Ventana

Hermione se dejó caer en el sofá, sosteniéndose el estómago .Sólo de pensar en el espectáculo que su esposo daría en ese traje, no podía dejar de reír con fuerza. Los trapos de cocina apenas le llegaban un poco por encima de la rodilla y el traje no tenía mangas.

-De seguro pasará frío- se dijo Hermione, ya repuesta de su ataque de risa y sintiéndose un poco culpable.

Pero Ron se lo merecía por burlarse del traje que había escogido para sus hijos. Las calabazas estaban perfectas, Rose y Hugo lucían totalmente tiernos, pero como siempre, él tenía que decir que se veían ridículos. Ella no iba a dejar pasar una ofensa de ese tipo con tanta facilidad, eso jamás.

La chica se levantó para ir a su estudio, cuando lo vio: el pastel de manzana que sus hijos habían prometido llevar de postre, yacía olvidado en la mesa.

-Ya la fiesta ha de haber empezado- dijo Hermione, mirando su reloj.

No quedaba de otra, tendría que llevar el postre a la escuela. Con su varita levitó el abrigo que colgaba del perchero, se lo puso y luego tomó el pastel en ambas manos. Salió al patio de su casa y se apareció en un callejón cercano a la escuela de sus hijos.

La escuela se encontraba adornada con calabazas, esqueletos de papel y la típica bruja en escoba y una verruga en la nariz. Hermione frunció el entrecejo.

- Es horrible el concepto que tienen de nosotras- se dijo, mientras subía las escaleras que llevaban a la entrada principal. Ingresó a la escuela y recorrió varios pasillos hasta dar con el aula donde realizaban la fiesta.

-Pobre Ron.Debe estar haciendo el ridículo- pensó Hermione- Debería dejarlo irse a la casa.

La muchacha abrió la puerta y lo primero que vio fue a un montón de niños vestidos con toda suerte de trajes, pero sus hijos y Ron no se veían por ninguna parte. La joven iba a preguntarle a la maestra dónde se encontraba su familia, pero de repente su vista se enfocó en un tumulto, cercano a la ventana, que la hizo agarrar con tanta fuerza el pastel que llevaba en las manos hasta hacerlo pedazos.

Ron, su pobre y desdichado esposo, que se suponía debía estar haciendo el ridículo en su traje de elfo doméstico, era el único padre en toda la fiesta y estaba rodeado por un grupo de madres entusiastas, que chillaban al ver lo encantador que se veía, con Hugo en brazos y Rose de la mano. Se veía que claramente disfrutaba de la atención recibida y eso lo demostraba la enorme sonrisa que tenía en el rostro.

-Es una lástima que mis hijos se vayan a quedar sin padre- espetó Hermione entre dientes, mientras se acercaba a su esposo.

Pero ella tenía la culpa, también. ¿Es que no había reparado en lo estupendamente bien que se veía Ron en ese traje? Su esposo era un Auror, por Merlín, y ese traje dejaba al descubierto sus tonificados brazos.

Claro, que él se aprovecha de la situación, pensó Hermione.

-Y como verán, los esclavos romanos hacían mucho ejercicio- explicaba Ron, alzando uno de sus brazos- Ya saben, los trabajos eran muy pesados…

Hermione apretó los puños con fuerza. A su esposo le iba a ir a muy mal, y no sólo a él, porque si todas esas mujeres no se quitaban de su lado, iba a olvidar el Estatuto Internacional del Secreto y las maldeciría de una en una.

-¡Mamá!- chilló Hugo.

Hermione sonrió con malicia cuando Ron se volteó y sus miradas se encontraron. La expresión de su esposo era indescriptible, tenía los ojos muy abiertos y el rostro se le había puesto repentinamente pálido con un cierto tinte verde. Hermione le dejó ir una mirada, que no podía interpretarse como otra cosa que "no tienes salvación".

-¿Qué…qué haces aquí, amor?- preguntó Ron, con la voz entrecortada.

La joven caminó hasta llegar a donde su esposo y al avanzar, todas las mujeres se dispersaron, claramente percibiendo el peligro.

-Los niños olvidaron el postre y tuve que traerlo- explicó Hermione con una voz falsamente dulce- ¿Te sorprendí, Ronald?

El pelirrojo tragó saliva.Que su esposa lo llamara Ronald no era señal de nada bueno, y el destrozado pastel que llevaba en las manos, tampoco.

Hermione les dirigió una mirada dulce a sus hijos.

-Vayan a jugar con el resto de los pequeños-

-No, aquí están bien- se apresuró a decir Ron. Siempre que sus hijos estuvieran con él, Hermione no podría hacerle daño.

-Pon a Hugo en el suelo- dijo Hermione entre dientes.

A Ron no le quedó más remedio que obedecer y pronto se encontró a solas con su esposa. La mirada que Hermione le dirigía le daba escalofríos en la espalda.

-¿Y cómo es qué aprendiste tanto de esclavos romanos en media hora?- preguntó ella, con los dientes apretados.

-Yo también leo, Hermione- dijo Ron.

- Entonces debo suponer que sabías que sus amos sometían a tortura a sus esclavos, cuando estos tenían una conducta inapropiada, Ronald-exclamó Hermione,

Ron se estremeció ante la mención de su nombre completo.

- Y con conducta inapropiada me refiero a estar rodeado de mujeres casadas, cuando sabes que llevas un traje que apenas te cubre y ponerte a enseñar los músculos- exclamó furiosa.

-Este traje fue idea tuya, Hermione- susurró Ron- Y no hagas escenas, que estamos rodeados de personas.

Hermione se acercó aún más a su esposo y se puso de puntillas, con lo que sus rostros quedaron a pocos centímetros.

-¿Así que el esclavo romano no quiere escenas?- espetó ella- Pues entonces mantente alejado de esas mujeres.

Ron sonrió con suficiencia.

-Estás celosa-

Hermione tuvo que luchar con el impulso de besar a su esposo, porque para su desgracia, la maldita sonrisa en conjunto con el traje, lo hacían verse condenadamente guapo. Sin embargo, su furia se sobrepuso y fue capaz de dirigirle una mirada de frialdad.

-Vuelve a sonreír de esa manera, y entonces sí, el esclavo romano sufrirá una tortura espantosa-

La sonrisa se borró del rostro de Ron.

-Ahora vamos a disfrutar de la fiesta-dijo Hermione.

Tomó a Ron del brazo, dispuesta a no separarse de él el resto de la noche. Fulminó a cada mujer que encontrara observando sin descaro a su esposo y juró que si alguna se le acercaba, haría que vivieran una verdadera noche de brujas.

Ron le dirigió una sonrisa tímida, que ella correspondió con una sonrisa falsamente dulce, antes de decir:

- La próxima vez te disfrazarás de araña-


Nota del autor: Esta viñeta va dedicada a saralpp, que quería a una Hermione celosa. No sé si es lo que esperabas, pero es lo que la inspiración ha producido.

Ayer sobreviví a mi propio infierno personal: pasé el examen de química orgánica!! Y ahora estoy de vacaciones, así que no estoy segura de que tan seguido actualizaré.

Sólo quedan diez símbolos, pero creo que me daré vacaciones de todo, hasta de escribir, por unos días.

Y si alguien cree que Ron no es condenamente guapo o adorable, que me lo diga.

Gracias a todos por leer.