Disclaimer: Soul Eater no me pertenece (ni me pertenecerá, hay que aceptarlo), es del gran Atsushi Okubo, la historia es totalmente mía y de mi loca cabeza que cada día me sorprende más.

¡Otro capítulo más!


Bloody Love

Cap. 18 Destino Sangriento

Maka POV

… Y con el corazón en la garganta, di un paso a mi destino final…

Con la mirada baja, comencé a caminar hacia donde se encontraba mi futuro esposo. Un nudo se formó en mi garganta, y mis pies los sentía como si fuesen de plomo. A mi lado, Blair miraba sin mirar hacia enfrente, lo más seguro es que estuviera pensando en cómo escapar de allí.

Suspiré, pero di un respingo tan pronto sentí como alguien sujetaba mi mano izquierda.

Ya había llegado junto a Asura.

Blair se encaminó hacia una de las bancas, donde se sentó y me miró fijamente. Todos me miraban igual que ella, por lo que no pude evitar sentirme un poco cohibida y nerviosa. Asura me sonrió de manera triunfal y me acercó discretamente hacia él, aunque eso no evitó que Gopher lo viera y me matara – literalmente – con la mirada.

Justin carraspeó un poco para llamar nuestra atención.

- Bien, queridos hermanos y hermanas inmortales, estamos reunidos aquí para celebrar la unión de nuestro rey, Asura, con la humana Maka. Ambos han sido bendecidos…

Suspiré mientras miraba sin mirar hacía algún punto lejano en el bosque que se encontraba en los límites del jardín, dejando así de escuchar el estúpido sermón que Justin estaba diciendo sobre la boda. Mi mente comenzó a mostrarme imágenes de mis recuerdos, logrando así tranquilizar un poco mis nervios.

Recordé las tardes felices con mis amigas y con mis hermanas – porque a pesar de todo, seguía considerando a Liz y a Patty como mis hermanas –, y por un instante, no pude evitar preguntarme como se encontrarían ellas ahora. También recordé a los chicos, y mi corazón dio un vuelco, haciendo que mis ojos se perdieran en mi cintura. Podía sentir, a pesar de tener la tela del vestido como escudo, el frío que emanaba la empuñadura de oro de aquella daga mortal.

¿Cómo podría enterrársela a Asura en el corazón? No sería nada sencillo, él tenía mejores reflejos que yo, y sobre todo, era más fuerte y rápido. Dudaba poder lograrlo, pero si no lo hacía yo…

No quería pensar en eso, lo mejor que podría hacer ahora era imaginarme las mil y una formas para lograr derrotar a Asura sin morir en el intento.

Perdí el hilo de tiempo en el cual mi mente divagó en temas triviales, hasta que al fin, una pequeña frasecita resonó en mi cabeza.

- Asura-sama, ¿acepta a Maka Albarn como su esposa, para ayudarla en los momentos difíciles, amarla y estar a su lado durante toda la eternidad? – preguntó Justin serio.

- Acepto – murmuró Asura con una sonrisa triunfante.

- Y tú, Maka Albarn, ¿aceptas a Asura-sama como tu esposo, para ayudarlo en los momentos difíciles, amarlo y estar a su lado durante toda la eternidad? – me preguntó.

Pronto el lugar se llenó de siseos y gruñidos por parte de las vampiresas – ¿Y por qué no? También Gopher gruñó al escuchar eso –. Apreté con fuerza el ramo de rosas negras que se encontraba entre mis manos, mientras que volteaba a ver a Asura y a Blair, sucesivamente. Mi corazón latía desembocado contra mi pecho, mis piernas temblaban y mi mente no dejaba de mostrarme la imagen de la daga oculta en mi cintura…

De mí dependía el final de esta improvisada obra de teatro que se hace llamar destino, y aunque no quisiera admitirlo, de una forma u otra este terminaría en sangre, dolor e histeria.

Suspiré profundamente.

