Saludos estimados lectores. Quería subir este capítulo más temprano pero he tenido un día algo ocupado T-T...Ahora es que llego a casita pero...¡Todavía es sábado (al menos acá en mi país)!.
En fin, me alegro que les haya gustado el capítulo anterior...La verdad es que fue un poco difícil escribirlo porque tenía muchos escenarios diferentes en mi cabeza y realmente no sabía cuál escoger (lo mismo que con este capítulo), pero al final me fui por el camino que vieron...Ahora veamos las consecuencias de lo que pasó...(aunque el título prácticamente lo dice todo).
Sin más que decir por ahora, preparados para lo que viene (no se pierdan las notas de autor al final, hay algo importante que debo decirles...)
Capítulo 16: Trifurcación; secuelas de una invasión.
Observó las luces del alba aparecer por el oscuro cielo, matizando de colores rojizos y anaranjados el firmamento. Se había quedado toda la noche mirando las estrellas, aun cuando tenía estrictas órdenes de mantener reposo en cama, su cerebro no era capaz de detener la intensa actividad mental que le impedía descansar.
Su mente se ocupaba recreando una y otra vez los eventos finales del torneo. Todo había empezado tan bien, con uno de sus objetivos al alcance de su mano. No entendía dónde las cosas habían comenzado a deteriorarse tanto, hasta terminar en una invasión a gran escala sobre la aldea. ¿Por cuánto tiempo habían estado planeando el ataque Suna y Oto…Pero más importante aún, qué era Gaara y qué tanto era capaz de hacer?
Sabía que Gaara era una persona muy diferente desde la primera vez que puso sus ojos en él, pero nunca se imaginó hasta qué punto. Aun así, mantuvo la certeza de que Sakura podía ganarle. En su mente, Sakura era una kunoichi extremadamente fuerte, con un poder muy por encima del de un Genin, quizá más allá de un Chunin y un Jounin, capaz de enfrentarse frente a frente contra un Sannin y darle problemas. Así que su derrota lo dejó bastante perturbado.
Lo que no terminaba de asimilar eran aquellos últimos momentos de la pelea, específicamente aquel breve lapso de vacilación de parte de Sakura. Nunca la había visto indecisa debatiendo entre quitarle la vida o no a su enemigo. ¿Qué habría ocurrido durante el mes que estuvo ausente para provocar ese cambio en su compañera?
Por supuesto, no podía dejarse paralizar por ese cuestionamiento, ya después tendría tiempo para ponderar aquella extraña reacción; lo importante en aquel instante era que Sakura estaba en problemas y él necesitaba ayudarla, después de todo, si Gaara la mataba, ¿cómo podría probarse a sí mismo?
Esa fue su justificación para correr hacia su compañera sin reparos hacia su propia vida. Su chakra estaba extremadamente bajo después de usar dos Chidoris y su estado era deplorable, pero aun así su cuerpo protestante se movió sin vacilación.
Naruto llegó primero junto a Sakura y logró rescatarla, pero por alguna razón el rubio idiota parecía desconectado de la realidad. Gaara llegó incluso a ponerse detrás del rubio sin que él se diera cuenta siquiera. Por suerte pudo llegar a tiempo para bloquear su ataque y evitar que impactara contra Naruto. Por algunos minutos logró mantener ocupado a Gaara mientras intentaba hacer reaccionar a su compañero sin mucho éxito.
Mientras tanto, Gaara se volvía cada vez más fuerte y rápido, terminando por transformarse en una criatura que parecía una escultura hecha de arena. Un manotazo de su enemigo lo terminó por derribar en dirección al lugar donde Naruto se había detenido luego de rescatar a Sakura. Eso pareció hacer que Naruto volviera en sí finalmente, porque de inmediato su mirada se dirigió escandalizada hacia Gaara. Aprovechó entonces para ordenarle llevarse a Sakura mientras él se ocupaba del enemigo.
La pregunta del Uzumaki en ese momento de debilidad lo tomó desprevenido, arrancándole una confesión que no pudo retractar debido a la adrenalina y el inminente peligro que corrían sus vidas. Unos ataques más de Gaara después, su cuerpo terminó por ceder y sumergirlo en la inconsciencia, del cual logró despertar minutos después para presenciar una escena que parecía fuera de este mundo.
El estadio destruido, y encima de sus escombros, dos monstruos gigantescos batallando por la dominancia, un mapache de una cola y un zorro de nueve colas. A su lado, Kakashi, Gai, y un gran grupo de shinobis, aliados y enemigos, observaban el enfrentamiento con expresiones variadas de terror marcando sus rostros; pero por ninguna parte veía rastros del Uzumaki.
Apenas pudo presenciar unos segundos antes de volver a perder la consciencia, está vez despertando muchas horas después en la cama de un hospital en la misma habitación que un durmiente Naruto. Kakashi había estado recostado en la pared leyendo su libro cuando abrió los ojos, pero inmediatamente se dio cuenta se puso en atención para preguntarle sobre su estado.
Mintió diciendo que estaba bien, porque la verdad era que sentía su cuerpo exhausto y adolorido. No quería parecer débil ni que pusieran su atención sobre su persona más allá de lo necesario, por eso rápidamente desvió la pregunta hacia el estado de sus compañeros. Kakashi le aseguró que Naruto estaría bien y que sólo necesitaba descansar, pero Sakura…Sakura ya era otra historia.
—Sakura recibió un gran daño, especialmente en sus piernas —le explicó Kakshi con una seriedad muy poco habitual en su persona—. Es muy posible que…Sakura no pueda volver a caminar.
Aquella sentencia lo dejó mudo de la impresión. Debía haber un error, se rehusaba a creer que algo así fuera cierto. Por su parte, Kakashi lo dejó sumergirse en su silencio para que pudiera asimilar mejor las noticias, excusándose para desaparecer de la habitación.
