Notas de la autora: ¡Gracias a todas por su gran apoyo! Jamás un capítulo había tenido tantos comentarios y soy la persona más feliz de la tierra. (aunque mis musas me hayan abandonado esta semana…) Así que viva por Shaoran y su punto de vista. Viva ustedes y su buen corazón por tomarse tiempo y escribirme. En verdad me hace muy muy feliz y me ayuda mucho a seguir adelante. Incluso en los capítulos difíciles (como este…) Así que no hay palabras suficientes para agradecer lo mucho que me miman y me cuidan. ¡Solo diré que son las mejores y que les dedico a todas esta historia, porqué son ustedes las que lo hacen posible!
Vale… ya me callo con mi autobombo y me centro en la historia, jajajaja. Si el capítulo anterior se escribió solo… este ha sido un mal karma… creí que no lo publicaba… Me ha costado horrores y aún no sé si tiene todo lo que debería… pero el resultado me satisface lo suficiente como para seguir adelante. No quiero estancarme porqué todo empieza ahora. Así que, por favor, disfruten y lean las notas finales. Un beso enorme y abrazos de oso para todos y todas.
Capítulo dieciocho
"Egoísta"
La sangre se mezclaba con el agua caliente de la ducha dibujando un circulo rosado bajo mis pies y a pesar del calor, mi cuerpo se sentía frío. "The heal" había curado mis heridas, pero nada había podido hacer con mi pérdida de magia ni con la sangre derramada. No sabía la cantidad exacta que había perdido, pero era mucha. Puede que demasiada viendo como mi cabeza se mareaba. Perdí el equilibro un segundo y los brazos de Shaoran me abrazaron con fuerza impidiendo la caída.
A pesar de la situación me abrumaba verlo desnudo a mi lado, bajo la misma agua que limpiaba mi cansado cuerpo. Sus manos me acariciaron las mejillas con suavidad y nos miramos con una sonrisa suave. A pesar de todo lo ocurrido, estaba muy agradecida por tenerle conmigo. Sus dedos recorrieron mi cuerpo poco a poco y sin pudor, masajeando con mucho cuidado uno a uno mis músculos agarrotados. Sabía que estaba inspeccionado las zonas dónde habían aparecido las peores heridas, pero me sentía demasiado débil como para protestar o avergonzarme. Así que simplemente cerré los ojos y me dejé llevar. El vapor, la calidez y su tacto… era todo lo que debía importarme ahora. Quería recordar los momentos dulces que habíamos vivido, el calor, la dulzura y esos ojos castaños que me miraban con ardor y pasión mientras hacíamos el amor…
Mi experiencia en el sexo era prácticamente nula, pero hasta yo comprendía lo afortunada que era por haber disfrutado hasta ese punto mi primera vez. Había oído a mis amigas hablar de ello y de cómo alguna sintió molestias durante varios días. Sin embargo, mi cuerpo a penas se había resistido a Shaoran, haciendo que ese momento fuera mágico. Abrí mis ojos y me concentré en él. Tan atractivo y fuerte, tan bueno y atento (a su particular modo, claro). Quería sentirme feliz y agradecida por tenerle a mi lado. Pero el recuerdo y el dolor que había sentido al recibir las heridas opacaba todo a cada instante, dejando mi placentera experiencia con Shaoran en un rincón oscuro y lejano al que me costaba acceder. Y me maldecía por ello.
Los minutos pasaban, y sabía que la realidad se impondría pronto sacándonos de esa placentera bruma que nos habíamos creado en ese baño compartido. Ieran nos había asegurado que Tomoyo estaba sana y salva y de camino a la mansión. Mi mejor amiga estaba al caer y debería sentirme ansiosa por verla, pero para ser honesta conmigo misma debía admitir que tenía mucho miedo… Shaoran se lo había tomado terriblemente mal y Tomoyo podía llegar a ser un reto aún peor. La voz suave de mi prometido rompió todo pensamiento en mi mareada cabeza.
- Debemos salir pronto, el calor del vapor te está agobiando y necesitas comer algo. Has perdido mucha sangre. Mi madre revisará tus signos vitales y hemos llamado al médico de la familia para que te haga una transfusión.
Me giré para mirarle. De haber tenido sangre aun corriendo por mis venas de seguro me encontraría ruborizada cual manzana. Sus ojos brillaban bajo la luz blanca del baño y el cabello mojado le quedaba divinamente. Todo hacía atrás creando una variedad de tonos achocolatados, como un modelo de baño de Calvin Klein. No pude evitar reírme al imaginarlo como portada de verano del Vanity Fair. El título rezaría "Un dios chino ha descendido a la Tierra".
Shaoran me miró curioso por mi repentino buen humor, pero negué con la cabeza restándole importancia. No tenía por qué saber que estaba loca. ¿Verdad? Sabía que cualquiera de esas periodistas entrometidas se moriría por una foto así del tercer hombre más codiciado de Asia, pero yo no tenía la más mínima intención de compartir esa celestial visión con nadie. Una vez más esos preciosos ojos me miraron preocupados y volví a sonreír de forma tranquilizadora.
- Estoy bien. – noté la presión de su mano en mi hombro al intentar ayudarme a salir y dejé escapar un grito muy débil de dolor que nos paralizó a los dos. Una neblina de tristeza volvió a cruzar ese mar ámbar y noté como sus puños se cerraban de pura impotencia. Y me sentí la peor persona del mundo por hacerle tanto daño. ¿Cómo podía expresarle lo mucho que le amaba y cuanto sentía haberle ocultado el vínculo? Su voz sonó apagada mientras me rodeaba de nuevo con sus brazos protectores y sentí su mejilla posarse en mi cabeza.
