Capitulo XIX
Sentada en el borde de la cama acarició con su mano las cobijas notando que eran más suaves de lo que aparentaban, si eso era posible. La habitación a su alrededor decorada con un fino estilo ingles era de tonos sobrios y claros. Las mesas de luz colocadas una a cada lado de la gran cama daban un marco de cierre al vistoso lecho.
Frente a la misma, un espejo grande con amplio marco dorado dejaba ver una parte de toda la habitación.
Sabía que la madre de James había estado por el departamento los últimos dos meses (James se había quejado un poco al respecto) pero no tuvo en cuenta el verdadero grado de cambio que dio la abuela de su hijo al lugar.
Es que ella misma, con todo el trabajo y tras haber hablado con la psicóloga unos meses antes, no había pisado mas el departamento puesto que ya no se necesitaba que estuvieran juntos tanto tiempo como antes. Harry obviamente estuvo descontento y las primeras semanas de dicho cambio lloró, pataleó, gritó y se atrincheraba con su tortuga de peluche en el huequito que había entre la heladera y la mesada (en el caso de del departamento de su madre) en el de su papá la cosa se ponía difícil cuando el pequeño ojiverde se escondía bajo la cama de James.
Lily suspiró al recordar las escenas de su hijo. Definitivamente mediante pasaba el tiempo Harry iba sacando carácter. Era tímido, si, pero cuando agarraba confianza no lo detenía nadie.
TOC TOC
Lily dio permiso y una mujer retacona, con cabello negro y ojos miel se asomó con una bandeja.
.- Se que no quería nada, pero no puede tomar la medicina sin tener algo en el estomago.- la pelirroja iba a responder, pero seria inútil, Nora, como se llamaba el ama de llaves de James, tenia estrictas ordenes de "el señor" para que la cuidara.
Es que el joven Potter, no conforme con haberla llevado a su departamento a vivir por esa semana, contrató a su ama de llaves (que limpiaba dos veces por semana nada más) para que se quedara cuidando de Lily mientras él no estuviera.
Lamentablemente ella se entero apenas puso un pie en la residencia y sus gritos murieron en el mismo minuto que vio a Nora acercársele para darle la bienvenida.
.- ¿Le pongo mas azúcar?- volvió a la realidad y negó lentamente.
.- Gracias.-
.- No hay de que, es mejor que descanse un rato. – Dejó la bandeja sobre una pequeña mesa ratona y se fue, no sin antes decir.- Cualquier cosa estaré en la cocina.
La joven asintió y volviéndose a encontrar sola se tiró para atrás encontrándose atravesada en la cama, mirando el techo.
Con lo acostumbrada que estaba a ser ella la que hiciera todas las cosas y andar de acá para allá ese descanso obligado seria mínimamente una molestia. Suspiró, costumbre repetida en ese fin de semana después de varias peleas continuas con James, y cerró los ojos.
Recién caía en cuenta, que a pesar de haber estado con él todo el fin de semana no se había acordado de preguntarle quien era la mujer al teléfono la noche aquella. Era curioso, al principio se había sentido algo dolida, muy dolida (mejor ser sinceros) por el repentino cambio de actitud de James.
Sonreía más seguido, se escondía de vez en cuando para hablar por teléfono. Si bien tenía entendido que Alison era cosa del pasado, cosa extraña por que James era un Don Juan pero cuando ella se había enterado que tenia prometida pensó que a Alison mínimamente debía quererla algo. Que rompiera con ella como si nada y ahora, que esa mujer, esa "amiga"
consiguiera sacarle esa sonrisa, que Lily no conocía en él siquiera cuando hablaba de su antigua prometida, era de temer.
Debía ser alguien importante, de seguro. Alguien que significó algo en su vida para que se pusiera cómo si fuese un adolescente imbécil.
Y lo peor de todo, de alguna forma, eso le molestaba.
O-o-o-o-o-o-O
Tras colgar el saco en el perchero largó un gran bostezo y se rascó detrás de la cabeza notando que el cabello estaba muy largo, en su nuca más. Sus ojos se posaron en la perilla de la puerta al girar mientras que su amigo saludaba con su sonrisa característica antes de dejarse caer en la silla frente a él con total desenvoltura. Notó unas perceptibles ojeras y se extrañó. Sirius no era de tener ojeras nunca. Pocas veces lo vio en ese estado (cómo si un tren le hubiese pasado por encima).
