OMN 20:

Todo lo que está a nuestro alrededor puede ser cuestionado con solo una mirada, con solo unas palabras podemos arrojar miles de llamas para iluminar una mentira, con solo una sonrisa podemos olvidarnos hasta de nuestro nombre, tal vez eso es lo que sucedió con Damon y Elena, tal vez estaban tan sumidos en su propia conexión que no se dieron cuenta que a su alrededor se tramaba una gran trampa, o tal vez si se dieron cuenta pero estaban tan cegados que no quisieron darle nombre.

La pareja llegó a Florencia en un tiempo record, a ambos el tiempo se les pasó volando, la mayor parte del tiempo Elena dormía sobre su hombro, y Damon simplemente perdió sus horas observándola, pero en cuanto cruzaron tierra firme se dieron cuenta de que ya no podían actuar como dos desconocidos, que ya no podían ser esa pareja extranjera que disfrutaba de un helado en un pueblo, ni esos dos chicos que jugaban a ser niños en el patio de un instituto, ni esos dos corazones rotos que disfrutaban de la compañía del otro en una casa más que abandonada, no, ahora debían actuar según sus roles, aunque, todo era cuestión de tiempo, Damon apretó la mano de Elena, para mostrarle que estaba a su lado, y que lo iban a estar para siempre; o eso pensó la chica al notar la presencia constante de ese hombre en su corazón, sonrió como una estúpida, porque realmente era una estúpida al creer que su plan no iba a tener ninguna fuga.

Cruzaron el aeropuerto y se montaron en el primer taxi que encontraron sin importarles lo más mínimo la tarifa turista, el hombre les comentó algo en italiano, y la pareja solo sonrió, para que el hombre captase el mensaje, Elena sostuvo la mano de Damon con más fuerza de la debida, pero es que realmente estaba asustada.

-Calma fiera-le susurró en el oído, oírle hablar de nuevo en italiano la dejaba sin respiración, realmente ese chico tenía una fuerza de atracción sobre ella incalculable, se sentía minúscula a su lado, sonrió para contestarle pero parecía que él no estaba dispuesto a callarse aún-cuando lleguemos a casa, quiero contarte una cosa…

-¿Tu pasado?-instó.

-No, la verdad-intentó sonreír pero le salió una mera mueca sin sentimiento, aunque Elena pudo atisbar miedo y dolor, colocó su mano en la mejilla del chico.

-Sea lo que sea no va a cambiar lo que siento por ti…-el chico quiso preguntarle, hacer que continuase con su explicación pero el taxista había notado el acento italiano y empezó a hablar.

Llegaron a casa con el tiempo justo para no saltar al cuello del conductor, con la risa en la garganta, un Damon muy enfadado pagó el importe base más la propina, un poco más y por un par de kilómetros le iban a cobrar lo mismo que el viaje en avión, cuando el coche desapareció Elena se carcajeó en la cara del moreno, el cual bufó porque no tenía gana alguna de pelear.

-Ha sido divertido…

-Si, y tanto-gruñó-dime que fueses hecho si te piden esa barbaridad de dinero…

-¿Salir corriendo? ¿hacer un "sinpa"? Yo que sé, no me he visto en esa situación, mejor dicho, no cojo un taxi en el aeropuerto ni de coña.

-Pues a mi no me has puesto ninguna pega.

-Eras tú el que ibas a pagar-se defendió cruzándose de brazos-si fuese yo en ese caso no te dejaba.

-Gracias, ¿eh?-entraron por la puerta principal, Damon la mandó a callar porque realmente no quería cruzarse con su hermana, cuando empezaron a subir las escaleras, cuando Damon creyó que iba a librarse de discutir, su hermana hizo su apariación, iba vestida completamente de negro con una flor de liz en sus manos, Elena frunció el ceño, y Damon puso los ojos en blanco-¿vas a algún lado?

Amara le miró con asco, con repulsión incluso, miró con pena a la castaña y siguió su camino escaleras abajo, pero la cosa no iba a quedar ahí, por eso Damon no se movió de su sitio, conocía a su hermana, y sabía que no iba a parar hasta soltar la última palabra, o pulla según como se mirase.

