SAILOR MOON: LA SIGUIENTE GENERACIÓN
N.A: "Sailor Moon, su historia y sus personajes no son de mi propiedad. Cualquier parecido con otros personajes es pura coincidencia..."
Capítulo 20: Secreto:
Los días pasaron rápido. Desde la llegada de Rini, las jóvenes princesas estaban más alertas que nunca. El hecho de que el enemigo no haya atacado era de sorprenderse. Más aún cuando la princesa estaba en esta época.
No la había dejado salir mucho y las pocas veces que la dejaron salir, a excepción del colegio, fue acompañada. Si el enemigo no atacaba aún, era posible que no supiesen que había llegado y mostrarla al público tal y como estaba podía levantar sospechas a todos.
Se encontraba muy aburrida. Sus compañeras de vivienda solían ser más maduras que ella. No tenían tantos problemas, como seguro tendrían sus otras amigas. No eran tan reservadas como habían sido sus antecesoras, eran más abiertas y más sociables. Pero lo que sin duda habían heredado, era la dedicación que tenían para protegerla.
Los primeros días no pudo adaptarse al modo de vida de las tres mujeres mayores. Andrea era la única que estaba en igual situación a la de ella, pero la única diferencia que la chica de cabellos morados no quería adaptarse a las reglas de la casa. Esto había sido un problema, la primera semana Andrea había 'contagiado' todos los malos hábitos a la chica de cabellos rosa. Esta última había aprendido a decir unas 'increibles' palabras y dar 'increibles' exámenes. También había aprendido a escaparse de la escuela y a irse 'de pinta' con Andrea.
Después de unas cuantas travesuras y castigos, se había reformado. Pero la única que nunca se reformaría era Andrea. La chica tenía tantos problemas en la escuela que siempre estaba castigada en su cuarto. A pesar de eso, esta siempre lograba salirse con la suya.
Desde que había llegado, comenzó a aprender ciertos hábitos que ocurría en la casa: Elinor siempre se encontraba sentada al frente de su laptop escribiendo 'Dios sabe que' hasta altas horas de la noche. Michelle iba descansar temprano, por lo que ya no se la veía en la noche. Alex no tenía ningún tipo de rutina fija, si tenia clases a la mañana siguiente, no salía. De lo contrario, salía y no regresaba hasta altas horas de la noche. Andrea era un caso perdido. La chica debía siempre estar en su cuarto haciendo sus tareas, pero de alguna manera esta lograba salir y no regresaba hasta tarde. Para la mañana siguiente sus compañeras se enteraban de su 'pequeño' escape y, por supuesto, que no había hecho nada.
Ahora se encontraba sentada frente al televisor de la sala, viendo una película de suspenso oscuras. Se encontraba abrazando un cojín que adornaba el cómodo sofá. Apenas y comía del tazón de palomitas de maíz que estaba a su lado. Estaba tan concentrada en la película que no noto la presencia de alguien mas…
"Rini"-escuchó cerca de ella. Esto hizo que la chica casi saltase de su asiento, pero no evito la reacción que tuvo, al lanzar el cojín a la persona que le hablaba.
"Auch!"-se escuchó nuevamente, pero esta vez bajito.- "Debes tener cuidado"-dijo esto ultimo la voz en forma de reproche.
"Andrea!"-dijo la chica al ver bien la figura de la chica, mientras esta regresaba el cojín a su sitio.- "¿Qué haces aquí? Se supone que debes estar haciendo tu tarea".
"Sí, lo sé"-contestó la chica de cabellos morados con pesadez mientras se sentaba frente al televisor.- "Pero me estaba aburriendo y quería salir un rato"
"Ahhhh"-simplemente dijo la chica sentándose al lado de su amiga.- "Pero Alex se molestara mucho si te ve aquí".
"Pues que se moleste"-dijo con una gran sonrisa, cogiendo el tazón de palomitas de maíz y comenzando a comer.- "Además ella no esta en casa"
"¿Qué¿no está?"-preguntó con extrañeza la otra chica.- "No la escuche salir"
"Es que estabas distraída con la tele"-contestó la otra chica sin despegar sus ojos de la pantalla.
"Hey¿Cómo lo sabes?"
"Ehhh tengo un oído muy bueno"-dijo burlándose un poco.
"Sí, claro"-finalizó Rini acomodándose en el sofá y arrebatándole el tazón de palomitas, para que la otra chica no se las acabará.
