ACLARACIONES:
Los diálogos están con - y se cierran también con -
Los pensamientos están con " " y en cursiva
Los cambios de escena se verán con….*******…
Si no se ven ninguno de estos signos y aun así continua, es solo la narración de los hechos.
DECLAIMER: Como saben ninguno de los personajes del magnífico anime y manga INUYASHA me pertenecen, pero la historia es completamente mía, así que cualquier tipo de plagio está prohibido.
********AMANE2306********
LA MIKO DE LAS CUATRO ALMAS
CAPITULO 20
-Ahora hablemos de cómo y porque deseas ver al hanyou.
Ambas se miraron la una a la otra como si las palabras sobraran, Kagome sabía que podía confiar en la ambarina, no había nadie más que pudiera ayudarla en aquel encuentro, que seguro causaría la inminente ira de Sesshomaru.
-Tessaiga. –Hablo Kagome.
Irasue asintió casi al instante. –Me lo imaginaba, ya va siendo hora de que el cachorro hanyou la herede. Aunque lamento no saber donde se encuentra dicha katana, Touga nunca me lo dijo, solo me hablo de Tenseiga para que me encargara de que Sesshomaru la hallara, hubieras visto la cara de mi cachorro cuando encontró la katana sagrada, se la tiro en la cara al pequeño kappa que siempre lo acompañaba. –Rio Irasue.
-Le insistí en que al menos la guardara, pero ese cachorro terco lo usaba como vara para golpear al pobre kappa siempre que podía, hasta que se harto y la dejo en una de las bodegas del palacio. –Volvió a reír con un poco mas de ganas.
Kagome sonrió imaginando la reacción de Sesshomaru "si definitivamente era el estilo de Sesshamaru… él era un "S" un sadomasoquista de primera"
-Yo sé donde esta Tessaiga y quiero ayudar a Inuyasha a encontrarla, cuando la katana este en sus manos creo que el peso que me está molestando se irá poco a poco, además el curso de las cosas debe seguir, y para que Sesshomaru descubra algo importante, debe aparecer Tessaiga y también Tenseiga.
-Me sorprendes cachorra, te has vuelto más capaz para manejar tu intuición, definitivamente la unión que tienes con Tsukuyomi te está favoreciendo en las premoniciones, digna descendiente de kamis. –Sonrió Irasue.
Kagome se ruborizo. –No es premonición, es mas como que se que es lo que nos depara en el futuro, al menos mas o menos, y aunque estoy forzando el curso de las cosas, creo que no tenemos mucho tiempo para esperar a que se den por sí mismas. –Contesto Kagome.
-¡Muy bien! ¡Entonces cual es el plan, para desobedecer a mi cachorro! –Hablo Irasue más animada que nunca.
Kagome meneo la cabeza divertida. –El plan es que Sesshomaru no se entere. –Respondió la azabache.
-Oh… que aburrido. –Replico Irasue con gesto dramático.
Kagome sonrió. –¡Bien empecemos con el plan!
…************…..
Cuando kagome estuvo lista para la cena que se llevaría a cabo ese día, camino con paso decidido hacia uno de los salones del palacio, todavía no se ubicaba del todo, pero tenía una ligera idea de a donde se dirigía, aunque nunca se podía confiar lo suficiente en su sentido de la orientación.
Arrastraba tras de sí las pesadas telas de su junihitoe de varias y coloridas capaz con tonalidades claras y primaverales, aunque entre estas sobresaltaba una única capa color rojo intenso, puesto que aun no estaba emparejada oficialmente no podía usar colores fuertes en su vestimenta, pero como la marca estaba en su cuello, resaltando como una prueba de su pertenencia y unión "informal" con su pareja a Irasue le pareció correcto mostrar aquella unión única con el vivaz y espeso rojo sangre.
La azabache iba enmarañada en una red de ideas y pensamientos sobre su unión al día siguiente, además de la preocupación que tenia sobre su pequeña y rápida salida de los campos de protección del palacio para hablar de incógnita con Inuyasha, que en todo su trance no se dio cuenta que pisaba su vestimenta accidentalmente y que la inminente caída con varios kilos de tela llegaría sin poder evitarlo.
