Aquí estoy con el capitulo 20 sin más que decir les dejo para que lean.


Hinata sintió que se le encogía el corazón al escuchar aquellas palabras.

Para Gaara fue extraño decirle aquello a Hinata pero al mismo tiempo fue liberador, tenía ganas de platicar con ella y podía decirse que hasta se sentía ansioso, pero siempre que lo intentaba una incómoda sensación invadía su cuerpo.

Ambos se mantuvieron el silencio unos segundos, y de repente la chica tomo la iniciativa y comenzó a hablar.

-La verdad, no… no me molesta- dijo volteando su mirada hacia el agarre de sus manos y sonrojándose instantáneamente.

-Gracias- solo atino a decir el pelirrojo.

Gaara miraba fijamente el rostro de la chica, complacido por su respuesta, mientras que la chica no se atrevía a levantar su mirada.

Sentir aquella intensa mirada hizo que si rostro fuese elevando su color a un rojo intenso, sí, aun más de lo que ya estaba, y eso por supuesto que Gaara no paso desapercibido ese detalle y curiosamente le agrado de sobremanera, fue tan agradable aquel gesto de Hinata que de la boca de Gaara escapo un sonrisa, bastante notoria para Hinata quien en miradas furtivas miraba el rostro de su esposo.

Al ver aquella sonrisa fijó su mirada en sus labios e inconscientemente en su boca asomó una tímida sonrisa, después volvió su mirada a sus ojos verde aguamarina y la inundo una sensación de confianza que le dio el valor de cerrar sus manos y sostener su mirada.

Gaara al sentir el agarre, volteo a ver las manos de su esposa y después regreso su mirada a los ojos violetas de Hinata y por si fuera poco la chica rompió el silencio.

-Gracias- dijo- por todo lo que ha hecho por mí- esas palabras hicieron que la pena de Hinata se volviese a acrecentar, pero por alguna razón ya no se sentía incomoda.

-No tienes nada que agradecer- contesto el pelirrojo cambiando su rostro de complacencia por un gesto de amargura- todo esto ha sido culpa mía, no te cuide como debería y…

.!No!- interrumpió la chica- esto no es culpa suya sino mía, me descuide y mis ínfimas habilidades no me ayudaron mucho- ahora ella era quien cambiaba su gesto por uno de decepción.

-No digas eso- trato de corregirla- te vi como peleabas contra el tipo aquel del fetiche y eres muy buena combatiente.

-Usted lo ha dicho, soy buena pero no lo suficiente, siempre ha sido así- en los ojos violetas de Hinata se notaba la tristeza.

Era casi imposible no percatarse de aquel sentimiento, Gaara al darse cuenta de su tristeza inconscientemente apretó su mano para apoyarla y asi mitigar aquel sentimiento. No supo cual fue el momento exacto en que pensó aquella frase y mucho menos el momento en que escapo de su boca.

-Hinata, no te conozco y tu a mi tampoco, pero, me gustaría hacerlo.

La chica realmente no esperaba aquellas palabras del pelirrojo, pero tuvieron un efecto positivo en ella y al igual que a Gaara momentos atrás la tomo por sorpresa una sonrisa con un "si" entusiasta.

Aparentemente su tema de conversación había terminado, pero nuevamente la chica se aventuro a entablar la nueva conversación.

-¿cómo te fue en tu trabajo?- preguntó la chica, recordando que él se encontraba platicándole algo referente a eso.

-Cierto- contesto él recordando también el tema- pues he pasado todo el día en la oficina, hay muchas cosas por hacer- dijo con un poco de fastidio- pero no me puedo quejar, Temari hace lo que puede por ayudarme y eso lo aprecio mucho.

La chica cambio su cara al darse cuenta de que por estar pendiente de ella Gaara había descuidado su trabajo y por lo tanto a su pueblo; ella sabía lo importante que Sunakagure era para él y no pudo evitar sentirse culpable.

Gaara por su parte noto el cambio de ánimo de su esposa pero no quiso enfrentarla tan directamente pues sabía, aunque la conociese poco, que ella intentaría negarlo o disfrazarlo para no preocuparlo.

-Me gustaría compensar a Temari de alguna manera, me ha ayudado mucho, no solo en la oficina sino también fuera de ella y creo que no ha descansado lo suficiente- cambio de tema bruscamente para no tener que entrar en el conflicto de las emociones, puesto que sabía que no podría manejarlo al cien por ciento.

