Disclaimer: ni la historia de Harry Potter, ni sus personajes me pertenecen.

Hola, tenía que subir esto, fin de año, fin de la historia, ahora si que es lo ultimo, ya esta completa, lo que sigue es corto, pero me gusto mucho, espero que a ustedes también. Gracias por sus reviews, saben que no tienen precio, los leí todos y me alegra un montón que hayan seguido el fic.


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EPILOGO

RESURGIENDO DE LAS CENIZAS

"El tiempo cura todas las heridas", al menos eso es lo que suele decir la gente, aunque no es algo completamente cierto, no por el hecho de que las heridas no se curen, sanan, solo que no desaparecen, dejan cicatrices, que con el paso de los días dejan de ser dolorosas, pero nunca se van, siempre están ahí, como un recordatorio.

De esa manera el tiempo paso entre los magos, y el dolor de las batallas aminoro. La noticia había sido puesta en la primera plana de "El profeta". Habían contado todo, absolutamente todo, la derrota y muerte de Voldemort a manos de Fenrir Greyback, aunque este no quedo exento del castigo que se mereciera. Cuando regresaron a la guarida de los licántropos, para buscar sobrevivientes, fueron encontrados los restos del licántropo, había caído inconsciente, las explosiones lo habían alcanzado, además de que la cueva se derrumbo sobre el, aplastándolo. Probablemente solo obtuvo lo que cosechara, violencia, genera violencia.

Pero no todos habían muerto, fueron encontrados varios hombres lobo y mortífagos con vida, no ilesos desde luego. Después de ser atendidos, fueron puestos en custodia, solo para ser llevados a la prisión de Azkaban, donde pasarían el resto de su vida, siendo custodiados por dementotes.

Otros, vivían su purgatorio, Narcisa Malfoy estaba sentada, frente a la chimenea en su mansión, permanecía a oscuras, sin nada que iluminara la habitación, tenía las cortinas cerradas. Retorcía las manos en su regazo. Lucía como nunca antes, "desaliñada", pero era el resultado de sus nervios, había sufrido un colapso, debido a los últimos sucesos.

Los Malfoy habían sido relegados de la alta sociedad mágica, la mayoría los evitaba, ya que era bien sabido, que ellos apoyaron de forma vehemente al señor tenebroso, con todo, les dieron la espalda, aun a sabiendas de que muchos de ellos también apoyaron a Voldemort, no querían delatarse a si mismos ante el ministerio.

Lucius pereció, presa de unos cazadores que envió Greyback antes de caer, al escondite donde paso sus últimos días, aun era un misterio quien dio el informe a los hombres lobo, si tan solo se hubieran tardado un día mas, su esposo, todavía viviría.

La gota que derramo el vaso, fue que su heredero, en quien tenía puestos sus ojos, también estaba muerto, se llevo la mano a la cabeza. - Si Draco aun estuviera aquí, todo sería diferente, él se habría convertido en la cabeza de la familia Malfoy, si al menos no hubiera sido tan terco, no habría caído prisionero, o tal vez fuese su culpa, sino fuera por esa ceremonia que el señor tenebroso intentara llevar a cabo, o por esa dichosa boda, todo estaría bien – sus manos se crisparon, pero continuo sumida en el total silencio, al menos Bellatrix tuvo la suerte de caer en batalla y no enfrentar nada de aquello, penso.

Quien se salvo de pura suerte, fue Blaise Zabini, fue encontrado en la mansión de los Malfoy. Lo llevaron a San Mungo, porque estaba malherido, durante el tiempo que pasó en el hospital, vio pasar una figura conocida, la madre de Pansy. Sintió una gran curiosidad, por saber que hacia ahí, y la siguió.

Hasta Zabini se sorprendió al darse cuenta de los hechos, la señora Parkinson, estaba en San Mungo, en el ala de los pacientes que habían perdido la razón, "Pansy se había vuelto loca", las observo durante unos segundos.

- ¿Crees que este vestido le guste a Draco? – le pregunto Pansy a su madre, mientras jugueteaba con la ropa entre sus dedos.

- Sí, estoy segura – le respondió.

- Mi esposo esta a punto de llegar, así que me tengo que cambiar – rió un poco.