-Me das pena-Damon puso los ojos en blanco, de nuevo con esa historia-Elena, estar con un tipo que siempre va a elegir la fortuna al amor...mucha pena…

-Pero…

-No intentes defenderte, sé que estáis juntos, a fin de cuentas era la novia de Enzo-la cara de Elena era un retrato, estaba blanca y boquiabierta, Amara negó con la cabeza, no iba a seguir hablando-mirad chicos me encantaría desenmascarar al otro, pero tengo tanta prisa y estoy tan cansada que me da igual, que os golpéis con un muro si es necesario, no me importa…

-Amara-la llamó Elena, la mujer se quedó quieta pero no hizo nada-siento muchísimo lo de Enzo, no lo conocí, pero lo siento-rectifica a tiempo, Amara de espaldas a la pareja sonrió con malicia, conocía a su hermano, y esto sería suficiente para hacerle dudar, siguió su camino sin decir más nada dispuesta a preparar dos funerales, el de su novio y el de uno de ellos.

-Vamos-la condució a su habitación, Elena pensó muy bien sus siguientes movimientos, el chico le contaría la verdad, toda la verdad, ella buscaría después la fórmula, se la daría a Klaus y huiría más tarde junto a Damon, o mejor-creo que debo decirte que puede que después de que escuches esto quieras salir huyendo...lo comprenderé, no te obligaré a nada, pero…-apretó los puños-me gustaría que escuchases mi versión completa.

-No lo dudes Damon-le sonrió con ternura-no puedo juzgarte por nada, creo en ti…

-Eso lo dices ahora pero…-se pasó una mano por el pelo-bueno vamos, pero no a mi cuarto, si no al que era mi cuarto.

-Claro-se dejó guiar a unas habitaciones más hacia delante al ala registrada como almacén, alcanzaron un cuartito, al entrar el olor a polvo y a cerrado invadió sus fosas nasales, pero eso no le importó a la chica, cuando Damon abrió las cortinas, y la luz de la tarde iluminó la sala, nada tuvo más importancia que los libros que rellenaban el cuarto, todo repleto de estanterías, con la decoración de una mesa con dos sillones repletos también de libros, a diferencia de la otra habitación que solo se componía con una cama, bañera, ducha y un par de armarios, esta era su favorita sin duda, libros de cualquier idioma, de cualquier cultura y de cualquier parte de la historia, se quedó fascinada, se permitió recorrer la sala como si fuese una niña de ocho años-es preciosa Damon…

-Tu si que eres preciosa-el chico se había apoyado en el marco de la puerta-siento el desorden-se excusó-pero no me permito ayuda, no quiero que nadie entre-señaló la llave.

La castaña pensó que sería un buen lugar para ocultar una fórmula, todo lleno de libros y papeles, cualquiera se perdería en un lugar así, sonrió satisfecha con su hipótesis, pero nada era como pensaba, Damon quitó unos papeles y le indicó que se sentara, no muy convencida aceptó a regañadientes.

-Cuando tenía diez años quería ser escritor, escribía muchas cosas, ¿sabes? en una semana tenía dos o tres historias hechas, y unas veinte más en mi cabeza, era joven y cabezota-Elena se mordió el labio con ternura, aunque Damon estaba de espalda a ella mirando por la ventana, tal vez buscando inspiración en continuar-cuando cumplí los doce conocí a mi princesita, a mi musa, rubia de ojos azules, una barbie pero real, Rebekah…-Elena hizo el gesto de vomitar-estuvimos dos años juntos, pero me dejó, ¿sabes? porque fantaseaba mucho...me abandonó...ella buscaba algo duradero…

-Teníais catorce años, ¿que esperaba?-contestó de forma brusca, cada vez odiaba más a esa chica, fue el único pensamiento que cruzó por su mente en sonoras ocasiones, Damon la observó por el reflejo del cristal, sonrió, era cierto solo tenían catorce años, no podían pensar en el futuro, pero Rebekah era mucho más madura.

-Entonces volví a casa muy mal...demasiado mal, me crucé con Ric, acababa de empezar, y ya casi le meto en un lío-rió-me salvó el culo, él y mi hermanita-Elena alzó una ceja incrédula-bueno antes no era tan cruel conmigo..
-¿Y no te cayó nada por llegar tarde?-quiso quitarle hierro al asunto, pero Damon no podía parar con su historia, se había propuesto contarle todo a Elena, y no iba a parar ahora.

