Saludos a todos ! les dejo el capitulo 20, con la novedad de que estoy estrenando beta.- Ookami kuga gracias, muchas gracias.

Si encuentran errores entonces yo no es mi culpa :P

GLOSARIO

LÁTIGO PARA DESOLLAR.- Estos cordeles, en apariencia inofensivos, tenían una finalidad bien precisa: desollar. Eran empapados en una solución de sal y azufre disueltos en agua de manera que, debido a las características de la fibra de cáñamo y a los efectos de la sal y el azufre - por no hablar de las más de cien "estrellas" de hierro, afiladísimas, una al final de cada cuerda -la carne lentamente se reduce a pulpa hasta que sobresalen los pulmones, los riñones, el hígado y los intestinos. Durante este procedimiento la zona afectada se va remojando con la misma solución pero calentada hasta su ebullición.

EL ALAMBRE DE PÚA.- Alambre que mayormente se utiliza para dividir terrenos.

Nombre de uno de los cuentos de la recopilación "cuentos de amor, de locura y muerte" de Horacio Quiroga (muy recomendable)


-"Tengo que apurarme…"— se decía una y otra vez, caminaba rápido, casi trotando, se hizo camino entre los mercaderes que arreglaban sus cosas y los paseantes que aún quedaban, le parecieron horas pero al fin se encontraba de nuevo en el salón, desesperadamente y con poco aliento, observó de un lado a otro con franco frenesí hasta que encontró a la domadora.

Shizuru aún se encontraba en la mesa de banquetes charlando animadamente con los invitados que se habían acercado aprovechando la ausencia de la bestia; Nao se compuso sus ropas y su desaliñado cabello y camino hasta la cabeza de la mesa, Shizuru se dio cuenta de su presencia y le sonrió, una sonrisa que Nao conocía a la perfección, "una sonrisa hipócrita". Se tuvo que detener un instante para recuperar el equilibrio porque un comensal en su premura por llegar a donde la domadora, casi la tira al piso. Así que irritada, se detuvo un momento.

-¡Ah Fujino san! Ha sido una feria espectacular…

-Ya lo creo, sin duda el rey le ha heredado su sabiduría.

-Es usted el vivo retrato de la reina… tan bella.

-Que suerte la de esa bestia…

El oráculo escuchaba el cuchicheo entre los que rodeaban a la reina, conforme pasaban los segundos se sentía más y más enfadada.

-"¿Qué carajos tiene de fantástico Fujino? Mientras ella está aquí divirtiéndose Kuga está siendo raptada".

Shizuru miraba los cambios en las facciones de Nao, y trataba de hacerse un espacio hasta ella, lo cual era imposible sin ser grosera con los demás que platicaban con ella y eso era algo que no se podía permitir. Tal vez Yuuki san acudiría a ella después, seguro que podría esperar; así que se dejo de revolver en su asiento y enfocó de nuevo su atención en los nobles que le hacían preguntas y preguntas.

El rostro de Nao se contorsionó -"Estoy perdiendo el tiempo, ¿quién la necesita?"- y se giro en sus talones para regresar al jardín.

Nao no era la persona más fría de cabeza, era en realidad una persona muy visceral, así que su mente omitió el cómo, con qué y dónde, en la orden que su mente le mandaba.

-"Tienes que salvar a Natsuki".

Shizuru no pudo evitar ver cómo el oráculo salía del salón, había algo que la dejaba incómoda, observó que caminaba casi a tropezones y que nada más al alcanzar la puerta emprendió la carrera.

-"Que poco común de Yuuki san".


-¡Vamos, rápido! –Ordenaba Tomoe–. Sentada… sentada.

Entre los tres compinches acomodaban a la bestia en un sillón de madera, el cual tenía amarraderas de cuero, Tate le aseguró las muñecas y los tobillos mientras Natsuki observaba impotente. Le ajustaron también un cinturón que le ajustaba la cintura, en estado normal un resoplido le hubiese bastado para deshacerse de los amarres, pero justo en este momento no se encontraba en un estado normal.

Natsuki sintió de pronto un hormigueo en la planta del pie izquierdo, tal vez faltaba poco para que su movilidad regresara.

-"Un poco más" —pensaba la bestia—.

-Listo –jadeó Nagi—.

-Ahora los utensilios –le ordenó la feudal sin quitar la vista de la cautiva—. ¡Hey, por qué esa cara larga! –Le dijo mofándose–. Pronto tendremos mucha diversión.