- Si cariño – la miro con tristeza.

- Puedes quedarte a comer, a Draco no le molestara, el me ama tanto, que haría lo que fuera por mi.

No supo que contestarle a su hija, así que se limito a sonreírle, menos mal que ese infeliz Malfoy había dejado de existir, o no podría evitar acabarlo con sus propias manos, por su culpa, Pansy había terminado en ese estado, evadiendo la realidad, sumida en la demencia.

Luego de ver aquello, Blaise pensó que no le había ido tan mal, después de todo, aunque enfrentaba cargos en el ministerio y tendría que asistir a varios juicios. Aun así conservaba esperanzas de no terminar como Goyle y el ahora licántropo de Crabbe, encerrado en Azkaban, tal vez su familia aun pudiera ayudarlo.

Los aurores pasaban por momentos de felicidad, ese día era la boda de Harry y Gabrielle, ya era hora de que ese anhelado momento llegara, ahora el mago, no era consumido por los remordimientos de la muerte de Hermione, debía vivir el presente.

- Gabguielle, te dije que dejagas de comeg tantas galletitas de las que pguepaga Molly, cgueo que esto no va a cegag.

- Son tan deliciosas, pego tengo que entgag en este vestido, no es posible que no me quede, hace una dos días me lo medí.

- No es paga tanto, voy pog Tonks paga que me ayude con el ciegue.

Genial como si no estuviera lo suficientemente nerviosa, como para que ahora el vestido le hiciera una mala jugada, frunció su hermoso rostro, frente al espejo.

- A ver, como que ese vestido no cierra, en un segundo lo arreglaremos – le dijo Tonks, con su cabellera color fuego destellando, entrando junto a Fleur.

Entre las dos, se acercaron a Gabrielle, y mientras Tonks tensaba el ciper, la hermana de la novia, lo jalaba hasta arriba. Entre las dos lograron que subiera y después se detuvieron un poco a ver si la tela no estaba demasiado estirada, al menos no tanto como para romperse.

- No es para tanto Gabrielle, solo aumentaste unos kilitos – la rubia se horrorizo ante la idea, porque tenía que comer tantos dulces, justo antes de su boda, solo a ella se le ocurría, y Tonks realmente tenía razón, no era para tanto, trataba de convencerse.

Después de unos segundos Tonks y Fleur, soltaron unas carcajadas, Gabrielle se espanto, pensando que el vestido se había roto, en ese caso ¿Cómo saldría? Era una calamidad, ¿Cómo podría solucionarlo? - ¿Es muy gave? – pregunto.

- Sí - afirmo Tonks – gravísimo.

- Ayúdenme, tienen que ayudagme – les pidió impetuosamente.

Otra risita y entonces la mirada de preocupación de Gabrielle, paso a ser una mueca de enfado - ¿Qué es tan divegtido, deseaguían decigmelo?, antes de que todos lo vean.

- Oh, esta bien, relájate, lo que sucede es que…

- ¿Qué? – exigió.

- Hegmanita, tu vestido no cegaba, pogque, los broches estaban atogados.

Un suspiro por parte de Gabrielle – ves, te dije que lo de las galletitas era una exageración – escucho decir a Tonks.

- Ven, déjame dagle el último toque a tu peinado.

- ¿No es muy tagde ya? – le pregunto Gabrielle a Fleur.

- Creo que el novio puede esperar un poco más.

- Bueno, si ustedes lo dicen – acepto la novia.

Mientras esperaban en la planta baja de la nueva casa de los Weasley, donde se llevaría a cabo la ceremonia, los gemelos, le daban sus fantásticas recomendaciones a Harry, antes de que saliera al jardín.

- Sabes Harry, nos alegra mucho tu felicidad, esperamos poder contar contigo de vez en cuando, ya sabes para una salida de hombres – comento George.

- Sí, solo hombres, aunque lo más seguro es que termines como Bill – dijo Fred.

- Te unirás a las filas de los hombres dominados, - sonrió George.

- Pregúntale a Bill, esas brujas con antepasados veelas, te controlan como dictadores – ahora sonreía Fred.

- Hoy tu libertad, morirá – concluyo George.