-Mi padre llevaba mucho tiempo inculcando sus ideales, quería que siguiésemos sus pasos, Amara pasba por completo, y yo, era un pasota de ley, te conté que tarde muchísimo en aprender un idioma cuando llevaba más de dos años en América-rió-bueno pues me engañó, y acepté con catorce años ir a estudiar al extranjero, pero no te creas que seguí unos estudios de instituto y universidad normales, no, si no que empecé a estudiar una carrera desde esa edad, técnicamente estoy licenciado...bueno eso no importa-Elena conocía el curriculum de Damon por lo que no le dio más importancia de la necesaria, dejó que continuara porque necesitaba saber la verdad, la parte que ella desconocía-lo importante vino después, antes de irme, cuando vi a Alaric en muy mal estado, quise seguirle pero me fue imposible, estaba cansado de que el dinero atase tanto a la gente, me dio por pasear-sonrió cínico-y lo vi, le estaban dando la paliza de su vida.

-¿A Ric?-se asustó.

-Si-apartó la oleada de rabia que le inundó al ver la preocupación de la chica, y al recordar que Ric no le había cogido aún el teléfono, ni en América ni en el aeropuerto, ¿y si estaba enfadado? desechó ese pensamiento-e hice una locura de la cual me arrepentiré porque hizo que nada fuese igual pero en ese momento solo pensé en acabar con todo, acepté trabajar para Wes.

Elena sonrió para su interior, ya había llegado a su parte favorita, pero ya no pensaba dar mas parones al asunto, iba a tener la fórmula si o si.

-Cuando me fui a América con Alaric como guardaespaldas tenía que llevar una información a Wes y empezar mis prácticas no solo se estudiante para seguir los pasos de mi padre si no también de novato en…-tragó saliva-estafa.

-Oh-musitó la chica frunciendo el ceño, y actuando como buena profesional que era, no era plan de parecer neutral.

-Si quieres irte…

-Te prometí que iba a oír tu versión completa, y siempre cumplo mi palabra-intentó sonreír, pero solo le salió una mueca "muy bien Elena, de algo sirvieron las clases de interpretación"

Damon no se sintió bien, temía perder a Elena de verdad pero si quería saber de qué pie cojeaba la chica necesitaba decirle quien era en realidad, se giró para enfrentarla, para mirarla a los ojos mientras le contaba la peor de las partes.

-Wes me enseñó todo lo que sé, de manipular un ordenador a una caja fuerte, de robar una cartera a robar un millón de dólares en acciones en un tiempo récord, de darle una paliza a un traidor...a mandar a otros a asesinarlos-Elena recordó la paliza que le había dado en Milán, y dudó en echarle en cara eso o esperar, Damon parecía ver la duda en sus ojos, ver la pregunta no formulada-y si, te di una paliza porque creí que trabajabas para Wes, pero déjame continuar…

-Si-musitó y movió las manos nerviosa.

-Wes me lo enseñó todo, pero llegó un momento en que fui tan inteligente tanto en estafa como en el negocio de mi padre, solo tenía diecisiete años cuando Wes me pidió que invirtiera públicamente en Augustine, era un riesgo asegurado...me negué, y recibí una paliza de infarto, allí conocí a Enzo, que se me olvidaba decirlo, y no, mi hermana no tenía ni idea en ese momento-expulsó el aire que estaba conteniendo-Ric y yo decidimos huir, pero yo tenía una idea mejor, iba a huir si, pero con la fórmula, aún quería acabar con el sistema capitalista...cosa que no he hecho y no pienso hacer es una locura, pues eso esperé a tener dieciocho para robarla, fue difícil-sonrió-pero no era el único que quería traicionar a Wes, Mikael M. también quería hacerlo-Elena se quedó blanca, conocía ese nombre y solo de oírlo sentía un escalofrío por todo su cuerpo-y él tenía la forma pero yo era más astuto y más valiente por no hablar de que era mucho más joven, la robé, y vi como moría supuestamente Enzo, eso me dejó cao por completo, pero me hizo más fuerte.

