NOTA.- SI USTEDES NO PUEDEN CREER KE YO ESTÉ ACTUALIZANDO, YO MUCHO MENOS. PERO TÓMENLO COMO UN AGRADECIMIENTO POR TODOS LOS REVIEWS DEL CAPI PASADO, LA VERDAD ME INSPIRARON, Y POR ESO SON LAS TRES DE LA MAÑANA Y ESTOY SUBIENDO EL CAPI. AHORA SI ACOSTÚMBRENSE A QUE TENGO EXAMENES Y NO DEBERIA DE ESTAR HACIENDO ESTO...PERO EN FIN, YA ESTÁ AQUI. LES AGRADECERÍA MUCHISIMO SUS COMENTARIOS, OJALA PUEDAN TOMAR UN PAR DE MINUTITOS DEJÁNDOLO...TODAVÍA NO SE COMO LO TERMINARÉ, Y NO ME ODIEN, PERO AYMEE NO ESTÁ A SALVO TODAVÍA. LOS KIERO. XOXO.

PS. PARA LA PERSONITA QUE PREGUNTÓ SI GINNY RECORDABA TODO, LA RESPUESTA ES SI: ELLA RECUERDA TODO, RECUERDA SER GINNY, RECUERDA A GWYNETH, RECUERDA ABSOLUTAMENTE TODO. SIN VACIO ALGUNO. ESPERO KE ESTE CAPI RESUELVA DUDAS, Y CUALQUIER OTRA COSA PREGUNTE. DESÉNME SUERTE, LA VOY A NECESITAR XD.

"I'll Follow You Into The Dark"

Ginny soltó la mano de Harry y se incorporó, volvió a Aymee hacia ella, y la removio.

"AYMEE….AYMEE…..POR FAVOR…" sollozó ella, pero la cabeza de la niña se fue hacia atrás, su cabello pelirrojo cayó en cascada.

Harry se había puesto de pie, y se estaba tallando la cara, gruesas lágrimas caían sobre sus pómulos, no podía estar paasndo, era lo impensable, era imposible…no podría sucederles esto.

Pronto varios sanadores entraron en el cuarto, entre ellos Cristina Everett.

"Tienen que salir…no pueden estar aquí…" le escuchó decir a la sanadora, mientras otro de lo sanadores que iba a su lado, prácticamente arrancó a Aymme de los brazos de su madre. Harry tomó la iniciativa y caminó rápido hacia ella y la tomó por la cintura, jalándola hacia la puerta de la habitación. Ella había entrado en pánico, luchaba por soltarse. Pero él abrazó con fuerza.

"Tienes que ser fuerte, Ginny, tienes que serlo." Le murmuró al oído ella sollozó y hundió su rostro en el pecho de él.

"Rápido…encantamientos de resucitación…"

Harry contempló, en la medida de sus posibilidades como con la varita ejecutaban hechizos de resucitación, el cuerpo de Aymee se levantaba cada vez que el rayo color amarillo la golpeaba directo en el pecho, y luego caía de nuevo sobre la cama, miraba el monitor, deseando, esperando y suplicando, la carita pálida de la niña parecía ni siquiera inmutarse, sus pecas eran más notorias que nunca. Ginny seguía aferrada a su pecho.

Miró la frustración de la sanadora, después de haberlo intentado cinco veces, mientras que esta respiró, él vio él debate en sus ojos.

Miró al otro de los sanadores, que acababa de pasar por los tubos una serie de pociones. Él la miraba esperando que se detuviera.

"Otra ronda más de pociones…merece un último intento"

Él sanador la miró ,resopló y asintió.

Harry miraba al suelo, no podía mirar más. Creía que Ginny se desmayaría en cualquier momento, pero la sentía temblar.

Sus lágrimas cesaron, cuando vio que la sanadora lanzó un suspiro.

Aymee abrió los ojos momentáneamente y respiro, como si hubiera estado ahogándose. Miró el monitor, la habían estabilizado pero la pequeña había vuelto a quedar inconsciente.

Ginny volvió su mirada hacia ella y soltó a Harry de inmediato y caminó a zancadas hacia su hija, no pudo evitar sollozar.

"Por favor, princesa, no me abandones….por favor, Aymee…" la escuchó decirle a la pelirrojita inconsciente, mientras se hincaba a su lado y le acariciaba el cabello.

Él las miraba perplejo, apenas podía respirar.

