Ahri, la maestra de la tierra
- Así que tu nombre es Ahri.
La chica asintió y miró a su alrededor.
- ¿Por qué estás tan nerviosa?
- He fracasado, me van a matar. Seguro que ahora mismo me están observando y me atacarán.
Ahí habló Toph.
- Yo sabría si hay alguien más y no es así. Estate tranquila y ¡contesta!
- ¿Por qué secuestraste a Shiro? ¿Quién te manda?
- Yo... yo... estaba en casa y... me amenazaron y luego recuerdo estar en una sala con dos hombres que movían una lámpara y luego... tenía que hacer daño al Avatar, llamar su atención, despistarlo, hacerle perder el tiemp...
- ¡Alguien viene! -gritó Toph.
Una lluvia de piedras fueron directos hacia ellos. Aang y Toph hicieron un muro protector y subieron a Appa.
- ¡Sube!
- Yo... ¿yo también? ¿A pesar de lo que hice?
- ¡Sube ya!
Ahri subió apresurada a Appa y éste salió volando. Aang paraba los ataque con sus patadas de aire.
- Vamos a continuar hablando. Aquí tampoco tienes salida. Continúa con lo que estabas diciendo. Me has dicho que tenías que hacerme perder el tiempo, ¿por qué?
- Así te entretenías conmigo y ellos se organizaban.
- ¿Quiénes son ellos? -Preguntó gravemente Sokka.
- No lo sé... Pero oprimen a aquellos que no estamos a favor de ellos y nos controlan para que no dejemos salir a aquellos que quieren ir a la Nación del Fuego.
- El Dai Li, seguramente. -Dedujo Aang. - ¡Maldita sea!
Katara apoyó sus manos en los hombros de Aang para calmarlo. Entonces Ahri empezó a llorar.
- Yo.. yo no quería hacerte daño.
- Nos lo imaginamos. Has estado fuertemente hipnotizada. Además dijiste que te amenazaron.
La chica asintió con la cabeza.
- Dijeron que matarían a mis mejores amigos... pero cuando desde que salí de allí, no he recibido noticias de ellos y no los he visto. Tengo miedo que les hayan hecho daño igualmente.
El equipo avatar se cayó. Sabían que podía tener razón.
Aang suspiró y cambió de tema.
- Tendríamos que ir a ver a los Gan Jins y a los Zhangs. Pueden ser una buena fuerza.
Sokka y Katara abrieron los ojos. ¡No se acordaban de ellos! Se notaba que Aang era el Avatar, se acordaba de todos, en especial de aquellos con los que había tenido contacto. La cuestión era saber dónde estaban instalados actualmente. Pero Aang, se colocó en la cabeza de Appa y gritó "Yip, yip". Los otros adivinaron que él ya sabía dónde encontrarlos.
Pasaron por el Cañón de la Muerte. Desde que el guía que les acompañó había renunciado, aquellas tierras estaban más abandonadas que nunca. Los únicos que se atrevían a pasar eran aventureros que dominaban la tierra y con un equipo que les ayudaban.
- Aang, has practicado el control del metal.
- Erm... empecé pero lo dejé. Con tantas reuniones, lo único que he podido hacer es perfeccionar mis otras habilidades. Disculpa.
Toph torció el morro en desacuerdo.
- Tendremos que entrenar un poco. Es importante. Por el momento sólo yo y tú sabemos controlarlo. Es importante que lo aprendas bien. Es una ventaja que tenemos frente al Ba Sing Se.
- ¿Control del metal? -Preguntó sorprendida Ahri.
- Ahá. Aquí tienes frente a ti la primera maestra del metal, ha, ha, ha.
Toph tenía una autoestima elevada y una risa que lo demostrara.
- No te preocupes guapa, no tienes nivel para aprenderlo aunque lo supieras. La verdad es que eres bastante torpe.
La chica se decepcionó consigo mismo. Nadie le había enseñado a dominar la tierra. Aprendió sola al notar que las rocas la atraían y que podía atraerlas. Simplemente. La verdad no entendía por qué esos hombres la habían enviado. Quizás, como bien había dicho, era para hacer perder el tiempo.
- Toph, ella atacó en Kyoshi. ¿Recuerdas cómo nos dejó? Tan mala no puede ser.
- Hay que decir que es material en bruto, pero en esa ocasión tuviste ayuda, ¿verdad? Te están utilizando no sólo para hacernos perder el tiempo, sino para salir muerta de todo esto.
- ¿Muerta? -Preguntó Ahri asustada.
- Estaba claro que si fracasabas te matarían y no perderían a nadie importante y si te capturábamos nosotros, si te matábamos o te sonsacábamos información, no sería tampoco gran cosa. Fíjate en lo único que nos has podido decir. Era algo que ya deducíamos.
Ahri, agachó la cabeza y se sintió más inútil todavía. Estaba rodeada de grandes maestros y aunque debían tener cerca de la misma edad, ellos habían vivido y aprendido mucho más que ella.
- Ya veo los poblados.
Los demás se asomaron y vieron un peculiar terreno.
.
Comentario de la autora:
Éste capítulo se me quedó corto, quizás lo tendría que haber metido con el anterior, pero necesitaba un puente :P
Saludos!
