Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de la grandiosa S.M. Yo sólo juego con ellos. La trama si es mía y espero que la disfruten! :)
Capítulo 17: La unión I.
Bella POV.
El gran día se acercaba y todos estaban emocionados por eso. El día de la Unión no era algo cualquiera, era, más bien, el día más importante en Odette. Algunos brincaban de emoción, otros estaban aterrados. Yo formaba parte de los aterrados y es que ¿cómo no estar aterrado? Ese día decidía si tu amor era real o una ilusión, si ya habían superado sus obstáculos o aún faltaban. Era tu futuro amoroso por decirlo de cierta forma, o era bueno o era malo. Y eso era justo de lo que hablábamos.
Estábamos Elena, Kath, Fanny, Alice, Rosalie y yo en mi habitación del Palacio, despotricando sobre la ropa que debíamos usar.
-¡No lo entiendo!- exclamó Alice.- ¿Qué es eso que escoge a las parejas?
-Es una luz...- intentó explicar Elena.- No sabemos que es, la verdad. Muchos piensan que es el espíritu de Odette, otros que es una Diosa del amor...Hay muchas teorías pero, en realidad, nadie sabe lo que es sólo... Es y ya.
Alice soltó un bufido.
-¿Y cómo escogen a las parejas?- inquirió Rose, cortando lo que sea que Alice empezaba a decir.
-Son las parejas que ya están listas para estar juntas por siempre, que ya pasaron por todos sus obstáculos.- expliqué.
-Creo que este año es especial por algo.- mencionó Kath.
-¿Especial?- soltamos Elena y yo.- ¿Cómo especial?- término Elena.
Kath se encogió de hombros.
-¿No escucharon nada?- preguntó.
-Nada, así que suelta todo lo que sepas.- exclamó Elena.
-Bueno, pues escuché a Antonella y a otra de las chicas decir que hay profecías acerca de ésta ceremonia de Unión.- contó mi hermana.- Supuestamente esta vez van a ser más de tres parejas elegidas.
-¡¿Qué?!- brincamos todas.- ¡Eso es...! ¡Imposible!- terminé.
-Pues no sé pero ese rumor anda por todos lados.- se encogió de hombros Katherine.
-Sería algo increíble de ver.- musitó Fanny.
-Sería extraño.- contradijo Alice.- Si están todos acostumbrados a sólo una pareja por año que ahora sean más de tres...
-Bueno, pero, por ahora, vamos a preocuparnos por lo que van a usar en la ceremonia.- dijo Rose.
-¿Nosotras? Más bien: lo que vamos a usar todas.- corrigió Elena.
-¡¿Nosotras también?!- exclamó Fanny igual de emocionada que Alice.
Rose, por su parte, puso cara de terror.
-¡No, no! ¡Nosotras no somos de aquí!- gritó Rosalie.
Katherine, Elena y yo nos reímos.
-¡Claro que son de aquí! Lo hermoso de Odette es que acepta a todos, nacidos y no nacidos aquí.- sonreí.
-¿Podemos no ir a esa ceremonia?- inquirió Rose.
-Definitivamente no.- respondí.- Es como una tradición, nadie puede faltar.
-¿Qué pasa, Rose?- preguntó Alice.- Sabes que Emmett te ama como a nadie.
Rosalie suspiró.
-Ya sé, es que... Creo que es horrible, quiero decir, si lo que sea que esa luz sea no te escoge es porque aún tienes que vivir cosas malas con tu compañero, la persona que más amas en el mundo...- explicó Rose.- Es sólo que prefiero no saber si tengo que pasar por esas cosas con Emmett...
Asentimos.
-Lo entendemos.- asentí.- Yo acabo de pasar estos terribles momentos con Edward, quiero decir, fueron muchos meses separados, al menos para mí, y me aterra pensar que aún tenemos que pasar por más.
-Creo que eso nos pasa a todas y ese sentimiento está mucho más fuerte por el peligro que tenemos encima con Aro.- divagó Katherine.
Elena asintió.
-Cada año hemos regresado a esa ceremonia y nunca hemos sido seleccionadas. Con Bella podemos ver que Stefan no era el indicado y con Edward aún tenía que pasar por ésta situación.- comenzó ella.- Pero me asusta por lo mismo que dice Rose: no sé si seré elegida o si algo malo tiene que pasar aún con Stefan.
-La cosa con Bella y contigo, Elena, es que han pasado por dos chicos.- le respondió Kath.- Venían con Stefan y Matt y ellos no eran sus indicados. Ahora Elena tienes a Stefan y Bella tienes a Edward, yo he estado con Damon desde hace siglos y nunca hemos sido bendecidos. No sé qué significa eso o porque y no quiero saberlo.
-¿No puede saber alguien lo que puede pasar?- cuestionó Rose.- Algún clarividente, como Alice.
Elena, Kath y yo negamos con la cabeza.