"Harry, ven conmigo por favor…" escuchó la suave voz de Cristina, él asintió, el otro sanador se había quedado ajustando los medicamentos que le pasaban a la niña.

Él volvió en si y la siguió, cuando habían salido al pasillo él la miró. Ella se quitó un par de rizos rubios nerviosamente del rostro.

"Por favor dime que…."

"Hay una última cosa que podemos intentar…" interrumpió ella. Un leve brillo de esperanza apareció en los ojos verdes de él. La miró con atención.

"Pero creí que habías dicho…"

"Es una poción que es sumamente difícil de preparar Harry, y no sólo eso…tarda aproximadamente tres semanas en estar lista…no podemos almacenarla porque hay una para cada persona y expira con facilidad…" ella trató de explicar "La verdad es que cuando te dije que ya no había nada más que hacer es porque creí que tu hija no resistiría lo suficiente….pero creo que está luchando y está haciéndolo como yo pocas veces he visto…creo que eso sólo me demuestra que no se quiere dar por vencida."

"Cristina….sea como sea…necesito que me digas la verdad, por favor, necesito que me hables con franqueza…Ginny no soportaría….no lo va a soportar, así que si necesito prepararla para algo, quiero que me lo digas." Le dijo él con determinación.

"Tu hija está luchando…la poción de la que te hablo…no estoy tan segura de que funcione, necesito tu sangre o la de Ginny, alguna de las dos tiene que ser compatible con el organismo de Aymee…no puedo asegurarte nada, primero necesitamos que Aymee gane tiempo, tenerla con trasfusiones, sedada para que sufra lo menos posible…necesito esas semanas Harry…"

"Pero aún si le administraras la poción…"

"No puedo asegurarte nada, es un volado, es 50-50, pero si ella está luchando, es porque al menos merece ese intento."

Él pareció meditarlo. "Por supuesto….claro que si, lo intentaremos, dime qué debo hacer, lo que ella necesite de mi…"

Ella asintió "Ordenaré que te lleven al laboratorio para que hagas las donaciones lo más pronto posible y también necesitaremos a la madre de Aymee…." Le aclaró ella.

Harry negó. "Ella está muy débil…perdió mucha sangre con la tontería esa que cometió… no quisiera que ella…"

"Haré lo que sea para intentar salvarla…" a él le recorrió algo la espina vertebral. Se volvió hacia ella, aquella mujer que lo había estado trastornando en aquellas últimas semanas, habló con tal firmeza y determinación que cualquiera dudaría de que había sido la misma que había estado sollozando hacía apenas unos minutos.

"Ginny tu…" comenzó él.

"No Harry, no es tu decisión…." Le dijo ella mirándolo fijamente "Ni siquiera te pediré permiso. Dígame cuándo debo hacer las trasfusión…"

"Prepararé las órdenes en el laboratorio….pero en cierta forma Harry tiene razón, la veo muy débil necesita alimentarse, de lo contrario…"

"Bien…lo que sea por sacar a Aymee de todo esto." Aseguró ella.

La rubia sólo asintió y se volvió para marcharse.

Ambos quedaron sumergidos en un abismo de silencio.

Ella se giró tomó el picaporte de la puerta para entrar de nuevo a la habitación, pero él puso su mano sobre la de ella. Se quedaron quietos, él acarició su mano, hasta tocar con el vendaje, que estaba en su muñeca.

La miró a los ojos y sólo le dijo "No vuelvas a hacer una tontería como esas otra vez, Ginny. Entiendo todo por lo que estás pasando pero…"

Ella rompió el contacto físico de inmediato.

"Por supuesto que no lo entiendes….no tienes ni la menor idea" Ella abrió la puerta y le dio la espalda. Él la siguió.

Ella ni siquiera le dedicó una mirada sólo se arrodilló junto a la cama de su hija y resumió su tarea de acariciarle el cabello.

Harry se talló los ojos cansadamente, aquel había sido uno de los peores días que le había tocado vivir.

"Háblame…" le dijo él con fuerza. Ella bajó la mirada e hizo caso omiso.

Él había tenido suficiente. La tomó por la cintura, las fuerzas de ella eran tan pocas que no pudo oponer resistencia, la puso de pie y la forzó a encararle.

"Si hay algo que tengas que decirme, hazlo de una vez…" le espetó él.

