He aquí, el capítulo 20, ¡ya veinte caps!, es increíble que haya llegado tan lejos xD. Quería comentarles que, estamos a pocos capítulos del final del arco(?). No se preocupen, aún queda mucha historia para este fan fic.
Continuaré esforzandome, así que..
Ojalá les guste nwn
Oh, por cierto, "Goodbye my beloved" significa "Adiós mi amada" (o amado xD).
¡Nos leemos la próxima semana! (sí, la próxima hue hue(?)).
Los personajes no me pertenecen a excepción de Kiriha Kurosawa, Reika Kusakabe, Sariel Rainsworth y Nozomi Watanabe, los demás son propiedad de Nippon Ichi Software, Inc. y Broccoli.
La historia es 100% creada por mí, así que es totalmente de mi propiedad. Hecha sin fines de lucro.
Comencé a compartir más tiempo junto a Sariel, y poco a poco me iba acostumbrando a su caracter insoportable.
Tan sólo quedaban dos semanas hasta el día de la boda, y, la semana que seguía debíamos volver a Londres e ir finalizando los preparativos. Así que, en resumen, me faltaba una semana, e iniciaría, mi "odisea".
—Ahora que tu vestido está listo, ya puedes relajarte –Dijo Sariel, reposando una de sus manos en mi cabeza–. Además, casi todo está arreglado, ¿nerviosa?.
—S-Sí.. masomenos, ¿y tu? –Le dije, mientras ambos caminabamos hacia la cafetería.
—Estoy ansioso, muy ansioso –Comentó, esbozando una sonrisa–. También estoy ansioso por cumplir el deseo de ella.
—Entiendo.. –Musité–. Yo también estoy ansiosa por ver su rostro cuando suceda.
—Seguramente estará muy feliz –Agregó el pelinegro.
—Sí –Respondí.
Íbamos a casarnos por iglesia y civil, lastimosamente, ya que yo me oponía a hacer la ceremonia religiosa, todo menos eso, no quería atar mi vida tan.. así. Pero no pude decir nada, temía que causara alguna mala reaccion en Marianne.
Luego de desayunar junto a mi prometido, quise practicar con mis canciones, ya que, en un mes y medio tendría mi tan deseado debut, y debía prepararme lo más que pudiera.. Aunque la verdad era que también lo usaba como excusa para escapar de la cruda realidad en la que vivía.
Infelizmente, cuando quise usar una de las salas de música, encontré que todas estaban ocupadas, a pesar de ser tantas, tuve tanta mala suerte de acabar paseando entre los pasillos del edificio.
El lugar estaba casi vacio, así que eso ayudó a que la muchacha lograra despejar su mente mientras caminaba. Se detuvo frente a una ventana, y observó lo que habia afuera.. aunque tan sólo hubieran árboles y no hubiera ni un alma que pasara por ahí.
Estaba caminando detrás de Hijirikawa, aunque siempre lo seguía, casi nunca hablabamos, y eso me molestaba, nunca lograba que mantuviera conmigo una conversación más allá de la música, siempre evitaba hablar sobre si mismo. Aunque para mi era un privilegio el que me permitiera acompañarlo a algunos lugares.
—Hijirikawa, ¿vamos al mercado?, podríamos comprar algo para comer –Comenté, logrando llamar su atencion, pues giró su cabeza hacia mi.
—Sí, necesito comprar algunas cosas –Respondió, pero, acabó golpeándose contra alguien por prestarme atención.
Kurosawa, la chica gracias a la que pude conocerlo.
Sonreí al verla, ya que nunca le había dicho quién era la persona que me gustaba, pero mi sonrisa se fue borrando al ver su reacción.
Un aire tenso e incómodo invadió el lugar.
—A-Ah... lo siento –Susurró ella, luego, al verme se sorprendió, y sonrió, pero era una de esas sonrisas de nerviosismo.
—No, fue mi culpa –Dijo él, alejándose de ella.
Se dio vuelta y caminó alejándose de nosotros. Estaba dispuesta a preguntarle a Hijirikawa si la conocía, pero él no dejaba de mirarla, la siguió con la mirada hasta que desapareció en las escaleras que llevaban al primer piso.
Sentí un dolor en el pecho, y todo lo que se siente al tener.. celos. No podía concebir que los dos tuvieran algo, pero, la había visto con su novio, ¡es más!, me había enterado de que se iba a casar, entonces, ¿por qué?, ¿por qué lo miró así?.