Se mantuvo en silencio unos segundos más, no tenía ni idea de como continuar pero ya había pasado la peor parte, según como se mirase lo que venía ahora era más que natural, empezó a explicar a la gente que había tenido que quitar del medio para hacerse respetar, al dinero negro que había echado al mercado mundial por medio de sus trapicheos, como había vivido escondido hasta hacía menos de medio año cuando se enteró que su padre iba a entregar el Banco, vio allí su oportunidad de hacerse poderoso, tenía una organización, gente que el mismo financiaba para que le protegiese y le apoyase, ya fuese por medio de dinero o por amenazas, lo tenía todo, ahora solo necesitaba tener acceso de nuevo a la Bolsa, y esa era su oportunidad.
-Lo pasé fatal cuando mi padre dio rienda suelta a su juego, tuve que adivinar que no iba a ser tan fácil, ahí es cuando te conocí, te prometo que no era de los que me acostaba con una cualquiera…
-No soy una cualquiera, soy…
-Especial-completó la frase por ella, la chica sonrió como una colegiala y le dejó que continuase-me vi entre la espada y la pared, ahora estaba en Italia a la vista de medio mundo, Wes podría venir a por mi...y lo hizo, Connor era uno de los pocos seguidores que tenía Wes, digo de "los pocos" porque Wes está ingresado en un centro psiquiátrico en Atlanta, mi motivo para estar en Estados Unidos...Enzo en cambio trabajaba solo junto a Amara, no sé como se conocieron, ni me importa, él tenía sus contactos y lo único que quería era mi cabeza, y casi la obtiene-sonrió-y luego está ese moreno que me atacó en la comisaría, Stefan ponía en la cartera-Elena aguantó la ganas de pegar un grito, tenía que haber sabido que Damon no pararía hasta saber más-seguro que pertenece a otra banda pero es que ya estoy cansado de luchar…
Damon se apartó de la ventana, se arrodilló al lado de Elena y cogió sus manos, besandolas ambas.
-Comprenderé que quieras gritar.
-No, no lo comprendes aún, Damon no voy a ir a ninguna parte, ¿es qué no te queda claro?-le dio un tierno beso en la frente-acaba.
-Lo peor viene ahora, porque ya no quiero nada de lo que tengo y quiero irme con lo puesto, Wes no es una amenaza, mi hermana tampoco...y esa organización no lo sé, si es que no solo era un loco con un grupo de idiotas-intentó quitarle hierro al asunto-lo único que me ata a ese mundo es esto-Elena no supo a lo que se refería, el chico estaba señalando una pared en blanco, que solo tenía una ventana y una televisión pequeña con un pendrive puesto-me encanta el careto que has puesto-bromeó, se acercó a la televisión-esto es la fórmula…
Elena tenía el cuerpo como si acabaran de darle una paliza, no podía estar hablando en serio, tanto sufrimiento, tanta sangre por un mierda pendrive, ¿¡cómo puede estar ahí la forma de hacer el dinero perfecto!? ¡¿estaban de coño o que?! ya le costaba asimilar que existía algo así como para que le dijesen que todo estaba en eso, quiso golpearle, gritarle a él y a todos los que querían o había querido esa fórmula.
-Pues creo que esto es todo, ¿alguna duda…?
-Ninguna o muchas-frunció el ceño-bueno solo tengo una, ¿por qué te echas toda la culpa, Damon? Hay mucha gente cruel en el mundo, tu por lo menos eres capaz de rectificar, hay gente que no podría dar ni el primer paso…
-Vale-sonrió-eso quiere decir que te quedas conmigo, ¿no?
-Eso quiere decir-se agachó a su lado, Damon había dejado las muletas aún lado porque la pierna ya no le dolía tanto como antes-que no te vas a librar de mi ni de broma…
Ambos se fundieron en un beso, dulce y apasionado, donde con solo ese gesto ambos quisieron decir muchas cosas que no se atrevían a pronunciar en voz alta.
-Ahora te toca a ti-se separó un poco-cuanta, todo…
-Ya lo sabes casi todo-no quiso recordarle todo lo que le había ido contando en sus momentos de debilidad-solo hay dos cosas que no te he dicho, la primera, que fue mi hermana quien asesinó a mis padres, no voluntariamente quiero creer, ya que todo estaba mentido en lo mismo, en un trato de blancas, me han criado para ser la perfecta prostituta, pero no mentí cuando dije que estudié dirección de empresas aunque la economía no es lo mío, bueno como decía, he sido una prostituta de lujo durante unos siete años, me han criado como a una más de la familia, pero hace poco mi hermana murió asesinada, y yo me enteré que estaba viviendo una mentira…
-Oh, dios…-la abrazó, porque realmente no sabía qué decir, "y segundo, me contrataron para engatusarte y robarte la fórmula"-¿y la segunda?
-Pues…
El teléfono de Damon empezó a sonar, pero al chico no le importaba en su mente se estaba debatiendo en una lucha interna, si Elena no le decía la verdad sobre lo que buscaba en los Mikaelson no podría confiar en ella nunca, ella estaba allí para vengarse de Rebekah, eso lo tenía claro, solo esperaba que ella se lo confirmase y le dijese que no le importaba la venganza, que ella lo dejaría todo si el se lo pedía, pero nada vino, y Damon se vio obligado a contestar a la llamada.

