¡Actualización!
Como sabran, ninguno de los dos dramas me pertenecen, de ser asi, en BBF Yi-Jeong hubiera tenido al menos un beso con Ga-Eul, Woo-Bin seria mi esclavo personal y en Playful kiss Oh Ha-Ni definitivamente le hubiera dado algunos buenos golpes a Beak Seung-Jo por su estupidez.
IMPORTANTE: ¡Esta prohibido la reproducción parcial o total de esta historia! Es mía de mí. Solo la publico en esta página y en una en facebook: /Fan Fiction Boys Over Flowers, así que si la vez en otra parte, me avisas. Recuerda decir no al plagio, por favor.
Destinos Cruzados.
Capitulo 19
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Destinos Cruzados
Joon Gu agito el pequeño contenedor pero no bebió el liquido, empezaba a sentirse mareado y no era bueno que él también se emborrachara, después de todo, se suponía él estaba ahí con la intención de cuidar a Seung Jo. Si años atrás alguien le hubiera dicho que terminaría siendo algo así como el mejor amigo del genio Baek, se hubiera reído hasta el cansancio.
–Sírveme –pidió un Seung Jo embriagado. Tenía la mirada apagada y el porte de autosuficiencia de siempre seguramente estaba de vacaciones. En pocas palabras, se miraba deplorable. Joon Gu le miro con pena. –¡Ash! No me mires así, imbécil.
Las palabras de Seung Jo salieron torpes y arrastradas, como todo borracho. Joon Gu hizo como que no escucho.
–Por hoy fue suficiente alcohol. Vete a bañar.
–El alcohol me ayuda a olvidarla. Además, nadie te pidió- - -
La frase quedo perdida entre el alcohol y los balbuceos. Como los otros días, Seung Jo no podía hablar de Oh Ha Ni por más de minutos sin ponerse melancólico. Era deplorable, pero Joon Gu creía que para un tipo como Seung Jo, perderse en el alcohol era la acción más humana que demostraba que estar fuera de la vida de Ha Ni le estaba destruyendo.
Aun no lo asimilaba.
En realidad, ninguno de los conocidos de Ha Ni podía creer que después de tantos años de persecución y de amor incondicional (de parte de ella), todo terminara de esa forma, excepto Christina, la novia de Joon Gu, parecía ser la única persona que veía normal. Muchos decían que era porque la chica no conoció a Ha Ni y su obsesión por Seung Jo en la época de colegio, pero ella siempre alegaba que una relación tan unilateral, estaba destinada al fracaso.
Y aunque el resto no lo creyera, Seung Jo empezaba a creer lo mismo. Pero que lo creyera, no lo hacía fácil de digerir. Y mucho menos lo aceptaba.
El reconocía que siempre vio a Oh Ha Ni como alguien pequeña, inocente, torpe y que necesitaba de él para seguir. Podía sonar egocéntrico, pero ella siempre se lo había hecho saber así. Seung Jo no era el único culpable. Ha Ni se mostraba dependiente y él se acostumbro.
Para Seung Jo la idea que Ha Ni dejara de quererlo era inverosímil. ¿Cómo sobreviviría ella sin él? Era bobo en solo pensarlo. Seung Jo reconocía que era frio, indiferente y que le molestaba que las cosas no estuvieran dentro de su control, y también recordaba cómo Ha Ni siempre causaba problemas, específicamente, como le causaba problemas a él. Al principio odiaba eso, Seung Jo solo queria seguir viviendo su vida, tranquila y sin sobresaltos, pero Ha Ni se metió en su vida como humedad y se quedo instalada muy dentro de su piel. Con el paso del tiempo Seung Jo se acostumbro a las disculpas y las promesas de mejorar y salir adelante para agradarle a él.
Y eso le gustaba.
En pocas palabras, Seung Jo la cuidaba, a su modo, pero cuidaba de ella. Y Ha Ni lo sabía, lo supo siempre, que él no era de las personas que hiciera cosas ridículas o del tipo promedio. Así que era lógico y de sentido común saber que no cambiaria.
–¿De nuevo tomando? –Christina entro al restaurante que ella y su novio habían fundado años atrás. Al fondo Seung Jo y Joon Gu daban una imagen un poco deplorable.
–Estábamos por terminar. Acompañare a Seung Jo a tomar un baño.
Y dándole un pequeño beso a su novia, obligo al genio a levantarse. Éste le miro con resentimiento, pero se dejo, todo le daba vueltas y su mente estaba llena de pensamientos y contradicciones.