.- ¿Mala noche?- Se arriesgó a decir. El ojigris asintió acercándose la taza color canela que tenía en su mano para tomar algo del líquido oscuro y tan gratificante para comenzar el día.- Debe ser por lo de tu padre ¿no es cierto?
.- Eso y que no encuentro una maldita solución. –
.- Ya te dije cual podía ser una.-
Sirius no respondió de inmediato, le dio otro sorbo a su café, disfrutando del mismo. En el momento que dejó de tomar vio a Remus sacar unas cuantas carpetas, seguramente para comenzar con el papeleo mientras hablaba con él.
.- Si, pero de mucho no me sirve. Muchas de las chicas con las que he estado no quieren nada serio, obviamente las descartamos.- Remus asintió levemente, dándole la razón.- Nos queda la mitad que a su vez, un cuarenta por ciento sería capaz de vender la noticia del plan a la primera revista amarillista que le diera una buena cantidad de dinero. Y al resto que queda la verdad desearía no volver a verla, no entran en la categoría: pienso después hablo.
.- Eso te pasa por salir con ese tipo de mujeres.- comentó su amigo. Sirius bufó irónico.
.- Como si tú salieras con mujeres de otra categoría.-
.- Lo hago.-
.- ¿Cómo esa tal Tifany?
.- Un tropiezo lo tiene cualquiera, además, sacando que de vez en cuando es algo, digamos, lenta, es una excelente tasadora en cuestiones de arte. Sabe muchísimo del mismo, no por nada trabaja en una de las galerías más prestigiosas de Estados Unidos.- El joven Black dejó la taza vacía sobre el escritorio y se volvió a tirar hacia atrás.- Ahora, en cuanto a tu problema, has salido con bastantes mujeres, una debe ser salvable para la "misión".
.- No hombre, no te estoy diciendo que…-
Remus que había dejado de leer unos informes y miraba a Sirius sonrió de lado.
.- Elis.-
.- No, jamás, prefiero quedarme sin herencia.- se exaltó Sirius molesto, tanto que casi salta de su silla.
Remus cerró los ojos negando con la cabeza.
.- No sé a qué se refiere y la verdad no me interesa, nada bueno puede salir de una conversación común en la que usted esté presente.-
Sirius se giró algo pálido al verla parada en la puerta de la oficina con cara de pocos amigos y con un pila de libros de contabilidad.
.- ¿M…me estabas buscando?- alcanzó a articular su jefe.
.-Si.- cortó fríamente, dejando de mirarlo.- Sólo quería decirles que la reunión se adelantará una hora, el señor Patrick tendrá que adelantar su vuelo a Rusia, su hijo está por nacer y quiere terminar con el asunto de Polsh lo antes posible. – Leyó el papel en donde tenía anotado los que la secretaria de Patrick le había dicho.- Dice que los encontrara en la sucursal siete.
.- Está bien- Remus se levantó.- Gracias Elis.- la muchacha sonrió amablemente antes de dar una última mirada a su jefe, cambiando a una actitud más hosca y cerrando la puerta tras de sí para dejar ambos hombres solos.
.- No ves, me odia.-
.- ¿Eso te molesta?
.- No- Remus guardo un par de papeles- Me intriga.
.- Ya, ya, vamos, que tenemos cuarenta minutos de viaje con suerte.- Sirius lo siguió y para cuando se encontraron con un acalorado James, los tres estaban en el Hall del edificio, camino al estacionamiento.
Le miraron curiosos. Su despeinado amigo dejó oprimir remarcar en su móvil cuando vio que la cosa era completamente inútil. Sirius largó un:
.- ¿Ahora que le hiciste?-
Decir que a James le salió un tic fue poco. La suerte de Sirius para atinarle a algunas cosas y su inexistente tacto lo fastidiaron tanto cómo un portazo de Lily.
.- No le hice nada.- bufó.- Simplemente llamó para decirme que agradece que le haya dejado a Nora, pero que no necesita de compañía constante y que si insisto en tenerla como una invalida se irá con Harry esta noche para la casa de su madre.
.- ¿Pero no era que sus padres viven en otra ciudad?
