Los ojos verdes de Meredy se abrieron grandemente al escuchar como Juvia negaba la relación que tenía con Gray de una manera fuerte y despectiva, sabía perfectamente que ella no podía decir nada al respecto si aún quería mantener su trabajo como diseñadora, había estado presente y había escuchado con sus propios oídos la manera como Mirajane totalmente enfadada había amenazado a Juvia por teléfono por como lo llamaba ella, la vulgaridad de tener una relación con alguien que no pertenecía al mundo de la moda o el espectáculo y por tanto un acto que deterioraría la imagen de selectividad y superioridad de la casa de modas.
Le había obligado a romper cualquier conexión que la atará a ese hombre y aunque no era su madre era su jefa, si no la obedecía debía atenerse a todas las consecuencias y esa peli plateada si se lo proponía con tan solo mover un solo pulgar podía aplastar el futuro de Gray y con él la vida de Juvia.
A Meredy le dolía que su amiga tuviera que hacer esas cosas en contra de su voluntad. Sabía lo mucho que le afectaba lo que pasará con Gray y aunque su relación en todos los sentidos la veía complicada, le bastaba que Juvia fuera feliz y dejará de ser tan Cruella de Vil, porque claramente desde que su jefa estaba saliendo con Gray todo se había vuelto mucho mejor en sus vidas.
Pacientemente la peli azul negaba acerca de la relación que decían que tenía con Gray y aclaraba que no era cierta la dicha relación que tenía con Lyon, decía que los cuentos de su embarazo eran mentira y afirmaba que su aumento de peso se debía a la comida que consumía, no a una vida que crecía en su interior. Era bastante molesto que las demás personas se metieran en su vida personal y mucho más cuando la entrevista solo se trataba de promocionar la nueva temporada que se avecinaba para la casa de modas. Se iba rápidamente por las ramas cuando intentaban persuadirla para que contará sobre su vida amorosa y volvía al tema que le competía, decir que la temporada iba a ser la mejor.
Al salir de la entrevista respiró en repetidas ocasiones, algo agitada y con un dolor en el corazón. Sabía que había sido un error haberle dicho a Gray que escuchara la entrevista, pues iba a ser algo doloroso para él oír sus palabras, aunque a ella le dolía muchísimo más, no era fácil mantenerse en una mentira y más cuando era acerca de Gray. No iba a tener mucho tiempo durante el día y es que hasta la hora de almorzar estaba contabilizada en su pequeña agenda, debía entonces esperar hasta que el día terminará para poder hablar calmadamente con su Fullbuster, explicándole todo lo que había sucedido.
Gray a Juvia: Entiendo que tú trabajo es mucho más importante que yo. Pero estoy cansado de todo esto.
Y los ojos de Juvia se llenaron de lágrimas al ver el contenido del mensaje de Gray, ese que había llegado mientras ella estaba en la entrevista, totalmente atemorizada sus manos empezaron a temblar, tenía miedo que su chico la dejará por lo que había dicho, pero era la única forma. Era injusto para ella decidir entre dos cosas que eran relevantes en su vida, la peli azul amaba su trabajo y por tanto no deseaba perderlo, pero no entendía porque Gray no pensaba en eso o la entendía.
— Va a estar bien, Gray va a entender. –La peli rosa puso su mano suavemente en el hombro de la chica para darle consuelo, estaba completamente segura que a Juvia estaba a punto de darle una crisis nerviosa, pero afortunadamente sus palabras sirvieron como un efecto tranquilizado. — Escríbele lo que sientes, luego cuando estemos de nuevo en París podrás contarle todo.
Juvia a Gray: Juvia lo siente demasiado, por favor perdónala. Te explicará todo al final del día.
Gray a Juvia: No tengo nada que perdonarte, ya dijiste todo lo que pensabas, diviértete mucho en Londres. Eso es lo que amas ¿No?
Juvia a Gray: No te pongas así, por favor, a Juvia no le gusta estar mal contigo. Tú eres importante en su vida, entiéndelo.
Gray no contestó ningún mensaje o llamada desde entonces, Juvia con unas ganas horribles de llorar debió superar cada actividad del día, negar en cada una de ellas a Gray y mantenerse en su mentira. Al final del día, al llegar a la habitación del hotel lo único que pudo hacer fue buscar su celular y llamar al peli negro como por setenta vez, sin embargo como en todas las veces anteriores no hubo respuesta del otro lado.
Estaba tan angustiada por querer saber la forma en que la prensa lo había tratado, la manera en la que había reaccionado y todo lo que había dicho para defenderse, pero aún le faltaba otro día y debía esperar o dejar todo en las manos de Meredy y era demasiado riesgoso conociendo de ante mano que no quería quedarse sola con Lyon.
Juvia se encontraba muy cansada, pero lo más importante para ella era arreglar las cosas con Gray así que siguió insistiendo, no iba a pegar un ojo hasta que hubiera respuesta en París.
Gray a Juvia: Deja de molestarme con tus llamadas, estoy trabajando.
Inmediatamente la peli azul bajó la mirada y lanzó el celular a la pared llena de rabia, no estaba enojada con Gray, estaba completamente inundada hasta la punta de los cabellos de ira contra la rubia que osaba meterse en su vida privada.
Sabía que cuando el peli negro se enojaba era bastante difícil que las cosas volvieran a ser las de antes sin que una acción reconciliadora pasara. Por eso estaba decidida a ir a aclarar las cosas con él. Rápidamente buscó en una aplicación de su celular todos los vuelos a París, afortunadamente el smartphone era resistente y el golpe no lo había dañado, eran casi las nueve y con suerte llegaría al lugar cuando el restaurante estuviera cerrando.
Sin pensarlo dos veces alistó sus cosas, le importó muy poco dejar el trabajo tirado porque para ella era mucho más importante tener a Gray a su lado y feliz. Compró los boletos por la red y vio la hora de salida, debía apresurarse si quería alcanzar a tomar el avión. Al salir de la habitación gestionó prontamente todo lo que necesitaba para dejar el hotel y sin decir una sola palabra a nadie tomó un taxi.
Juvia a Gray: Juvia no quiere molestarte, solo quiere explicarte lo que pasó.
Gray a Juvia: No necesito explicaciones, déjame en paz, voy a apagar el teléfono así que no te esfuerces en seguir llamando, no me interesa saber nada de ti.