Él esperaba reclamos, gritos, por no haberla apoyado cuando ella más le necesitaba, por haber sido testarudo, por no haberla rescatado hacía años, por no haber podido rescatar a su hija. Pero lo que vio en sus ojos cafés, le dolió mil veces más que cualquier reclamo, era una mirada de completo vacío, de dolor, de cansancio…repletos de lágrimas. Él no pudo resistirlo más y la besó con suavidad, ella se estremeció, pero ante la ternura del contacto ella no pudo evitar responderle.

"Lo siento tanto….por favor perdóname…" murmuró él en su oído, ella lo miró con sus enormes ojos cafés no entendiendo. "Por todo, perdóname por la pelea que tuvimos hace años antes de la batalla, perdóname por haber estado en coma, perdóname por no haberte podido proteger, perdóname por no haberte podido encontrar antes, perdóname por no haber entendido tus razones y ser un completo idiota…por favor perdóname por no haberte apoyado, cuando más lo necesitabas y perdóname por no haber podido rescatar a Aymee antes, por no haberlas protegido."

Ella sólo negó con la cabeza y apoyó sus manos en el pecho de él.

"Nada de eso fue tu culpa." Le dijo con voz dura. "Hiciste lo mejor que pudiste, Harry, tu tenías…una carga mucho más grande, no pudiste cuidarme…los únicos culpables de lo que sucedió fueron ellos….fueron ellos y ni tu ni yo pudimos hacer nada al respecto. Te perdono por no haberme escuchado, por haberte enfurecido, por haber gritado…te perdono por eso, no me pidas perdón por no haber traído a Aymee de vuelta yo…" su voz se quebró "Yo estaba ahí ¿lo olvidas? Te vi luchar con ahínco, y veo lo mucho que estás sufriendo ahora, has estado con ella todos estos días, no hay forma en la que pueda agradecértelo…."

"No digas tonterías…" le dijo él y le quitó una solitaria lágrima antes de que llegara a la comisura de su boca. "Es nuestra hija Ginny, no sabes como siento todo por lo que estás pasando…..de verdad que si hubiera algo que pudiera hacer…."

"Lo sé….lo sé." Le dijo ella.

Él se acercó a ella, quería besarla quería hacerla sentir mejor pero ella esquivó sus labios y él le dio un beso en la mejilla. Suspiró de decepción.

"Perdóname….se que no es el momento, pero yo te quiero Ginny, y no tendrás que estar sola en esto….saldrás adelante, saldremos adelante." Le murmuró al oído, y deslizó sus dedos por el cabello pelirrojo, si había algo que había extrañado en todo ese tiempo, había sido su cabello, era como una llama de fuego, pero con textura de seda.

"Apenas y puedo creerlo…." Dijo ella, la verdad era que quería negarlo, quería olvidarlo, quería evitarlo, porque tal solo pensar en que pudiera ser realidad la hacía quedarse sin aliento. Quedar suspendida en el momento con incredulidad. Volvió su mirada a su hija, que estaba tan pálida y tan helada, que apenas se preguntaba como es que su corazón seguía palpitando. "Tengo tanto miedo, Harry, tanto miedo….de no volver a abrazarla, de no volver a escucharla decirme "mamá", de no volver a reprenderla por tomar la escoba que le compraste sin permiso, de no contarle cuentos para dormir…de no cantar con ella….me aterra la idea de perderla."

"No hay nada que pueda decirte, Gin…absolutamente nada aparte de que estoy contigo, y de que no dejaré que te me hundas. Y que haremos lo que esté en nuestras posibilidades para salvarla." Sólo la siguió abrazando hasta que notó que ella ya no podía soportar su propio peso.

"Ojala y eso sea suficiente." Suspiró ella y él le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja.

"Pero necesito que seas fuerte, necesito que ahora lo seas más que nunca. No quiero que te me pongas mal, necesitas comer, necesitas recuperarte tu también, para que puedas ayudar a Aymee, Ginny." Le dijo él con franqueza.

"Lo sé…" se mordió el labio y lo miró "Nunca fue mi intención lastimarte, jamás, quise engañarte…pero tu no has sido el ejemplo de felicidad todos estos años. Ahora lo recuerdo todo, cuando me secuestraron, cuando cambiaron mi identidad…todo….pero yo…siendo Gwyneth, Harry yo era otra mujer. Por completo diferente, pero eso no cambiaba el hecho de que me había enamorado de ti, no creo que hubiera podido vivir contigo si tu hubieras sabido la verdad, hubieras querido cambiarme a toda costa…te hubieras obsesionado…y yo hubiera sido infeliz."

