Hola! Como están? Espero que bien, aquí otro pequeño capitulo, espero que lo disfruten y me dejen sus comentarios con su opinión :)
Antes de que los padres de mi madre comenzaran a gritar de nuevo, como ya se veía venir, me acerque a Hermione, que me miraba con una mezcla de emociones que iban desde la diversión, por la expresión de los presentes, la ansiedad, porque me estaba tardando en responder y el amor, ese sentimiento que brillaba siempre en sus ojos cuando me miraba, haciéndome sentir el bastardo mas afortunado del mundo. Pase mis brazos por su estrecha cintura, y me lance a besarla con todo el amor que alguien como yo jamás podría expresar con palabras.
-te dije que nunca te desharías de mi- respondi, una vez nos separamos, juntando nuestras frentes. Sus ojos se humedecieron, y supe que era de felicidad, porque a mi me sucedia exactamente lo mismo. Sonrio, feliz, antes de abrazarme con todas sus fuerzas. Le devolví el estrecho abrazo, mientras hundía mi nariz en su suave cabello castaño. Estaba en el paraíso.
-no lo permitiré!- bramó mi "abuelo". Me separe de Hermione, que estaba a punto de responder aquello, me adelante.
-es una suerte que nunca haya pedido su opinión, ni mucho menos su permiso- sonreí, sarcástico. El se me acerco, e hizo un violento ademan de tomarme por la ropa. No me movi ni un centímetro, no le demostraría ningún signo de temor. Dos varas hicieron que el fuese quien se congelase en su sitio por un segundo, claramente asustado, antes de retroceder un paso. Hermione parecía decidida y tranquila, por otro lado, la mano de mi madre temblaba mientras apuntaba a su padre, pero en su voz había conviccion.
-nunca, NUNCA te atrevas a siquiera pensar en ponerle una mano encima a mi hijo, padre-
-no hemos venido aquí a ser humillados de esta manera!- chillo su madre, que hasta ahora solo se había dedicado a mirarnos con una mezcla de asco y furia- nunca debimos haber venido. Para nosotros estas muerta, Eileen, tu y tu bastardo mestizo!-.
-me están cansando- gruño Hermione, fuera de si, acercándose con la varita en ristre a ellos- tengan en claro que para mi no significan absolutamente nada, teniendo eso en cuenta, les aconsejo que cuiden sus palabras porque pueden ser las ultimas- había algo en Hermione que hacia que la sangre se te helara en las venas cuando su voz se volvia mortíferamente suave y amenazante. Definitivamente ella tiene un lado oscuro, pero eso me encantaba, porque yo también lo tengo, asi como Bella y Lucius, incluso diría que hasta Narcissa- lo dire por ultima vez largo-de-aquí-. Los Prince no lo pensaron dos veces, y salieron apurados, no sin vociferar todo tipo de insultos.
Vi el momento exacto cuando ella relajaba sus músculos, y una expresión de dolor se extendía por su rostro antes de que sus piernas le fallaran. La atrape por la cintura, antes de que cayese. Ella siseo de dolor, pero me miro agradecida. La ayude a acomodarse en el sofá que estaba allí. Ella miro a mi madre, sonrojada y llena de timidez cuando yo bese su frente. Había olvidado que ella estaba ahí.
-Es un placer conocerla señora Snape, lamento las circunstancias y lo que acaba de presenciar- sonreí maliciosamente, nunca había visto a mi castaña tan nerviosa y sonrojada. Podría decirse que estaba aterrada. Disimule una carcajada con una tos fingida, pero eso no evito que ella me fulminara con la mirada. La mire con inocencia fingida.
Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooooO
Estaba nerviosa, ¿dije nerviosa? Quise decir aterrada. Por dios, estaba conociendo a mi suegra, que acababa de presenciar como le pedi matrimonio a su hijo y, por si eso no fuera poco, como amenace de muerte a sus padres. Estaba super jodida y mi novio lo encontraba divertido "maldito bastardo" pensé, mientras lo veía aguantarse las ganas de reírse de mi desgracia.
-no, querida, el placer es todo mio, y llamame Eileen, ya que al parecer pronto seremos familia- su voz era suave y muy calida, aunque distingui un tinte de diversión en sus ultimas palabras. Me sonroje, pero le sonreí- eres mucho mas hermosa de lo que recordaba- al ver mi expresión de confusión, aclaro- no estaba inconsciente cuando hiciste volar la puerta de la casa para salvarme, te vi unos segundos antes de perder la consciencia. Admito que crei que había muerto y un angel había venido a salvar mi alma para que no quedase atrapada allí, junto con mi cuerpo y con Tobias- las lagrimas se desbordaron nuevamente de sus ojos, y supe que Eileen Prince se había quebrado después de tanto tiempo teniendo que sobrellevar todo eso sola- gracias por salvarme- su voz afectada había hecho que mis ojos también ardieran un poco, logrando que me levantase con dificultad para sentarme junto a la cama de la madre de mi novio, que nos miraba, orgulloso y emocionado tras esa fachada imperturbable a través de la que yo ya podía ver claramente. Tome la mano de aquella emocionada mujer entre las mias.
-para eso esta la familia, Eileen- susurre. Segundos después me encontraba participando de un maternal y necesitado abrazo, mientras las lagrimas de esa mujer de largos y negros cabellos humedecían mi pijama.
El emotivo momento fue interrumpido por Dumbledore, que entro a la habitación silenciosamente antes de llamar mi atención.
-Señorita Granger, unos aurores la esperan en su habitación, junto al ministro de magia y el encargado de la sección de maldiciones imperdonables del Ministerio-.
Continuara….
