Disclamer: Los personajes y los escenarios del instituto Sweet Amoris son extraídos del videojuego Amour Sucré propiedad de Beemov, y su creadora Chinomiko. Esto lo hago sin fines de lucro.

Capítulo 19:

Zombies cantores y revelaciones traumáticas.

–¡Rodolfa! ¡¿Qué haces aquí?!– le preguntó con el ceño fruncido.

–¡Shh...!– lo hizo callar mirando hacia la puerta –¡Nadie puede verme!– habló bajito.

–Así que te colaste disfrazada de enfermera...– comentó.

Rodolfa asintió y él... comenzó a reír sin parar, mientras ella lo miraba confundida, y Lysandro la rociaba con agua bendita y de paso lo salpicaba un poco a él por las dudas que la influencia del demonio lo estuviera endemoniando también.

–¿De qué disfrazaste a Demonio y Paco?– le preguntó dejando de reír.

–De nada...– murmuró ella –Los dejé en la casa... ¡Pero pensaré una forma de meterlos!

–¿Por qué estás aquí?

–Porque... tienes que recibir atención profesional pero... ¡no está bien que estés solo todo el día!

–¿Qué harás cuando venga una enfermera de verdad? ¿O el doctor?– preguntó intentando ser razonable.

–¡Me esconderé! ¡Bajo la cama! ¡Dentro del baño! ¡O, saldré por la ventana! ¡Pero no dejaré que me vean!

–¿Por la ventana? ¿En qué piso estamos?

–El quinto– informó Lysandro sacudiendo al botellita sobre al cabeza de Rodolfa para que salieran las últimas gotas.

–¡La ventana no!– le advirtió viéndola seriamente.

–Pero...

–¡Nada de peros! ¡No te acerques a esa ventana o te vas!

–Está bien– asintió.

En ese momento alguien giró el pestillo de la puerta para entrar, Rodolfa sin pensarlo un segundo se lanzó por la ventana.

–¡No!– gritó Castiel en el momento en que el doctor entraba.

–¿Qué sucede joven? ¿Algún problema?– preguntó el doctor acercándose.

Castiel distinguió los deditos de ella sosteniéndose del marco inferior de la ventana –¡Maldita loca suicida, me va a matar de un infarto!– pensó sin prestarle atención al hombre.

El doctor miró en la misma dirección que Castiel pero Lysandro se paró frente a la ventana –Buenos días doctor, nos alegra tenerlo aquí tan temprano– lo saludó con su sonrisa tranquila.


–¡Perfecto! ¡Este teléfono es perfecto!– caminaba Amber por las calles del centro de la ciudad apreciando su nuevo celular.

–Espero que esto funcione...– murmuraba Ken mirando los cebollas y ajos en su bolsa del supermercado –Mañana tendré que ventilar la habitación...

Ambos chocaron de frente, Ken perdió el equilibrio cayendo sobre ella, la aferró contra su pecho con un brazo, mientras ponía el otro en el suelo evitando así que se golpeara.

Se levantó lentamente sin dejar de abrazarla –Lo siento mucho, ¿se hizo daño?– la miró –¡¿Amber?!

–¡¿Tú?!– lo miró alejándose bruscamente –¡Mi celular!– gritó levantando los pedazos del aparato de la acera –¡¿Qué tienes en contra de mis cosas, idiota?!

–¡¿Yo?! ¡Te recuerdo que eres tú quien tropezó conmigo!

–¡¿Si es así por qué te disculpaste?!

–¡Porque no sabía que eras tú!

–¡Pues me da igual! ¡Rompiste mi celular, ahora me lo pagas!

–¡En tus sueños!– tomó su bolsa de verduras –¡Adiós!– continuó caminando por su lado.

–¡Nada de eso! ¡No pienso dejarte ir!– fue tras él.

–¡Haz lo que quieras! ¡No conseguirás nada!

Caminaron un par de cuadras, Ken delante, y Amber detrás gritándole. Él se detuvo ya harto de la escena que llamaba la atención de todos alrededor.

–¡¿Piensas seguirme hasta mi casa?!– se giró enfrentándola.

–¡Me lo debes! ¡Tiraste mi bolso hace unos días y ahora rompes mi celular!

–¡No me recuerdes lo que pasó hace unos días!

Ella sonrió mirándolo de una forma extraña –Así que no has dejado de pensar en eso desde entonces...