Últimamente se preguntaba que haría. Seguía con su vida diaria, acudiendo a la universidad, pero se sentía solo y perdido. Extrañaba a Oh Ha Ni y de forma egoísta más de una vez había ido a buscarla, sin embargo, pocas veces tuvo la oportunidad de acercarse y hablar con ella. A veces le faltaba valor, otras su orgullo le decía que no tenia porque rogar por cariño y otras tantas –la mayoría de las veces– uno gorilas, esos que trabajaban para el niñato rico con pintas de vagabundo –según la mente de Seung Jo– le impedían el paso.
Se tenía que conformar con verla de lejos. Y su ira crecía. El muro que se había creado alrededor de la mujer que amaba era tan alto, que una persona tan normal como Seung Jo, jamás podría sobrepasar.
Tenía intelecto, más no poder y dinero.
Era irónico. Seung Jo siempre pensó que era Oh Ha Ni quien algún día lo perdería a él, no al revés.
Nunca creyó que podría perderla. Se sentía seguro, autosuficiente, invencible, después de todo, Seung Jo nunca le mintió o se mostro diferente a Oh Ha Ni, sus desplantes y poca expresión eran tan naturales en él, que descaradamente pensó que el amor de ella seguiría intacto.
Y estaba seguro que las cosas pudieron haber sido así, pero se atravesó "él".
El estúpido niño millonario.
–Ya sabes dónde está la ropa. Te espero abajo para llevarte a tu casa.
–No soy un… niño –reclamo. Joon Gu rodo los ojos. Después de las tardes de alcohol que había compartido con Seung Jo, sabía que después de darse un baño caería dormido como bebe y él tendría que llevarlo a casa de la madre de este.
–Lo que digas.
Y sin darle más oportunidad de hacer reclamos, cerró la puerta del baño. Seung Jo se deslizo hasta las baldosas, sonriendo miserablemente. Ni todo el alcohol le hacía olvidar.
–No sabes cuánto te necesito…
Porque Ha Ni siempre tuvo un corazón cálido para él, y en esos momentos, que estaba lejos, su soledad se sentía helada.
Mientras se bañaba, los recuerdos seguían llegando a su mente, uno a uno, atormentándolo más. En su mente podía recordar las sonrisas, los ojos llenos de brillo, sus movimientos torpes, sus risitas de adolescente enamorada, sus sonrojos, sus muecas divertidas… era tan doloroso.
–¿Cuándo soltaste mi mano? –se pregunto a si mismo Seung Jo, pero el sonido del agua cayendo fue el único sonido que recibió de respuesta.
Pero muy en el fondo, el conocía la respuesta.
Perdió a Oh Ha Ni el mismo día que estúpidamente cancelo su compromiso. En aquel entonces Seung Jo solo quería ser libre, quería vivir a su manera, sin sentir que su madre controlaba su vida. Nunca pensó que su decisión alejaría para siempre a la única mujer que lo amaba incondicionalmente.
Aquel día, solo pensó en él.
–Lo siento, lo siento, lo siento… –Ha Ni se inclino incontables veces ante Ji Hoo –la doctora estaba dando una plática extra sobre cómo tratar a niños y yo realmente quería escucharla. ¡Lo siento!
Ji Hoo solo sonrió.
–Tranquila, igual, yo también he llegado un poco tarde. Pase a casa de Jun Pyo y tuve que quedarme a darle apoyo moral a Jan Di.
–¿Aun sigue paranoico por lo del secuestro? –pregunto ella.
–Sí. Cree que alguien podría tratar de hacerle daño a su familia y sigue exagerando en el cuidado de Jan Di.
–Estoy segura que unnie debe estar más que desesperada.
–A como no tienes idea. Es más, hoy le lanzo un jarrón que Yi Jeong les había regalado un tiempo atrás. Mi amigo estuvo a nada de quedarse sin cabeza.
Ha Ni asintió con la cabeza, sonriendo levemente, al tiempo que Ji Hoo arrancaba el motor. Lo del secuestro aun estaba demasiado presente en la mente de todos los afectados, a pesar de haber pasado más de un mes de ello.
A excepción de Yi Jeong y Ga Eul, nadie más seguía en el hospital. La pelinegra realmente ya estaba en condiciones de abandonar y seguir en reposo en casa, pero Yi Jeong se había puesto en plan caprichoso. No quería estar solo y Ga Eul había accedido de buena gana. Según ella, el tiempo que tenía que descansar en casa, lo podía descansar en el hospital.