.- Lo hacen, pero ella es capaz de irse con tal de hacerme la contra.- James abrió la puerta del acompañante en el automóvil de Remus y se sentó.- ¿Pueden creerlo? ¿Qué mujer se molesta porque la traten como a una reina?
.- Ya, pero ella no es una mujer, es Lily.- objetó Sirius. Tras la miradita de "cállate" de Remus se apresuró a remendar su metida de pata.- A lo que me refiero es que Lily no es cualquier mujer, tiene más carácter que cualquiera que hayamos conocidos y un leve parecido en terquedad con mi madre.
James sonrió ligeramente, demasiado. Remus presintió que lo hizo más por cortesía que por otra cosa.
El moreno se pasó una mano por la cabeza despeinando aun más su indomable cabellera sin darle mucha importancia a la conversación que Sirius había comenzado en el trayecto a la reunión. Estaba confundido, más de lo que había estado en toda su vida o en gran parte de ella. No por que Lily hubiese reaccionado así, después de todo era predecible. Lo que le tenía preocupado era Marie.
Para los que les interesa saber, Marie fue la antigua mejor amiga de James. No cualquiera, esta era verdaderamente la única amiga, en realidad, fue la única hasta el último año de preparatoria del joven Potter. Ya, Lily se extrañaría al saber que una de las mejores amistades de su contraparte fuese del sexo femenino, pero ver para creer o mínimamente escuchar porque esto fue lo que a mí me contaron.
Marie era siete años más grande que James e hija de una importante mujer de apellido Solaris (la cual jamás se cambió el nombre al casarse con el padre de Marie) dueña de un emporio tan grande que en cada país había mínimamente diez sucursales. Ellos se conocían desde chiquitos, él debía tener unos cuatro o cinco años cuando vio a esa bonita niña de cabello caoba sonreírle y convidarle algo de su helado. Marie significaba una etapa, o una continuación de las mismas muy importantes en su vida, su primera amiga, su primera vez, su primer amor.
Por qué si, James Potter estuvo realmente enamorado de alguien. Era de esos cariños que te pierden en cualquier lugar y te convierten en un literal y completo idiota. De esos que se basan más en la persona interior que en el mero físico.
Y a su vez, ella había sido la primera mujer que le rompió el corazón dos veces seguidas. La primera, al enterarse que se iría a África con su madre para comenzar a manejar el negocio de la familia (era hija única) y la segunda cuando un año y medio después de su despedida se enteró que Marie se casaría con un importante funcionario de aquel país.
Un desastre total, ya, no culparemos a Marie por el comportamiento errático de James con las mujeres, porque no es así, estoy segura. Él ya tenía pasta para no atarse con nadie, pero cuando realmente lo deseaba podía ser muy fiel. La palabra clave está en "desear".
Pero me estoy yendo del tema.
Marie estaba en Londres y quería verlo, estaba al tanto de que había tenido un hijo y deseaba conocer a Harry personalmente. Esas llamadas continuas, ese nerviosismo olvidado le estaba dando mala espina. Estaba seguro de que había erradicado cualquier tipo de sentimiento amoroso hacia Marie pero no podía sentirse molesto e incomodo.
O-o-o-o-o-o-o-O
Miró el reloj por decima vez en la hora, solo que en ese instante un alivio recorría todo su cuerpo. El trabajo estaba terminado y ya podía irse a casa.
Guardó las carpetas dándole una última mirada para dar por cerrado el tema. Bostezó apenas pudiendo contener las lagrimas típicas del cansancio visual. Tal vez si se daba prisa podía tomarse el último bus que iba directo y no hacer combinación con el metro, aunque lo dudaba, justo ese día estaba estrenando unos zapatos y digamos que sus pies estaban sufriendo del síndrome: nuevo.
Suspiró maldiciéndose a sí misma por no esperar una semana más para ponerse ese calzado, con Sirius de viaje no tendría que ir a tantas reuniones y por lo tanto estar sentada haría la tarea de "estirar" el material de los mismos no tan torturante.
No estaba ni a dos metros de la puerta de la sección, ya con su bolso en mano y mordiéndose el labio inferior maldiciéndose nuevamente pero esta vez por haberse olvidado las banditas en su otro bolso, cuando no pudo más que sorprenderse cuando del mismísimo ascensor salía su jefe con cara de medio dormido y rascándose la nuca (el mismo que dicho sea de paso se había ido cuatro horas antes).