Hijirikawa me evitó, y se fue sin decir nada, y yo me quedé con la palabra en la boca. Y con una nueva rival, pero, lo sentía por ella, porque yo no iba a permitir que jugara con él, si se iba a convertir en esposa de otro hombre, que se alejara del peliazul.
Tantas cosas pasaron por mi mente, en cuestión de minutos cambié mi forma de pensar con respecto a ella, no dejaba de recordar cómo se miraron, incluso un niño notaría algo extraño.
Estaba furiosa. Pero decidí pensarlo bien, y buscar una forma de separarlos.
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—Aparentemente, Watanabe conoce a Hijirikawa –Comenté, mientras me dejaba caer en mi cama–. Espero que no se haya molestado por no hablarle, fue bastante incómodo.
—Entonces sólo ve a decírselo –Dijo mi superior, quien estaba sentada en el sofá, comiendo su fruta favorita.
—¿Decirle qué? –Interrogué.
—Decirle que te disculpe por no hablarle, no necesitas contarle toda la historia –Argumentó ella, haciendo gestos con sus manos.
—Historia.. –Musité, bajando la mirada–.¿Realmente hay una historia entre él y yo?
—Por supuesto –Asintió mi superior–. Y es una historia romántica.
—Pero ninguno de los dos hablamos sobre amor, nunca –Dije, recordando, volviendo a recordar los momentos junto a él, y aunque ya no me dolía tanto, me causaba tristeza.
—Pero estaba más que claro lo que les pasaba, era sólo verlos juntos y podíamos darnos cuenta –Explicó.
—Él nunca me dejó en claro di me quería.. ni yo a él –Expresé, mientras ocultaba mi rostro bajo una almohada.
—Estoy segura de que él te quería.. –Respondió.
—¿Cómo lo sabes? –Cuestioné.
—Pude verlo en sus ojos aquella noche del beso.. –Comentó, otra vez, lo recordé, ese confuso acontecimiento, y sentí mi rostro arder como si estuviera al sol.
—Está bien, está bien, no lo repitas –Demandé, presionando la almohada contra mi rostro, como si haciendo eso el rubor fuera a desaparecer.
—Pareces una adolescente de primer año de secuandaria experimentando su primer amor –Comentó entre risas.
—¡Ey!, no mientas –Dije, exaltada por sus palabras, mientras me sentaba brúscamente y le tiraba la almohada para que se callara–. Y no es mi primer amor.. creo.
—Por supuesto que sí –Dijo en tono de burla, y me arrojó la almohada de vuelta–. Puedo descifrarlo.
—¡No es cierto! –Exclamé, avergonzada.
—Sí lo es, si el anterior hubiese sido amor no hubiese sido tan fácil olvidarlo –Argumentó, dejandome pensativa.
—Eso no es cierto, fui obligada a olvidarlo –Dije en voz baja.
—Aún así, hubiese sido muy difícil olvidarlo si realmente lo fuera–Agregó, levantándose del sofá y caminando hacia mi–. Porque ni siquiera te produce nostalgia o tristeza recordarlo, ¿o me equivoco?.
—No, pero aún así, él no fue el único en mi vida –
—¿Alguna vez los has recordado? –
—No.. –
—Hablando de eso, ¿fueron muchos? –Interrogó, y se sentó a mi lado.
—No, eran algunos chicos de la secundaria –Respondí.
—Entonces no cuentan –Dijo–. Ah, que lindo, el primer amor.
—Oye.. no es así –Negué, intentando detener sus comentarios vergonzosos.
—Sí, sí lo es –Dijo divertida.
—Aunque lo fuera, ya no tiene caso seguir hablando de él –Expresé, y nos quedamos en un breve silencio–. En cualquier caso, tu actúas de la misma forma con respecto a Jinguji.
Ella dio un respingo y comenzó a ponerse colorada.
—¿Q-Qué?.. –Balbuceó.
—Ay, ya estás grandecita, ¿no? –Bromeé y solté una risita–. Aunque, para el amor no hay edad.
—Cambiemos de tema, por favor –Pidió.
—Lo siento –Dije, entre risas ante sus reacciones.
—Deja de reirte y ve a hablar con esa chica mejor, no vaya a ser que mal interprete las cosas –Comentó, levantámdose de mi cama para luego volver a sentarse en el sofá.