La vida de los F4 y sus cercanos había cambiado, pero todos intentaban retomar la tranquilidad.
–Pero creo que Jun Pyo-ssi solo busca evitar que ocurra una desgracia.
–Te aseguro que ya no hay nada de qué preocuparse.
Ji Hoo miro de reojo a su acompañante. La miro entre pensativa y distraída, así que prefirió no comentar nada más. Tenía una idea de lo que podía estar pasando por esa pequeña y olvidadiza cabeza, pero no creía conveniente perturbarla más. A Ji Hoo le bastaba con tener la seguridad que el peligro por fin había terminado y saber que Ha Ni era tan inocente que confiaba en sus palabras.
No vio la necesidad de contarle el final de la historia, un final donde el autor intelectual del secuestro había sido encontrado y torturado hasta la muerte por los hombres de Woo Bin. Después de todo, la familia Song no perdona a quienes hayan hecho daño a los suyos, aun sin importar que el culpable fuera el mismo abuelo de Yi Jeong.
Enterarse fue duro, en especial para el joven ceramista, pero el daño había sido enorme.
No hubo tiempo para sentir remordimientos ni piedad.
–¿A dónde vamos sunbae?
–Te he dicho que me llames por mi nombre –se quejo él.
–Yah, es difícil. Eres mayor y mi sunbae en la escuela y…
–Y tu amigo cercano –le interrumpió.
Oh Ha Ni desvió la mirada, apenada.
Después que Ji Hoo abandono el hospital y estuvo en condiciones, cumplió su promesa de salir a una cita con ella. Al principio fue incomodo y los nervios se la comían viva, pero con el paso de las horas, Ha Ni termino por disfrutar. La cita no había sido nada extravagante, al contrario, Ji Hoo se había limitado a llevarla a cenar a un restaurante sencillo y de ahí a pasear a las orillas del rio Han.
Podía pasar por una salida sin gracia, pero la larga caminata les había servido a ambos para hablar. En aquella cita, ambos lograron algo que pensaron jamás podía ocurrir: se liberaron de sus fantasmas pasados.
Oh Ha Ni pudo hablar por fin de su relación con Seung Jo, como se sentía y como veía la vida después de dar el gran paso de dejar aquellos sentimientos en el pasado, atesorándolo solo como una experiencia de vida; por su parte, Ji Hoo tomo el valor y confesó a Ha Ni su enamoramiento con Jan Di y todas las tristezas y alegrías que eso había conllevado.
No eran pareja y tampoco podían decir que estaban enamorados de la noche a la mañana, pero ambos se sentían a gusto con la presencia del otro, y para ambos, de momento, era suficiente. Aun había heridas por sanar, pero ninguno tenía prisa.
–¿La playa?
–Pensé que comer a la orilla del mar podría ser agradable –se explico Ji Hoo, aunque por primera vez en su vida no se sentía tan seguro.
Sus otras relaciones habían sido con personas muy distintas. Con Ha Ni tenía la sensación de proteger, ser lindo, no presionarla pero hacerle saber que le interesaba como algo más que amiga. Sin contar que la diferencia de años no pasaba desapercibida. Ji Hoo no quería queda como un amargado antisocial, era extraño, pero por primera vez, sentía la necesidad de mostrarse fresco y lleno de vida.
–¿Después podremos bajar a la playa? –pregunto, con una sonrisa enorme.
–Claro. Pero mantente lejos del agua, no queremos que te ahogues ¿Verdad?
–Yah, no seas así. Un día de estos aprenderé a nadar y lo hare mejor que tu.
Ji Hoo le miro sin creerle.
–Claro, claro.
Las risas y bromas continuaron el resto de la comida. Y como había prometido Ji Hoo, una hora más tarde, ambos se encontraban caminando por la orilla de la playa.
Oh Ha Ni sonreía de oreja a oreja. Estaba feliz, llena de vida y con un sentimiento de calidez que nunca antes había sentido. Sin poder evitarlo, corrió hacia el mar y se adentro un poco, solo lo suficiente para mojar sus pies, dio una vuelta sobre su propio eje y grito a Ji Hoo, pidiéndole que la acompañara. Ha Ni no entendía muy bien que pasaba, pero era lindo saber que podía gritar, correr, saltar, abrazar, llorar, sonreír… podía expresarse libremente y del otro lado encontraría una reacción acorde.
