todo el dossier junto con el botiquín que había ido a buscar e iba a salir del club siguiendo a Devin, cuando su teléfono empezó a sonar. Era su amigo.

Lo cogió enseguida.

- ¡Vincent! no te puedes imaginar todo lo que ha pasado esta noche…

Su amigo le interrumpió.

- ¡Jt! .- le dijo apenas con un hilo de voz.

Él se dio cuenta de que algo iba mal.

- ¿Qué ocurre, Vincent?..

Él se pasó lengua por los labios resecos y haciendo otro esfuerzo volvió a hablar.

-Estoy herido… y drogado… en el antiguo almacén... Ven… por favor…

Jt no lo pensó dos veces.

- Ahora mismo….


Vincent colgó y dejó el teléfono a su lado.

Se relajó y dejó que el tranquilizante hiciera su efecto.

Estaba punto de quedar inconsciente cuando el teléfono emitió un extraño pitido. Se estiró todo lo que pudo para cogerlo y cuando lo hizo, en la niebla que era su vista, distinguió a duras penas que era un mensaje de voz.

A la quinta vez que lo intentó puedo darle al botón. Sin fuerzas, dejó caer el móvil en su pecho y cerró los ojos.

La maravillosa voz de Cat llenó el lugar.

En su entenebrecida mente la vio ante él, el día que hicieron el amor, por primera vez, en esa misma cama. No pudo evitar sonreír.

- "Vincent… soy yo, Cat… Sé que quedamos en que tú me llamarías cuando pudieras, pero ha ocurrido algo y me moría por decírtelo… te lo dejo grabado aquí para que lo oigas cuando puedas….No te preocupes los niños están bien... igual que ayer cuando hablamos. El riesgo de un parto adelantado existe, pero me dicen que no tengo porque asustarme con gemelos en normal…

Lo que te quería contar tiene más que ver con este lugar y su historia. Rebecca metió en la maleta que me dio un cuaderno. Por lo que se ve, lo había escrito ella durante los días en que pensaba que se iba a morir…¡Vincent! Es increíble la historia que cuenta y ahora entiendo porque quieren proteger tanto a nuestros niños… sobre todo a Vanessa…"

Vincent al oír eso, abrió los ojos.

- Cat….- susurró como si ella lo estuviese oyendo-. Tienes que salir de allí… te están utilizando... Igual que a mi….- dijo con la voz rota por el dolor.

El mensaje de Cat seguía.

-"…. Si ellos me lo hubieran dicho, nada más conocerme… bueno, si Stuart nos lo hubiera dicho nada más saber que estaba embarazada, me habría sorprendido, pero vería natural su preocupación, pero al no decir nada… Tengo la sensación de que soy, y no te asustes al oír esto, su prisionera… Lo que en un principio me parecían atenciones para conmigo, ahora me parece una forma de controlarme, de que no esté sola en ningún momento…. Ya no me siento una invitada. .. Le preguntaré a papá sobre ello en cuanto lo vea… ahora aquí es de madrugada…

Durante el viaje y en el tiempo que llevamos aquí, me ha ido contando lo que su padre escribió en su pequeño diario, y no te lo creerás pero hay una referencia a los túneles, al padre y a un Vincent muy joven…. Todo es el destino…el mismo que ha estado jugando con nosotros todo este tiempo y el mismo que me ha traído hasta aquí…

En fin, puede que me esté volviendo paranoica…ya no lo sé… tengo contradictorias sensaciones."

Vincent golpeó el colchón de la impotencia, mientras seguía oyéndola.

-"… No sabía si contártelo o no... Pero dijimos que no tendríamos secretos..".

Vincent desesperado gritó su nombre y volvió a golpear el colchón… Tenía que ir allí y llevársela cuanto antes…pero ¿cómo? , si era incapaz de levantarse de esa cama…

-"…Cuando puedas llámame y hablaremos sobre ello… Te contaré todo en detalle...

Te echo mucho de menos Vincent… y sé que los niños también...

Llámame en cuento puedas… necesito oír tu voz… lo necesito tanto que duele…

Te quiero y sé que pronto estaremos juntos otra vez… lo sé…."

Cat terminó de hablar y el silencio se hizo dueño de todo.

Vincent volvió a cerrar los ojos... No podía hacer nada…. Estaba a miles de kilómetros, destrozado su cuerpo y destrozado su espíritu… No podía ir a allí con ella, no podía… no podía… Intentó levantar el brazo, para liberar la rabia contenida dentro de él, pero tampoco pudo.

Ya no tenía fuerzas ni para golpear la cama… Fue consciente, de que solo podía dejar de luchar y sentir como el sopor de los tranquilizantes y la fiebre, hacían su trabajo… Rindiéndose por primera vez en su vida, se dejó llevar, y perdió la consciencia…

Epilogo:

Subió despacio las escaleras y después de mirar hacia todos los lados, lo vio tumbado en una desvencijada y ennegrecida cama.

Vio su teléfono a escasos centímetros de su mano, lo cogió y se lo guardó en el bolsillo del abrigo

Lo observó unos segundos. Se notaba que tenía fiebre, miró la herida de la pierna quitando la tela del pantalón.

Había que poner ese hueso en su sitio cuanto antes o la pierna sanaría en falso... y si la infección era muy fuerte, podía tener problemas para curarse… El cuerpo, por muy bestia que fuese, no podía luchar contra dos cosas a la vez...

Necesitaba ayuda y tenía poco tiempo… Debía ir a por Rebecca, no la podía dejar en sus manos... Todavía podía ver su expresión al dudar en ir a por Vincent o salvarla ella. Lo tenía muy claro. Vincent era la prioridad y ella lo sabía.

- No me harán daño... - le había dicho.

Cogió aire... ¿seguro que no le iban a hacer daño?...El no lo tenía tan claro.

Oyó un ruido afuera. Un coche acaba de frenar bruscamente, allí mismo.

Cogió a Vincent en brazos con delicadeza y fue hacia las escaleras.

Mientras descendía por ellas, se encontró con Jt y otra persona. Gente de los túneles. ¿Qué hacia con ellos?

Fue bajando poco a poco los peldaños y Jt se acercó a examinarlo… Se fijó en que él llevaba su traje lleno de sangre...

- ¿Qué demonios ha pasado?- preguntó asustado viendo el estado en que se encontraban los dos. Luego fijó la vista en la herida de Vincent-. .. ¿Quién le ha hecho esto?

Stuart lo miró a los ojos y solo pudo decir:

- Yo he sido... yo le he hecho esto.

Fin Temporada 4… Continuara… gracias a todas las que habeis leido esta historia.. gracias por vuestro apoyo y os espero en Septiembre... bueno, mas bien Vincent y Catherine, y los niños, os esperan en Septiembre... Gracias infinitas..