18

La última campanada… Medianoche…

Sev había salido de la sala común de Slytherin cuando escuchó que las campanas del reloj comenzaban a sonar, no iba a llegar tarde a su encuentro con los otros chicos. Adam y sus amigos no habían aparecido el resto de la tarde; seguramente ya estaban buscando el mejor lugar para su duelo.

¿Qué pensaría su padre si se enterara que en menos de un mes de clases Sev ya estaba metido en problemas? No, no debía enterarse.

Mientras pensaba en eso, Sev seguía avanzando por los corredores desiertos del colegio completamente atento para no ser atrapado por Filtch o la señora Norris… Seguía sintiendo como su corazón dolía de vez en cuando al palpitar en su pecho aunque ya había tomado su medicamento, por un breve instante mientras solo el silencio era su compañero en esa caminata nocturna no pudo evitar pensar en qué pasaría si se sentía mal en pleno duelo, claro que eran niños y a lo más que podían llegar –Sev estaba seguro- era a lanzar hechizos aturdidores pero de cualquier forma ¿qué pasaría si se presentaba una decaída? Negó con todas sus fuerzas con la cabeza ¡No podía permitirse pensar en eso! ¡No debía pasar nada malo! Convencido de que todo estaría bien siguió avanzando atento a cualquier sorpresa por parte de esa gata vieja y fea.

Completamente a salvo de Filtch o su gata por fin Sev llegó a la estatua de jabalí donde habían quedado de verse, estaba listo para cualquier sorpresa y en caso de que fuera una trampa y Adam y los chicos no se presentaran también había planeado una ruta de escape de último momento pero afortunadamente para él los demás chicos Slytherin ya se encontraban ahí ¡Hasta Teddy! Sev se sonrió para sus adentros, pese al peligro de que le bajaran puntos ó de ser expulsado por desobedecer las reglas Ted se había presentado solamente para ayudarle ¡Por fin tenía un amigo!

¡Hasta que llegas!- exclamó Adam Parkinson sin elevar demasiado la voz (que sonaba graciosamente extraña) para no ser descubiertos.

Pensé que lo habías pensado mejor, Parkinson- le contestó Sev con confianza- ¿Cómo está tu nariz?

La nariz de Adam parecía la nariz de un puerquito por el cabezazo que Sev le había dado.

Adam gruñó algo que en ese estado sonó más como el chillar de un lechoncito.

¡Ya ajustaremos cuentas, Snape!- gruñó Adam- ¡Vamos, antes de que nos descubra Filtch!

Albert Parkinson, William Flint, Lars Bole, Ted Lupin y Sev Snape siguieron a Adam quién parecía ser el único que sabía el camino, a cada tres pasos se detenían para escuchar si no habían sido descubiertos.

El único que parecía ir en contra de su voluntad era Albert quien terminaba la marcha siempre mirando sobre su hombro temiendo que de cualquier sombra saltara Filtch con su linterna lista. Adam, Sev y Teddy habían conjurado un tenue "lumus" para orientarse en la oscuridad.

Finalmente Adam empujó una puerta que apenas y rechinó sobre sus goznes indicando a todos con un movimiento de cabeza que se metieran lo más rápido que podían.

¿Qué es este lugar?- preguntó Albert al entrar.

La puerta se cerró sin emitir ni un solo sonido.

Parecía un aula vacía común y corriente pero poniendo más atención solo un tercio del salón de clases era normal, el resto era un profundo desnivel con antorchas a los lados, como si fuera una fosa pero ¿para qué estaba eso ahí en Hogwarts?

Ahhh, la descubrí cuando los de quinto año se divertían con unos Ravenclaws que no quisieron entregar sus galeones- explicó maliciosamente Adam- ¿Todos listos?

Todos los niños mostraron sus varitas, el duelo estaba a punto de empezar…

Algo no está bien- pensó Sev sujetando con fuerza su varita.