Ambos se miraron sin mucha importancia, por parte de ella porque no quería entablar ningún tipo de conversación, esa misma tarde se había enterado que la Universidad a la cual quería inscribirse subió los aranceles de tal manera que estaba pensando conseguirse un trabajo de fin de semana para poder pagar la diferencia. Era eso o mudarse de departamento, lo cual no era mala idea, solo que no tenía tiempo para encontrar uno, sobre todo uno que mínimamente no quedara a una larga y pesada distancia de centro porque si no, lo que ahorraba en alquiler tendría que dejarlo en los viáticos y así se encontraría en las mismas. Por esto y porque estaba cansada, de sus labios salió un mínimo y respetuoso.
.- Buenas noches.-
.- ¿Qué haces todavía acá?- Elis detuvo el ascensor que estaba a punto de cerrarse y se giró para contestarle.
.- Estaba terminando con la organización de los archivos de Thompson, lo único que queda son los últimos papeles para firmar.- Sirius volvió a rascarse la nuca, y bostezo.
.- No era necesario que te…- otro bostezo- quedaras hasta…- consulto su reloj.- once y media. Demonios.
.- Ya, era necesario, nos vemos, hasta mañana.- antes de que el joven Black pudiera replicar nada las puertas se cerraron.
Elis se apoyó en la pared, los ojos le comenzaron a arder de sobre manera, las luces de ese lugar eran molestas, demasiado. Mantuvo los ojos cerrados hasta que el pitido le dio por finalizado su viaje y las puertas se abrieron dándole vista de un hall casi vacío, sólo habitado por la solitaria luz de la recepción en donde los dos guardias de turno la saludaron al verla pasar, deseándole un buen viaje. Ella respondió con una media sonrisa sincera y salió del edificio.
Las calles a esa hora no eran muy transitadas sin embargo al llegar a la parada del bus pudo ver con alivio que no estaría sola esperando el mismo, una pareja y un señor de mayor edad lo esperaban también. Se colocó en su debido lugar, prefiriendo sentarse para no tentar a su suerte y tener una mínima posibilidad de poder sacárselos zapatos al llegar a su casa, si se hinchaban más de lo que ya suponía que los tenía la cosa se veía negra.
No habían pasado ni diez minutos cuando no tan lejos pudo divisar el numero de su autobús. Se alivio, la noche estaba algo fresca y estaba comenzando a sentirse desabrigada. Sin embargo, justo cuando su salvación estaba ya a poca distancia un auto negro y terriblemente conocido para ella se adelantó al paso del bus y se detuvo en la parada.
.- Hola.- Sirius, que al parecer no sabía lo que era exceso de velocidad ni tampoco el hecho de que está prohibido detenerse en una parada, sonrió desde adentro del automóvil.
A Elis le salió un tic bastante notorio aún a pesar de la oscuridad.
.- ¿Pasó algo?- preguntó advirtiendo cómo el vehículo detrás del auto negro tocaba bocina por la repentina maniobra del heredero Black, pero a pesar de ello abriendo sus puertas para que los pasajeros pudieran subir.
.-No exactamente, sube.- Elis se lo pensó por unos momentos, pero cómo Sirius venia de la oficina quería decirle algo al respecto del trabajo recién terminado. Suspiró y de mala gana abordó.
No preguntó nada hasta después de pasar unas cinco cuadras, una vez ya acomodada y con el cinturón puesto.
.- ¿Y?- no quiso que sonara tan duro pero su cansancio le podía. Sirius no despegó su vista del camino pero aun así se notó que la escucho. – ¿Hubo algún problema con los informes?
.- No.-
Elis comenzaba a sentirse estúpida, de la nada y sin pensarlo "realmente" se había subido al auto de su jefe perdiéndose el autobús, el último de la noche que la dejaría más cerca. Mejor sería ir buscando el cambio para el metro, pensó.
.- Pero quería hablar contigo.-
.- ¿No podías esperar a mañana?-
.- ¿Dónde vives?-
.- ¿Qué tiene que ver eso?-
.- Vamos, te alcanzo a tu departamento y de paso hablamos ¿En dónde vives?
Ya, no estaba loca, pero una oportunidad como esa no la desperdiciaría, si bien no estaba segura con lo que podía llegar a salirle Sirius recordó que "a caballo regalado no se le miran los dientes" y si de alguna manera el universo le estaba dando la chance para que no tuviera que caminar siete calles más de las necesarias, lo tomaría.
