Enroque
#19
"—Shizuo... ¿Quieres saber exactamente qué pasó?"
—No tienes qué decir nada, puedo esperar.
—... ¿Quieres saberlo o no?
—No lo sé.
—... Al menos... me debes la verdad, Shizuo... y yo a ti el resto... —dijo Shinra intentando sobreponerse al dolor.
—No sé... yo no...
—¿Lo amas o no? Dime... la verdad. Odiaría que... fuera todo en vano, ¿sabes? Espero que sepas... el por qué hizo todo esto.
—...
Ikebukuro, varios meses atrás
Sin detenerse a saludar o esperar por cualquier explicación por parte del médico clandestino, Izaya Orihara se deslizó al interior del departamento y se dirigió a la habitación principal. Pese a la falta de palabras, su andar se mantuvo uniforme y en su rostro permaneció la misma expresión relajada que tenía habitualmente (relajada, pero sin el matiz cínico de otras veces, lo que fue interpretado como una buena señal).
Shinra siguió al informante de cerca para observar sus reacciones, pero se detuvo al llegar junto al marco de la puerta. Se cruzó de brazos y apoyó su peso en una pierna.
—Te lo dije antes por teléfono, Orihara-kun. La situación es tal y como te la conté.
—Lo sé, pero no te creí ni por un momento. Tenía que comprobarlo yo mismo. En vista de lo bien que conocemos al monstruo, puedes entender mi escepticismo.
Shinra no dijo nada y prefirió observar con detenimiento la expresión de Izaya. Aunque fue difícil de notarlo, Shinra se percató de que se habían suavizado otro poco sus facciones. Comprobó también que seguía sin aparecer la indiferencia con la cual observaba situaciones que le resultaban todo salvo indiferentes. Una estrategia que Izaya había pensado como sumamente útil dado su trabajo e intereses.
El informante apartó unos mechones de la frente de Shizuo. Y lo hizo como si hubiera olvidado quiénes eran.
—¿Lo ves ahora, mi querido Shizu-chan? Te lo advertí en su momento, durante Raijin. Te dije que solo era cuestión de tiempo para que nos trajeras problemas por ser tan impulsivo. —Aun cuando se giró a Shinra, la sonrisa no se marchó—. Me decepcionas, Shinra. Me decepcionas enormemente. Como médico, entrenado por alguien como Shingen, ¿no se supone que podrías ser capaz de lidiar con este tipo de complicaciones? Te creía mejor.
—Soy un cirujano, no un médico de cabecera. Y, créeme, te he llamado porque he hecho todo lo que he podido —replicó Shinra con tono desenfadado.
—Te creo. Sin embargo, tú sabes mejor que nadie que desde nuestro último encuentro, Shizu-chan y yo no hemos estamos en buenos términos. No creo ser quién para ofrecerle mi ayuda y menos cuando sé que nunca sería capaz de aceptarla —Izaya volvió a dedicarle su atención al guardaespaldas—. Curioso que, en esta ocasión, no haya tenido nada que ver yo en el asunto. Pero, créeme, no he olvidado la conversación que tuvimos ese día. Tal parece que yo simplemente no podría ser capaz de sentir nada por nadie y que, por tanto, no debería esperar nada que no fuera odio o indiferencia de su parte. Quizá tiene razón. De hecho, la tiene y ahora es el mejor momento para hacerle saber que así es.
—Orihara-kun, tú y yo podríamos continuar con esto y nada cambiaría el que sean tan solo mentiras. Eso son, aunque puedas tomártelas en serio. Además, aunque no sea motivo por el cual deba uno alegrarse, sé que te conozco mejor que nadie. Por eso, tendría que preguntar ¿vas a permitir que desaparezca la única persona que podría darte lo que quieres?
—Tú eres el egoísta.
—Sí, claro, lo soy casi siempre, pero hoy no. Aun así, te doy la oportunidad para que tú lo seas. Toma lo que siempre has querido. Puede que nadie tenga que saberlo.
—Excepto tú.
—Excepto yo.
—Eres cruel, Shinra. Pero no creo haber quedado convencido. ¿No sería mejor que me mantuviera al margen como siempre me lo ha pedido? Debería no involucrarme para variar. Su expresión lo valdría.