-Yo, necesito un momento Damon…-y salió de allí huyendo, Damon se quedó mirando el camino que había recorrido la chica y se sintió un estúpido. Estaba huyendo, no de lo que él le había dicho si no de lo que ella no se atrevía a contar, desesperado salió de allí pegando un portazo, le dio una patada a uno de los jarrones, justo cuando unas manos le rodearon, no se sintió bien con ese contacto pero por lo menos le devolvió a la realidad, se giró encontrándose con la sonrisa dulce de su Rebekah, se sintió un estúpido por haberla traicionado, por estar dispuesto a dejarla allí.

-Bec…-se abrazó a la chica, Damon temblaba en sus brazos, y Rebekah se vio obligada a actuar según dictaba su cordura, porque si hacía caso a sus impulsos acabaría ahorcándolo allí mismo, y eso, no, no estaba en sus planes.

-Damon amor, ¿qué sucede?-le tocó el hombro, y vio la mueca de dolor en sus labios-¿qué te ha pasado?

-No tiene importancia Rebekah, un contratiempo que me ha hecho darme cuenta de lo que realmente debo hacer.

-¿y qué se supone que debes hacer?

-Irme-la chica abrió los ojos sorprendida-contigo claro, tu y yo-esas palabras le sonaban tan falsas, tanto la rubia como él se dieron cuenta del vacío que había en ellas, pero ninguno se atrevió a decir lo contrario.

La rubia se apartó desconcertada, o fingiendo estarlo, se pasó una mano por el pelo, y le miró, se enfrentó a él, y vio la oportunidad perfecta.

-No podemos irnos Damon, no estaremos a salvo, ¿lo sabe Elena?-el primer disparo y bien dado, el chico frunció el entrecejo, ¿qué importaba esa mentirosa?-Damon es importante-estaba asustada, eso es lo único que pudo ver Damon, la chica miró a su alrededor-¿¡está aquí!?

Rebekah salió corriendo, bajando las escaleras a trompicones, Damon tardó en reaccionar y fue tras ella, encontrándose con Elena en mitad del pasillo.

-Damon tenemos que hablar…

-¡Ahora no puedo!-Elena sin comprender nada le siguió con la mirada, mientras este recogía sus llaves y su chaqueta, ¿por qué salía huyendo? Se acercó a una de las ventanas y vio lo que más temía ver a Damon detrás de Rebekah, se mordió la lengua, y ocultó las ganas que tenía de ir tras ellos, de decirle al chico toda la verdad, pero no era el momento, ahora era su oportunidad, miró hacia el pasillo, y rogó que el chico con las prisas no cerrase la puerta.

Porque era su última oportunidad.

Con torpeza se acercó a la habitación, inspiró y expiró varias veces recordándose así misma que iba a ser la última vez que mentiría o robaría a alguien, con cuidado giró el pomo sintiéndose la mujer más feliz del mundo al comprobar que si, que estaba abierto. Al final tendría que darle las gracias a la zorra de Rebekah, pasó con ligeresa y quitó el pendrive, podría pararse a comprobar lo que había dentro, pero ya le daba igual todo. Mientras bajaba las escaleras pensó en las palabras de Damon, como el chico se unió a Wes para destruir la economía, cambiar el mundo y como al final se dio cuenta que con esto solo iba a provocar una crisis aún mayor, se miró la mano donde guardaba el pendrive y pensó por un momento lo que haría Klaus con él, por un momento se cuestionó todo, otra vez por culpa de Damon.

