Capitulo 19
Hola, pues vengo con este otro capítulo, a decir verdad quedo más largo de lo que me esperaba, claro no supera al anterior, pero como les había comentado en el capi pasado este iba a ser más corto, pero en realidad quedo medianito, mejor los dejo de confundir con el tamaño del capi y se los dejo para que lean.
Madre
Después del ataque todo se había quedado en una aparente paz, pero en un estado de alerta máxima ya que al menor movimiento fuera de rutina se podía ver que cada mago y bruja empuñaba su varita más fuertemente o veían hacia alrededor con más atención.
Otra novedad es que ahora ya casi toda la comunidad mágica se había enterado del inesperado regreso de Draco Lucius Malfoy Black, y que sobre todo era el nuevo Medimago especialista en niños de San Mungo, o Pedimago como se había propuesto que se cambiaran los extra largos nombres y se resumieran un poco más como en el mundo Muggle.
Las cosas habían ido bien, la pequeña epidemia de Dengue mágico había sido controlada y exterminada, todo gracias a la gran labor de los medimagos de la sección de urgencias.
Soltó un suspiro dejando el periódico al lado, todavía le quedaba tiempo antes de entrar a trabajar en el hospital, pero quería llegar antes para ir a visitar a Katherine, le pequeña morena que sin saberlo había conquistado a varios medimagos y medibrujas.
Entro por la puerta con su habitual paso elegante, la secretaria de recepción lo saludo desde su lugar, mientras que el rubio le contesto con un asentimiento de cabeza.
Llego a la habitación donde se encontraba Katherine y para su sorpresa la pequeña ya tenía visita.
Dentro se encontraba Potter hablando y riendo con la pequeña que se veía más que contenta ante la plática del otro.
—Y entonces la madre directora nos descubrió tomando las galletas de la alacena y nos castigo sin postre durante 4 meses— exclamo la niña riendo al parecer de una anécdota de su estadía en el orfanato.
—Eso sí que es cruel, dejar a un niño sin postre por tanto tiempo— mencionó entre risas el ojiverde que al parecer también se sentía muy cómodo en la presencia de la niña.
Y así se le paso el tiempo al rubio mirando al par que no había delatado su presencia por estar tan concentrados en la plática. Ciertamente las dudas empezaban a embargarlo cada vez más a fondo el parecido físico entre ambos era increíble, el mismo tono de pelo, varías de sus facciones pero las de la niña mas dulcificadas y redondas por la edad y el género, si acaso un rasgo muy diferente era el color de sus ojos, ya que los de Harry eran de un imposible color verde mientras que los de la niña mostraban un gris claro rayando el azul.
Su imaginación le jugaba varias pasadas, que hubiera sido si Harry y el hubieran quedado juntos, tal vez los estaría mirando como ahora, pero en vez de estar en la habitación de un hospital podría ser que estuvieran en la calidez de la sala de su hogar con la chimenea prendida, y en vez de anécdotas de un cruel orfanato serían aventuras de una alegre primaria.
Suspiro con fuerza, cierto que su imaginación empezaba a bordear el límite de lo permitido, aun debía hablar con su madre para aclarar todo, aunque rezaba por que fuera lo que él creía, más bien es que no se podía acostumbrara a estar equivocado y la esperanza estaba reluciendo a cada risa que soltaban los otros dos.
Pero como es normal todo momento bueno debe de terminar, le niña empezó a toser y de pronto estaba temblando casi incontrolablemente, en el rostro del moreno se había instalado el horror y la sorpresa y antes de que empezara a gritar por ayuda el rubio ya estaba dentro de la habitación.
Se movió con la exactitud que lo caracterizaba al pasar por una mesa había tomado un vaso y justo al llegar al lado de la cama ya estaba sirviendo la poción que la jovencita se debía haber tomado hacia vario minutos.
— ¡Bébela! — Le ordeno poniendo el vaso entre los labios de la niña, que ni siquiera se lo pensó dos veces empezó a engullir el contenido del recipiente.