Podía sentirlo, no solo era el frenético latir de su corazón, había algo malo en ese lugar, lo sabía, lo sentía…

-¡Cuidado!

Antes de que pudiera girarse a tiempo Lars ya lo había empujado haciendo que cayera al vacío de ese extraño salón no sin antes tomar por el cuello de la túnica a Adam y hacerlo caer a su vez, esa no era parte del plan ya que al mismo tiempo Teddy empujó a William aunque éste último alcanzó a atrapar al pequeño Lupin por el dobladillo del pantalón haciendo que también cayera.

Ahora los cuatro niños estaban de cara al suelo o de rodillas en el fondo de ese lugar.

¡Adam!- gritó su gemelo solo ver desaparecer a su hermano- ¿Estás bien?

La caída no había sido peligrosa pero por más que se estiraran no lograrían alcanzar a Adam y volver a subir.

¡Estamos atrapados!- se lamentó Lars- ¡Todo esto es tu culpa, Snape!

¡Todo esto es culpa de Adam por ser un cabeza hueca!- Sev estaba de pie resintiendo el golpe en su rodilla recientemente lastimada.

¡Esto está mal! ¡Dijiste que solo los echarías a ellos, Adam!- le gritó enojado William al gemelo Parkinson.

¿Cómo que pensaban arrojarnos solo a nosotros?- ahora fue Teddy el que estaba enojado- ¡Era una trampa! ¡Desde el principio era una trampa! ¡Slytherin tramposo!

Ahora Sev estaba completamente seguro de que esto estaba terriblemente mal, Adam en lugar de contestar tan altanero como siempre solo miraba a todas partes como si temiera que apareciera un monstruo de pronto y se lanzara contra ellos pero ¿de qué podía preocuparse él, William y Lars? ¿Cuál era la trampa?

El salón estaba vacío, solamente estaban las antorchas encendidas y ahh, claro, las armaduras… ¿Armaduras? ¿Qué había de malo con las armadu…?

¡Por Merlín, las armaduras en Hogwarts se movían solas! ¡Eso era! ¡Eso era lo que habían hecho los Slytherins de quinto con los Ravenclaw! ¡Los habían arrojado a las armaduras! ¡Adam los iba a lanzar a él y a Teddy solos contra las armaduras!

Antes de que Sev le pudiera decir sus verdades a Adam sucedió… entre crujidos las armaduras fueron saliendo de los huecos donde se encontraban empotradas mostrando sus armas amenazadoramente contra los niños.

¡Somos alumnos, somos alumnos!- les gritaba Lars aterrado.

William corrió hacia atrás para intentar escalar la pared y alcanzar la mano que Albert les ofrecía desesperado.

Adam también estaba petrificado del miedo, él sabía que las armaduras de esa aula tomarían como un intruso a cualquiera que cayera en su pequeña "arena" había sido divertido ver como los Slytherins mayores jugaban con los Ravenclaws hasta que suplicaron por el miedo y ellos habían arrojado una cuerda para subirlos mientras las armaduras los golpeaban como si fueran una piñata muggle; pero, ahora ¡No había ni cuerda ni forma de salir de ahí! ¡Las armaduras los destrozarían!

¡Tenemos que hacer algo, Sev!- reaccionó Ted mientras apuntando su varita se ponía al lado de su amigo- ¡Sev nos mataran a golpes!

Solo entender el problema Sev comenzó a ver que podían usar a su favor, estaban en un serio problema y solo podía contar con Teddy ya que los demás estaban aterrados hasta como para salvar sus vidas. ¡Si tan solo pudiera hacer que su corazón dejara de torturarlo para empezar a idear un plan de escape! ¡Vamos, vamos, había leído los libros de defensa contra las artes oscuras! ¡Algo debía servir! ¡Algo! … Como por arte de magia o inspiración divina le llegó de golpe una idea.

¡Eso es!- gritó sin darse cuenta- ¡Matarse a golpes!

¿Eh?- Teddy lo miro sin entender.

