—Tengo que hablar contigo —se acercó al jóven.
—Vamos a mi oficina entonces —la acompañó hasta la pequeña pero acogedora oficina—. Dime ¿de qué quieres hablar?
—Voy a renunciar —soltó a quema ropa.
Los ojos verdes de Bolín se abrieron como platos por la enorme sorpresa que le acababa de dar su amiga.
—Es broma Bolín —se carcajeaba.
—Tonta —se tocaba su corazón—, ahora dime de verdad ¿de qué querías hablarme?
—Aceptaré dar los cursos que me habías mencionado —sonrió ente lo dicho.
—¿Es en serio? —dijo entusiasmado.
—Sip, puedo empezar la otra semana, así que empieza a hacerle publicidad.
—Veremos cuántos se inscriben en esta semana y te aviso —estaba muy feliz de que su amiga le fuese a ayudar—, pero dime ¿por qué el cambio?
—Me parece —hizo una pausa—. Pues quiero ayudarte lo más que pueda antes de entrar a estudiar nuevamente, así que aprovéchame amigo.
—Esta bien y muchas gracias por todo tu apoyo —le abrazó—, le diré a Nicky que haga los volantes.
—Esta bien amigo, yo iré a clases con Bumi —se fué al salón donde este de encontraba.
Estaba preocupada por Korra, pero no se atrevía a escribirle ya que tenía el teclado listo para escribir lo que su cerebro le ordenara a sus dedos, pero no se le ocurría nada y mucho menos se atrevía a llamarla. Pensaba y pensaba hasta que la vibración de su celular la sacó de ellos.
—Aló —dijo con miedo.
—Hola, Asami ¿cómo estás?—saludó con esa energía positiva.
—Muy bien y tú Bolín ¿cómo estás? —respondió.
—Yo perfectamente, te llamaba para preguntarte si aún estas interesada en las clases de defensa personal, ya que primeramente la próxima semana se iniciarán clases y esta semana seria para inscribirse —informó mientras revisaba unos diseños que había hecho su secretaria.
—Si, si estoy interesada —se puso unos zapatos cómodos—, ¿puedo llegar ahora para la inscripción?
—Si, puedes venir cuando gustes —sonrió.
—Entonces te veo dentro de un rato.
—Me parece, te espero acá.
Ambos cortaron la llamada y la modelo se dirigió al espejo para ver si iba arreglada, se echó loción, tomó la chaqueta que aún guardaba de la morena y se dirigió al gimnasio.
—Buenas noches Nicky ¿está Bolín?
—Buenas noches, él se encuentra ocupado en el salón de artes marciales, pero...
—Pero yo podría ayudarte hermosa —interrumpió un joven alto y delgado de ojos azules.
—¿Disculpa? —lo vió seria.
—No me he presentado soy Matías y soy el encargado del gimnasio junto con mi amigo Bolín —extendió su mano hacía la modelo.
—Deja de molestar a la chica Matías por favor —se escuchó la voz del ojiverde a lo lejos.
«Gracias al cielo»
Bolín ¿acaso no ves que estoy hablando con la señorita? —dijo con seriedad.
—Acosándome diría yo —corrigió al joven el cual le parecía ridículamente gracioso.
—Que mala eres —sonrió—, perdóname era broma todo ese teatro, pero aún así fue un gusto haber charlado un poco con usted y que disfrute su estancia en el gimnasio.
Se retiró del lugar y los tres que habían quedado ahí alzaron la ceja totalmente confundidos.
—Que alegre verte por acá Asami —le abrazó y besó su mejilla—, ¿ya te inscribiste?
—No, en eso estaba hasta que el muchacho me interrumpió —rodó sus ojos—. ¿Siempre es así?
—Él es Matías y es mi socio en el gimnasio y no, no es así sólo estaba de buen humor hoy —alzó los hombros—. ¿Nicky hiciste las listas?
—Acá están, ahorita estoy trabajando en los volantes —se los entregó al muchacho.
—Pero casi no se mantiene por acá ¿verdad? porque es la primera vez que lo veo.
—No, pero ahora lo verás más seguido ya que terminó los viajes que lo mantenían fuera de acá —avisó.
—Si se mantiene alejado de mi, todos estaremos bien —sonrió en forma de broma.
—Le diré que tienes un guardaespaldas muy malvado —se carcajeó—. Bien ahora llenemos esto.
Automáticamente pensó en una morena atlética de ojos azules y una sonrisa se dibujó en su rostro, pero se desvaneció al pensar que había echado a perder esa cita que tenían esa noche.
—Ahora, sólo llena este papel con tus datos y sólo porque eres amiga de Korra y mía no te cobraré la inscripción —codeó a la ojiverde.
—Oye esa es una buena oferta que aceptaré sin dudarlo —abrazó el costado de su amigo.
Terminó de llenar el papel y se lo dió a la secretaria de Bolín junto con el pago del primer mes. Mientras que Bolín fue al salón a llamar a la nueva instructora de defensa personal para que le diera una pequeña charla a Asami y de paso que charlaran un poco, porque le encantaba ver a ese par juntas.