-Muchos lo han intentado y nadie ha logrado ver lo que el futuro les depara a esas parejas.- respondió Katherine.- Es como si el simple hecho de ir y ser tocado por la energía de la Luz, aunque no seas escogido, creara una capa de energía que impide que los clarividentes puedan ver algo. Como dije antes, nadie ha podido ver lo que pasa.
-Hay sólo una persona que lo ha logrado...- comentó Elena en voz baja.
Nos miramos entre las tres, intentando decidir qué tan malo era hablar acerca de esa persona.
-Bueno... ¿Quién?- preguntó Rosalie más interesada.
Baje la mirada, poco dispuesta a abrir la boca.
-Su nombre es Aurora Vulturi, uno de sus muchos dones es saber el pasado y el futuro de las personas. Nadie sabía que tan fuerte era su don de clarividencia hasta que rompió el campo de energía de la Luz.- contó Elena.
-En realidad, ella no dijo algo específico solo que tuvo una sucesión de imágenes y pudo darle a la pareja una idea de lo que podría pasar.- interrumpió Katherine.- Pero es lo más cerca que se ha estado de... Descubrir lo que se les viene.
-¿Por qué creen ustedes que no se pueda entrar en la barrera energética?- preguntó Alice con curiosidad.
-Porque, cuando tienes el poder del conocimiento, puedes evitarlo.- dije.- Por ejemplo, Alice, ¿cuántas veces has visto el futuro y hemos evitado ese problema o situación?
-Demasiadas.- contestó con un asentimiento.
-Lo que sea que vaya a pasar debe pasar... No se debe evitar.- continúe.- Si yo supiera que alguien va a lastimar a Edward de gravedad, yo haría hasta lo imposible por evitarlo y eso es justo lo que no se debe de hacer. Por eso nadie debe saber el futuro.
-Entiendo.- susurró Alice.- Cuando pasó lo de Tanya, yo no pude ver lo que ocurría, no tenía idea de lo que pasaba con Edward... ¿Crees que haya sido ese campo energético?
Lo pensé un segundo.
-En realidad, no lo sé, si así fue entonces significa que la energía es más fuerte de lo que todos pensábamos.- me encogí de hombros.- Hasta el momento pensamos que es sólo con las parejas que asisten a la ceremonia pero es posible que el campo cubra a todas las parejas sobrenaturales.
-Una teoría interesante.- asintió Katherine.
-Bueno, no quiero arruinar esta interesante plática pero... Vamos a buscar vestidos.- aplaudió Rose, poniéndose de pie.
Todas nos levantamos.
-¿Cómo es aquí?- preguntó Fanny.- No he visto tiendas.
Kath, Elena y yo nos reímos.
-Eso es porque no tenemos tiendas.- respondió Katherine con una carcajada.
-Vamos con una modista y ella diseña y hace los vestidos.- respondí sonriendo.
Salimos de la habitación con Alice, Fanny y Rose soltando gritos de emoción por la modista.
Caminamos hacia la sala principal, donde estaban el resto haciendo planes para el día de la Ceremonia.
-¿Vamos a ir ahora?- preguntó Fanny brincando.
-Sólo vamos por las demás.- contesté.
-¿Qué pasa con Aurora Vulturi?- inquirió Rose.
-¿A qué te refieres?- regresó con confusión Elena.
-Hablan de ella como si estuviera prohibido.- aclaró.
Me reí.
-Claro que no, es sólo que ella se ha convertido en... Un mito, por decirlo de alguna manera.- dije, y seguí al ver las caras de confusión de todas.- Quiero decir, ella sí existió, y aún existe, pero fue desterrada de Volterra hace casi un siglo y se convirtió en una nómada revolucionaria. La última vez que la vi fue en la Guerra Civil del Sur, cuando conocí a Jasper, desde entonces nadie más ha sabido nada de ella.- aclaré.
-¿Por qué fue desterrada?- cuestionó Alice.
-Por tener ideales diferentes. Aro siempre ha querido el poder para él solo y ella sólo quiere el amor, así que, la mayoría de las veces peleaba con Aro por ello, hasta que él decidió desterrarla ya que "arruinaría sus planes para tener más poder"- respondí, haciendo comillas en la última frase.
-Eso es horrible.- intervino Fanny.- ¿Qué clase de persona hace eso?
-Aro.- respondimos con simpleza mis hermanas y yo.
Fanny se encogió de hombros.
-Sí, tienen razón.- suspiró.
Entonces comenzamos a reír todas y seguimos hasta que entramos a la sala.
En cuanto entramos, me dirigí a donde estaba mi novio y me recosté contra él. Edward me dio un beso en el tope de la cabeza y me rodeó con sus brazos, apretándome contra él. Era el cielo.
-¿De qué se ríen todas ustedes?- preguntó Hyden desde el sillón.
Fanny se sonrojó en cuanto se percató de la presencia del chico.
-Hyden... ¿Qué haces aquí?- soltó bruscamente.