—Sí, sí, lo sé –Afirmé, y suspiré–. Ya me voy.
Salí de mi habitacióm en busca de Watanabe, primero, fui a su dormitorio, pero ahí me encontré con su superior, quien me dijo que ella estaba practicando con su instrumento. Y así, me dirigí a las salas de música, y la busqué, aunque tampoco estaba ahí.
Conseguí dar con ella en las escaleras que llevaban al segundo piso, y ahí, llamé por su nombre, para que me viera.
—Ah, Kurosawa –Pronunció, esbozando una sonrisa.
—Lamento molestarte, ¿podemos hablar? –Pregunté, acercándome a ella.
—Claro, ¿qué sucede? –Interrogó.
—Eh.. bueno, es sobre lo de hace un rato.. –Comenté, sintiendo una leve señal de nervios.
—Ah, eso –Respondió, cambiando su tono de voz a uno más grave.
—S-Sí, es que.. –
—¿Se conocen? –Interrumpió mi respuesta.
—S-Sí, eh... –
—Entiendo, en ese caso, me hará las cosas más fáciles –Argumentó, volviendo a sonreír–. Quería presentarte al chico que me gusta.
—¿Eh? –Balbuceé, y di un paso hacia atrás, confundida–. No logro entenderlo..
—Ah, lo siento, me salté muchos detalles –Dijo, riendose–. Hablo sobre Hijirikawa, el chico que me gusta.
Me quedé sin palabras, mientras recordaba el día en que la conocí. La vi irse corriendo desde el mismo lugar donde estaba él, pero no me di cuenta, hasta ese momento en el que lo pensé bien.
—A-Ah, entonces es él.. –Musité, mientras sentía que había cavado mi propia tumba, o mejor dicho, la tumba de mi esperanzas con Hijirikawa, a pesar de que en realidad era imposible volver a tener una oportunidad de estar con él.
—Sí, gracias a ti pude conocerlo –Comentó–. Y ahora me estoy esforzando por llegar a agradarle.
—¿En serio? –Dije, sonriendo levemente, obviamente, estaba intentando fingir que me alegraba por ella, pero la verdad era que sus palabras me atravezaban como estacas en el corazón.
—Sí, aunque, es una persona muy reservada, pero, espero poder atravezar esa pared –Expresó.
—Ah.. entonces.. te deseo suerte –Le dije.
—¡Gracias! –Dijo, mientras su rostro se iluminaba con una sonrisa de alegría.
—De nada –
—Bien, entonces, me voy –Comentó, dandose media vuelta, pero entonces, se detuvo y me miró–. Ah, ¿Qué era lo que querías decirme?.
—Ah, sí.. sobre eso.. –Susurré, lo había olvidado, por culpa de la sorpresa–. Quería disculparme por no hablarte hoy, la verdad es que, no me sentía muy bien, y no quería molestarte.
—¡Ah!, no te preocupes, no pasa nada, entiendo –Dijo, mientras volvía a darse vuelta para irse–. ¡Nos vemos luego!.
—Sí.. hasta luego.. –Musité, mientras la observaba.
—¡Ah! y.. –Dijo, y volvió a mirarme–. Escuché que vas a casarte, ¡felicidades!.
—Ah.. –
No supe qué responder, pero, estaba aterrada.
—Yo también me esforzaré por tener una pareja.. ya sabes.. quien.. –Comentó, ruborizandose.
Eso fue lo último que dijo, y eso fue lo peor.
Me di cuenta de que la había ayudado a acercarse a la persona que yo quería, y que muy pronto la vería a su lado, intentando conquistarlo. Y quizás en poco tiempo él se enamoraría de ella y me olvidaría completamente, eso me aterraba, el hecho de que me olvidara, independientemente de si alguna vez sintió algo por mi, temía que no volviera a recordar mi existencia.
No quería que eso sucediera, odiaba esas posibilidades. Y quería hacer algo para que no pasara pero..
Esa idea era egoísta, y yo lo sabía..
Impedir que ambos estuvieran cerca, era egoísta; en sí, la sola idea de detestar el hecho de que alguien llegue a entrar en su corazón era egoísta. No quería que él se enamorara de alguien que no fuera yo, pero, yo sí podía hacer mi vida con alguien más.
Cuando lo pensé más a fondo, me sentí miserable, y sobre todo.. era detestable. El desear que no encontrara a alguien con quien ser feliz, realmente me hizo darme cuenta de que.. yo era una mala persona..
