I Remember You

19

¿Pesadilla o vistazo al futuro?

~Newt

Se despertó de golpe como quien pasa mucho tiempo sumergido debajo del agua.

Jadeando miró en todas sus direcciones notando que se encontraba en una especia de cueva altamente reducida, la sensación de un calor calcinante fue lo único que lo hizo recordar que seguía en el desierto.

No se encontraba solo, su cuerpo descansaba en el regazo de Lydia.

Creyó que seguía soñando pero al observarla con más atención no le cupo la menor duda que estaba despierto. El pecho de Lydia subía y bajaba con normalidad y tenía el rostro inclinado hacia un lado, recargado en la roca a su espalda.

-¿Lydia? – la llamó Newt sin embargo aunque no le podía ver el rostro, supo que se encontraba profundamente dormida.

Newt se sentó para proseguir a sacudirla levemente del hombro pero se detuvo al notar que el rostro de Lydia se contraía en una expresión de desagrado y su pecho comenzaba a subir y bajar de manera agitada. Estaba también soñando y dándose cuenta de ello, prefirió dejarla descansar un poco más. También se dio cuenta de un charco de sangre que había debajo de la pantorrilla de Lydia y en su mente cruzó la imagen de la flecha rasgándole aquella parte del cuerpo. Colocándose de rodillas se acercó a su pantorrilla y la movió un poco para poder observar el daño.

La herida no era peor que la de su brazo, había más sangre pero no era tan profunda, nada que un vendaje no repararía así que Newt sacó su botella de agua dispuesto a verter un poco de agua en la herida cuando el cuerpo de Lydia dio un respingo y empezó a respirar aceleradamente, moviendo la cabeza de un lado a otro, negando.

Newt se inclinó sobre ella y le sacudió del hombro para despertarla antes de que empezara a gritar.

~Lydia

No era un recuerdo, ni un sueño, sino una pesadilla.

Se encontraba de pie en el calor del desierto, sola, sin nadie ni nada a la vista, solo más y más desierto extendiéndose por donde fuera que mirase.

De pronto escuchó una risotada justo detrás de ella y se giró para mirar al propietario de tan espeluznante sonido que le puso la piel de gallina. Se arrepintió de haberse atrevido porque el propietario resultó ser Newt, quien yacía frente a ella mirándola con una sonrisa chueca. Pero ese ya no era el Newt que conocía, sino un Crank. Supo reconocerlo a pesar del estado característico de los Cranks.

El terror la embargó y presa de este, echó a correr sin pensarlo dos veces pero el Newt Crank apareció frente a ella en cuanto se dio la vuelta y volvió a soltar una descomunal risotada.

Lydia ahogo un gritó y alzó ambos puños pues estaba dispuesta a tener que lucharlo…entonces algo la detuvo y ese algo fue la figura que apareció detrás de Newt y se posicionó al lado de él apuntándole con una flecha.

A Lydia le costó un poco más distinguir a la Crank recién llegada y cuando lo hizo, no pudo contener más el grito que amenazaba con salir de su garganta. Era ella, la Crank era Lydia. Era en lo que se convertiría si no salía del desierto jamás. Y Newt también si se quedaba a su lado.

Intentó huir dando media vuelta de nuevo pero no logró llegar muy lejos pues en su camino se opuso la Lydia Crank y la mandó directo al suelo de una sola patada y cuando cayó en la árida tierra, pudo visualizar como más Cranks se unían al ataque. Pero eso no fue lo que la aterrorizó, sino que no eran Cranks cualesquiera, sino sus amigas del grupo B y los muchachos del grupo A. Todos se lanzaron sobre ella y lo único que pudo hacer fue gritar con todas sus fuerzas antes de ser despertada.

Se despertó jadeando y bañada en sudor. Lo primero que vio fue el semblante preocupado de Newt pero antes de sentirse aliviada, se sintió al borde del llanto por tal pesadilla. Se cubrió el rostro con ambas manos para evitar que Newt la viera en ese estado mientras luchaba por recuperar el control sobre sus emociones.

-Estas bien, Lydia. Fue solo un sueño. – le aseguró Newt acariciándole el cabello.

Su tacto le ayudó a recomponer sus nervios.

Tomó dos bocanadas de aire y se retiró las manos de la cara. Solo fue un sueño se dijo al ver el resplandeciente y sano rostro del chico rubio. Sintió un impulso por echarse a sus brazos y llorar pero se contuvo porque esa no era ella.

No sabía por qué pero siempre que miraba a Newt se sentía débil y eso no le gustaba nada.

-¿Estás bien? ¿Qué fue lo que te pasó? Newt, estuviste inconsciente por un par de horas sin razón alguna.

El muchacho la miró confundido en un principio, luego una sombra le cruzó el rostro y se quedó pensativo.

-No lo sé, un segundo antes te estoy hablando y al siguiente despierto encontrándonos aquí, con tu pierna sangrando, sin comida y sin armas y el sol allá afuera quemando a todo lo que da.

Lydia enarcó una ceja.

-¿Me estas reclamando? – respondió ofendida – Si estamos debajo de estas rocas es porque no encontré otro tipo de lugar donde resguardarnos mientras yacías desfallecido y tus amigos o quizá Teresa te venían siguiendo con intenciones de matarme. Da gracias que no te dejé allá afuera a tostarte, porque bien podría haberlo hecho y seguir con mi camino.