—Eso es lo que pasa por saltarse las horas en las que debes tomarte la poción— reprendió con voz dura, no era nada sano que la enfermedad progresara, menos si la había estado padeciendo tanto tiempo sin tratamiento, en el más mínimo descuido podría pasar cualquier cosa y no sería agradable para ninguno.
—Lo siento Draco, es solo que estaba tan entrada en la historia que me contaba Harry que perdí la noción del tiempo— dijo aun con una sonrisa la pequeña mientras lo miraba con aquellos ojos tan parecidos a los suyos.
—Es bueno que te diviertas, nadie dice que no, pero tu salud es muy importante así que haz el favor de tomarte las pociones a sus horas.
—Si general— Bromeó la chica mirando de pronto al moreno que se había quedado callado con la llegada del medimago.
—Fue mi culpa…Lo siento yo no sabía— empezó a disculparse sintiéndose culpable por la situación de la niña.
—No tienes nada de que disculparte Potter, no fue mucho lo que se paso, solo que no se vuelva a repetir— dijo retirándose por fin de la cama de la paciente y mirando directamente a las orbes verdes.
— ¡Draco! —Se escucho un grito desde fuera de la puerta donde se encontraban un par de mujeres mirándolos atentamente.
—Oh por las barbas de Merlín— exclamó la castaña al ver la extraña escena, Harry y Draco juntos en la habitación, entre ellos pero más alejada estaba la niña quien era muy parecida a ambos.
— ¿Qué sucede? —Pregunto el rubio mirando atentamente al par de mujeres.
—Esto…bueno, no queríamos interrumpir, pero…cómo es que…por todos los cielos se parecen— Empezó a murmurar la pelinegra al contemplar la escena frente a sus ojos.
—Dejen de lado eso, que las trae por aquí— dijo más que incomodo el rubio, que ya se había dado cuenta del motivo de la impresión de ambas, el mismo había tenido una reacción similar al ver al Gryffindor con la niña, de seguro ver a los tres era algo muy impactante.
—El prometido de Daphne nos pidió ayuda, al parecer la orquesta te estuvo buscando ayer y no pudieron comunicarse— empezó a hablar la Slytherin quien sabía guardar un poco más las apariencias— Al parecer tienes ensayo hoy dentro de una hora— anuncio mirando fijamente al rubio.
—Bueno, en seguida voy—
— ¿Una orquesta? —se escucho la voz de la niña llamando la atención de todos.
—Sabes lo que es— pregunto el rubio mirando emocionado a la pequeña pelinegra.
—Por supuesto, es un conjunto de músicos de distintos instrumentos que juntos tocan una canción, es la mejor música que existe— dijo la pequeña muy conforme con sus palabras sonriendo de una forma muy conocida.
— ¿Te gustaría ir al ensayo?— preguntó el rubio aun más contento mientras miraba a los ojos de la menor.
—Por supuesto, pero tu tocas en la orquesta— pregunto con los ojos brillantes de emoción.
—Lo dudas—
—Pero cuál, es decir existen muchas por aquí, hay una en este mundo o no se dime— pidió sobre emocionada.
—En el mundo mágico a pesar de escucharse mucho no es algo muy practicado, y toco en una orquesta Muggle— empezó a explicar tranquila pero con un tono emocionado el rubio— Toco que en la sinfónica de Londres—
— ¡No! ¡Júramelo! — la emoción e incredulidad eran tan patentes en la voz de la ojigris que hicieron sonreír a los presentes.
—Te lo juro, o es que acaso no te fías de la palabra de tu doctor— dijo fingiendo molestia.
—Por supuesto que te creo— se apresuro a decir la niña mucho más rápido— ¿En qué posición estás?
—Soy el primer violinista—
—Por favor llévame al ensayo— dijo la niña poniéndose en pie sobre la cama y dando pequeños saltos— Me portare bien, además prometo tomarme todas mis pociones además ya no me voy a quejar por nada, pero por favor llévame— pidió más que emocionada.
—Ya te lo había dicho, si tu quieres vamos— le dijo mientras le sonreía cálidamente.