- No te atrevas a decirme que estas bien. Un solo roce y tu cuerpo se resiente. Si te sientes débil, admítelo, al menos conmigo… o no voy a poder ayudarte Sak... – no me acostumbraba al apodo en sus labios. Pero la calidez que desprendía su voz cuando me llamaba, era un regalo para mis oídos. Le devolví el abrazo sin vergüenza por nuestra desnudez y apoyé mi cabeza en su pecho mojado.
- Lo siento… - quería quedarme allí para siempre, bajo la protección de su figura. Pero una vez más sentí como se alejaba y con manos cuidadosas me guiaba fuera de la ducha.
- Vamos a que mi madre te revise… o no me quedaré tranquilo.
Suspiré resignada. No podía evitar su preocupación y era inútil resistirme al escrutinio de la señora Li. Además, puede que fuera lo mejor. Era la primera vez que "the heal" era usada, y no teníamos experiencias previas que nos garantizaran su éxito. ¿Y si las heridas volvían? ¿Y sí la cura no era permanente? ¿Y si habían quedado heridas internas?
Aún así me sentía algo incomoda por las atenciones desplegadas. Y es que Shaoran me trataba como una niña pequeña y mimada. Sus manos me envolvieron en una toalla gigantesca y me sentó en uno de los taburetes con cuidado mientras yo solo podía observar desde el espejo. Fruncí el ceño y rodé los ojos. ¿Y luego qué? ¿Me secaría el cabello? Pues sí, eso hizo.
Me ayudó a vestirme y a secar mi larga melena. Siempre observando de cerca mis reacciones y analizando como me movía. Deduje acertadamente que no iba a dejarme ni a sol ni a sombra. Y no podía culparle por ello. En su lugar yo haría lo mismo. Pero él también había usado una gran cantidad de magia y debía estar cansado. Si lo que me había dicho era cierto, tanto él como Eriol habían sido drenados por la carta "the heal". ¿Pero hasta qué punto?
Mi mente voló de forma inconsciente al momento en que abrí los ojos intentando comprender la gravedad de lo que había ocurrido, pero todo estaba muy borroso. Para cuando desperté, los brazos de Eriol me envolvían en un abrazo protector y su simple tacto me dolía hasta casi el borde del desmayo. Todo él estaba frío como el hielo y su aura cálida y reconfortante había desaparecido. Señal inequívoca de que Shaoran tenía razón y la carta había drenado todo de él, dejándole a un paso de la muerte.
Mis puños se cerraron de forma inconsciente y me mordí el labio inferior de pura culpa al imaginarle luchando por mi vida a costa de la suya propia. ¿Por qué siguió usando a "The heal" si ya no le quedaban fuerzas? ¿El muy idiota habría muerto antes que dejarme marchar? ¿Por qué? Habríamos muerto los dos para nada… Pensé en su amable corazón y en lo difícil que había sido para él apoyarme con el vínculo y la creación de la nueva carta. Sé que no estaba de acuerdo sino más bien todo lo contrario, y aun así me ayudó. Estuvo a mi lado y se aseguró que todo saliera bien y no me exigiera demasiado. Había notado su miedo y la reticencia… sabía que temía que algo malo fuera a pasar y aun así le obligué, en contra de sus deseos, sí, le obligué a decirme que sí. Pero jamás fue mi intención dañarle, a él menos que a nadie.
Siempre había visto a Eriol como un mago invencible, inteligente y fuerte. Capaz de reaccionar ante cualquier situación y salir ileso y con una sonrisa victoriosa. Nunca creí que hacer este conjuro y usar la carta pudieran ponerle en riesgo. Es decir… ¡Estamos hablando de Eriol! La jodida rencarnación de Clow Reed, mi mentor, el mago más poderoso del mundo. Una fuente inagotable de conocimiento, intocable y poderoso. ¿Cómo iba a poder sufrir ningún daño?
Pero lo había sufrido. ¡Que idiota había sido! Tan arrogante y egoísta por meterle en mis asuntos sin ser consciente del daño que le hacía y el peligro al que le enfrentaba. A fin de cuentas, su poder se había dividido en dos, y por mucho que hubiera recuperado parte de su fuerza, no era Clow Reed. Él me lo repetía constantemente, y yo nunca le hacía caso… Me dije a mí misma que debía hablar con él. Pedirle perdón de rodillas y asegurarme de su estado. Porqué él no sería sincero voluntariamente. Intentaría ocultar su sufrimiento y giraría la situación con su toque particular de humor y cinismo. Pero no le dejaría ocultarse en su mundo esta vez. Debía asumir mi culpa y pedir perdón de corazón. Porqué si le hubiera pasado algo por mi insensatez, nunca me lo abría perdonado. Porqué le quería… como a un padre o a un hermano. Era mi fuerza y mi guía en todo… y le necesitaba como al aire.
Los ojos de Shaoran me miraron a través del espejo y no pude evitar dar un respingo al notar su seriedad. ¿Era cosa mía o esos ojos castaños estaban leyendo mi alma?
- Llevas un buen rato callada…
- Lo siento… estaba pensando…
- ¿En Eriol? – mis ojos se abrieron de pura sorpresa. ¿Era tan fácil de leer? - Sí, eres fácil de leer. – Vale, eso era incómodo. Rodé los ojos molesta y chasqué graciosamente la lengua.
- ¿Tienes poderes mentales también? – quise aligerar la tensión y ver de nuevo esa hermosa sonrisa, pero no surtió efecto. Shaoran seguía muy serio acomodando los últimos mechones de mi cabello. Y me dije a mí misma que de no ser por la maldita situación, la escena me parecería hasta cómica. Shaoran Li de esteticista particular. Y debía añadir que no se le daba mal. Mi pelo lucía brillante y lacio y no me había dado ni un solo tirón.
- Vamos con mi madre. Quiero que te revise lo antes posible.