Agotada psicológicamente se dejó caer en el sofá, aún tenía tiempo para recapacitar, para pensar en un plan mejor, ¿qué posibilidad había de sobrevivir si le decía a Klaus que abandonaba? ¿por qué no se había hecho esa pregunta hasta ahora? No había ninguna posibilidad, pero...si huía primero, y después llamaba a Klaus diciéndole donde estaba escondido, podría tener alguna posibilidad, y si le amenazaba, ¿qué obtendría?

Nada. Se recostó entre los cojines encontrando un bolso abierto, lo recogió para quitarlo del medio al pensar que podría ser de Amara, pero al soltarlo un paquete de pañuelos, un tampax y una medallita cayeron al suelo. Elena no necesitó mirar mucho la medallita para reconocerla. Ahogó un grito, y todo tuvo sentido, a eso se refería Damon con los Mikaelson, Rebekah era una Mikaelson, ¿o era una locura mental? Pero todo en su cabeza cobró sentido, el coche aparcado oculto en la mansión, las llamadas o mensajes ocultos de Stefan con alguien mientras estaban en la misma cama, la sonrisita tonta que se le formaba al pensar que haría al tener su parte. Todo tenía sentido, eso o realmente se estaba volviendo loca. Sin pensarlo mucho cogió su móvil y buscó en Google: Rebekah Mikaelson.

No obtuvo más resultados que lo que ya sabía, suspiró con fuerza y probó con "Mikaelson" redució la búsqueda a unos ocho años atrás, y esta vez sin encontró más datos con referencia a su pueblo, las investigaciones privadas, las locuras de unos chalados, pero en imágenes encontró a tres personas, un hombre con dos niños, Klaus...y esa rubia, Rebekah. Era real. Y Damon se había ido tras ella, él que era el culpable de la muerte de Stefan, no, pensar malamente no era parte de la castaña, pero es que cuando se trataba de algo tan evidente no podía quedarse de brazos cruzados, llamó a Damon, varias veces pero en ninguna le cogía el teléfono.

Alaric.

ONE MORE NIGHT

Damon corrió lo máximo que pudo tras Rebekah, y realmente se alegró cuando la chica se quedó quieta en mitad de la calle, pero solo fue unos segundos porque después se dirigió a su descapotable rosa, le costó la misma vida arrancar, el tiempo suficiente para que Damon se colocase en medio y alzase las manos, lo suficiente para que el chico viese a una demacrada y destrozada Rebekah, y como todo en este mundo, creyó que era por él, pero nada más lejos de la realidad, ella lloraba por Stefan.

-¡Apártate de ahí, Damon!-le advirtió-¡No pienso repetirlo!

-No me voy a ninguna parte sin hablar contigo…¿por qué no podemos irnos?

-¿Quieres saber porqué? ¿¡De verdad quieres saber la verdad!?-le gritó con asco, mientras le daba a la marcha-no quieres saberla...no lo soportas…

-¡Estoy cansado rubia! ¡Habla por favor…!

Rebekah dudó, pero al final le abrió la puerta para que entrase junto a ella, quería sacarle de la mansión durante el tiempo suficiente para que la estúpida de Elena cavase su propia tumba, cuando Damon se sentó a su lado la chica arrancó, y ninguno de los dos abrió la boca hasta que llegaron a un parque, la chica aparcó, y Damon la observó con pena, había estado a punto de abandonarla, ella no le amaría, cierto pero dependía de él, no solo económicamente sino emocionalmente.

La chica se adelantó a sus pensamientos, colocando una mano en su muslo, el chico observó la mano detenidamente unos segundos antes de atreverse a escucharla.

-Damon, esto te va a doler...sé que no confías en nadie, lo has hecho durante mucho tiemo, ocultarnos a la gente que te quiere la realidad-tragó saliva-sé que eres un estafador, todos lo saben, pero ninguno tiene pruebas contra ti, yo nunca te acusé de nada...tal vez es por eso por lo que me dejas estar a tu lado, y tal vez es por eso por lo que sé la verdad…

-¿De qué hablas?

