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La chica del vestido azul

Pocos amigos

Angielizz


Él conduce un rato en silencio sin tener idea de a dónde ir. Son las diez de la noche, ni siquiera es tarde, llegó tarde a la fiesta y se pasó el tiempo rápido mientras bailaban, pero tampoco es como si hubieran bailando tanto tiempo.

—¿Estás bien?

—Sí. ¿A dónde vamos?

—En eso estoy.

—Alice habló contigo —confirma Isabella después de un rato más en silencio. Estaba de mejor humor.

—Sí —no parece el momento para hablar sobre el tema.

—Ellas siempre te hacen enojar.

—Me temo que así es.

—Papá me llamó para felicitarme. No habíamos hablado desde que se fue.

—¿En serio?

—Dijo que vendría mañana por la mañana. Le conté a mamá, se molestó un poco. Luego volvió a llamar papá para decir que había salido un imprevisto, que me buscaría en la semana. Le conté a mamá. Ella no estaba sorprendida. Creo que ella tuvo algo que ver en la cancelación.

Intenta distraerla sobre el tema con uno que le parece más ligero y divertido:

—Cuando papá se fue de la casa, él no estuvo conmigo en mi primer cumpleaños sin él, pero recuerdo que había regalos estúpidos y a montones, cosas que había pedido toda la vida y cosas que apenas habían salido en el mercado, era como una guerra de quien era el mejor de los dos en los regalos. La Navidad fue incluso mejor. Supongo que es lo único positivo de las separaciones.

—¿En serio?, ¿eso pasa siempre? O sólo son tus papás unos extravagantes despilfarradores.

—Conozco a un par de chicos con padres divorciados, tienen un árbol gigante navideño lleno de obsequios.

—Vaya.

—¿Qué tal te fue en los regalos este año?

Isabella levanta su brazo izquierdo frente a ella en silencio. Edward no entiende su acción hasta que ve el brillo de la pulsera plateada.

—Una pulsera, un pastel quemado y una fiesta sorpresa.

Edward pasa saliva sin mirar a Bella. Ha sido el peor tema de conversación para aligerar los animos.

—¿Pastel quemado? —pregunta esperando una mejor historia detrás.

—Mamá estaba haciendo mi pastel, pero tuvo que atender una llamada, creo que fue la de papá, cuando regresó el pastel se había quemado.

—Yo tampoco soy bueno cocinando —dice Edward pasándose la mano por el cabello. No hay manera de buscar una salida segura.

—Por favor, para de intentarlo. Este es un mal cumpleaños, ha sido sólo una mala semana. Esta soy sólo yo en mi patética existencia. Esas cosas pasan.

—Bella yo no…

—Pero lo dijiste. Se lo dijiste a ellas. Tú ni siquiera me conocías y… —un sollozo interrumpe su frase, Edward estaciona en el primer lugar que puede y se gira a mirarla— tú no me conocías y ya lo sabías todo.

—Bella, no, escucha, lo siento —pero sus palabras que buscan ser tranquilizadoras sólo hacen que ella llore con más fuerza.

—Rose dice que te burlabas de mí a mis espaldas. Que te parece una niñería de mi parte que vaya corrigiendo a la gente para que me llame por Bella y no por mi nombre completo. Y que soy aburrida hasta el cansancio.

—Bella.

—Basta, Edward, no tienes que seguir fingiendo. ¿Si? Yo creí que éramos amigos.

—Lo somos, yo no te conocía, Bella.

—Yo no pedí ser tu amiga. Te lo dije entonces, no necesito tu lástima, y te lo repito ahora de nuevo. Puedo defenderme sola y patear traseros mucho mejor que tú así que lo que sea que te até a estar conmigo, tienes que parar.

—Rose sólo se está desquitando contigo, lo que ella dijo no es verdad, no de esa manera.

—Pero es cierto: tú piensas que mi cabello es un nido de pájaros y que uso el uniforme en la escuela porque no tengo buen gusto. Sólo has decidido guardarte el resto para ti por respeto o lo que sea.