Tate apareció en su rango de visión sonriendo de manera amplia.

-Sí que tendremos diversión —reafirmó–. Hay ciertos animales nocivos que deben ser sacrificados.

Tomó una daga de su cincho y se la acercó a la cara mostrándole el filo que hacía lo posible por resplandecer en la anaranjada atmósfera.

-¿Están seguros? –La voz temblorosa de Nagi hizo que el conde y la feudal lo observarán—.

-¿Seguros de qué? –Le preguntó amenazadoramente el conde, poniéndose frente a él y con la daga yendo de un lado al otro. Nagi tragó saliva—.

-Las marcas, ¿están seguros que no los atraparan? –Tate se detuvo–. Yo ya estoy condenado –dijo mientras se alzaba de hombros–. Tú también Homura –le señaló con su arma—.

-Yo tengo mi coartada –respondió Tomoe–. En las caballerizas apagando el incendio –tomo un banquillo que se encontraba en la sala y se sentó observando a la bestia– lo cual está muy, muy lejos de aquí, y cuando esto acabe, Shizuru estará en la cama conmigo borrando todos los malos recuerdos de la muerte de su esposa –declaró triunfante—.

Natsuki, para su desgracia, no aguantó la imagen mental de la feudal tocando a su esposa y movió el brazo.

-Parece que alguien está recuperando la movilidad –Tomoe se levantó y de la mesa agarró un frasco con pócima verdosa, lo destapó con un "tlap" y su rostro se contorsionó de tal forma con esa sonrisa malévola y torcida que hasta Natsuki sintió temor—.

-Este –le explicaba a la bestia señalando el frasco– es veneno, el más doloroso que te puedas imaginar –se paró frente a ella a un metro de distancia y con las piernas separadas–. Ese de allá, —señaló otro pequeño frasco con un líquido azulado— es el antídoto diluido, no te salvará de la muerte, pero sí la retrasará –le pidió la daga al conde y remojó la hoja con el veneno, cuando estuvo empapado se lo mostró a Natsuki—.

-Vamos a jugar –alzó la daga y sin perder un respiro la enterró en la pierna de Natsuki—.

La bestia que había recuperado un tanto de movilidad rompió el cuero que le sujetaba la mano derecha para colocarle un puñetazo a la feudal, que se fue de bruces dejando la daga en la pierna de la bestia; Natsuki podía sentir un fuego efervescente que se ampliaba en onda desde su pierna a todo lo demás de su cuerpo, arrancó el otro cuero de la mano izquierda mientras aullaba como lobo herido, los hombres en la mazmorra sintieron helada la habitación y estaban a punto de emprender la huída, pero la risa de Tomoe que se transformaba en carcajadas les detuvo.

-¡Pelea! –gritó y con el envés de su mano se limpió un chorrillo de sangre que le brotaba del labio, se acomodó sentada en el piso frente a la bestia y alzando las manos gritó otra vez— ¡Pelea! ¡Muévete!

Natsuki tomó la daga de su muslo y la retiró; era lo más doloroso que jamás hubiera sentido, era como si de alambre de pua* se tratara, y aún estando fuera la daga, sentía hilos metálicos hurgándole la pierna.

En su embriaguez dolorosa lanzó el cuchillo lejos, trató de romper las ataduras que restringían sus piernas y cuando les ordenó moverse un pulso le alcanzó hasta las orejas.

-Entre más te muevas, más rápido se apodera de ti el veneno, más dolor sentirás —le decía Tomoe observándola desde el piso—.

Natsuki aulló como un lobo a la luna, se sentía mareada, el dolor punzante era insoportable, los latidos en sus oídos eran tan fuertes que temía que estuviesen sangrando. Dejó caer la parte superior de su cuerpo sobre sus muslos, más bestia que humana; Natsuki comenzaba a transformarse involuntariamente, le crecieron los caninos y su cuerpo se cubría de pelo negro.

-Esto no se ve bien… ¿Tomoe? –Nagi se encontraba más allá de lo aterrado y dudaba que quedaran vivos si la bestia se transformaba completamente y los atacaba, ni siquiera sabía si quedarían en una sola pieza—.

-No llegará a transformarse —Tomoe se levantó de su lugar y alcanzó el antídoto. Tomo una jeringa y la llenó—.