Con Ji Hoo no tenía que limitarse o sentir que solo ella se expresaba.
–Sonríe Ji Hoo. ¡Estamos en la playa!
–Y tu deja de ser tan torpe, estamos en la playa, y te puedes mojar…
Y sin decir nada, Ji Hoo empujo con dos de sus dedos la frente de Ha Ni. La torpeza natural de la chica hizo el resto. De un momento a otro, la joven estudiante de universidad termino sentada, siendo bañada por el suave oleaje.
–¡Eres malo sunbae!
Él rio, pero al ver la puchero de inconformidad no pudo evitar ponerse a cuchillas y tenderle una mano a Ha Ni.
–Te ves linda así.
Ha Ni pudo sentir como el color aparecía en sus mejillas, pero aun así tomo la mano de Ji Hoo. No podía evitar sentirse avergonzada, pero tampoco podía negar que se sentía feliz. Las atenciones de Ji Hoo le gustaban.
–Toma, ponte esto. Estamos lejos de donde deje el carro –. Con cuidado, Ji Hoo deposito su saco sobre el cuerpo de Ha Ni.
–Gracias –dijo ella, sonriendo, una vez más. Sonrisa que se acentuó mas, al igual que su sonrojo, cuando sintió que Ji Hoo le empujo delicadamente de la espalda, incitándola a regresar.
Un ligero silencio se instalo entre los dos, hasta que Ji Hoo decidió romperlo, haciendo una pregunta que tenía tiempo circulando en su cabeza.
–Nunca te lo he preguntado, pero ¿Cómo terminaste viviendo con Jae Kyung?
Oh Ha Ni ladeo la cabeza, tratando de recordar. Su memoria seguía sin ser la mejor.
–El día del accidente, cuando unnie casi me atropella… –Ji Hoo, asintió, conocía esa parte de la historia. – Le conté sobre Seung Jo. Aquel día estaba devastada y creo que verme tan deplorable le conmovió. De un momento a otro me vi parada en medio de su departamento sin la opción de escapar. Jae Kyung-unnie es muy buena convenciendo a las personas de hacer cosas locas.
–Esa mono tiene un don para eso –corroboro Ji Hoo.
–Sí. Pero ella es muy buena, extravagante, pero buena. La quiero mucho. ¿Sabes? Siempre estaré agradecida con el destino por haberme puesto en aquella calle, a pesar de que todo fue muy caótico.
–Sí, yo también lo estaré –susurro Ji Hoo. A lo lejos, el pequeño restaurante donde estaba estacionado el carro del mayor estaba a la vista. –Gracias por cruzarte en su camino.
Oh Ha Ni miro a Ji Hoo, sorprendida, dejando de caminar, sin darse cuenta que quedo parada en medio de la vialidad. Y más sorprendida se quedo cuando sintió la firme mano de él tomar la suya.
–Hay que terminar de cruzar la calle –dijo, cínicamente. Y como siempre, sin esperar su respuesta, tiro de ella. –Ya una vez te salvaste de ser atropellada, no hay que tentar a la suerte, además… no queremos que tu destino se cruce con el de otro conductor loco y seas arrastrada fuera de nuestras vidas.
Y aunque Ha Ni no dijo nada, ella tampoco quería salir de la vida de ellos.
¡Feliz día de san valentin! Atrasado, pero vale más tarde que nunca. Es que el capitulo venia en tortuga y por eso tardo en llegar. Poniéndome seria, en verdad siéntanse afortunados, que he sacrificado algunas horas de tareas (que seguramente se me sumaran y después estaré llorando, y no intento que les remuerda la conciencia ¡Espero les remuerda la conciencia si no aprecian el capitulo!).
Oficialmente este capítulo es el final de la historia. Pero antes de que se exalten y me hagan drama, aun queda el epilogo. Así que respiren jajajaja.
Sé que muchas tendrán dudas ¿Qué si pienso dejar a Seung Jo asi de miserable? Seré buena con ustedes y les diré que… se enteraran de eso en el epilogo. También veremos un poco de JaeBin (porque si, es la mono quien lleva los pantalones en la relación), que paso con la boda y con la bebe de Jan Di y Jun Pyo.
Pdt: Sigo esperando que me lleguen chocolates por san valentin ¡No sean codas y envíenme un poco por correo postal!
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¿MERESCO UN REVIEW?
Andy