—Lo valdría, sí, pero si no haces nada no podrás verla ni ninguna otra.
Izaya soltó una risilla desdeñosa, pero continuó rozando con suavidad el rostro del monstruo de Ikebukuro.
Si tomara lo que quiero de una vez por todas, ¿qué podría seguir motivándome para escapar de lo cotidiano? ¿Este monstruo sería suficiente? O como he previsto, ¿será Shizu-chan el motivo por el cual caiga? Bueno, no importa. Hacer apuestas y jugármelo todo en un movimiento siempre ha sido parte de mi modo de actuar. Seguimos aquí...
—¿Cuánto tiempo?
—¿Huh?
—¿Cuánto tiempo tengo para conseguir la información?
—Dos, tres días, quizá.
—Bien.
—Tú en verdad lo amas, ¿no es así?
—Je, je. ¿Qué si lo amo? ¿por qué preguntas eso si conoces la respuesta? Sí, claro que sí, eso no ha cambiado desde Raijin. Tú lo dijiste alguna vez: siempre he sido sincero cuando se trata de lo que deseo tener. Si lo quiero no me importará cruzar los limites, pero ¿por qué si así es implica que sea "positivo"? No creas que voy a tratar de salvarlo por su bien. O por el tuyo. No. Yo no sería capaz de hacer algo tan noble. Todo lo que hago es por mi propio beneficio. Siempre ha sido así.
—Es decir, que tú dirías algo como: "Si no es mío, no será de nadie más".
—Sí, quizá es así. Pero no es como si fuera como tú. Una persona como tú se mantendría a toda costa viva para poder estar al lado de la persona que ama, pero a mí me basta con saber que puede ser mío o que lo es, esté yo o no presente para verlo. Dime, si así son las cosas, ¿quién es el más retorcido de los dos?
Pero aun cuando es verdad, al único que juzgarán será a mí.
Para todos yo soy el único monstruo.
-o-O-o-
Un día después
Al saber que Celty permanecería junto a Shizuo, el médico prefirió no marcharse del apartamento para contestar la llamada entrante. Sin embargo, se dirigió al balcón y cerró la puerta corrediza tras de sí, procurando evitar hacer ruido. Adoptó un semblante indescifrable cuando volvió a leer el número del contacto que aparecía en la pantalla.
—Orihara-kun —saludó en el tono más despreocupado que fue capaz de modular.
—¿Puedes hablar?
—Sí, ¿qué sucede?
—¿Qué qué sucede? Sucede que ya ha llegado la hora de que ser un monstruo y comportarse como uno, le cobré facturas a nuestro querido amigo en común. Si me lo preguntas no creo que el muy idiota de Shizu-chan sepa a quiénes ha perjudicado con sus rabietas...
—¿Qué sabes? —preguntó Shinra mientras se volvía para darle un vistazo al interior.
—Ha sido cosa del Awakusu. Y, aunque no lo quiera, quizá sea capaz de comprender su posición. Sé que Shizu-chan les ha costado mucho, mucho dinero. Ni aun con tu profesión, creo que hayas visto nunca tanto dinero junto. Lo que ha pasado es que Shizu-chan ha interferido en una importante transacción a cargo de dos ejecutivos. Según me han dicho, se trata de Morisaki Takuya y Mitamura Shiro. No son tan importantes como lo es Shiki, pero sí que son influyentes dentro del grupo. Y me apuesto a que han sido ellos quienes han optado por eliminar a su contratiempo, ya sea que lo hayan hecho con el consentimiento de Dougen y Mikiya como si no.
—¿Cómo?
—El cómo lo hicieron da lo mismo. Lo que hay que saber es qué usaron y cuándo lo usaron. Por lo que has dicho la toxina está trabajando rápido y no creo que podamos permitirnos esperar a que terminen por analizar la sangre. Debemos ir con la fuente primaria y preguntar...
—Es decir, ¿hay que interrogar al Awakusu?