Unas manos fuertes y hoscas la sostuvieron de la cintura y lograron estabilizarla, pudo ver unas manos morenas a primera vista y cuando subió su mirada se encontró con las pupilas azules de Koga mirándola con el ceño fruncido, como si ayudarla fuera lo que menos hubiera querido hacer.
-Koga. –Dijo la azabache en voz alta y este pareció sorprendido y ofendido de que ella haya pronunciado su nombre.
-Lady Kagome, debería tener más cuidado. –Contesto él con un tono cortes falso, mientras sus ojos parecían contener una ira inmensa.
-Ahh, gracias por su ayuda Lord Okami. –Contesto Kagome reponiendo su porte serio, aunque en el fondo no podía estar más triste por la reacción de Koga, su amigo, aquel que la había salvado un sinnúmero de veces.
-Digame Lord Koga ¿se dirige a reunirse con los demás? –Pregunto la azabache.
Este afirmo con seriedad. –Queda en la otra ala del palacio. –Contesto algo turbado por el rostro de Kagome que parecía haberse sonrojado y murmuraba cosas que no entendía.
"¡Maldito sentido de la ubicación! ¡Si solo tuviera un GPS! Al menos un mapa! ¡Le diré a Hotaru que me dibuje un mapa!"
Kagome había estado balbuceando sus reproches hacia sí misma en un tono bajo, casi inaudible, así que no pensó que Koga le hubiera prestado la suficiente atención, pero ahí estaba él parado mirándola con sus ojos azules intrigados, aunque aun tensos por lo que ella creía era su presencia.
-¿Le molestaría que lo acompañe? Debo admitir que me he perdido y aunque ya me dieron un paseo por el palacio, no entiendo todo este laberinto enorme en el que me metieron. –Dijo Kagome con un tono algo cansado.
Koga pareció mirarla por unos segundos más de lo debido y luego asintió.
Caminaron a paso lento en completo silencio, Kagome miro de reojo a Koga, parecía no haber cambiado ni un poco su físico, aunque era raro no verlo envuelto en sus vestimentas de pieles, traía un kimono masculino de colores oscuros y un hakama de un tono más claro, que le sentaban a decir verdad muy bien, ya no parecía haber esa inmadurez típica de él.
-Yo… lo siento mucho. –Hablo Kagome, interrumpiendo el mortal silencio, ambos se detuvieron, al parecer Koga estaba sorprendido y desconcertado.
-No entien… -Iba a decir él, pero ella lo detuvo.
-Lo que sucedió en el norte, lo que hizo Sesshomaru, no puedo justificarlo pero estaba desesperado y todo por mi culpa, Lord Koga debe saber cómo debe sentirse que uno pierda a su pareja, fue todo mi culpa, si yo no hubiera intentado irme nada de esto hubiera pasado, yo no sabía cuánto caos causaría el alejarme, no comprendía las dimensiones de una unión de parejas, fui solo una ningen ignorante y tonta, y en serio quise volver, porque me arrepentí, pero no pude, no se me lo permitió, fue como estar presa, y aunque lo intente no pude volver, por supuesto eso no me justifica a mi tampoco, así que le pido encarecidamente que me culpe solo a mí. –Kagome camino unos pasos delante de Koga y se dio la vuelta frente a él mirándolo a la cara. –Si va guardar resentimiento por lo que paso, le pido que sea hacia mí, ódieme, y maldígame lo que quiera, yo lo aceptare. –Los ojos de la azabache brillaron con la culpa real, no esperaba que este la perdonara, solo quería liberarse del peso que tenia sobre su alma al saber la situación en la que había puesto al Norte, desvió la mirada a un punto lejos del pasillo rememorando el momento en el que se entero de lo que había sucedido esos años en su ausencia, y tomando un fuerte respiro encaro a Koga, descubriendo la mirada apacible del Okami.
-Aquellos años en los que el Norte fue invadido, no hubo heridos de gravedad, no hubo muertos, solo nuestro orgullo fue desdeñado y ultrajado, déjeme decirle Lady Kagome que si una sola muerte hubiere ocurrido, yo no perdonaría al Oeste nunca. Pero usted, sin pensarlo dejo su orgullo de lado y me pidió perdón con la mayor sensibilidad que hubiera visto jamás, es usted muy valiente y alguien que sin duda será una gran líder.