No había tiempo que perder, no podía perder tiempo explicando su plan a Teddy solo esperaba el pequeño Griffindor le entendiera e hiciera lo mismo que él.

Cuatro niños contra Ocho armaduras, si tan solo todos pudieran trabajar en equipo les tocaría de dos armaduras por cada uno, si solo eran dos sería más difícil detener cuatro armaduras cada uno, difícil pero no imposible…

¡Everte statum!- gritó Sev cuando la armadura más cercana a él levantó su oxidada espada con toda la intención de descargarle un golpe.

¡Lo había logrado! El hechizo dio de lleno en el peto metálico de la armadura lanzándola contra otra que llevaba entre sus manos una maza con picos, ambas perdieron el equilibrio y azotaron contra la pared. Eso les daría tiempo de pensar en algo mejor mientras hacía algo con las otras seis armaduras.

¡Ya entendí!- se emocionó Teddy- ¡Everte statum!- gritó imitando a Sev.

Los pies de la armadura que sujetaba una jabalina resbalaron y fue lanzada de cabeza contra el hueco más alejado de esa extraña aula.

Si tan solo pudieran quedarse ahí tiradas el tiempo suficiente para escapar… pero no, ¡Volvían a levantarse!

¡Cuidado Sev!- gritó Teddy.

Afortunadamente para Sev, el grito de Teddy había llegado justo a tiempo ya que de otra forma su cabeza hubiera sido duramente golpeada por la armadura con la maza de púas.

¡Esto no está funcionando!- se dio tiempo de gritar Ted- ¿Tienes algún otro plan?

-¡Wingardium Leviosa!

William, Lars y Adam se habían arrinconado siendo víctimas fáciles para las armaduras, la que tenía la lanza los había descubierto después de saltar la defensa de Ted y Sev, si no hubiera sido por la repentina participación de Albert desde la parte de arriba la armadura les hubiera lastimado con su lanza. Ahora el arma de la armadura flotaba sobre su yelmo de metal. Con un sonido chirriante ésta se incrustó en el pie metálico de la armadura cuando Albert la dejó caer.

¡Una armadura menos faltaban siete!

Los tres Slytherin restantes se miraron por un breve momento ¡Eran Slytherins! Y los únicos que lo estaban demostrando eran Albert y Sev, hasta ese extraño Griffindor estaba haciendo algo mientras ellos solo temblaban como… como… ¡Como chicas!

¡Everte Statem!- gritaron al mismo tiempo Lars y William haciendo que la armadura de la espada recibiera un doble impacto que la desarmó completamente cuando chocó contra la pared izquierda justo debajo de la última antorcha.

¡Dos armaduras menos faltaban seis!

¡Reducto!- gritó Sev con todas sus fuerzas.

Otra armadura con espada corta se hizo pequeña y más pequeña hasta que se rompió destruyéndose en minúsculos pedazos. Sev hubiera celebrado el haber logrado un hechizo como ese si no hubiera sido por el hecho de que comenzaba a sentirse terriblemente mareado ¿Era una o dos armaduras las que estaban frente a sus ojos? ¡La cabeza le daba vueltas!

¡Tres armaduras menos faltaban cinco!

Desde su elevada posición, Albert no dejaba de lanzar hechizos junto con sus amigos, él ni siquiera conocía el último hechizo que había lanzado Sev pero ya que le había funcionado hizo su mejor intento logrando después de dos repeticiones detener y destruir a la armadura con una daga que William y Ted no podían controlar.

¡Cuatro armaduras menos faltaban cuatro!

Lamentablemente para los niños semejante ejercicio nocturno era demasiado para ellos y ya estaban agotados, no sabían cuanto más podrían resistir.

¡Pide ayuda, Albert!- gritó de pronto Sev reconociendo que no podrían continuar así mucho tiempo.