Natsuki cambiaba intermitentemente de animal a humano sin dejar de aullar, hasta que se estabilizó en su forma normal.

Tomoe se acercó y le aplicó una pequeña cantidad de antídoto.

-No te queremos muerta… todavía –le susurró al oído—.

..

..


Shizuru se había quedado contrariada al observar el extraño comportamiento de Nao, y después de escuchar el leve aullido de un lobo que parecía desgarrarse, estaba totalmente mortificada, la gente le seguía hablando y de repente no pudo más.

-Ah, si me disculpan un momento, Natsuki se ha demorado –sin siquiera escuchar las respuestas, la domadora se levantó de su lugar y hacía afuera del salón, se encontró a Akane que le miraba inquisitivamente—.

- ¿Dónde está Natsuki? —le preguntó sin esconder su desesperación que crecía cada vez que distinguía el cansado aullido del lobo—.

-No la he visto Fujino sama —Shizuru escaneo el lugar con la vista, hasta escuchar un nuevo aullido que se difuminaba con los demás sonidos de la reunión—.

-¿Escuchas eso? ¿De dónde viene? —le preguntó de nuevo a Akane—.

-Escuchar… —comenzó confundida— ¿qué cosa Fujino sama?

-El aullido, ¿no lo escuchas? —Akane se alzó de hombros sin saber qué contestarle a su regente—.

-Bien… —trató de estabilizarse— tengo que ir a buscarla. Entretén a los invitados —le sonrió para tranquilizar la situación y salió hacia donde se difuminaba la voz lastimera del lobo—.

La domadora llegó hasta uno de los rincones menos iluminados del palacio, sólo una banca se encontraba en el lugar, las enredaderas estaban un poco crecidas debido a la poca atención que recibían, el aullido se había apagado completamente nada más puesto un pie en el césped, daba vueltas de un lado al otro en un remolino vertiginoso por la desesperación injustificada que sentía.

Algo pasaba, ella debía estar ahí, pero no entendía por qué.


- Ahhh…Ahhhh… —Natsuki tenía la vista borrosa, podía sentir sudoración cubrirle el rostro, estaba sintiendo sus músculos arderle bajo la piel, y sólo había recibido la pócima—.

-Bueno creo que debemos a comenzar ¿no? —Le preguntaba Tomoe a sus cómplices, el primero en adelantarse fue el conde Tate—.

-Permíteme los honores —se acercó a la mesa que tenían dispuesta y comenzó a revolver los diferentes "utensilios"—. ¿Qué es esto? —preguntó asombrado, a medida que su vista le permitía Natsuki distinguió lo que se asemejaba a un látigo —.

-¡Oh una preciosidad! Es un látigo para desollar, pero ¿ves estas pequeñas estrellas? —Tate asintió como un niño en clases— Cuando retractas el látigo estas pequeñitas arrancan piel —Nagi de hecho puso cara de asco y Tate sonrió ampliamente—.

-Es muy sangriento claro —Tomoe se alzó de hombros—.

-Creo que este será —el conde se paró frente a la bestia con sonrisa torcida y ojos bien abiertos, se mojó los labios con la lengua y tiro el primer golpe; Natsuki no pudo evitar el respingo con el que reaccionó su cuerpo, la silla chirrió un poco por el movimiento abrupto y Tate comenzó a carcajearse, seguido por Tomoe—.

-Parece que he fallado por unos centímetros —se mofaba el conde limpiándose lagrimillas de los ojos, Tomoe seguía carcajeándose debido a la reacción de la bestia, la tenían asustada y debilitada— "¡Que preciosos momentos!"

-Estas muy estresada, bestia —el conde paseaba de un lado a otro, mientras era seguido fervientemente por un par de ojos verdes. Tate se colocó de nuevo en posición y alzó el látigo, pero antes de que pudiera lanzarlo un ruido en las escaleras los puso en alerta, era como si algo o alguien hubiera resbalado por éstas—.

Todos tomaron diferentes armas y observaron cómo la puerta de la mazmorra se habría lentamente.

Hasta que una melena roja apareció. Tomoe se permitió un respiro pero de cualquier manera miraba recelosa al oráculo, Nao se hacía paso hasta reparar en la figura de la bestia sujetada a una silla de madera.