Koga aun seguía serio, pero su mirada parecía haber soltado un gran peso de encima, ahora parecía mas resuelto y tranquilo, y aunque no parecía aun haber rastros de aquel Okami arrogante y osado, parecía no mirarla con el odio anterior, Kagome le regalo una sonrisa sincera y complacida, estaba más tranquila y se sentía más en paz consigo misma, Koga pareció titubear ante la sonrisa y continuo caminando junto a ella.
-¿Puedo llamarle Koga? –Pregunto ella arriesgándose.
El moreno se detuvo y la dejo avanzar un poco, cuando ella lo noto se dio la vuelta y lo noto nervioso y algo desconcertado.
-Supongo… supongo que puede llamarme así, pero no se lo aconsejaría, Sesshomaru se enojaría con usted y a mí de seguro que me mata. –Sonrió pensativo.
-Está bien, entonces te llamare Koga cuando Sesshomaru no me este viendo y tu también me llamaras Kagome. –Dijo ella.
-¿Porque trata de llevarse bien conmigo? ¿Es por culpa? –Pregunto el viéndola firmemente y esperando con una nueva seriedad instalada en su rostro.
Kagome negó con la cabeza. –Siento que en otras circunstancias podríamos haber sido grandes amigos y como ahora tengo una oportunidad, no pierdo nada con intentarlo. –Contesto Kagome resuelta y encogiéndose de hombros en un gesto algo infantil.
Koga la miro perplejo por unos instantes para luego soltar una carcajada limpia y fresca.
-Me agradas Kagome, lástima que ya tienes pareja. –Dijo con un aire más confiado y coqueto, la azabache suspiro aliviada, hacia mucho que no sentía el aura despreocupada de Koga.
-Una pareja muy temperamental. –Bufo Kagome molesta y divertida.
-Así somos los youkais, cuando se trata de parejas podemos vivir y morir por ellas. Es como si fueran el aire mismo. ¿Alguna vez haz sentido que te falta el aire? –Pregunto él.
Kagome asintió.
-¿Qué se siente entonces? –Pregunto él.
-Desesperación. –Contesto ella.
-Eso es. Ahora que pasaría si de pronto respiras el aire más relajante, más cautivador, más fresco, y de pronto desaparece y no puedes hacerlo más.
-Seria como una muerte infinita.
-Ahora entiendes. –Sonrió él mientras avanzaba nuevamente al lado de ella.
Mantuvieron una conversación tranquila en todo lo que duro llegar al ala central donde se desarrollaría la cena, descubrió para su placer que el antiguo Koga, aquel que era burlesco y resuelto aún seguía ahí, debajo de todas esas capaz de madurez con las que se había recubierto para hacerle frente a los problemas de su clan.
Dos youkais se encontraban parados en las puertas que los dividían del pasillo y el salón, cuando los vieron llegar abrieron las puertas de par en par permitiéndoles la entrada agachando sus cabezas sin atreverse a mirarlos. Kagome levanto el mentón como ya se le había hecho costumbre después de convivir tanto tiempo con Irasue y se encamino con paso decidido hacia adentro seguida apenas por un metro de distancia por Koga que le había dado su espacio, sabiendo claramente que se encontraría con la mirada de Sesshomaru que le prodigaría muerte cuando note quien le estuvo haciendo compañía a su dama en todo el trayecto hasta ahí, lo supo desde antes, pero se arriesgo, si debía ganarse una mirada mortal y una posible amenaza de muerte que así sea, nunca había disfrutado tanto la presencia de una hembra, y la dama del Oeste era sin duda, hermosa e inteligente.
Cuando ella cruzo el umbral Sesshomaru se levanto al instante seguido por los dos lores que se encontraban sentados en uno de los lados de la mesa, Kagome noto el rostro serio y frio de su pareja y supo que después de la cena se ganaría una larga interrogación del porque venía acompañada de un macho que no fuera su pareja, Kagome resoplo en un cansado suspiro molesto y sin importarle nada que su peliplata la este fulminando con la mirada, decidió actuar de la forma más natural y dándose ánimos con la mirada divertida de Irasue se encamino a su lugar, el más cercano a Sesshomaru que precedía la mesa.
-My lady, déjeme decirle que se ve hermosa esta noche. –La halago Lord Ryu.
