"En cada mínimo detalle, creo oír tu voz"

Es verdad que odiaba que se inmiscuyeran en su vida, así como también es verdad que cumplir con los estándares impuestos por sus padres le provocaba gran irritación.

Estar en las nubes no era una característica dicha de su comportamiento, y ser un hombre vulnerable a ojos de los demás era un hecho insólito. Prefería morir aplastado por un automóvil que verse vulnerable.

Es verdad que la música no le apasionaba tanto como a Kotoko, pero albergaba cierto interés por conocer sus gustos, la razón detrás de tantas canciones que cantaba en su día a día. La oía cantar despreocupadamente, notaba que compraba casetes cada cierto tiempo que regresaba a casa con una bolsa llena de contenidos cuadrangulares envueltos en cajas de plástico. Esa chica siempre le provocaba la sensación de querer conocer a una persona a parte de él mismo.

El estrés de saber de que presentaría el examen de universidad y el nacional le irritaban y lo zarandeaban en un tumulto de emociones conflictivas...

Si Kotoko podia vivir sin estrés, averiguaría el secreto de tal virtud.

No perdía nada con intentarlo.


Un día común y corriente de la semana pasada.

La encontró en el receso acostada con los brazos extendidos en el pasto con los audífonos puestos, los párpados cerrados, y una paz inamovible de su pequeño cuerpo recostado imperturbable de su mundo.

Sintió que no había un sitio en donde no la encontraría. Siempre la terminaba encontrando cuando deseaba verla.

Se acercó con el Bento en su sostén del brazo, suspirando una limitada paz que alcanzó a absorber de la energía que desplegaba sin parar. Lucia tan tranquila que le daba temor moverla, pero ya se encontraba decidido en descubrir el secreto detrás de su pacifismo ilimitado.

Depositó el Bento en el suelo y la sacudió con ambas manos. Despertó enseguida, volteando como cámara de seguridad a todos lados en búsqueda del causante que la despertó de su sueño.

Al reconocerlo se quitó un auricular.

-Naoki-kun- Dijo su nombre con sutileza, casi impasible. Se quedó petrificado como estatua habiéndola visto tan calmada, como si estuviera recargando energías para el día. Otra cuestión surgió: Qué rayos le diría? No lo había planeado. Fue muy descuidado al dar por sentado que le diría el secreto como si leyera sus pensamientos. Ridículo! -Qué se te ofrece?- Le preguntó con gesto interrogante.

-Hm- Fue lo único que pudo suspirar, porque ni hablar pudo.

Ella frunció el ceño, extrañada.

-Será que querías decirme algo?- Preguntó curiosa. No! Eso no!, gritó su cerebro que se devanaba por formular una buena manera de decirle sus cuestiones internas.

-Hm- Volvió a contestar. -Nada- Bufó desviando la mirada, rendido consigo mismo.

-No parece ser nada- Giró su recostada cabeza hacia él. -Creo que venias a escuchar mi música, no es así?- Sonrío pícara, arqueando las cejas. -A que no te resistes en escuchar las maravillas del universo en una canción? Oh!- Exclamó emocionada. -Ya se! O querías volar sin moverte de aquí?-

Como era que sabia las cuestiones que tenia que lidiar? Cómo lo hacia parecer tan sencillo?

Naoki asintió, frustrado con él, no con ella.

-Quería más bien, escuchar tu música- Expuso. -Saber cómo le haces para no tener estrés-

Kotoko no lo pensó mucho, porque de un jalón de brazo lo tiró al suelo junto a ella.

-Oye!- Gritó desprevenido.

-Ven- Le colocó un audífono en su oreja derecha, ajustándolo. -Quiero que cierres tus ojos, Naoki-kun, y que te dejes llevar-

-Eso cómo me va a servir?- Inquirió sin comprender. -Equivale a no hacer nada-

-Claro que no- Agitó la mano en negación. -Es más, permítete el placer de viajar por el mundo dentro de la misma música- Indicó con el dedo. -Pondré una canción y déjate llevar por tu propia imaginación- Enfatizó confiada.

-Funcionará conmigo?- Preguntó dudoso, algo extraño en él. Asintió.

Se acomodó junto a ella y cerró los ojos; no sabia porqué pero confiaba en ella y no lo hacia con cualquiera, ni con su madre.

Relajó su cuerpo y dio inicio a la canción.

"Planeador" de Soda Stereo sonó a través de los audífonos de ambos, embriagando el estado de ánimo de Naoki llevándolo a otro lugar de donde se encontraba, viendo imágenes diversas. Los matices coloreaban un mar de emociones, aquellas que había estado sintiendo en ese momento en que solamente la canción tenia sentido, agregando a la compañía que lo acompañaba en el viaje. Su cuerpo se relajó al igual que su respiración, las decisiones dejaron de valer; la única que valía en su pequeño mundo fantasioso era su compañera de viaje.

No supo cómo, pero rozó ligeramente la punta de sus yemas a la mano de Kotoko, toqueteando la parte dorsal de su mano. La seguridad que le transmitía lo recargaba de energía positiva para sobrellevar los próximos días del examen de universidad que forzosamente debía tomar.

Se había sentido tan frágil, tan fuera de lugar como fuera un ser desencajado con el aire y parte de ello derivaba a su extrema indiferencia, sumándole a su pésimo humor para con las cosas; su forma de lidiar con las personas, además de mala, las alejaba en vez de acercarlas.

Sin embargo, ese momento que compartió con Kotoko fue la clave para que él pudiera encajar las piezas del rompecabezas de su vida a uno menos complejo y más simplificado que el del pasado.

Comprendió que las personas importantes de su vida eran escasas, pero su valor era irremplazable. Kotoko era una de esas personas.

PD. (Mención a la canción "Planeador" de Soda Stereo).