—Asami, tendremos que esperar a la instructora porque está algo ocupada, si quieres vamos a esperarla en el salón.
—Esta bien Bolín igual no tengo prisa —acompañó al chico mientras abrazaba su brazo.
Entraron al salón bromeado y ambos sonriendo, había una fila de estudiantes de Bumi dandoles la espalda mientras el explicaba unas técnicas del arte marcial. Los jóvenes ojiverdes se sentaron en las gradas mientras observaban lo que hacían los estudiantes.
—Debes sentirte orgulloso de este gimnasio ¿no es así? —le preguntó con una sonrisa.
—Si, en poco tiempo ha crecido y te debo mucho a ti Asami —le agradeció.
—No me debes nada Bolín eres mi amigo y sólo quiero ayudarte.
Bolín se refería a que la modelo había hecho varias publicaciones de ella en el gimnasio y eso ayudó a que varias personas llegaran a inscribirse, era una enorme publicidad la que le daba su amiga, distintos amigos de ella llegaban a ejercitarse a su gimnasio y eso creaba una buena fama para el lugar.
—¡¡¡Vamos Korra, estas muy lenta!!! —gritó Bumi.
Los dos jóvenes voltearon a ver a la chica que peleaba con otra chica más alta y más musculosa que ella, apenas esquivaba todos los manotazos y patadas que esta le daba.
—¡¡¡Vamos Korra, estás muy distraída!!!
—¿Qué rayos tiene Korra? —comentó el pelinegro.
—Parece muy distraída —respondió.
Al fin la chica que quería golpear a la morena cumplió con su objetivo y un costal de huesos cayó en el tatami, dando por ganadora a la golpeadora.
—¡¡¡Mierda!!! —gritó la actriz tapándose la boca.
—Quizá así despiertes —regañó Bumi a Korra.
Bumi quien le había tomado mucho cariño a la sureña y se habían vuelto muy amigos, la presionaba mucho ya que había visto mucho potencial en ella, pero al faltar muchos días a clases y no avisarle nada lo tenía molesto y ¿qué mejor desquitarse con una de las mejores de la clase para que le diera una paliza?
Se levantó agarrándose el ojo y la chica que la golpeó ofreció una disculpa a lo que respondió con un asentimiento.
—Gracias Bumi me lo merecía —se dirigió a las gradas en donde se encontraba su toalla y su pachón.
Bebía agua plácidamente cuando sintió un toque en su hombro.
—¿Estás bien Korra? —los ojos verdes de su amigo profesaban preocupación.
—Si, eso creo —se quitó la toalla del ojo y vió la cara de su amigo.
—¿Tan grave es? —preguntó.
—Maldición Korra ¿por qué no te defendiste? —llegó por atrás de Bolín la joven Sato preocupada.
—¿Asami? ¿qué haces aquí? —preguntó confusa tapándose otra vez el ojo.
—Eso no importa, deja que te lleve a un sanatorio —tomó la mano de la sureña para alejarla del ojo y poder ver bien la gravedad del golpe.
—No, dejame. Estaré bien —restó importancia —además tengo que despedirme de Bumi.
—Korra no seas ridícula, tu salud es más importante.
—Déjala, es más terca que una mula —alzó los hombros.
—Gracias amigos, ahorita regreso.
Todos los estudiantes estaban despidiéndose del sensei y Korra se acercó a este para hablarle.
—[Me debés una explicación de ¿por qué no habías venido jovencita] —alegó con disgusto
—[Perdóname Bumi, no quise molestarte, he estado atorada de mucho trabajo] —lamentó.
Los dos jóvenes esperaban a la bajista sentados en las gradas, viendo como el maestro y ella hablaban en un idioma que ambos desconocían.
—¿Entiendes algo de lo que dicen? —cuestionó a su compañero.
—Ni una sola palabra —movió su cabeza en forma de negación—. Creo que Korra cada vez me sorprende más.
—Y a mí también —sonrió mientras observaba todos los gestos y movimientos que hacía la chica de la que estaba enamorada.
«Era verdad que hablaba otro idioma»
Se despidió de su sensei ya menos molesto con una reverencia y se dirigió a las gradas.
—Bueno ¿quién tiene hambre?* —preguntó con una sonrisa.
Las miradas serias se posaron sobre ella y una sonrisa infantil se apareció en su rostro.
—Ya que no tienen hambre puedo preguntar ¿qué hacen los dos aquí? —alzo sus cejas.
—Asami es tu alumna número uno en defensa personal y quería que le dieras una pequeña charla de bienvenida, pero no se podrá ya que estás toda golpeada —hizo una pausa y colocó su mano en el hombro fino de la modelo—, así que Asami, te encargo a Korra —hizo una exagerada reverencia y se retiró antes de escuchar protestas.
Ambas mujeres se quedaron en silencio por un rato. Había sido inesperado ese encuentro, la más alta sentía que debía pedir disculpas por no haber dado luces de ella y por el contrario Korra no sabía cómo sentirse ya que la modelo ni siquiera le respondió sus mensajes.
Caminaron hacía los vestidores y la ojiverde se ofreció a llevar las cosas de la joven herida, quién no protestó ante el acto tan generoso. Se dirigían al otro lado de la calle en donde estaba el edificio donde ambas vivían, no habían cruzado palabras importantes desde que se quedaron solas.