.- Sigo estando en lo de mi hermana- se limitó a decir.
O-o-o-o-o-o-o-o-O
No era que Harry nunca hubiese ido por él corriendo, recibiéndole con una sonrisa enorme y tropezándose con la alfombra o con alguna mesita ratona en su camino, lo irreal tal vez radicaba en que Lily estaba allí, casi con la misma sonrisa, aunque denotaba que estaba por mandarle alguna sermoneada por haberla dejado sola con Nora sin previo aviso, sin embargo no sería ahora, no arruinaría la alegría de su hijo y eso también se notaba.
.- Buenas noches.- saludó cómo pudo James aún siendo presa del ataque que sufría a manos de Harry al grito de: abrazo, papi, abrazo.
.- La cena ya esta lista- carraspeó al oírse a sí misma sonar cómo una ama de casa.- Digo, Nora dejó hecho un estofado que por lo que huele esta riquísimo.
.- ¿No ayudaste a hacerlo?- preguntó él con una sonrisa traviesa.
.- No me dejó, intente cortar una zanahoria pero terminó incrustada en la frutera, asesine despiadadamente a una pobre manzana.
No pudo más que sonreír nuevamente, la pelirroja por alguna razón estaba de muy buen humor y él no sería el que la sacase de sus casillas, aunque debía admitir que antes de llegar ya tenía todo un súper argumento para contrarrestar la llamadita de la tarde propinada por ella en donde amenazaba irse a lo de su madre si seguía tratándola como si fuese una inútil.
.- Vamos a comer entonces.- Lily negó levemente y Harry corrió hacia ella esta vez.-
.-Pensaba darle un baño antes, anduvo jugando con las macetas de tu despacho apenas llego del kínder.
.- Ya, pensé que a Remus no había podido contener las ganas de llevarlo al parque.-
.- No lo culpes, no todos los días ve a Harry y al fin y al cabo es tu tío.- atajó al pequeño antes de que este tirara con su tortuga de peluche una lámpara, evidentemente carísima.
La preparación para el baño no fue nada complicada, incluso el mismo baño estuvo más o menos pasable, Harry se ponía algo irritado cuando no quería que lo limpiaran pero en esta ocasión se lo veía más que feliz, mucho más de lo habitual.
.- ¿Y cómo la has pasado?- Sus anteojos se deslizaron por su nariz a moverse repentinamente, Harry estaba tranquilo, pero eso no iba a impedir que jugara a meterse al agua de manera medio bestia.
Lily agradeció que el hombre tomara al niño para que pudiese colocarle el Shampo.
.- No tan mal como pensé, pero de igual forma preferiría estar sola en vez de tener niñera.- pequeño gran detalle, él carraspeo algo incomodo al meterse a la boca del lobo sin darse cuenta. Esa pregunta podía dar pie para que ella reclamase algo.
.- Pero por suerte ha servido, nos espera una cena deliciosa.-
.- ¿Insinúas que yo no podría haber preparado algo así?
.- Bueno…- el pequeño aprovechó la distracción y metió la cabeza en el agua quitándose el casco de espuma que tenía en la misma.- No con una mano menos.
.- Los calmantes hacen milagros.-
.- Si, pero si los puntos se abren hay que ir de nuevo al hospital y eso significaría una nueva sesión con señor aguja e hilo.- le pareció que la pelirroja plasmó un deje de lividez en su rostro, pero con sólo dos pestañeos desapareció.
.- Ya.- suspiró- Me quedare si se queda únicamente medio día, no quiero que pierda su tiempo en alguien que claramente puede hacer las cosas básicas.
.- Si hago eso, tendremos que cenar delivey todas las noches. No me hagas citar como testigos a las pobres frutas.- Lily sonrió sin poder evitarlo, lo cual produjo un imperceptible tiemble de corazón al joven Potter.
Carraspeó al recordar algo.
.- Además…-
Ella lo miró curiosa por unos segundos, Harry chapoteaba en un intento vano de que su patito volviera a él desde la otra punta de la tina. Ella sacó la mano puesto que con tanto movimiento y aunque se había remangado hasta por encima del codo, ahora tenía casi hasta el hombro húmedo.