"Ó podría haberme conformado con saber que mi Ginny estaba viva, y que estaba a mi lado, y que teníamos a nuestra hija con nosotros." Dijo él.

Ella negó con la cabeza y suspiró cansadamente, bastante terca.

"Ya no importa, jamás lo sabremos." Aclaró ella.

"En eso concuerdo…" dijo él de forma más comprensiva.

Ella bostezó con cansancio.

Él la jaló hacia el pequeño sofá-cama que yacía junto a la cama de la habitación. Le acomodó un cojín y la recostó.

"Debes descansar…." Le murmuró con dulzura.

"¿Vas a cuidarla?" le preguntó ella no muy convencida, pero sus ojos color chocolate se cerraban, aun en contra de su voluntad, había sido demasiado para ella.

"Cuidaré de ambas…" le aclaró él.

Cuando vio que la respiración de ella se había tranquilizado, y supo que había quedado completamente dormida

Él la contempló unos minutos, miraba de ella, a Aymee y de regresó, siempre hizo sentido que ella fuera algún día la madre de sus hijos, siempre fue así, jamás se imaginó con nadie más, desde los diecisiete, por más ilusorio que suene, la verdad era que desde antes de que se marchara en busca de los horcruxes, cuando se planteó la idea de que ella podría encontrar a alguien más, desde ese momento se juró que aquello no pasaría mientras el pudiera seguir con vida.

Ahora que ella había vuelto a ser quien era verdaderamente, su parecido con Aymee era bastante notable, tenían el mismo color de cabello, y las facciones similares, pero en el fondo se dio cuenta que su hija, con aquellos ojitos verdes, era idéntica a Lily, a su abuela.

Se alejó del sofa cama y se acomodó en el sofá individual que estaba a lado de la cama de Aymee.

Cerró los ojos y trató de conciliar el sueño.

Eran probablemente las 4 de la mañana, cuando unos gritos lo alertaron. Abrió los ojos rápidamente, saliendo de su estado somnoliento tan pronto como entró en alerta. Miró a Aymee, pero la pequeña seguía inconsciente, el monitor la encontraba estable, pero el sedante que le habían dado la había tumbado por completo.

Ginny se movía incómodamente en el sofá cama, y largaba unas cuantas palabras de auxilio, sudaba frío era evidente que tenía una pesadilla, como las que él solía tener cuando niño. Ella suplicaba. Él se puso de pie con premura y trató de despertarla de la manera más amable que pudo. Ella le miró, con los ojos repletos de lágrimas y él se sentó a su lado y la abrazó.

"Calma, fue sólo una pesadilla."

"Lo lamento." Contestó ella, refugiándose en su abrazo, la verdad era que él siempre la había hecho sentir muy segura, desde que tenía 11 y había probado ser su héroe, recatándola de la cámara de los secretos.

"No tienes por qué, puedo quedarme aquí hasta que vuelvas a dormir." Le murmuró y ella sólo asintió.

"¿Con qué soñabas.?" Preguntó él con simpleza, la verdad era que tenía una idea bastante clara de lo que la atormentaba en sueños, pero ella necesitaba comenzar a hablar, ¿sino cuándo lo superaría?

"No quiero hablar de ello." Dijo ella de manera cortante.

"Bien." Le contestó, comprensivo, mientras le seguía acariciando el cabello pelirrojo. "Trata de dormir, estaré aquí."


A la mañana siguiente, el estado de Aymee parecía no mejorar, pero al menos tampoco empeoraba, Ginny se pasaba todo el tiempo contemplándola, silenciosamente, esperando, suplicando, tratando de sacar fe de algún lado.

Después de que hubieran desayunado, y en el caso de ella, prácticamente haber comido obligada por él, Harry había salido a arreglar una cuestión de trámites y verificar cuándo podrían hacer las donaciones.

"Voy a la madriguera a traerte algo de ropa, no creo que estés muy cómoda, con esa ropa de hospital."

Ella trató de sonreír. "De acuerdo, no te preocupes por nosotras, estaremos bien." Le aseguró mientras tomaba la pequeña mano helada de su hija.

"Cuento con eso." Fue lo último que le dijo antes de darle la espalda y comenzar a abrir la puerta.

"Harry." Interrumpió ella, él se detuvo y se volvió para encararla. "Muchas gracias." Le murmuró ella con suavidad.