Enterré parte de mi cara en el hueco entre el hombro y el cuello de Edward y comencé a reírme. Del otro lado pude ver a Kath haciendo imitaciones de ojitos enamorados y a Elena y Alice suspirando como enamoradas mientras Rose se reía con la mano en la boca. Mi pobre amiga se veía tan apenada y nerviosa como un cachorro chihuahua.
Fanny nos mandó una mirada fulminante a todas y le soltó un golpe a Elena, que era la más cercana a ella, en el brazo, lo que provocó que nos riéramos más.
-El Rey me invitó a ir con ellos por los trajes para la ceremonia.- contestó.
-¡Oh!- exclamó mi amiga.- Eso está bien.
Fanny carraspeó y se colocó una mano la nuca incómodamente.
-Bueno, nosotras veníamos por las demás para ir a ver a la modista.- sonreí, intentando cortar la incomodidad de mi amiga.
-Melany y Andrea se fueron hace una hora con Amanda y Antonella.- nos informó mi papá.- Iban a visitar a sus padres después de ver a la modista.
-¡Oh, bueno!- exclamé.- Entonces supongo que podemos irnos...
Miré a las chicas buscando su aprobación.
-Sí, claro, no tenemos nada más que hacer...- respondió Rose.
Elena, Alice y Kath asintieron y Fanny jugaba con Hyden a descubrir quién se daba la mirada más dulce.
Sin poder evitarlo, me reí.
-Creo que Fanny si tiene que hacer.- murmuré lo suficientemente alto para que me escuchara.
Ella levantó la vista y me miró, se sonrojó aún más.
-Uh... N-no... Po-podemos irnos.- soltó con tartamudeos.
Todos soltamos una carcajada y Hyden la miró con adoración.
-Vámonos antes de que le dé un aneurisma.- se rio Elena.
Me levanté de mi cómodo lugar junto a Edward y me incliné para despedirme. Junté nuestros labios en un ligero roce que envió estremecimientos por todo mi cuerpo. Nos quedamos unos segundos disfrutando de eso, del roce, de la calidez y, después de unos segundos, nos separamos.
-Te veo más tarde.- susurré sobre sus labios.
-Vayan con cuidado.- musitó, dejando otro pequeño beso en mis labios.
Finalmente me enderece y, después de darle una sonrisa, caminé hacia mis amigas.
-Recuerden: la vestimenta es blanca.- les dijo Kath a los chicos.
Un coro de "lo sabemos" se levantó después de las palabras de mi hermana y nos reímos todos.
-Pues vámonos.- indicó Alice.
Salimos de la sala y recorrimos el largo trayecto hasta la puerta principal entre risas y codazos. Salimos del palacio y estábamos caminando hacia el carruaje cuando, de repente, un fuerte viento azotó nuestros cuerpos.
Katherine, Elena y yo nos miramos extrañadas.
-De repente comenzó a hacer frío.- musitó Alice.
-Ese viento no es lo normal...- susurró Elena.
-No, el viento no presagia nada bueno.- declaró Kath, comenzando a subirse al carruaje.
Miré en dirección al viento, al norte, mientras mis amigas comenzaban a subir y pude apreciar una figura negra, caminando hacia nosotras, una figura que todos conocíamos bien pero que nunca imaginamos volver a ver...
-Creo que la invocamos...- murmuré. -
¿Bella?- me llamó Kath desde dentro del carruaje.
-Dame un segundo.- dije.
Comencé a caminar hacia la figura negra y, cuando estuve cerca, me detuve, al igual que ella.
-¿Qué haces aquí?- cuestioné.
-¿Esa es tu manera de recibir a todos? - se rió musicalmente.- No entendiendo porque te idolatran, entonces.
-Creímos que nunca volverías.- musité.
-Sí, bueno, ese era el plan pero la pelea llamó y tengo una buena recepción.- sonrió.
-No era la pelea, éramos nosotras hablando de ti.- le sonreí sarcásticamente.
Ella soltó una carcajada que me hizo sonreír un poco.
-Alteza, ¿no le enseñaron que no se habla de la gente que no está presente?- exclamó.
Me reí inevitablemente.
-¿Aury?- preguntó Elena, detrás de mí.- ¡No es posible!
-¿Tan extraño es verme por aquí?- preguntó a nadie en específico.
-Solo un poco.- le respondí.
-¿Vas a ayudarnos en la pelea?- preguntó Katherine.
-¡Por supuesto!- exclamó Aury.- Lo vi.
-Vengan, vamos adentro, tenemos cosas de qué hablar.- dijo Kath.
-¡Vamos! No estropeen sus planes por mí, ¿a dónde iban?- musitó Aury.
-Con la modista del pueblo.- respondió Alice animadamente.
-Vamos por los vestidos para la ceremonia.- especifiqué sonriendo un poco.
Estaba absolutamente sorprendida, quiero decir, de todas las personas del mundo a la que menos esperaba ver era a Aury Vulturi. Se había ido de Odette hace casi un siglo y nadie había vuelto a saber de ella. Ella era la chica que casi penetra la energía de La Luz.
