Disclaimer:Naruto no es de mi propiedad!!
Pairings: Naruhina, Sasusaku, SuiKarin
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CAPÍTULO 19
-¡Venga deprisa!
El Anbu dio un empujón a Karin y ella trastabilló. Si no se hubiera agarrado a Suigetsu que iba delante de él, se hubiera caído al suelo.
-¿¡De qué vas!?- Chilló Karin fulminando al Anbu con la mirada.
-¡Silencio!- Contestó este.
Caminaron por más tiempo por las mazmorras de la ciudad, justo debajo de la sede central del edificio Hokage, zambulléndose en la espesa oscuridad de los subterráneos.
El guardia se paró de golpe en una celda y abrió la puerta de metal, que graznó con un molesto chirrido, rompiendo el silencio casi fantasmal del lugar.
-Adentro- Ordenó el Anbu mirando a los dos ninjas impasiblemente.
Suigetsu entró sin rechistar pero Karin opuso más resistencia, el guardia, ya harto, la cogió del antebrazo con fuerza.
-¡Ay! ¡Con más cuidado, bestia!
El Anbu hizo acopio de su mudez y la empujó con brusquedad hacia la oscuridad del calabozo. Karin cayó al suelo y la puerta se cerró con un estrépito.
-¿¡Es que no sabes que a las mujeres se les ha de tratar con gentileza, sinvergüenza!?- Chilló ella dando una fuerte patada a la puerta de metal- ¡Joder!
-¡Cállate de una vez, pesada! ¡Gritando no vas a conseguir nada!- Exclamó Suigetsu con fastidio. Karin le lanzó una mirada de furia.
-¿¡Cómo quieres que me calle ante tal situación!? ¿¡Es que no te has dado cuenta de que nos han encerrado!?
-¡Claro que me he dado cuenta idiota, no soy subnormal!
-¡Pues lo pareces!- Suigetsu la miró cabreado- ¿¡Es que no nos habían dicho que teníamos libertad de salir por la villa!? ¿Por qué ahora nos encierran?- Dio un puñetazo a la puerta y chilló hacia la ventanilla, agarrada a los barrotes- ¿¡Lo oís!? ¡Vuestra Hokage de mierda nos permitió salir! ¡A ver si os aclaráis, imbéciles!- Su voz resonó en un tenue eco a lo largo del pasillo exterior.
Estuvo observando un buen rato a ver si alguien se dirigía hacia ellos, pero al ver que no venía nadie Karin se sentó al suelo y se agarró sus rodillas.
-¿Dónde se han llevado a Sasuke? – Preguntó ella, preocupada, mirando al suelo.
-Ni idea- Respondió Suigetsu escuetamente y se adentró aún más en la celda dejando sola a Karin con sus pensamientos. No tenía ganas de hablar de Sasuke, ahora. Le fastidiaba que la pelirroja empezara su monocromático tema. Que si Sasuke esto, que si Sasuke lo otro, que pobre Sasuke… Y a él que lo zurzan, claro. Normalmente solía tener paciencia pero el hecho de estar encerrado en un sitio maloliente sin saber el motivo le fastidiaba demasiado. No era la primera vez que lo encerraban en una jaula pero en las veces anteriores él sabía el porqué: un asesinato, un robo, un atentado a la autoridad… No, esta vez no tenía ganas de aguantar a la pesada de Karin.
Se apoyó a una pared y cerró los ojos, intentando contener su ira. Sus oídos percibieron el zumbido sibilante del viento al entrar en las grietas de los muros, el sonido de las gotas de agua al entrechocar con el suelo, y había un sonido más… muy al fondo de la celda, parecía un débil gimoteo entrelazado con súplicas inteligibles.
Suigetsu se acercó poco a poco hacia el foco de aquel inquietante sonido, algo inseguro. Intentó contener los latidos de su corazón mientras que los gimoteos de alguien se hacían más audibles. Achinó los ojos, intentando ver a la oscuridad y le pareció ver la figura de un hombre sentado de cara a la pared con sus brazos tapando su rostro.
-Por favor, no, no lo hagas, por favor, para, no salgas, no salgas…
Suigetsu reconoció la voz
-¿Juugo?- se acercó más al chico y notó como el cuerpo le tensaba- ¡Karin! ¡He encontrado a Juugo!- Avisó a la pelirroja.
El castaño se incorporó de golpe y se abalanzó hacia Suigetsu, totalmente desesperado. Lo agarró con fuerza por el cuello y lo empujó a la pared. Suigetsu dio un quejido de dolor.
Karin se acercó alarmada.
-¿¡Qué estas haciendo!?