-Pensé que me avisarías si tenías alguna diversión de este tipo —Nao observó a la bestia y se trago como pudo el disgusto y enojo que sentía ante semejante visión. Ahí estaba sin aliento y enfundada en sudor, con el muslo derecho sangrándole grotescamente—.

Tomoe observó con mucha atención el rostro de Nao y cuando vio la sonrisa que se le formaba la imitó.

-Así que este era el insecticida —comentó Nao, en toda su vida nunca se había enfrentado a una situación donde su pensamiento interno estuviese tan a disgusto con sus movimientos y palabras externas, pero debía mantener el teatro, ¿quién se imaginaba que eran tres personas juntas?—

Tomoe se acomodó a su lado y después contesto con tono satisfactorio.

-Las cosas se modificaron ¿pero no es esto entretenido?

-¡Jum! —Nao se alzó de hombros restándole importancia al estado de Natsuki y se viro para observar a los demás— Un fantasma —dijo observando fijamente a Nagi—.

-Oráculo Yuuki, es un honor que me recuerde, sobre todo con esto —señalaba su cara que tenía una decena de pequeñas marcas—.

-Escuché que escapaste de un citatorio del reino Kuga —ahora lo único que el oráculo podía hacer era que el tiempo pasara, mientras se le ocurría algo más—.

-Sí, justo en sus narices.

-¿Entonces cómo te hiciste esas marcas? —Cuando pregunto esto el conde y la feudal se palmearon el rostro en exasperación—.

-Esa es una excelente pregunta… todo ocurrió cuando fui traicionado por uno de mis subordinados, cobardemente me hirió en un costado, —se señaló dicho lugar —estaba a punto de clavarme la estaca en el rostro, mientras yo todavía me recuperaba de la sorpresa —contaba con fervor–. El muy astuto se había deshecho de todo lo metálico, —pausó para tomar aire y crear suspenso– pero no contaba con mi bolsa…

-Monedas de oro —completaron el conde y la feudal al unísono—.

Tomoe le daba una cachetada a Natsuki que se estaba durmiendo por lo exhausto que su cuerpo estaba.

-Sí, monedas de oro… entonces con la poca fuerza que aún tenía malee las monedas y las dispare a su rostro… claro que como estaba muy fatigado algunas se estrellaron en mi rostro, afortunadamente no tenían tanta fuerza y solo me marcaron —terminó orgulloso—.

- No tenían tanta fuerza ¿pero mataron a… al traidor? —Preguntaba Nao incrédula—.

-¡Oh, no! Eso sólo me dio unos segundo, para poder terminarlo a la vieja usanza… con mis propias manos.


Shizuru trataba de escuchar el aullido otra vez, pero sólo el aire hacía ruido entre las ramas, estaba oscuro y era difícil buscar así.

-Tal vez… —se concentró un poco y usando sus poderes comenzó a hablar con la naturaleza, ante sus pies se formó un camino, donde el césped y las enredaderas se hacían a un lado dejando ver la entrada secreta, Shizuru dispuso de unos segundos para prepararse y adentrarse a lo desconocido—.

-Fujino sama —le llamó la conocida voz de Akira— no es bueno que esté en este lugar sola.

-Akira necesito, necesito bajar presiento que algo terrible puede pasar… regresa al palacio y trae contigo varios soldados… diez o quince.

-Pero…

-¡Ya Akira! —Shizuru no espero más y comenzó a caminar hasta la puerta, cuando la abrió se encontró con unas escaleras que se veían profundas—.

Akira observó preocupada cómo la figura de su ama desaparecía por ese pequeño lugar, su raciocinio le ordenaba acompañar a la domadora, pero su obediencia le hizo regresar al castillo; tardaría un poco teniendo en cuenta lo retirado que estaba y sobre todo porque en el palacio nadie la conocía.

Shizuru tomó un respiro hondo y comenzó a descender, iba lenta y sigilosamente, pasaron unos segundos y pudo divisar la iluminación de lo que debían ser antorchas, se detuvo un momento para estabilizarse y pegándose al muro siguió bajando; murmullos llegaban a sus oídos y cuando llego al fin de las escaleras encontró otra puerta de madera, juntó su oído y trató de escuchar qué pasaba.


-Sí, si ya sabemos la historia… ¿Tate vas a comenzar o tomo el turno yo? —Tate se colocó de nuevo, Nao sentía las manos sudadas y ya no sabía qué hacer para pasar más tiempo sin que sospecharan de ella —.