- Y-yo… yo…

Mi voz se quebró en el último momento. No podía hablar y sentía como si todo diese vueltas a mí alrededor. Asura me miró frustrado y molesto, para luego sonreírme de manera forzada e irritada y acariciarme la espalda. Di un respingo cuando sentí su mano cerca del lugar donde se encontraba la daga.

¿Acaso él…?

- Vamos Maka, no te pongas nerviosa, sólo tienes que decir una simple palabra – me dijo.

El miedo inundó mi cuerpo y mi vista se posó en Blair, quien también miraba fijamente la mano de Asura, totalmente asustada. Si él llegaba a sentir la daga… sería nuestro fin.

Tomé una bocanada de aire, y usé toda mi fuerza para lograr deshacer el nudo que se había formado en mi garganta. Ahora o nunca…

- Yo acep…

- ¡¡NO!!

Hubo más de una exclamación ahogada en el lugar. Mi corazón latió furioso contra mi pecho, para luego parar y retomar un ritmo acelerado. Pum pum pum, mis latidos resonaban con fuerza en mis tímpanos, sin embargo, eso no me impidió reconocer la voz de aquella persona.

Mi cuerpo tembló, las lágrimas se acumularon de golpe en mis ojos, mi cerebro estaba hecho un caos y mi corazón latía de alegría. Lentamente me giré, sólo para encontrarme con un par de ojos rojos como la sangre, pero que a diferencia de los de Asura, estos irradiaban amor y dolor.

Esto es un sueño…

Una extraña descarga de adrenalina recorrió todo mi cuerpo. No dudé en dar un paso hacia adelante, sin embargo, Asura me sujetó con fuerza del brazo, impidiendo que siguiera avanzando y que me reuniera con él. Volteé a verlo, su rostro estaba contraído por la furia y el odio, su agarre cada vez se hacía más fuerte, a tal punto que creí que me rompería el brazo.

- Mátenlo – siseó furioso, y antes de que me diera cuenta, todos los vampiros que se encontraban sentados se abalanzaron contra Soul en un movimiento fugaz.

- ¡¡No!! – grité horrorizada al mismo tiempo que trataba en vano de soltarme del agarre de Asura.

Con lágrimas de miedo, volteé a ver a Soul, quien simplemente tenía una sonrisa en el rostro. Un vampiro pelirrojo llegó hasta él, amenazando con cortarle la cabeza. Ahogué un grito, y justo antes de que el vampiro lograra lanzar su golpe, Soul había desaparecido, para luego aparecer detrás de él y atravesarle el pecho, logrando matarlo sin mucho esfuerzo.

Sorprendida, observé cómo él luchaba sin ningún problema contra los vampiros que lo atacaban. Logré respirar aliviada cuando Black Star apareció a su lado, junto con otros dos vampiros que no lograba reconocer. Un carraspeó llamó mi atención. Miré el tejado de la pequeña capilla, donde se encontraba Kid, mirando seriamente a Asura, quien mostró sus colmillos en señal de pelea.

- Debiste morir – gruñó Asura.

- Así cómo tú debiste mantenerte alejado de Vlad y de Astrid – respondió Kid en un siseó. Sus ojos color carmín brillaron de dolor e ira… espera, ¿desde cuándo sus ojos eran rojos y no dorados?

Asura se soltó de mí, y en un ágil movimiento se lanzó contra su hermano, quien reaccionó rápidamente y logró esquivar un golpe que le hubiera costado la vida.

Y así, la batalla comenzó. Vampiros contra vampiros, no se lograba escuchar nada que no fuesen las colisiones de sus cuerpos, los gruñidos, los siseos, las maldiciones, la piel desgarrándose con la ropa, los gritos de dolor y furia. Era todo un pandemónium, y yo me encontraba a la mitad de él. Atontada, como estaba, di un paso hacia atrás y me tropecé con el primer escalón de la capilla, cayendo de sentón al piso.

Mi mente se encontraba en blanco, tratando de asimilar todo lo que sucedía frente a mí.