—Por supuesto que quiero ir— dijo lanzándose hacia el rubio quien la acacho por puro reflejo.
—Muchas, muchas gracias— dijo mientras se abrazaba al cuello del ojiplata.
—Creo no podre llevarte si me sigues asfixiando— comento divertido el rubio.
La pequeña se separo mirándolo fijamente como si buscara que aun estaba respirando. La posterior expresión de alivio hizo que los demás volvieran a reír.
—Pero… Harry vino a visitarme— dijo de pronto recordando al moreno— No puedo dejarlo aquí si el vino a verme— dijo mirando preocupada al ojiverde.
—Descuida yo ya me iba— le aseguro sonriendo el pelinegro mientras le revolvía los cabellos.
—Bien, no podemos llevarte vestida así—dijo de pronto el rubio mirando la bata del hospital que traía puesta —Esto te va a gustar— le susurro mientras con unos movimientos de varita transformaba la sabana y el cobertor en un bonito vestido.
—Te dejo para que te vistas— le dijo mientras la bajaba— Te estaré esperando afuera.
—Está bien— dijo a un sonriente la niña.
Les hizo una seña con la cabeza y pronto todos empezaron a desalojar el cuarto dejando a la niña vistiéndose.
—Bueno Draco, creo que nos vamos, pero tenemos algo muy importante de que hablar— dijo amenazante la morena que ya había empezado a hacer cuentas y teorías sobre la niña.
—Yo empezare a averiguar algo, esto es hermoso— dijo la castaña con un extraño brillo en los ojos que recordaba a los tiempos de Hogwarts cuando se les presentaban algún misterio.
La dos sé perdieron al dar vuelta por un pasillo quedando solo ambos hombres.
—Bueno Malfoy con tu permiso yo también debo irme— dijo el moreno calmadamente, después de todo ese día era muy bueno, había visto sonreír al rubio y pasado un tiempo con Katherine.
Cuando estaba dando el segundo paso sintió que alguien lo detenía.
—Espera Potter…—Dijo el rubio tomando el brazo del moreno para sorpresa suya.
— ¿Qué pasa? —Volteo el ojiverde mirando un poco esperanzado al otro.
—Esto no es fácil— mascullo por lo bajo el rubio—
—Solo dilo—
—Eres auror— dijo de pronto alzando la mirada topándose con la verde esmeralda del otro.
—Eso ya lo sabía— menciono divertido el moreno.
—Bueno…—tomo aire, le estaba costando horrores decir una simple frase, pero todo era por ella— Quisiera ver si nos podrías acompañar a Katherine y a mí al Barbican Centre, ya sabes que prohibieron la aparición por estas zonas y la única manera de llegar es caminando—se empezó a explicar rápidamente—En los dos últimos ataques yo he sido su objetivo principal, no quiero que Katherine se vea involucrada si es que esos piensan volver a atacarme —su tono se volvió más serio y frio.
—Quieres que los acompañe para que proteja a la niña— hablo lentamente haciendo un resumen de lo dicho por el rubio.
—Exactamente—
—Por mí no hay problema, solo que creí que te incomodaba estar cerca de mi ya sabes por todo lo que paso— de pronto se sintió terriblemente estúpido, el rubio le estaba pidiendo un favor y hay iba el gran héroe a recordarle cosas que lo harían retractarse de su oferta.
—Potter,— lo interrumpió el rubio hablando con voz un poco más seria— Esto no lo hago por mí, lo que más me importa es el bienestar de esa niña, estoy más que consiente que si nos atacan ella pasara a ser un blanco fácil y yo no podre protegerla como se debe— apretó las manos fuertemente recordando su propia debilidad al no poder proteger lo que quería— Si estuviéramos bajo ataque y algo pasara quiero que te la lleves lo más lejos posible sin siquiera dudarlo, porque si le llega a pasar algo ten por seguro que quien ocupara protección será otro— En su mirada estaba escrita una amenaza muy clara.
— ¿Cómo me veo? —Dijo la niña saliendo del cuarto luciendo un bonito vestido de color verde y con unos pequeños toques plateados, venia con un gorrito que también tría puesto.