Ella sonrió de forma automática, mas por modales que por gusto. –Gracias. –Completo ella y miro su plato enfrente de ella ya servido, seguramente por gracia de Sesshomaru que le gustaba ordenarle que comer y en qué cantidades. La mesa en su mayor parte tenia carnes variadas y rojas sin ningún tipo de cocción, y a lo largo de esta se alzaban blancos recipientes de alcohol, que por el fuerte y aromático olor Kagome dedujo que era sake celestial, una especie de alcohol exclusivo de la casa de la luna con una fragancia fresca y dulce sabor con el suficiente potencial como para dejar ebrio a un youkai poderoso después de unas botellas, aunque para ella había sido un viaje a otra dimensión, puesto que en su viaje al pasado, la pequeña Irasue le había hecho probar el dichoso sake, y con tan solo un sorbo la azabache había despertado dos días después con la primera imagen frente a ella de Irasue riendo a carcajadas.
"Oh si… bendito sake mata neuronas" probablemente entraría en un coma inducido si tomaba más de un sorbo y aunque era una locura su cerebro y sus emociones a flor de piel le decían que se llevara la botella a la boca y tomara hasta despertarse de aquí a dos años, la idea del emparejamiento le causaba pánico tanto como ansias.
Cuando la azabache levanto la vista de su plato noto que todos en la mesa la miraban con curiosidad, a excepción del Lord Kitsune que parecía tan divertido y entretenido como si ella estuviera bailando encima de la mesa. No pudo evitar sonrojarse y más aun cuando sintió la mano llena de garras de Sesshomaru sobre la de ella que reposaba en su regazo.
Sesshoamru se agacho hacia ella y en un suave tono de voz le hablo. –Tus nervios están tan alterados que todos podemos sentirlos. –Le había dicho en un murmullo.
Ella lo miro a los ojos y los ámbares brillaron conocedores, tal vez él ya había notado el porqué de sus nervios.
Kagome recomponiendo sus emociones, tomo un poco de la fruta picada de su plato y se lo llevo a la boca. –Porque me mira así Mi Lord, sé que soy muy hermosa pero debería contenerse. –Hablo ella en voz alta, y el brillo retador de sus ojos aumento haciendo brillar las motas rosas de sus pupilas mientras Sesshomaru volvía la vista a los otros Lores que parecían mirarlos con cautela y diversión.
-Miro lo que es mío. –Contesto él volviendo a centrarse en su cena, escuchando claramente la sonora risa del Lord Kitsune.
-¡Así se habla Sesshomaru! –Dijo con diversión.
Kagome sonrió al Kitsune y a Sesshomaru y desvió su mirada a Koga. –Lord Koga. –Lo llamo y el Okami se atraganto con su comida, y la miro sorprendido.
-Usted es demasiado joven, y ya es un guerrero poderoso y líder de su clan, es admirable. –Dijo Kagome mirándolo fijamente. Koga miro a Kagome y luego a Sesshomaru y de nuevo a Kagome porque no pudo sostener la mirada del ambarino.
-Tuve que hacerme cargo de mi manada por cuestiones bélicas, si no fuera así, créame My Lady que sería un cachorro Okami irresponsable. –Dijo él y aunque su voz no había sonada resentida, la tensión se presento en el ambiente.
El Kitsune que estaba sentado al lado de Koga le dio un sonoro golpe en la espalda que rompió la tensión y dejo sorprendidos a Koga y a Kagome pero no al Ryu ni a Sesshomaru. –¡Calmate Okami! No estamos aquí para recordar el pasado, además ya hicimos las paces. –Dijo con ánimos el sonriente Kitsune.
Kagome miro al Kitsune y su agradable intervención, y no pudo evitar recordar a Shippo. –Pienso lo mismo que usted Lord Kitsune, no es bueno vivir en el pasado "¡Si claro… mira quién habla, la que está viviendo en el pasado!" pensó para ella misma. –Me refiero por supuesto, a que amargarse la vida con odio y rencor nunca es bueno, solo te crea una vida miserable, triste y solitaria.
El Kitsune la miro complacido y asintió eufóricamente. –Llámeme Shiro. –Le pidió él.
Ella le sonrió con sinceridad, le agradaba Shiro. –Y usted puede llamarme Ka…
Una corriente de youki se deslizo por la mesa e hizo reventar la botella de sake demoniaco que estaba justo frente a Shiro, todos miraron a Sesshomaru incluida Kagome que dejo escapar un poco de reiki de forma inconsciente ante la amenaza.