–¡¿Qué dices?! ¡Claro que no! ¡Sólo fue un error de mi parte y ya lo olvidé! ¡Pero te aseguro que no volverá a pasar!

–¡Oh vamos...! Jamás me olvidarás, un hombre jamás olvida su primer experiencia... aunque eso de hombre te queda grande claro.

–¿La primer?... ¡Oye! ¡¿De dónde sacaste que es la primera?! ¡Y deja de insultarme, fuiste tú quien me sedujo!

–¡Tú me llevaste a ese baño y me encerraste contigo en la ducha!– declaró mientras la gente alrededor se detenía a escuchar la discusión que cada vez se volvía más interesante.

–¡Pediste mi ayuda! ¡Y yo tan idiota te la presté! ¡Nunca debí hacerlo! Descuida, no volverá a pasar– se dio la vuelta y retomó su camino.

–¡Oye tú! ¡No te vayas! ¡Mi celu...!

–¡¿Tengo nombre, sabes?!– se giró él, interrumpiéndola furioso, ¿cómo podía hacer eso con alguien de quien ni siquiera sabía su nombre?

–¡¿Qué más da el nombre que tengas?! ¡Sólo es una palabra!

–¡No es solo una palabra, es lo que soy! ¡Soy Kentin, Amber! ¡Kentin! ¡¿Me recuerdas?!

–¿K... Ken...tin?– preguntó retrocediendo un par de pasos viéndolo casi con pánico –Te llamas igual que... el idiota ese...

–¡No! ¡YO SOY ÉL! ¡SOY EL CHICO AL QUE TANTO TORTURASTE! ¡Al menos ahora que lo sabes me dejarás en paz!– exclamó lo último marchándose.

La gente se dispersó poco a poco, dejando a Amber a mitad de la acera con una mano en el pecho y una expresión traumatizada en su rostro.

–Yo... yo estuve... con... el ñoño ese...


El doctor finalmente terminó el examen, tardó aproximadamente una hora entre preguntas y algún estudio físico, cuando cerró la puerta tras él, Castiel miró inmediatamente hacia la ventana.

–Aún siento la presencia del demonio– lo tranquilizó Lysandro.

Rodolfa levantó su cabeza dejando que apenas se vieran sus ojos desde adentro –¿Ya se fue?– preguntó en un susurro.

–¡Entra en este mismo instante y no vuelvas a hacer una locura de esas!– le gritó Castiel liberando así un poco de la preocupación que sintió todo ese rato.

Ella soltó una mano de la ventana aún colgando del lado de afuera para tomar su libro y averiguar que sentía ahora el masoquista.

–¡Entra o voy y te traigo de los pelos!– le gritó, ahora destapándose para bajarse de la cama.

–¡No! ¡No, el doctor dijo que no te movieras!– entró de inmediato corriendo a la cama y volviendo a arroparlo –¡Quédate quieto!– lo regañó hablándole como si fuera Paco.

–Lo único que me faltaba... ahora me tratas como a tu hijo– murmuró Castiel fingiendo molestia.

–Debo irme– avisó Lysandro viendo la hora –Cuídate amigo, te dejo con el demonio enfermera.

Lysandro se marchó y ambos se miraron unos momentos, Castiel reflexionando acerca de todo lo que ella hizo para quedarse allí, y ella...

Cuánto gastará en tintura de cabello por mes?


Nathaniel escuchó la puerta, miró hacia la entrada desde la mesa del comedor donde estaba estudiando, con gusto lo haría en la tranquilidad de su habitación, pero su escritorio de proporciones normales no era suficiente para las decenas de libros que desparramaba por ahí mientras hacía sus tareas, sólo la mesa tamaño familiar le ofrecía el espacio necesario.

–Buenas tardes, Amber– la saludó cortésmente, sus padres quienes disfrutaban de una película sentados en el sofá, hicieron lo mismo.

Ella subió a su habitación a paso lento y cansado sin responder a nadie.

–¡Ve!– ordenaron al unísono ambos padres mirando a Nathaniel, una vez que escucharon la puerta del cuarto de su hija cerrarse.

–¿Tiene que ser ahora? Estoy...

–¡Ve!– volvieron a ordenar, su padre hizo el ademán de levantarse del sofá.

–¡Estoy yendo!– avisó de inmediato, corriendo hacia las escaleras.