-Suigetsu…- le llamó Juugo, su voz era quebrada y de sus ojos emanaban lágrimas- No puedo, Suigetsu, le necesito… Necesito a Sasuke pronto- Pidió él, suplicante- No puedo contenerlo más…Va a salir, está pidiendo sangre y yo no puedo dominarle!!
Suigetsu vio con horror como los ojos de Juugo brillaban con un destello dorado y como unas marcas negras iban devorando su rostro.
-¡Karin!¡Pide ayuda deprisa!- Pidió aterrorizado-¡ No voy a poder con él!
Karin miró con miedo a Juugo y después a Suigetsu. Se dirigió con paso veloz hacia la puerta y se asió a los barrotes con fuerza.
-¡SOCORRO! ¡Qué alguien nos ayude! ¡Se va a transformar!
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-¿Cómo?- Los ojos castaños de Tsunade observaron atónitos a Danzou.
-Ya me has oído bien.
-¿¡Es que te has vuelto loco!? ¿Su ejecución? ¿¡Es que ya no recuerdas que Sandaime abolió la pena de muerte ya hace años?- Exlamó Tsunade.
-Tú ya sabes que nunca he estado muy de acuerdo con algunas decisiones de Sarutobi- dijo él impasible.
-¡Ni hablar!¡Hace años que se decidió que la pena de muerte solamente será cuando el consejo declare el Estado de Guerra!
-Ya estamos en guerra- Respondió Danzou- La Villa la Lluvia avanza con una rapidez endiablada. Ya han derrotado a los ninjas de la Hierba y dentro de nada dominarán a la Roca. Si siguen así no tardarán en llegar al País del Fuego- Su ojo negro miró a los ojos de Tsunade- Por lo que tengo entendido, es muy posible que la Lluvia intente hacer una alianza con la Arena.
-La Arena tiene una alianza con la Hoja.- Le recordó Tsunade.
-Alianza que seguramente romperá cuando vea el ejército de la Lluvia en sus fronteras. No creo que el Kazekage cumpla con su palabra. Es desleal- Sentenció él.
-Eso lo dices porque Gaara es un jinchuriki- Espetó la Hokage lanzándole una mirada de rabia.
-Razón de más para no confiar en él.
-Confío más en el Kazekage que en ti.
Estuvieron un buen rato mirándose a los ojos, evaluándose en una batalla ocular. Después de un minuto Tsunade habló al fin.
-Igualmente desertar de la villa tampoco es motivo de peso para motivar su ejecución. Como mucho estaría penado con tres años de cárcel.
-Una traición desequilibra la balanza hacia la victoria o la derrota en tiempos de guerra. Un traidor es un enemigo más y encima, es un enemigo que conoce muy bien nuestros secretos. Condenar a un traidor a muerte es la mejor manera de demostrar a los demás como se castiga a los desertores. Es una amenaza necesaria para evitar un mal mayor.- Tsunade se cruzó de brazos y se mordió el labio.- He pedido al Consejo para que estudien el caso. Si quieres impedir la muerte del Uchiha ya sabes a quien dirigirte.
Y al decir esto se fue del despacho con paso decidido.
Tsunade se apoyó en la mesa mientras sus dedos apretaban el entrecejo con aspecto cansado. Estuvo un buen rato con esa postura hasta que dio un sonoro suspiró salió de sus labios carmesíes y sin mirar a un punto fijo dijo:
-Sakura, creo que te enseñé que es de mala educación espiar en conversaciones ajenas.
La pelirosa salió de su escondite con expresión que se podía interpretar entre la vergüenza y la preocupación. Sus labios temblaban y sus ojos turquesa parecían estar al borde del llanto. En vez de disculparse, ella suplicó:
-¡Sensei, por favor, no permita que maten a Sasuke!- Unas lágrimas cristalinas bajaban de su rostro- Ahora que por fin ha regresado…No pueden hacer esto…
Tsunade no dijo nada, sino que cogió su botellita de sake y vertió todo el contenido en un pequeño vaso de porcelana. Hubo un tenso silencio mientras la Hojage bebía el licor, con su mirada pensativa hacia la ventana, observando el cielo azul. Sakura apretaba nerviosa las uñas a las palmas de su mano con tanta fuerza que ya le dolían.
-Esto ha sido algo inesperado- Respondió Tsunade al fin.- Sakura… - Llamó a su alumna. Sakura la miró con atención. Ante la mirada tensa de la pelirosa, la Hokage sonrió- No dejaré que nada malo le ocurra a Sasuke, haré todo lo posible, ten mi palabra- le dijó en tono tranquilizador.
Sakura sonrió aun dudosa y se secó las lágrimas de sus ojos.
