CAPITULO 20 "SÓLO SEXO" -se cariñoso, o te mataré-le dijo Ángela ensuavisando sus brazos y permitiendo qué Alexander viera sus pechos. -tratare-fue lo qué recibió de respuesta después de un apasionado beso… Al día siguiente, Ángela dormía plácidamente encima de una gran cama blanca toda revuelta. Estaba desnuda, eso era más qué obvio pero… estaba sola. Alexander se encontraba fuera, hablando con un holograma… su madre. ¿Cómo va todo hijo? -b…bien-dijo su hijo estirando los brazos y acomodándose su cabello revuelto, la verdad era qué la llamada de Margarette le tomo por sorpresa, no se lo esperaba… tan temprano. ¿Acabas de despertar? -emm… si-dijo Alexander con tono nervioso qué trato de ocultar pero no pudo, y su madre lo noto. Alexander… no habrás… -¿Qué?-pregunto con inocencia. ¡Lo hiciste! ¡Tomaste a Ángela como tu mujer totalmente! -si-dijo Alexander con un tono normal. ¡¿Por qué?! Ferceo nos ordeno qué fuera virgen -pues lastima ya no lo es, madre… soy hombre y dudo qué ferceo lo olvide- Eres un tonto Alexander, espero qué ferceo no se moleste por eso… -no debe, ferceo solo la quiere para sacarle el…- No lo menciones por ahora… ¿Por qué la tomaste? No me digas qué te has enamorado de ella… ¿Enamorado? Esa pregunto rodo mucho por la cabeza de Alexander. -claro qué no, solo quise divertirme un rato-dijo él en tono seco, disimulando. Espero que sea eso hijo mío, por qué de lo contrario sufrirás. -lo sé-dijo en tono melancólico. Cuídate, hijo. El holograma desapareció, y se dirigió hacia la habitación donde aún seguía durmiendo Ángela con una gran sonrisa. ¿Enamorarme? Eso no estaba en sus planes. Miro a ver a la chica, y le toco la frente. -lo siento… pero nuestra relación no debe de avanzar más qué lo de ahora… de lo contrario… me será difícil entregarte-dijo soltando un suspiro ahogado y dándose la media vuelta para irse al baño. ˜Qué feliz soy… por fin hemos estado otra vez juntos… le amo tanto, desde siempre…está vez… ¡Seremos felices! Nadie se interpondrá en nuestro camino de felicidad, está vez… hemos sido bendecidos por el amor, no hay mejor prueba de amor qué está… soy tan feliz… formándose… nuestra prueba de amor…nuestra prueba, de felicidad…˜ -¿Qué?-Ángela se toco la cabeza-un sueño… ha sido un sueño… pero esa voz, me suena tan familiar. Ángela observo el lugar, parecía una cabaña. Se miro, y sus mejillas se tiñeron de nuevo. Miro alrededor, buscando al causante de su sonrojo, pero no lo encontró. Se fijo en las maletas qué había aun costado y el gran armario… se levanto y fue a ver qué encontraba, y justamente había de todo, hasta ropa interior. Se puso un vestido purpura fresco, con detalles de flores. Se encamino, y escucho el sonido del agua, miro por la ventana y se encontró con un lago. Siguió caminando y le pareció oír un chapoteo, Alexander bañándose. Ángela se debatía si en entrar o no a su baño, pero finalmente decidió qué no y se fue al comedor a ver qué encontraba de comer. Lo primero qué encontró fuera de la cabaña, fue una gran variedad de árboles frutales, ella tomo una manzana y la mordió. Si saber por qué, pero se sentía otra, totalmente diferente y es qué era sin duda muy joven. -ya despertaste-se oyó la voz de Alexander a sus espaldas. Ella sonrió y se volvió para verlo. -Si ¿terminaste de bañarte?-pregunto ella al verlo con una toalla enrollada a la cintura y otra en su mano tratando de secar su cabello. Sonrió al verlo así, pero no se sonrojo, después de todo conocía bien toda la anotomía de su esposo. Alexander la observo, tenía la cara más lozana y un brillo en sus ojos qué nunca había visto. -así es, si deseas bañarte ya está disponible…-dijo él con voz seria. -me hubieses despertado, me hubiera gustado bañarme contigo- dijo con voz picarona. -hubiera sido… aburrido, ya no eres una niña para estar jugando en el agua-dijo él con arrogancia, lo cual borro la sonrisa de ella. -ya veo… ¿te parece desayunar juntos entonces?-pregunto ella con ánimo intentando qué lo anterior no le afecte. -es obvio qué tengo qué desayunar contigo, para nuestra desgracia estamos casados por todos los medios-dijo el ahora frio. -¿por todos los medios? Eso no lo pensaste anoche ¿no?-pregunto ella ahora ya molesta, si su objetivo era molestarla, lo había logrado. -¿Qué?-pregunto él con ironía. -no te hagas el idiota Alexander, pensé qué habíamos logrado comprendernos aunque sea un poco… pero veo qué no es así-dijo ella en tono realmente molesto, en sus ojos esa chispa murió. -¿comprendernos? Fue solo sexo Ángela, nada más… no confundas las cosas- dijo él con ninguna importancia, hasta qué noto en ella qué sus ojos se habían vuelto llorosos. ¿Vas a llorar? No en frente de mi… me duele esto tanto como a ti, pero es necesario qué lo haga… pensó. -¿solo sexo?-pregunto ella con voz débil. -así es-dijo con dureza. Al verla así Alexander quería estrecharla en sus brazos, decirle qué aquello era mentira pero… sabía qué iba a llorar, pero para el eso era lo correcto. Ya qué ni el mismo tenían claro sus sentimientos por ella. -de acuerdo Alexander… solo te pido un favor, solo uno… ¡no me vuelvas a tener sexo conmigo en toda tu repugnante vida a mi lado, estúpido! –le grito con tanta furia qué hizo qué el corazón de Alexander temblara…. De dolor. Soltando su manzana qué llevaba en las manos apenas con un mordisco. Al decir esto, Ángela salió corriendo del lugar dejando a Alexander con una mirada llena de tristeza, miro a ver la manzana en el suelo, la recogió y vio su mordida. Envidio por un momento a la manzana qué fue digna de ser besada y mordida por la boca de ella… observo su mordisco, y mordió en el mismo lado qué ella, simulando para él un beso. Algo húmedo y tibio rodo sobre la mejilla de Alexander, sorprendido, se toco la mejilla y se sorprendió al ver lo qué era. -¿lagrimas? ¿Pero qué es esto…? ¿Enamorado? ¿De ella?- se pregunto a si mismo Alexander. 'no puedes, ni debes'… pensó el rey. **CONTINUARA**