Por interminables minutos se mantuvo acostado mirando el techo, hasta que finalmente se hartó y salió de la cama en dirección al tejado, esquivando al personal del hospital que recorría los pasillos. El aire frío de la noche lo recibió cuando puso el primer pie en la azotea, pero eso no le impidió seguir avanzando hasta alcanzar un lugar que le permitiera ver el cielo con comodidad, buscando algún grado de confort en las estrellas, de la misma forma que Sakura parecía poder encontrar.
Ahí se quedó toda la noche, recordando, dándole vueltas a muchas preguntas…Si Gaara era el mapache de una cola, ¿quién era el zorro de nueve colas? ¿No se suponía que el Yondaime había derrotado al Kyubi, entonces por qué había vuelto a aparecer para luchar contra el Ichibi? ¿A dónde había ido Naruto? ¿Qué iba a pasar con Sakura ahora? Y más importante aún, ¿qué pasaría con él?
El sonido de unos pasos interrumpió sus pensamientos. Seguramente se habían dado cuenta de que no estaba en su habitación y salieron a buscarlo hasta encontrarlo en el tejado del edificio.
—Uchiha-kun —lo llamó una voz, deteniéndose detrás de su persona.
—Ya vuelvo a la habitación —respondió poniéndose de pie con algo de dificultad. Al darse la vuelta se encontró con un hombre que no parecía pertenecer al cuerpo médico de Konoha. Un estremecimiento de alerta sacudió su cuerpo al mismo tiempo que sus ojos se movían frenéticos buscando una vía de escape. No estaba en condiciones para pelear, muchos menos contra una persona que parecía tener un extraño aire de muerte.
—No hay necesidad de temer —trató de aplacar el desconocido, obteniendo un bufido del Uchiha como respuesta.
—¿Quién eres tú? —Preguntó a la vez que ideaba una forma de vengarse del descaro de aquel hombre por osar insinuar que le tenía miedo.
—Mala mía, aún no nos hemos presentado —a continuación, el desconocido hizo una pequeña inclinación y se introdujo—, mi nombre es Haruno Sato, un placer conocer al hermano menor de Uchiha Itachi.
Sasuke detuvo abruptamente todo movimiento, enfocando toda su atención en aquel hombre, el guardián de Sakura, y al parecer, alguien que conocía a su hermano.
—Te tengo una propuesta, Uchiha-kun.
Kakashi suspiró desganado. Naruto había despertado y exigía a gritos ver a Sakura, haciendo oídos sordos a las enfermeras que intentaban tranquilizarlo mientras le explicaban que la Haruno no podía recibir visitas en aquel momento.
Por otro lado, Sasuke se había escabullido de la habitación en mitad de la noche, buscando algún tipo de refugio en la azotea del hospital. Aquel comportamiento le pareció extraño, pero quizá el Uchiha estaba más afectado por las noticias de Sakura de lo que había imaginado al inicio. Con todo y la actitud de nada me importa que le gustaba proyectar a Sasuke, en el fondo se preocupaba por el bienestar de su equipo.
—Naruto, tranquilízate antes de que me des una migraña —ordenó adentrándose en la habitación, su mano derecha masajeando su sien.
—¡Kakashi-sensei! —vociferó emocionado—. ¿Sabes dónde están Sasuke-teme y Sakura-chan?
—Baja la voz que estamos en el hospital —suspiró nuevamente. Tenía tres días sin dormir, desde que todo el fiasco de la invasión terminó con la derrota de Gaara a manos de Naruto, había estado de un lugar a otro asegurándose de que no hubiera más rastro enemigo en la aldea, a la vez que asistía a reuniones de emergencia dedicadas a planificar estrategias para volver todo a la normalidad.
La Hoja no había salido tan mal parada de la invasión gracias a las precauciones del Sandaime. Las casualidades fueron mínimas, incluso en el estadio que fue donde se llevó a cabo uno de los peores enfrentamientos; los shinobis de Konoha se movilizaron rápido para evacuar los inocentes espectadores mientas otros mantenían ocupados a los invasores.
La presencia de Jiraiya y Tsunade fue vital para aplastar la invasión, asistiendo al Sandaime en su pelea contra Orochimaru, quien parecía ser el cabecilla del ataque. Ver los legendarios Sannin nuevamente reunidos con su sensei después de tantos años, lamentablemente enfrentándose en una lucha a muerte, debía ser un acontecimiento histórico. Desafortunadamente, la serpiente de Orochimaru se escapó cuando se dio cuenta que no podía contra los tres. De ahí todo comenzó a ir cuesta arriba para Konoha. La victoria estaba en el aire, casi palpable. Entonces apareció el biju de una cola. Tanto aliados como enemigos salieron despavoridos del estadio ante la gigante bestia, hasta que el jefe sapo Gamabunta apareció, invocado sorpresivamente por Naruto.
No sabía cuándo el Uzumaki había firmado el contrato con los sapos, pero en ese momento, con el rubio parado encima del jefe sapo, su mente se transportó a la noche del ataque del Kyubi, cuando su sensei hizo exactamente lo mismo, sólo que el enemigo en ese momento era el zorro de nueve colas. Pero entonces, Naruto hizo algo completamente inesperado, transformó a Gamabunta en el Kyubi y todo el caos se desató.
En medio del desorden, perdió de vista a Kabuto. Su primera reacción fue buscar rápidamente a Sasuke, logrando ubicarlo un poco alejado del lugar donde estaban los dos monstruos, siendo custodiado por un clon de sombra de Naruto. Rápidamente se dirigió a su posición, encontrándose con Gai en el camino. Tras verlo, el clon de Naruto lo saludó antes de dispersarse. Aun con todo lo que estaba pasando, tenía muy presente que uno de los objetivos de Orochimaru era apoderarse del Sharingan, y para eso seguramente intentaría raptar a Sasuke.
Desde ahí, sólo pudo observar impotente cómo lo que parecía ser el Kyubi se enfrentaba contra el Ichibi. Ya para ese momento, las fuerzas enemigas comenzaban a huir aterrados de la aldea; con Orochimaru derrotado y el Ichibi a punto de caer, todo apuntaba al inminente fracaso de la invasión.