—Sólo eran comentarios estúpidos y sin sentido de mi parte, de esos comentarios que uno dice sin pensar.

—Tú no me conocías y me habías juzgado siempre, sino hubieras estado esa tarde que papá se fue de mi casa, tú no estarías aquí. No necesito que alguien esté conmigo por lástima.

—Ahora eres tú quien me está juzgando, y tú me conoces. ¿En realidad crees que yo pasaría tanto tiempo contigo si no me agradaras?, ¿Crees que llevaría a alguien al cine por lástima?, ¿de verdad crees que soy tan buena persona?

—No me hagas reír, estoy molesta contigo.

—Es cierto, nos acercamos por algunos accidentes: tu llamada el día del sostén rojo y el día que te lleve a tu casa, pero estoy aquí por ti no por lástima.

Se quedan mirando fijamente a los ojos. Bella sigue llorando, la ha visto llorar antes pero no recuerda haberla visto llorar de ese modo, de alguna manera un poco de su dolor se trasmite a él.

—¿El día del sostén rojo? —pregunta Bella con voz suave y menos molesta, ha parado de gritar por lo menos.

—Tú ebria eres un poco parlanchina, tienes un diario y todas esas cosas de chicas. Somos amigos, Bella. Estoy aquí porque quiero, y estás aquí porque quieres.

Se quedan en silencio de nuevo. El pecho de Bella comienza a subir y bajar de manera más lenta, también ha parado de llorar.

—Eso quisieras, sólo no quiero estar en la fiesta.

—¿Estamos bien? —Edward sonríe a medias dando un leve codazo a Bella.

—Sí.

Edward se acerca a ella para limpiar sus mejillas por segunda vez en la noche, pasa un brazo por detrás de los hombros de ella y la acerca a él en un incómodo y confortable abrazo al mismo tiempo. Bella aprovecha estar cerca de él no para apreciar su colonia sino para limpiar el resto de sus lágrimas con la camiseta de él, finalmente él las ha ocasionado y su camisa merece pagar por ella.

—No me gusta verte llorar —confiesa Edward jugueteando con el cabello de ella aun abrazándola.

—Es una suerte que sólo nos veamos de vez en cuando en ese caso —dice ella sin pensarlo y se arrepiente enseguida. Él entiende exactamente lo que ella quiere decir.

—Creo que sé por lo que estás pasando con tus papás, y no tienes porqué afrontarlo tú sola. Y siendo sincero, no creo que sea muy bueno en esto del apoyo moral, pero cuentas con más personas… tienes a Rosalie y Alice y…

—Y a Rose y a Alice. Una larga lista de amigos, lo sé. Pero estoy enojada con ambas. Y hago lo que puedo.

—Eres tan terca.

—Eso dijo Rose que piensas.

—¿Qué fue lo que ella te contó, exactamente? —Edward se aleja para mirarla con seriedad, parece molesto, no con ella sino con su rubia amiga y ella está molesta con Rose así que decide que no va a quemarse las manos por ella, no esta vez.

Isabella

Alice se encarga de maquillarme mientras Rose termina con el último mechón de mi cabello que debe ser alaciado.

—Por fin —declara Rosalie el final de su trabajo con una sonrisa de satisfacción.

—Sigo sin entender porqué debo arreglarme así, será solo una noche de películas.

—Es tu cumpleaños. Quédate quieta —instruye Alice mientras pone el labial.

—¿Y quiénes vendrán?

—Invité a Marcos —anuncia Rose.

—Y vendrá Edward —confirma Ali la única incógnita que me interesaba saber.

—¿Lo invitaste? —preguntó enojada Rose, no entiendo su cambio de humor, hace tan sólo unos segundos se mostraba alegre y entusiasta y ahora no, lo que en realidad no entiendo es porqué la mención de Edward la ha puesto así.