-Espera… —comenzó Nao, la feudal la miró molesta—.

-¿Ahora qué? —Dudas se generaban en la domadora—.

-¿Es común eso? —Preguntó Nao señalando a la bestia, que parecía tener espasmos—.

-¡Rayos! —Tomoe corrió a la mesa y como en un principio le aplico el antídoto diluido, solo lo suficiente para que la bestia aguantara el dolor sin caer inconsciente o morir—.

Natsuki gruñó cuando el líquido comenzó a distribuirse en su cuerpo, revitalizando de nuevo sus nervios y haciéndola dolorosamente consciente de su alrededor, lo que le había parecido una pesadilla era realidad y ahora también Nao se encontraba allí.

La bestia la miró con recelo, Nao se moría por tratar de confortar a Natsuki pero cualquier gesto de empatía, simpatía o apoyo podía ser riesgoso, así que continuó con su actuación.

Tate no gastó más tiempo y alzo el látigo, sin avisarle a nadie lanzó el golpe acertando en la pierna que ya tenía lastimada Natsuki.


Shizuru se debatía entre aparecer o seguir esperando detrás de la puerta, sólo escuchaba voces difuminadas por la gruesa puerta de la mazmorra, pero en cuanto el aullido lastimero con el inconfundible tono semi ronco de su esposa llegó a sus oídos, su pensamiento lógico se esfumó; tomó la manija de la puerta y con un golpe de su hombro abrió la puerta azotándola contra la pared, la madera de la misma se pudrió en segundos después del contacto.

Todos fijaron su vista en el nuevo visitante y por instinto el miedo les acudió al cuerpo, los ojos rojos brillaban de manera inverosímil, seguramente el averno se sentía de manera similar.

Tomoe había quedado en shock cuando vio a entrar al objeto de sus deseos ataviada y con su aura de poder, era candente, y entonces recordó a la bestia que tenía atada en una silla con la pierna sangrante y aullando por dolor, su vista se posó en el frasco con pócima azul y sin pensarlo dos veces la arrojó al piso, el cristal se hizo añicos y el líquido se esparció y fue absorbido por el piso poroso.

Shizuru no entendía nada más que el que su esposa se encontrara atada en una silla en una antigua mazmorra del palacio, el que la feudal hubiese tirado un frasco le fue indiferente, el hecho de que se encontrara con Nagi, Tate y Yuuki en el mismo lugar no le desvió de su objetivo principal: Tomoe.

La domadora comenzó caminando lenta y amenazadoramente, a su paso brotaban enredaderas con espinas groseramente grandes.

-Antes de que hagas cualquier cosa Shizuru… —Tomoe caminaba hacia atrás con las manos alzadas defensivamente— quiero que sepas que si me haces algo… —Tomoe se topó contra la pared, deteniendo a ambas en su avance, separadas apenas por escasos centímetros, la feudal se mojo los labios resecos— si me haces algo no habrá nada que evite que la bestia muera.


Chan chan chan...¡chanchanchanaaaaan!

GRACIAS A TODOS LOS QUE SIGUEN LA HISTORIA Y A QUIENES APARTE DE ESO COMENTAN:

Brisinuki: Gracias por ser fiel... es tan difícil en estos días.

Nidias: Gracias Iloveyoutoo

Jess: De hecho tengo en mente eso de los hijos.

Paganwood: No tarde... tanto. :3

Cristina: Muchas gracias por tu comentario, estudié turismo.

Ruthyx: Gracias por tu doble comentario: si el beso te enojó, esto te enfurecerá.

Natsukimuchosnúmeros: Espero que la cara de preocupación no te haya durado hasta este capitulo. :D

Deathangell: Aaaaah Natsuki, quien no quisiera darle un beso... en fin, qué hará Shizuru? chanchanchaaaaaan

Ookami kuga: Como que te conozco...¡Eres un chocorrol!

Darksoul: Gracias por comentar... hasta el próximo capitulo.

Ian.23: No sufras más... espero que ya tengas compu, para que me dejes otro coment.

The lady black cat: Sí, un giro vertiginoso... me dio por el lado oscuro de la vida.

Seiryu: Será que le den una paliza a Tomoeee? presiento que la odiarás más.

Nota.- ahora que contesto los comentarios, me pregunto ¿Habrá quien recuerde qué comentó? Lo dudo.

Saludos a tooodos.