Él sólo sonrió y salió de la habitación, caminando hacia el punto de desaparición. A pesar de todo, a pesar del estado de su hija, a pesar del estado y shock emocional de Ginny, comprendió que dentro de si había un pequeño sentimiento de felicidad, siempre había sabido que su pelirroja le había hecho, que sino… pero no fue hasta aquel momento hasta que comprendió hasta que nivel le había hecho falta.

Tocó a la puerta en la madriguera, esperando se recibido por un maternal abrazo de la Señora Weasley, como solía suceder. A pesar de los terribles momentos por los que estaba pasando, la madriguera despertaba aquel sentimiento hogareño en él, como siempre lo había hecho.

"Hermione." Murmuró él sorprendido, al ver a su mejor amiga, que le recibía.

"Harry." Saludó ella, abriéndole paso. "¿Cómo está Aymee? Lo último que supimos es que estaba estable….eso fue lo que nos dijeron."

"Ella…ella está delicada, pero ahora está estable. Ginny se quedó con ella."

Se había sentado en la mesa de la cocina, fue hasta entonces que Hermione reparó en su estado.

"Harry, luces fatal, ¿hace cuánto que no duermes?" dijo ella, y a él le recordó un tanto a la señora Weasley, con ese aire de preocupación.

"Descuida…" dijo él. "¿Qué haces tu aquí? ¿En donde están Molly y Arthur?" preguntó él.

"Ay, Arthur se fue a Egipto, a explicarle las cosas a Charlie, y Molly se fue a París a hacer lo mismo con Bill…ya sabes, estas cosas no pueden explicarse por carta, imagínate su reacción al saber que su hermanita está viva y todo por lo que ha pasado.

"¿Fred y George?"

"Ron y yo iremos hoy a verlos a Diagon Alley a explicarles todo."

"No quiero a tanta gente en el hospital, Hermione. El estado emocional de Ginny peligra…quiero evitarle todo el estrés posible." Le dijo, tratando de sonar lo menos áspero posible.

"Harry….son sus hermanos…no puedes esperar…" alegó ella

"Ya decía yo que había escuchado la melodiosa voz del zoquete de mi mejor amigo." Se escuchó la voz de Ron, proviniendo de las escaleras. Hermione lo miró y sonrió.

"¿Los niños?" preguntó ella.

"Dormidos, cielo. Buenos días." Le contestó se inclinó y le dio un breve beso en los labios. Se volvió hacia Harry. "¿Cómo está mi hermana?" preguntó él.

"Está con Aymee, creo que estarán bien, ella está un poco más tranquila. Sólo vine por algo de ropa para ella. Ya arreglé los trámites para que la dieran de alta, evidentemente no se le separa a nuestra hija ni por un segundo…" se puso de pie y se disponía a ir por la ropa pero su mejor amigo le interrumpió.

"No te ofendas, pero luces terrible, amigo. ¿No quieres desayunar algo?" preguntó el pelirrojo. Harry negó.

"No, Ginny y yo desayunamos en el hospital."

"Creo que Ron tiene razón, Harry, creo que deberías comer algo más sustancioso y luego dormir un par de horas…" alegó Hermione.

Ron le dio una palmadita a Harry en el hombro.

"Anda, yo iré a verlas mientras tanto. Y llevaré a Ginny sus cosas."

"Yo…" balbuceó el ojiverde, dudó. "Escuchen, yo, tengo que pedirles una disculpa….a ambos, por mi actitud de hace unas semanas."

"Comprendemos, Harry." Aseguró Hermione con voz dulce sonriendo.

"Mione entiende, a decir verdad, yo no." Dijo Ron con voz un poco más dura, ganándose una mirada de reproche de su mujer. "Pero eres mi mejor amigo, y ahora parece que nos necesitas y mi hermanita también. Así que disculpa aceptada" le dijo el pelirrojo, mientras sintió que Hermione le atrapaba la mano.

Harry no pudo evitar sentir el sentimiento de incomodidad que le apretujaba el pecho irse. Y sonrió.

"Gracias, de verdad."

"Descuida, para eso estamos." Le aseguró Hermione. "Por que no dejas que Ron vaya a ver a Ginny y le lleve lo que necesita…mientras que tu descansas un par de horas."

Ella pudo ver la duda en los ojos de su mejor amigo, era evidente, que ahora que las tenía a su lado, mucho menos quería separarse de ella.