—No suena bien, ¿cierto? Y como puede tomarnos otro poco saber si acaso han tenido permiso o no, la opción que nos queda es esa: "preguntar". Por lo cuidadosos que han sido para ocultar la información, me da la impresión de que tanto Morisaki como el otro no buscan hacerse responsables de lo sucedido.
—¿Y no es opción preguntarle a Shiki?
—Si yo fuera él, aunque decidiera lidiar con la insubordinación y eliminarlos en el proceso, dejaría que todo siguiera su rumbo. No es como si no fuera a resultarle un problema a él y a todo el Awakusu lo que ha hecho Shizuo. Aun si dice tener cierto honor, sigue siendo parte de la mafia y también le rinde cuentas a los de arriba. Además... ¿por qué esperar a que Shiki nos dé permiso de hacer preguntas? A Morisaki lo tengo justo enfrente...
—¿Izaya?
—Escucha bien, Shinra. ¿Quieres ayudar a Shizuo? Haz lo que te digo: ve a buscar a Mitamura. Como estoy seguro de que tengo razón, dile que sabes lo que ha hecho, que tienes pruebas y que, por supuesto, quieres negociar. Es un completo blandengue que seguro que pica. Reúnete con él, a solas claro está, y antes de que termines de preguntar, ya estaré ahí.
—¿Y dónde será la reunión? ¿y cómo se supone que me ponga en contacto con él?
—Siendo yo un informante, tendrías que suponer que tengo todo solucionado...
-o-O-o-
[primera escena del capítulo #17]
-o-O-o-
Con las manos en el interior de los bolsillos del pantalón, Izaya permaneció con un semblante imperturbable al tiempo que mantenía el equilibrio en la saliente de la terraza.
Aunque los nudillos de su mano palpitaban, sonreía.
Ágil como siempre, pudo adelantarse al chasquido que resonó en el lugar y logró colocarse en aquella posición que le permitió ver la caída y lo que resultó de ésta. Por su mirada no parecía que le hubiera resultado como un hecho impresionante. En realidad, se sentía decepcionado y molesto.
En cambio, Shinra no fue capaz de apartar la vista del suelo. Con sus dedos rodeó la cerca metálica para darse apoyo y se inclinó sobre la misma.
Izaya posó su atención en su amigo.
—Es una pena. Realmente lo es. No ha podido sernos de mucha utilidad, ¿o sí? —Izaya empezó a caminar con dirección al centro de la terraza—. Únicamente ha dado un espectáculo que algunos considerarían como un asunto grotesco, pero ¿qué podemos hacer? Dada la situación, creo que volveré con Morisaki-san. Es obstinado, lo reconozco, pero seguro que durante nuestra primera reunión le he dado en que pensar y para estos momentos ya tendrá una respuesta.
Izaya se detuvo y miró la punta de su zapato. Se recordó que tendría que limpiarla cuando tuviera la oportunidad. Se volvió y cuando vio que Shinra permanecía sin moverse, frunció el ceño.
—Oye, Shinra, no me digas que de repente te importa ser parte de algo como esto. Para empezar, tú me arrastraste contigo y en segunda, eres un médico clandestino y si me lo preguntan lo que ha pasado aquí no ha sido más que un accidente. Tú querías respuestas y ante la negativa, solo forzamos las cosas. El cómo ha resultado no ha sido nuestra responsabilidad. Tú tienes que creerlo.
—¿Eso es lo que te dices a ti?
—Lo haría si me importara, te lo aseguro —dijo con ligera irritación—. Ahora, no pierdas el tiempo, Shinra: encárgate de Mitamura y yo lidiare con el resto. ¿Ya te das cuenta de que hubiera sido mejor que nos asistiera la transportista? Nos habría evitado este tipo de tareas desagradables, ¿no te parece? Me parece que incluso Vorona podría habernos venido bien.
Aunque se dio cuenta de que Izaya buscaba hacerlo enojar para hacerle saber que no lo había perdonado todavía, Shinra se guardó para sí sus réplicas.
—Lo que tú digas.
—Sé qué opinión tienen todos de mí, pero no creo que puedan acusarme de ser el más retorcido. Conozco a uno que otro que podrían pelearse por el puesto. Cuando suceda lo peor, Shinra, querrás haber decidido importunar a Celty y quizá castigar a Shizuo. Tal vez se lo merece.