-¡Oh! ¡La ceremonia!- exclamó.- Qué adorable momento.
-Pero no podemos irnos sin saber que hacer contigo.- aclaró Kath.
-¡Claro que pueden! ¡Yo iré con ustedes!- casi gritó.- Y después hablaremos con su padre.
-No podemos irnos sin informarle a papá que estás aquí.- repitió mi hermana mayor.
-Claro que podemos.- sonrió Aury.- Ya lo vi, así que deja de alegar, Katherine, y preséntame a tus amigas.
Me reí.
-Chicas, ella es Aurora Vulturi.- presenté.- Aury, ellas son Alice, Rosalie y Fanny.
Ellas la miraron con los ojos como platos.
-¿Ella es la Aurora Vulturi?- preguntó Fanny, remarcando "la".
Asentimos.
-La única y la original.- soltó Aury.- Mucho gusto.
-Bueno, si ya terminamos, debemos irnos.- dijo Elena.- La modista nos espera.
-¡Oh! Cierto.- exclamé.
-¿Que? ¡No!- gritó Kath.- No podemos irnos sin decirle a papá que Aurora Vulturi está aquí.
Para cuando mi hermana terminó de hablar, ya todas estaban en el carruaje subiendo.
La toqué del brazo, intentando calmarla.
-Vamos, tranquila, no hará destrozos, es de las nuestras.- le dije.
-Sí, lo sé.- suspiro Katherine.- Anda, vamos.
Nos subimos al carruaje con las demás y emprendimos hacia el pueblo. En el camino, Aury nos platicó mucho de los lugares donde había estado, había pasado su último siglo en la dimensión de Alice, Rosalie y los demás y había ido de país en país hasta ese momento.
-¿Cómo supiste lo de la pelea?- le pregunto Katherine.
-Estaba en la habitación de hotel de algún lugar cerca de Castle Combe en Inglaterra cuando tuve la visión.- comenzó a contar.- Estábamos en el palacio y teníamos lindos vestidos todas entonces comenzaban a atacar, después estábamos en un bosque y todos peleaban. Yo estaba ahí, así que no perdí tiempo, creé un portal y aquí estoy.
-Y... ¿Éstas segura de que quieres hacerlo?- preguntó Elena.- Ya sabes... Él es...
-Claro que estoy segura.- respondió con brusquedad.- Él no dudo cuando me desterró.
Elena bajó la mirada, seguramente sintiendo el conocido odio por Aro que todos sentíamos. Después de eso, el resto del camino fue en silencio, Alice, Rose y Fanny no tenían idea de lo que pasaba y el resto de nosotras sabíamos que el tema era demasiado delicado para ser tocado y que debíamos dejarlo estar.
Cuando llegamos, bajamos del carruaje una por una y de inmediato nos relajamos, comenzando a platicar de las cosas que nos habían pasado y de los horribles pero graciosos vestidos que algunas chicas pedían, quiero decir, princesas o no, éramos siete chicas y, además, éramos amigas, por supuesto que teníamos que criticar un poco.
Entramos a la pequeña cabaña llena de máquinas de coser y maniquíes.
-¡Branwen!- llamó Elena.- ¡Estamos listas!
-Elena, se amable.- la regaño Katherine.
Nos reímos.
Un destello apareció de repente y se fue haciendo más y más fuerte hasta que quedó convertido en una chica de cabello muy rizado y alborotado con pequeñas flores enredadas en él, rasgos muy finos y ojos azul obscuro, era delgada, alta, de tez blanca y enormes alas transparentes y brillosas en su espalda. Llevaba un vestido a medio muslo color blanco, con encaje y de tirantes finos. Iba descalza, por supuesto, como toda hada de primavera.
-¡Hola! ¡Como lo siento!- exclamó Branwen.- Estaba revisando los jardines.
-Podemos ver eso.- me reí, señalando su cabello lleno de flores.
Ella tocó su cabello con los ojos bien abiertos.
-¡Oh!- exclamó graciosamente, quitando algunas.- Siéntense, Altezas.
Kath rodó los ojos.
-Branwen, hemos hablado de esto.- musitó.- ¿Por qué nadie puede dejar afuera las formalidades?
Riéndome tomé asiento en una silla de roble. La casa en si era pura naturaleza, con ramas de árboles cayendo por todos lados y enredaderas con pequeñas y lindas flores, los muebles eran de madera de roble y las tazas de fino cristal.
-Es cierto, lo lamento.- sonrió.
Kath movió una mano.
-Ellas son Alice, Rosalie y Fanny.- presentó Elena.- Alice y Rose son las cuñadas de Bella y Fanny es una amiga, casi nuestra hermana. Y ella es Aurora Vulturi. La Aurora Vulturi.
Branwen se llevó las manos a la boca.
-Dejo de verlas varios siglos, porque ni para los vestidos vienen a verme, y pasa esto.- exclamó.-Comencemos, Bella, platícame todo.
Solté un suspiro y procedí a contarle todo, desde Stefan hasta el reciente problema de Edward y la maravillosa solución.