—Hermosa—dijo el rubio agachándose a acomodarle un poco mejor el vestido.
—Slytherin— murmuro mientras rodaba los ojos, al identificar los colores.
—Vamos a peinarte— con un movimiento de varita el largo y lacio pelo de la niña pasó a ser con unos risos muy bonitos.
El rubio toco con la varita el gorro dejando mejor una diadema de tela a combinación con el vestido.
—Te ves muy bonita— alago el moreno al ver a la niña, que parecía más una muñequita de porcelana, ya que su piel clara y las mejillas sonrosadas junto a los chinos y el vestido en verdad lo parecía.
—El toque final— dijo el rubio mientras transformaba una esclava que tenía en una elegante cadena que se la puso a la niña.
—Muchas gracias, pero se la puedo perder y…— Un dedo la silencio.
—No importa, te ves realmente bonita y eso es un pequeño regalo—
—Hora de irnos— dijo el moreno al ver que la pequeña se iba a soltar a llorar de emoción.
—También vas a ir Harry— dijo alegre la niña.
—Sí, los acompañare para protegerlos— dijo sonriente el moreno, aquella niña le transmitía tanta paz y alegría que alguna vez creyó nunca más sentirla.
Salieron de, hospital mágico caminando, ambos tomaban la mano de la niña quien iba en medio de ambos.
Muchos empezaron a verlos raro al verlos pasar con la pequeña niña entre ellos y el asombroso parecido entre los tres.
Salieron al Londres Muggle por un callejón donde ambos transformaron las túnicas en ropa Muggle.
La niña estaba más que emocionada, ya que en el orfanato en el que estaba no las sacaban mucho y conocer tanto el mundo mágico como el Muggle era una experiencia memorable.
Llegaron al recinto minutos antes de lo pactado, entraron con calma pero al encontrarse dentro con los demás los empezaron a mirar extrañamente.
—Que pasa Malfoy, ¿quiénes son tus acompañantes?— le pregunto en tono burlón un hombre alto con bastante porte y también rubio.
—No sabía que te importara tanto mi vida Rubén —Exclamo fingiendo sorpresa.
—Sabes a lo que me refiero es un ensayo a puerta cerrada, nadie más puede pasar— dijo con autosuficiencia el otro músico.
—Draco, pensé que no llegarías— dijo el director de la orquesta— Y quiénes son ellos— pregunto genuinamente curiosos.
—Ella es mi hija y él es mi cuñado— hablo con tal tranquilidad que dejo pasmado a muchos.
—No sabía que tuvieras familia, cuando te conocí en San Francisco estabas estudiando y…—
—Ni yo mismo lo sabía, fue una de las sorpresas al regresar aquí—
—No me digas que dejaste a tu mujer embarazada y te largaste— dijo el otro rubio que al parecer la traía contra el ojiplata— Me das asco Malfoy—
—Cuando tu opinión te importe tal vez te pregunte— menciono indiferente hacia su atacante— Señor quisiera pedir su permiso para que se quedaran y pudieran ver el ensayo, hoy tenía mi día libre en el hospital y lo quería pasar con ellos además de que le niña esta temporalmente a mi cargo, su madre se acaba de casar y se fue de luna de miel, por lo que está a mi cuidado y como nos encontramos con su tío también lo invite— La cara del ojiverde era de total sorpresa, como se le ocurría semejante historia.
—Seguro que es tu hija, se parece más a él— dijo una mujer bromeando al ver más de cerca a la niña—
—Es obvio que se parezca a su tío, después de todo es el hermano gemelo de su madre—
—Tiene tus ojos— dijo al ver a la niña con quien empezaba a platicar.
—Señor, usted que dice— Presiono un poco más el rubio alejándose de la pequeña multitud que ahora veía a la niña con ojos curiosos ya que era demasiado irresistible.
—De acuerdo, se pueden quedar por favor, llévalos no queremos que el señor Potter se incomode con este acoso— dijo el director que sabía de antemano quien era el otro hombre.
Con un movimiento de mano convoco un silencio entre ellos para que se dejara escuchar.
