Dejo los lineamientos de siempre.

Aclaraciones:

Narración.

— Diálogo —

"Pensamientos".

Advertencias:

Posible OoC en los personajes.

OC.

No apto para fans SasuSaku o NaruHina.

Género: Romance | Drama.

Clasificación: T | M.

Disclaimer: La serie y sus personajes no me pertenece a mí, sino a ®Masashi Kishimoto.

Nota de Autor:

Hola, hace mucho que no actualizaba y es que, ya que me he mudado de fandom y me he decepcionado un poco con este anime/manga, he de decir honestamente que la inspiración no me ha alcanzado. No de buena manera. Y es por eso que me disculpo por el capítulo tan corto, pero considerando que está próxima a finalizar, creo que no está tan mal. De igual manera espero que lo disfruten.

Si hay algún comentario o disconformidad, ya saben, pueden dejarla ahí abajo en la cajita de comentarios. Recuerden siempre dirigirse a los escritores con respeto, yo les responderé en la medida de lo posible. Los comentarios son siempre bien recibidos, y les estoy enteramente agradecida por tomar unos minutos de su tiempo para leer mis historias y de paso, comentarlas. Mil gracias. Es en parte por ustedes que yo sigo al pie del cañón, además de ser uno de mis pasatiempos favoritos.

Hasta la próxima.


Capítulo 20.

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«Todos pecamos por amor, unos por amar a quien no se debe, otros por no amar a quien se debe. Y otros por no saber la diferencia».

Anónimo.

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Reflexiones.


Las cortinas blancas con flores azules que adornaban las ventanas de la cocina se movieron al compás de la brisa cálida, anticipo del caluroso verano que pronto los azotaría. Sakura levantó los ojos, y miró a través de los cristales las nubes pasajeras del color del algodón de azúcar. Después de que Neji la dejara sola en medio del consultorio, supo que lo que restaba de su turno sería incapaz de mantener la concentración. Y así fue… Luego de ver a tres pacientes, a los que les hizo repetir cuando menos cinco o seis veces sus síntomas, decidió que por ese día tenía suficiente y lo mejor que podía hacer era regresar a su casa. Nadie tendría derecho a decirle nada, todavía se recuperaba de su estadía en el hospital. Ninguna persona le discutiría que necesitaba tiempo para habituarse de nuevo a la rutina, para aceptar su situación. Aunque las razones fueran otras.

El encuentro con Neji le dejó un sabor agridulce. Primero porque ella estaba dispuesta a permitirse faltar a su matrimonio sin rechistar, y en segunda porque su cuerpo reaccionó de manera devastadora a la cercanía del shinobi. Olvidó su matrimonio, su preocupación y su angustia. Por esos interminables segundos en los que deseó que Neji tomara sus labios, se sintió cálida, acogida y enternecida. Cuando él no quiso ceder a la evidente atracción que sentían el uno por el otro, en lugar de lamentarse se sintió admirada… El heredero del Bouke no solo era un hombre respetable, sino también correcto.

Aquel pensamiento provocó en Sakura que las mariposas en su estómago se desataran, y que sus emociones le aceleraran el corazón. Por eso cuando entró en la casa, oteó ligeramente a su esposo frente al televisor con una cerveza en la mano. Pasó de largo directamente hacia la cocina sin saludarlo, por primera vez en meses, no sintió la necesidad de dirigirle la palabra. Por el contrario Sasuke, notó con descontento que su mujer no lo atosigó a preguntas.

La medic-nin soltó un suspiró, cerró los ojos un instante. Espontáneamente se formó una sonrisa en sus labios. Neji Hyūga era un hombre noble y un gran enigma que le gustaría descubrir algún día… Abrió los ojos, asustada y sorprendida, ¿qué significaba? ¿Acaso ya no sentía lo mismo por su esposo? ¿Eso estaba bien?

Sakura movió ligeramente la cabeza, espantada por la posibilidad de ya no sentir lo mismo por Sasuke. Negó nuevamente, bajó la vista hacia las verduras que picaba para acompañar la carne que marinaba, decidió terminar de preparar la cena y así dejar de pensar.

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— ¿Y bien? ¿Qué te parece?

Neji no supo que le sorprendió más. Que su tío le preguntara algo que ya había decidido, o que se mostrara entusiasmado por semejante idea. Así que para no cometer una indiscreta falta de educación, solo atinó a confirmar con un firme movimiento de cabeza. Después de todo, aunque le diera una y mil razones para no hacer semejante cosa sería inútil. Lo haría de todas maneras por muchas protestas que le pusiera, su tío siempre hacía lo que quería.