-Entonces, ¿es él?- inquirió sonriendo y yendo de un lado para otro buscando todo para los vestidos.
Sonreí ampliamente y asentí repetidamente.
-¡Apsveicu! (1)- exclamó.
Le sonreí aún más.
-Paldies (2)- respondí.
-Por cierto, Bella, no he podido evitar notar tu aspecto.- dijo el hada.- ¿Qué ocurrió?
-¿No te enteraste?- preguntó Elena.
-No, la temporada de la primavera me mantiene ocupada, ya saben cómo amo entrometerme en eso.- se encogió de hombros.
-Me envenenaron.- solté, sin anestesia.
-¡¿Qué?!- exclamaron Aury y Branwen.
Asentí.
-Un día llegué a mi cuarto y había una caja de chocolates en la cama, pensé que eran de Kath porque ella solía dejar cajas de chocolates en las camas se casi todos, así que me acerqué y tomé uno. Lo mordí y, mientras lo masticaba, vi que había algo rosa, lo tomé y era una nota...- conté.
-¿Qué decía la nota?- preguntó con rapidez Aury.
-"Considérate advertida"- recordé y, de inmediato, vi que sus ojos brillaron con furia.
-Sigue.- ordenó.
La miré extrañada pero seguí contando:
-De inmediato me desmayé y, cuando desperté, Carlisle, el padre de Alice y Rose me dijo que había sido envenenada con una gran cantidad de Belladona y que habían tenido que transformarme en mortal para poder aplicar el antídoto.- conté rápidamente.
-¡Eso es espantoso!- exclamó Branwen.- ¿Entonces ahora eres mortal?
Asentí.
-¿Quién te enveneno?- cuestionó Branwen.
Miré a Aury, con miedo de decir el nombre.
-Dilo, Bella, sólo confirmarás lo que ya sé.- dijo con brusquedad.
-Aro Vulturi.- susurré.
Branwen se quedó paralizada un segundo y después se puso a revolotear por todos lados hablando de que sus flores necesitaban agua.
-Ahora, la Aurora Vulturi.- se volvió hacia Aury.
-Mucho gusto.- respondió ella con la barbilla alzada.
-Igualmente.- le sonrió Branwen.
Esa era ella, al ser un hada era por naturaleza grácil y bellamente amable, gustaba de ayudar a los demás y a la naturaleza.
-¿Empezamos?- inquirió estirando la cinta métrica.
Asentimos.
-¡Ideas!- exclamamos.
Todas nos sentamos en círculo y compartimos las imágenes mentales de nuestros vestidos.
-Algo atrevido este año, ¿no?- sonrió Branwen.
-Un poco.- contestó Alice.
-Bien, empecemos.- musitó.- Alice, ven aquí.
Y así comenzó con el trabajo, primero nos midió a todas de todo lo que se podía medir y después comenzó a crear poco a poco los vestidos. Dos horas y mucha plática después, los siete vestidos estaban completos.
El vestido de Alice era totalmente se encaje blanco en forma de flores, corto hasta medio muslo, con escote en "V", la parte de la espalda tenía un escote hasta la mitad de ésta y ahí tenía una simpática forma de "W" y tenía un material transparente que unía la parte de atrás con la de adelante, marcaba cada una de sus curvas.
El vestido de Elena era largo, blanco, tenía en la parte de arriba encaje y los tirante finos formaban una "X" en su espalda, la parte de abajo era de algodón y se sujetaba con un resorte en su cintura, caía en cascada hasta el suelo.
El de Kath era corto hasta medio muslo, blanco, con mangas abajo de los codos, se pegaba a su cuerpo de la parte de arriba y la falda comenzaba en la cintura con tres capas de encaje que caían una más otra que la otra. Las mangas caían bajo sus hombros y en la parte final tenían encaje.
El de Fanny era blanco también pero tenía un top con tirantes gruesos y una falda hasta medio muslo suelta, éstos estaban unidos por una capa de encaje que caía un poco más abajo que la falda. De esa manera, su ombligo quedaba al descubierto pero ligeramente cubierto por el encaje blanco.
El de Rose era blanco con mangas de encaje, hasta medio muslo, abajo tenía otro vestido strapless completamente blanco y el encaje lo recubría por los brazos, los hombros y caía un poco más abajo de la otra tela.
Aury, rompiendo las reglas, como usualmente hacía, había pedido un conjunto de top con tirantes finos, cuello "v", con unos adornos ovalados encontrados el uno con el otro, el top terminaba poco antes de su cintura. La falda iba a la cadera al piso, justo debajo de la cadera, en el centro, tenía un adorno con algunas aplicaciones, después de eso se iba dividiendo en diferentes figuras hasta que terminaba. Su conjunto era de color crema.
-Dije blanco.- le murmuré cuando se lo entregaron.
Ella sólo me guiño un ojo. Moví la cabeza, negando pero sonreí.