- Ya te he dicho que estoy bien… - sus ojos se clavaron en los míos, duros y fríos, y no pude evitar tragar pesado.
- Me da igual lo que digas Sakura. Vamos.
Y sin más que añadir me dispuse a claudicar como niña obediente. Cuando Shaoran estaba preocupado tenía una forma muy curiosa de demostrar su afecto. Básicamente se volvía como Touya. Protector e irracional hasta el punto de los celos psicóticos. Pero me gustaba eso de él… sabía que no lo hacía con mala intención y lo cierto es que lo había echado de menos… alguien que se preocupara por ti todo el tiempo, que te vigilara y te cuidara como una niña (aparte de Touya, claro). Amaba su amabilidad… su nobleza y determinación… pero esa parte ruda y celosa me enternecía hasta el punto de querer abrazarlo y no soltarlo nunca. ¿Estaba muy loca por querer todo de él? Me levanté y a penas sí pude disimular el temblor de mis piernas. Me enderecé como pude y tomé su brazo usándolo de apoyo. Me miró con la ceja alzada y le sonreí en respuesta.
No quería que él lo notara, pero lo cierto es que me encontraba bastante mal. Me estallaba la cabeza y tenía nauseas. No podía equilibrar bien mis pasos y las rodillas a penas sujetaban mi peso. Pero tenía que mantener el tipo o esos ojos ámbar volverían a mirarme preocupados. Además, no debía mostrarme débil frente a Tomy. Eso sólo empeoraría todo con ella.
El trayecto hasta la sala principal se me hizo eterno y cada paso suponía una tortura. Además de que las perspectivas de lo que estaba por pasar no me animaban mucho a seguir. Un dolor agudo en el pecho empezaba a molestarme y la respiración se había vuelto costosa. Estaba segura de que Shaoran lo había notado, pero por suerte no había comentado nada. Sólo me guiaba en silencio.
Nos detuvimos frente a la puerta de la sala y antes de entrar presioné su brazo y lo detuve. Las siguientes horas serían complicadas y quería asegurarme de algo antes. Cogí el aire que me faltaba ignorando la punzada en mis pulmones y le miré lo más seriamente que pude.
- Tu magia… ¿la carta ha drenado mucha? – noté sus ojos castaños clavarse en mí y por fin una pequeña sonrisa apareció en esos hermosos labios que horas antes me habían besado de arriba abajo. Qué bien se sentía esa sonrisa en mi corazón… ¿por qué no sonreía más?
- No te preocupes por mi cariño… - un mareo casi me tumba ante el nuevo apodo cariñoso. Estaba convencida de que la poca sangre que me quedaba se había instalado en mis mejillas. ¡Nunca me acostumbraría a esa voz suave hablándome tan dulcemente! Gritos, reclamos e incluso tonos burlones podía soportar, pero su dulzura era devastadora para mi cuerpo y me dejaba como niña tonta. - Estoy bien. Aún me queda algo de poder… Hiraguisawa y tú os habéis llevado la peor parte.
Le miré intentando analizar sí me decía o no la verdad. Aunque parezca mentira, me resultaba más fácil entender a Eriol que a Shaoran. Pero supongo que tras tantos años separados era lo normal. Ambos habíamos vivido nuestras vidas y madurado a millas de distancia sin contacto alguno.
- No te miento. – pero al parecer era solo cosa mía, ya que mi prometido leía claramente mis pensamientos… como me irritaba a veces ese lobo audaz.
- Lo siento… nunca quise involucrarte en esto… - sus labios se posaron en mi frente y sentí como dejaba ir un largo suspiro cansado.
- Ese es el problema Sakura… ese es el jodido problema. – una ceja se levantó en mi rostro al oír su voz de nuevo molesta y arrugué la nariz.
- ¿Qué quieres decir? – se separó lo suficiente para que viera sus ojos tristes y sentí como mi corazón se encogía.
- Sakura… ¿aún no entiendes qué tu decisión por dejarme a un lado es lo que más me duele?
- No te he dejado a un lado… - pero sí, lo había hecho. – es decir… quería…
- ¿Protegerme? – asentí con la cabeza tomando sus manos entre las mías. Sentía calidez en él, señal de que aún poseía algo de magia en su cuerpo. – No Sak… no era eso lo que pretendías… y en el fondo… lo sabes. – ahora sí que mi cabeza estaba que daba vueltas. ¿Por qué me decía eso? Yo sólo le quería lejos de los problemas y a salvo de todo. ¿Era eso tan malo? Le amaba y no podía soportar la idea de que sufriera ningún daño. Él no.
Pero no me dio tiempo a preguntar por qué me decía algo como eso. Las puertas se abrieron y entramos en la sala bajo un incomodo silencio. Ieran estaba sentada en uno de los sillones revisando los signos vitales de Eriol, así como su temperatura y presión. Estaban hablando tranquilamente, pero se notaba la tensión de la matriarca. ¿Le habría contado todo Eriol? El conjuro, la carta, el ataque… ¿todo? Por el rostro acongojado de la señora Li, apostaba mi vida a que así era. ¿Es que todos opinaban que había obrado tan mal?
Nada más entrar por la puerta sentí la mirada de mi mejor amigo desviarse y al mirarme, esa conexión que manteníamos se hizo presente alterando el poco buen humor que me quedaba. A pesar de la sonrisa afable que me dedicó, parecía un alma en pena. Y me sentí terriblemente culpable. El jovial, burlón y divertido Eriol era ahora la sombra de un chico triste y destruido. Su piel estaba más blanca, si es que eso era posible, y su reconfortante aura azul había desaparecido dejando un vacío inquietante que me desestabilizaba. ¿Qué le había hecho la carta para dejarle en ese estado? ¿hicimos algo mal al crearla? ¿O sólo fui yo cagándola una vez más?