Sí, eso era lo que debían haber hecho desde el principio, claro, les bajarían puntos pero al menos estarían a salvo. Sev ya no podía más, las piernas le temblaban por el esfuerzo, se había apoyado contra la pared para tratar de mantener el equilibrio, sabía que debía continuar pero no quería hacerlo ¡Su corazón se sentía como cuando él y Sam se habían encerrado en el ático! ¡Tenía miedo, mucho miedo!

¡Vamos, Albert, busca ayuda!- gritó a su vez Lars lanzándose de panza entre las piernas de la armadura con la maza de púas evitando que lo golpeara en la cabeza.

¡Sí, ayuda!- reaccionó finalmente Albert.

El problema fue que también una de las armaduras que quedaba, la que portaba lanza también reaccionó y lanzó su arma con todas sus fuerzas.

¡Cuidado!- se lanzó contra la armadura Ted.

La suerte del pequeño Lupin era de admirarse ya que no solo derribó a la armadura para destruirla con un "Reducto" sino que también evito que la lanza que iba contra Albert lo lastimara, que pena que la buena suerte no fuera suficiente como para evitar que la lanza se incrustara en la puerta haciendo la función de un cerrojo…

¡Estamos atrapados!- les gritó Albert desde arriba mientras intentaba abrir la puerta dándoles la espalda a los demás- ¡No se abre! ¡Estamos atrapados!

¡Atrapados!- gritaron al mismo tiempo Lars y William.

La distracción hizo que una de las últimas tres armaduras soltara su arma y los atrapara a cada uno por un pie, ahora William y Lars gritaban desesperados intentando liberarse de los guantes metálicos de la armadura.

Teddy intentó correr para ayudarles pero la suerte ahora no estuvo de su lado ya que la armadura con la última espada lo lanzó contra la pared haciendo que se golpeara con tanta fuerza que quedó inconsciente.

¡Ted!- gritó Sev solo ver que el pequeño Griffindor había caído.

Con un gran esfuerzo se separó de la pared, no importaba que apenas y lograra mantenerse en pie no podía permitir que esa armadura lastimara a su amigo…

Adam que había provocado todo seguía congelado en su lugar, no se movió cuando Albert le gritó que lo hiciera para que de alguna forma le ayudara con la puerta, no se movió cuando Teddy golpeó contra la pared, tampoco se movió cuando Lars y William fueron golpeados entre sí por la armadura haciendo que sus varitas cayeran al suelo al igual que sus dueños inconscientes… El bravucón de Adam Parkinson era en ese momento el niño más asustado, y como el niño más asustado era el objetivo ideal para la armadura con maza de púas que le estaba dando más problemas a todos…

-¡Sectumsempra!

Con un destello de luz brillante la armadura que intentaba pisar a Teddy cayó al suelo desarmada mostrando profundos cortes en las placas de metal.

Sev cayó de rodillas, el hechizo había salido de sus labios sin saber realmente qué era lo que hacía, afortunadamente había sido suficiente para evitar que esa armadura lastimara a Teddy.

Solo dos armaduras más, solo dos armaduras más- se repetía el pequeño sin fuerzas para levantarse- vamos Adam… sirve para algo…

La destrucción de la tercera armadura había llamado la atención de las dos restantes, el enemigo era el niño de cabello negro que estaba de rodillas, las dos se giraron hacia él.

Sev intentó levantarse pero ya no podía, era demasiado, estaba muy cansado como para volver a intentarlo. La espada y la maza de púas se levantaban amenazadoras contra él.

-¡Bombarda!

El casco de la armadura de la espada que golpeara a William y a Lars salió volando por encima de la cabeza de Sev, finalmente Adam había hecho algo, Sev no quería reconocerlo pero si Adam no se hubiera desechó de esa armadura… no quería ni imaginar lo que la espada le hubiera hecho.

Con un último esfuerzo y un último "¡Reducto!" la última armadura, la de la maza con púas fue destruida por Sev que cayó de cara al suelo soltando finalmente su varita color chocolate.

¡Bombarda! –repitió Adam ahora lanzando el hechizo contra la armadura que seguía clavada en el piso, no quería que ahora que por fin las habían detenido esa se liberará y volviera a atacarlos.