"A decir verdad, quiero hablar contigo de Ginny…" le dijo Harry con un aire de seriedad. Ron y Hermione le miraron con atención. "Necesito saber todo lo que tu sepas, ella…ella está mal, y yo quiero ayudarle pero no sé como, porque no la entiendo y necesito que me ayudes a hacerlo."

Hermione lo miró con tristeza y Ron miró al suelo.

"Harry, mientras estuvo secuestrada….ella pasó por demasiado, sufrió mucho…" comenzó a explicar ella y la voz de su esposo le interrumpió.

"Creo que es mejor que me vaya a ver lo de la ropa y al hospital. No necesito escuchar esa historia de nuevo." Dijo él pelirrojo, y Harry sintió la angustia invadirlo, cuando vio que él se había enfurecido, había involuntariamente apretado sus puños y sus orejas se habían puesto rojas de coraje.

Hermione lo miró con comprensión y asintió. Él se inclinó y la besó brevemente.

Desapareció subiendo las escaleras.

Hermione se tornó hacia su mejor amigo de nuevo.

¿Estás seguro que no preferirías que Ginny te hablara de esto a su debido tiempo?" cuestionó ella.

Él negó con la cabeza. "No, lo que tenga que saber, quiero que me lo digas. Intenté hablarlo con ella pero…está renuente, y Hermione, yo necesito entender."

Ella suspiró. "Harry, Ginny lo recuerda todo, recuerda aquellos meses cautiva, todos los años que pasó en Nueva York siendo otra mujer. Es evidente que todo ello le causa…pues conflictos emocionales, es normal, lo que le hicieron fue darle una personalidad muy distinta…"

"No del todo…" alegó él reflexionado.

"No del todo, eso es cierto. Hay cosas que no se puedene cambiar. Pero alteraron algunos rasgos de su carácter, sólo algunos, pero sobre todo sus habilidades, la hicieron auror, esperando que ella pudiera protegerse a sí misma, le dieron todas esas aptitudes por algo."

"Entiendo."

"Ahora ella, no sabe quien es, todos estos años siendo una persona completamente diferente. Se mira en el espejo y no se termina de reconcer del todo. Eso aunado al estado grave de Aymee, y sobre todo el temor a que su propia hija la rechazo Y todo tu enojo…" a este punto el bajó la mirada, la sensación de culpabilidad envolviéndolo. "Todo eso más lo que sufrió mientras estuvo secuestrada, ahora que lo recuerda…esta pasando por su duelo, está sacándolo porque no pudo hacerlo ante, porque no lo recordaba. ¿Comprendes?"

"Comprendo." Aseguró él.

"Abusaron de ella, Harry." Le dijo su amiga con tristeza, y pudo ella perfectamente distinguir el destello de rabio en los ojos verdes de su mejor amigo. "ella…sólo nos ha hablado de eso a su madre y a mi. Siempre ha sido bonita, remarcadamente, no en balde te fijaste en ella, y ella…se siente muy culpable porque aunque al principio hizo lo posible por impedirlo, por pelear, por luchar, llegó un momento en que se rindió." Tenía lágrimas en los ojos.

Harry la miró sin comprender del todo.

"Ella temía por la vida de Aymee, de ese ser que esperaba, de tu hija, temía que si seguía oponiendo resistencia podría tener un aborto, podría perderla…¿comprendes? Mientras menos resistencia oponía, menos violencia empleaban ellos, menos maldiciones le lanzaban, menos mal la trataban. Llegó un momento en que dejó de luchar, puedes imaginarlo, para ella fue horrible, siendo repetidamente abusada sexualmente por aquel grupo de mortífagos que habían quedado….basura, me cuesta llamarles hombres… sin poder oponerse, sin poder luchar, sólo lloraba silenciosamente, y no sólo eso, sino también teniendo que soportar burlas, humillaciones de todo tipo, por ser la "noviecita del elegido." Dijo ella, con voz socarrona. Suspiró. "Así que es perfectamente normal que ahora ella se siente sucia, se sienta mal, no se sienta digna de tu cariño ni mucho menos del de tu hija, está traumatizada. Cree que tu sentirás repulsión hacia ella. Y es normal, comprensible, ahora más que nunca necesita que apoyes."

Su amigo la miraba sin habla, con incredulidad, sabía que Ginny había sido víctima de aquello, pero jamás se imaginó que a tal nivel y mucho menos todo lo que la preocupaba. ¿Cómo podía sentirse culpable por algo que ella no podía controlar? Lejos de sentir repulsión hacia ella, la admiraba más que nunca, se había sacrificado, había aguantado de todo, con tal de hacer que su hija sobreviviera, jamás le había demostrado tal valentía y fortaleza.