—Korra, yo quería pedirte perdón —tomó el brazo de la sureña para poder cruzar la calle.
—¿Y eso? ¿por qué? —veía que no dejaban de pasar los autos.
—Porque no te avisé que tuve que salir de emergencia —apresuró el paso ya que la morena haló su brazo.
—Mmh —no tenía ganas de decir más.
Al fin pasaron al otro lado. A la más alta se le ocurrió algo y tomando a la sureña fueron al aparcamiento.
—Korra perdóname en serio cuéntame ¿cómo puedo arreglar esto? —estaba dispuesta a soportar las rabietas de la morena
—Ya pasó, no quiero hablar de eso —sentenció.
—Pero necesito saber cómo contentarte amor —colocó su mano en el hombro de su amada.
—¿Qué quieres que diga? ¿qué uno no se tarda demasiado para escribir un mensaje? o ¿qué perdí mi tiempo esperando a que me abríeras la puerta y nunca lo hiciste? no puedo decir nada de lo que tú no sepas —dijo lo más tranquila posible.
—Lo sé Korra y lo siento, tuve una emergencia y no podía usar el celular —se excusó.
—Bueno, está bien y si me disculpas ya no aguanto el dolor, tengo que ver qué tan grave está —señaló su hinchado ojo.
—Déjame curarte por favor —se ofreció.
—No por favor, no estoy de buen humor —rechazó la oferta.
—Pero mira cómo estás, no puedes ni siquiera mantener el ojo abierto —puntualizó.
—No Asami por favor, prefiero que me dejes sola ¿si?
Se sentía extraña, ella ¿estaba siendo rechazada?, nunca le habían rechazado y se sentía tan furiosa y confusa, no sabía que hacer en ese caso ya que nunca leyó el libro donde te aconsejan qué hacer en esos momentos, pero dejó de pensar cuando su compañera se dirigía al elevador.
—Por favor no seas tan terca —insistió.
Respiró profundo cerrando su único ojo bueno y volvió a abrirlo para ver a la modelo.
—Estaré bien y por favor deja de insistir porque en serio, no me siento muy bien —dijo tranquilamente.
No sabía que hacer, quería arreglarlo todo de una vez y dejar en claro que no fue su intención abandonar a Korra, se sentía culpable ya que si le hubiese avisado ella quizá no hubiese estado distraída. Porque realmente suponía que eso la tenía así ¿no?
El elevador se abrió y dió paso a una joven que ambas conocían perfectamente la cuál al ver a la morena con su mano en el ojo se preocupó.
—Korra ¿qué te ha pasado? —quitó la mano del ojo y vió este muy hinchado.
—¿Me caí de las escaleras? —bromeó.
Las dos jóvenes rodaron sus ojos ante los malos chistes de la morena y una prosiguió con las preguntas.
—¿Te peleaste con alguien? —preguntó nuevamente.
—Estas cosas pasan cuando entrenas ¿no? ya se me pasará —le restó importancia.
—Me quedaré contigo y te limpiaré ese ojo y no te atrevas a rechazarme. —dijo entre dientes.
La más alta vió todo como espectadora y pudo observar varias cosas que no había notado. Una era que Azula era demasiado dominante y podía doblegar a quien quisiera y otra, que esas dos tenían una amistad bastante peculiar, tanto que le dió algo de envidia la confianza que había entre las dos.
Las puertas del elevador dieron paso a las dos jóvenes quienes se despidieron con un "Feliz noche" y desaparecieron al cerrarse las puertas.
Llegó al ático con muchas cosas en su cabeza, con sentimientos que jamás había tenido, y con nueva información de Korra.
«¿Debería de ser más dominante?»
Se deshizo de la chaqueta que ahora era su favorita, se quitó lentamente la ropa que cargaba y vió el conjunto con el que iba a sorprender a la sureña esa noche.
«Soy una tonta»
Estaba completamente desnuda, se sentó en la orilla de la cama, tomó su celular y empezó a ver los mensajes que había leído una y otra vez.
«¿Realmente me ama?»
Analizaba cada situación en la que había tenido que hablar seriamente con Korra y siempre notaba el mismo patron.
—Es que eres tan callada con lo que sientes, tan reservada, tan tranquila —habló a la Korra imaginaria que estaba junto a ella—, preferiría mil veces que me gritaras y me dijeras que soy una tonta, pero prefieres callar carajo —se dejó caer en la cama.
—Y ¿me contarás cómo te pasó esto? —se inclinó hacia la morena para verla bien.
—Llegué a clases con Bumi y estaba molesto porque no le había dicho si me encontraba bien, ya que no había llegado y le dijo a una de sus alumnas más pesadas que tenía que golpearme con todo lo que tenía —contó con indignación—, estaba muy distraída y cansada y no pude esquivar su golpe y me dió en la cara
—¿Y en qué estás tan distraída Korra? —se agachó para quitar la blusa de la morena.
—Pensaba que tengo que mantenerme más ocupada, antes de que la universidad consuma todo mi tiempo —respondió mientras veía para arriba a la ojiambar.
