Habían quedado en el Azgeda, un local de moda no muy lejos del campus. Algunas de las tiendas ya llevaban horas abiertas y muchas de las calles estaban ya adornadas para Halloween.
Eran días divertidos, casuales y festivos pero también días agotadoras cargados de más exámenes que caramelos.
Clarke que permanecía de pie en la puerta volvió a mirar el reloj por tercera vez, Lexa llegaba tarde y eso no era habitual en ella.
Por lo general, era confiable y puntual o al menos, puntual...
Siendo justas, quizás Lexa si que fuese algo más confiable de lo que lo era ella, se recordó Clarke al acordarse de la infinidad de veces que habían quedado, y le había surgido algo de última hora en el hospital obligándola a dejarla plantada demasiadas veces.
Quizás aquella fuese su forma de vengarse o tal vez simplemente lo había olvidado o tal vez estaba hablando de más porque estaba viendo a Lexa justamente correr por la acera con la bandolera al hombro.
—Lo siento, lo siento... —se disculpó Lexa rápidamente llegando a ella—. No encontraba mi cartera...
Clarke que se sonrió al verla así la beso e hizo un gesto.
—Tranquila, se te disculpa por estar tan buena pero eh, que no vuelva a repetirse —le vaciló Clarke señalándola con el dedo y una media sonrisa divertida.
Lexa que se quedo algo parada al escucharla la miró y vio a Clarke echarse a reír.
—Lexa es una broma —aclaró Clarke entre risas volviendo a atrapar su cintura para besarla—. Oh venga, estás muy seria. ¿Vas a contarme qué te pasa?
Lexa que se paso las manos por la cara, dejo escapar un suspiro e hizo un gesto.
—Lo siento ha sido un asco de mañana, he tenido que soportar a la zorra narcisista de Echo desde bien temprano y sabes cuanto me cabrea eso.
—No la aguantas, ¿eh? —preguntó Clarke teniendo que reír logrando que Lexa se medio sonriese resignada.
—Es superior a mis fuerzas, en serio... —recalcó Lexa con un gesto poniendo los ojos en blanco y haciendo un gesto paciente—. No entiendo qué es lo que le ve Bellamy pero yo no puedo con ella...
Clarke que río con más ganas la abrazó por la cintura apoyando la cabeza en su hombro antes de besarla en el cuello.
—Vale, vale olvidemosla por un par de horas y divirtámonos, ¿quieres? —dijo risueña Clarke haciendo un gesto—. Estamos aquí por Halloween, disfraces, caramelos, sustos, bromas, sexo... —insinuó pícaramente Clarke haciéndola poner una carita medio divertida.
—¿Podrías parar de pensar en sexo cinco minutos? —medio sonrío Lexa devolviéndole la pícara mirada—. ¿Solo cinco?
Clarke que hizo como si lo pensase vio a Lexa alzar las cejas divertida.
—Mmm... nop, nop contigo delante... —le vaciló Clarke con un gesto robándole otro ardiente beso—. Es que ese cuerpecito tuyo me llama...
—Y tú siempre, siempre contestas —respondió Lexa arrugando la naricita robándole otro beso riendo al escuchar su risita—. No sé como demonios lo haces pero siempre consigues mejorar mi humor.
—Eso es porque soy fantástica —reconoció Clarke divertida haciendo un gesto—. Y muy, muy sexy...
—Oh, desde luego —se medio sonrió Lexa con un gesto—. Eso sobretodo.
—Exacto —sonrió Clarke volviéndose hacia Azgeda y hacia el resto de las tiendas—. ¿Qué te apetece? ¿tomamos algo primero o vamos a mirar disfraces?
—He tomado algo de lejía en casa para contrarrestar los efectos nocivos de Echo así que estoy servida para rato, prefiero ir a mirar disfraces me vendrá genial distraerme.
Clarke que dejó escapar una carcajada la tomó de la mano para echar a andar hacia las tiendas de disfraces.
—¡Genial, disfraces entonces! —sonriéndose entusiasmada echando a andar. La fiesta sería divertida, muy, muy divertida y Lexa y ella lo pasarían tan, tan bien... No veía la hora de que llegase el viernes.
Continuara...