Se talló las sienes y cerró los ojos.

"Merlín…" murmuró. Vio a su mejor amiga, lucía tan triste. "¿Cómo voy a sacarla adelante, Hermione? ¿Cómo demonios voy a hacerla salir de todo esto? Si Aymee muere…ella se me va a derrumbar. ¿Y yo que podré hacer? Apenas tiene 24 años, Hermione, y mira como ha sufrido tanto, y yo comportándome como un imbécil, como un animal con ella, sólo por ocultarme las cosas…jamás podré perdonármelo. Todo ha sido culpa mía, desde el principio, sabía que acercarme a ella, que enamorarme de ella, sería un error…que la haría vulnerable, que la pondría en peligro y aún así…"

"Harry, no digas tonterías…ella ya era un blanco desde que era traidora a la sangre en esas épocas, hija de dos miembros de la orden del fénix, es cierto que haber tenido una relación contigo…"

"Sólo la puse más en peligro y lo sabes." Le dijo él. "No se cómo ella puede si quiera verme, todo lo que ha sufrido ha sido culpa mía."

"Tampoco comiences con ese ridículo complejo de héroe, Harry. No ahora, no cuando ella más te necesita. Ella te quiere, lo ha hecho siempre. Lo hecho, hecho está y no puedes cambiarlo, sólo te queda apoyarla, yo creo que con tu ayuda, con tu cariño puedes sacarla de todo eso, y creo que ella te sacará a ti. Tu tampoco has sido el epítome de la felicidad estos años y los sabes, has sido tan infeliz Harry, a todos nos dolía tanto verte así." Puso una mano reconfortante, sobre la de él. Lo miró con aprecio.

"Si mi hija se muere…."

"Ten un poco de fe…"

El soltó una maldición con sarcasmo.

"¿Fe, Hermione?" preguntó con incredulidad.

"Después de todo lo que hemos vivido…llevo esperando tanto tiempo porque las cosas se compongan…llevo teniendo fe…mucho tiempo, y sólo han empeorado."

"Eso no es del todo cierto, Ginny está viva, aún pueden remediarlo, la vida te da y te quita, Harry."

"Yo….sólo no sé qué pensar." Murmuró abatido.

Ella lo abrazó fraternalmente. Cuando se separaron le dijo:

"Ahora no es necesario que pienses en algo, sólo duerme un par de horas…desayunas con los niños y conmigo, porque te veo muy flaco amigo." Le dijo tratando de hacerlo sonreír pero fue inútil. "Luego si quieres regresas con Ginny y con tu hija."


Eran cerca de la una de la tarde, y él apenas estaba regresando al hospital. Miles de pensamientos pasaban por su cabeza. Había tantas cosas que quería decirle a Ginny cuando la viera, cuanto la amaba, cuando sentía todo por lo que ella había pasado, cuanto quería apoyar y ayudarla.

Pero todos esos discursos salieron por la ventana, cuando entró a la habitación. Ella tenía puestos unos jeans, y una playera color verde, y llevaba el largo cabello recogido en una cola de caballo desarreglada. Ron estaba a su lado, charlaban a murmullos. No supo por qué pero la vio más hermosa que nunca, quizá fue esa la razón por la cual se olvidó de todo lo que quería decirle.

"Por fin llegaste, me preguntaba cuánto más te tomaría escapar de mi mujercita." Dijo Ron poniéndose de pie. Harry no pudo evitar sonreír ante el comentario.

"Sólo unos cuantos hot cakes, y unas cuantas horas de sueño." Dijo él.

Pero sus ojos sólo la miraban a ella. Ella estaba sumida en sus pensamientos pero no sabía por qué seguía rehuyendo a su mirada.

Ron se sintió de sobra. Le dio un beso en la mejilla a su hermana y le murmuró.

"Si necesitas algo, sabes que basta con avisarnos. Lo que sea." Le dijo y ella sólo sonrió y lo abrazó.

"Gracias Ron."

"No hay por qué darlas, Ginny." Se separó de ella y caminó hacia la puerta. Le dio una palmada a Harry en el hombro y salió de la habitación cerrando la puerta detrás de él.

De nuevo, al quedarse solos un silencio incómodo los envolvió.