—Pero ¿no estas lo suficientemente ocupada? —preguntó confundida.
—Emm... nop, sabes que me gusta estresarme con esas cosas —bromeó hablando en serio.
—Nunca cambias.
Tomó un pequeño algodón con agua fría y empezó a limpiar alrededor del ojo de su amiga, lo hacía delicadamente para no herir más a la sureña.
Azula recordó que siempre había estado en esa situación, curando las heridas de la sureña, tanto cuando se lástimaba físicamente o le rompían el corazón. Siempre se le dió eso de ayudar a su mejor amiga y viceversa.
—Ahora salgamos te pondré algo de hielo —tomó su mano para guiarla a la cocina, pero algo la detuvo.
Tiró de la pelinegra a manera que ambas quedarán frente a frente y sus miradas chocaron.
—Gracias por cuidar de mí —le regaló una sonrisa.
—Tú también cuidas de mí —tocó ligeramente la mejilla de la morena.
Ambas acercaron sus rostros y se dieron un ligero beso y ahora sí, se dirigieron a la cocina. Tenían mucha hambre y la invitada preparó la cena para tres ya que Bolín no tardaría en llegar. Hablaron de todo un poco, de la casa de la morena, del trabajo, de la familia y de sus relaciones amorosas, en este último mencionaron varios nombres, pero el que resaltó más fue el de Asami Sato.
—No sé qué más hacer Katara —habló mientras cerraba sus ojos con fuerza.
—Y ¿si dejas de ser tan dejada y simplemente pides perdón? —respondió a través del celular.
—Ya le pedí perdón y me rechazó.
—¿Y qué querías? ¿una fiesta?
—No, pero me ofrecí a curarle su golpe —rio ante lo dicho por su amiga.
—¿Korra está bien? —cambió el tema.
—Pues no lo sé, estaba en entrenamiento y una chica golpeó su ojo, le ofrecí limpiarle, pero me rechazó.
—¿Quizá te rechazó porque no te quiere cerca?
—Oh gracias amiga, eso es muy reconfortante.
Se carcajeó.
—No, entiéndeme. En lo que he hablado con ella, porque creo que la conozco más que tú, no le gusta hablar con nadie cuándo está enojada porque teme a que diga cosas muy feas.
—Katara, si conoces más a Korra que yo ¿por qué no me has pasado el informe? —recalcó la pregunta.
—¿Será por qué es algo privado?, además si quieres conocerla más será por tu propia cuenta.
—Eres una malvada, pero está bien está bien, yo estoy muy interesada en conocerla más.
—Si, deberías de hacerlo Asami. Estoy más que segura que te enamorarás más de ella.
Las mejillas de la modelo se encendieron grandemente y agradeció que estaba sola. Cortaron la llamada y la más alta decidió que iría a bañarse aprovechando que estaba desnuda.
Todos terminaron de comer y se despidieron para ir a dormir, los jóvenes ingenieros tenían que trabajar por la mañana y no podían dejar de descansar.
Ya estando en su cuarto, se dió una rapida ducha, se colocó su ropa de dormir y se acomodó. En su mente pasaba el llamar a cierta ojiverde, pero estaba indecisa.
—Sólo llamala y dile que pase una linda noche Korra, tú puedes —se animaba a sí misma.
Marcó el número y presionó la opción de llamar, decidida a si quiera escuchar a la chica que tenía en su mente siempre.
Ya estaba preparada su bañera con agua perfumada y espuma, se adentró en esta y lanzó un suspiro de relajación. Ya hacía días que no se relajaba de esa manera.
«Estar sola no es tan malo después de todo»
Jugaba con el agua, mientras su espalda recibía masajes de su tina con hidromasaje. Por su mente pasaban recuerdos de cuando se mudó a ese ático y pidió que en los cambios que haría su padre para que ella estuviera a gusto en el edificio incluyeran esa tina, el día que se mudó la estrenó y estuvo como una hora y media en ella, salió con la piel como de viejita y le causó tanta gracia. Pero ahora una vez más su mente traía a una morena a la cuál había decepcionado y no sabía cómo contentarla.
—Sé que es difícil para ella lidiar con mi estilo de vida —habló en voz baja—, no puedo pedirle que me comprenda todo el tiempo, además no puedo permitirme cometer errores si quiero estar con ella.
«Muchas miradas están sobre mí, quizá no es así muy tú mundo, pero me mantengo alejada de los escándalos.» —recordó las palabras de la morena.
—¿Cómo puedo cuidar de lo que más atesora? más cuando yo ya perdí eso desde hace un tiempo... —susurró para sí.
Llamó por tercera vez, pero no recibió respuesta.
—Pasa linda noche Asami —se rindió.
Dejó su celular en silencio para ponerlo a cargar y se dirigió a la cama para dormir.
Salió hasta que los dedos se le empezaban a poner arrugados y se sentía muy bien, analizó muchas cosas que tenía que hacer para arreglar un poco su vida amorosa, se secó y se dirigió a su closet dónde se colocó su ropa de dormir, tomó su celular y se fue a la cocina para comer algo.