Al llegar al cuarto golpeó un par de veces –Amber... ábreme– le pidió pero ella no respondió –. Vamos Amber sé que estás ahí, abre y charlemos sobre lo que te pasa...– ella seguía sin responder, él exhaló sabiendo que no podía regresar al comedor sin una explicación –¿No te alcanzó el dinero que te di para el teléfono? ¿Necesitas más?

–Si...– se escuchó un murmullo desde adentro, no importaba cuan deprimida estuviera, no podía perder la oportunidad.

–¿Cuánto necesitas?– le preguntó resignado.

–Necesito lo suficiente para otro... el mio... se rompió...

–¿Qué? ¡¿Se rompió el que acababas de comprar?!

–Si...

–Bueno...– murmuró mirando a un lado pensativo –No tengo mucho dinero, pero veré como consigo lo suficiente... Ahora sal de la habitación, nuestros padres están preocupados.

–No quiero...

–¡Amber! ¡No te pongas en ese plan por favor! ¡Ya dije que te compraré el famoso celular!

–¡No voy a salir!

Él puso su cara azul, inmediatamente miró a los lados por instinto, ya que siempre que hacía ese gesto tan suyo, el monstruito aparecía de la nada. No había nadie, claro, era su casa, ¿qué iba a hacer ella ahí? Aún así por las dudas revisó detrás del espejo y dentro del florero que había en el pasillo, cuando terminó de asegurarse que no había peligro regresó a la puerta de su hermana.

–Está bien Amber... veré que le digo a nuestros padres.

Esperó una respuesta pero ella no dijo nada, así que bajó.

–Rompió el celular que se compró, por eso está así– ambos padres lo miraron fijamente –. ¡Pe... pero yo le daré el dinero para que compre otro!

–Así me gusta hijo, tienes que ser un buen hermano– asintió su padre.

–¡Aww! Son como los hermanos en los animes donde el mayor protege a la hermanita pequeña, ¡que tiernos!– exclamó la madre.

Nathaniel exhaló y regresó a sus estudios –Cuanto antes termine mis estudios antes podré irme a vivir solo.


Las dos siguientes semanas transcurrieron con normalidad, Castiel estaba evolucionando según lo esperable. Rodolfa pasaba el día entero cuidándolo, y escondiéndose en el baño con Demonio cuando alguien entraba, sólo salía de la habitación por la noche mientras él dormía con una sábana en la cabeza a asustar a la gente que esperaba en la emergencia. Lysandro iba cada día a visitar a su amigo y ensayar para el torneo de bandas que sería en un par de semanas más.

–Repito que no creo que ganemos con algo así– dijo Castiel cruzado de piernas en la cama tocando algunos compases en la guitarra.

–Cuando yo te diga eso tú te sientas, debemos pedir que nos dejen una silla– dijo Lysandro enseñándole la canción que había compuesto a Rodolfa.

–¿Me están escuchando?– preguntó Castiel dejando la guitarra y cruzándose de brazos.

–Cuando cantes esta parte giras la cabeza trescientos sesenta grados– seguía él, dándole indicaciones.

–¡No le digas eso! ¡Que esta tonta cabeza de chorlito igual lo trata de hacer y se desnuca!– le gritó, golpeándose la cara con la mano cuando la vio empujando su cabeza con las manos a ver si podía girarla más –¡Rodolfa! ¡Deja eso!

–Pero... yo puedo...– dijo ella intentando con más fuerza.

Castiel tomó el soporte del suero y se levantó yendo hasta donde estaban lo más rápido posible –¡Que lo dejes!

–¡¿Qué haces levantado?!– exclamó ella que se ponía histérica cuando él quería saltarse alguna de las indicaciones del doctor –¡A la cama!– exclamó dejando eso y llevándolo del brazo hasta la cama y volviendo a acostarlo, arropándolo muy apretado para que no pudiera salir.

–¡Déjame mover! ¡Detesto cuando haces esto!– le gritó tratando de salirse pero el agarre de las sábanas era demasiado fuerte para él.

Ella regresó con Lysandro y ambos siguieron viendo la canción sin prestarle atención.


El día que Castiel se reintegró al instituto llegó acompañado por Lysandro y Rodolfa, el médico indicó que podía hacer vida normal, pero nada de esfuerzos físicos hasta que le quitaran los puntos en una semana, lamentablemente el pequeño tormento que caminaba a su lado llevando sus libros lo, había escuchado y ahora no le dejaba ni levantar un vaso.

–Buenos días padrecito– saludó una chica a Lysandro.