"¿Ha habido cambios?" preguntó él rompiendo la conexión con la pelirroja para mirar a su hija nuevamente.

Ginny negó. "Nada, Harry, absolutamente nada."

Se acercó a Ginny con cautela, ella le miró con curiosidad, había algo en él que definitivamente no estaba en la mañana.

No había nada que pudiera decirle, así que sólo hizo lo que le dijo su instinto. La abrazó, ella se estremeció, pero colocó sus brazos alrededor de él.

"No tienes idea de lo mucho que te amo, Ginny." Escuchó que le murmuró al oído, no fue dulce, ni tierno, sólo pudo distinguir que fue rotundamente sincero, no le estaba endulzando el oído, parecía que las palabras sólo le habían salido del pecho.

"Harry…" dijo ella separándose y le miró, él tenía los ojos hinchados, sabía que había llorado, no lo hacía ante ella pero pudo notarlo en su semblante. "Yo también te amo, Harry, lo sabes. ¿Pero qué te sucedió?" le dijo y le acarició mejilla rasposa por no haberse rasurado en días, él lucía terrible, tenía barba como de unos cuántos días, unas ojeras tantito peor que las de ella, pero lo que más la asustó fue la tristeza que distinguió en sus ojos.

"Se todo por lo que pasaste…Ginny yo…" ella se soltó de él y le dio la espalda, sólo les había hecho aquellas confesiones tan íntimas a Hermione y a su madre, sabía que lo compartirían con su padre, y evidentemente con Ron. Pero decirle a Harry estaba fuera de sus facultades, ¿y ahora que pensaría de ella? ¿la dejaría? ¿Sentiría asco al tocarla? Quizá se arrepentiría de todo lo que estaba haciendo por ella.

Sintió como él tentativamente iba a abrazarla pero ella se estremeció y le dijo:

"Por favor, no me toques."

Él se alejó con rapidez. Ella seguía dándole la espalda.

"Todo ha sido culpa mía, deberías odiarme, Ginny, deberías hacerlo y yo lo entendería…si me hubiera alejado de ti cuando pude hacerlo, si te hubiera mantenido a salvo…" se recriminó en voz alta.

Ella derramaba lágrimas silenciosas. Ni siquiera lo miraba, había hecho lo que solía hacer cuando quería evitar hablar con él. Se había sentado en la orilla de la cama de su hija y le acariciaba el cabello, como si se tratara de una tarea para la cual requería mucha concentración.

A él eso le partía el alma.

"Estás en todo tu derecho a odiarme…" le dijo con voz áspera "Quizá sea mejor que me vaya…es evidente que mi presencia te altera y yo sólo quiero que estés tranquila, es lo mínimo que te debo. No te preocupes por nada, Ginny, me haré cargo de todo lo de aquí del hospital...estaré en contacto." Le dijo con premura, y se disponía a marcharse.

"Por favor no me dejes…" la escuchó decirle con voz débil y se paró en seco.

La miró, ella había dejado de evitar su mirada, lo veía a los ojos. "Yo no te odio, pero tienes que entender lo difícil que es todo esto para mí…pero yo si te necesito, Aymee y yo te necesitamos, siempre lo hemos hecho. Yo te amo, también, pero no puedo lidiar con esto Harry, no puedo digerir todo lo que pasó, no ahora." Le dijo ella con determinación. "Tengo que estar entera hasta que Aymee salga de todo esto."

Él se acercó un poco, pero ella cerró la distancia entre ambos.

"Tendrás que hacerlo eventualmente." Le dijo él.

"Pero no ahora, mi amor…nada ha sido tu culpa, nada, de hecho si estoy respirando ahora es gracias a ti."

"Pero todo lo que has sufrido ha sido por mi culpa."

"Pero nada se compara con lo feliz que me has hecho…aunque hayan sido escasos momentos, y tener una hija tuya, es lo mejor que pudo haberme pasado." Le murmuró.

Él cerró la distancia, entre ellos y la besó. No era un beso dulce como el que habían compartido, era un beso de verdad, que sólo les demostraba lo mucho que se habían añorado. Ella le pasó los brazos por el cuello.

"Mamá…" se escuchó en la habitación. Se separaron.

Aymee murmuraba.

Harry miró a Ginny pero la pelirroja negó, y se echó para atrás. Ella no estaba lista, para enfrentar a Aymee, no todavía, no soportaría su rechazo.

Harry se acercó hacia su hija.