.- ¡Harry!- retó levemente. El aludido la miró con esos ojos verdes, enormes por la felicidad y sonrió, volviendo a su juego momentos después.
.- Lily.-
.- Mmm-
Se mordió el labio, por alguna razón se sentía abrumado.
.- El jueves, vendrá una amiga.- ella detuvo lo que estaba haciendo, pero no lo miró.
.- ¿Con la que hablaste el otro día?
Hubo un extraño y tenso silencio, roto por los ruiditos de burbujas que hacia el pequeño.
.- Si.-
No sabía en donde meter las manos, Harry no quería dejarse agarrar entonces optó por remangarse el otro brazo, aunque fuese completamente inútil, ese estaba aun mas empapado que el otro.
.- Ya, entonces veré que hacer, seguro Elis…-
James captó al instante lo que ella estaba tratando de decir.
.- No, no entiendes. Ella quiere conocerles, a ambos.- se sorprendió, con la mano mojada colocó uno de los mechones de cabello que estaba molestándole y le observo directamente.
.- ¿Conocernos?
.- Bueno, ella es una amiga desde hace años, y si no ha podido venir a conocerte a ti y a Harry antes fue por su agenda, pero se hizo un espacio. Realmente quiere verte, la note emocionada.-
Claro, seguro, quiere asegurarse que soy más desgarbada en persona. Pensó para sí sin ninguna prueba y sorprendiéndose a sí misma por el comentario cargado de ironía.
.- Está bien.- fue lo que salió de su boca. Tomó la toalla dando a entender a James y obviamente a Harry, que el baño había llegado a su fin.
El problemón llegó ahí, cuando quisieron sacarlo del agua.
Su hiperactividad tocó su punto máximo cuando James, al sacarlo de la tina y colocarlo sobre la acolchonada toalla gigante que Lily sostenía, no fue lo suficientemente rápido para atajar al mini ojiverde en su huida hacia donde fuese que fuera con tanta prisa. Aunque no vamos a negar que el joven Potter hizo su intento, algo torpe y que terminó tirándolo al suelo.
Y ahí fue cuando la cosa pasó.
Tal vez los gélidos azulejos calaron en un principio en los huesos de el al contacto, aunque no quería ni imaginarse cómo se sentía ella con toda la espada casi apoyada en el mismo, con cara de espantada y con algunos mechones algo mojados, víctimas de los jugueteos del pequeño.
No se movieron, no del todo, no deseaban dejar de sentir la respiración del otro, los anteojos de James revelaron nuevamente y este en un intento rápido de que no se estrellaran contra el suelo (o Lily) los manoteó olvidándose que sus manos eran un eje de apoyo, lo que provocó que cayera más aun sobre ella.
Accidente o no, ahora sus rostros estaban a escasos centímetros, sus ojos se fijaron en los del otro, en un intento de permiso ante un acto aun no concebido pero si previsto, de alguna manera.
No supieron si se acercaron en forma proporcional, o si el ángulo en el que estaba apoyado James le dio más posibilidades de inclinarse con mayor facilidad, lo que si supieron, o sintieron, era que sus labios en ese momento, se encontraron a mitad de camino de manera inevitable, dolorosamente anhelantes.
Era una descarga eléctrica demasiado intensa como para poder compararla con nada. Sus manos no tan pesadas como antes aunque si entumecidas, con un gracioso cosquilleo, ascendieron en un acto atrevido tomándolo del cuello para acercarlo a sí.
En ese momento no se planteaba lo que estaba haciendo, si fuese bueno o malo, que consecuencias traerían, simplemente se dejaba llevar por la rica sensación plagada de deja vú, ocultas en lo más profundo de sus recuerdos olvidados.
Las manos de él mucho no podían hacer, todavía a los costados de ella sostenían parte su peso para no aplastarla contra la tina, aunque ganas no le faltaban de mandar todo al demonio y posar todo su peso, estaba seguro de que si había forma de embriagarse más con ese perfume que Lily exudaba sería pegándose completamente a su cuerpo.
Pero por más que quisiera, tenía que mantenerse sobrio, olvidarse de lo suave que parecía ser ella por donde la mirase, lo bien que oliese, lo tibia que era o lo frágil que aparentara. Ella era la madre de su hijo, esa que no le dio más que dolores de cabeza, la mujer que no temió decirle las cosas de frente y que llegó a golpearlo en una de las ecografías cuando Harry todavía era un poroto.