—Ahora si dime quienes son—
—Ella es una paciente mía del San Mungo y al parecer es realmente fanática de la orquesta, es huérfana— explico rápidamente—
—Pero no encuentro que hace Potter aquí—
—Es algo así como nuestro guardián, después de todo me imagino que ha de estar enterado de los ataques mortifagos, ambos fueron dirigidos a mí y lo último que quiero es que alguien más termine involucrado—
—O ya veo, las medidas de seguridad se incrementaron, entonces eta prohibida la aparición—
—Exactamente— habló indiferente el rubio mientras sacaba de su chamarra el estuche en miniatura de su violín listo para hacerlo grande ahora que todos estaban emocionados con la niña.
—Cómo le hiciste para que se pareciera tanto a ustedes— dijo entre alegre e impresionado el hombre.
—Así es ella— dijo resuelto mientras deshacía el hechizo y empezaba a caminar junto a los otros dos.
—Síganme le diré donde sentarse— les hablo con calma.
Pronto los tres desaparecieron para legar al frente del escenario.
—Hace poco vine por aquí— empezó a hablar el moreno— Creo que ese debió ser tu debut, ya que según eso la orquesta presentaría a su nuevo primer violinista.
—Que raro, no te vi— Dijo extrañado, ya que recordaba como Potter lo había rescatado en la tienda de varitas y al parecer nunca lo había visto.
—No entre, discutí con mi… acompañante y al final me regrese para mi casa— menciono recordando aquella dramática escena, tal vez si hubiera entrado hubiera vuelto a ver a Draco y quien sabe que hubiera pasado, después de todo Marcus había comprado pases tras bambalinas.
—Bueno, que se puede hacer, ahora serás un espectador casi único en un concierto demasiado privado— dijo bromeando cosa que me sorprende, ya que hasta el momento se había portado demasiado indiferente conmigo, con la niña todo un ángel y conmigo toda frialdad claro que acompañada con mucha cordialidad.
—Tienes razón, ahora podre criticarte si te sale mal— le sigo la broma y al parecer no se ha dado cuenta de ello.
—Nos vemos a la salida, cuando esto termine— me dice y luego se despide de la pequeña.
Ahora que lo pienso, esto es demasiado inquietante, como es que se creyeron que la pequeña podría ser su hija.
Volteo a verla de reojo y para mi sorpresa descubro que es cierto, tiene la forma de la boca un poco parecida a la de Draco pero de ahí en adelante era bastante diferente, claro que el color de los ojos era casi idéntico al de su dragón solo que los de la niña se veían un poco más claros con un poquito de azul.
Se descubrió pensando cómo eran los ojos de Draco a esa edad, tal vez idénticos, recordaba que Narcisa tenía los ojos azules, además de que una guerra oscurecía hasta los ojos más vivos, tal vez por eso ahora tenían ese color gris opaco, claro que su propia mano había contribuido a que se hicieran más oscuros, si tan solo no lo hubiera traicionado de aquel modo.
—Mira ya van a empezar—me dice emocionada la niña, centro mi vista al frente donde esta toda la orquesta en su lugar.
Draco está bastante al frente, destaca mucho con toda esa elegancia que posee, tal vez es la forma de sujetar el violín o la simple manera de estar de pie, pero se ve imponente y majestuoso.
La música inunda el lugar y se ve tal entrega en cada uno de sus movimientos que me tiene hipnotizado.
Logro recordar aquel día en clase de estudios Muggles, poco después de que regresara a su cuerpo el toco para la clase, pero a pesar de ser la misma persona son tan diferentes.
Ahora se ve una madurez mayor, pero extrañamente se le ve más triste y apagado hoy.
Ahora que lo pienso poco antes de que se fuera de Hogwarts no se le veía tan decaído, no como cuando lo vi con Ollivander o en el hospital, siempre tiene esa aura de tristeza que lo hace ver tan frágil y triste.
Me pregunto que habrá pasado para que su mirada se apagara a tal grado, se que gran parte es mi culpa pero en aquel entonces no estaba tan destrozado ¿O sí?