–Que el bien esté contigo– la saludó él, con la mano.

Castiel lo miraba como si fuera un alien naranja, con antenas y tentáculos –¿Qué pasó mientras no estuve?

–Sólo he estado prestando algo de ayuda espiritual a unos alumnos, nada importante– respondió Lysandro tranquilamente.

Miró a Rodolfa que iba alerta mirando todo alrededor como si caminaran por un campo minado –¿Qué hice yo para andar con este par de locos?– pensó exhalando.


El tiempo pasó rápidamente, el gran día llegó, la Batalla de las Bandas. Rosalya maquillaba a Rodolfa tras bambalinas al mejor estilo zombie de película de terror de los '60. Leigh mientras tanto ayudaba a Lysandro con su traje estilo victoriano el cual llevaba un estampado de una cruz en lentejuelas bastante complejo.

–No me gusta esta cosa nueva del maquillaje– murmuró Rodolfa –, se siente raro –se pasó la mano por la cara.

–¡No hagas eso! ¡Te lo quitarás!– le tomó las manos, Rosalya –¡Sólo déjate maquillar, quedarás horrenda te lo aseguro!

–¿Y daré miedo?

–¡Si! ¡Mucho miedo!

–¡Oh si!– exclamó feliz.

–Ya está listo hermano– dijo Leigh admirando su diseño –¿Dónde está Castiel? Aún debe vestirse.

–No lo sé, tampoco encuentro el micrófono– dijo Lysandro con una mano en la barbilla.

–¡¿Ya?!– preguntó Rodolfa dando saltitos en la silla, porque no era de las que pudieran quedarse quietas mucho tiempo.

–Si ya...– se dio por vencida Rosalya –Está bastante bien a pesar de todo...

–Deberíamos buscarlo– sugirió Leigh con la mano en la barbilla al igual que su hermano.

–Y al micrófono– asintió Lysandro.

–¿Van a encontrarlo ahí parados?– preguntó Rosalya –¡Vamos muévanse, muévanse!– los llevó a empujones.

Rodolfa aprovechó para ir a asustar a los demás artistas con su cara de monstruo, y luego de un rato de recorrer el lugar casi matando de un infarto a unos cuantos, encontró a Castiel en una esquina oscura sentado sobre un parlante.

–¡Buuu!– saltó delante de él para asustarlo.

Él levantó la mirada desinteresada-mente –Vuelve con los demás o te perderás, voy al rato.

–¡Estoy asustándolos a todos! ¿Por qué no te asustaste?– preguntó intrigada.

–Te veo cada día, ningún maquillaje te deja peor que al natural.

–¡¿De verdad?! ¡Noo! ¡Entonces me quitaré esto! ¡Quiero dar el mayor miedo posible!– dijo pasándose la mano por el rostro embarrándose todo el maquillaje.

–Por favor Rodolfa, vete– le pidió volviendo a mirar el piso.

Lo miró con atención sacando su libro de emociones que siempre llevaba encima –¿Tristeza? ¿Estás triste?– le preguntó.

–Odio ese maldito libro...

–¿Si está triste?

–Ya déjame...

–Entonces, ¿no estás triste?

–¡Si lo estoy! ¡¿Contenta?!– le gritó viéndola molesto.

–Que raro...– murmuró ella pensativa –Siempre estás enfadado, o feliz, o intrigado, pero nunca habías estado triste– comentó.

–Ya dejemos de hablar de esto– se levantó sabiendo que no se la sacaría de encima –. Volvamos con los demás– comenzó a caminar.

En unos minutos llegaron con los chicos, Rosalya pegó un grito al ver a Rodolfa y la arrastró para volver a maquillarla mientras la regañaba. Lysandro se acercó a Castiel.

–¿Qué sucede?– le preguntó viéndolo con atención.

–Nada, no te preocupes por eso... tenemos que prepararnos para el concierto.

–¿Ella está aquí verdad?

Castiel lo miró sorprendido, iba a comenzar a creer que su amigo realmente tenía poderes –La vi pasar... creo que no me vio... pero...

–Reviviste los acontecimientos del pasado– completó Lysandro.

–Tú... sabes como se dieron las cosas... si hubiera sido por mi no...

–Lo siento chicos– interrumpió Leigh –, pero si no preparamos a Castiel ahora, no habrá tiempo.