Di un respingo tan pronto sentí una mano sobre mi hombro desnudo. Me encontré con un par de ojos color azul oscuro, los cuales reconocí casi al instante. Iba a hablar, cuando de pronto, Chrona me indicó con el dedo que no hiciera ruido. Asentí, y sin darme tiempo de reaccionar me cargó sobre su hombro, para luego salir corriendo de allí.

Cerré los ojos en un intento de no marearme. El aire golpeaba con fuerza sobre mi rostro y mis brazos se aferraban con fuerza de la cintura de Chrona. No supe cuánto tiempo estuvimos así, ni cuánto nos alejamos del campo de batalla, hasta que de pronto ella me depositó con cuidado sobre el suelo. Estábamos a la mitad de un pequeño claro en el bosque.

La miré, ella me miró, y sin pensar en nuestros actos, nos abrazamos con fuerza. Lloré sobre su hombro, mientras que ella me acariciaba la cabeza, tratando así de calmarme. Me sentí estúpida, pero ya no podía aguantar más las lágrimas de dolor que se acumularon dentro de mí. Chrona me apretó con más fuerza contra su cuerpo, envolviéndome en un protector abrazo, sin embargo, después de un pequeño tiempo sentí como sus músculos se tensaban y escuché como un rugido comenzaba a formarse en su pecho.

Asustada, volteé a ver hacia donde Chrona miraba. Una vampira de cabello morado miraba a Chrona con rabia, mientras que se preparaba para saltar contra nosotras. Tardé en reconocer su rostro, y tan pronto lo hice me separé de mi amiga para interponerme entre las dos, mirando fijamente a la recién llegada.

- ¡No, Blair, Chrona es mi amiga, ha venido por mi! – le dije mientras alzaba los brazos en forma de escudo.

Blair pareció relajarse un poco, pero Chrona no parecía del todo convencida.

- ¡Chrona, Blair está de nuestro lado, ella no es cómo los otros! – le dije desesperada.

- ¿Estás segura? – preguntó sin despegar la mirada de Blair.

- Sí – respondí a instante.

Ella pareció pensárselo durante un momento, para luego suspirar derrotada. Se levantó del suelo y miró fijamente a Blair con una mirada seria.

- Tratas de pasarte de lista y te mato – le advirtió.

- De acuerdo – acepto Blair, para luego acercarse a mí y abrazarme –. Tenemos que huir ya, Asura-sama se ha metido a pelear junto con los demás vampiros del clan y los licántropos; sus amigos y el lobo que trajeron consigo no durarán mucho si Asura usa sus poderes sobre ellos.

- Ahora que lo mencionas Blair, ¿cuáles son los poderes de Asura? – pregunté confundida.

- Kid nos dijo, puede bloquear todos los demás dones, no importa si son mentales o físicos, es por eso que puede desaparecer su presencia y hacer vulnerables a sus enemigos – me dijo Chrona seria.

Una carcajada se escuchó a lo lejos.

- Vaya, creo que Kid te mantiene informada – susurró Asura mientras comenzaba a salir de entre los árboles.

Blair y Chrona se posicionaron frente a mí de manera protectora, ambas mostrando sus colmillos entre gruñidos y siseos. Asura ni se inmutó ante la advertencia, camino a paso lento hacia nosotras con una gran sonrisa en el rostro.

- ¿Saben? No deseo muertes en vano, entreguen a Maka y podrán salir de aquí con vida, se los prometo… pero… si se oponen, deberán enfrentar las consecuencias.

- No me asustas – le dijo Chrona divertida, la miré sorprendida.

- Mocosa… - gruñó él mientras la miraba fijamente.

El duelo de miradas duró unos segundos. Sorprendida y atónita, observé como el rostro de Asura pasaba de estar confiado a tener la duda dibujada sobre él. Chrona río, y con la punta de su dedo índice tocó ligeramente su sien derecha.

- Copio los dones, ¿sabes?, mientras yo esté aquí, no podrás usar tu don sobre otros.