Y cumpliendo su amenaza apagó el celular, la joven pagó el taxi y bajó sus maletas para salir corriendo por todo el aeropuerto cuando llegó a este, no deseaba que fuera descubierta por alguna persona y que los rumores crecieran, pero ya nada tenía sentido, si Gray la dejaba ya no había nada que ocultar, nada porque preocuparse.
Le molestaba demasiado qué factores externos fueran los que siempre provocarán peleas en su relación, ni siquiera era algo que ambos hicieran mal porque la época de conocerse y aceptarse tal y como eran ya había pasado. Recordó cada una de las palabras emitidas durante las entrevistas, no sabía si Gray había escuchado todas ellas, pero ahora creía que fue demasiado dura con lo que había dicho.
Afortunadamente logró llegar al avión antes de que las puertas se cerrarán, sus maletas irían en otro transporte, pero eso en ese momento no tenía relevancia para ella. Entonces antes de que el avión despegara le lanzó la bomba a Meredy.
Juvia a Meredy: Juvia se devuelve a París para arreglar las cosas con Gray, ella tiene mucha confianza en ti y sabe que podrás representarla en cada una de los eventos y de las actividades, si necesitas cualquier dato, tienes una pregunta o solo quieres hablar puedes llamarla cuando quieras, a la hora que necesites 24/7. Buena suerte.
Por órdenes del piloto la joven puso su celular en modo avión, respiró profundo al ver que tenía a un niño sentado a su lado, era un total dolor en el trasero para ella no haber podido comprar la clase más exclusiva del avión, pues solo quedaban asientos económicos.
Respiró profundo y admiró la paciencia de la madre, estaba completamente segura que no quería tener hijos y que jamás podría pasar por una situación así, ni siquiera un hijo de Gray, pero eso nunca iba a pasar si no se arreglaban y entonces volvió a angustiarse llenándose de miedos e inseguridades.
Juvia no entendía porque quería llorar, estaba tan asustada y abrumada por todo lo que estaba sucediendo que no podía controlar sus lágrimas, lo único que pudo hacer después de luchar con los sentimientos en su interior fue voltearse para quedar frente a la pequeña ventana y así lograr que nadie la viera llorar.
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Fueron las dos horas más eternas de su vida y el peor vuelo, las turbulencias le pusieron los pelos de punta y el aterrizaje fue uno demasiado violento para su gusto. Buscó en su equipaje de mano la peluca que la había acompañado desde el momento que salía a escondidas con Gray para enseguida ponérsela y no ser reconocida, aunque ya no estaba muy segura del todo que no la fueran a ver.
Salió del aeropuerto en un taxi y vio la hora en su reloj, faltaban exactamente veinte minutos para que Gray terminará su turno y el restaurante cerrará, solo esperaba que no hubiera tanto tráfico en la ciudad para poder hallarlo rápidamente en su lugar de trabajo, darle la sorpresa.
Al encender su teléfono dentro del taxi se dio cuenta que tenía miles de mensajes pero no precisamente de Gray, eran de una pobre Meredy alterada y llena de nervios que tenía miedo de hacer el trabajo completamente sola, Juvia acababa de lanzarla a la piscina completamente sola sin cerciorarse que la peli rosa supiera nadar del todo.
Meredy a Juvia: No puedes dejarme sola, sé que es importante lo de Gray, pero solo es un capricho de un niño y quiere que vayas corriendo a mimarlo.
Meredy a Juvia: Vamos, acabo de ir a tu habitación y nadie me contestó, fui a la recepción y me dijeron que acabas de abandonar el hotel. No me gustan estas bromas.
Meredy a Juvia: ¿Acaso estás loca? Mañana es el desfile y debo escoger las prendas de nuestra casa de modas hija, sabes que puedo hacer de la temporada un desastre y tú lo único que piensas es en dejar todo en mis manos.
Meredy a Juvia: Por un mínimo error ambas nos podemos quedar sin trabajo, ¿En qué diablos estabas pensando?
Meredy a Juvia: S.O.S. En realidad me estoy muriendo del miedo, por favor ven pronto.
Meredy a Juvia: Juvia, no quiero quedarme sola con Lyon. ¿Por qué no pensaste en mi?
Meredy a Juvia: Mañana será el día de nuestras muertes, quiero que me entierren en un lugar bonito y que en mi epitafio especifiquen que tú fuiste la culpable al dejar todo en mis manos.
Meredy a Juvia: Espero que arregles las cosas con Gray, ya empecé a mirar la agenda, debo preocuparme demasiado, pero haré todo lo que está en mis manos para no decepcionarte.
Y con el último mensaje la Loxar se tranquilizó un poco, sabía que las responsabilidades eran enormes, que no eran fácil todas las tareas que debía desempeñar, pero Juvia había aprendido con práctica y confiaba en Meredy, en su talento y en su eficiente forma de trabajar. Por lo pronto solo podía pensar en su mesero, en que lo quería demasiado y en que era capaz de renunciar a su empleo solo porque él creyera que realmente si le importaba demasiado.
— Aquí, por favor - Dijo al reconocer la calle de atrás del restaurante a lo que el taxista prontamente reaccionó.
— Pero la entrada principal es por la otra calle -La peli azul negó con su cabeza y bajó la maleta de mano consigo, no había tenido tiempo de llegar a su casa y descargar todo. Además su intención no era comer en el restaurante si no hablar con cierta persona por eso el lugar donde se bajó era el indicado.
— Muchas gracias –agradeció sonriendo y pagó la carrera, al dar unos cuantos pasos por el oscuro callejón se dio cuenta que había alguien recostando su espalda en uno de los muros del restaurante, al reconocer de quién se trataba mordió su labio inferior pidiendo auto control, ella solo había venido a hablar con Gray y a aclarar las cosas, sin embargo fue inútil, cuando la rabia y la ira se apoderaban de ella no había poder humano que la hiciera controlarse o al menos pensar antes de actuar.
Esa rubia que se encontraba esperando a Natsu era la culpable de la pelea con Gray, la única responsable del día tan horrible que tuvo que pasar negando lo que tenía con el Fullbuster, recibiendo millones de preguntas que le hicieron doler la cabeza y hacerla sentir como la peor persona del mundo, bien, debía pagar por lo que había hecho, eso era racional en la mente de la modelo, pero sus pensamientos abandonaron el sentido común para dejarse llevar por la fuerza bruta.