Rodolfa logró escaparse de Rosalya y ese maquillaje que se sentía raro, y huyó hacia el sector de butacas donde la gente y los jueces tomaban sus lugares. Se escondió detrás de un puesto que había al fondo donde vendían jugos, despistando a Rosalya. Cuando la vio alejarse, salió de su escondite mirando el lugar, estaba lo suficientemente oscuro... era el lugar perfecto para hacer travesuras. Sonrió con un brillo de maldad en sus ojos.

Se acercó en puntitas de pie a una mujer que tenía un vaso de jugo en su mano, saltó frente a ella de la nada, con sus manos como garras como si fuera un monstruo haciendo que la mujer gritara y soltara el vaso que fue a caer sobre otra chica. Mientras esas chicas se insultaban a los gritos y algunas personas intentaban separarlas antes de que llegaran a las manos, Rodolfa continuó asustando a algunos chicos y niños por el camino, pero entonces Rosalya, siguiendo el camino de gente histérica, la descubrió.

–¡Rodolfa ven aquí!– le gritó.

Ella corrió nuevamente al escenario, escondiéndose tras la consola que manejaba el sonido, la cual estaba descuidada ya que el encargado huyó al ver un bicho muy feo correr hacia él. En ese momento las luces se apagaron por completo y los reflectores del escenario se encendieron en colores azules y magenta.

–¡Bienvenidos a la batalla de las bandas!– anunció el presentador del evento –Tenemos diez bandas amateur inscritas este año, y para abrir el concierto presentamos la banda profesional "Stars of Nightmares". ¡Un aplauso para ellos!– pidió el hombre retirándose del escenario mientras los reflectores iluminaban al grupo y la gente los aplaudía.

La batería marcó el ritmo, seguida por la guitarra y el bajo, entonces la cantante comenzó a cantar su canción más famosa, siendo acompañada armónicamente por el tecladista. El público aplaudía y gritaba emocionado escuchando la melodiosa voz de la chica. Rodolfa ajena a todo eso se puso de pie olvidándose de Rosalya viendo con curiosidad la consola de sonido llena de botones y perillas. Tocó un botón que hizo sonar una chicharra a todo volumen.

La vocalista miró inmediatamente hacia uno de los parlantes con cara de extrañeza, pero continuó cantando. El publico se quedó en silencio escuchando, sin entender ese sonido tan poco oportuno. Rodolfa apretó otro botón y esta vez sonó el mugido de una vaca, el público comenzó a reír. La chica continuó cantando ya algo exasperada.

Entonces llegó el turno de las perillas, comenzó a moverlas al ritmo de la música subiendo y bajando el sonido y el pitch, haciendo que la canción se convirtiera en una extraña mezcla de una voz monótona muy grave con un tema de las ardillitas. No pasaron ni dos segundos cuando la cantante lanzó el micrófono al suelo y caminó furiosa a un lado del escenario donde estaba Rodolfa muerta de risa aún jugando con la consola.

–¡¿Quién demonios eres tú y por qué arruinas mi show?!– la enfrentó mirándola con odio.

Rodolfa seguía apretando botones que hacían sonar todos los sonidos posibles.

–¡DEJA DE HACER ESO ESTÚPIDA SI NO QUIERES QUE...!– le gritó siendo interrumpida por

el sonido de una yegua relinchando.

Se giró unos segundos para mirar con odio a sus músicos que no pudieron evitar reírse, acto seguido se lanzó hacia Rodolfa tomándola de los pelos y tirándola al suelo –¡TE VOY A ENSEÑAR A BURLARTE DE MI!

–¡Bueno enséñame!

–¡CALLA!– le gritó dándole un puñetazo en el ojo que no era muy fuerte pero esos anillos le cortaron un poco la piel –¡DISCULPATE!

–Si me callo no puedo disculparme– explicó ella con un ojo negro, divertida por la cara de furia de esa chica.

–¡ARGHH! ¡TE ODIO!– le arañó el rostro.

–¡Basta Debrah!– la separó alguien, pero ella forcejeaba intentando llegar a Rodolfa nuevamente –¡Debrah, por favor!

–¡Déjame voy a...!– se quedó sin palabras al girar la cabeza y ver quien la sostenía –¿Castiel?

Él asintió –Es bueno verte... tan llena de energías... Debrah.

Ella se giró por completo para verlo –Yo también te extrañé... amor...– le susurró enredando sus dedos en su cabello –No me gusta ese color– le susurró muy cerca de su oreja –. Pero sigues oliendo bien– le besó el mentón.