La pequeña risa que poco a poco fue creciendo llamo nuevamente la atención de todos, que miraron a Irasue que reía cubriéndose con su abanico, Shiro la acompaño en la risa y Koga aunque casi imperceptiblemente sonrió por lo bajo.
Ryu miro a Kagome con una sonrisa ladeada, ella noto la presión de la mirada y se fijo en él. No le había prestado la atención debida desde que habían llegado, pero ahora que lo veía no pudo evitar sentir una extraña curiosidad por aquel brillo en las pupilas verde oliva del dragón, había algo ahí…
….*********…
Después de la cena la azabache se escabullo de la conversación sobre cuestiones diplomáticas entre los lores, y aunque supo que la mirada ámbar la siguió hasta que se perdió lejos de ahí, debía darse un respiro de aquella cena tan movida, alejándose de la presencia de Jaken y Hotaru que parecían haberse dado cuenta de que ella se movilizaba lejos de la presencia de Sesshomaru, seguramente para escoltarla o vigilarla que era prácticamente lo mismo, salió en busca de aire puro y caminando reteniendo todo su poder en una kekkai para que sus guardaespaldas le perdieran el rastro camino por los jardines más alejados del palacio, tenía mucho que pensar y la noche estaba tan fresca y relajante que bañarse un poco con la luz de la luna no le sentaría nada mal.
-Que nervios… -Suspiro para ella misma mientras se frotaba las manos una contra otra y soplaba sobre ellas para calentarlas, el frio parecía incrementar un poco logrando sonrojar sus mejillas pálidas.
Antes de que se diera cuenta sus manos estaban temblando y el aire que soplaba para calentar sus manos salió con un gimoteo extraño. –¡No seas cobarde Kagome! ¡No seas cobarde! –Se dijo así misma mientras se limpiaba las dos lágrimas que se le habían escapado.
De pronto todo el peso de las cosas que tenia encima se hizo más grande, hasta ahora había sido fuerte y había tratado de evitar mirar más atentamente todas las responsabilidades con las que tenía que cargar.
-Está bien… ¡tienes una misión! ¡Una misión muy importante! Tienes que proteger a tus seres queridos… tienes que destruir a Naraku… te vas a emparejar con alguien que amas y… lo dejaras solo cuando la maldita profecía venga y te atraviese el corazón! Perfecto! –Dijo frustrada limpiándose las dos nuevas lágrimas que se empeñaban en escaparse de sus ojos.
Dio un fuerte respiro y dejo escapar el aire con los últimos resquicios de dolor.
"No quiero morir" "No quiero dejarlo"
El sonido de un graznido llamo su atención, desvió sus ojos rojos por el llanto hacia el cielo, donde se veía un pequeño cuervo negro volar hacia ella. –Lady Kagome. –La llamo la anciana pulga desde el lomo del ave.
-Anciano Mioga. –Le sonrió vagamente Kagome, mientras veía como el cuervo se posaba en uno de los pilares del pequeño puente frente a ella. La azabache se acerco hasta quedar al frente de la pulga.
-El amo Inuyasha le envió esta nota. –Le indico la pulga mientras deshacía de su cuello un enorme bulto que cargaba tras de sí, en donde se veía un pergamino doblado y atado.
Kagome lo tomo entre sus manos y lo abrió para leerlo.
"Oí tu perla averiada.
Mañana me pasare por las tierras del maldito de Sesshomaru, espérame al amanecer en el roble que queda justo al este del campo de energía.
No te vayas a perder y demás está decir que no le digas nada al maldito."
-No viera lo difícil que fue para mí amo escribir esa carta, Kaede la niña sacerdotisa casi lo bota de su cabaña al ver cuántos pergaminos había utilizado el pobre amo Inuyasha. –Se excusa la pulga.
Kagome escucho divertida el relato de Mioga, hasta que sintió la presencia de Sesshomaru, muy cerca… demasiado.
-Pulga Mioga… -Dijo ella amedrentada.
-No hace falta que diga mas mi señora, esta pulga se va antes de que el señor Sesshomaru lo desaparezca… soy muy joven para morir. –Dijo antes de emprender vuelo junto al cuervo.