No supo en qué momento fue que la agarró del cabello o cuando fue que empezó a golpearle en las mejillas repetidamente con unas cuantas cachetadas cuando la lanzó al piso, no se dio cuenta de que la Heartfilia también la golpeó para defenderse, que le quitó unos cuantos cabellos haciendo a un lado su negra peluca o que le golpeó tan fuerte la cara que su ojo lógicamente se iba a poner morado. Solo era consciente de su voz saliendo de ella muy fuerte y con histeria, repitiendo una y otra vez "Deje de meterse en la vida de Juvia, estúpida".
— ¡Suélteme, loca! -Decía la rubia, nunca le importó tragar tierra porque su trabajo le hacía luchar así fuese con las uñas para conseguir la verdad.
— Por su culpa la relación de Juvia está en peligro. -gritó con enojo, como si fuera una pequeña niña demasiado abrumada y preocupada porque su príncipe la dejará.
— ¿Ahora lo acepta? Pero no era su relación cuando en cada pregunta que le hicieron el día de hoy decía que no lo conocía, que no significaba nada para usted.
— Eso no le importa -Gritó la peli azul que casi como si de una gata se tratará mostró sus uñas para herir a la rubia en el brazo.
Con desconcierto y afortunadamente para Juvia los únicos que quedaban en el restaurante eran Gray, Natsu y unos cuantos meseros que no se metieron en el problema ya que querían terminar rápido para ir prontamente a casa o al menos ya sabían que algo raro estaba pasando con el peli negro por todos los periodistas que lo habían seguido hasta su lugar de trabajo. El Fullbuster no tenía la menor idea que hacía Juvia en ese lugar si debía viajar dentro de dos días, pero se sorprendió demasiado al verla involucrada en una situación que no correspondía para nada a su clase. Es más, dudo de que fuera Juvia la que estaba entrometida en una pelea, literal de callejón.
Natsu no dudó en meterse y ayudar a Lucy porque claramente estaba perdiendo contra la furia y la tormenta que Juvia Loxar representaba en ese momento, Gray agarró fuertemente a Juvia para que no volviera a ir tras Lucy y después de que las dos se gritaron hasta de que se iban a morir y Natsu logró alejar de la escena a Lucy el peli negro se quedó viendo fijamente a la chica que en ese momento no reconocía.
— ¿Te terminaste de volver completamente loca o qué? -Demasiado preocupado por la sangre que salía del labio de Juvia no pudo hacer otra cosa que gritarle en la cara, lo que acababa de pasar no cambiaba en nada el enojo que sentía por Juvia en esos momentos.
— Ella hizo que los dos pelearan, se metió en sus vidas cuando Juvia tiene derecho a tener su intimidad y a tener una relación con quien ella quiera.
— ¿Y crees que golpeándola solucionaras lo que pasó? -Juvia limpió las lágrimas en sus ojos para abrazar a Gray muy fuerte, sin soltarlo, sintiendo su calor, su presencia, sabiendo que no quería separarse nunca de él. — Juvia no quería golpearla, pero por culpa de ella ahora todo el mundo lo sabe. Mirajane dijo que si Juvia aceptaba lo de los dos se quedaría sin trabajo, es una cuestión de imagen para la casa de modas.
— ¿Qué de malo tengo? ¿Solo por ser pobre no merezco ser tu novio?-Juvia negó con la cabeza, a ella no le importaba que Gray no tuviera dinero, de hecho si fuera por eso jamás se hubiera relacionado con él. Le molestaba por todo lo que tenían que pasar, todo lo que la gente decía. — Esto no era una decisión de esa entrometida, Juvia solo estaba esperando el mejor momento para decirlo y mira ya todos los obstáculos y problemas que le llegaron a Juvia por esto.
— No quiero ser un problema en tu vida, de hecho no quiero que esos periodistas me molesten la vida tanto como tu llamando cada vez que cometes un error. -Con rudeza el peli negro separó de su cuerpo a la Loxar. — Tú no eres un problema en la vida de Juvia. -Dijo ella con su voz casi como un hilo tan delgado que en cualquier momento podía quebrarse.
— ¿Sabes? Vuelve a casa o mejor a Londres, hoy no quiero hablar contigo, ya tuve suficiente de todo. -La peli azul abrió grandemente sus ojos, en sus tontos pensamientos ideó que Gray iba a perdonarla por hacer ese sacrificio, por dejar su trabajo para buscarlo en la mitad de la noche, pero fue todo lo contrario.
— En serio Juvia siente todo lo que dijo, cada palabra es mentira. -Gray tomó sus cosas para caminar en dirección a su casa dandole la espalda a la Loxar. — Juvia hará lo que sea para recompensarte, por favor no te enojes con ella.
— Juvia, de hecho no quiero seguir así, ocultando esto porque soy demasiado poca cosa para andar contigo... — Tú eres todo lo que Juvia necesita -Gritó con todas las fuerzas de su cuerpo para evitar lo que iba a venir después, tratando de convencer a Gray para que no cometiera una locura, pero él claramente ignoró sus palabras. — Ya no me vuelvas a buscar, consigue a alguien de tu categoría y que si tenga un buen futuro que ofrecerte. -las piernas de Juvia dejaron de tener fuerza para traicionarla y hacerla caer al suelo justo cuando fue corriendo tras él, desde el suelo vio como Gray se alejaba de su lado.
Estaba enojado y afectado, quería a Juvia con cada uno de sus músculos, hasta la más mínima célula que poseía su cuerpo tenía una dueña y su nombre era Juvia, pero había tenido un fuerte día lleno de emociones que eran un caos. Necesitaba tiempo para poder asimilar mejor las cosas, para poder superar su situación actual. Lo peor era que él se había creído cada palabra, era totalmente cierto que era un pobre diablo, que aunque todos esos años había trabajado con esfuerzo para cumplir sus sueños solo era un mesero en un apartamento rentado y que no le llegaba ni a los talones a los muchos pretendientes de Juvia, tal vez dejarla era lo mejor para ella. Así le disminuiría los problemas y le haría la decisión de elegir entre el trabajo y él mucho más fácil.