Solté el brazo de Shaoran tambaleándome y caminé hasta él. Eriol hizo el ademán de levantarse, pero no le dejé. En vez de eso tomé sus manos entre las mías y me senté a su lado sin dejar de mirar sus preciosos ojos azules con preocupación.
- ¿Cómo te sientes? – me gustaría decir que fui yo la que realizó la pregunta primero, pero obviamente había sido el siempre atento Eriol el que dio el primer paso fingiendo una sonrisa amable. Bufé molesta por ello.
- Te dije que no sonrieras si no tenías ganas de hacerlo. – ahora sí, esos labios formaron una curva perfecta y sincera que me tranquilizó al instante. – Mejor. – dejé ir un suspiro cansado. Tenía que hablar con él urgentemente, pero quería hacerlo a solas. Había mucho qué decir y no quería a nadie presente, ni siquiera a Shaoran. Tras lo que le había hecho pasar, se lo debía. - Estoy bien. Cansada y con dolor de cabeza… Pero deja que te diga que tú estás horrible… - otra sonrisa que me devolvió el alma. Como me alegraba que siguiera allí, conmigo. Sano y salvo. ¿En verdad su vida había peligrado tanto? Me estremecí solo de pensar en que hubiera sido de mí si algo le hubiera ocurrido por mi culpa. Le miré seriamente e hice la pregunta que más temía. - ¿En qué estado estaba Eriol? – Noté como los ojos de mi mejor amigo huían en busca de los de Ieran Li. No sabía si se sentía incómodo o culpable, pero una cosa estaba clara, quería evitar la respuesta. Pero no iba a dejar que me hiciera a un lado. Quería la verdad. Quería entender en qué situación lo había metido. Esperé a que hablara, pero fue la voz de Shaoran la que resonó en la sala. Fría como el mismísimo hielo y cargada de resentimiento.
- Muerta. – Todos le miramos compungidos por su tono, pero no quise volver a enfrentarme a su lado herido. Eriol suspiró y con sus dedos giró mi rostro para que volviera a mirarle de frente. Sus manos seguían tan frías como hacia unos minutos y una sombra se había instalado de forma permanente bajo sus ojos. No sentir su aura me estaba volviendo loca y ni siquiera entendía por qué.
- Las cartas hicieron bien su trabajo al ver la gravedad de las heridas. Congelaron tu cuerpo justo el segundo antes de tu muerte… eso te dejó en un estado de criogenización y me dio tiempo a llegar. Por suerte estaba ya de camino a la mansión y no se agotó demasiada energía del báculo… Pero tenías múltiples heridas Sak... Una terriblemente grabe en…
La puerta interrumpió nuestra conversación y una apresurada Tomoyo entró corriendo y se lanzó literalmente a mis brazos. Sentí como mis huesos se resentían y todos mis músculos protestaron a gritos. Ahogué un gemido y respondí su abrazo con toda la fuerza que pude, que por desgracia era muy poca. Tomy lloraba ahora en mi regazo, sabiendo de antemano que su estado de buena salud era obra nuestra. Podía ver su consternación y sentir el miedo en los temblores de sus manos. Miré a Eriol y este sólo me dedicó una sonrisa dulce de apoyo.
- Cuanto me alegro de que estés bien Tomy…
Ambas permanecimos en silencio durante largo rato. Tomoyo llorando y yo acariciando su melena de forma maternal. No pude evitar sonreír ante el cambio de papeles. La imagen solía ser al revés. Sobre todo, tras la marcha de Shaoran a china. Cuantas noches de consuelo me había brindado Tomy… Era gratificante poder devolverle el favor. La quería tanto… era mi mejor amiga, mi hermana. Y daría todo por ella.
- Sakura… tengo que revistarte.
La voz de Ieran nos sacó del trance y asentí con la cabeza. Tomoyo se levantó al fin y se abrazó a Eriol con fuerza dando gracias a dios porque también estuviera sano y salvo. La imagen me llenó el corazón de calidez. Era una pena que esos dos no sintieran atracción mutua. Se querían mucho y hacían una preciosa pareja. Pero el corazón no siempre elige sabiamente. Lo sabría yo… que había estado enamorada de un imposible durante años… aunque ahora, siendo su flamante prometida, no me arrepentía de ello.
– Shaoran, necesito que me describas las heridas para poder palpar y sentir el estado interno.
– ¿Heridas? – mis ojos se conectaron con los de Tomy y suspiré. Se enteraría lo quisiera o no. Así que debía contestar - ¿Qué heridas Sakura?
- Las tuyas. – de repente la muy suspicaz Daidouji se dio cuenta de mi cansancio, mis ojeras y mi estado de ánimo. Luego miró a Eriol que lucía aún peor y a Shaoran que no estaba tampoco en su mejor momento. Y al fin aterrizó a la tierra.
- Yo… no entiendo… - Shaoran se acercó hasta estar a su lado y la miró fríamente. Vi como Tomy tragaba pesado y entendía que algo muy malo había pasado también en la mansión Li.
- ¿Qué te ha pasado Tomoyo? Necesitamos saberlo antes de empezar y contarte todo.
- Yo…
Una vez más la puerta se abrió y todos vimos con asombro como Tai Fa entraba a la sala furioso. Un ligero temblor se apoderó de mí. Tenía que enfrentarme a todos mis amigos hoy. No podía lidiar con él también, no tenía fuerzas suficientes.
- Pongan las noticias. Ahora.
Ieran se levantó a toda prisa y buscó un mando de una de las mesitas. Un gran proyector bajo del techo y la cadena local salió en pantalla. Las imágenes de un accidente múltiple con centenares de muertos aparecieron frente a mis ojos y tuve que llevarme las manos a la boca para no gritar. Hong Kong se había sumido en el caos absoluto. Tomoyo caminó lentamente hasta la gran pantalla y empezó a llorar en silencio.