Comenzaron a ver la película con mucha atención. Incluso Andrea habia dejado de molestar a Rini con palomitas de maíz. Dado a la oscuridad y al silencio del lugar, hacia que la película se volviese mas espeluznante. Cuando finalmente estaba por concluir, a la chica de cabellos morados se le ocurrió algo.
"Hay que salir"-dijo Andrea sin dejar de mirar la televisión y en un tono muy serio.
"¿Eh?"-simplemente contestó Rini, mientras seguía mirando la televisión y comía lo poco que quedaba en el tazón.
"Que salgamos!"-dijo Andrea subiendo un poco la voz, tratando de que las otras dos chicas mayores que estaban en casa no se enteraran.- "Vamos a salir por ahí"
"¿Qué¿Estas loca"-contestó Rini alzando la voz.
"Ssshhh"-la calló.- "No tan fuerte que se pueden enterar".
"Pero, se supone que estas castigada y…bueno yo tampoco puedo salir sola".- le dijo mientras miraba a Andrea.- "Nos castigaran de por vida".
"No irás sola, estarás conmigo"-dijo levantándose del sofá.- "Y no nos atraparan si llegamos a tiempo".
"Pero…"-dijo la chica mirando a su compañera. En verdad la idea era tentadora, pero tampoco podía arriesgarse a quedarse castigada.
"¿Entonces qué¿Vienes?"
Ante esto, Rini no tuvo dudas y simplemente asintió con la cabeza.
Después de todo ¿Qué podría pasar?
Nada mejor que una sopa instantánea.
Eso pensaba mientras le daba una pequeña sorbida a la cuchara que contenía el preciado liquido.
'Sopa Marujuan' (N.A: Ya saben como se llama esa sopa, solo que no hago 'Cherries' (propagandas) a ningún producto)
Eso decía el paquete mientras leía con detenimiento. Tenía tantas cosas que decían en inglés, pero había una pequeña etiqueta que indicaba su preparación en español. No sabía cocinar del todo, por lo que siempre optaba por comer sopas instantáneas que eran sencillas y fáciles de cocinar. Al principio ni siquiera podía cocinar alimentos instantáneos, pues todos estos o bien estaban crudos o demasiado cocinados.
Pero, al fin, le había agarrado tacto. Al menos a las sopas instantáneas, que era en lo que mas se especializaba. Ha veces solía comer eso, cuando la comida que preparaban en casa no era la de su agrado. A veces, también, no comía nada, pues por más deliciosa que se viera la comida que preparaban, no era de su agrado. Por eso era la más delgada del grupo. No eran flaca, pero cuando comía, comía lo que la nutría.
Ahora estaba disfrutando sus alimentos, mientras miraba alrededor de la pequeña cocina. Sus demás compañeras se encontraban en sus respectivos lugares: Sharon estaría, de seguro, al frente de su laptop escribiendo e-mails secretos a algún servicio secreto (eso decía ella). Johann estaba en la sala viendo la televisión, quizás haciendo 'sapping' (cambiar canales) sin encontrar ni uno de su agrado. En cuando a Anika seguro estaría en su cuarto, lamentándose lo estupida (en sus propias palabras) que era.
En cuanto a ella, había tenido un día muy largo. A diferencia de sus demás compañeras, ella llevaba clases todo el día hasta la noche, seguidas. A causa de esto, ella solo tenía tres días de clases y los demás estaba libres. En sus días de ocio, se dedicaba a salir por ahí, a distraerse un poco. No compraba nada ni consumía nada, solo miraba los lugares y conocía nueva gente.
Después, regresaba a su casa y comía algo para después ir a su cuarto, tomar un baño y colocarse después ropa cómoda. Luego de eso, de seguro ira a realizar uno de sus tantos rezos hindúes, una tradición que había practicado la familia de su padre durante mucho tiempo. Sus compañeras, no la juzgaban por su religión, pero a veces los métodos que utilizaba para rezar (velas, estatuillas, rosarios y rezos muy sonoros) las molestaban. Pero eso no le importaba, era su único momento de tranquilidad.
"Jessica"-escuchó.- "¿Qué tal esta la sopa?"
"Mmm"-mientras probaba la sopa.- "Sabría mejor con un poco de carne"-contestó con una ligera sonrisa.
"Jajaja bueno la próxima vez compra uno que venga con carne"-dijo cogiendo el paquete que Jessica llevaba en las manos.
"Sí, lo sé"-dijo la chica mientras continuaba tomando su sopa.- "Pero no viene tanto como este".