No faltó mucho para que viera a Gaara caer junto a Naruto, dejando que los bijus desaparecieran. Fue en ese preciso momento cuando el Hokage, seguido de Jiraiya y Tsunade, se apareció en el área emitiendo órdenes a diestra y siniestra. Los shinobis que se habían quedado paralizados con la aparición del Ichibi y la posterior presencia del Kyubi, comenzaron a moverse frenéticos.
En medio de aquella vorágine de movimientos, un ANBU muy familiar se dirigió a Gaara para llevárselo. Por un breve momento se preguntó dónde rayos había estado metido ese ANBU particular, y por qué precisamente ahora que todo había acabado se aparecía. Pero pronto descartó ese pensamiento; seguramente algo lo había retenido y sólo cuando las cosas comenzaron a calmarse fue que pudo aparecer en el lugar donde aparecieron los bijus.
El Sandaime, por su parte, se dirigió hacia Naruto. En su cara había una expresión tan severa que por un momento Kakashi temió lo que podría hacer. Pero lo único que ordenó fue que Jiraiya se llevara al Uzumaki al hospital junto a Tsunade. Muchos ninjas intentaron disimular sin mucho éxito sus miradas de miedo, y algunas de rencor, cuando Jiraiya pasó a su lado cargando a un inconsciente Naruto, cosa que fue fácilmente percibida por el Hokage y los Sannin.
—¡KAKASHI-SENSEI! —la estruendosa voz de Naruto en su oído lo devolvió abruptamente al presente. Apenas dio unos parpadeos desorientados antes de enfocar su ojo en la cara del Uzumaki, el cual lo veía con un puchero—. Deja de ignorarme y dime dónde está Sakura-chan.
—Lo siento Naruto, ¿me decías algo? —se hizo el desentendido tratando de cubrir su distracción anterior.
—Que me digas dónde está Sakura-chan para ver si está bien —le respondió exasperado. Detrás del rubio las enfermeras lo miraban suplicantes, esperando que él fuera capaz de hacer que Naruto sentara cabeza y se mantuviera quieto. Kakashi sólo les hizo una señal para que se retiraran y dejaran todo en sus manos.
—Sakura-chan está en cuidados intensivos, me temo que nadie puede verla por el momento.
Las protestas de Naruto volvieron a cobrar fuerza, pero Kakashi lo ignoró a favor de otro pensamiento—. ¿Naruto, por qué transformaste a Gamabunta en el Kyubi?
El silencio del Uzumaki fue instantáneo. Afortunadamente las enfermeras ya habían salido de la habitación para ese momento, así que no llegaron a escuchar aquel nombre que tanto pavor generaba en los corazones de los aldeanos.
—No lo sé —confesó Naruto mirando el suelo con aire angustiado—. Cuando el jefe sapo me dijo que necesitaba un Henge de algo con garras, la imagen del Kyubi fue lo primero que llegó a mi cabeza.
Kakashi suspiró nuevamente, colocando una mano en sus plateados cabellos. Hecho conscientemente o no, las manifestaciones de aquella acción se estaban propagando como una llama incontrolable. Más de la mitad de los aldeanos presenció la aparición del Kyubi. Aun después de 13 años, el recuerdo de aquel monstruo seguía palpable en el corazón de la gente. Verlo de nuevo, en medio de un momento tan inoportuno como la invasión, les recordaba que la bestia seguía existiendo en el interior de un niño de 13 años. No importaba que dicho niño no hubiera invocado realmente al Kyubi, ni que sus esfuerzos salvaran a la aldea de la furia del Ichibi, todo lo que podían ver con sus corazones temerosos era al demonio que se llevó tantas vidas aquella fatídica noche del 10 de octubre.
El sonido de la puerta abriéndose hizo que desviara su atención, enfocando su mirada en la persona que entraba en aquel momento.
—Hasta que por fin decides honrarnos con tu presencia, Sasuke.
El Uchiha sólo le dedicó una mirada inescrutable antes de dirigir su atención brevemente a Naruto. Sin emitir ni media palabra, Sasuke se adentró en la habitación para dejarse caer en la cama e ignorarlos a todos.
Kakashi dio otro suspiro por enésima vez en el día. Parecía que Sasuke estaba en una de sus fases malhumoradas donde no quería saber de nadie. Por ahora lo iba a dejar ser, pero antes de poder retirarse, debía informarle a Naruto sobre la condición de Sakura.
—Naruto —lo llamó, consiguiendo que el aludido elevara levemente la cabeza para mirarlo con aprehensión. Parecía temer lo que fuera a decirle.
Tuvo que suspirar de nuevo mentalmente. Naruto debía tener su mente preocupada con las repercusiones que la aparición del Kyubi seguramente acarrearía, y ahora él iba a añadirle otro motivo más de consternación.
En momentos como esos realmente deseaba sumergirse en un sopor alcohol inducido.
Naruto observaba el piso de la habitación sentado en el borde de la cama. Gracias a su rápido factor de curación, las heridas que había recibido durante el enfrentamiento contra Gaara ahora no eran más que un recuerdo del pasado. Los médicos debían saberlo, el Hokage debía saberlo, pero aun así Kakashi-sensei le ordenó permanecer en el hospital.
No era tan tonto para crear que era por su salud. Sabía que lo tenían bajo observación. ¿Por qué otra razón el sabio pervertido lo visitaría tanto para ver el estado del sello?
Sabía que hacer un Henge con la apariencia del Kyubi había sido un error, pero en ese momento su mente no estaba pensando en las consecuencias que sus actos podrían traerle. Su accionar estaba completamente impulsado por el ferviente deseo de detener a Gaara y salvar a sus preciadas personas.
Por un momento se preguntó dónde estaría Gaara y cómo estaría. Lo único que le habían dicho sobre él y sus hermanos, era que los tres estaban bajo custodia en una de las facilidades de Konoha. A pesar de los problemas que causó durante la invasión, seguía creyendo que era posible hacer que Gaara cambiara para mejor.