En eso Bill se planto frente a ellos – vamos Harry, no les hagas caso, solo están celosos de nosotros – sostenía una caja envuelta entre las manos – acaba de llegar este regalo de ultimo minuto, lo pondré con los otros.

- Espera, ¿de quién es? – era raro que ese llegara a ultima hora, cuando ya todos, habían sido enviados, la curiosidad asalto a Harry.

Bill lo examino un poco – no lo se, no trae tarjeta ni nada, espera un poco – dijo deteniéndose – aquí hay algo – se quedo extrañado – no dice, es solo un giratiempo.

- Un giratiempo – repitió Harry, que raro, su mente de inmediato viajo hasta Hermione, recordando el giratiempo, pero no podría ser de ella, nunca encontraron los cuerpos, ni de ella, ni el de Malfoy, aunque al revisar los restos de la caverna, el fuego había alcanzado a muchos otros, calcinándolos, dejándolos irreconocibles, ella estuvo entre ellos, ¿o no?

- Despierta, o dejaras esperando a la novia – le espeto Fred.

- Sí, déjalo con los otros – le dijo a Bill y salio al jardín.

Ahora ese era el mundo mágico, del cual los muggles seguían igual de ajenos a él. Bueno no tanto, al menos había quienes podían llevar una existencia en ambos o se acercaban bastante.

Caminando tomados de la mano avanzaba una pareja, disfrutando de la calida tarde, el hermoso aroma de las flores y el susurro de las hojas.

- ¿Crees que les gustara? – pregunto ella.

- Tal vez, en realidad no conozco sus gustos – él le respondió.

- Es un día hermoso para una boda – comento ella.

- El nuestro fue mucho mejor.

Ella rió, se recargo mas a su costado – bueno eso es cierto – siguieron caminando.

Un poco más adelante diviso que vendían helado, se soltó de la mano de su esposo y corrió hasta allí, dejándolo atrás – quiero dos, uno de fresa, el otro de chocolate.

Mientras los servían, él llego hasta ahí, justo para tomar el de chocolate – mi favorito.

- Lo se.

Después se sentaron en una banca - ¿No lo extrañas? – ella cuestiono, mientras probaba el helado.

El sabía que se refería - No como tú crees. El encanto del mundo muggle, es algo que apenas estoy descubriendo – le dijo, y le dio un beso en los labios – mmm, fresa.

- Nunca pensé escucharte decir eso Draco – una extraña expresión melancólica cruzo por el rostro de Hermione.

- Ahora creen que estamos muertos y vivimos como muggles, no hay barreras entre los dos, así que me parece estupendo.

- ¿Extrañas la magia?

- Si te dijera que no, estaría mintiendo, alzo una mano al rostro de la castaña – pero no necesito nada más que a ti, ¿y tú? – le devolvió la pregunta.

- Soy tan feliz contigo, que no puedo pensar en nada más que me haga falta.

- Además siempre podremos regresar al mundo mágico, regresar a esa vida.

- Sí, eso es cierto – ella lo abrazo y le dio un beso en la mejilla, después el tomo su mentón, llevándola, hasta tocar sus labios, un dulce y cariñoso beso.

- Tal vez, un día – se separo unos segundos, hablando sobre sus labios, después siguió besándola, con calma, con lentitud, disfrutando el momento. Ella se separo completamente para ocuparse de nuevo de su helado de fresa.

- No es justo – Draco frunció el ceño.

Ella le lanzo una mirada inocente – se esta derritiendo, y el tuyo también.

- Claro, el helado – se quejo.

- ¿Quieres? – Hermione le ofreció un poco de su helado.

- Sí – acepto, pero aparto de su camino el cono, haciéndolo a un lado, para tomarla con su mano libre de la cintura y volver a sus labios sabor a fresa, retomando el beso inconcluso, disfrutando de estar ahí, sentados, en un parque llenos de fragantes árboles, rodeados de muggles ajenos a ellos, disfrutando el encanto de la normalidad.


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Bueno díganme que les pareció, espero reviews, como ven si murieron, al menos para el mundo mágico, así que la historia no fue tan triste como pensábamos ¿o no?

Ya saben que les agradezco a todos su apoyo, espero leerlos pronto, esto solo es el final de las historia, no una despedida.