-De que todo es cierto, que has vuelto para tener más control del dinero, pero que es cierto, todo-sonrió con falsa modestia-pero no me importa, si es verdad o es mentira lo que dicen, creo en ti, y es por eso que he estado con un ojo visor todo este tiempo…-suspiró-Damon, Alaric te ha vendido...a la misma gente que te atacó, Elena está aquí para robarte algo...no sé que, una forma de hacer dinero o algo así…

-¿¡Qué me estás contando!?-Damon se estaba enfadando, todo su mundo se estaba desmoronando con unas palabras, Rebekah buscó la mano de Damon pero este se apartó como un acto reflejo, no podía ser verdad, Elena no podía venir a por él, mentira, tenía que estar viniendo por venganza contra los Mikaelson, nada más tenía sentido que eso, ella, ella no podía haberla engañado a él, se negó a sentirse mal, a llorar delante de nadie y menos por ella.

-Si no me crees…¿has cometido el error de decirle algo muy personal a Elena?-se giró-¿cómo…?

-La fórmula-susurró el chico, dándose de bruces con la realidad, él le había entregado la fórmula casi en bandeja, había visto cada una de sus reacciones y si se paraba a analizarlo, todo tenía sentido, apretó con fuerza los puños, clavándose las uñas en las palmas de sus manos, Rebekah sonrió de forma satisfactoria, tal vez la había cagado, tal vez con esto rompía los planes de Klaus pero le daba absolutamente igual. Todo le daba igual.

-¿Qué Damon?

-Que la he cagado Rebekah...tu eres la única que me acepta tal y como soy…-el chico se acercó a ella y le dio un tierno beso en la mejilla-vuelvo a casa...tengo que comprobar una cosa..

-Claro te acompaño, ¿o pensabas que te iba a abandonar?-su teléfono empezó a sonar una vez más, Damon miró la pantalla, era Elena y con esa iban siete llamadas-no lo cojas, vamos…

Ambos llegaron a la mansión en tiempo récord, no habían cerrado la puerta cuando Damon subió las escaleras de dos en dos, Rebekah sonrió y encontró su bolso en el sofá, ¿se le había olvidado? con las prisas ni se había dado cuenta, recogió sus cosas y siguió al chico de cerca.

Damon estaba pálido en el umbral de su antigua habitación, sumido como estaba en sus delirios no se dio cuenta de la presencia en su espalda.

-¿no está…?

-Se la ha llevado...me ha traicionado...y yo a ti…

-Shh, calma amor...a mi no me has hecho nada...shhh, vamos a por ella…¿vale?

El chico se dejó arrastrar hasta su habitación, mientras Rebekah se cambiaba y hacía las maletas, Damon se quedó pensativo, todo pensamiento coherente se evaporó al ver una nota pegada en el espejo, con cuidado se acercó, era la letra de Elena, de eso estaba totalmente seguro.

"Te espero en dos horas en ese parque…¿te acuerdas? Tengo algo que contarte, nos vemos allí…"

Elena G.

-¿Estás listo? ¿Crees que saldrá todo bien?

-Rebekah-la frenó, apretando la hojita de papel entre sus dedos, y abriendo un cajón con doble fondo, sacando de ahí una pistola, la chica sonrió para sus adentros-no puedo irme sin acabar con esto antes, ¿lo entiendes?

-¿Quieres venganza? Eso te acabará destruyendo…

-No, lo que me acabará destruyendo es saber que Elena me ha mentido, por eso quiero acabar con esto-le entregó la nota-y solo te pido que me esperes…

-No-el chico cerró los ojos ante el golpe-iré contigo, estaré a tu lado, ¿o es que pensabas que te iba a dejar tirado en esta locura? Juntos por y para siempre, recuérdalo…

-No sabes cuanto te adoro, y cuanto odio que esa mujer haya entrado en nuestras vidas…

-Damon lo único que odias es la traición, y al ser la suya, duele aún más-le besó, un roce leve en sus labios para que ambos vieran que no era el camino que ninguno quería recorrer.


He visto vuestros reviews: muchísimas gracias, podría haber subido hace unas horas pero necesitaba un par de ediciones antes de subirlo. No quiero que seáis impacientes, en serio, voy a subirlo un poco antes o un poco después y esto va para los Guest que se han motivado, y me encanta en serio pero sed pacientes.

La verdad está a punto de tocar suelo firme...eso o todo va a caer en saco roto. Espero vuestra opinión sé que no debería decir esto pero si llegamos a los 120 subo esta misma tarde el final.

Besos!