Por fortuna, Sasuke no tenía idea de la relación que existía entre el Kyubi y su persona; aunque últimamente se estuviera comportando más gruñón de lo usual, sabía que no era por tener ese conocimiento. Realmente no quería que Sasuke se enterara de su condición de Jinchuriki del Zorro de las Nueve Colas; tenía mucho miedo de la reacción que podría tener si lo descubría. Pero como estaban las cosas, era muy posible que terminara enterándose pronto.
—Naruto —escuchó la familiar voz de Iruka—, es hora.
Iruka era, aparte de Kakashi y el sabio pervertido, la única persona que lo visitaba, trayéndole incluso ramen de Ichiraku de vez en cuando para animarlo.
Con un ligero asentimiento de cabeza, el Uzumaki se levantó de la cama para seguir a Iruka en dirección a la Mansión del Hokage. Lo peor de todo el asunto, además de estar constantemente bajo supervisión sin posibilidades de salir, era no poder visitar a Sakura.
Lo había intentado muchas veces, en toda la semana que había estado en aquel lugar, escabullirse para encontrar el lugar donde tenían a su compañera, incapaz de creer en las palabras que su sensei había pronunciado aquel día. No había logrado encontrarla, ni esa ni todas las veces que intentó buscarla. Pero un día, una de las médicos ninjas del lugar le ofreció una especie de trato; le dejaría ver unos segundos a Sakura a cambio de que se mantuviera en su habitación tranquilo después de eso. Su deseo de ver a su compañera era tal, que habría sido capaz de prometerle cualquier cosa.
La ninja médico, cuyo nombre aprendió que era Shizune, lo llevó a unas instalaciones subterráneas donde pudo ver a su compañera a través de una pared de cristal. Dentro de la extraña habitación, Sakura parecía dormir apaciblemente, ajena al grupo de personas que la rodeaban. Su acompañante le explicó que su compañera estaba en coma y que a pesar de haber llegado en un estado de shock hipovolémico severo producto de la hemorragia, su equipo había logrado estabilizar su cuerpo. El problema era que no habían podido hacer nada sobre sus piernas. Antes de devolverlo a su habitación, sin embargo, le dio un pequeño rayo de esperanza, revelándole que existía una persona que podría ser capaz de restaurar las piernas de Sakura.
Aquella noticia fue como un bálsamo para su apesadumbrado corazón, que hasta entonces había estado consumido en el remordimiento que sus egoístas deseos desencadenaron en el bienestar de su compañera. Sin embargo, como había prometido quedarse en la habitación a cambio de esa breve visita a Sakura, Naruto no podía simplemente salir a buscar a la persona que le había dicho Shizune. La suerte se mostró de su parte cuando Kakashi le informó que tendría una reunión con el Sandaime próximamente, y que Iruka sería quien lo pasaría a recoger cuando llegara el momento. En ese pequeño viaje podía encontrar a la tal Tsunade y convencerla de operar a Sakura.
Con ese objetivo en mente, la determinación en cada uno de sus pasos fue creciendo. Ni siquiera las miradas de miedo, rencor y odio, que se habían multiplicado desde la invasión, fueron suficientes para desmotivarlo. Quizá Iruka notó el cambió en su actitud, porque al instante sintió un apretón en su hombro en señal de apoyo. No faltó mucho entonces para que se encontraran con la figura de Kakashi esperándolos fuera del cuarto donde se encontraba el Sandaime, así que Naruto intercambió unas últimas palabras con Iruka antes de verlo partir de regreso a la Academia.
Kakashi lo recibió con un saludo y ambos ingresaron en uno de los tantos salones de la Mansión del Hokage. Inmediatamente, los ojos de Naruto se vieron atraídos por la aparente joven mujer de rubios cabellos, grandes atributos y haori verde que estaba sentada al lado de Jiraiya. Aquella descripción coincidía inequívocamente con la dada por Shizune. Ni siquiera había tenido que buscarla, Tsunade ya estaba en la habitación.
—Me alegro ver que estás completamente curado Naruto —distinguió la voz del Hokage, obligándolo a desviar su mirada en dirección al susodicho, pero no sin antes dar un breve vistazo a todas las personas que también estaban presentes.
En total había ocho personas: el Sandaime, el sabio pervertido, Tsunade, tres ancianos que había visto de pasada, un hombre que se parecía mucho a Shikamaru, y por último, Kakashi-sensei.
—¿Para qué me has llamado Jiji? —Preguntó con su usual franqueza.
—Ten más respeto mocoso, estás hablando con el Hokage —le reprochó la anciana del grupo de tres que desconocía.
—Está bien Koharu, no hay necesidad para tanta formalidad —la aludida no respondió, pero su gesto reprobatorio permaneció en su rostro, acentuándose cuando Naruto le sacó la lengua discretamente—. Estoy seguro de que te has dado cuenta del reciente cambio de comportamiento en las personas que te rodean Naruto.
—Salvé a la aldea, eso debería ser motivo de admiración —refunfuñó de brazos cruzados. Era mejor actuar así, para que no vieran lo mucho que le afectaba el incremento del rechazo de las personas.
—Eso es cierto, pero el miedo es una emoción muy fuerte, capaz de cegar hasta la más bondadosa de las almas —explicó pacientemente—. Por eso hemos decidido que lo mejor para ti es que salgas de Konoha en un viaje con Jiraiya, para que la aldea y tú tengan tiempo de superar esta situación sin el constante recordatorio de lo que pasó.
—¿¡Qué?! —Había venido preparado para muchas cosas, pero nunca para algo así.
—Alégrate mocoso, estarás en compañía de mi apuesta y galante persona —intervino el Sannin—. Quizá aprendas una cosa o dos mientras estés conmigo.
—No puedo irme con ese pervertido —se rehusó señalando al susodicho.