Iba a poner algo de música mientras cocinaba y se dió cuenta de unas llamadas perdidas, abrió sus ojos al ver de quién se trataba.
«Mierda, lo que faltaba»
Abrió el buzón de mensajes y se dirigió al chat de la sureña, tenía que sacar valentía de dónde estuviese escondida para escribirle.
~Buenas noches Korra, perdón por no contestar tus llamadas, pero había dejado el celular en la cama y yo estaba bañándome. No te llamo porque debes de estar dormida. Que tengas una linda noche y recuerda que te amo.
Lo envío y sus nervios aumentaron automáticamente, no había sido así de cursi con nadie, ¿realmente se lo merecía la joven ingeniera?
Salió tranquilamente hacia la cafe, dónde desayunaba la mayoría de las veces, era temprano y quería despejar un poco su mente. Aparcó su moto y entró junto con su casco, se acercó a la caja y pidió su orden y se fue a sentar lo más retirada posible de las ventanas.
Entró dónde había desayunado varías veces con su amiga, le agradaba el lugar y más por las mañanas entre semana, dónde todo mundo corría de un lado a otro por llegar temprano a sus trabajos.
Sus verdes vieron al rededor antes de llegar a la caja y observaron a una morena bien entretenida con el periódico.
«¿Qué estará leyendo? ¿las noticias quizá? o ¿la sección de comentarios?»
—Su orden llegará en un momento señorita —le dijo la cajera.
—Muchas gracias —se despidió de esta y pensó en si ir o no con la chica que había visto, pero prefirió lo primero—. Hola señorita ¿le molesta si la acompaño?
—¿Kuvira? ¿cuánto tiempo? —se levantó para saludarla—, toma asiento por favor.
—Si ya hace tiempo que no te veía —le abrazó—, dime ¿por qué tienes esas gafas?
—Ah pues es una larga historia —levantó las gafas para dejar ver su enorme morete—, pero todo bien.
—¡Korra por dios! —tapó su boca por la impresión—, ¿cómo te pasó eso?
La morena empezó el relato de su épica golpiza, quién lo contaba con toda la pereza del mundo, pero sea como fuera que lo contara la ojiverde le escuchaba atentamente con mucha preocupación.
—Sabes Korra haré una fiesta el sábado ¿quieres ir?
—Emm... ¿de qué es la fiesta? —bajó su casco.
—No celebro nada, simplemente tomaremos algo de sol, hacer un asado y nadar en la piscina —dijo mientras sonreía—, no irán amigos muy ruidosos por si es lo que piensas y puedes llevar a tus amigos si gustas.
—Me parece bien, les comentaré y te aviso ¿te parece bien? —preguntó.
—Si, me parece excelente, pero acabo de cambiar de celular ¿me das tu número para escribirte y me avisas qué pensaron?
—Si claro y también dame tu nuevo número por favor —se cambiaron los celulares.
La morena acompañó a la ojiverde hacía su automóvil y se ofreció a abrirle la puerta y se despidieron con un cálido abrazo.
—Si, está bien yo llego en un momento Lin —caminaba rápidamente hacía el elevador.
Presionó el botón que la llevaría al sótano donde se encontraba su automóvil. Estaba de lo más estresada, primeramente porque la sureña no le había contestado el mensaje que le había dejado ayer por la noche y hoy por la mañana a eso agregándole a Lin llamándome desde la muy temprano para decirle que tenía una reunión súper importante y se le había olvidado decirle.
Vió como el elevador indicaba que alguien en el piso de abajo también requería del servicio. Sus nervios estaban a flor de piel, sentía sus latidos golpear fuertemente su pecho mientras observaba como las puertas daban paso a un joven que tenía un sándwich en la boca y escuchaba música despreocupadamente.
—Hola Asami, ¿cómo estás? —la saludó con un enorme abrazo.
—Hola Bolín, yo muy bien ¿y tú? —su corazón volvía a la normalidad.
«Quería verla»
Yo muy bien, me dirijo al trabajo —señalo el mitad del sándwich.
—¿No te da tiempo de desayunar en tu casa? —preguntó curiosa.
—Pues verás querida Asami —la abrazó por los hombros—, me gusta dormir mas tiempo y comer mientras voy al trabajo me gusta bastante, optimizo mi tiempo.
—Okay, me parece un buen plan —lo vio de manera graciosa.
—Así es —dejó que saliera a la pelinegra primero del elevador—, que tengas buen día Asami.
—Muchas gracias Bolín, igualmente.
Salió del aparcamiento directo a un lugar donde comprar algo que comer para comer en el camino, aplicaría el método de Bolín, pero se topó con el enorme tráfico y soltó un suspiro.
—Lo que faltaba —habló en voz alta mientras le pegaba al timón.
Se le había hecho tarde hablando con la joven actriz que agradecía haber salido con su moto. El tráfico se había detenido y aún estaba por el edificio donde ella residía esperando a llegar al puente para poder sacarle el jugo a su motocicleta.
Veía todo mientras esperaba avanzar si quiera un poco, pero no había forma, buscó en internet si había pasado algo y sí, había un accidente más adelante en ese momento le dieron ganas de volar, pero nada se podía hacer. Su vista vio una moto conocida que estaba en el otro carril a un carro de ella.