Asura gruñó, y lo próximo que vi fue cómo se abalanzaba contra nosotras.

Sin embargo, un muchacho de cabellos blancos como la nieve impidió que él se acercara a más de dos metros de Chrona. Asustada, observé como Soul y Asura se batían a duelo en una extraña y sincronizada danza mortal, de la cual, sólo uno de los dos podría salir vivo. Otros dos vampiros aparecieron en el prado, por lo que a Blair y a Chrona no les quedó de otra más que separarse de mí e ir a pelear contra los recién llegados.

Las peleas que se desarrollaban frente a mí eran más peligrosas y mortales de lo que hubiera podido imaginarme, pero sin duda, la que me ponía los nervios a flor de piel era la de Soul contra Asura. Ambos peleaban de una manera brutal, en cada choque que sus cuerpos tenían me dejaban ligeramente aturdida.

Cuando al fin logré despejar un poco mi mente, la imagen de la daga en m cintura reapareció. Tanteé sobre el listón, y cuando comprobé que la daga seguía allí, me levanté de mi lugar…

… Sólo para recibir un gran golpe en el pecho, el cual me lanzó contra el árbol más cercano, logrando así desorientarme más de los que por sí ya estaba.

Miré a mi atacante. Gopher me mostraba los colmillos furioso, mientras que su cuerpo adoptaba la postura para saltar hacia mí y matarme de un solo golpe. Al sentir que mi vida corría peligro, la adrenalina volvió a recorrer mis venas, sólo que de una manera más potente. Me sentía… viva… diferente…

Sonreí mientras me levantaba del suelo y rasgaba uno de los costados de la falda de mi vestido para tener mejor movilidad con él, me quité las zapatillas, y con una sonrisa le indiqué a Gopher que me siguiera, para luego salir corriendo del lugar.

Reí a carcajada limpia cuando sentí la velocidad que tomaba en mi carrera y al darme cuenta que no me tropezaba o me golpeaba contra algo. La adrenalina aumentó, y más aún cuando Gopher me alcanzó e intentó golpearme, aunque logré esquivarlo a tiempo para disgusto de él.

Frené de golpe, y sin darle tiempo de reaccionar le di un puñetazo en la cara, cerca del ojo. Las líneas rojas que tanto había extrañado volvieron a aparecer sobre su cuerpo, y el instinto asesino reapareció en mi, listo para salir de mi cuerpo. Gopher rugió y se lanzó contra mí, pero volví a esquivarlo y a golpearlo.

La lucha era pareja, yo no tenía muchas habilidades como luchadora, pero mi instinto me decía cuándo y cómo atacar. Claro que también resulté herida, él había logrado hacerme un corte en la mejilla y en el brazo derecho, y por el dolor que sentía en mi pecho, tal vez tenía más de una costilla rota. Pero eso no importaba, mientras pudiese seguir luchando no me daría por vencida.

Me petrifiqué cuando escuché un gruñido animal a mis espaldas. Lentamente me giré, solo para encontrarme con los ojos negros de un enorme lobo color pimienta, el cual se encontraba medio oculto entre los arbustos.

Maldije a mis antepasados por no ser cazadores de hombres lobo.

El licántropo ladró, para luego lanzarse contra mí. Era mucho más rápido que Gopher, por lo que me era aún más difícil tener que escapar de los dos. Tenía que cuidarme de las garras y colmillos de Gopher, así como de las fauces del lobo.

En un momento de distracción, el hombre lobo aprovechó y me golpeó fuertemente con su cola, lanzándome unos metros lejos de ellos. Fui detenida por una enorme roca, la cual se cuarteó ante el golpe. Escupí un poco de sangre, la cual el vampiro ignoró olímpicamente. Estaba desorientada, y la adrenalina comenzaba a desaparecer poco a poco de mí…

- Prepárate a morir, alimaña – siseó.

Cerré los ojos, esperando el golpe final… el cual nunca llegó.