Sev seguía con la carita pegada al suelo frío, desde esa posición lo único que veía era a William y Lars inconscientes, bueno, al menos sus piernas, a Adam que se había vuelto a arrinconar contra la pared y escuchar a Albert peleando con la puerta…

Teddy no sabía cuánto tiempo había pasado desde que la armadura lo lanzara contra la pared, solo sabía que cuando despertó las armaduras estaban destruidas, Adam estaba en dormido en una esquina, Lars y William dormidos uno sobre otro, y los ronquidos que se escuchaban desde arriba debían ser de Albert.

¿Dónde estaba Sev?

¿Sev?- preguntó en un susurro Ted.

Solo quedaba una antorcha encendida, todas las demás se habían consumido dejándolos prácticamente a oscuras.

¿Sev?- volvió a preguntar Teddy cuando por fin lo vio- ¡Sev!

Sev seguía de cara al suelo, Teddy se preocupó solo escucharlo, Sev hacía un ruido extraño al respirar mientras seguía de cara al suelo. El pequeño Griffindor se fue a gatas hasta llegar junto a su amigo.

¿Sev? ¿Qué tienes?- preguntó mientras lo giraba.

Cada vez que Sev respiraba se escuchaba un sonido ronco proveniente tal vez desde su pecho.

¿Sev, te sientes mal? ¿Qué tiene? ¿Fueron las armaduras?- preguntaba Teddy sin entender.

Sev tragó un poco de saliva antes de contestar.

Me… me… sien… me…sien…- hizo un esfuerzo más grande- me… siento… mal…

¿Te sientes mal? ¿Qué tienes? ¿Qué te duele?- Teddy se colocó a la altura de la cabeza de Sev para ayudarlo a apoyarla contra sus piernitas dobladas.

El cambio de posición hizo que Sev pudiera respirar un poco mejor, aunque seguía emitiendo ese feo sonido.

No… no…- comenzó sintiendo que se ahogaba un poco.

¿No? ¿No qué, Sev?- Teddy suplicaba alguien llegara a ayudarlos pero temía nadie supiera que habían estado en problemas.

No… les…- el pecho de Sev bajaba y subía muy rápido.

No te entiendo Sev, me estás asustando- Teddy puso su mano en el pecho de Sev.

El pequeño la retiró al momento ¡Podía sentir el corazón de Sev golpeando contra su mano! Eso no era normal, no estaba bien. De pronto Teddy creyó entender que estaba pasando, claro, por eso había visto antes a Sev palidó o mareado. ¡Sev estaba enfermo! ¿Y no había dicho nada? ¡No había dicho nada!

¡Estás enfermo!- gritó Teddy pero nadie se despertó- ¿Y no quieres que nadie se entere, cierto?

Sev asintió débilmente.

Tranquilo, tranquilo, vendrán por nosotros y todo estará bien- Teddy bajó la cabeza de Sev de nuevo al suelo para tener más libertad de quitarse su bata negra y ponerla como almohada debajo de la cabeza de su amigo.

Ahora Ted Lupin sabía que Sev estaba enfermo, Sev hubiera deseado que no se enterara, que nadie se enterara pero no podía hacer nada al respecto ahora…

No… no te preocupes, Sev- Teddy no sabía qué hacer- todo estará bien, todo… Ya sé, tú… tú descansa y yo hago la primera guardia ¿sí? Sí, tú descansa, ¿Sev? Sev, por favor, no te duermas, o bueno, mejor duerme, pero… Sev, por favor, despierta por la mañana, ¿sí? No me dejes solo con los otros Slytherin ¿sí? ¿Sev? ¿Me escuchas Sev? ¿Sev?

Sev ya no contestó, su cabeza descansaba pesadamente sobre su improvisada almohada; el silencio se hizo de pronto cuando la última antorcha se apagó, ahora Teddy Lupin estaba completamente solo…

Continuara…