Capítulo 19

Otra semana más, y a mitad de esta había recibido la invitación a la boda de Gaara y Matsuri, que sería el próximo mes. Era bastante sencilla y formal. Les había hablado confirmando mi asistencia, era agradable saber que por lo menos uno de los tres ya podría ser feliz a lado de la mujer de sus sueños. Pensaba en como lo habría tomado Sakura, a pesar de que habíamos estado pasando demasiado tiempo juntos y había avanzado con ella en varios aspectos; sabía perfectamente que seguía enamorada de él. Había mandado a Juggo a que encontrara un regalo de bodas ya que yo no tenía idea de que podía darles; solo ya quería tener todo listo y esperar a ver lo que ocurría. Además de eso, afortunadamente Tayuya ya no había ido al departamento. Había pensado que volvería a insistir diciendo que solo lo había dicho por estar cansado, que de todos modos podríamos divertirnos de vez en cuando. Y agradecía que me hubiera escuchado, no quería que todo se me viniera abajo. No había recibido visitas de Sakura, teniendo una idea de que era lo que ocurría; aprete los puños nuevamente al saber que estaría hecha un mar de lágrimas por culpa de él, no podía hacer nada para que dejara de pensar en eso. Maldita sea, parecía que todo lo que había logrado avanzar con ella se había ido por el desague; por más que intentaba localizarla, parecía imposible. Le había marcado a Hinata intentando saber como última alternativa si sabía algo de mi peli rosa; si a pesar de todo era mía y haría lo posible para que suceriera en verdad. Pero a pesar de todo, ni ella había sabido algo de Sakura, esto me estaba poniendo histerico.

-¿Pero nada de nada?-dije todavía estando en contacto con ella.

-No Sasuke…sera mejor que le des su espacio…no es por poner el dedo en la herida pero es mejor que le des su espacio. Deja que asimile totalmente la notica.-

-…-suspire.-Tienes toda la razón. Es solo que…me tiene muy preocupado…necesito saber que esta bien.-

-Dejame intentarlo una vez más. No te aseguro nada.-tenía idea de lo desesperado que estaba.-Solo me asegurare primero que tu no harás ninguna estupidez.-

-No lo haré…solo quiero saber que esta bien. Es lo único que quiero.-

-Está bien, solo quedate donde estas. Ponte a trabajar como has estado desde que llegaste, ahora es el momento en el que deberías estar encerrado ahí. Ten un ataque de obsesión por el trabajo o lo que te da normalmente.-

-Lo haré, solamente avisame si sabes algo. Y no es un ataque… es objetivo empresarial.-

Terminamos la conversación mientras me levantaba los anteojos para frotarme los ojos, me estaba empezando una migraña por la preocupación. Necesitaba tenerla a mi lado, poder ayudarle en lo que necesitaba en todo lo que le ocurría. Hable por el intercomunicador con mi secretaria pidiendole que llamara a Naruto y lo enviara a mi oficina, además de que me llevara dos pastillas y una botella de agua, debía parar mi dolor de cabeza. Lo hizo inmediatamente, entrando a la oficina con lo que le había pedido saliendo de inmediato. Ingerí el medicamento rápidamente, odiaba tener que usar algo que involucrara jarabes, pastillas y tabletas médicas; pero había ocasiones en donde no había otra alternativa. Al pasarlas por mi garganta fue cuando Naruto entro a la oficina, parecía bastante impresionado al ver que le había hablado, ya que no me había mostrado muy comunicativo con él que difamos desde hace unas semanas.

-¿En que soy bueno Sasuke?-se sento enfrente del escritorio.

-En general, no eres bueno en absolutamente nada, creo que solo eres bueno en comer ramen sin que te de una indigestión.-

-No te mofes.-

-No lo hago, es la verdad.-sonreí divertido, me entrerenía sacarlo de quicio.

-Te odio. ¿Entonces para que me hablaste?-se cruzo de brazos.-Podría estar haciendo algo importante.-

-…-me puse serio al instante.

-Bueno ya, era borma. ¿Qué ocurre?-

-…-me carcaje al verlo asustado por mi expresión.-Tenías que haber visto tu cara.-

-Sasuke…-

-Ya perdón, es solamente que necesito diatraerme. Y ya que Gaara esta con lo de su boda, eres el único molestable.-

-Dejame adivinar…Sakura. ¿No?-se calmo.-No debes de preocuparte, dale su espacio. Necesita asimilar las cosas.-

-Hinata me dijo exactamente lo mismo. Dice que ahortia es cuando debería tener un ataque de obsesión por el trabajo. Pero, sabes que cuando se trata de Sakura no es posible tranquilizarme.-

-Debes seguir su consejo…es más…te invito a comer. Debes dejar la oficina por el hecho de no tener ya nada que hacer te hace pensar de mas.-se puso de pie.-¿Qué me dices?-

-¿Seguro que invitas tu? Las últimas tres veces he tenido que pagar yo, por el simple hecho de que siempre pierdes tu billetera.-

–…-se reviso rápidamente los bolsillos.-De acuerdo, te invito pero tu pagas.-

-Típico de ti.-tomé mi saco y ambos salímos de la oficina.-Aki, toma todas las llamadas, y cualquier cosa llamame al móvil.-

-Claro Sasuke.-dijo profesionalmente.