Mi vestido era hasta medio muslo, parecido al de Rose sólo que las mangas eran más cortas y caían abajo de mis hombros, tenía un adorno de encaje que caía abajo de mis pechos y por la manga. Por supuesto, blanco.
-¡Todos están hermosos!- exclamó Alice.
Branwen se puso una mano en el corazón.
-Sólo se necesita una idea y algo de magia.- le guiño un ojo.
Sonreímos y nos despedimos rápidamente, pues se nos había hecho tarde, con la promesa de vernos pronto.
El camino de regreso estuvo lleno de pláticas y risas, como siempre que estaba con mis chicas.
Cuando llegamos, dejamos los vestidos en mi habitación y corrimos a buscar a papá para informarle que Aury estaba con nosotros y que iba a ayudarnos. Él se mostró sorprendido al principio pero rápidamente entendió las razones de Aury, se la llevó por varios minutos a su despacho para hablar con ella en privado, pues nadie sabía la importancia de ella en las filas de los Vulturi. Cuando salieron, las lágrimas brillaban en los ojos de Aury pero, como la mujer fuerte que era, no las dejó caer y la tristeza predominaba en las facciones de papá. Era algo duro para todos pero, sin duda, más para ellos dos que para cualquiera.
El día se nos fue en un santiamén, el día siguiente era el recordatorio de la ceremonia en el pueblo y, tres días después, el Día de la Unión.
Ya en la noche, corrí a mi habitación por un pijama y, de ahí, me dirigí al cuarto de Edward para pasar tiempo con él. Con tanto ajetreó casi no lo había visto y lo había extrañado en el día.
Entré a su cuarto, tarareando una de mis canciones y lo encontré recostado con los pantalones de su pijama puestos.
Me sonrió cuando me vio y yo brinqué con emoción sobre él.
Ambos reímos cuando caí en el colchón junto a él. Me levanté sobre mi codo izquierdo y lo besé como no había podido hacerlo en todo el día, me regresó el beso con entusiasmo y aferró mi cintura con sus manos.
Como últimamente nos había pasado bastante, el beso comenzó a subir de intensidad y me encontré deseando más y más de él. Quiero decir, yo sabía lo que era atracción sexual por que la sentía con Ed desde que lo había conocido pero nunca había sentido tal deseo, era como si me prendieran fuego y éste me consumiera completa. Así que, siguiendo ese fuego, terminé sobre él, presionando tu nuca para acercarlo más a mí y él presionando mi cintura con una mano y mi cadera con la otra.
Algo de razón quedó en él y se separó lentamente.
-Esto se nos está yendo de las manos.- susurró entrecortadamente.
Asentí, tomando una respiración profunda.
-Creo que tienes razón.- me reí.- Pero no me arrepiento.
-Ni yo.- rio roncamente.
Me bajé de su regazo y puse mi cabeza en su pecho, él me rodeó con su brazo y me apretó a su costado.
-¿Qué tal tu día?- le pregunté como buena novia.
-Muy cansado pero bien, bueno, no tanto porque no te tuve a mi lado.- respondió.- Pero pasamos un tiempo agradable, fue divertido ver a tu papá presumiendo que su hija heredera estaba a un paso de casarse y que yo era el novio.
Solté un gemido y él una carcajada.
-Debió ser humillante.- solté.
-Ni un segundo.- dijo rápidamente.- Quiero decir, es agradable saber que me aprueba.
-Supongo.- me reí.- Aún recuerdo lo asustado que estabas antes de conocerlo.
-No estaba asustado.- se defendió.- Más bien, nervioso.
Me reí más fuerte.
-Por supuesto, tan nervioso que tuve que arrastrarte por la puerta del coche mientras tu decías: "Bella, es que es un Rey"- recordé.
Él soltó un bufido y eso causó más risas de mi parte.
-Mejor dime tú como te fue.- desvío el tema.
Le sonreí con ojos entornados y él me regreso una sonrisa inocente.
-Bueno, fue divertido, hablamos de todo y de nada y ver a Branwen fue más que agradable.- conté.- Fue una sorpresa ver a Aury pero, después del shock inicial, fue muy agradable, solíamos ser muy cercanas hasta que nosotras nos fuimos y, tiempo después, ella fue desterrada.
-¿Qué pasa con ella?- preguntó.- Charlie se comportó muy extraño cuando ella llegó.
-Así que, Charlie, eh...- musité, mirándolo divertida.- ¿Desde cuándo tanta confianza?
Sonrió.
-Él insistió.- aclaró.- Pero no creas que me distraes.
Me reí ligeramente.
-Es sólo que... No sé si deba hablar sobre eso, quiero decir, es su vida y fue algo muy duro.- divagué.
-Si no puedes decirme, está bien, amor, es simple curiosidad.- se encogió de hombros.