-Pero prométeme algo- Pidió Tsunade con tono serio- Júrame que no dirás una palabra de esto a Naruto.
-Pero él tiene derecho a…
-¡Júramelo!-Le cortó la Godaime- Necesito que nadie se entrometa para poder actuar con rapidez, además- Ella profirió un suspiro- Naruto ya ha sufrido bastante…
Sakura asintió con la cabeza muy insegura.
Sakura suspiró ante el recuerdo de su conversación con su maestra, aún no entendía la decisión de esconder todo el asunto a Naruto, según ella, Tsunade le sobreprotegía demasiado. Le dolía no poder explicarlo a nadie y no poder desahogarse del tema. Ante el pensamiento de que el Consejo pudiera decidir la ejecución de Sasuke, aún sin el consentimiento de la Hokage, hacía que su pecho se contrajera produciéndole un dolor horroroso.
Por eso, para quitar tales pensamientos que le perjudicaban, se había propuesto investigar algo del pasado de Naruto. Quizás no debía entrometerse en asuntos ajenos, pero al encontrar una foto de los padres de Naruto hizo que una abrumadora curiosidad le invadiera. Por lo que ella sabía, Naruto no sabía nada de sus padres, ni siquiera sus nombres, y parecía que a él no le importara en absoluto ya que nunca hizo algún intento para descubrir quienes eran. Ella sospechaba que en el fondo le daba terror descubrir que sus padres en realidad estaban vivos y que le habían abandonado, o quizás, no quería saber detalles de una familia que nunca tuvo, ya que eso le pondría triste. Y ella no le culpaba por ello.
Había llegado a la sala de archivos del edificio Hokage. Como era de esperar, allí estaba Shizune que ordenaba unos informes del hospital junto con los expedientes de cada enfermo que atendían en la clínica. Cuando la pelirosa cerró la puerta, Shizune la miró y sonrió.
-¡Hola Sakura!- Saludó ella con jovialidad- ¿Tsunade-sama te ha pedido que busques algo? ¿Puedo ayudarte?
-Err… sí- Mintió ella- M-me pidió el expediente de un ninja…- Dijo no muy convencida.
-Dime su apellido.
-Uzumaki- soltó ella. Al ver que Shizune fruncía el ceño se dio cuenta que había cometido un error.
-¿Para que quiere el expediente de Naruto?- Preguntó ella muy extrañada.
-No, no es de Naruto- rectificó ella.- Es otro Uzumaki, su padre …- Por lógica, pensó que las iniciales que había encontrado en la foto seria del hombre rubio, ya que lo más normal es que el padre transmitiera el apellido al hijo.
Shizune entrecerró los ojos con desconfianza. ¿Es que se había equivocado en algo?
-Sakura…-Dijo ella con tono severo- ¿Qué quieres exactamente?
-¿Yo? ¡Yo no quiero nada, es Tsunade-sama quien lo busca! – Al ver que Shizune se cruzaba los brazos y la miraba enfadada, suspiró- ¡Vale! ¡Sólo quería ver el expediente de los padres de Naruto! ¡Solamente eso!- Se delató, ya derrotada.
-¿Te lo ha pedido Naruto?
- Errr…No- Soltó Sakura con tono culpable.
-Entonces no te lo puedo dar- sentenció ella - ¡Hay que ver, Sakura! ¿¡A quién se le ocurre pillar información extraconfidencial!?- Exclamó ella exasperada- ¿Es que aún no te acuerdas de la bronca que te hecho Tsunade cuando te descubrió leyendo el archivo secreto del asesinato del clan Uchiha?
Y tanto que se acordaba. Aún tenía las cicatrices del entrenamiento posterior a eso. Ese día Tsunade de ensañó con ella.
-¡Venga Shizune! ¡Te lo pido por favor!- Suplicó ella juntando las palmas.
-¡Ni hablar! – Dijo ella muy resuelta. Al ver como Sakura hacía un mohín y ponía ojitos de cordero degollado suspiró- Lo único que te puedo dejar ver son los expedientes de nacimiento que están en el registro civil de la villa, es lo único que te puedo enseñar, no pidas más.
Sakura suspiró abatida.
-Esta bien… Pero una pregunta...- Shizune la miró con interés- ¿Cómo sabías que no buscaba información de los padres de Naruto para Tsunade?
Shizune sonrió
- Porque el apellido Uzumaki de Naruto viene de su madre, no de su padre, y eso Tsunade lo sabe muy bien ¡A ver si te enteras mejor de las cosas Sakura!- Vaya, entonces había cometido un error garrafal. Se sintió bastante tonta.