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— ¿Qué vas a hacer hoy? -Preguntó con cautela la joven de hermosos ojos verdes, habían pasado más de dos semanas desde que habían llegado de Londres y la noche buena estaba apareciendo tímidamente. La peli azul negó con la cabeza para emitir una sonrisa totalmente fingida, demostrando que no estaba destrozada por la fecha y lo que debía representar, cuando en realidad estaba rota por dentro. — Juvia no tiene planes, además es solo un día más, ya antes ha pasado navidades sola, entonces no hay porque hacer alboroto.
No había necesidad de preguntarle lo que le pasaba ya que la tristeza reflejada en los ojos de la muchacha era evidente, las cosas con Gray no debían andar bien o al menos la última vez que preguntó por él Juvia le había dicho que no habían vuelto a hablar y que él se negaba a verla.
— Puedo llamar a mis padres y decir que mañana viajo, ¿Qué te parece si vamos a un bar a divertirnos? -La joven apartó sus ojos llenos de ojeras de la pantalla de su computador para levantar su mano y mostrar su desacuerdo, cuando lo hizo Meredy se dio cuenta que había vuelto a tener de esas crisis que le daban ya que sus nudillos estaban completamente destrozados.
— No es necesario, trabajaste demasiado para poder estar con tus padres en navidad, no te preocupes por Juvia. Ella va a ir a casa a descansar, no es nada del otro mundo. -Concluyó para volver sus ojos a la pantalla. Meredy no quería parecer entrometida, pero tampoco quería dejarla sola en una fecha especial. Pensó prontamente que ese hombre debía acompañarla, que era un completo idiota si seguía con esa actitud.
— Él no te ha perdonado ¿No es así? –Le preguntó para ver cómo los ojos de Juvia rápidamente se llenaban de lágrimas. La joven negó con su cabeza mordiendo su labio inferior para enseguida recostar su cabeza en la mesa tratando de ser fuerte.
— No. Además Mirajane se niega a aceptar la renuncia de Juvia y mientras ella siga acá no puede aceptar que si tiene una relación con Gray.
— No, Juvia. No puedes renunciar al trabajo de tus sueños, es injusto que Gray te haga esto, además si tú te vas yo me quedo sin trabajo, no puedes hacernos esto. –La joven levantó su cabeza de la tabla para mirarla al rostro.
— Juvia sería capaz de hacer cualquier cosa para tenerlo a su lado, renunciar a una vida de lujos o hasta quitarse la vida. –Meredy frunció el ceño para luego reprenderla con una voz fuerte. — ¡No vuelvas a decir eso! Puedes amarlo demasiado, puede que sientas que tu corazón está vuelto añicos sin él, pero no puedes hacerle esto a las personas que te quieren. El suicidio es un acto de cobardes –Juvia sonrió para acariciar suavemente la venda que tenía en sus nudillos.
— No lo digas por lastima, Meredy. La mera existencia de Juvia es un error, nadie en este mundo la quiere sinceramente. Juvia es un ser no amado, nadie la extrañaría si no está –Afirmó con sus labios temblando y reteniendo las lágrimas que querían salir desesperadamente de sus ojos.
— Gray te ama demasiado, solo está enojado porque se siente sin relevancia en tu vida, además tú eres mi amiga, Juvia. Claro que te quiero. –la peli azul negó con su cabeza para sentir como ella la abrazaba, estaba segura que nadie la quería, que estaban con ella por puro interés y esos pensamientos estaban volviendo añicos su pobre alma. — Por favor prométeme que no atentaras nunca con tu vida.
— Juvia te lo promete. –La peli rosa sonrió para darle consuelo a la chica, finalmente logró que ella pasara el mal momento y le pasó uno de sus pañuelos.
— Por favor no sigamos pensando en eso, perdóname por preguntar…Siempre recuerda que yo voy a estar allí para ti. –La peli azul sorbió con su nariz para luego calmar un poco su corazón.
— Juvia quiere hacer algunas compras, ¿Quieres acompañarla mientras te vas? –Cambiar el tema era lo más prudente, si seguía pensando en que Gray no iba a estar con ella en Navidad, los pensamientos iban a hacerla reconsiderar cortarse las venas.
— ¿El último día? ¿Estás loca? -La peli rosa abrió grandemente sus ojos para luego asentir, no solo era una mala idea hacer compras esa última noche porque la gente siempre solía dejar todo para última hora, sin embargo sabía que Juvia no quería estar sola ni mucho menos en su casa y si podía acompañarla en ese día aunque solo fuera unas cuantas horas lo haría.
— Perfecto, termino este diseño y te lo muestro, ¿Te parece? -Juvia asintió para luego prender la pantalla de su celular con la esperanza de que tal vez podía haber un mensaje de él deseándole una feliz navidad.
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Las doce de la noche estaban próximas a cumplirse, el día se había pasado demasiado largo para el joven mesero de cabellos negros, su estómago no era más que un remolino desde que recordó que hoy era la famosa fiesta y desde entonces solo esperaba que pasará rápido.
Gray sentado en el sofá de su apartamento, bebiendo una cerveza con su mejor amigo estaba pasando la noche con la música a un volumen moderado, mientras todas las personas a su alrededor se encontraban felices y demostrándose su aprecio por medio de numerosos regalos.
De repente el celular que Juvia le había regalado vibró mostrando en su pantalla una corto mensaje, dudó en abrirlo, debía ser fuerte en su resolución de terminar con esa relación, pero sus sentimientos ganaron y por tanto lo desbloqueó para mirarlo, desde el lunes de esa semana los mensajes de disculpa habían dejado de llegar y desde entonces no sabía nada de su peli azul.
Juvia a Gray: Feliz navidad.
Natsu vio a su amigo concentrado en la pantalla de su teléfono, bebió un sorbo de su cerveza para enseguida recostar su cabeza en el sofá y poner sus manos en la nuca. Desde que sus padres habían muerto las fechas como esas habían dejado de tener sentido para ambos y simplemente estaban rodeadas de soledad y tristeza, siempre había sido igual, los dos pasaban navidad y año nuevo juntos, pues ellos dos eran lo único que tenían en sus vidas.
— ¿Por qué no vas a pasar navidad con ella? -Velozmente Gray escondió el celular para simular que nada estaba ocurriendo.