—¿Cuándo suceda lo peor? Sucederá lo que tú quieres que suceda.
—Cierto, pero ni siquiera tú puedes imaginarte lo que podría hacer para conseguir lo que quiero.
En realidad sí lo sé, pero el hecho de saber que lo aceptaré es lo que hace que pueda ser llamado tu amigo.
Horas más tarde
El médico clandestino esperó con cierta impaciencia la llegada del informante. Lo esperó protegido por la oscuridad que proporcionaba el amplio arco de un puente.
—¿Está hecho? —preguntó el médico al momento de sentir a Izaya llegar a su lado.
—Sí, está hecho
—¿No tendrá problemas?
—¿Shizuo? No, mientras no vuelva a importunarlos ese monstruo estará bien. Al final, conseguí que Morisaki-san me dijera cuánto dinero perdió el Awakusu. Y, pues, ¿qué remedio? He ido a reunirme con uno de los ejecutivos hace unas pocas horas.
—¿Quién?
—Eso no importa. Lo que importa es que logré hacer un trato con él. Le he pagado todo lo que perdieron en la operación. Y a cambio me ha dicho que procurara que, sin decir gran cosa, el Awakusu termine por pasar por alto el que Shizuo sea un inconveniente. Por eso, si alguien llega a tener problemas al menos podemos contar con que no será él.
—Gracias. Supongo que ha sido un golpe a tu orgullo.
—¿Qué? ¿Perder mi trabajo y pagarles con prácticamente todo lo que he logrado reunir? Pues no, no tanto como pensé... Je, je, ¿y tú? ¿le has dicho la verdad a la transportista?
—Le he dicho que recurrí a Shingen. Pero si me ha creído o no, no lo sé.
—No es una mentira completa. Únicamente te has guardado que fui yo a quien usaste.
El médico se giró a Izaya.
—Shinra, ¿tú crees que simplemente puedes manipularme sin que haya consecuencias? Eres de lo peor. Pero, claro, al final el que ha sido un completo idiota he sido yo, ¿no? He sido yo quien te ha contado lo que has usado contra mí...
Shinra permaneció en silencio.
—No creas que no voy a sacar ventaja de la situación. Voy a utilizarla. Voy a utilizarte y voy a utilizar a Shizuo.
—Haz lo que mejor te parezca. En realidad, no creo que finalmente logremos librarnos de una pieza. No me parece posible que lo que ha pasado no salga a la luz.
—Eso está por verse. ¿Te arrepientes de lo hecho?
—No.
—Ah, ¿quién lo diría? Puede que, después de todo, no seas alguien tan malvado como pensé. Aun así, no lo dudes, cuando llegue la hora, yo estaré dispuesto a que pases sobre mí y ya se verá cómo eres realmente. En fin, cuando Shizuo despierte, no le digas nada de nada. Dile solamente que, sucedió cosa tan simple, como haber estado en el lugar equivocado, en el momento equivocado.
—¿Por qué?
—¿Qué bien podría traer contarle lo que hicimos por él? Ya nada puede hacer para mejorar las cosas. Te recuerdo que yo lo quiero vivo y siendo justo como siempre ha sido; quiero de vuelta a mi monstruo y no a una persona guiada por la culpa y que se crea que ha quedado en deuda con nosotros.
—¿Piensas protegerlo a costa nuestra?
—Puedes pensarlo así. Tú has hecho lo mismo con Celty, ¿no es verdad? Pero, al final, yo soy alguien que usará a los demás para cumplir sus caprichos. Nada ni nadie puede cambiar eso. Por mi bien, ya no me lo puedo permitir una segunda vez.
Estúpido, estúpido Shizuo. Es posible que la razón por la cual no tengo corazón sea porque lo tomaron e hicieron con él todo lo que se les vino en gana. Si acaso se rompió, ¿cómo esperas que funcione?
N. del A. ¡Hola, hola! Aquí tenemos un nuevo capítulo ^_^ ¡Muchas gracias por leer!
Guest, awww, ¡qué lindo que te haya emocionado! ¡Espero que te haya gustado el capítulo!