«¿Qué puedo hacer? ¿y sí me bajo del auto y la saludo?»
Se veía tan tranquila, moviendo los dedos de su mano como si estuviera en un concierto.
—Eres tan tú siempre Korra —sonrió mientras la observaba fijamente.
Se veía tan sexy con esa chaqueta negra y su pantalón de lona negro ajustado, sus botas típicas y cómo siempre su protección para usar la moto.
—No te he podido sacar de mi mente en ningún momento —confesó al vacío— y perdóname por lo que te hecho pasar —entristeció su rostro.
Vio cómo la morena empezó a avanzar más y supo que a ella también le tocaba avanzar. Vió como se alejaba de su vista y se dió cuenta que no sabía cuándo volvería a hablar con ella.
—Uff por lo menos vine a tiempo —marcó su hora de entrada y se colocó su equipo de seguridad.
—Ingeniera, buenos días, quería hablarle acerca de algo ¿tiene tiempo? —se acercó uno de los trabajadores
—Si está bien ¿quieres ir a la oficina?
—No no, perdóneme, pero no quiero que el ingeniero Von Kleist...
—Entiendo —se fueron lejos del ruido para charlar de lo que sea que fuese a decirle el jóven—, bien cuentame ¿qué pasa?
—Ingeniera, hoy por la mañana como a las siete y cuarenta vino un señor que dijo que era el supervisor del señor Sato, no recuerdo su nombre, pero preguntó por usted y el ingeniero —hizo una pausa—, yo he escuchado muchas cosas de él y sólo quería advertirle que si vino hoy lo tendrá aquí como su verdugo por un buen tiempo.
Korra sintió que su corazón latía rápidamente, tenía el mal presentimiento que lo que le decía era totalmente cierto.
—Entiendo, gracias por decirme y por advertirme, en serio muchas gracias —le dió la mano y siguieron con las labores.
Revolvía el azúcar de su café mientras leía un informe que se le acababa de entregar. Estaba planeando algo que ya había hablado con San y lo llevaría acabo a partir de hoy.
—Buenos días Hiroshi tanto tiempo sin verte —se sentó en uno de los sillones de invitados.
—Lin mucho gusto estás igual que siempre —sonrió mientras bebía—. ¿Deseas algo de beber?
—Algo de café estaría bien.
—¿Qué te trae por acá? ¿Le pasó algo a Asami? —se preocupó.
—No para nada ella esta muy bien, le hice una entrevista con un director muy importante y ahí está ahora —le sonrió—, tu hija es una persona muy inteligente y por eso es una de las niñas más cotizadas de la industria.
—Estoy muy orgulloso de mi hija y eso que no la apoyaba cuando no siguió lo que quería para ella —dirigió una mirada triste hacia su café.
—Es lo que a ella le gusta y es buena en lo que hace —afirmó—. Y cambiando de tema vine porque pienso que ella tiene a alguien en su vida y no me lo ha dicho.
—¿Estas segura de eso? —su ceño se frunció.
«No puede ser perderé la apuesta»
—Ella no me ha dicho nada y pensaba que tú sabías algo, no quiero que le rompan el corazón nuevamente —sonó algo preocupada.
—Yo tampoco quiero que nada le pase, no quiero ver a mi hija sumida en drogas nuevamente —se rehusó.
—Nadie caerá en drogas nuevamente —entró la señora Sato—, es por eso que tiene que salir con Korra.
—¿Korra? ¿quién es él? —la vió confundida.
—Ella Lin, es una ella y es una persona increíble —aseguró con una sonrisa.
—En verdad lo es —la secundó su esposo.
Lin saludó a la señora Sato y Hiroshi sirvió café a ambas mujeres y se sentaron en los sillones.
—Hablenme de esa niña, en qué trabaja porque su nombre no me suena de nada.
—Es ingeniera, muy alejada de la farándula —empezó a hablar Yasuko.
—Es muy centrada en todo lo que hace, responsable, amable —contaba con sus dedos.
—Y muy inteligente —dijo la mamá de Asami—, sabe cuatro idiomas Lin ¿puedes creer?
A Lin se le hizo raro que los señores Sato alabarán a alguien y que quisieran emparejar a su hija era aún más extraño y gracioso hasta cierto punto ya que para ellos ninguna persona era lo suficiente para su hija, aunque no se lo dijeran a Asami si se lo decían a ella y en algunas ocasiones coincidían con ellos.
—Wow es bastante inteligente —reconoció—, ¿cómo la conocieron?
—Es la encargada de llevar acabo la nueva construcción del nuevo edificio.
—Ya veo y ¿Asami se interesará en ella? ¿saben algo?
—No, hemos hablado acerca de Korra y ya salieron una vez, pero no sé cómo les fue.
—Yo sólo quiero a Asami de buen humor para las entrevistas y eventos que tiene, creo que algo le pasa y quisiera tener bajo control eso —admitió—, no quiero que por no meterme ella termine cayendo nuevamente y destruya todo lo que ha construido.