Esa misma que le exasperaba con los portazos en ese instante confundía todos sus sentidos haciéndolo sentir un completo idiota.
Ella siquiera parecía respirar, aunque notaba cómo su corazón estaba desbocado, tal vez por el bochorno, la vergüenza. El beso no era ni profundo ni mucho menos apasionado, sus bocas simplemente se rozaban en un intento de baile sin ritmo ni coordinación. Tal vez por eso y por el hecho que escucharon un estruendo en el living se separaron sin siquiera poder mirarse, James no tuvo tiempo de quitarse de encima de ella cuando vieron pasar a Mustang a toda carrera con la tortuga de peluche de Harry y a los pocos segundos, al mismo pequeño como dios lo trajo al mundo, con una sonrisa plena al grito de: ¡gatito!
O-o-o-o-o-o-o-o-O
Observó nuevamente a la mujer a lo lejos, en la otra punta del salón y suspiró, dio un último vistazo a su reloj y cerró los ojos cansados. Ya era tarde, lo mejor sería irse, pero si ella no volvía seria medio difícil hacerlo. No quería dejarla sola, no era caballeroso.
Tan metido había estado en sus pensamientos, que se asusto un poco al escuchar caer un bolso a su lado, mejor dicho, sobre la barra. Se giró a mirar a su acompañante y pudo reconocerla al instante. Esa cara no era fácil de olvidar, y mucho menos ese cabello.
.- Un jugo por favor- la joven se sentó a un banco de distancia, y distraída miraba dentro de su bolso buscando algo.
Se lo pensó, pero ¿Qué perdía? Su pareja estaba del otro lado del restaurante y él estaba más aburrido que un clavo, así que mejor tener alguien seudo conocido para no pasarla tan mal.
.- Buenas noches.- saludó cordial. Los ojos de ella se desviaron de su tarea un segundo nomas para comprobar si le estaban hablando y al comprobarlo, sonrió a medias, con aires amistosos.
.- Hola- dejó de buscar en su bolso, intentando acordarse del nombre del hombre que estaba junto a ella. Le costó reconocerlo, parecía un poco más joven de lo que recordaba. – Ehm…¿Lupin, no?
Remus sonrió abiertamente y se pasó una mano por un mechón que le estaba molestando. Realmente tenía el cabello más largo.
.- Exacto. Me sorprende verte en este lugar.-
.- A mí también me sorprender verme acá.- justo en ese momento llego el encargado con su bebida y le dio un sorbo antes de continuar- Había venido para cena con mis padres, pero al parecer se habían olvidado que hoy tenían otro compromiso y por consecuente, me dejaron esperando hasta hace un rato.- rió queda, acordándose de algo.- Después dicen que la despistada soy yo.
.- Bueno…- carraspeó al recordar algo ocurrido hace tiempo- Cuando confundiste el jugo de manzana con el de naranja y los mezclases con sal pensando que era azúcar…
Tonks se llevó una mano a la cara con algo de vergüenza. El que Remus aun recordara que ella hizo semejante desastre en el cumpleaños número dos de Harry era mucho.
.- Despiste mío.- Suspiró- pero tengo de quien heredarlo, culpa a mi padre por haber escupido a la señora de traje.
Lo cosa había sido así: para la ya mencionada fiestecita, Lily estaba atareada en demasía, el departamento de James se había convertido en un salón en donde muchos de los socios mayoritarios habían concurrido con sus familias para festejar al pequeño Potter.
Remus, que ajeno al desastre que había causado Tonks con las bebidas, y entretenido charlando con una de las ejecutivas de la empresa, tomó distraído el vaso que le alcanzó una de las meseras (si, James no escatimaba en gastos).
El aroma a naranja que sintió al principio le debió haber servido para darse cuenta que algo estaba mal, se lo ofrecieron como manzana, pero ya.
Lo bebió de un trago y sin tapujos, aprovechando que la señora Anderson entablaba una fugaz conversación con otra persona. El error fue ese, combinado tal vez con el hecho que las nauseas que lo envergaron cuando su paladar logro descifrar todo lo que tenía ese bendito jugo y su incapacidad de aguantarse. Escupió lo poco que le quedaba en la boca por reflejo, en un acto del cuerpo de no seguir con esa terrible tortura de gustos.