— Claro — corroboró —. Si no hay nada más, me gustaría retirarme.

Hiashi asintió e indicó con un movimiento de mano que podía salir, aliviando a Neji de no tener que continuar con una conversación que no le interesaba en lo más mínimo. Por mucho que fuese para su beneficio, por ese día, no se sentía de ánimos para fingir atención y seguir el protocolo.

Lo único que quería era meditar. Aunque probablemente fuese incapaz de mantener la concentración.

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La cena había pasado en un silencio demasiado extraño, la medic-nin jamás cesaba con el parloteo en un vano intento de entablar conversación. Y Sasuke, como era de esperarse, le contestaba con un monosílabo para contentarla.

Esa noche Sakura no había dicho nada, apenas le había saludado cuando entró a la casa y se la pasó con la cabeza entre las nubes. Comió poco y apenas miró a Sasuke, más que para levantar su plato y llevarlo al fregadero.

Hacía algunas semanas, Sakura se hubiese desvivido preguntándole los detalles de su misión, sus contratiempos y si había visto algo interesante. Todo fuera para quebrar la frialdad de su marido, para acercarse más. Esa noche no quiso hablar, de hecho, no vio necesario más que fingir una sonrisa ante su mirada curiosa. Evidentemente estaba sorprendido al igual que ella.

Mientras lavaba los platos, Sakura se dio cuenta que no echaba en falta esforzarse para entablar una conversación con su marido. Pestañeó desconcertada mientras pasaba la esponja sobre la cerámica delicada, divagó sobre los grabados en oro y plata. Asombrada, se dio cuenta que era un regalo de bodas de sus padres.

Sus padres…

Nunca estuvieron de acuerdo con ese matrimonio, su madre no escatimó en decirle que se estaba precipitando, que posiblemente el amor ciego que siempre tuvo con Sasuke la mantenía con una venda en los ojos de la que no se quería desprender. Quizá tenía razón. Las madres la mayor parte del tiempo suelen ver cosas que nosotros como hijos ignoramos, por conveniencia siempre, nunca por ineptitud. Sakura con tristeza, se dio cuenta que debió haber escuchado más y cerrado menos. De haber dejado su burbuja, tal vez no se estaría en semejante situación…

Suspiró. ¿Qué caso tenía reprocharse su ceguera ahora? ¿Podía solucionarlo?

"Si tiene solución, solo que no quieres tomarla".

Cierto, no quería o por lo menos, no la quería antes, ¿pero ahora?

"Solo tienes que dejarlo ir".

¡Qué fácil era de decir! Hacerlo era otro asunto. Además, todavía tenía asuntos sin resolver. Había decidido no decirle a Sasuke lo del embarazo, no, lo de la pérdida de su bebé… El pensamiento provocó en Sakura un escalofrío que la envío varias semanas atrás.

¿Estaba bien no decirle a su esposo lo que había pasado? No, claro que no. Concluyó que si no sabía no dolería, aunque dudaba que le importara. Considerando la indiferencia y la renuencia a la terapia, ¿haber perdido a su hijo le habría importado de verdad? Sakura comenzaba a dudarlo.

La peli-rosa soltó una exhalación con un cansancio extremo. Cerró los ojos, si se concentraba lo suficiente, podía sentir las manos de Neji apretadas en su cintura; el aliento rozando sus labios y el calor del cuerpo viril envolviendo el suyo con presteza envidiable. La sangre se agolpaba en sus sentidos y su corazón bombeaba con más velocidad de lo normal. Pensarlo le aceleraba el pulso y le embotaba los sentidos, de una manera en la que su marido jamás había conseguido. Sakura sabía lo que eso significaba, no era una simple atracción, un gusto simple por un hombre enteramente atractivo.

No, era más que eso… Pero le aterrorizaba ahondar más, darse cuenta que entre ellos había nacido algo más allá del profesionalismo. Abrió sus ojos, asustada de comprender lo que esa idea significaba.

"Es un poco tarde para eso, ¿no lo crees?", Sakura soltó un bufido lleno de ironía, su inner tenía razón. Ya era un poco tarde, demasiado tarde en realidad.

Pasó el plato bajo el agua fría, lo agitó un par de veces antes de colocarlo en el escurridor e hizo el mismo procedimiento con el resto. Mientras miraba por la ventana hacia la luna grande y llena rodeada de estrellas, se preguntó ¿qué estaría haciendo Neji? ¿Y por qué anhelaba tanto volver a verlo?