Como le prometió Shizune, ella le dejo el registro de nacimientos pero no encontró nada del nacimiento de ningún Uzumaki salvo Naruto. Parecía que su madre no era nativa de Konoha y que se hubiera mudado a la villa por la guerra, como muchas familias hicieron años antes. Eso no hacía más que dificultar las cosas. Y del padre de Naruto no podía buscar ya que no sabía el apellido y estaba segura que obtendría una negativa si lo preguntaba a Shizune.
Pensó si debería preguntárselo directamente a Tsunade. Desechó esa idea inmediatamente, ya estaba bastante enfadada por pillarla escuchando a escondidas que ahora solo faltaba que descubriera que había estado hurgando en sus cosas. No, no quería tentar a la suerte.
Cogió el expediente de nacimiento de Naruto y lo leyó:
Fecha de Nacimiento: 10 de Octubre
Grupo Sanguíneo: A positivo
Padre: Alto secreto Situación: Fallecido
Sakura frunció el ceño. ¿Por qué escondían con tanto recelo la identidad de su padre? Recordó la foto, se parecía mucho a Naruto, su pelo encrespado y rubio, sus ojos azules…¿Quién era él en realidad? Ese misterio no hacía más que acrecentar su curiosidad. Continuó leyendo la ficha:
Madre: Kushina Uzumaki
Sakura abrió los ojos de par en par, esto no se lo esperaba en absoluto
Situación: Desaparecida
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Hinata caminaba feliz al lado de Naruto por las calles concurridas de la ciudad. Había pasado dos horas increíbles con él, a las afueras de la villa a orillas del lago. Se acarició sus labios y sonrió con satisfacción. Aún sentía el calor de sus besos, fue una lástima que el ruido de unos niños rompieran esa armonía y felicidad transitoria y tuvieran que volver a Konoha, a la cruda realidad, donde debían de fingir que no había nada entre ellos. Hinata suspiró de resignación, y no le ayudaba mucho a su humor al ver un montón de parejas que se cogían de la mano, felices, sin esconderse y sin importar el que dirán cuando ella deseaba hacer lo mismo con Naruto. Otra vez tenía motivos de odiar formar parte del clan Hyuuga, una familia conservadora y retrógrada.
Miró con anhelo la mano del rubio, deseando cogerla. Tímidamente se acercó a él y sus dedos chocaron con el brazo de Naruto. El rubio la miró sobrecogido mientras un rubor inundó su rostro al darse cuenta de las intenciones de ella. Hinata estaba roja como un tomate.
Naruto sonrió pícaramente y sus dedos se entrelazaron con los de Hinata. El corazón de Hinata tamborileó con fuerza.
-¡Hola jefe!
Hinata se apartó de Naruto pegando un chillido y el rubio cayó de culo. Un Konohamaru sonriente miraba divertido a Naruto mientras éste le lanzo una mirada matadora.
-¿¡Qué haces tú aquí!?- Espetó el rubio de muy malhumor.
-¡Jolines jefe! ¿Hace tiempo que no nos vemos y tu me saludas así?- se quejó Konohamaru. Entonces se fijó en Hinata y una sonrisa picarona surcó de sus labios, agarró a Naruto a un lado y le susurró a su oído- Vaya, vaya…¿Esa es tu novia eh? Es más mona que la del pelo chicle. ¡Esa era una bruja!
-Je,je,je sí es mi nov…¡No!-Rectificó Naruto justo a tiempo- ¡Pero qué cosas dices! ¡Solamente somos amigos!- Mintió el rubio bastante mal. Konohamaru no parecía convencido.
-¡A mi no me engañes, sois novios! ¡Anda que no se nota!¡Qué te la comes con los ojos!
Hinata se ruborizó mucho mientras Naruto sacudió la cabeza, avergonzado y rojo, negándolo todo.
-¡Cállate imbécil!- Rugió Naruto intentando atrapar a Konohamaru, éste se apartó a un lado con rapidez y juntó las manos formando sellos, mientras sonreía socarronamente.
-¡Kage Bunshin no Jutsu!- Gritó. A su lado apareció una copia suya. Konohamaru se ruborizó un poco.
-¡No te atrevas hacer la técnica erótica con Sasuke y Sai!- Le advirtió Naruto con cara de asco- ¡Por tu culpa tuve pesadillas durante días!
Los dos Konohamarus desaparecieron en un rastro de humo. Pero no aparecieron las figuras de Sasuke y Sai como Naruto se había temido, sino en su lugar apareció una Hinata totalmente desnuda y despampanante abrazada de forma sugerente a un Naruto desnudo con mirada sensual.