Pensé unos segundos, mientras Ed acariciaba los mechones de mi cabello. Me sentía comprometida a guardar el secreto de Aury, precisamente porque era secreto de ella, era algo que le había pasado a ella y nosotros no teníamos derecho de andar divulgando su vida pero, por otro lado, Edward era con quien quería pasar el resto de mi existencia, era en quien más confiaba en el mundo y, sin duda, era un chico excelente, sabía que él no juzgaría a Aury ni siquiera un segundo, al contrario, la entendería y solaparía cada decisión de ella, porque así era él, no veía el lado malo de las personas, si no lo bueno de cada una, por eso y por mil razones más me había enamorado profundamente de él y sólo por eso tomé la decisión de contarle.
-Aury es la hija de Aro.- susurré.
Perdóname, Aury, él va a entender, pensé.
-¿Qué?- preguntó sorprendido.
-Aury es la hija de Aro, por eso ella es tan importante en sus filas.- dije más alto.- Es una vampira, hechicera y sirena, como Kath, Elena y yo, es un rasgo que las hijas de la familia real tienen porque Odette así era, sólo las mujeres nacen híbridas. Ella es nuestra prima y su propio padre la desterró.
-¿Por qué lo hizo? ¡Es su hija!- exclamó mi novio.
-Aury siempre ha sido diferente a Aro, él quiere poder y sólo poder y tal vez venganza, ella sólo quiere encontrar a alguien que la ame y quiere vivir en paz, sin guerras.- le dije.- Así que, desde que cumplió los 15 peleaba con Aro todo el tiempo por eso.
"Un día, ella arruinó uno de los planes de él al unirse con el pueblo y no con el dictador, así que él la desterró."
-¿Él puede hacer eso?- preguntó.- ¿No necesita la aprobación de tu padre?
Negué con la cabeza.
-Aro sólo la desterró de Volterra, que es el único lugar donde él tiene poder.- expliqué.- Aury no puede pisar Volterra pero si Odette, Atlántica, Biggertown, Wolf Kingdom, Waverly y Slightly, solo que ella decidió irse. Cuando papá se enteró de lo que había hecho Aro, pelearon y eso causó aún más fricciones entre ellos.
-Es increíble.- resopló.- ¿Cómo fue capaz de hacerle eso a su propia hija?
-Aro es capaz de eso y más.- murmuré.
Ed asintió.
-Envenenar a su sobrina.- recordó con los dientes apretados.
Sentí su agarre endurecerse.
-Matar a su cuñada.- solté.- Estoy segura de que él mato a mi mamá.
Edward levantó mi rostro hacia el de él.
-Escucha, Bella, si él mato a tu madre, te juro que lo mataré.- prometió mirándome a los ojos.
-No, tu no vas a marcar tu alma por él.- sentencie.- Yo lo voy a matar, Edward.
Negó con la cabeza.
-Era mi madre, Ed.- lo interrumpí cuando comenzó a hablar.- Ella era todo para mí, para Kath y Elena, para papá, y él nos la quitó por su deseo de más. Nadie más va a matar a Aro, sólo yo.
Edward se sorprendió por la fuerza en mi voz pero su rostro se suavizó cuando vio las lágrimas luchando por caer de mis ojos.
-No tienes idea de cuando te amo, Bella.- susurró.- Y cuanto te admiro, eres la mujer más fuerte que he conocido nunca.
-Yo también te amo, Ed, demasiado.- dije en el mismo tono.- Y no puedo dejar que manches tu alma por alguien como Aro.
-Yo no quiero tu manches la tuya, Bells.- exclamó.- No cuando eres tan buena.
Le sonreí.
-Bueno, hagamos una promesa.- le susurré.- Ninguno matará a nadie, sólo si es en defensa propia o de alguien más.
Edward sonrió.
-Prometido.- afirmó.
-Tienes que sellar el pacto.- me acerqué a él.
-¿Cómo sellaremos el pacto?- sonrió.
Le regresé la sonrisa y, sin decir nada más, lo besé. Me regreso el beso con tranquilidad y, a los pocos segundos, nos separamos.
-Vamos a dormir, hermosa.- dijo.
Asentí. Me dio un beso en la frente y nos acomodamos. A los pocos minutos, ya estábamos dormidos.
Finalmente era el día de la Ceremonia de la Unión, algunos corrían emocionados de un lado a otro y otros, como Rose y yo, estábamos más que aterrados.
Alice se había encargado de levantarnos a todos temprano para arreglarnos y estar presentables a tiempo para la ceremonia a las nueve de la mañana.
En este momento, estábamos todas atrincheradas en mi habitación poniendo vestidos y arreglando cabellos, aún que la mayoría, si no es que todas, lo llevábamos suelto.
-Tenemos veinte minutos para llegar.- informó Aury.- ¿Nos dará tiempo?
-¡No!- exclamó Kath.- Tardamos exactamente eso sólo en bajar la colina hacia el pueblo.
-Bueno, definitivamente eso no es bueno.- musitó Alice.
-Cállense, me están estresando.- soltó Rose, acomodándose el vestido.
-¿Estamos todas listas?- pregunté, jalando los zapatos para que entrarán.
-Me parece que si.- levantó la mano Fanny.- Yo estoy lista.