"Ahhh"-simplemente contestó sentándose al lado de la chica.- "¿Y cómo estuvo tu día?"
"Cansado"-dijo la chica mientras cogía un trozo de pan de la mesa.- "Pero bien"
"Qué bueno"-contestó la otra chica mientras tomaba un sorbo de la gaseosa que había sacado del refrigerador.
"¿Y el tuyo?"
"Ahí"-contestó perezosamente.- "Nada nuevo"
"Ya veo"-dijo simplemente Jessica, mientras daba una mordida al trozo de pan. "¿Qué hay de Anika¿Sigue encerrada?"
"Sí"-contestó la chica en un tono triste.- "No ha querido salir, pero debe decirte que esta al menos más estable"
"Eso es bueno"-contestó Jessica mientras retomaba su labor de tomar la sopa.- "Y ¿le dijiste algo que la animara?".
"No del todo, pero…"-decía mientras tomaba de la lata de gaseosa.-"Creo que funcionó un poco".
"Ya veo"-contestó con simpleza.
"Sí, bueno…"- comenzó a decir la chica mientras se levantaba de su asiento y comenzaba a salir de la cocina. Hasta que algo la detuvo…
"Johann"- comenzó Jessica, sonando muy seria.- "Sabes que si no se mejora, perderá su oportunidad para ganarse el puesto, sin mencionar que se puede hacer daño"
"Lo sé Jessica"-dijo Johann sin voltear a ver a su amiga y siguiendo su camino.
"Lo sé"
Hacía una hora que estaban en el centro de video juegos, jugando en el simulador de carreras de auto. Bueno, Andrea estaba jugando, ella estaba a su lado mirando como jugaba. No había tenido muchas ganas de jugar, había jugado un rato, pero después de haber perdido un par de veces con Andrea, decidió que mejor la observaría. No sabían a donde ir, bueno, al menos ella no, porque en lo que se refería a la otra muchacha, era la de ir a lugares, que obviamente no estaban permitidos ir.
Para su suerte, Andrea aceptó ir a los video juegos, así no se sentiría incomoda. Miraba por unos momentos el lugar: Nunca había entrado. Serena no la había llevado pues, decía que era muy pequeña para esas cosas. Pero ahora que miraba a su alrededor, no parecía nada malo. No entendía porque la rubia no la traía aquí.
Miró un poco más y logró ver a un muchacho rubio, quien atendía el lugar y se encontraba frente al mostrador. Estaba conversando entretenidamente con una de las chicas que estaba en el lugar. Se acercó hacia el mostrador y comenzó a mirar las cosas que contenían en él: Dulces, bocadillos, cigarros, etc.
"¿Puedo ayudarte?"-escuchó. El chico rubio le hablaba mientras dejaba su conversación con la otra chica.
"Eh?"-simplemente contestó levantando su mirada hacia la del chico rubio. Notó que había algo extraño en él ¿Acaso no era…?
"¿Te puedo ayudar en algo?"-repitió. El muchacho rubio había encontrado algo de interesante en la chica de cabellos rosa. Se le hacía conocida. Pero¿Qué no era la pequeña primita de Serena? Bueno esta más grande de lo que imagino…
"Déme una de estas barras de chocolate, por favor"-contestó la chica. El rubio se despertó de su cavilación he inmediatamente abrió el aparador para sacar la barra y dársela a la chica.
Cuando pagó finalmente, ella no pudo dejar de pensar que había visto a ese muchacho antes. Pero ¿No era el amigo de Serena? Andrew, si recordaba bien. No lo había visto muchas veces por eso no lo recordaba. Siguió caminando mientras habría el empaque para darle una mordida al dulce y se dirigía hacia su entretenida amiga.
"¿Qué comes?"-le preguntó su amiga mientras seguía jugando.
"Chocolate"-contestó para después asustarse al escuchar el golpe que su amiga le dio al volante. Había perdido.
"¿Quieres un poco?"-le preguntó ofreciéndole.
"Claro"-dijo la chica mientras se levantaba y abría su boca para darle una mordida al dulce. Pero nunca pudo comer nada. La otra chica se lo había apartado de sus labios antes. Esto hizo que los dientes de la chica chocaran con fuerza.