- Eso me ha pasado… - su voz se quebró y supe que ese día no sería uno cualquiera. Era un día trágico que cambiaría nuestras vidas para siempre. Tai Fa nos miró a todos con el rostro cetrino presa del cansancio. Siempre lo había visto como un anciano testarudo y agobiado, pero esa tarde me parecía mucho mayor.
- Hay al menos quinientos muertos y unos dos mil heridos. La prensa lo está comunicando como si se tratara de un ataque terrorista. Los semáforos dejaron de funcionar y misteriosamente también los frenos de centenares de vehículos. Camiones, autobuses, hasta el metro… ahí afuera es el caos y todo Hong Kong está bajo un núcleo de magia oscura. Miles de almas están sobre nuestras cabezas, atrapadas… esperando a ser usadas como un conjuro letal… ¿Acaso no lo han notado? Por muy protegida que esté la casa es más que evidente la densidad en la atmosfera. – todos seguíamos mirando la pantalla sin llegar a asumir aún la gravedad de los hechos. Era como si en vez del jodido noticiario, estuviéramos viendo una película de acción de Bruce Willis. Por mucho que mirara las imágenes, mi cerebro no las aceptaba. Era imposible que algo así estuviera pasando… - ¡He estado llamando a la mansión, pero nadie me contestaba! – Bajé de la nube en la que me había subido y miré a mi alrededor. Vi como Shaoran buscaba los ojos de Hiraguisawa y luego los de su madre.
- Lo siento tío. Hemos tenido una mañana algo agitada. Siéntese. Creo que todos tenemos mucho que explicar.
- ¡No tengo tiempo para estar de cháchara y ustedes tampoco! Han matado y absorbido centenares de almas esta noche y pueden atacarnos en cualquier momento. ¿no lo entienden? ¡Algo muy grabe esta por pasar! Y… - miré como el rostro de Tai Fa se centraba en nosotros cambiando su semblante histérico por uno preocupado – No noto nada de magia en ustedes dos… y Shaoran, tu nivel mágico también es muy bajo… ¿por qué?
- Cómo he dicho… hay mucho que contar. Será mejor que se siente y vayamos por partes. Nos guste o no, ya vamos demasiado tarde. Para causar un accidente así, a nuestras espaldas y sin levantar la más mínima sospecha… deben haber estado reuniendo energía durante cientos de años… y el concilio no ha hecho nada. Unos minutos no harán la diferencia. – Tai Fa miró a su sobrino irritado, pero al ver mis ojos cansados y tristes y a la rencarnación de Clow Reed totalmente agotada, accedió a la petición tragándose su orgullo herido y tomó asiento en uno de los sillones. Shaoran hizo lo propio a un lado y miró a mi mejor amiga dejando ir un hondo suspiro.
- Tomoyo, cuéntanos que te ha pasado por favor.
La amatista miró a Shaoran nerviosa, temblando de pies a cabeza como una niña que fuera a ser regañada. Era muy inusual verla tan desorientada. Ella que era la diosa de la seguridad, siempre confiada y firme en todo lo que hacía. Pero la experiencia debía haber sido devastadora. Pensé en lo cansados que estábamos todos y la poca magia que quedaba en nuestros cuerpos. Las heridas debían haber sido muy seberas y la carta de seguro necesitó todo su potencial para curarme. ¿Qué cruel ataque habría causado tanto daño en su pequeño cuerpo? Cómo había estado inconsciente todo el tiempo no podía entender aún la gravedad de lo ocurrido, sólo era una espectadora más en busca de información. Me enderecé cogiendo fuerza para lo que se venía e ignoré una vez más la creciente presión en mi pecho.
- "The mirror" y yo salíamos de la universidad con el vehículo de los Li. De repente empezamos a oír gritos y vimos por las ventanas como un montón de coches empezaban a chocar sin control. Los peatones corrían asustados y algunos de ellos eran brutalmente arrollados. Era horrible… creo que nuestro coche no frenaba… pero el conductor lo paró de algún modo.
Tomoyo empezó a llorar silenciosamente y su voz se quebró. Quería levantarme e ir a abrazarla. Pero no podía interrumpirla ahora. Debía permanecer centrada y firme.
- Tao, el conductor, bajó del coche y… vimos como algo impactaba contra él... Espejo me pidió que me quedara y salió a ver qué pasaba. La esperé durante mucho rato, pero no volvió… Así que intenté llamar a la mansión, pero no había cobertura. Tiré de las puertas para salir, pero el coche se había cerrado por fuera y por mucho que golpeara con mis pies, las puertas no cedían. Estaba tan asustada… - observé como Tomy cogía aire y miraba a Tai Fa de frente cargándose de valor para seguir. - Oí disparos. Alguien luchaba contra los guardias, pero por mucho que me esforzaba no podía ver nada. No sé cuánto tiempo pasó, pero creo que fueron varios minutos. De repente la puerta del vehículo se abrió y dos hombres del clan Li que no conocía me sacaron de allí. Fuimos agachados varias cuadras, corriendo entre un montón de coches estrellados, heridos y cadáveres. Toda la ciudad estaba sumida en el caos y apenas podía asimilar lo que ocurría.
Vi con congoja como Tomy se llevaba las manos al pecho y sentí sus sollozos con dolor e impotencia. Había pasado una experiencia terrible, sólo por ser mi mejor amiga. Yo era el único motivo que la había traído a china. Yo, mis cartas y la ambición de Shen Wang. Porqué a pesar de que el mundo fuera engañado con el múltiple accidente y creyera erróneamente que era obra de un ataque terrorista, todos en esa sala sabíamos que el único responsable era el clan Wang.