—La decisión está tomada Uzumaki —la fría voz de uno de los ancianos lo paralizó. Tenía un ojo y un brazo cubierto por vendas, mientas el otro se mantenía cerrado. A pesar de eso, sentía como algo lo taladraba con la mirada—. Como shinobi de Konohagakure no Sato, debes acatar las órdenes de tus superiores sin vacilación. De lo contrario, se considerara como una insubordinación y se tomarán las medidas pertinentes.
Naruto se mordió la lengua para evitar darle una respuesta poco educada a aquel hombre. Sabía que sus acciones tendrían consecuencias, lo que no esperaba era que fueran de ese tipo. Podían llamarlo como quieran, pero la realidad era que lo estaban exiliando. De repente, una idea cruzó su mente fugazmente, deteniendo todo pensamiento de reclamo.
—Me iré con Ero-sennin —concedió, ignorando las reacciones que aquel apodo había causado en algunos de los presentes—, con una condición.
—No estás en posición para poner condiciones Uzumaki.
—Espera Danzo —intervino el Hokage, logrando desviar la mirada fulminante que Naruto le dirigía al aludido—. ¿Cuál condición sería esa Naruto?
—Mi condición es… —ahí estaba su oportunidad. Sin importar las consecuencias o lo que tendría que pagar para conseguirlo, estaba determinado a hacerlo—…¡Que ella arregle las piernas de Sakura-chan!
Con la voz alzada y un dedo señalando a Tsunade, Naruto hizo saber su condición, dejando un pequeño silencio a su paso.
—¿Qué? —Preguntó la persona en cuestión, tras unos segundos de asimilación—. Mira mocoso, creo que tienes a la persona equivocada.
—¿No eres Tsunade, la mejor ninja médico? —Preguntó, obteniendo una afirmación—. Entonces no hay duda, tú debes operar a Sakura-chan.
—No sé de dónde sacas esas ideas mocoso, pero yo no puedo operar a Sakura.
—¿Por qué no? —Cuestionó desconfiado. Por alguna razón, los demás se habían quedado callados mirando el intercambio—. Shizune-nee-chan dijo que podías hacerlo.
—Si te digo que no puedo es porque no puedo —contestó tras mascullar unas palabras que sonaban extrañamente como "algunas personas no pueden mantener la boca cerrada"—. Además, esa cirugía apenas tiene un 23% de probabilidad de éxito y un 70% de fatalidad. Aunque lo intente, hay una alta posibilidad de que muera en la mesa de operaciones.
—¡No lo sabrás hasta no intentarlo!
—¡¿Qué parte de "23% de probabilidad de éxito y un 70% de fatalidad" no entendiste?! —Para ese momento, Tsunade se había puesto de pie—. Como está ahora, Sakura pronto se recuperara, lo único que no podrá volver a caminar. Pero ese es un pequeño precio a pagar para seguir con vida, otras personas no tienen tanta suerte.
—¡NO! ¡Me rehúso a aceptar eso! —Le gritó haciendo ademanes exagerados con los brazos—. Si existe la posibilidad de arreglar sus piernas, hay que tomarla. Y si tú no quieres ayudar, encontraré a alguien más que sí pueda, pero nunca…¡nunca me voy a dar por vencido hasta encontrar la forma!
—¿Tanto significa Sakura para ti, que estás dispuesto a obedecer la orden de salir de la aldea sin reclamos, con tal de que ella pueda volver a caminar? —Interrumpió el Hokage, viendo que la discusión no parecía ir a ninguna parte.
—Sakura-chan es…lo más cercano a una familia que tengo —reveló con los puños apretados y la mirada en el suelo, unas cuantas lágrimas escapando de sus ojos—, y ella está así por mi culpa.
—Naruto… —llamó Kakashi antes de mirar a la ninja médico—. Tsunade-sama.
La aludida tenía la cara volteada a un lado, rehusándose a confrontar la mirada de los ahí presentes.
—Tsunade-hime —está vez Jiraiya tomó la palabra, parándose a su lado para que estuvieran frente a frente—. Yo sé que puedes hacerlo; aunque hayas dejado de creer en ti misma, yo nunca dejé de hacerlo…Porque a veces sólo es necesario un salto de fe.
—Tsunade… —llamó el Sandaime, pero antes de poder formular su oración, la aludida salía de la habitación con un portazo.
Kakashi se talló el ojo cansado. Estaba regresando de una misión, la tercera desde que terminó la invasión hace dos semanas. El consejo presidido por el Sandaime Hokage había decidido despachar a tantos shinobis como fuera posible para mantener una imagen de fortaleza frente a las demás aldeas.
A pesar de que las casualidades fueron mínimas, los daños materiales fueron enormes, sin mencionar el golpe que sufrió la reputación de la aldea al ser víctima de una invasión bajo sus propias narices. Por eso era tan importante que los ninjas de Konoha salieran en tantas misiones como les fuera posible, en parte para aumentar los ingresos de la aldea, y en parte para demostrarles a los demás que Konoha se mantenía erguida con la cabeza en alto a pesar de todo; y para que no tomaran la idea equivocada y trataran de lanzar sus propios ataques aprovechándose de su aparente debilidad.
Por otro lado, las negociaciones con la Arena estaban yendo de maravilla. Desde que se descubrió el cadáver del Yondaime Kazekage y salió a la luz el engaño de Orochimaru, Suna cesó toda hostilidad remanente y abrió el diálogo con Konoha.
Ambas partes acordaron que la alianza se mantendría, pese al engaño del Sannin de las serpientes. Como gesto de buena fe, el Sandaime liberó a los tres hijos del Kazekage que tenía en custodia y los mandó de vuelta a su aldea natal con una escolta. La única condición para enterrar en el olvido el fiasco de la invasión era la incorporación de un embajador de Konoha en Suna, que jugaría un papel clave en el gobierno provisional presidido por el consejo y tendría influencia en la selección del nuevo Kazekage.