Ya estaba enfadada y detestaba no poder ir a ningún lado lejos de él estando en aquella minúscula cueva, así que miró hacia otro lado que no fuera el rostro de Newt.

-Lo siento, – suspiró Newt – no planeaba que se escuchara así, es solo que…estoy asustado.

Lydia lo miró de reojo, si el mismo se lo había ganado al seguirla, los dos se encontraban varados en la misma situación.

Dobló la rodilla de su pierna buena y colocó el codo sobre esta llevándose una mano a la cara llena de frustración.

-¿Y tú crees que yo no? – bufó.

Newt ya no dijo nada mientras que Lydia cerraba los ojos negando con la cabeza, atormentándose así misma con todo lo que la habían llevado a estar a la mitad de la nada con alguien que no se lo merecía.

Transcurrieron un par de minutos hasta que uno de los dos habló.

-¿Qué tan mal está mi pierna? – le preguntó Lydia apartando la palma de su cara.

Aún no se atrevía a mirar por si misma, en el laberinto muchas veces se había lastimado y siempre toleraba cualquier signo de sangre, sin embargo en el desierto ya no había a quien recurrir si se lastimaba, por eso mismo se negaba a ver, porque sabía que ella no sabría que hacer por si sola.

-Tiene mejor impresión que tu brazo, una venda y estarás como si nada. – Newt se movió hacia su pantorrilla y la miró - ¿Puedo?

Lydia asintió depositando toda su confianza en él, solo que cuando se dio cuenta de que iba a verter agua de su cantimplora en la herida, lo detuvo.

-¡No! No tenemos más agua, la necesitaras así que no la gastes en mí.

-Solo es un poco, – explicó – lo que menos necesitas es que se te infecte y dudo que las mismas personas que salvaron el pellejo de Thomas vayan a venir a salvarte, ya es la segunda ocasión que te lastimas, Lydia.

-¿Quién salvó a Thomas?

-Suponemos que los de CRUEL, ¿quién si ellos no?

Entonces así es como está vivo después del balazo.

Newt vertió el agua en la herida de Lydia haciéndola ahogar un grito, el dolor no duró por mucho y acto seguido, Newt extrajo un tipo de pañuelo rojo y lo utilizó como vendaje. Tan fácil y sencillo.

-¿Cómo está tu brazo? – le preguntó Newt como todo un médico al terminar con su pantorrilla, Lydia evitó reír.

Lydia se había olvidado por completo de su brazo por lo que se lo miró e intentó moverlo pues no sentía nada y no sabía si eso era bueno o malo. Miró a Newt con miedo impregnado en el rostro.

-No…no lo siento…es como si lo tuviese dormido.

Compartiendo su miedo, Newt le tocó el brazo a Lydia con mucho cuidado de no lastimarla.

-Dime si sientes cualquier cosa – le indicó y comenzó a palparle desde el codo hasta el hombro. Lydia no se movió ni emitió ningún tipo de sonido, solo recorrió con sus ojos el trayecto que Newt trazaba con sus dedos. No puedo sentir nada no quería alarmarse a si misma pero algo no andaba bien, ¿no se supone que debería sentir dolor? - ¿Lydia?

Para su sorpresa, su voz salió más fuerte de lo esperado.

-Nada, absolutamente nada.

El rostro de Newt palideció un poco cayendo en la misma suposición que ella, ¿no debería dolerle aunque fuera el más mínimo roce? Ambos no eran expertos en heridas y por lo tanto no podían estar seguros si Lydia se encontraba mejor o peor.

-En el refugio sabrán que hacer, estoy seguro que te ayudaran a curarte. – la animó Newt, pero Lydia se sintió igual de miserable que antes.

-¿En el refugio? Te recuerdo que Teresa me echó a cambio de tu vida.

-Sí, te echó de su grupo pero eso no significa que no puedas llegar por tu cuenta, conmigo y mi grupo.

-Minho me quiere matar.

-Lo sé pero yo soy el único que puede hacerlo cambiar de parecer – la mano de Newt bajó hacia la de Lydia y la sostuvo con fuerza, Lydia se quedó congelada mirando sus manos -. Todavía tengo una promesa que cumplirte así que apenas el sol se ponga, nos encaminamos en dirección al norte. Juntos. – apretó con más fuerza la mano de Lydia haciéndola entender que no se iban a separar otra vez y acto seguido presionó sus labios contra el dorso de la mano ajena en un casto beso.

A Lydia se le aceleró la respiración y sintió un cosquilleo en la piel cuando Newt le besó de esa manera la mano. Con los nervios de punta, zafó su mano de la de Newt y cambió el tema, persistiendo en su negación.

-Pero no tenemos ni agua ni comida.

Newt se descolgó de su espalda una mochilita que traía consigo y la abrió para mostrarle su contenido, Jorge les había conseguido una provisión más de comida antes de salir de la ciudad.

-Sé que no es mucha para los dos pero pienso que si solo comemos lo necesario por día, lo lograremos. Ten come algo, lo necesitas.

Lydia en un principio no quiso aceptar la comida que Newt le ofrecía, sin embargo su estómago gruñó demostrando todo lo contrario, ¿Cuándo había sido la última vez que había comido algo? Al final decidió aceptarla y comió en silencio junto con Newt, bebieron agua y se decidieron esperar el atardecer. Y Lydia se alegró de no estar sola a pesar de todo.