- Bajamos al metro mientras a lo lejos nos seguían atacando. Uno de los guardias me pidió que corriera escaleras abajo y fuera en busca del primer metro que llegara. Y lo hice, sin siquiera mirar atrás.
Su relato se paró una vez más. Le estaba costando ordenar el hilo de los acontecimientos y no podía culparla. Hubiera dado todo por volver atrás e ir con ella a la maldita universidad. Pero no… tenía que quedarme en casa retozando con mi prometido… joder… que amiga tan egoísta y frívola era…
- Al llegar al andén sentía que me faltaba el aire. El ruido era ensordecedor, pero no comprendía qué lo causaba. Creo que eran los miembros de la familia Li luchando arriba… Un metro se estaba acercando a toda velocidad y sentí la esperanza de poder escapar, pero… Tai Fa apareció detrás de mí. Estaba muy lejos, aunque podía ver su rostro perfectamente. – Tomoyo me miró entonces a los ojos con una mueca de asco y repugnancia. - Me sonreía Sakura… de forma macabra… el hijo de puta estaba disfrutando... Su mano se levantó y me lanzó un beso a la vez que me guiñaba un ojo. Y algo me golpeó, lanzando mi cuerpo a la vía justo unos segundos antes de que el metro llegara.
Cerré los ojos ante la imagen de Tomoyo siendo brutalmente envestida por un jodido tren y el recuerdo de la visión de "The return" de aquel joven en la azotea volvió a mi mente golpeándola con fuerza. Vi su miedo e impotencia una vez más, y su cuerpo roto en la calle central de Hong Kong. Habían lanzado a Tomy del mismo modo y sin remordimiento alguno.
Si así había pasado, mis heridas no sólo debían ser horribles… sino múltiples y mortales. ¿Cómo habían podido salvarme? Miré a Eriol con dolor y congoja. ¿en que estado me habría encontrado? ¿Y Shaoran? Él estaba conmigo todo el tiempo. ¿Qué habría visto exactamente? De repente la incertidumbre y el desconocimiento de lo que Tomoyo había sentido y vivido me golpearon como un yunque. ¿Qué sintió exactamente al ser arrollada por un maldito metro? ¿Lo mismo que yo? ¿Un dolor lacerante, frío y luego oscuridad? O fue… ¿peor…?
Un dolor estalló en mi pecho y sentí como el aire escapaba de mis pulmones. Una presión en mi abdomen empezaba a molestarme y me costaba respirar cada vez más. Pero Tomoyo siguió con su relato, así que me obligué a centrarme y dejar para más tarde mis propios problemas.
- Vi como el tren se acercaba y arrinconé mi cuerpo contra la pared deseando que fuera suficiente y pasara de largo. Sólo recuerdo un golpe muy fuerte en mi cabeza y como luego todo se volvía negro…
Eriol se levantó del sofá y la abrazó con fuerza dejando que llorara y susurrando palabras tranquilizadoras a su oído. El pequeño cuerpo de Tomoyo temblaba entre sus brazos, débil y roto, y yo ni siquiera tenía el valor para acercarme. Mi cabeza ardía de pura rabia. Shen estaba allí… el muy hijo de puta había arrollado a mi mejor amiga a un tren. Sin titubear, sin remordimiento alguno. Por mí, para hacerme daño y herirme. Esta vez nada tenía que ver con los Li o el jodido concilio de oriente. El ataque a Tomy era única y exclusivamente culpa mía.
Quería consolar a mi mejor amiga. Tranquilizarla de algún modo para que dejara ese recuerdo atrás en el olvido. Pero… ¿Qué podía decirle? ¿Siento que Shen quiera matarte por mi causa? ¿No volverá a pasar? Eran solo palabras vacías que ni siquiera a mí me llegaban. Otra punzada de dolor me cruzó el pecho y apenas sí pude ocultarlo. Mi mano fue abordada entonces por los dedos cálidos de Shaoran y vi sus ojos apaciguadores. Había notado mí debilidad y quería darme apoyo, pero hiciera lo que hiciera, ahora me parecía insuficiente. La situación empezaba a sobrepasarme. Miré nuestras manos unidas y empecé a contar mis respiraciones acompasando su ritmo. No funcionaba.
La voz de mi prometido volvió a sonar en la sala, tan demandante y autoritaria como en las reuniones del concilio. Noté que quería aligerar todo para que yo descansara. Y se lo agradecí internamente.
- Sé que es duro Tomoyo, pero necesito saber más… ¿Qué pasó cuando despertaste? – volví a mirar a mi mejor amiga, que aún estaba resguardada en brazos de Eriol. A pesar de lo mal que lo estaba pasando, asintió con la cabeza y siguió hablando.
- Yo… estaba a un lado de la vía, pero muchos metros más abajo. Al principio creí que lo había logrado y el tren había pasado de largo sin tocarme… pero había sangre salpicada por todas partes. Mi ropa estaba toda desgarrada y rota y mi cuerpo estaba cubierto de sangre caliente y espesa. Aun así, no me dolía nada. Palpé mi cuerpo esperando encontrar heridas, pero… estaba…
- Ilesa. – Tomoyo asintió.
- Supuse que era cosa de algún guardia que me había puesto a salvo o curado con magia, pero cuando logré escalar y salir al fin de ese agujero, no había nadie. Miré en dirección a las escaleras dispuesta a salir al exterior y enfrentarme a lo que fuera que estuviera pasando, cuando le vi… Shen Wang estaba de pie a lo lejos, mirándome fijamente.
Tomoyo se tomó un momento y noté claramente como todo su cuerpo temblaba ante un escalofrío involuntario. Luego, sus ojos violeta miraron a mi prometido con algo parecido al desconcierto.