— Ella y yo ya no tenemos nada, más bien ¿Por qué tu no vas con Lucy? -El peli rosa bufó en el aire para luego cruzarse de brazos. — Ella es la culpable de que tu y Juvia estén así y Lucy lo sabe. Desde que le dije que se merecía lo que Juvia le había hecho dejó de hablarme.
— Lucy no tiene la culpa de lo que pasa con nosotros, ni la jefe de Juvia, ni todos los periodistas o las muchas excusas que ella esté dispuesta a sacar. La única verdad es que Juvia no puede aceptar que tenemos algo delante de las otras personas porque le importa demasiado el qué dirán. -Natsu suspiró profundo, realmente no entendía del todo porque Gray había tomado la determinación de dejar a Juvia actuando como princeso, pero sabía que la decisión estaba a punto de acabarlo.
— Puedes arrepentirte si no vas ahora mismo, tú mismo dijiste que ella tiene problemas mentales y ahora puede estar sufriendo por la manera tan cobarde en que no quieres arreglar las cosas con ella.
— ¿Por qué te interesa? Juvia no te cae bien y cada vez que tienes la oportunidad siempre dices cosas malas de ella. Ya por fin no somos nada, deberías estar feliz. -Natsu negó con su dedo índice para luego sentarse muy cerca de su amigo y poner ese serio semblante que solo adquiría cuando tenía algo sumamente importante que decir.
— El problema no es lo que dijo ella, lo que verdaderamente te tiene mal es que la chica gane mucho más dinero que tú, que haya logrado el sueño de su vida y que nosotros no hayamos podido salir de meseros.
— Eso no tiene nada que ver, sabes que después de lo que pasó con Deliora el dinero no me importa. Me siento orgulloso por todo lo que ella tiene, por lo talentosa que es, pero simplemente no soporto que todos me vean como un pedazo de mierda comparado con ella.
— Así que por eso la estás obligando a renunciar a todo para que este contigo, es demasiado cruel. Es como una cuestión de orgullo para ti, ¿No es así?
— No es orgullo pero si me quisiera ya lo hubiera hecho, le hubiera contado a todos que tenemos la mejor follarelación de todas, pero sigue negando todo, no sabes lo que se siente que por vergüenza prefiera decir que no me conoce, solo desearía que tome lo nuestro más en serio. -El joven juntó sus labios haciendo una delgada línea, empezaba a enfadarse porque no le gustaba que las personas se metieran en su vida personal.
— Pásame tu celular.
— ¿Para qué? -El peli rosa se lanzó encima del peli negro para arrebatarle el teléfono de las manos. — Desbloquea está mierda. -Gray seguía sin entender, pero después de algunos segundos sin darle mucha importancia pasó su dedo pulgar por el lector.
El peli rosa rápidamente buscó la conversación que Gray tenía con Juvia para empezar a ver todos los mensajes en visto que había recibido de la chica. — ¿Crees que no te toma en serio? -Subió y subió mostrándole todos los mensajes que la peli azul le había enviado en esos días, algo desesperada por que él la perdonará y también con un cierto grado de intensidad que daba miedo. — Yo con ese trasero y con todos esos admiradores ya hubiera buscado otro con un pene más grande que el tuyo, no estaría rogándote.
— No necesita uno con un pene más grande. -Dijo molesto, totalmente seguro que el tamaño de su amiguito estaba bien para complacerla.
— ¿Entonces por qué te empeñas en que vaya a buscarlo? Realmente creó que se cansó de rogarte desde este día, ¿Lunes eh? dejó de escribirte. Debe estar en la cama de uno de esos modelos de cuerpo perfecto y sonrisa blanquísima celebrando la navidad.
— Ella no haría algo así -Intentando ahogar su preocupación tomó un sorbo de cerveza.
— ¿Por qué? Si le terminaste, es una mujer libre y con unas grandes tetas. Las chicas superan rápidamente a los hombres o pregúntale a Molly si aún siente algo por ti. -Natsu sabía que el tema de esa peli azul era prohibido, que Molly no debía ser nombrada, pero Gray estaba actuando a lo tonto y no deseaba que por idiota perdiera a una mujer que realmente había mostrado interés en lo que era él.
— No menciones de nuevo a Molly. -Dijo casi como una amenaza, con sus pupilas muy pequeñas y una vena marcándose en su frente. — Además deja de hablar de Juvia de esa forma tan pervertida.
— Soy hombre, me doy cuenta de sus atributos aunque sea una huesuda. Gray, tal vez si estás con Juvia por su parecido físico con Molly y me alegro que la hayas dejado, finalmente iba a ser muy duro para ella cuando supiera la verdad. -La mirada de Gray se perdió en el horizonte, se había quedado en la anterior línea de la conversación, su traicionera mente le mostraba a Juvia encima de Lyon sonriendo como solo lo hacía cuando los dos tenían intimidad, besando otros labios, dejando que otro hombre la tocará. Sí, quería que encontrará a alguien acorde a su nivel, pero no se puso a pensar ni un solo segundo que el amor no se trataba de estratos sociales o del que dirán, aunque Juvia jamás hubiera aceptado su amor por él, era más que obvio que ya no era la de antes, la mujer desconfiada que solo lo usaba para satisfacer sus necesidades.
— Lucy puede irse al infierno si quiere, después de lo que hizo no tiene el derecho a pedir perdón, pero Juvia solo quería protegerte de los periodistas o ¿Siguen molestándote? y de su jefa, sabes cómo son las personas con poder. -Gray mordió su labio inferior tratando de controlar su lengua, no quería hablar, no deseaba contar la verdad, pero ya no era algo que pudiera seguir cargando por mucho tiempo. La verdadera razón de su separación con Juvia.
— Siempre pensé que jamás amaría a una mujer tanto como lo hice con Molly, esa mujer fue mi primer amor. Sin embargo desde que conocí a Juvia la vida me indicó que estaba totalmente equivocado, la verdad no me interesa que solo me folle sin que sea su novio, no me importa que me niegue y diga que no significo nada en su vida. Me jode que me haga dependiente de ella, que cada vez que me abre las piernas no puedo negarme a nada de lo que me pide, que sus lágrimas me duelan como el fuego del infierno y no quiero, no puedo, cada vez que siento que amo a alguien... — Tienes miedo a que se vaya como Molly, como tus padres, como Ultear y yo. ¿No es así? Por eso decidiste terminar las cosas tú, antes de que ella te rompa el corazón.