…
Ya paso una semana desde la primera vez que vinimos a verlo ensayar, después de eso fuimos a tomar un helado y sin querer nos pusimos de acuerdo para hacerlo al día siguiente, pronto se convirtió en rutina a pesar de que él diga que es para mantener las apariencias yo se que en verdad le gusta estar con nosotros.
Otra cosa que he notado es que Draco adora a Katherine, le cumple cada uno de sus pedidos a pesar de que no son muchos, además siempre sonríe con más sinceridad cuando está a su lado, y para qué negarlo a yo también me he encariñado con ella, es simplemente irresistible. Creo que ella también nos ha tomado mucho afecto, se nota de verdad en especial a Draco, es un Héroe para ella.
Después de los ensayos regresamos al hospital, donde a Draco le quedan un par de horas libres antes de empezar a dar consulta, pero él se mete en un laboratorio en el sótano para investigar la cura de la enfermedad de Katherine, eso ella lo sabe y tal vez sea una de las tantas razones que tiene para quererlo tanto.
Nos encontramos fuera del teatro esperando a Draco, al parecer le han de estar diciendo algo ya que nunca se tarda tanto.
Ya pasaron 10 minutos y en verdad me estoy poniendo muy nervioso, me pregunto si lo mejor no es entrar nuevamente a por él.
No es necesario ya logre verlo, vine con su habitual paso elegante, pero se oye la prisa en sus pisadas.
—Lo siento, es solo que estaban diciendo el lugar del concierto, al parecer esto va a ser un poco especial ya que va a ser muy privado— empieza a narrar, sabe que ambos lo escuchamos con interés y atención—Un magnate pidió un concierto privado para una de sus fiestas— Se le ve realmente molesto, me pregunto por qué.
—Eso es muy bueno— empieza a decir Katherine, mucho más emocionada que el mismo Draco— ¿Por qué no parece que te guste? —pregunta la niña cosa que le agradezco, ya que estoy seguro que Draco no se negara a darle una respuesta, que posiblemente a mi si me la negaría.
—Pues… No confió mucho en ese supuesto magnate— admite al fin tomando la mano de la niña y poniéndose a caminar— Es solo un mal presentimiento, parece demasiado interesado.
—Interesado, ¿en qué? —De verdad amo a esta niña.
—En mi— dice en voz muy baja lo suficiente para que Katherine apenas lo escuche.
—Pero eso es mucho mejor—
—No me gusta, es algo muy raro— confiesa molesto.
—De seguro escucho hablar de ti, después de todo eres el mejor tocando el violín—
—Eso mismo pienso yo, pero no se por qué tengo este presentimiento, algo me dice que no debo confiarme—
—Vamos no seas paranoico— medio bromeo, no creo que corra mucho peligro, que tanto puede representar un Muggle para un mago veterano de guerra, fácil ninguno.
—Ni se te ocurra decir otra palabra Potter, que tú no eres la imagen de la confianza— menciono el rubio mientras recordaba lo paranoico que había resultado ser el moreno en sus tiempos del colegio cuando aun eran rivales.
Al llegar al Hospital mágico nos recibe una enfermera.
—Medimago Malfoy, al parecer una mujer lo espera en su despacho, me dijo que usted la había citado, dijo que de parte de Narcisa— Al parecer por fin había podido venir sin que Lucius se enterara.
—Gracias, enseguida voy para allá— Le respondo, luego ella se disculpa y se retira dejándonos solos.
—Potter, podrías llevar a Katy a su habitación y darle las pociones, debo ir con mi madre— No espero a que me conteste me doy la vuelta para llegar a mi consultorio, después de todo es muy importante esta reunión.
Estoy frente a la puerta, toco un par de veces ates de entrar.
La encuentro sentada frente a una silla de mi escritorio con su habitual porte.
—Buenas tardes Madre— la saludo, después de todo no quiero ser irrespetuoso.
—Bunas tardes a ti Draco— me dice mientras se levanta, pero la detengo con un movimiento de mano.