—Lin, sé que la quieres como nosotros la queremos y también deseamos que nada le pase, sentimos que esta muchacha, Korra, podría balancear su vida y solo queremos a alguien que aprecie a nuestra pequeña.
—Los entiendo yo también, quiero que con quien esté sea alguien estable para que ella no se destruya o se meta en problemas —dijo la peligris.
—Y ahí es donde entra esta chica —su sonrisa era picara—, hablé con San Von Kleist el jefe de Korra y me dijo que ella es la cara de la una de las empresas y una accionista de la corporación, no puede estar en líos cómo usualmente estan los de tu medio.
—Entiendo, por eso es un buen partido —sonrió cómplice.
Ambos asistieron con la misma sonrisa dibujada en sus rostros.
—Achís —estornudó.
—Salud Korra.
—Gracias Bolín —respondió—. Y bien ¿qué hago con el señor?
—Dale lo que quiera y dile que sí a todo —alzó los hombros—, no te preocupes Korra, ni siquiera ha venido quiza sólo sea una broma.
—Eres un tonto, además no creo que Roberto haya dicho eso por molestar —hablaba en tono preocupado.
—El señor Sato sólo quiere asegurarse de que su proyecto esté bien, es como Varrick, pudimos lidiar con él ¿no?
—Si, tienes razón, muchas gracias amigo.
Prosiguiero a hacer su trabajo mientras la morena pensaba en posibilidades de mejorar aún más el rendimiento de la construcción, estarían por vários meses con ella, pero su padre postizo San decía que era mejor ahorrar tiempo.
—¿Por qué rayos no me contesta? —habló mientras se dirigía al aparcamiento.
Se sentía decepcionada porque creía que realmente encontraría una respuesta de la morena.
«¿Tan enojada está que no puede responder un simple mensaje?»
—Hola Korra ¿estás bien? —preguntó preocupada.
—Emm... si ¿por qué?.
—Estuve escribiéndote desde la mañana y no me has contestado niña.
—Oh mierda se me olvidó conectar los datos —rio—, perdón Katara en serio, pero sólo fue por eso, además he estado ocupada todo el día que no he revisado el celular.
—Korra trabajas muy duro, deberías de darte un descanso —sugirió.
—Que amable, pero no puedo tengo muchas cosas a mi cargo —hizo una pausa—, pero si quieres podemos almorzar hoy juntas ¿qué te parece?
—Oye me robaste la pregunta, pero ya que insistes me parece una excelente idea.
—Genial, paso por ti a donde tú digas.
—¿Qué tal si llego donde estas y nos vamos a almorzar desde ahí? —sugirió.
—Me parece excelente, te espero a la una —cantó la última frase.
—Muy bien —la imitó y terminaron de hablar.
Suspiró por todo lo que en su mente tenía, ella no era una persona que estuviese estresada o preocupada, pero eso que le habia dicho el obrero la ponía en que pensar.
«¿Por qué Hiroshi pediría a un supervisor?»
Esa pregunta estaba rondando en su mente, mucho más que dicha ojiverde y recordó que no había activado los datos en su celular y como lo sospechaba muchos mensajes entraron a diferentes aplicaciones que ella usaba, pero primero lo primero, tenía que ver si la modelo le había escrito y su corazón se aceleró cuando vió que sí tenía mensajes de ella.
Leyó cada palabra dos veces mientras trataba de entender el verdadero mensaje.
«De verdad le importo» —Lo pensó, pero no lo creyó del todo.
¿Qué podía responder? jugaba con sus dedos sobre el teclado, pero no escribía nada concreto, suspiró y envío lo primero que se le ocurrió y continuó respondiendo todos los mensajes importantes.
Llegó rápidamente al estudio para ser maquillada y esperar para dar comienzo a una entrevista de un programa muy conocido en la ciudad y ¿por qué no decirlo? en todo el mundo.
Un mensaje llegó e instantáneamente pensó en la morena, sacó su celular de la bolsa y justamente lo que estuvo esperando.
~No hay problema, ten lindo día y también te amo.
No sabía como reaccionar a la respuesta, era bastante simple, pero no estaba en condiciones de pedir más.
Ya estaba lista para la entrevista y la presentadora le dió la bienvenida antes de la transmisión en vivo.
Hola Asami ¿cómo has estado? tanto tiempo sin verte —le saludó.
—Hola Jane, estoy muy bien gracias ¿y tú cómo estas? —correspondió al abrazo.
—Yo muy bien gracias ¿lista para empezar? —preguntó con una linda sonrisa.
—Siempre lista —respondió con la seguridad de siempre.
—¿A dónde iremos? —preguntó curiosa.
—Es un secreto.
Se dirigieron al auto que pedirían prestado a la empresa (lo cuál nunca pasó) y se dirigieron a donde irían a almorzar.
—Eres muy mala Korra.
—¿Por qué lo dices?
—Traes super loca a Asami y no me has contado nada más íntimo —alzó una ceja con tono pícaro.
—¿Así? —rio por lo que decía su amiga—, ¿ella te dijo eso?
—No es necesario que me lo diga directamente así, pero si, esta loquita por ti Korra —tocó su mejilla—, ¿qué le hiciste?
