No me habia dado cuenta que llevaba mas de 10 reviews! Muchas gracias a todos! Asi que subire este capitulo por agradecimiento ^^
Bueno, este fic esta llegando a su fin, con este, solo me hacen falta dos contis mas! ^^ Aunque bueno, tiene una segunda parte, pero eso lo pondre en el 2011, quizas justo en el año nuevo XDDD se imaginan? XD
Bueno, volviendo al tema, gracias por su apoyo, su tiempo de leer y su paciencia para esperar la continuacion
sin mas que decir... DC es propiedad de Gosho Aoyama
Capitulo 20: Las mujeres son más astutas.
Seguía en esa posición, llorando en silencio mientras el viento soplaba a su alrededor, como una forma de protegerla de su alrededor o apoyarla en esa agonía. Alzo la vista al oír pasos y vio que era Shinta, corriendo como si estuviera en una carrera. Se detuvo frente a ella y se apoyo en sus rodillas para recuperar aire.
-Finalmente… llegue…
-Shinta… ¡Pedazo de idiota! ¡Me tenías preocupada! ¡Me hiciste pensar que…!
-¿Se te olvida que siempre cumplo mis promesas? – Sus palabras la sorprendieron-Lamento llegar tarde, tuve que… resolver algo.
-¿Algo?
-Alguien robaba dinero a los niños del parque y tuve que ver quien era… lo siento mucho, pero por lo menos valió la pena.
-¿Eh? ¿Por qué lo dices?
-Por esto – Sacando un oso de peluche entre su chaqueta ya que era reversible y su cuello era adornado con un lazo rojo que mantenía sostenido un pequeño ramo de rosas rojas – Te gustan los osos, ¿No?
-Shinta… - Un leve rubor invade su rostro y sus labios dibujan una sonrisa – ¡Gracias! – Grita emocionada mientras lo abrazaba, provocando que el chico también se sonroje aunque no se de cuenta
-H-Haine… ¡Suéltame!
-Es precioso – Soltándolo para abrazar ahora al oso – Prometo cuidarlo muy bien
-¿Te gusta en serio? ¿Cómo puede gustarte si ya no eres un niña?
-¿Qué tiene de malo? Además… - El oso y sus mechones ocultan su rostro sonrojado. – Si tú me lo regalas… es un tesoro preciado… - Su comentario provoco que Shinta hiciera el mismo gesto de su padre: Acariciar su mejilla con su uña del dedo índice mientras se ruboriza un poco.
Pasaron 3 meses y faltaba solo una semana…Una semana para el día tan esperado: La boda de Shinichi y Ran. Se casarían en la iglesia más grande y elegante de Tokio y por ser verano, la fiesta de la boda sería en el jardín trasero de la residencia Kudo. La decoración del jardín estaba bajo el mando de Yukiko. Sonoko con Kazuha se encargaron de la decoración en la iglesia. Ran y Shinichi habían terminado de elegir el pastel de la boda.
Yusaku dejo a Ran en la tienda de vestidos de novia, donde estaban Haine, Sora, Kazuha y Sonoko esperándolas impacientes.
-¡Ran! ¡Llegas tarde! – Alego Kazuha
-Tú no vas a ningún lado hijo. – Dijo su padre. – ¿Acaso no conoces la regla? El novio no debe ver el vestido de la novia hasta la boda.
-Lo siento Shinichi, reglas son reglas – Se despide dándole un corto beso y se baja. – Diviértanse buscando sus trajes. – Cerrando la puerta
Cuando se fueron, todo el sexo femenino entro a la tienda y comenzaron a buscar el vestido ideal para Ran, estuvieron cuatro horas hasta que finalmente encontraron el ideal.
-Ese es precioso mamá.
-Haine tiene razón tía.
-¡Lo llevamos! – Grita Sonoko mientras Ran estaba un poco ruborizada por el vestido.
-A Shinichi le va a encantar, ya me lo imagino en urgencias.
-Kazuha…-Lanzo un suspiro. – Ni que el vestido fuera uno provocativo.
-Pero te veras tan linda que le dará uno.
Al día siguiente, Haine caminaba hacia su escuela con una felicidad reflejada en su rostro. Cuando llegó a su salón, le llamó la atención de que todos anduvieran rumoreando preocupados o asustado, se acercó a su pupitre y le pregunto a Shinta lo ocurrido.
-Han estado desapareciendo las billeteras y monederos de los chicos
-¿Una serie de robos?
-Exacto. – Sora hizo acto de presencia. – Lo único que deja el sospechoso es un dibujo
-¿Un dibujo?
-Este. – Mostrándole el dibujo de una mariposa
-Es la firma del ladrón. – Fue la deducción de Shinta
-¿A qué hora más o menos los robos?
-Ocurre en cualquier momento, pero la más común son las horas que tenemos deportes o en el almuerzo.
-Eso reduce nuestra lista de sospechosos. – Dijo Haine
-¿Vamos a resolver el caso? – Preguntaron sus amigos
-Por supuesto. Como decía, nuestra lista de sospechoso se reduce a quienes generalmente faltan en las horas mencionada: Yoshiko, Manami, Suigetsu y Kashimi.
-El cuarteto de problemas. – Murmuro Sora mientras los veían desde la ventana, estaban quitándole su dinero a un niño.
-Tenemos deportes las dos primeras horas, ¿No?
-Sí. – Respondió Shinta y en eso entendió su punto. – ¿No me digas que…? – Ve como asiente. – Ay no… - Suspira.