Naruto y yo entramos al elevador mientras el idiota volvía con la misma broma de siempre, que no importara que hiciera, todas las mujeres querían estando casadas o no estar conmigo. Rodee los ojos para golearlo, no era mi culpa, yo jamás mostraba interés alguno por ellas, que ellas tuvieran una urgencia de lujuría era problema suyo. Salimos del edificio, iriamos al restaurante que estaba cerca del edifico, no planeaba ir tan lejos por si necesitaba regresar rápido. Caminamos hasta la esquina donde había un restaurante bastante descente aunque no había entrado parecía bastante concurrido, por lo que a mi respecta era mas que suficiente para mi. A pesar de todo nos atendieron rápidamente, las ventajas de tener un apellido con renombre. Nos sentamos y seguimos charlando, a pesar de que Naruto era un idiota en muchas cosas, sabía que contaba totalmente con él en cuanto significaba a distraerme o el simple hecho de molestarlo cuando era necesario. Nos entretuvimos bastante en la comida, parecía tener bastantes temas de conversación aunque fuera el único que hablaba, hasta que se me ocurrió poner un tema serio.

-¿Y Hinata?-dije haciendo que se callara repentinamente.

-¿Qué tiene que ver con la plática?-

-Te conosco, se que la quieres practicamente desde que yo quiero a Sakura. ¿Por qué no te has arriesgado? Sabiendo que se va dentro de unos días.-

-…no sé si siente lo mismo.-se puso pensativo.-Se que antes era así, por el hecho de que parecía perseguirme todo el tiempo; ahora parece que ya no le importa.-

-Te dije que se podría estar cansando…ella no ha salido nunca con nadie por estar esperándote. Y creeme que he visto a sus pretendientes, todos piensan que esta conmigo porque me marca cuando se vuelven algo insoportable y he ido a la universidad a visitarla por lo mismo… no creo que sea divertido esperar por alguien que parece no arriesgarse.-

-¿A cuantos le has espantado?-pregunto un tanto curioso pero mayormente enojado.

-Perdí la cuenta despues del número 20.-no le tome importancia.-Habla con ella, suficiente es con mi amargura para que te sumes a ella.-

-¿Cuándo se va?-parecía haber recapacitado por ello.-No pienso dejar que alguien me la arrebate.-

-Dentro de 3 días, sabes que todavía debe acabar la carrera, estaba en su servicio le hace falta el internado.-pedí la cuenta.-Ya sabes como es la licenciatura en medicina.-

-…-

-¿Estas bien?-pagué y nos fuimos de ahí.-¿Oye en que tanto piensas?-

-Nunca he estado con alguien de forma formal, aunque tampoco es que haya tenido mujeres cada noche…es solo que no se, me da pendiente lastimarla, o que ella se de cuenta de que no soy para ella.-

-Creeme que prefiero que seas tu a otro imbécil.-reí mientras dabamos vuelta en la acera.-Ella esta que muere por ti, nunca ha hablado de nadie como lo hace de ti. Intentalo.-

-¿Y ahora tu por qué estas dándome consejos?-queía volver a voltear la tarjeta a su favor.

-Porque estoy harto de verla triste porque el idiota de mi amigo no se atreve a decirle lo que siente.-

-¿Nada más es eso?-insistio.

-Porque…no sé, creo que debo de regresarte el favor.-

-¿No será porque haz estado avanzando con Sakura, y aquello te esta produciendo un cambio extremo?-

-…-

-Sé que no me darás la razón, tu orgullo no te deja. Pero, muchas gracias.-

Volvimos al edificio, a pesar de que habíamos hablado seguímos metidos cada uno en su pequeño mundo junto a una persona con la que ya se nos hacia complicado ya no vivir. Nos despedimos cada uno yendo a sus respectiva oficinas, vi que Aiko estaba algo extraña al verme parecía querer decirme algo, no le hice caso, había pensado que tal vez era alguna tontería, al abrir la puerta de la oficina me lleve una gran sorpresa; no me imaginaba ver a aquella persona ahí.

200