—Para ser sincera, no tengo ni la menor idea de qué vió en mí —dijo confusa.
—Yo si sé Korra —le sonrió.
Bajaron del automóvil para dirigirse al restaurante donde comerían y la conversación que quedó pendiente podía continuar ya que habían pedido.
—A ver ¿qué vió en mí Asami? —preguntó con toda la curiosidad del mundo.
Era un secreto que tenía bien resguardado y este era ¿qué habían visto Asami y Mako en ella?, pero no había encontrado respuesta a esa pregunta.
—Es porque... chan chan chaaaan —dijo seguido de una carcajada—, bueno ya, Katara agarra formalidad. Esta loca por ti porque eres tan real Korra.
La morena no entendió mucho la respuesta y no se permitiría quedar con la duda.
—Explicate —tomó un poco del té frío que les llevaron.
—Eres real Korra, eres esa persona que pensamos nunca poder conocer en este medio en el que vivimos y eso fué lo que a ella la volvió loca.
—¿Y no crees qué eso podría aburrirla? —no se convencía del todo.
—¿Cómo sabrás si no intentas algo serio? —alzó ambas cejas.
Recibieron la comida de parte del mesero y prosiguieron a empezar su verbo ya que sus estómagos pedían a gritos ser alimentados.
—Te seré sincera Katara —tomó los cubiertos—, yo tengo miedo de ser una burla, tengo mucho que proteger y una de esas cosas es mi privacidad.
La ojiazul la comprendió porque había hablado de eso con Asami y sabía más o menos el rol de la bajista en la empresa donde trabajaba.
—Yo te comprendo Korra y sé que no es fácil lidiar con la atención de la que estamos rodeados, pero hasta hoy lo has hecho bien.
—Trato de no poderle atención a eso —alzó los hombros.
—Eres magnífica y ten por seguro que ayudaré en lo que pueda para que ambas sean felices.
—Gracias Katara, eres un amor.
Su corazón se tranquilizó grandemente, era algo que tenía que sacarlo y no había mejor persona que Katara para escucharla, entendía muy bien la situación de Asami y se ponía en su lugar .
—Cuéntanos Asami ¿tienes a alguien en tu vida ahora?
La pregunta la tomó por sorpresa y empezo a sentir que su seguridad se esfumaba lentamente.
—Emm... pues no te mentiré, si hay alguien, pero aún estamos conociéndonos.
La impresión de Jane se vió reflejada en el rostro.
—¿Acaso es con la candente Ginger con la que sales? —preguntó curiosa.
—No, no es ella. Nosotras sólo somos amigas —sonrio nerviosa.
—¿Sólo son amigas? —se impresionó por la respuesta.
—Si —dijo con dudas.
—Bueno, tiene sentido ya que las amigas de ahora se besan y todo eso —dijo mientras volteaba su mirada.
Unas imágenes aparecieron en las pantallas que tenían en la espalda y la modelo se sonrojó grandemente. Las imágenes de ella con Ginger pasaban en secuencia, ella compartiendo besos con la pelirroja le recordaba que había fallado.
—Eso no significa nada —se justificó.
—Esta persona debe ser alguien muy espectacular como para aceptar que eso no significa nada ¿no?
—Es una persona increíble —dijo con algo de tristeza.
—¿Te dijo algo acerca de esto? porque esto fue hace poco —cuestionó.
—Hablamos de eso y lo arreglamos todo —dijo sin pensarlo.
—Wow, tienes tu encanto como para dejarte pasar eso.
—La verdad tengo mucha suerte —respondió—, es una persona increíble.
El tiempo se detuvo para ella, pensaba en que realmente tenía suerte de haber encontrado a Korra y que todo lo que pasaron para estar juntas era una cosa del destino, pero estaba en ella cooperar con la morena para avanzar. La misma Jane lo había dicho, la bajista era espectacular, haberle soportado tantas cosas la convertía en una mujer maravillosa que la había aceptado así, pero no podía seguir arriesgándose a seguir en lo mismo porque podía perderla.
«No quiero perderte Korra, haré todo lo que esté en mis manos para ser una mejor persona, solo por ti» —se prometió esa misma tarde.
—¿Y cuándo podremos conocer al afortunado? —preguntó.
Los ojos de Asami reflejaban muchas emociones juntas, emociones que tenía que contener con su respuesta, lentamente sus labios se abrieron para pronunciar palabra...
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Muchas gracias por haber leído hasta acá el nuevo capítulo y gracias por los comentarios, me encanta leerlos dos puntos tres y gracias por el apoyo que me dan.
Los invito a leer mi otro fic NO TE ALEJES MÁS.
Respondo comentarios:
Maria Sato: Pues en realidad si, de eso se mantiene y es cosa de las dos tener en cuenta todo lo que conlleva estar juntas y si tendrás que esperar más por lo de korra, muchas gracias por leer mi fic y espero estés súper.
TiaYuri230: Aca te traigo el nuevo capítulo jaja no sé si realmente se solucionó algo, pero ambas se dan cuenta de varias cosas. Espero que te guste este nuevo capítulo y gracias por leerlo, que estes muy bien
-*Se dieron cuenta que es la frase de un momo :v