- Vi su rostro Shaoran… estaba desencajado… jamás le había visto así… parecía más confundido que yo y se le veía muy pálido. Creo que estaba… muy asustado. Intentó acercarse a mí, pero salí corriendo con toda la fuerza que me permitían mis piernas. Oí que gritaba mi nombre, pero no me paré a pesar de que pensé que me desmayaría en cualquier momento. Me sentía tan cansada… Podía haberme atrapado sin problemas, pero no lo hizo. Una vez arriba miré atrás y juro que esperaba que sus manos me agarraran en cualquier momento tirando de mí, pero nunca apareció. Entonces llegaron más guardias y me arrastraron calle abajo. No más ataques, ni más persecuciones. Nos dejó ir Shaoran… juro por dios que me dejó escapar.
La mirada de Shaoran me decía que había llegado a la misma conclusión que yo. Puede que Tomoyo no comprendiera lo que había pasado, pero seguro que Shen Wang sí. Un vínculo de protección era fácil de reconocer para un mago, mucho más para uno tan fuerte como él. Sabía que atacar de nuevo a Tomoyo sólo causaría más daño al receptor, si es que este seguía con vida. ¿Pensaría que las heridas me habían matado? Porqué no me extrañaría que imaginara acertadamente quien era la responsable del vínculo. De ser así… ¿qué estaría pasando por esa cabeza psicótica ahora? ¿Se arrepentiría de su ataque? ¿Se sentiría orgulloso por haberme matado? Por mucho que lo intentara, no podía entender a ese desgraciado ni sabía cuál era su objetivo final ni los planes que guardaba para mí. Y nuestra vida y el destino de china dependía de que yo lo averiguara. Y debía hacerlo. La voz de Tomy me devolvió a la realidad. Se había acercado a mí sin qué me diera cuenta, dejando atrás los brazos protectores de mi mejor amigo.
- Sakura… ¿qué ha pasado? ¿Por qué han intentado matarme y… cómo es que estoy bien y vosotros tan agotados? – al levantar la vista noté la presión de esos ojos amatista. Me estaba analizando con esa mirada tan astuta y perceptiva. Y pude ver que no le gustó el resultado. Se arrodilló frente a mí con los ojos temblorosos por el miedo y me llamó una vez más. - ¿Sakura?
- Lo siento Tomoyo… no debí dejarte sola… debí venir contigo y… - sus manos rozaron mi mejilla y una lágrima traicionera descendió por ella.
- Eso no es lo que te estoy preguntando. Yo fui la que no cumplí mi parte. Me pediste que avisara a Eriol y me fuera con él y no te hice caso. Asumí erróneamente que no me pasaría nada. No te culpes por eso…
- Pero… - negó con la cabeza y me dedicó una sonrisa amable.
- ¿Qué ha pasado Sak? ¿Qué has hecho para que esté sana y salva tras ser arrollada por un tren? – sin poder contenerme más y sintiendo como ya no me quedaba aire, me puse a llorar como una niña. Dejando que mis lágrimas fluyeran sin control y queriendo que la tierra me tragara. El aire no llegaba a mis pulmones y pensaba que me ahogaría en cualquier momento. Sentí los brazos de Tomy envolverme y mi corazón quería salir huyendo de allí a toda prisa. Los sollozos brotaron desgarradores de mi garganta y me maldije por ser tan débil cuando más fuerza necesitaba.
- Lo siento Tomy… no sabía que pasaría esto… yo… sólo quería protegerte. – No podía ver nada por las lágrimas, pero sabía que el ambiente estaba tenso. Todos querían respuestas y yo ni siquiera podía hablar con sentido.
- Sakura hizo un vínculo de protección con sangre. – fue la voz de Shaoran la que habló. Siempre fuerte y calmada. Cómo envidiaba la serenidad que demostraba ahora.
- ¿Puedes explicarme en qué consiste?
- Es muy simple en realidad. La persona que conjura el hechizo se ofrece como presa y la protegida, en este caso tú, queda vinculada a ella. A partir de ese punto, todo daño físico que recibe el protegido, pasa al cuerpo de la presa. – los dedos de Tomoyo se clavaron en mi piel causándome un dolor agudo y lacerante. Y me asusté. ¿Por qué me dolía tanto un simple toque?
- Eso no… no es posible. – permanecí con la cabeza agachada, sintiendo los ojos de Tomy analizarme. Pero no me atrevía a mirarla… ¿Cómo iba a enfrenar esos ojos si ni siquiera podía respirar? – Pero entonces… el accidente… la sangre… ¿Qué has hecho Sakura…? – otro sollozo brotó de mi garganta e iba a contestar cuando alguien me interrumpió.
- Sakura necesita ser atendida por mi madre ahora. Si no os importa deberíamos continuar en la sala de juntas. Yo os puedo aclarar el resto sin problemas. – la voz de Shaoran no dejaba lugar a la discusión y sentí un poco de alivio. Una vez más salía en mi defensa a pesar de que era mi responsabilidad enfrentar a Tomoyo. – Eriol, quédate tú también. El médico de la familia está por llegar y quiero que te revise. Estas aún más horrible que antes. – oí a lo lejos la risa burlona de mi mejor amigo y me atreví a levantar un poco la vista mientras luchaba por coger un poco de aire.
- Aún en mi peor momento, sigo siendo más guapo que tú Shao… - vi como la mirada de Shaoran se volvió dura y supe que esta vez no estaba de humor para bromas.
- Di lo que quieras Hiraguisawa, pero yo me he quedado con la chica ¿entiendes bien lo que te digo? – esa frase, en cualquier otra conversación y lugar, sería chistosa. Hasta motivo de burla. Pero en esa sala y tras los acontecimientos ocurridos, cortó el aliento de todos los presentes. Durante largos segundos, solo el silencio se oyó en esa gran habitación. Pero una vez más la risa suave de Eriol destensó un poco los ánimos.
