Las siguientes tres semanas fueron caóticas, La princesa Celestia llamó a Ian para que ayude en varios asuntos alrededor de Equestria.

Primero había que escoltar un grupo de ponis de clase alta hacia Fillydelphia, todo marchaba bien salvo que había una pequeña potranca que le encantaba escaparse lo que generó que Ian tuviera que utilizar varias veces su hechizo de localización durante el viaje.

A su retorno Twilight lo atormentó con más prácticas mágicas y le pedía constantemente que le enseñara alguno de sus hechizos siguiendo un muy estricto itinerario.

Luego llegó la información de unos artefactos mágicos al sur de un pueblo costero llamado Marel Coast. La isla dónde estaban esos objetos se encontraba habitada por unas criaturas hostiles, le tomó dos días el poder alcanzar su objetivo pero al lograr obtenerlos se desarmaron en sus manos por el alto estado de degradación que tenían.

Los trabajos en Sweet Apple Acres no fueron nada ligeros a causa de una plaga de insectos que tuvieron que erradicar junto a Big Macintosh y Applejack.

La ciudad de Bristcolt estaba siendo atormentada por un extraño dragón. Ian junto a tres pegasos de la novena división fueron enviados a investigar. Se llevaron una gran sorpresa al darse cuenta que no se enfrentaban a un simple dragón, sino que era un antiguo Wyrm que tenía joyas entre sus escamas y su guardia repleta de toda clase de gemas y tesoros. Los guardias huyeron despavoridos del lugar haciendo que Ian se viera en la necesidad de enfrentarlo solo.

Después de estar tres días perdido en las cuevas que componían la guardia del Wyrm logró salir en una pequeña colina cerca de la ciudad de Manehattan. Su regreso al castillo de Canterlot fue muy difícil, viajando por lugares donde no haya otros ponis o solo cuando se ocultaba el sol para no ser visto.

Era casi medianoche, en las afueras del castillo llovía torrencialmente y los rayos caían por doquier. Ian estaba sentado en el marco de una gran ventana apoyando su espalda a un lado de ella con su pierna izquierda flexionada sobre el marco y su brazo izquierdo sobre su rodilla.

"Gracias por tu ayuda, siento mucho lo de esos guardias novatos." Dijo Selena acercándose a él. "Creo que Celestia se encargará personalmente de darles un adecuado castigo."

Ian tenía su vista en la ventana, observando cómo las gotas de lluvia golpeaban contra los vidrios y los rayos chocaban en las puntas de las torres. Lentamente giró la cabeza hacia Selena, su mirada estaba perdida, en el rostro tenía unas pequeñas cortadas y raspones al igual que las manos, sus ojos algo enrojecidos, debajo de ellos había unas notorias bolsas oscuras, cuando parpadeaba le era difícil volver a abrirlos y se estremecía un poco cada vez que respiraba de forma pausada, exhalando lentamente por la boca.

"N-no te ves nada bien." Dijo Selena acercandole su pezuña al rostro.

"Estoy perfecto." Contestó Ian inclinando su cabeza hacia atrás.

Llovía cada vez más fuerte, los truenos hacían que las ventanas se estremezcan y los rayos iluminaban el tenue pasillo, solo se podía escuchar la forzada respiración de Ian.

"¡Estás exhausto!" Afirmó Selena extendiendo sus alas. "Puedo solicitar una habitación, tómate un baño caliente para relajarte, pediré que te preparen algo de comida y una cómoda cama para que descanses… no es mucho pero lo mereces."

Esas palabras le dieron un poco de ánimo, levantó su mirada para agradecer pero pudo observar de reojo que se acercaban dos guardias junto la princesa Celestia por el pasillo. Un tercer unicornio anciano con bigotes y crin canosos cargaba con magia un rollo de pergamino mientras organizaba una especie de agenda para el día siguiente.

Al estar cerca de Selena e Ian la princesa no le quitó los ojos de encima. Caminaba sin dejar de observarlo o cambiar su expresión de seriedad siempre con el rostro al frente, en ese momento Ian sintió un fuerte escalofrío correr por su espalda. Sabía que no se encontraba en condiciones de ofrecer resistencia si ella intentaba hacerle algo mientras dormía.

"L-lo siento…" Dijo Ian poniéndose de pie. "Pero no puedo quedarme."

"Entonces voy a pedir que… ¿Que?" Selena estaba caminando para poder preparar todo.

"Iré a Ponyville esta noche, no quiero causar ninguna... molestia."

"¿¡De qué estás hablando!?" Exclamó Selena. "¡Es media noche, llueve torrencialmente sin mencionar los rayos y el fuerte viento, es una locura querer salir ahora!"

Abrió el ventanal hacia ambos lados dejando entrar la lluvia al pasillo, el fuerte viento hacía ondear las cortinas. Recitó "Sky Wings" desplegando sus alas luminosas de las que caían muchas plumas brillantes que desaparecían a los pocos segundos de tocar el suelo.

Saltó hacia la tormenta y a los pocos segundos a la plena oscuridad de la noche, Selena no pudo verlo más tras un breve parpadeo.

Amanecía en Ponyville, el sol era radiante y cálido, todo indicaba que iba a haber un clima perfecto. Applejack se encontraba preparando unas tartas para desayunar, Big Macintosh estaba recolectando unas manzanas y la abuela Smith preparando la mesa junto a Applebloom.

"Applebloom querida, ¿Por qué no vas a llamar a Ian?" Dijo la abuela.

"Pero él iba a estar fuera por unos días."