-¿Qué? ¿Qué haremos? – Quiso saber Sora
-Grabar. – Respondieron a la vez.
Era la clase de deportes y como siempre, los sospechosos no estaban presentes, pero no eran los únicos, Los Detectives Junior también faltaron. Estaban escondidos en un lugar oscuro, alertando sus oídos a uno de sus comunicadores ya que habían puesto altavoces en su salón, para poder oír el momento de la llegada del sospechoso.
Oyeron el sonido de la puerta abrirse y luego pasos confiados. Sonrieron victoriosos al oír como el misterioso abría una mochila y daba vueltas el contenido, encontrando su objetivo, que era algo que sonaba.
-Bingo – Pensaron a la vez
-Ja, son unos idiotas. Jamás lograrán descubrirme
-Con que tú fuiste el causante de los robos. – Se oyó la voz de una abuela, era Shinta usando el corbatín cambiador de voz mientras Haine y Sora se aguantaban la risa y todo era gracias a los altavoces.
-¿Q-Quién esta ahí? – Como eran altavoces, también era difícil saber de donde provenía la voz.
-Jamás creíamos que eras tú por tu posición familiar, pero eso no significa que no hayas estado en nuestras mentes como roba monederos. – Ahora hablaba Sora con la voz de un niño de cinco años.
-Sal ya, seas quien seas.
-Sólo si confiesas tu crimen y dices tus motivos. – Hablo Haine, con la voz de su abuela Yukiko y le da una señal a Sora, quien al recibirla presiona de inmediato la tecla "Enter" de su portátil.
-¿Por qué lo haría?
-Vamos, ¿Qué no estabas confiado?
-Déjate ver. – Y detrás de él, la puerta se abre
-Shinta Hattori. – Apoyándose en la puerta
-Sora Suzuki – Continuo con una sonrisa mientras sus manos sostenían su portátil
-Haine Kudo Ryuzaki. – Finalizo las presentaciones una sonrisa irónica
-¡Y estás atrapado Kuwanaki-san! – Dijeron a la vez mientras apuntaban a un niño que era castaño rojizo y ojos verdes.
-A pesar que teníamos a nuestros sospechosos.
-No podíamos eliminarte aunque fueras de buena familia. – Continuó Sora.
-Ya que eres uno de los que faltan en las clases de deportes. – Finalizo Shinta.
-Vamos Kiwanaki, confiesa. – Dijo la pequeña protagonista.
-Es verdad. – Admitió. – Yo soy el ladrón que buscan. Y lo hice…
-¿Para mostrar que eras superior? – Pregunto Shinta
-¿O para llamar la atención? – Agrego Sora – Porque no te lo dan en casa
-¡No! ¡Fue por lo que dijo Hattori! ¡Tengo que mostrar respeto!
-Mentiroso – Dijeron a la vez – El respeto no es algo que se obliga, sino algo que se gana con sus meritos… Y tú no hiciste eso
-¿Por qué no confiesas que Sora tiene razón? – Le aconsejo Haine
-Eso jamás.
-Mas te vale que lo hagas para que sea menos doloroso porque… - Shinta dudaba si decirlo o no – Gracias a Sora, toda la escuela sabe que fuiste tú.
-¡¿Qué? – Sorprendido.
-Sencillo. – Haine decidió dar la respuesta. – Los altavoces que colocamos en el salón, están conectados con nuestros comunicadores, gracias a eso, pudimos oírte como tú a nosotros antes. Como nuestros comunicadores tienen un chip de rastreo en caso de emergencia, se pueden conectar con el PC o un portátil.
-Por lo que conecte el mío a mi portátil y gracias a un programa que me instalo el profesor Agasa, toda la escuela, incluyendo los maestros, nos están oyendo. – Finalizo Sora con una sonrisa mientras mostraba su portátil.
-Estás atrapado. – Repitieron y detrás de ellos aparecen los maestros junto con el director.
-¿En verdad hicieron eso? – Pregunto Ran.
-Hai – Dijeron los detectives Junior de la nueva generación
-Hay que ver como se parecen a sus padres. – Dijo Kazuha como decepcionada, refiriéndose a su hijo y a Haine.
-¡Ese es mi hijo! – Felicitó Heiji mientras abrazaba a su hijo por los hombros con su brazo derecho.
-No molestes papá.
-Lo que me faltaba. – Exclamó Sonoko de pronto. – Mi hija cayó en la desgracia de los detectives.
-Mamá. – Soltó en un tono de regaño.
-Lo que me sorprende es que sea lista. – Dijo Shinichi. – De seguro lo heredo de Makoto porque es imposible que lo haya heredado de ti.
-¡¿Qué has dicho detective estúpido?
-No empiecen. – Rogó Ran.
-No importa de quien habremos heredado nuestra inteligencia.
-Shinta. – Dijeron sus amigas conmovidas.
-Porque… no cabe duda de que soy el mejor detective de Japón. – Dijo con los ojos cerrados y de brazos cruzados.
-¡¿Qué? – Exclamaron las muchachas molestas.
-¡Oye bonito para tu carro! – Exclamo Sora.
-¡Sí! ¡Porque la mejor soy yo! ¡¿No Sora-chan?
-¡Exacto! ¡Las mujeres somos más inteligentes que los hombres porque maduramos mucho antes que ustedes!
-¡Cierto, cierto!
-Estos niños. – Dijeron los grandes mientras suspiraban resignados.