Logré mirar a tiempo como Kid aparecía sólo para frenar el ataque de Gopher y golpearlo fuertemente en el estómago, lanzándolo contra el licántropo, el cual cedió ante la fuerza del golpe y se derrumbó herido.

Kid me miró alegre y aliviado, para después sonreírme. Yo le regresé la sonrisa y lo miré fijamente. Estaba herido y tenía la camisa ligeramente destrozada, pero eso no parecía importarle mucho ahora. Desvié la mirada tan pronto un fuerte ruido se escuchó a lo lejos, miré como Soul se estrellaba contra un árbol, el cual cedió ante el choque. El miedo me invadió nuevamente, pero este creció más al ver como Asura se acercaba a paso lento hacia Kid y a mí. También estaba herido, pero no se veía agotado.

- Quítate, Kid – gruñó.

- No esta vez, hermano – respondió Kid.

Asura rugió.

- ¡¡Ella es mía, ella me pertenece!! ¡¡No volveré a perderla como perdí a Astrid y a Rossette!!

- ¡¡Entiende que ellas nunca te amaron ni te amarán, que eso que sentías hacía ellas era pura obsesión enfermiza y no amor!!

- ¡¡Cómo si hubiera mucha diferencia entre las dos cosas!!

- ¡¡La hay!! ¡¿Qué acaso nunca notaste como eran los sentimientos de Vlad hacía Astrid?! ¡¡Él sí la amaba, y por tu egoísmo murieron los dos!!

Otro rugido se escapó de los labios de Asura, quien se abalanzó contra Kid. Este último tampoco se quedó atrás e imitó a su hermano. La pelea continuó, pero ahora, a diferencia de la pelea en el gimnasio de la escuela, Kid estaba al nivel de Asura. Cualquiera de los dos podría ganar.

Antes de que la pelea llegara a su clímax, sentí unos brazos fríos y pétreos envolviéndome con ternura y suavidad. Alcé la vista, sólo para encontrarme con un par de ojos rojos como la sangre que me miraban alegres y con ternura. Sonreí, al mismo tiempo que alzaba una mano y le acariciaba con suavidad su mejilla, tratando de comprobar si era un sueño o no.

La sonrisa que Soul me dedicó me indicó que esto era la realidad.

- Vámonos de aquí.

No me dio tiempo de reaccionar. Tan pronto él había dicho eso ya nos encontrábamos en una carrera hacía algún sitio lejos de Asura y los demás vampiros.

Me aferré a su playera mientras ocultaba mi rostro en su pecho. Por un breve instante, me di el lujo de embriagarme con su fragancia masculina y de sentirme segura entre sus brazos. Lo había extrañado como no tenía idea, y sentía que volvía a vivir ahora que él estaba a mi lado.

Sin embargo, Soul paró su carrera de golpe. Ambos caímos al suelo cuando él piso mal una de las ramas del árbol que estaba brincando. Rodé entre el césped crecido cuando él me soltó, haciendo que mis heridas se quejaran y gimiera de dolor. Como pude, volteé a ver a Soul, y horrorizada, observé como Asura y Gopher se acercaban hacia él.

Recordé que Gopher podía infligir dolor con su mente, y maldije mentalmente el hecho de que Chrona no estuviese cerca.

- Gopher, encárgate de mi hermano antes de que se acerque – murmuró Asura.

- Pero Asura-sama…

- ¡Haz lo que te ordeno!

Gopher asintió, para luego desaparecer entre los arbustos.

Asura se acercó a Soul, quien aún seguía inmóvil en el suelo. Traté de pararme, pero mi tobillo comenzó a dolerme. ¿Cuándo me lo había lastimado?

- Tú… eres igual que Vladimir… ambos me han causado más de un problema en su patética existencia, pero ahora, no dejaré que ustedes ganen – siseó, y para horror mío, lo pateó con fuerza en el estómago.