—No tienes por qué levantarte— le digo mientras avanzo hasta quedar al otro lado del escritorio justo frente a ella.
—Me tienes bastante intrigada, no creí que quisieras saber nada de nosotros, menos después de cómo nos trataste la ultima vez— el reproche es más que claro, pero no me sorprende.
—En una parte tienes mucha razón, no quiero saber mucho de ustedes— las palabras salen con tal tranquilidad que solo hace que ella las reciba más fuertemente.
—Entonces, creo que lo mejor es que te expliques, no quiero molestarte con mi presencia— me dice molesta, pero yo se que está muy herida por mis palabras.
—Ustedes son los únicos parientes que tengo por lo que no hay otra persona con la cual pueda enterarme— empiezo un con un pequeño rodeo, más por mi propio bien que por el suyo— Quiero que me digas donde está el cuerpo de mi hija— Mi voz suena demandante y firme pero por dentro me derrumbo aun no puedo superarlo.
Ella se ve más que espantada, al parecer todavía no lo admite que yo haya estado embarazado.
Al parecer lee mi expresión por lo que empieza a hablar.
—Aquel día, cuando te trajimos al hospital tú estabas muy mal— me empieza a explicar y sus ojos se tornan acuosos, tal vez por los recuerdos o la culpa—Creo que tú mejor que nadie puede entender el sentimiento de impotencia al saber que no puedes salvar a tu hijo— eso ciertamente me duele, claro que lo sé— Yo siempre te he amado Dragón, y verte lleno de heridas y en aquel estado simplemente me destrozo—
—En aquel momento me jure a mi misma que no importara lo que pasara yo te apoyaría en todo lo que quisieses ya fuera tener la niña, estaba dispuesta a hacer lo que fuera con tal de que te pusieras bien— Las lagrimas le ganaron la partida, pero no es impedimento para que continúe.
—Cuando el medimago salió yo vi la esperanza, pero sus noticias no fueron buenas, el nos dijo que era imposible salvarlos a ambos, no sin la magia del otro padre— En ese punto yo estaba más que impactado.
"Ninguno sabía quién era y no teníamos el tiempo para averiguarlo su estado era muy grave, así que el medimago encargado nos dijo que eligiéramos, a ti o a tu hija.
Ese fue uno de los momentos más horribles de mi vida, yo estaba demasiado nerviosa no quería perderte, fue por lo que pensé "Draco es joven podrá tener más hijos luego, tiene que vivir se repondrá". Tu padre apoyo mi decisión y el medimago asintió a nuestra elección.
Habían pasado varias horas cuando el medimago volvió a salir, detrás de él una enfermera traía un pequeño bulto entre brazos cobijado en una mantita rosa. Por un momento pensé que ambos se habían salvado, pero le inmovilidad en ese cuerpecito me decía que no.
El medimago nos dijo que estabas muy mal todavía, que todo se había complicado más de lo esperado, que ocupabas estar bajo observación y que había posibilidades de perderte.
Llegado a ese punto yo solo quería que estuvieras bien, ya que no me perdonaría jamás haber sacrificado esa inocente vida si tu ya no estabas, aun ahora me sigo culpando porque no fue hasta ese momento que me di cuenta que había una vida dentro de ti.
No supe que le hicieron al cuerpo de la niña, entre a un estado de Shock o algo así me dijeron ya que mis recuerdos no son muy claros llegado a ese punto, ahí fue cuando me dijeron que estaba embarazada y eso fue horrible no salí del hospital en mucho tiempo, claro que para ese entonces tu habías desaparecido."
La mujer se quedo callada, puesto que ya no había nada más que decir y al parecer el rubio estaba demasiado conmocionado como para hablar.
—Estás segura que ella estaba muerta cuando la sacaron del quirófano— dijo con voz extraña.
—Bueno, como ya te dije no se movía y eso fue lo que dijo el medimago—
—Pero entonces no estás completamente segura— dijo el rubio con renovadas esperanzas, tal vez los doctores se habían equivocado y la niña si estaba viva, cuando vieron su error no supieron como enmendarlo por lo que la pusieron en el orfanato, esa teoría daba vueltas en su cabeza con demasiadas esperanzas.