—No es tu cumpleaños, Rosalie —le recuerdo, pero lo que en realidad quiero recordarle es que ahora él también es mi amigo.

—Bien. Me he mantenido al margen, por ti. Pero creo que es peor si no te lo digo de una buena vez, Bella.

—¿Decirme qué?

—Edward no es tu amigo —¿Quién se creía ella para decirme quien era o no mi amigo?

—¿Qué?

—No digo que sea mal chico, es genial, tú sabes que él y yo hemos sido amigos desde siempre y todo eso, pero te quiero y debes saberlo: él no es un buen amigo para ti, no puede serlo.

—No entiendo.

—Yo no entiendo cómo es que se hablan. Bella ni siquiera le agradas.

—¿Qué? —repetí mirando a Rose a través del espejo. Ali dejó de maquillarme y se quedó en silencio lanzándole miradas asesinas a Rosalie.

—Él lo dijo, lo decía siempre: ella es aburrida, aburrida hasta el cansancio, criticaba incluso tu manera de peinar, hablaba de tu mal gusto para vestir, de tu terquedad, de tu mal carácter, de lo fastidiosa que eras con el club de lectura, varias veces nos preguntó porqué éramos amigas de ti, ¿puedes creerlo? Todo le molestaba hasta lo callada que eras, o lo aburrida que eras cuando hablabas, tu falta de imaginación, "debe llevar una patética existencia con ese modo de ser", maldición Isabella hasta le molestaba que le pidieras a la gente que te llamara por tu sobrenombre: "Es una niñería de su parte" —añadió fingiendo la voz de él— No me puedo creer que ahora sea tu amigo, seguramente es un truco para que dejemos de molestarlo con la chica del vestido azul y nos pongamos a dar brincos por ustedes, pero no voy a caer en eso. Mucho menos si tú puedes resultar herida.

—Eso no es cierto, en realidad no lo sabes.

—Lo abordé en la semana en su carro. Le dije que se alejara de ti porque sabía que estaba jugando con tus sentimientos y sólo podría confundirte, que no era necesario ponerte en esa situación. Él no dijo nada.

—Tú no…

—Sólo piénsalo, ¿Cuántas veces han estado juntos? Y ¿Cuántas veces han estado juntos alrededor de más personas? Ninguna. Eso no de una amistad secreta me parece más bien ocultarte por una vergüenza pública, o algo así.

—Tú no lo sabes.

—Por supuesto que lo sé, lo conozco. ¿En realidad crees que de la noche a la mañana él paso a hablarte porque sí? Sólo intenta protegerte de James, es lo que él sabe hacer. Y no me gustaría que terminaras herida sólo porque el cabezota ese no supo corresponder a tus sentimientos.

—No tengo ningún sentimiento hacia él. Lo estás viendo todo mal.

—Te conozco. Ali también lo ha notado. Te gusta. Pero yo en tu lugar me alejaría de él.

Terminó de contarle, no le había dicho nada acerca de sus sentimientos comprometidos por temor a un rechazo oficial, le bastaba la duda y la posibilidad de que eso ocurriera, pero le había detallado lo mejor que podía recordar la parte importante de la conversación.

—Ella sólo está fuera de control. No te lo tomes personal, sólo está molesta conmigo y lo está agarrando contra ti.

—¿Qué le has hecho?

—Nada. Sólo es ella queriendo toda la atención. ¿A dónde quieres ir?

Bella sonríe sacando el celular. Decide que pueden dejar ese tema de conversación para más tarde o para nunca, ya no le interesa. Si él opinaba que una morsa con dos cabezas es mas bella que ella, eso está bien para ella, lo que le interesa ahora es descubrir su opinión actualizada sobre ella.

—¿Y bien?

—Tú conduce, yo te guio.


Gracias por seguir por aquí.

Actualizare el próximo lunes. Saludos y abrazos desde México.

Dejenme saber sus teorías al respecto sobre el siguiente capitulo. ¿Hacia donde podrían ir?