Soul fue a parar contra una roca, la cual se destrozó ante el impacto. A Asura no le bastó ese golpe, volvió a acercársele y a propinarle una patada. Una tras otra tras otra. Grité, le pedí que parara, e incluso intenté levantarme para poder ayudarlo, pero mi cuerpo me lo impedía.

Gruñí, molesta conmigo misma. Me sentía impotente, débil, inútil… ¡tenía que hacer algo! ¡Tenía que ayudarlo!

Otra descarga de adrenalina inundó mi cuerpo, y sin pensármelo dos veces me impulsé con mis manos para levantarme. Saqué la daga del listón y la empuñé en alto, al mismo tiempo que Asura se alejaba de un Soul malherido. Un relámpago inundó el cielo, al mismo tiempo que las líneas se marcaban con fuerza sobre la piel del vampiro.

- ¡¡ASURA!! – grité.

Él se giró a verme, y tan pronto lo hizo, enterré el puñal sobre su corazón… o donde debía de estar su corazón.

Asura me miró sorprendido, yo le regresé la mirada llena de rabia y de odio, al mismo tiempo que encajaba más el arma sobre su pecho. Poco a poco vi como su piel comenzaba a oscurecerse, y como su cuerpo iba desapareciendo lentamente en un montón de cenizas. Antes de que él desapareciera por completo, me dedicó una sonrisa.

- Y al final… el destino será el mismo de siempre…

La daga cayó al suelo en un golpe seco tan pronto la última ceniza desapareció en el aire.

Un enorme peso desapareció de mí, mi corazón se tranquilizó y la adrenalina dejó de correr por mis venas. Suspiré varias veces, hasta cerciorarme que esto no era un sueño, si no la realidad. Volteé a ver a Soul, quien comenzaba a levantarse del suelo con una sonrisa. Yo también le sonreí, y sin pensármelo mucho, me encaminé hacia él…

…. Pero lo que pasó en ese instante, fue tan rápido que no me dio tiempo de reaccionar…

Un rugido llamó mi atención. Me giré para ver al dueño y tan pronto lo hice, el sonido de la tela y de la piel desgarrándose se escuchó.

El dolor en el pecho, justo sobre el corazón y la sangre llegaron justo después del sonoro "clac" que se produjo en mi interior.

Antes de caer y de perder la visión, pude ver la expresión de furia y odio de Gopher, así como también un pedazo de la daga ensangrentada. Antes de perder por completo la audición, logré escuchar un rugido bestial, lleno de dolor, odio y furia, seguido de un choque ensordecedor y del ruido de la piel desgarrándose…

Antes de que todo se volviera negro y de que perdiese la conciencia, el dolor se apoderó de todo mi cuerpo, dejándome inmóvil y flotando sola en el vacío. No fue hasta ese momento en el que me di cuenta que este siempre sería mi destino, no importase cuántas vidas reencarnara. El telón se cerraría en un destino fatal impregnado por la sangre.

Y entonces, la oscuridad se apoderó de mi, dejándome completamente aturdida y desorientada…

Continuará…


Oh yeah!

¡No puedo expresar con palabras lo feliz que estoy! ¡Solo un capítulo más y llegamos al epílogo de esta historia! Estoy tan emocionada… y bien, ¿qué les pareció el cap? Sé que quedó un poco corto, pero sorry, mi cerebro no me dio para mucho, aunque me gustó como quedo, sobre todo la muerte de Asura (lo lamento Rukia-oneesama, te dije que no te gustaría como lo mataban) Y lo mejor de todo, ¡es que al fin salí de vaga-ciones! Creo que vomitaré por tanto chocolate que comí… pero valdrá la pena xD ¡Ah! Y con respecto a una duda que tenían por allí, un cardenal es como un moretón =)

En fin, muchas gracias por sus reviews, de verdad, son mi droga (?), y si quieren que esta adicta les traiga el penúltimo capítulo antes, ¡manden muchos reviews! xD y con respecto a mis otras historias pido paciencia, primero quiero terminar esta historia para continuarle a las demás.

Sin más, ¡nos leemos! ¡Bye!


¿Review?