"Anoche escuché unos ruidos en el granero, tal vez volvió a media noche." Dijo Applejack mientras sacaba unos pastelillos del horno.

Varios minutos habían pasado, Big Macintosh estaba allí para empezar a desayunar junto a todos pero Applebloom no volvía. La puerta se abrió y entró sola.

"¿Aún no volvió?" Preguntó Applejack.

"Si, volvió… pero… no se mueve…"


"¿q-qué pasa?" No podía hablar, el solo pensar le hacía sentir que su cabeza se iba a partir en dos.

Apenas pudo abrir uno de sus ojos pero al sentir el brillo le generó algo de dolor y volvió a cerrarlo, intentó respirar hondo pero su pecho también dolía mucho.

"…asdespierto? … ¿¡estás bien!?" Se escuchaba una voz.

"N-no grites que duele…" Dijo Ian muy débilmente.

Applebloom se encontraba con sus patas delanteras sobre la cama y a un lado se oía el sonido de las hojas de un libro pasar de lado a lado.

"¿D-dónde estoy?"

"Estás en la cama de Big Macintosh, fue difícil traerte hasta aquí." Respondió Twilight.

"¡Twil… ¡uuhhhhg…!"

"No te precipites, tienes mucha fiebre."

Cerró el libro que tenía entre sus cascos acercándose a Ian, le quitó un pañuelo de la frente mojándolo en una pequeña fuente con agua fría para luego colocar otro húmedo y más fresco.

"Estos libros que trajiste antes tienen mucha información sobre los humanos pero nada acerca de cómo curar sus enfermedades."

"¿Por qué no le damos alguna medicina?" Preguntó Applebloom.

"Es una criatura diferente a los ponis, no podemos darle algo tan a la ligera o podría hacerle mal." Contestó Applejack ingresando al cuarto.

"¡Applebloom! ¿¡Estás ahí!?" Se escuchaba desde afuera.

Al asomarse se podían ver a Sweetie Belle y Scootaloo paradas a un lado listas para salir con el scooter y el carro.

"¡Ahora bajo!"

"N-no tan fuerte…" Dijo Ian muy adolorido.

"Uy, perdón."

Applebloom salió junto a sus amigas, Twilight acompañada por Applejack se dirigieron directo al pueblo dejando a Ian bajo los cuidados de la abuela Smith mientras que Big Mac continuaba con las labores en la granja.

"¿Por dónde empezamos terroncito?" Preguntaba Applejack.

"Si investigamos un poco seguro se nos va a ocurrir algo." Contestó Twilight. "Empecemos por el hospital."

Fueron recibidas por el doctor pero les recomendó no darle alguna medicina aún porque no sabía si podía hacerle daño, aunque pasaron por la veterinaria buscando una segunda opinión solo recibieron la misma respuesta. Por ahora no habían obtenido ninguna información que fuera de ayuda.

"Oye Twi, ¿por qué no probamos con algo más natural?" Comentó Applejack.

"¿Algo como qué?"

"Vamos a ver a Zecora, si lo revisa puede que sepa qué hacer."

La ruta hacia la casa de Zecora dentro del bosque Ever Free era algo común para ellas. Golpearon la puerta varias veces pero nadie respondía, después de varios minutos decidieron rendirse y volver a Ponyville.

"Qué sorpresa verlas pasar por tan inhóspito lugar."

Al voltear vieron a Zecora caminar hacia ellas, la cebra llevaba un canasto con varios tipos de plantas y flores saliendo de él.

"Zecora, necesitamos que revises a un amigo nuestro." Dijo Twilight.

"No sabemos qué hacer y está muy enfermo." Agregó Applejack.

"Su preocupación refleja que es grave la situación."

Llegando a la entrada de la casa se veía a un lado el Scooter junto al carro de las pequeñas. Subieron hacia la habitación de Big Macintosh y tras abrir la puerta se encontraron con las Cutie Mark Crusaders alrededor de Ian.

"Mátenme…." Se oía por lo bajo.

Scootaloo tenía un jarro con un líquido extraño del que salía un denso humo oscuro, Applebloom sostenía un termómetro entre sus pezuñas delanteras y Sweetie Belle puso una gran bolsa con hielo en la cabeza de Ian.

"¿¡Q-qué están haciendo!?" Exclamó Applejack.

"¡Cutie mark Crusaders doctoras!" Contestó Sweetie Belle.

"O Enfermeras." Agregó Applebloom.

Después de la pequeña tormenta Zecora procedió a examinarlo, levantó su mano sujetándolo con su boca en la muñeca para verla caer en la cama sin ofrecer resistencia alguna, abrió sus ojos para ver sus pupilas, puso su oreja para poder oír su respiración y luego la apoyó en el pecho para escuchar su corazón.

"De algo muy segura puedo estar y es que una cura puedo preparar." Dijo Zecora.

"Perfecto, dínos qué necesitamos para prepararla." Dijo Applejack acomodándo su sombrero.

"Pese a que le demos de beber la poción no podemos asegurar su recuperación." Agregó Zecora. "Muy débil su cuerpo se encuentra por lo que su recuperación no es solo cosa nuestra."

"¿Qué quieres decir con eso?" Preguntó Twilight.

"Descanso y alimentación serán las de este humano su primordial misión."

"N-no puedo enfermarme ahora…" Dijo Ian intentando levantarse de la cama. "Tengo que… que… ¿una cebra?"

Después de ver a Zecora y no entender mucho de lo que pasaba, comenzó a sentirse mareado desplomándose en la cama perdiendo totalmente el conocimiento.