— Sí -Avergonzado se cubrió los ojos, totalmente molesto por lo estúpido y cobarde que su corazón y sus sentimientos eran.
— No sabrás lo que pasará si no te arriesgas. Puedes perderla por ser un cobarde y ver como hace su vida con otro o puedes salir en este momento a que te caliente el culo y tu pequeño pene de regalo de navidad.
— No te dejaré solo en navidad. –Inventó una excusa ya que el miedo de decir lo siento era demasiado abrumador para él.
— Estoy con Salamander, además puedo comprar una película porno que luego tu pagaras.
— No quiero saber que harás. Por favor no hagas nada encima de la cama con la que duermo con Juvia, no seas asqueroso.
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Gray llegó sin muchos tropiezos al apartamento de Juvia, suerte para él que todos estuvieran celebrando con sus respectivas familias.
— Soy yo, no te asustes. -Lentamente cerró la puerta del apartamento de Juvia tras de sí, todo estaba completamente oscuro y entonces pensó que la modelo no estaba, que tal vez lo que Natsu había dicho era verdad y que se había conseguido un hombre mejor que él. Paseó sus ojos por todo el lugar, encendió ligeramente las luces para buscarla en la sala. Al no hallarla siguió caminando a la habitación, vio entonces para su sorpresa y tranquilidad a la joven acostada en la cama.
— Juvia -dijo suavemente para no molestarla, sin embargo la chica no contestó. El Fullbuster se arrimó a su cuerpo y la vio muchísimo más delgada que la última vez que la vio, no necesitaba ser un nutricionista para darse cuenta que no estaba comiendo lo suficiente y que muy probablemente había vomitado todo lo que se llevaba a la boca. Poso su mano en la frente de la chica para darse cuenta que sus ojos estaban hinchados de llorar y que estaba profundamente dormida.
Vio la mesa de noche para darse cuenta que había tomado pastillas de dormir combinadas con antidepresivos, trató de despertarla, pero se dio cuenta que era inútil, lo único que pudo hacer fue acostarse a su lado, sintiendo su calor, aspirando su aroma, escuchando como su corazón latía lentamente.
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La muchacha abrió lentamente sus ojos para darse cuenta que una cabeza negra descansaba con ella en su cama, cerró sus ojos volviendo a dormir, pensando que solo eran jugadas de su mente, segundos después escuchó el reloj de su mesa de noche que le indicaba que ya era Navidad. Se sentó rápidamente en el borde de la cama para apagar la radio y miró por la ventana, el sol ya estaba saliendo tímidamente. No había duda que era la mañana de Navidad.
— Buenos días –Al caminar al baño escuchó la voz de Gray que le heló los huesos. Se detuvo súbitamente para voltear y verlo allí, sentado en su cama y sin camiseta.
— Gray –Pronunció mientras rascaba sus ojos probando que estos no le fallaran.
— Feliz Navidad –Pronunció tímidamente el chico para luego ver cómo ella corría a la cama y lo abrazaba con fuerza. En seguida se separó milímetros de él para tocar su barba y sus mejillas.
— Juvia le pidió a Santa que te trajera. –Dijo como si fuera una pequeña niña, una muy feliz, emocionada, a aquella que le dieron lo que en realidad deseaba para Navidad. Gray sintió un feo dolor en el corazón al verla así, indefensa como una niña y demasiado alegre de verlo, aunque él no se hubiera portado correctamente con ella.
— Santa me iba a envolver, pero le dije que era imposible para mí respirar. –Y la abrazó tan fuerte que no quería que se escapará de sus brazos. Ella correspondió a su abrazo como si fuera una pequeña garrapata.
— Todo lo que Juvia dijo era mentira, ella en realidad valora lo que los dos tienen, se podría morir sin ti. –Y sin poder controlarse empezó a llorar como si no hubiera un consuelo.
— No llores, por favor. Siento haberme puesto así, sabía que todo era mentira, pero aún así quería que lo aceptaras. –Casi implorándole le secó las lágrimas a la peli azul del rostro. La joven asintió para regalarle una tímida sonrisa.
— Juvia buscará un nuevo trabajo, cuando lo encuentre aceptará todo, te lo promete. –La chica estiró su dedo meñique para esperar que Gray hiciera lo mismo con el de él.
— No tienes que buscar otro trabajo, lo importante ahora es estar juntos. –El chico besó su frente en un acto muy tierno para luego ver cómo ella sonreía con emoción, no podía volver a hacerle lo mismo, no quería volver a hacerla sufrir.
— Nunca vuelvas a dejar a Juvia –Dijo enojada y con algo de miedo, el chico asintió. — No lo haré. Ahora solo te voy a dejar para hacer el desayuno, Juvia. Tienes que comer bien. –La chica hizo un pequeño gesto de desacuerdo, odiaba la comida y no deseaba comer porque los medios ya le habían dicho que estaba gorda en varias ocasiones.
— ¡Espera! ¿Sabes? Juvia te tiene una sorpresa. –Gray ladeó su cabeza, sorprendido vio como Juvia buscaba una de sus prendas en el closet.
— ¿Qué haces? –La chica sonriendo se acercó a él para taparle los ojos con una pequeña blusa. — No puedes ver. –El chico no le impidió que hiciera nada, Juvia al cerciorarse que no veía nada lo guió a la cocina.
— Dame una pista –Intrigado y con ganas de conocer la sorpresa, además teniendo cuidado de no tropezar y caer con algo, solo quería destapar su vista de una vez por todas.
— ¡Adivina! –Propuso la de ojos azules.
— Sabes que soy malo adivinando.
— Inténtalo –Por el olor que desprendía sabía que estaban en la cocina, tal vez una tarta o un pastel de fresas le había comprado, así que no dudó en decirlo.
— No, no es. Otra oportunidad.
— ¿Una pizza de Paperoni y siete quesos? –La jovencita sonrío. — No, ya que no supiste ella te va a mostrar ¿Preparado?...Uno, dos, tres… -Al destapar sus ojos el peli negro los abrió como platos, sorprendido, vio la cocina llena en todas partes de nuevos utensilios de cocina, los más caros y finos productos dentro de sus respectivas cajas.
— ¿Todo esto es para mi? –Juvia asintió corriendo a los productos y mostrándoselos. — Juvia no tenía ni la menor idea de que elegir, pero el vendedor afirmó que era lo mejor de lo mejor.