.- Lo bueno es que me perdonó rápido.- aportó él.- Lo malo es que no fui el único en escupir de esa forma.
.- Si, Elis, aun se siente apenada por haber manchado a ese niño.-
Ambos rieron a los segundos al recordar dicha escena.
O-o-o-o-o-o-o-o-O
Para ese entonces la comida ya estaba casi fría pero no importaba. Lily terminó de servirse un poco de carne mientras miraba de reojo cómo James entraba en la cocina. El silencio daba por sentado que Harry ya estaba durmiendo tranquilamente, después de haberse dado el gusto haciéndoles correr por todo el departamento.
El ambiente estaba muy tenso, con la sola entrada de James a la habitación el corazón de Lily comenzó a bombear de una manera rapidísima. Intentó calmarse aunque era más que difícil, los ojos castaños de él no dejaron de mirarla, únicamente se distrajeron un momento cuando se sirvió estofado.
No supo por que, por que a lo que a él refería no tenía hambre. Aún así y para sorpresa de ella dejó el plato sobre la mesada y se giró de manera brusca.
.- Yo…- fue lo único que salió de su boca.
.- Lo que pasó- interrumpió la pelirroja jugando con su comida, apenas si había tocado bocado.- No…-
.- No debió haber pasado- soltó repentinamente James sin pestañar, sus ojos ahora clavados en el suelo contaban las líneas de los zócalos intentaban no dejarse llevar y mirarla a la cara, temía por la reacción cualquiera que fuese esta.
Lily se sintió levemente mareada, acentuando el pesar que notó al oírlo hablar. De alguna manera ya sabía lo que vendría, el tono de voz que James utilizó lo delataba. Intentó decir algo, pero sus labios, aun entreabiertos no podían emitir ningún sonido, resultado de la tenue falta de aire.
Había sonado tan duro, tajante, distante. Realmente estaba arrepentido y eso a ella, de una increíble manera, le dolía demasiado. Cerró los ojos fuertemente, agradeciendo estar en una posición que le permitía ladear la cabeza sólo un poco así evitar que James viera la expresión de malestar.
Pasaron en silencio unos cuantos minutos, solos interrumpidos por el continuo repiqueteo del reloj y los info merciales de televisor de la sala, que Harry tan traviesamente había prendido antes de irse a dormir cómo una última travesura.
Después de pensarlo y darle vueltas a la idea que ya estaba haciendo estragos en su cabeza con un dolor titilante y fastidioso, soltó el tenedor entre sus dedos, más bien deslizándose haciendo un pequeño ruido seco al caer. No diría nada, sería lo mejor. Tomó su plato con manos temblorosas y lo colocó en la mesada. Agradeció en ese momento llevar el cabello suelto y lo suficientemente largo para tapar su rostro.
.- Buenas noches.- saludó él con voz ronca, pero ella siquiera dio indicios de haberlo escuchado y pudo notar con gran pesar, que aquel silencio era más torturador que la pelea más grande que pudiesen haber tenido en el pasado.
Un silencio, que lo dejaba completamente desarmado y confundido, más de lo que hubo estado en toda su vida.
Continuara
¡Hola! Ya, me tarde un poco mas de lo esperado, pero por suerte pude terminar este capitulo, que digamos tuvo un giro inesperado por lo menos para mi, pero como ya se iba haciendo hora de que pasara "algo" entre nuestros protagonistas no lo dude.
Espero que les haya gustado tanto como a mí escribirlo.
La conexión desde la casa de mi mami es medio mala, así que espero poder contestar todos los review sin tanta diferencia de tiempo.
Miles de gracias a todos, pero sobre todo (No hay regalo extra este mes…XD fue mi cumple así que regálenme algo ustedes jajajajaja) A: Sybilla.in.Wonderland, Marion Coleridge, Eris Malfoy, Ely-Barchu, Lily Evans, PALAS, danielablack, NerwenInWonderland, Joslin Weasley, katherinblak, Angelica, fer-black, Evasis, RociRadcliffe, LilyMolly, Naruko, Annie, allabouthim, J0r, CaRmEn EvAnS, mariiana, Andromeda no Sainto, -Lagrima12-, Ahgness Black, Dianachan, Fran Ktrin Black, Vreth Lillmans, Ceciss, kili Black.