Mientras Castiel se sumergía en el pasado, perdiéndose en la mirada de esa mujer que tanto amaba, Leigh se acercó a Rodolfa preocupado.

–Estás muy lastimada, ven, tenemos que curarte.

–¡No! ¡Déjala así! ¡Esas heridas se ven mucho más realistas que el maquillaje!– lo detuvo Rosalya.

–¿Qué están haciendo?– preguntó Rodolfa señalando a Castiel y Debrah.

–Están recuperando el tiempo perdido– declaró Lysandro con voz profunda –. Ahora que el destino se ha encargado de unirlos, ni los dioses podrán separarlos.

El público comenzó a impacientase, así que el presentador llegó al rescate –¡Un aplauso para el grupo Stars of Nightmares!– pidió y algunas personas aplaudieron por cortesía –¡Ahora pasemos a escuchar nuestra primer banda concursante!


–Entonces, ¿nunca pensaron en unirse y dominar el mundo con su fuerza?– le preguntaba Rodolfa al par de mastodontes sobre-hormonados de seguridad, que habían puesto a vigilarla para que el evento se desarrollara con normalidad.

Los hombres se miraron pero no respondieron, hacía aproximadamente una hora que estaban vigilándola y ella no dejaba de hablar incoherencias.

–¿Por qué no me responden? ¿Díganme? ¿Pueden estallar un cráneo apretándolo con una mano?

Mientras ella acosaba a los pobres chicos de seguridad, algo lejos de allí Castiel y Debrah charlaban muy bajito riendo cada tanto y susurrándose cosas al oído, Rosalya los miraba desde donde estaba con bastante interés. Lysandro y Leigh observaban el desempeño de la competencia.

–Son bastante buenos, pero sé que ganarás hermano– lo alentó Leigh.

–Lo haremos– asintió Lysandro –, el poder del universo está de nuestro lado.

–Espero que Castiel pueda concentrarse en la guitarra...

–Al menos no está deprimido– respondió mirando a la parejita al igual que su hermano –, aunque también me siento algo inquieto...


Finalmente llegó su turno, Rodolfa y Lysandro salieron a escena y se ubicaron en sus lugares tal como lo habían ensayado.

–Suerte– le dijo Debrah a Castiel antes de dejarlo ir –, con la banda que tienes la necesitarás.

–Créeme... aún no has visto nada...– comentó él, yendo a su lugar con una sonrisa boba en el rostro, y un millón de sensaciones revolviéndose furiosamente en su pecho de tal forma que ya no le importaba tanto el ridículo que estaban a punto de hacer.

Las luces se apagaron y un reflector iluminó a Lysandro –Hace dos meses y un día que intento exorcizarla...– comenzó a cantar –Hace dos meses y un día que todo lo he intentado– Castiel acompañaba en la guitarra siendo iluminado por otro reflector que se mantendría permanentemente encendido –. Y aunque no he tenido éxito aprendí a vivir con ella... pero al ir acostumbrándome una noche vino por mi...

El tercer reflector iluminó una puerta a mitad del escenario –¿Quién es?– cantó él.

El reflector que iluminaba a Lysandro ahora cambió a Rodolfa –¡Soy yo!– cantó ella.

–¿Qué vienes a buscar?– ahora fue el turno de Lysandro, mientras el reflector continuaba alternando para iluminar a quien cantaba.

–¡A ti!

–¡Ya es tarde!

–¿Por qué?

–¡Porque ahora conseguí el super hechizo que te acabará!– cantó con mucha energía mientras Castiel cambiaba el ritmo a uno más fuerte.

–Por eso entra– abrió la puerta –, siéntate ahí, espera mientras organizo todo y ¡no te muevas!

–¡Soy una demonia muy poderosa!– cantó ella "entrando".

–¡Quédate ahí quieta y prepárate para sentir mi poder que es el más grande que hayas imaginado!

–¡Hablaré en lenguas y giraré mi cabeza!– se sentó moviendo la cabeza en círculos porque Castiel la había amenazado con payasos si intentaba volver a voltearla.

–Ahora voy a comenzar– continuó Lysandro mientras la música volvía a enlentecerse –, recitaré estas palabras mágicas, rociaré estos polvos sagrados y revolcándote en el suelo estarás... no podrá salvarte... ni satanás.