-Y yo.- secundaron Elena, Kath, Rose y Aury.
-Yo estoy lista.- afirmé.- Bien, somos mayoría. ¡Vámonos!
-¡No!- exclamó Alice.- ¡No encuentro los zapatos!
-Revisa bajo la cama.- sugirió Elena.
Y así todas comenzamos a buscar los zapatos de Alice.
-¡Los tengo!- exclamó Kath, cinco minutos después.
Alice se puso los zapatos rápidamente y bajamos corriendo hasta la sala principal, arreglándonos los últimos detalles las unas a las otras.
En la sala ya estaban todos los chicos, papá y Hyden incluidos, listos.
Cada una se fue con su respectiva pareja, incluso Fanny y Hyden, a pesar de no estar juntos.
El camino fue una combinación de emoción y terror. Por supuesto, los chicos estaban emocionados por el hecho de conocer algo nuevo pero, por otro lado, también estábamos aterrados, ya que no teníamos ni idea de lo que iba a pasar.
Había dos opciones en esa ceremonia: o salías unido o no. Y, si obtenías el "no", entonces se abría un mar de posibilidades: no era tu indicado, aún les faltaban cosas por vivir, problemas por enfrentar, etc. Y nosotros en específico, estábamos aún más tensos por los resultados, ya que se nos avecinaba una guerra que prometía únicamente cosas sangrientas. ¿Cómo no estar nerviosos y aterrados?
-¿Todo bien?- me susurró Edward al oído.
Asentí.
-Supongo, estoy algo nerviosa.- le respondí.
-¿Por qué?- me interrogó con curiosidad.
Suspiré.
-Bueno, me da un poco de miedo que no seamos elegidos porque eso significaría que aún tenemos cosas por las cuales pasar y…- tomé un respiro.- En realidad no quiero saberlo.
Edward me acarició la mejilla con delicadeza y sonrió.
-Bella, no importa si aún tenemos que pasar por cosas malas o ya cubrimos nuestra cuota, vamos a estar juntos pase lo que pase.- respondió mirándome a los ojos.- Nunca me voy a volver a separar de ti, lo juro. Y, lo que sea que pase en esa ceremonia, vamos a afrontarlo juntos.
Había tanta seriedad en sus ojos y tanto amor que, de inmediato, me tranquilice. Él tenía razón, íbamos a enfrentar cualquier cosa que se nos pusiera enfrente juntos, con el amor que nos caracterizaba, porque éramos uno solo.
-Te amo.- susurré.
-Te amo.- respondió con los ojos brillando.
Y entonces me besó y se sintió perfecto, como siempre que estábamos juntos. Estábamos destinados a ser Edward y Bella, solo nosotros en nuestro perfecto mundo.
Sabía que, mientras estuviéramos juntos, el mundo podría caerse en mil pedazos pero nosotros no. Y eso era lo hermosos de nuestro amor.
(1) Felicidades en Letón.
(2) Gracias en Letón.
Hola, guapuras de mi alma! Cómo están? Yo estoy bastante alterada, la verdad, les platico el chisme completo. Pues verán, estuve súper metida en el colegio porque, como ya les había comentado, tenía la oportunidad de una beca en una de las mejores universidades de México y pues afortunadamente lo conseguí! Y me dieron el 40% de beca! Eso me emociona mucho y ahora estoy inscrita en esa universidad pero me altero muchísimo porque me da terror no estar a la altura y todo eso! Además estamos hablando de mi futuro y me pone muy nerviosa! Pero, dejando eso de lado, estoy super emocionada por estar actualizando de nuevo, de verdad espero que les guste el capítulo la verdad es que no soy muy romántica y este capítulo iba a ser mucho más largo pero me iba a tardar más y aun no tengo bien planeado como voy a querer los escenarios entonces va a estar dividido en dos partes! El siguiente capítulo va a tener la famosa ceremonia y uno que otro (muchos) ataques de amor y romanticismo!
Le quiero agradecer a Vero Grey Cullen, por estar siempre ahí cuando la necesito, incluso cuando mando inbox que dicen. "Cómo te imaginas una boda Avatar?" y por presionarme para tener los capítulos. ¿Cómo se imaginan ustedes una boda Avatar? Jajaja.
También muchas gracias a Marianella Cullen por creer en mi a pesar de las cosas que Vero dice en el grupo todo el tiempo, te quiero, chica!
Y, finalmente, muchas, muchas gracias Bianca S, por darle vida al personaje tan increíble que es Aury Vulturi, no tienes idea de lo divertido que fue hacer los diálogos, muchas gracias!
Bueno, eso es todo, como ven, tenía mucho que decir, pero ahora que ya dije todo me voy! Jajaja, muchas gracias a todas las que siguen esta historia y que me siguen apoyando a pesar de mis desapariciones, no saben lo importante que son todas ustedes para mí, no las cambiaría por nada del mundo! Las amo con todo mi corazón!
Dejen sus hermosos comentarios!
Alexa Swan de Cullen*