La aceptación forzosa de esa estipulación marcó el final del conflicto. A pesar de eso, muchas personas discutían sobre el acuerdo desde las sombras, específicamente el hecho de liberar prisioneros tan valiosos y de mandar como representante a un hombre tan inestable como lo era Haruno Sato. Después de todo, Sato había cortado prácticamente todas sus conexiones con Konoha hace muchos años, así que enviarlo precisamente a él como embajador al Suna motivaba más de un cuestionamiento.
Admitía que hubo un tiempo que admiró a Sato, colocándolo por encima de Minato y deseando que él fuera su sensei. En aquel entonces estaba frustrado por el suicidio de su padre, decidiendo entregarse en cuerpo y alma a ser un shinobi, dedicándose enteramente al cumplimiento de su misión por encima de todo, triunfando de esa manera donde su padre había fallado. Aquel idealismo se hizo añicos con la muerte de Obito, logrando que dejara de idolatrar a Sato y aprendiera a valorar a su equipo. Aun así, siempre mantuvo el respeto por aquel hombre, el compañero de equipo de Minato-sensei en sus días de Genin. Si bien las historias sobre ese personaje lo dejaron perturbado, siempre atribuyó eso al trauma que sufrió al ser capturado y torturado por meses, en vez de juzgarlo tan duramente como habían hecho los demás.
Entonces estaba Sakura, el legado de Sato. Una kunoichi con gran potencial, que había sufrido brutalmente un daño irreparable en sus piernas que la dejaría parapléjica de por vida. Por alguna razón, el Sandaime había decidido colocarla en una de las habitaciones especiales del hospital bajo vigilancia, restringiendo el acceso a prácticamente todo el mundo salvo unos cuantos privilegiados. Ni siquiera Sato podía verla, y eso le parecía realmente extraño, sumándose a la larga lista de incógnitas que rodeaban a su pequeña estudiante. Por fortuna para él, estaba incluido dentro de la lista de visitantes, y ahora estaba de camino a verla.
Llegando a la pared de cristal que separaba la habitación de Sakura de exterior, se encontró con que no era la única persona visitando a la Haruno ese día. Alguien que no esperaba estaba parada fuera del cuarto observando el interior con una expresión indescifrable en su rostro.
—Tsunade-sama.
—Sakura es una niña muy especial —le dijo a modo de bienvenida, manteniendo los ojos en la inmóvil figura de la rosada—, que ha logrado impactar de gran manera la vida de todas las personas con las que ha tenido contacto.
—¿Lo dice por Naruto? —Cuestionó, recordando la confesión del rubio.
—Me refiero a Sato. Ha cambiado desde que Sakura está con él —le reveló poniendo una mano sobre el cristal—. Me atrevería a decir que ha vuelto a ser el mismo de antes de la muerte de Kazuhito.
—Sato ha cambiado —repitió, recordando la vez que lo vio durante el funeral de Minato, con aquella expresión tan vacía y carente de vida. Entonces lo comparó con la imagen del Sato que vio durante una de las reuniones con el consejo del Hokage, con un rostro indiferente pero lleno de vitalidad, y se dio cuenta que verdaderamente había cambiado. ¿Fue eso obra de Sakura?
—Sakura no ha tenido una vida fácil, las marcas en su cuerpo son testamento de eso —siguió hablando como si él no hubiera dicho nada—. A pesar de que posiblemente eso haya sido culpa de Sato, quizá por algún retorcido entrenamiento de su enferma mente durante sus primeros años con ella; he llegado a descubrir que verdaderamente le importa el bienestar de su sobrina.
—¿Qué quiere decir con eso? —Sabía que Sato había sido un sádico bastardo entrenándola, pero hasta el momento no lo había visto mostrando signos de preocupación por la condición de Sakura, y Kakashi se enorgullecía de ser extremadamente observador.
—Por increíble que parezca, Sato vino a mí para suplicarme que operara a Sakura —le contó volteando a verlo con una expresión perpleja—. No a solicitar, no a pedir, sino a suplicar... Un hombre que siempre se ha mostrado indolente al sufrimiento ajeno, se puso de rodillas y me rogó que ayudara a su sobrina.
—Una persona tan fría e indiferente, rogando… —susurró anonadado, incapaz de concebir una imagen así en su mente.
—Con todas las cosas que ha perdido Sato, y con su ya conocido historial de desequilibrio mental, no me quisiera ni imaginar lo que sería capaz de hacer de perder a Sakura también —le confesó adoptando una expresión sombría—. De la misma manera, si no la opero, es posible que cometa una locura.
—¿No está exagerando un poco? —Preguntó, pero aun pronunciando esas palabras, en algún recóndito lugar de su mente tenía los mismos pensamientos que la Sannin. Por mucho que quisiera pensar lo contrario, la realidad era que algo fundamental se quebró para siempre en Sato durante su tortura a manos del enemigo.
—Sarutobi-sensei le restringió la entrada a la habitación de Sakura para evitar que Sato la viera en ese estado. Teme que eso pueda traumarlo y desencadenar algún tipo de reacción violenta.
—¿Por eso también lo mandó a Suna? —Con esa nueva información, las órdenes del Hokage cobraban un poco más de sentido. Sin embargo, no pudo evitar pensar que el Sandaime creía que la solución a todos los problemas era sacar a las personas de Konoha.
—Sato se ofreció —le informó Tsunade antes de suspirar y mirar nuevamente a Sakura—. Por encima de todo, creo que Sakura se merece algo mejor —Kakashi guardó silencio, pasando a observar la figura encamada de su aprendiz—. Por eso he decidido operarla, y para eso voy a necesitar tu ayuda
—¿Mi ayuda?
—No puedo ver sangre, eso en una operación es inaceptable —le contó volviendo a verlo a la cara—. Pero tampoco puedo ir con cualquier persona con ese problema.
—¿Y cree que yo puedo ayudarle?