"Oye!"-dijo la chica mientras se frotaba la quijada.- "Creí que me darías un poco"
"Compra"-le contestó riéndose. Pero al ver la cara de enojo de su amiga se disculpo.- "Vamos Andrea era una broma"
"Así?"-dijo esto con una mirada maliciosa, para después lanzarse sobre la chica y tratar de quitarle el chocolate. Finalmente Andrea logró arrebatarle algo del chocolate. Después de eso, ambas chicas estaban por salir del lugar.
"¿Ahora a dónde?"-preguntó Andrea.
"A casa"-le contestó.- "Son más de las 10:00 pm."
"Rini…"-comenzó Andrea.- "Habíamos dicho más de las diez ¿recuerdas?"
"Pero son más de las diez"-contestó la chica de cabellos rosas mientras se dirigía a la salida.
"Sí, pero…"- en eso se detuvo. Comenzó a sentir una extraña presencia. Era algo que ya había sentido antes, algo conocido.
"¿Andrea?"-le preguntó Rini al ver a la chica que se había detenido de golpe.- "¿Qué pasa?"
"Corre"-dijo lentamente y bajo.- "Corre rápido. Salgamos de aquí!"-dijo esto ultimo pero antes de que pudieran hacer algo, una figura saltó de las ventanas de vidrio del lugar. La primera reacción de Andrea fue ocultarse detrás de el simulador y llevando a Rini a su lado.
En cuanto a lo que había entrado, eran el mismo mounstro que había atacado el restaurante. Andrew se asustó un poco. Pensando de que se trataba de una broma se acercó a este demonio, pero lo que recibió en su lugar fue un grito grave del mounstro mientras mostraba todos sus malogrados dientes. Naturalmente que el pobre chico salio disparado como alma que lleva el diablo, por la puerta trasera. Las pocas personas que quedaban en el local, salieron a toda prisa, dejando a las dos chicas solas.
El demonio, comenzó a andar por el lugar, olfateando todo lo que encontraba a su paso. Parece que buscaba a algo o mejor dicho a alguien. Las dos indefensas chicas estaban ocultas detrás de los simuladores. Para cuando llego al lugar donde se encontraban, este comenzó a olfatear detenidamente. Seguro que podía oler a el miedo de las dos chicas, pero eso se desvaneció al sentir el olor de otra cosa más 'interesante'.
En cuando a las dos chicas, estas se relajaron al notar que el demonio se había ido. Rini se asomó un poco y pudo ver que el intruso había optado por los dulces que estaban en el mostrador. Era una oportunidad perfecta para escapar.
"Debemos escapar"-escuchó decir a Andrea.- "Aprovechemos y pedamos ayuda".
"Pero ¿si se da cuenta?"- dijo la chica con visible miedo en sus ojos. No podían arriesgarse.
"Pero no sé que más podemos hacer"-contestó Andrea. Era evidente la confusión en su rostro.
Rini simplemente se quedó pensando. Si no hacían algo rápido, el mounstro las atacaría y las matarían (exagerando un poco). Mientras pensaba, pudo ver algo asomarse al lugar. Era algo de color negro, un animal, una gata. Rini la reconoció en un instante: Luna.
Rini al ver a la gata cerca del lugar donde estaban, trató de llamar su atención. La gatita levanto sus orejas y pudo ver a un par de chicas escondidas en los aparatos. Para cuando se acercó, pudo reconocer a una de ellas, pero había algo raro en ella…
"Luna!"-comenzó a decir Rini.- "¿No me recuerdas? Soy yo. Rini.
La gatita que había pretendido ser una gata cualquiera se sorprendió más, pero no dijo nada.
"No te preocupes, Luna".- dijo Rini.- "Puedes hablar, Andrea no dirá nada".
La gatita dudo por unos segundos, pero después decidió hablar.
"Rini¿Qué haces aquí!"-preguntó la gata y para su sorpresa a la chica que llamaba Rini 'Andrea' no se sorprendió al escucharla hablar.
"Es algo difícil de explicar"-comenzó a decir rápidamente.- "Rápido debes irle a avisar a las chicas. No les digas que estoy aquí. Mantenlo en secreto".
"Pero…".-la gata dudo¿por qué Rini hablaba con tanta ligereza? La gatita no tuvo tiempo de pensar y simplemente comenzó a salir, pero antes de que se alejará. La segunda chica comenzó a la llamó.
"Oye gata…No te olvides. No le digas nada a la Reina".- fue todo lo que necesito decir.
Roar18
¿Qué tal? Espero que les haya gustado…
Espero sus reviews…Hasta el próximo capítulo:-D
PD. :Sí, me gusta la sopa esa ¿y que?