— Pero te debió haber costado una fortuna. –Gray no podía aceptar todas esas cosas, no cuando él a duras penas había comprado un humilde regalo para ella.
— No tanto. –Siguió escogiendo productos al azar para mostrárselos. — No puedo recibirlo, Juvia. –Estaba tan encantado con todo lo de última tecnología que había comprado la Loxar, pero era demasiado, todo eso era casi como para poner dos restaurantes enteros, no quería qué pensará que él estaba por interés con ella.
— Claro que si y es más, Juvia quiere ser inversionista en un nuevo negocio, algo que le de mucho dinero, más que el modelaje. Por tanto quiere brindar un capital semilla para la creación de un restaurante, el mejor de todo París. –Gray negó con su cabeza.
— No puedo. No lo voy a aceptar
— Claro que puedes, porque ni pienses que Juvia te va a regalar el dinero, tendrás que pagarle cada euro. –La chica sonrió, sabía que ese hombre era más terco que una mula y prefería mentir diciendo que debía devolverle el dinero a que definitivamente dijera que no.
El peli negro mordió su labio inferior terriblemente emocionado. Ni siquiera podía pronunciar palabra. — Debes conseguir el mejor lugar, no importa cuánto cueste y además mientras eso sucede puedes inscribirte en un curso para que te den tu certificado, Juvia también pagará para que seas todo un chef.
— ¿Por qué después de todo lo que ha pasado quieres seguir conmigo? –Juvia sonrió para abrazar a su pelinegro colgándose de su cuello e intentando alcanzar su boca. — Porque si. Juvia no necesita ninguna razón. Solo tienes que prometer que ella será la primera comensal que atenderás.
— Será un placer servirle, señorita. Además, siendo una cliente especial puedo darte otro tipo de servicios. –La chica sonrió dejando su mente volar de una manera nada pura.
— Juvia espera salir satisfecha, comer con agrado hasta el postre. –Al pronunciar la última palabra la peli azul vio al bulto entre las piernas de Gray. — ¿Qué tipo de postre le gustaría? –La chica hizo a un lado unas cajas para sentarse encima del mesón. Le indicó lentamente con una señal de su dedo que fuera a ella. Abrió sus piernas para que él se acomodara en el espacio entre ellas y finalmente estiró su cuello para llegar al oído del Fullbuster.
— Fresas –Dijo para enseguida soltar un suspiro en su oído y ahí estaba él, perdiendo poder contra ella, sabiendo que con tan solo una palabra lo estaba doblegando a cumplir cada uno de sus caprichos.
— Yo le recomendaría agregarle chocolate líquido, quedarían más dulces y sabrosas. –El muchacho la abrazó de la cintura y acarició con su nariz su cuello para enseguida besarlo en toda su extensión con suavidad. La chica aprovechó el momento para desabrocharle el cinturón y bajarle la cremallera. Los pantalones cayeron por gravedad a lo que él solo pudo sonreír por la habilidad que Juvia había conseguido para desnudarlo.
— Tengo algo para ti también, Juvia.
— ¿Esto? –Sin pensarlo dos veces la joven llevó su mano al bóxer del joven para apretar su parte prohibida. Gray gimió un poco para luego levantar el rostro de Juvia tomándola de la barbilla.
— No. Es tu regalo de Navidad –Desconcertada la chica vio cómo el peli negro sacaba un pequeño paquete del bolsillo del pantalón en el suelo.
— Sé que tienes todo y eso hizo más difícil escoger tu regalo, no son diamantes o algo que en realidad mereces, pero me gustaría que lo tuvieras. –Justificó su pobreza, pero a ella no le importaba que no fuera costoso, que no fuera de marca o que si quiera no fuera de oro.
— Es una cadenilla para el pie –Afirmó mientras ella veía las letras GXJ en un dije.
— Es hermoso Gray. –La chica subió su pie al brazo del joven para que se la pusiera, después de unos segundos de luchar con el broche logró ponérsela para admirar la desnuda y blanquecina piel de la joven, como extrañaba su piel.
— ¿Sabes? Juvia hizo un regalo, no es tan espectacular, pero ella se sintió muy mal cuando tuvo que quemar las fotos de ambos. –La chica se bajó del mesón cortando el momento que se encontraba bastante caliente, caminó a su estudio, en sus hojas de diseño buscó una hoja tamaño cuadro para mostrársela a Gray.
Era un dibujo de ambos, recreando un momento como si se tomaran una selfie, Juvia tenía demasiado talento y aunque los regalos anteriores le ayudarían a cumplir sus sueños a Gray, ese era especial porque era hecho por Juvia y era algo de los dos. Ese fue el que le gusto más de todos los regalos dados.
— Es como si fuera una verdadera fotografía. –Dijo el peli negro para admirarlo por mucho tiempo y sonreír de una manera involuntaria.
— ¿Te gusta? –Gray asintió con la cabeza para dejar encima de la mesa el dibujo, no lo quería estropear y estaba seguro que podía mandarlo enmarcar.
— Sí, pero ahora siento que mi regalo fue una tontería. -Velozmente Juvia negó con la cabeza.
— A Juvia le encantó su regalo, pero si quiere otro regalo tuyo. –La muchacha sonrió picara para enseguida subir sus piernas con un salto y colocarlas en la cintura del joven. El chico rápidamente reaccionó atrapándola y sosteniéndola de sus nalgas.
— ¿En qué soy bueno? –La Loxar sonrió para apoderarse del cuello del chico y empezar a succionar como si quisiera hacerle entender a cualquiera que Gray solo le pertenecía a ella.
— Juvia quiere su regalo de Navidad. –El joven sonrió para así llevarla a la cama, dejando que la chica dejara marcas por todo su cuello. Al llegar la depositó levemente en el colchón para arrodillarse frente a ella. Juvia sentada en la cama estiró su cuello para besar al joven dulcemente en los labios.
— Juvia extrañaba tus besos –Confesó para luego volver a besar suavemente a Gray, con calma, con demasiada tranquilidad para como antecedente tener semanas sin estar juntos.
El Fullbuster metió la lengua en la cavidad de Juvia para empezar a jugar con la rosa de la joven, la intensidad y pureza estaban subiendo de nivel para convertirse en una lucha constante de placer y amor. Gray lentamente y sin dejar su boca bajó la tirilla del vestido de pijama de la chica para liberar sus pechos. Era una ventaja para él que no tuviera sostén.