Porque quería ser yo esa persona, pero así no eran las cosas. Yo no podría hacerlo, y la razón estaba más que clara.
—Y eso sucedió... –Susurré, acurrucada en mi cama, mientras mi superior me veía desde su cama.
—Eh.. Kurosawa –Pronunció mi superior, logrando que la mirara–. ¿Nunca sospechaste de que ella podría haberlo hecho a propósito?
—¿A propósito? –Cuestioné, intentando analizar la situación, pero mi mente estaba nublada–. ¿Por qué haría ella algo así?, no tiene sentido.
—Claro que lo tiene –Dijo, pero yo aún no comprendía–. Quizás ella piense que eres una rival.. y quiera sacarte del camino..
—¿Eh? –La miré fijamente mientras trataba de organizar las imágenes, pero luego me largué a reir–. Nah, no tiene sentido, no hay manera de que pueda verme como rival..
"No tengo relación alguna con Hijirikawa.."
—Bueno, si eso es lo que crees.. –Articuló, pero ella parecía no estar convencida de que fuera como yo dije.
—En fin, superior, cambiemos de tema por ahora, ya me está doliendo la cabeza –Comenté, mientras me masajeaba la frente–. Ah, y, puedes llamarme por mi primer nombre, si quieres..
—¡¿En serio?! –Dijo, y dio un salto hacia mi, para luego arrodillarse a la orilla de mi cama–. K-Kiriha..
—Sí, sí –Dije, largandome a reír por la reacción de mi superior, quien tenía los ojos brillosos, y sonreía.
—Entonces.. a mi también, puedes llamarme por mi primer nombre –Expresó, tomándome las manos.
—Eh... no, no creo que sea posible, eres mayor que yo, y estás un nivel más arriba en la agencia –Argumenté, negando con la cabeza.
—¡No importa!, ¡somos amigas!, ¿no? –Cuestionó.
—Sí, lo somos.. –Musité–. Está bien.. Reika.
—Ahh, que linda –Dijo, mientras apretaba mis manos.
—¡E-Espera!, m-mis manos –Dije, intentando safar de las suyas.
—Qué debería hacer, ah, que alegría –Balbuceaba.
—Reika, tranquilizate –Dije, llamándole la atención.
—A-Ah.. lo siento –Dijo, y soltó una risita.
-0-0-0-
El día -en ese momento, ya en las últimas horas de la noche- era bastante silencioso, ni Jinguji, ni el superior Kurosaki estaban en la habitación, así que aproveché el momento para leer.
Leí un sólo párrafo, y tuve que dejarlo. Mi conciencia me perturbaba, el encuentro entre ella, yo, y esa chica.
Últimamente Watanabe me seguía a todos lados, aunque no fuera una molestia, me incomodaba. Esperaba que no comenzara a hacer muchas preguntas, o a interrumpir mis momentos de silencio, o tendría que decirle de alguna manera que me se aleje.
Justo ese día, sentí la necesidad de ver a Kurosawa, volver a ver su rostro. Pero fue un encuentro inesperado, y no supe cómo reaccionar, no pude ocultar mis acciones, y la observé como si fuera un idiota.
Dejando eso a un lado, la vi nerviosa, así que supuse que era por la boda.
Dejé la lectura de lado, y salí hacia las salas de música. Y al llegar, vi a Kurosawa junto al piano. Por alguna razón, Watanabe la conocía, y me había dicho que faltaba muy poco para su boda; no sabía cómo se había enterado, pero me lo dijo, aunque la nombró como "una amiga", creyendo que yo no la conocía, pero, al momento en que dijo eso, supe que hablaba de ella, la única mujer en la agencia que iba a casarse.
Kurosawa parecía estar leyendo partituras, detrás de dos pianos. Al ser dos, supuse que todas las otras salas estaban pcupadas, por lo que tuvo que conformarse con esa.
Hasta que en cierto momento comenzó a tocar, sin notar mi presencia. Yo conocía esa melodía, y, por alguna razón, ella la recordaba.
Era la que ella había compuesto, pero yo tenía la partitura.
"¿Coincidencia?"
Y la tenía, justo entre mis manos, junto a otras varias. Así que, decidí acompañarla, con la excusa de que tocar el piano en la misma habitación no le haría daño a nadie.