Ella se levantó y caminó hacia adelante siendo seguida por la luz –En busca de almas frescas un día de las cenizas resurgí, de espíritus nobles y muchos encontré– cantó tranquilamente –. Ahora de oscuridad sus corazones mancharé, ¡a todos en este mundo mataré!– ahora cantaba más alto –y hoy que hay un eclipse lunar... ¡tu alma he venido a buscar!– exclamó señalándolo.

El reflector volvió a iluminarlo, él tenía una cruz en una de sus manos –¡Muere!– cantó, acercando la cruz a ella.

–¡No podrás!– ella se hizo hacia atrás.

–¡Desaparece en una nube de vapor!

–¡Soy demasiado poderosa!– le gruñó moviendo los brazos como si fuera un fantasma.

–¡Ya es tarde!

–¿Por qué?

–Porque mi hechizo es el más poderoso... ¡Y acaba de comenzar!– aseguró, y ella puso cara de sorpresa mirando al público.

–Por eso entra, siéntate ahí, espera mientras organizo todo y ¡no te muevas!– continuaron con el estribillo.

–¡Soy una demonia muy poderosa!

–Quédate ahí quieta y prepárate para sentir mi poder que es el más grande que hayas imaginado

–Hablaré en lenguas y giraré mi cabeza... blublubluuu...– giró con los brazos en cruz.

–Ahora voy a comenzar, recitaré estas palabras mágicas, rociaré estos polvos sagrados y revolcándote en el suelo estarás– sacó una bolsita y le echó en la cara un polvo blanco –. ¡No podrá salvarte ni... satanás!– cantó finalmente mientras ella caía al suelo gritando y retorciéndose.

El público se quedó estupefacto, Debrah tenía el mentón por el suelo totalmente incrédula, pasaron los segundos y sólo se escuchaban los gritos de Rodolfa que continuaba pataleando en el suelo, entonces alguien comenzó a aplaudir tímidamente, un par de personas lo siguieron, luego cinco más y así hasta que todos en el lugar los aplaudían de pie, emocionados por el gran espectáculo.

Lysandro se inclinaba agradeciendo la ovación, Castiel miraba a todos sin entender, pero finalmente levantó una mano para agradecerle al público, sintiendo que todo estaba saliendo demasiado bien ese día.

–Oye... ya terminó– le avisó a Rodolfa moviéndola con el pie, pero ella seguía gritando y esos gritos cada vez de le hacían más realistas –. ¡Lysandro!– le gritó entre los aplausos –¡¿Le echaste ácido?!

–Claro que no– dijo tranquilamente él, firmando autógrafos a un par de chicas de otra banda –Sólo son polvos pica pica.

–¡Por favor Lysandro, cada día das más miedo!– lo regañó –Ven a lavarte los ojos– le dijo a Rodolfa inclinándose para ayudarla a pararse.

Pero alguien lo tomó del brazo obligándolo a incorporarse –Oye, ¿qué fue eso?– le preguntó Debrah.

–Te lo dije, ¿no?

–Estás muy raro...mi gatito jamás se hubiera prestado a tal papelón...

–Bueno... hace mucho dejé de... ser... eso– murmuró.

–Eso se puede arreglar... ven, vamos a tomar algo– tiró de su brazo.

–No, espera tengo que...

–Ya alguien la ayudará, aunque por mi que la dejen morir– dijo ella arrastrándolo fuera del escenario.

Vio a Rosalya y Leigh acudir en auxilio de la loquita esa, así que por esta vez siguió a Debrah prometiéndose a si mismo que sería algo excepcional, no volvería a ilusionarse tanto con alguien, no volvería a salir herido como antes.

Continuará...

Espero que les haya gustado, debo admitir que me divertí mucho escribiendo este capítulo, en especial la canción, que por cierto, si bien el 90% de la letra es mía, ¡digo... de Lysandro! Está inspirada en una canción muy muy conocida, pero algo vieja, me gustaría saber si la reconocieron.

Sé que lo de hacer aparecer a Debrah es algo bastante poco original, pero me gusta explorar la reacción de la mayoría de los personajes del juego cuando se exponen al efecto Rodolfa, además esta chica tendrá un papel decisivo, ya verán. Muchísimas gracias por leer este fic, es increíble que ya casi estemos en el capítulo 20, calculo que tendrá 26 o 27 en total, más el epílogo y uno extra, así que técnicamente estamos en la recta final.

Amé sus reviews, me ponen muy feliz cuando llegan, mil gracias por enviarlos, ya mismo los respondo.