—A que te refieres Draco— dijo la mujer un poco asustada por el comportamiento de su primogénito.
—Sígueme— le dijo mientras salía rápidamente de su consultorio los pasos de su madre detrás de él le comprobaron que lo seguía de cerca.
—Hace ya varios días nos llego al hospital una niña de aproximadamente 8 años, es huérfana padece una rara enfermedad que afecta su magia, según mis investigaciones esta enfermedad puede ser causada debido al interrumpimiento del embarazo por lo que el núcleo mágico de la niña tanto como el del gestante fuera alterado de tal manera que causara esta alteración en la magia de los involucrados.
—Eso suena muy interesante, pero que tiene que ver—
—Yo padezco esta enfermedad— Los pasos tras de sí se detuvieron abruptamente por lo que el rubio también se detuvo.
—Cómo es que eso pasó—
—En verdad no lo sé, pero todo empezó cuando salí del hospital—
—Crees que ella pueda ser tu hija— Menciono atando los cabos.
—Si, después de lo que me contaste estoy un poco más seguro, también se parece a su otro padre— Comentó con una energía renovada que le provocaba la esperanza de saber a su hija viva.
— ¿Su otro padre? —
—Sí, él ahora está con ella— cada vez le era más difícil esconder el entusiasmo.
Llegaron a la habitación de Katherine, el rubio abrió un poco la puerta para ver su estaba ambos y efectivamente estaba la pequeña morena junto a Harry Potter, ambos jugando.
Le dejo espacio para que su madre viera mejor a la niña.
—Efectivamente son muy parecidos— Dijo la mujer saliendo rápidamente del cuarto y haciéndole una seña a su hijo para que la siguiera, sin saber que el ojiverde los había visto y su curiosidad había sido tal que los había seguido.
—Primero que nada Draco, quiero que me aclares esto—dijo la mujer más que pálida— Dices que el otro padre de tu hija es Harry Potter— El moreno se quedo quiero en su escondite, escuchando atentamente.
—Bueno dejando eso de lado, si o no se parecen, crees que haya la posibilidad de que sea mi hija—Preguntó más que nervioso el rubio.
La mujer lo miro atentamente para luego continuar hablando.
—Ciertamente es una semejanza increíble, es una combinación de ambos— empezó a decir la mujer.
Una gran sonrisa adorno el rostro del rubio, sonrisa que ilumino sus ojos como hacía mucho no lo hacían.
—Pero es imposible que sea tu hija— toda alegría y felicidad se había ido demasiado rápido.
—A que te refieres— No pudo hacer nada para ocultar el temblor en su voz.
—Piensa un poco Draco, el embarazo masculino es muy diferente al femenino, en el masculino cuenta mucho la magia de ambos padres y tú en todo ese tiempo jamás recibiste magia de Potter por lo que su hija iba a ser muy parecida a ti ya que solo recibió de tu magia, tal vez tendría algunos rasgos de Potter pero no sería tan parecida—
—Bueno, pero Harry es un mago realmente poderoso, en la concepción pudo darle magia más que suficiente— habló el rubio aferrándose con todas sus fuerzas al último resplandor de aquella esperanza.
—Draco, aquel día cuando el medimago salió por segunda vez, alcance a ver un poco a tu hija y ella tenía el cabello rubio— La mujer inmediatamente abrazo a su hijo, esa mirada le había dicho que tal vez hubiera sido mejor mentir.
Si, lo se derrumbe expectativas apuesto a que todos creían que Katherine era la hija de Draco, pero soy demasiado cruel con nuestro Dragón, además de que esto servirá para otros motivos, en el siguiente ya va a aparecer lo que paso en la mansión y otras cosas más, sin más los dejo.
Ahora que lo pienso debí advertir que ocuparían pañuelo si es que son muy sensibles, yo misma llore, lo sé eso es ridículo pero solo de pensar en lo que sintió Draco me siento muy triste, los dejo.
Cuídense mucho.
BYE