—¿No puedes hacerlo? —Kakashi calló. La verdad era que él también deseaba ayudar a su estudiante, y si Tsunade decía que él podía serle de utilidad para que ella pudiera realizar la operación que restauraría las piernas de Sakura, estaba dispuesto a hacerlo—. Sólo necesito a alguien que pueda darme una buena pelea y que esté dispuesto a hacer lo que sea necesario. Con Jiraiya en planes de salir de la aldea y Sarutobi-sensei ocupado, eres de las pocas personas que cumplen con ese requisito.
—¿Quiere que nos enfrentemos?
—Es la única manera de superar mi miedo a la sangre.
Todo el mundo estaba tratando de contribuir para ayudar a Sakura, incluso Naruto se estaba sacrificando, renunciando a la posibilidad de quedarse en Konoha a cambio de que Tsunade operara a Sakura. A pesar de su negación inicial, la Sannin finalmente había tomado la decisión de ayudar a la Haruno, y para eso estaba dispuesta a enfrentarse a uno de sus más grandes miedos.
Ahora él también debía hacer su parte.
Uzumaki Naruto observaba las puertas que separaban a Konoha del exterior. En su espalda cargaba una mochila enorme con todas sus pertenencias más importantes. Después de tres semanas, estaba listo para cumplir con la orden que se le había dado de salir de la aldea junto al sabio pervertido. Aunque intentó postergarlo lo más posible, la decisión de Tsunade de ayudar a Sakura lo había dejado sin más excusas para quedarse. A pesar de que hubiera deseado permanecer hasta después de la operación para poder hablar apropiadamente con Sakura y disculparse, los ancianos lo presionaron para que se fuera porque los preparativos de la operación iban a tomar su tiempo. Y aquí estaba, parado fuera de la aldea, dando un último vistazo en quién sabe cuánto tiempo.
Se había despedido de Iruka-sensei y Kakashi-sensei, de Teuchi y Ayame de Ichiraku, más algunos de sus compañeros de clase con los cuales se encontró, dándoles la excusa de salir en una súper importantísima misión. Shikamaru fue el único que notó algo extraño en sus palabras, pero fue lo suficientemente discreto para no decir nada. Sólo por eso, Naruto encontró la confianza para pedirle un enorme favor al Nara:
—A pesar de lo que vago que eres, no hay duda de que eres muy inteligente Shikamaru. Hasta los ancianos lo saben y por eso te ascendieron a Chunin…
—¿A dónde pretendes llegar con tanta adulación Naruto?
—Jeje, me atrapaste… —le respondió nervioso poniendo una mano detrás de su nuca antes de revelarle su pedido—. Lo que quisiera es que mantengas un ojo en Sakura-chan y Sasuke-teme. Esos dos se meten en toda clase de problemas cuando no estoy.
—Eso es tan problemático.
—¿Podrás hacerlo? —Ante la duda del Nara, Naruto continúo insistiendo—. Por favor Shikamaru.
—Haré lo que pueda —le prometió para su alivio—. Pero que quede claro Naruto, eres demasiado problemático.
También pensaba pedirle que le mandara sus disculpas a Sakura cuando ella despertara, pero Shikamaru fue muy claro cuando le dijo que algo así era mejor hacerse personalmente. Sólo esperaba que Sakura no lo odiara por lo que pasó, y que a pesar de culparlo, fuera capaz de perdonarlo.
A Sasuke no lo pudo encontrar por ningún lado, el bastardo se había desaparecido justo cuando pensaba despedirse. El pervertido le sugirió dejarle una carta, a lo cual se negó rotundamente al principio, pero al final no le quedó de otra que escribirle algo en un pedazo de papel y pasarlo por debajo de la puerta del apartamento del Uchiha.
—Hora de marcharnos mocoso —anunció el pervertido.
—Ya voy, ya voy —concedió resignado, dándose la vuelta para seguir a Ero-sennin—. Volveré, algún día volveré, y cuando lo haga, Konoha me verá como la persona que realmente soy…Uzumaki Naruto, el futuro Hokage, dattebayo.
Con ese pensamiento, y una última mirada a la aldea que lo vio nacer, Uzumaki Naruto emprendió el camino hacia lo desconocido.
Un poco alejado, Hatake Kakashi observó al Uzumaki desaparecer entre la línea de árboles, lamentándose de que las cosas hubieran terminado de esa manera. A pesar de sus protestas, la decisión del consejo fue irrevocable. Lo único que agradecía era que Naruto estuviera en buenas manos. Al menos así, podía sentir un pequeño grado de alivio. Con esos pensamientos, se dio la vuelta para volver al campo de entrenamiento y ayudar a Tsunade a superar su fobia.
Desconocido para ambos, una persona oculta por el manto de los árboles había presenciado los últimos momentos del rubio en la aldea. En su mano había un pedazo de papel estrujado cuyas palabras volvieron a hacer eco en su cabeza:
No sé dónde rayos te has metido teme, así que te has perdido el anuncio de que yo, el gran Uzumaki Naruto, ha sido despachado en una súper mega ultra misión secreta sin tiempo determinado. Mientras mi increíble y apuesta presencia no esté, espero que te encargues de ayudar a Sakura-chan en lo que necesite y de molestar a Kakashi-sensei.
PD: Debes sentirte honrado de que una persona tan magnifica como yo te escriba, pero no te acostumbres.
Un pequeño jutsu de fuego después, lo único que quedó de aquel pedazo de papel fueron cenizas que el viento dispersó. Con una última mirada a la aldea, se dio la vuelta y comenzó a caminar bajo la cubierta protectora de los árboles, siguiendo una ruta que le permitiría llegar a su destino desapercibido. La verdad no creyó que fuera tan fácil salir de Konoha sin ser detectado. Eso realmente lo hacía fruncir el ceño ante la laxitud en la seguridad de la Hoja, lo cual en parte le explicaba cómo todo el fiasco con Orochimaru pasó sin que nadie se diera cuenta.
Tras caminar por muchos minutos que se convirtieron en horas, se encontró con cuatro personas vestidas muy similares, con el mismo cinturón morado y el símbolo del Yin Yang en sus ropas.