Kagome se acomodo el cabello y limpio cualquier resto de que haya llorado de su rostro, notando que aun tenía el pergamino en sus manos, se asusto porque pudo ver la silueta de Sesshoamru muy cerca de ella, y aunque estaba oscuro sabia que la vista de los youkais era prodigiosa, así que sin perder el tiempo, y sin ninguna otra opción arrojo el pergamino por el pequeño puente, que cayó en el agua.
-Cachorra que haces aquí sin escolta. –La voz seria de Sesshomaru denotaba su molestia por encontrarla sola, y aspirando el aroma cerca de ella, frunció el ceño. –¿Alguien estaba con tigo? –Pregunto él alerta y con un tono hostil.
-Nadie. –Contesto ella, mientras ocultaba sus manos entre las mangas del junihitoe que evidentemente se movían nerviosas.
-¿Lloraste? –Pregunto él acercando su rostro hasta el cuello de ella y subiendo su nariz hasta las mejillas de Kagome que se fueron sonrojando por la cercanía.
-Lloraste. –Afirmo el ambarino tensándose y mirándola fijamente, como si tratara de averiguar todo sobre ella, como si le exigiera que le contara absolutamente todo lo que estaba sintiendo en ese momento.
-Es la emoción. –Dijo ella, aunque sabía que no convencería al peliplata.
-Mientes. –Sentencio él, podía oler sus mentiras.
-Es cierto. –Acepto ella.
-No confías. –Dijo él con tono resentido.
Ella lo miro sintiéndose indefensa, no es que no confiara, es solo que no quería que el sufriera por lo que a ella le pasara.
-Yo confió en ti, es mas pondría mi vida en tus manos. –Dijo ella.
-Entonces dime porque llorabas. –Exigió el nuevamente.
-Es… por todo, tengo miedo por el futuro. –Explico ella, era un resumen de lo que en verdad sentía, muchas cosas la aquejaban pero la base de todo era el miedo.
Antes de que ella pudiera mirarlo para ver en sus ojos lo que él estaba pensando sintió sus brazos rodeándola y levantándola sin ninguna dificultad para hundir su rostro en su cuello como él acostumbraba a hacer. –Mía. –Le susurro cerca del oído y ella se estremeció por el peso de las palabras.
-Mía para siempre. –Volvió a susurrarle, aspirando el aroma a flores silvestres.
Kagome pasó sus manos por el cuello de él y lo rodeo abrazándolo como si tratara de fundirse con él.
-Nada te pasara cachorra, nadie nunca te alejara de mí. –Kagome se separo más de él, y busco su mirada hasta encontrarla, ella asintió con una sonrisa algo triste, pero reponiéndose se acerco a él y lo beso, el peliplata apuro el beso dulce que ella había iniciado y se hundió en su boca acercándola más contra él con su mano detrás de la cabeza azabache.
Ella tembló ante el beso intenso y él se detuvo. –Estas fría. –Le dijo tocando su rostro sonrojado.
-He estado un buen tiempo aquí afuera. –Se explico ella con una sonrisa. –Volvamos adentro. –Le dijo ella y el asintió y dejándola delicadamente pararse sobre sus propios pies, la agarro de la cintura y camino junto a ella hacia dentro del palacio.
A varios metros de ahí camuflado por la noche había alguien que los observaba con una sonrisa calculadora en su rostro.
-¿Cuando podre presentarme frente a ella? –Pregunto alguien desde atrás de la figura.
-Paciencia, tu misión pronto llegara. –Contesto él sin mirar atrás.
-Ella es… -Quiso decir la encapuchada presencia, pero fue interrumpida cuando noto que la mano llena de garras se alzaba de forma dictadora, como si fuera una amenaza, y la presencia se encogió en un gesto sumiso, como si hubiera recordado alguna tortura personal.
-Mañana… mañana será el día. –Dijo con aire victorioso, mientras de sus garras se deslizaba un látigo violeta que saco del agua aquel pergamino que la azabache había dejado caer.
CONTINUARA… Espero disfruten el capitulo, estaré subiendo el siguiente entre mañana y pasado, como compensación a mi retraso.
Les agradecería que se tomen un poco de su tiempo en dejarme un review, ya sea largo o corto estaré agradecida de que lo hagan.