Me acerqué al piano que estaba más cerca a la puerta de entrada y me senté, afortunadamente, sin que se diera cuenta y comencé a tocar una parte.
La muchacha se sorprendió al escuchar que desde el otro piano, alguien completaba la melodía, y tocaba junto a ella, sabía quien era, pero no se atrevía a mirarlo. Solamente continuaron la melodía sin decir mada, y sin detenerse.
Parecían tener alguna especie de conexión, ya que iban perfectamente sincronizados, como si hubieran practicado hacer eso por años. Comenzaron a jugar con la melodía, y cambiar de estilos.
Y la gente, atraída por el sonido que generaban, comenzó a reunirse en la puerta, la cual habían dejado abierta.
Cambiaron de melodía, una, y otra vez, aumentando el ritmo y la dificultad. Tocaban el piano con tanta pasión, que los presentes estaban boquiabiertos.
Los rumores se extendieron hasta que llegaron a Nozomi, quien salió disparada hasta el lugar, y al verlos, se congeló.
Parecían estar en otro mundo, en donde sólo ellos dos existían, y en donde sólo podían comunicarse mediante el sonido del piano. Si la música hablara por si sola, probablemente hubiera dicho lo mucho que deseaban no estar atravezándo ese momento cruel, que los separaba.
Kiriha aún no lograba mirarlo, y Masato tampoco desviaba la vista del teclado. Habían creado una melodía llena de sentimientos, que paralizaba los corazones, una que acabó en un sonido melancólico, y lleno de dolor.
Kiriha se levantó, sin decir palabra, y cuando pasó frente a él se detuvo, y lo miró.
—Gracias.. –Pronunció, en voz baja, y sonrió, para luego salir de la habitación dejando a los espectadores totalmente confundidos.
Atravezó el montón de personas que se había juntado en el lugar, y se fue, seguida de su superior quien también había llegado al lugar gracias a los rumores.
—Eso fue increíble –Dijo Reika, intentando alcanzarla a pasos apresurados.
—Ah, gracias –Dijo la menor, aminorando el paso, para que pudieran caminar juntas.
—Pero, en serio me sorprendió verlos juntos –Comentó la superior, con una expresión de asombro en su rostro.
—Sólo estabamos tocando el piano, algo que cualquier uno puede hacer con un conocido –Argumentó la pelinegra, soltando un suspiro.
—Pero parecía que lo hubiesen estado haciendo desde hace mucho tiempo –Expresó.
—Eso debe ser porque Hijirikawa es muy bueno en el piano –Explicó Kiriha, volviendo a apresurar sus pasos.
—¿Ah, sí? –Cuestionó Reika, intentando seguirle el paso.
—Sí –Contestó la menor.
—Mmm.. ¿Qué nombre le pondrías a esa melodía? –Preguntó la mayor, deteniéndose frente a la gran puerta de entrada y caminando hacia afuera.
La otra la siguió y salieron hacia los jardines.
—Probablemente sería.. Goodbye.. –
— ..My beloved –Dijo el muchacho, mientras se levantaba y salía por la puerta, donde ya no quedaban personas.
Ren sonrió y lo siguió.
—La dejaste ir entonces –Dijo, mientras caminaba detrás del peliazul.
—Así debería ser.. –Musitó–. Eh, ¡esto no te incumbe!.
El peliazul se apresuró a dejar a su compañero atrás, logrando perderlo entre los pasillos, y así, encontrando la calma que buscaba.
—Hijirikawa –Dijo una voz femenina, frente a él.
—Watanabe, ¿qué sucede? –Interrogó, acercándose a ella.
—Quería preguntarte algo.. –Musitó la chica, bajando su mirada.
—¿Qué es? –Cuestionó el peliazul.
—A ti.. ¿te gusta alguien? –Preguntó, en voz baja.
El muchacho permaneció en silencio, y ella comenzó a sentirse nerviosa.
—Sí –Respondió.
—Entonces.. ¿tienes novia? –Interrogó la castaña, y él fruncio el ceño.
—No, no tengo –Contestó, comenzando a molestarse–. ¿Algo más?.
La chica se quedó en silencio, mientras él seguía su camino sin volver a cruzar palabra con ella.
Nozomi se dio vuelta y lo observó mientras se iba. Sintió algo en su interior, algo que le decía que debía apresurarse, y acercarse más a él.
Y alejar a la otra de su camino.