La auténtica Hinata ante la imagen de ella misma desnuda junto a un Naruto provocador hizo que estuviera al borde de un colapso. Con el rostro totalmente rojo, tuvo que agarrarse a una pared para no caerse. El auténtico Naruto estaba chorreando sangre desde su nariz mientras levantaba un pulgar hacia Konohamaru con una mirada que decía claramente Te has superado, tío.
Konohamaru deshizo la técnica y sonrió con orgullo. Hinata aún estaba apoyada en la pared apunto de desmayarse, se iba a caer pero alguien la agarró justo a tiempo.
Era Neji que la miraba con rostro grave.
-¡Neji-kun!- Exclamó ella entre sorprendida y nerviosa. Naruto tragó saliva muy incómodo y miró fugazmente a Konohamaru. ¿Había visto la técnica erótica?
Neji no miró al rubio sino que sus ojos blancos miraron a Konohamaru de forma severa.
-¿Tú no eres el nieto de Sandaime?-Preguntó.
-S-sí…-Respondió Konohamaru totalmente paralizado. Los ojos del Hyuuga le habían producido un incómodo estremecimiento.
-¿Q-qué haces aquí, Neji-kun?- Preguntó Hinata intentando que su primo no notara su nerviosismo. Éste miró primero a la Hyuuga y luego a Naruto con suspicacia. Konohamaru suspiró de alivio al ver que ahora el Hyuuga no tenía puesta su atención en él.
-Tú padre te busca. Quiere que entrenes con él- Respondió escuetamente.
Hinata palideció y Naruto la miró muy preocupado y afligido, algo que no paso desapercibido para Neji, que frunció el entrecejo.
-H-hasta luego, Naruto-kun…-Se despidió ella formalmente con los labios encogidos por el miedo.
Naruto hizo el amago de abrazarla pero se acordó de que Konohamaru y Neji estaban allí. Apretó los puños con fuerzas mientras con una mirada triste dijo:
-Nos vemos Hinata…
Ella le miró por última vez, indecisa, y se fue. Neji miró un buen rato a Naruto, muy pensativo, y luego se marchó con su prima.
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Él corría en busca de una luz entre toda aquella densa oscuridad. Sus pies chapoteaban en un líquido pegajoso. Al reconocer el olor a óxido y a sal su rostro e contrajo de terror al darse cuenta que andaba a través de charcos de sangre.
El miedo le contrajo la respiración y cayó al suelo ensuciándose todo el rostro y el torso de sangre y barro. Unas terribles nauseas hicieron que su cuerpo arqueara profiriendo una mueca de súbito asco.
A lo alto brilló de pronto una luna de color rojo que brillaba como el fuego. Ante la luz fantasmagórica vio con horror un montón de cadáveres y cuerpos desmembrados a su alrededor. Caras conocidas y familiares le observaban con los ojos abiertos de par en par en un rictus de dolor y sufrimiento.
Pero era los cuerpos de sus padres quien hizo que de su boca saliera un grito de angustia. Estaban allí, delante suyo, con la misma posición que los había encontrado en ese fatídico día. Su padre echado encima de su madre con su último gesto protector. Unos cuervos negros revoloteaban a su alrededor emitiendo graznidos ensordecedores.
Intentó acercarse a ellos a rastras, con debilidad mientras de sus ojos negros como ónices brotaban lágrimas amargas. El dolor y la angustia se hicieron patentes en su cuerpo, con la misma intensidad que aquel día.
El sonido de unos pasos acercándose lo detuvo de golpe. El rostro de dolor de Sasuke se convirtió en una mueca entre la ira, el odio y el miedo. Itachi se acercó a él con una expresión de júbilo, sus ojos rojos brillaban más que la luna roja, mostrando un deseo indomable.
Se agachó hasta estar a la altura de sus ojos. Púrpura contra el negro. Las manos de Itachi agarraron la barbilla de su hermano. Una gota de sudor resbaló en la frente de Sasuke. Itachi sonrió de forma perturbada.
-Dame tus ojos…- Susurró peligrosamente mientras sus dedos se acercaban al ojo izquierdo de Sasuke.
Sasuke despertó chillando de dolor en su celda mientras se tapaba fuertemente su ojo izquierdo. Una lágrima de sangre surcó de su ojo derecho.
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Aquí el capítulo 19 , he tardado bastante en subirlo, he tenido el ordenador roto, bastantes días.
Me ha hecho ilusión al ver que todos seguias enviandome reviews, Eso hace que aumente mis ganas de seguir esta historia, ya que ver que a vosotros os gusta me hace muy feliz
Besos para todos y muxísimas gracias :