Rox siniestra: Jajaja, claro que si, Lys está rematadamente loco, y más después de lo de hoy, Castiel no sabe donde meterse con esos dos. Tú lo has dicho, no murió... por ahora... Me hizo mucha gracia imaginarlo con hambre y las pobres enfermeras padeciéndolo. Espero que te haya gustado el capítulo, gracias por escribirme, besos.

AkaneSaotomee: ¡Hola! Yo sabía que había un review tuyo, pero cuando lo busqué no lo vi, ¡qué tarada no me fijé en el 1! Rodolfa y Demonio son una combinación fatal cuando se meten con Castiel, creo que no tiene conciencia de los buenos guardaespaldas que tiene. Y si, ella se hizo la fama de insensible y ahora ya nadie le cree las cosas buenas. Si... va a mejorar... no puedo matarlo... aún no ha sufrido lo suficiente. Muchísimas gracias por el comentario, besos.

Alexandra67374: Pues si, Rodolfa es adorable, imposible no amarla. Jajaja, tal vez sientan ambos... ya hablando en serio creo que se tienen un cariño muy grande que dudo que alguno de los dos entienda... tal vez Lys lo entiende con la ayuda de los dioses y todas esas cosas. Yo tampoco creo que ella llore por algo como eso, pero si, Castiel fue un poco cruel, ya lo haré pagar por eso. Jajaja, todos están un poco fuera de personaje, debo admitirlo, pero Lysandro es el que más, aún así me gusta, tal vez solo sea la influencia Rodolfa, una especie de virus que se te mete y te hace enloquecer. Gracias por todo, tranquila Paco no me comerá hasta que el fic acabe y él se convierta en el amo incuestionable del universo. Besos, gracias por comentar.

D-Uzumaki: ¡¿De verdad?! Estoy comenzando a sentirme culpable... Jajaja, si, Castiel entró en modo Tsundere en ese capítulo, estaba insoportable pobre. Lysandro encontró su verdadera vocación al parecer, se nota que se divierte mucho. Castiel la adora, se nota desde lejos y muchas veces la trata como a una niña pequeña, cuando lo hace con dulzura se me hace demasiado tierno. Besos, espero hoy dejarte dormir, muchísimas gracias por tomarte tiempito para comentar a escondidas.

CandyGiirL: Hola de nuevo, es verdad sin Castiel la historia no seguiría, o seguiría demasiado aburrida. El padre Lysandro ya es muy popular en el instituto, Amber le envidiará la popularidad. Hablando de ella, Ken realmente quiere lavar sus pecados, él nunca dejará de amar a Rodolfa auqnue sea un amor masoquista. Y si, Rodolfa hace todo lo que se le ocurre por cuidar a Castiel, y demonio debe verse muy tierno con todo eso encima. Besitos y muchísimas gracias por leer y comentar.

Mimime: Tenés razón, Rodolfa realmente es encantadora cuando deja aflorar su lado protector. Los ajos y las cebollas, hay que ver si le dan buen resultado a Ken, y si no funcionan al menos que las coma así Amber ya no se le acerca. Yo también adoré esa charla tan sincera que tuvieron, a pesar de vivir juntos rara vez se toman tiempo para hacerlo. Muchísimas gracias por tu comentario, besitos.

AnarchyShooter: Si no respondí el del capítulo anterior es porque no lo vi... tal vez se me pasó. Si es uno de los protagonistas del fic, igual eso nunca me detuvo de matar a alguien en realidad. Pero en este caso la historia se volvería demasiado depresiva si él muriera, dudo que Rodo lo superara. Jajaja, me gustó la idea de Ken como sucesor de Lysandro. Pronto aparecerá Alexy, tranquila no falta mucho. Gracias por escribir, besos.

Florixta: Bienvenida al fic, lees muy rápido. Y si, Lys ya esta haciendo su carrera en el instituto, a mi también me hace gracia imaginarla con ese tipo de sonrisa, adoro los apodos que Castiel le pone. Muchas gracias por leer y comentar, espero que te haya gustado el capítulo. Besos.

DarlynM: Bienvenida, muchas gracias por comentar, publico los jueves y domingos, hasta el momento no me he retrasado, espero no hacerlo en los que quedan. Cuando publiques el tuyo lo leeré, estoy algo vaga y no estoy leyendo demasiado pero ya regresará la lectora compulsiva que era antes y me pasaré por allí. Muchas gracias por unirte, besitos.

Hasta el jueves gente.