Con sus manos estimuló los pechos de la chica para en seguida sentir como ella bajaba su ropa interior únicamente a la altura donde liberaba a su amigo. No fue difícil para Gray apartar la mini braga de Juvia haciéndola a un lado devolviéndole el favor.
— Santa me ordenó castigarla porque se porto mal este año. –La chica sonrió para quitarse su vestido y acostarse boca abajo en la cama, únicamente con su sensual tanga levantó su trasero a un ángulo totalmente indecente.
— Castigue a Juvia, duro, muy fuerte y salvaje. –Y ahí estaba de nuevo esa voz que lo condenaba al infierno, encendiéndolo de una manera descomunal. No dudó mucho en golpearla suavemente para ver cómo Juvia se contraía de placer.
— Más –Exigió la chica, pero el joven en vez de golpearla nuevamente, acercó su boca a su zona intima para regalarle uno de los mejores orales que la chica había experimentado.
— Gray –Gimió la peli azul para apretar las sabanas de su cama y disfrutar del momento. No había asco, ni siquiera Juvia pensaba en que no se había duchado, solo eran los dos disfrutando de su naturaleza pecaminosa.
— Ya estás tan mojada –Dijo victorioso, sabiendo que la chica estaba completamente exitada y preparada. La penetró en un movimiento fuerte, escuchar el gemido proveniente de los labios de la peli azul fue un eterno deleite que no se quería perder nunca más en su vida.
Al chocar sus cuerpos de una manera salvaje liberó toda la tensión, las dudas y los días sin tenerla en sus brazos.
— Fuerte –Había pasado semanas sin ella y casi había olvidado que Juvia era masoquista, que le encantaba que no tuviera tacto, que le fascinaba que fuera brusco y más que todo rápido en sus movimientos.
— ¿Así? –La joven moviéndose frenéticamente por los duros movimientos de Gray asintió con su cabeza. — Juvia quiere que la llenes hasta el fondo. –Gray consciente de que podía lastimarla solo metía su miembro hasta cierta distancia, no le haría caso, eso era suficiente para satisfacerlos a ambos.
Después de unos minutos la cambió de posición para verla al rostro, para ser más cariñoso y menos salvaje, haciéndole entender que la amaba mucho más que a su vida.
— Tenía muchas ganas de ti –Gimió el pelinegro para acariciar las mejillas de la peli azul y besarla suavemente mientras no detenía el movimiento de su cadera.
— Juvia quería sexo, mucho sexo. –Sonrió para seguir besando al Fullbuster con un deje de dulzura.
— Tenemos entonces todo el día para cumplir su deseo, señorita. Recuerde que expiro a las doce de la noche. –La muchacha sonrió como una pequeña niña.
— Es más que suficiente. –El joven enterró su miembro en ella para volver a sacarlo y repetir los movimientos en una dulce sincronía. — ¿Te gusta mi pene? Es el más grande que te ha follado ¿No es así?
— Sí, es el mejor y más grande de todos. –Y así el chico despejó las dudas que Natsu había creado en su pobre inconsciente, por lo tanto planeaba disfrutar de su momento con Juvia, sin interrupciones, periodistas o clases sociales, solo eran dos personas que se amaban con locura teniendo los mejores y más privados momentos de intimidad.
Ultear a Gray: Hola, hace mucho que no vienes por acá, deseo verte.
Notas de autor:
Bien hermosuras, las cosas entre los dos se han arreglado y el pasado empieza a tocar en la puerta de Gray. No me demoré nada en actualizar a si que ámenme.
Respondiendo sus sexys reviews:
Noriko Ishida: Hola! Hace millones de años no dejabas review, respondiendo a tu momento dramático, sip no puse tanto lemmon porque los capítulos siempre quedan caragaditos, todas tus dudas se despejarán en los próximos capítulos. Hay veces que los hombres no entienden indirectas y por tanto deben dejarlos en su lugar, fue bueno lo que Juvia hizo pues le cortó las alas y las esperanzas. Estuvo corto porque no hubo lemmon, eso siempre hace los caps más largos. Te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
Yoxitha94: Holis! Sí, fue nefasto para Gray, cualquiera se sentiría demasiado triste por esas palabras y también bien afectado. En cierta parte Juvia solo pensó en ella, pedo creía que la iba a entender, Lucy y ella se fueron al ring de boxeo y esos dos siguen siendo los mejores amigos. Gracias por tu review y espero que te guste mucho el CAP, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
Rirukasabe: Hola! Me encanta que te encante, no esperaste demasiado para este capítulo, muchas gracia por este review, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
Bremm: Hola! Gray también se hizo del rogar así que los dos pasaron un mal momento, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
Madd: Hola! Hermosura, Juvia tenía una razón y si pobre Gray, pero lo importante es que se reconciliaron y aunque Natsu fue tocado por Manuela pudo aconsejar a su amigo, gracias por tu review, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
Kaede Hiwatari Blueriver: Hola! No te hice esperar mucho tiempo por el CAP, Gray se volvió loco con lo que Juvia dijo y ¿Quién no? A mí también me hubiera dolido. Meredy pensó muy bien en sus sentimientos, en todo lo que necesita para ser feliz y eso no es al lado de Gray o al menos sin que él deje el enamoramiento de Juvia. La peli azul solo quería dejarte todo claro para que debe de ilusionarse a lo tonto. Gracias por tu mensaje, te doy un beso y un abrazo psicológico?m, bye.
Lymar Vastya: Hola hermosura! Juvia solo tuvo que decir lo que otras personas me obligaron a decir, en este caso su jefe. Fue duro para Gray, pero para Juvia le fue peor porque no hay nada más feo que pelear y sentirse culpable por todo. Gray y Natsu hacen una combinación perfecta, Lyon está despechado y creo que todas moririamos porque nos pase algo así, XD. ¿Quién no se morirá por eso? Y con respecto a Meredy ella solo seguía órdenes, además está luchando con sus emociones para buscar lo mejor para ella, aunque ama a Lyon muchísimo. Los bebes, puede ser, ya veremos qué es lo que pasa. Gracias por tu review, te mando un beso y un abrazo psicológico, bye.
