Capitulo 20
Me quede viéndolo asombrada.
— ¿I-ir a t-tu c-casa?
Me sonroje.
Él lo noto y sonrió.
— Pensaste cosas pervertidas.
Me acuso
Me enoje.
— ¡C-claro que no!
Se rio.
— Mis padres salieron e Utau está ocupada con sus cosas y es muy aburrido estar solo en casa.
Camino hacia mí y puso su cara a unos cuantos centímetros de la mía.
— ¿Vienes?
Me miro pícaro.
Me sonroje.
— B-bueno… no tengo nada que hacer así que puedo acompañarte.
Se rio y me tomo de la mano.
Cambio de dirección.
Jamás he ido a la casa de Ikuto. Me pregunto cómo será.
Entre más caminábamos más nerviosa me sentía. Y el silencio de Ikuto no ayudaba mucho.
Caminamos unos cuantos minutos en silencio.
— Ya casi llegamos.
Me dijo cuando dimos vuelta en una esquina.
Mientras caminábamos por esa calle varias personas que pasaban caminando o se encontraban ahí se nos quedaron viendo.
Supongo que deben ser los vecinos. Esto es vergonzoso.
— llegamos.
Me dijo Ikuto.
Mire a la casa en la que nos detuvimos.
Me imaginaba algo como una mansión ya que su madre es de la familia de easter pero la casa se ve algo normal.
(N.A. Ustedes conocen la casa de Ikuto)
Me jalo hacia ella. Abrió con la llave y entramos.
Por dentro también parecía una casa normal solo que los muebles y la decoración es muy linda.
Subimos las escaleras.
Abrió una puerta y entramos.
— Esta es mi habitación.
Me dijo al entrar.
(N.A. También conocen el cuarto de Ikuto)
Imaginaba que la habitación de Ikuto estaría desordenada pero está más limpia de lo que imagine, incluso más limpia que la mía; aunque tal vez sea porque el casi no está en ella.
Note algo extraño.
— ¿Y las charas?
Pregunte mientras veía hacia varios lados para encontrarlas.
— Se fueron con Yoru a jugar o algo así.
Me respondió Ikuto.
Al menos debieron de haberme avisado.
— Espera aquí mientras traigo algo de beber.
Me dijo Ikuto.
— Si.
Le respondí.
Salió de la habitación y cerró la puerta.
Me senté en el suelo.
Aun me sentía nerviosa. Ikuto y yo solos en la casa y en su habitación… es… es…
La puerta se abrió y me asuste.
— A Ikuto eres tú.
Me miro sorprendido y después rio.
Se sentó alado mío y me dio una vaso de limonada.
— Podría ser que estas nerviosa por estar a solas conmigo.
Se me acerco más.
Me sonroje ligeramente.
— Claro que no, es que estaba pensado en algo y me sorprendiste no creí que llegarías tan rápido.
Vi hacia el otro lado de la habitación.
Tome de la limonada y la puse en el suelo.
— Mm, así que no estás nerviosa.
Dijo Ikuto.
— No.
Le respondí.
Con sus manos se las arreglo para voltearme hacia él y tirarme al suelo. Se puso arriba de mí y me miro a los ojos.
— Entonces esto no te pone nerviosa.
Me quede helada en el suelo.
Después de unos segundos reaccione y le conteste algo sonrojada.
— Claro que no.
Vi hacia otro lado.
Sonrió malicioso.
— Bien.
Respondió.
Voltee a verlo.
Acerco su cara cada vez más a la mía.
— ¿Q-que estás haciendo?
Le pregunte.
— ¿Acaso estas nerviosa?
Me respondió con otra pregunta.
Me enoje.
— Ya te dije que no.
Le respondí.
Agarro mi barbilla con su mano derecha.
Abrí más los ojos sorprendida.
— Bien en ese caso.
Murmuro
Acerco su cara a la mía y junto suavemente nuestros labios. Al principio me quede quieta pero después le devolví el beso
El beso fue como cualquier otro que habíamos tenido pero en el momento que nos separamos un poco y entre abrí los labios para tomar aire Ikuto aprovecho para introducir su lengua en mi boca. En cuanto lo hizo me quede completamente helada.
No creí que el haría eso es… es…
Nos separamos de nuevo.
Me miro a los ojos.
— Tu…
Le dije aun impactada.
El solo sonrió.
— Sigues siendo una niña, Amu.
En cuanto menciono esas palabras el asombro se convirtió en enojo.
— No soy una niña.
Le conteste.
— Entonces porque te sorprende tanto lo que acabo de hacer.
Me acuso.
Me puse nerviosa.
— Es… es por la impresión, no me imaginaba que arias eso.
Volví a mirar hacia otro lado.
— Entonces no te molesto.
Me dijo.
Voltee hacia el rápidamente.
Me miro a los ojos.
— N-no.
Le respondí
Sé que Ikuto tomara ventaja de eso, y todo por culpa de mi orgullo no le pude decir la verdad.
Sonrió pícaramente.
Me dio un beso en la mejilla, otro en la barbilla y uno en el cuello. En este último me alee un poco.
Él lo noto pero aun así no se movió.
Sentí como lamia mi cuello.
Me separe.
— I-Ikuto ¿Q-que estás haciendo?
Le pregunte nerviosa.
— lamiendo tu cuello.
Me respondió.
— Eso ya lo se.
Le dije molesta.
— Entonces porque preguntas.
Me respondió.
— Me refería a que p-porque lo estás haciendo.
Le dije sonrojada.
— Porque eso hacen los adultos.
Me respondió sonriente.
— Tonto.
Le respondí sonrojada.
Sonrió y se levanto de arriba de mi.
Me levante aun sonrojada.
Me abrazo y me pego a su cuerpo.
— No te preocupes, para mi aun sigues siendo mi niña y no te hare nada que no quieras.
Me susurro en el odio.
Extrañamente no me molesto que me llamara niña, e incluso sus palabras me hicieron sentir bien. Creo que solo por esta vez lo perdonare por llamarme así.