—Lo hemos estado esperando Sasuke-sama.
Ajena a toda la maraña de acontecimientos que sucedían actualmente en el mundo, Haruno Sakura se encontraba acostada en el hospital en un estado de coma. En su interior, una pequeña lucha se estaba llevando a cabo.
En su subconsciente, la oscuridad estaba presente, como siempre, así como su Inner que le hablaba sin cesar. Súbitamente, un estremecimiento la obligó a abandonar su posición sentada, logrando que su Inner se callara y la mirara con una inesperada expresión de terror.
—Ha sido suficiente —declaró Sakura acercándose a su Inner—. Me has estorbado por última vez.
—¿Qué haces? —Preguntó su Inner retrocediendo—. No puedes deshacerte de mí.
—Corrección. No podía deshacerme de ti —confesó deteniéndose frente a su interlocutora—. Una minúscula parte de mí se mantenía aferrada a la tonta noción de los sentimientos. Pero ya no más.
—¿Qué?
Como en cámara lenta, Sakura observó su mano atravesar el pecho de su Inner ante la mirada horrorizada que esta le dirigía. Sintió algo fragmentarse en su interior, pero no le dio importancia. Toda su atención estaba en la neblina rosada en la que se había convertido su Inner. Con un pequeño soplo, la neblina se dispersó, dejándola sola en aquel oscuro lugar.
Por primera vez en todo lo que llevaba de vida, estaba realmente sola.
Lejos de los territorios del país del Fuego, un hombre se encontraba parado en la cima de una roca de gran altura, observando la arena extenderse por kilómetros.
—Las piezas están en su lugar —pronunció, girando levemente la cabeza para mirar al hombre que se encontraba parado detrás de él, deteniéndose en aquel ojo rojo tan familiar.
En otro lado, una figura de piel pálida y ojos ambarinos, sentado en una especie de trono, leía un pergamino por enésima vez desde que llegó a sus manos, especialmente aquella última línea que decía:
Considera esto mi agradecimiento a tu regalo en nuestro último encuentro.
Fin del capítulo 16.
Me imagino que este capítulo ha generado más de una pregunta xD...Esa era realmente la intención, jejeje...¡Comiencen a especular!
Como pudieron ver, Sakura está en coma, Naruto salió de la aldea con Jiraiya, y Sasuke...
Una de las tantas dudas que muchos tenían era sobre si Sasuke se iría o no...aquí tienen finalmente la respuesta xD.
En fin, los tres han tomado caminos diferentes...por ahora...
Por otro lado, tenía muchos escenarios diferentes sobre cómo iba a acabar la invasión...En una Sakura le ganaba a Gaara pero no lo mataba, actuando acorde a los deseos de Naruto y fortaleciendo los lazos entre ellos. Sasuke se quedaba, Orochimaru moría y el equipo 7 se volvía una leyenda...Y ese habría sido el final de la historia...Peeeeero entonces me quedaba Akatsuki, así que pensé en no terminarlo ahí y meter otro argumento (que al final de cuentas descarté para usarlo en otra historia mejor xD). El resultado fue este, es decir, tomé el mismo camino de la serie original pero bajo diferentes circunstancias (donde los tres se separaban y quedaban bajo la tutela de un Sannin diferente).
Aun tengo muchas cosas que comentar del capítulo, pero la verdad es que el sueño me está ganando y realmente quiero subir el capítulo antes de que acabe el sábado T-T...
IMPORTANTE: este capítulo marca el final de la primera parte de la historia. Haré un pequeño capítulo especial enfocado en Shikamaru y la misión de rescate (que será algo diferente como podrán notar, con el Sandaime vivo y Naruto fuera de la aldea) para luego comenzar a escribir Shippuden. PERO me temo que no lo subiré el próximo sábado. De hecho, no tengo fecha para el especial...Lo único que les puedo asegurar es que continuaré la historia con shippuden, por aquí mismo, a mediados de diciembre...Seguramente se preguntaran por qué...La verdad es que la próxima semana tendré el examen final del ciclo donde estoy actualmente. Pero el lunes 17 estaré comenzando un nuevo ciclo hasta diciembre (cada ciclo tiene una duración de 8 semanas). El problema es que el nuevo ciclo es mucho más pesado (MUCHO) que el que estoy actualmente y no creo poder escribir T-T hasta las vacaciones de invierno. Les pido una gran disculpa y mucha mucha paciencia T-T
Si no fuera porque tengo que dedicarme la semana completa a estudiar me pondría a escribir el especial antes de irme de break, pero como están las cosas lo veo difícil...Pero trataré de hacerlo pronto (antes de diciembre de hecho).
De verdad, espero que puedan entender mi situación T-T
Antes de irme a dormir (mañana tengo que revisar esto para ver si hay incoherencias), quisiera agradecer el apoyo que le han dado a este fic. Muchísimas gracias a todos por leer, por comentar, por seguir y por darle a favoritos...De manera especial a:
melissaBa
D.P.I.Y.O.N
pirata (tu comentario sobre matar al arbitro porque nadie lo quiere me dio mucha gracia xD...Al final nadie "importante" murió, jejejeje)
Black Angel N
gabi2801
prics17
Luna Haruno
daliapvperez
Royako (Que bueno que hayas salido momentáneamente de las sombras xD, y de verdad te entiendo perfectamente, por eso me esfuerzo en el vocabulario y la puntuación, pero sobre todo en tratar de escribir bien...porque así me gustan que sean xD. Y de verdad, ¡Muchas gracias! Te daría una respuesta más larga pero tengo entendido que no se debe hacer dentro del fic u.u)
Paquita-hime
Es gracias a ustedes que esta historia ha tenido tanto éxito (primera vez que superó los 100 rr xD). ¡Ustedes me animan a seguir y a esforzarme :D!
PS: tenganme paciencia, no voy a abandonar el fic. Hasta el momento he logrado cumplir con todas mis promesas de actualización, y lo seguiré haciendo.
Espero disfruten el capítulo y hasta pronto.