-Quizá, le guste pasar un tiempo libre- sugirió Hinata.

-Sí, pero para eso tendría que regresar a la torre Kague y la verdad…- sintió una incomodidad que comenzaba a emanar desde la boca de su estomago e invadir su cuerpo- bueno, es que yo…

En la cara de Hinata era evidente el interés y aunque ella sabía lo que el silencio de Gaara significaba, aun así quería escucharlo.

Después de un silencio incomodo la Hyuga comenzó a reír, le resultaba gracioso que Gaara, siendo quien era, le fuese tan difícil decir aquella palabras.

-No se preocupe Kazekague-sama- dijo apenas controlo su risilla tímida- se me ocurre que podría darle unos días cuando usted regrese, si quiere… - sugirió un poco dudosa- yo podría ayudarle, y así remedaría que por mi culpa Temari-chan y usted tengan trabajo acumulado- el rojizo de sus mejillas se hacía notar.

-Eso me parece bien- dijo disimulando la incomodidad que sentía al escuchar que ella se sentía culpable- te enseñare todo lo que necesites aprender.

El rostro de la chica se suavizó con aquel comentario. La química entre ellos era indudable, ambos era seres muy tímidos pero con la personalidad tranquila de Hinata y la recientemente adquirida amabilidad de Gaara pareciera funcionar mucho mejor.

Los días pasaron entre pláticas y silencios cada día se sentía más cómodos el uno con el otro.


En los chequeos que rutinariamente Sakura realizaba a Hinata arrojaban mejores resultados cada vez.

-Deberías intentar sentarte Hinata, para que tu cuerpo vaya acostumbrándose a moverse- recomendó la Haruno.

-Está bien, lo intentaré- respondió la aludida.

Después del chequeo Sakura se despidió de ellos, aun tenía cosas por revisar y con el permiso que Gaara le había otorgado iría a explorar la zona en busca de plantas medicinales.

-¿quieres intentar sentarte?- pregunto el pelirrojo.

-Si- contesto ella.

Gaara se sentó y ella lo miraba en espera de ayuda, viendo que el chico no captaba la idea decidió externarla.

-Kazekague-sama- dijo hablando casi en un susurro- le importaría ayudarme a…

El chico se sintió avergonzado al no haberle ofrecido su ayuda desde el principio.

-¡Sí, por supuesto!- apresurándose a decir- ¿Qué necesitas que haga?

-Creo que deberíamos acomodar la almohada en la cabecera primero y después podrías ayudarme a acomodarme.

El sonrojo de Hinata era tan grande que estuvo a punto de contagiárselo a Gaara. El chico hizo todo al pie de la letra y todo iba bien hasta que tuvo que ayudarla a ella. El simple hecho de tocarla le resultaba muy extraño; anteriormente había tenido contacto físico con ella pero en ambas ocasiones la chica esta inconsciente, el hacerlo mientras ella estaba despierta era una cosa muy distinta.

Se puso nervioso, pero no retrocedió. Cuidadosamente se inclino sobre ella y paso sus brazos por su espalda y debajo de sus piernas, la sujeto firmemente y la levanto muy poco, solo para acomodarla nuevamente en la cama. Realmente no la sentó del todo, más bien la dejo semi recostada.

Cuando se hayo tan cerca de Hinata su nerviosismo se agudizó, su respiración se volvió ligera al oler el dulce aroma que despedía el cuerpo de su esposa. Hipnotizado por aquellos detalles, fue dejándose llevar por sus instintos, cerró sus ojos, sacando su brazo derecho de debajo de las piernas de Hinata fue sentándose sobre la cama.

Mientras Gaara iba acomodándose, Hinata era testigo de su comportamiento; no sabía que pensar o hacer, comenzó a ponerse nerviosa y por el mismo nerviosismo no era capaz de detenerlo, fue espectadora de cada uno de los actos de Gaara, de cómo iba cerrando lentamente sus ojos mientras se acercaba peligrosamente a ella.

Comenzó a sentirse mareada y la verdad es que no sabía si se debía a la cercanía de Gaara o era por el hecho de que su cuerpo había sido movido recientemente.


Bueno hasta aquí con este capítulo, espero y les haya gustado. Me complace anunciarles que el próximo cap. estará a tiempo publicado puesto que ya lo tengo escrito, me falta solo transcribirlo muchas gracias por no abandonar mi historia y por todo su paciencia.