- Ouchg. Eso duele Shao… tranquilo amigo, que nadie está intentando quitarte a caperucita.
- No pretenderás seguir con el teatro después de lo que ha pasado hoy ¿verdad? Puede que Sakura sea una ingenua, pero yo no. Así que haz el favor de borrar esa estúpida sonrisa inocente y admite tu culpa en todo esto. Ella acudió a ti… y tu deber era negarte… sabías que yo no estaría de acuerdo con esto, hasta sabías que Tomoyo tampoco lo entendería… y aun así… cediste… has puesto en riesgo la vida de mi mujer… y ni siquiera te arrepientes… ¿creías que la protegías? ¿Qué cuidabas de ella? No es tu jodida responsabilidad Eriol… por mucho que la quieras… es la mía. – el corazón empezó a latirme a mil por hora y miré a mi prometido con los ojos completamente abiertos. ¿Qué estaba diciendo? ¿Por qué la pagaba con él ahora? ¿Acaso estaba celoso? ¿De Eriol? ¡Eriol no tenía la culpa de nada!
- Shaoran… no creo que este sea el mejor momento… - fue la voz de Tomoyo la que interrumpió y luego Tai Fa carraspeó incómodo. Vi como sus puños se cerraban conteniendo las ganas de seguir con la pelea y asintió con la cabeza aún reticente. Lanzó una última mirada reprobatoria a mi mejor amigo y dejó ir un suspiro.
Se giró para mirarme y besó mis labios frente a todos sin pudor alguno. Sólo un leve roce, pero que dejaba claras sus intenciones. ¿Estaba marcando su territorio?
- Te veo en un rato. Haz todo lo que te diga mi madre y el médico. ¿vale? No me tardaré… lo prometo.
Asentí con la cabeza demasiado aturdida para pronunciar palabra y vi con asombro como abandonaba la sala tras decirle a su madre que le avisara en caso de que algo ocurriera, por pequeño que fuera. Tai Fa le siguió mirándome de reojo y luego vi cómo Tomoyo se unía. Justo antes de cruzar la puerta me miró preocupada y muy triste. Aún no le habíamos contado nada en realidad, ni la creación de la carta, ni el riesgo que habíamos corrido los tres por salvarla. ¿Qué diría cuando supiera lo que en verdad había hecho a sus espaldas? ¿Me tildaría de insensata ella también? ¿Se enfadaría? ¿Culparía a Eriol por ser mi cómplice? Sólo rezaba porqué Shaoran no fuera muy rudo al contarle los acontecimientos de esta mañana. No era necesario dar detalles, pero conociéndole y sabiendo que su intención era romper el vínculo a toda costa, no se andaría con chiquitas. Era mujer muerta. Tomoyo se enfadaría y puede que esta vez, tuviera razón. Había sido muy egoísta y había arrastrado a Eriol conmigo. Pero ella estaba viva… ¡Gracias a mí! ¿Por qué era la única que lo veía?
- Sakura… tu respiración es muy irregular y tu corazón late a un ritmo demasiado rápido… no podemos esperar a qué llegue el medico… voy a intervenir y te dormiré para hacerlo. De otro modo podría ser peligroso… - ¿Intervenir? ¿A qué se refería? Una vez más sentí esa punzada y como el aire no llegaba. El tacto de una mano me sacó de mi trance y dos ojos azules me miraron con dulzura.
- Sakura… estás sufriendo un ataque de ansiedad… necesitas relajarte… - un ataque de ansiedad ¿Yo? ¡Claro que no!
- No… estoy bien… de verdad… - las miradas duras de Shaoran eran siempre difíciles de soportar, pero juro por dios que ahora mismo las hubiera preferido a esos ojos devastados por la culpa. ¿Por qué se sentía tan culpable? – Eriol… no me importa lo que digan los demás… tú no has hecho nada malo… ¿entiendes?
- Ieran va a dormirte para que descanses, sino colapsarás. Yo me ocuparé de explicarle tus heridas ¿vale?
- ¡No! ¡Es mi responsabilidad, no la tuya! ¡Deja de cargar con el peso del mundo! – sus manos se alejaron y sentí pánico de que se fuera. - ¡Eriol! – Intenté levantarme y seguirle, pero lo último que vi fue la mano de Ieran en mi frente y luego como todo el mundo se volvía negro.
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" Podía sentir claramente el tacto caliente de la sangre acariciando mis pies descalzos. El aire era tibio y húmedo y traía un ligero aroma a flores. Los pétalos de cerezo danzaban como bailarinas desvergonzadas creando una falsa sensación de paz a mi alrededor.
Mesas y sillas se habían volcado por todo el jardín de la mansión Li, dejando todo cubierto con los restos de lo que debería haber sido nuestro almuerzo. Unos gritos me llamaron a lo lejos. Esa voz me sonaba vacía y no entendía lo que me decía, pero tampoco me importaba.
Una pluma bajó hasta tocar el suelo llamando mi atención y miré arriba. Un ángel de melena plateada surcaba el oscuro cielo. Su presencia imponía y arrodillaba a todo aquel que lo contemplara. Sus fríos ojos se cruzaron con los míos y supe que mientras él estuviera, no tenía nada de lo que preocuparme.
Camine lentamente, sintiendo el pavimento bajo mi piel desnuda. Una sombra felina se me acercó y la miré indiferente. Mis dedos acariciaron un pelaje suave en tonos dorados y sentí como Keroberos gruñía bajo mi tacto. La bestia del sello se ocuparía de alejarles el tiempo suficiente como para que la invocara. Y una vez lo hiciera, ya no habría marcha atrás.
El símbolo de mi estrella se dibujó en la piedra del jardín y el viento me rodeó. Nuevos gritos resonaban alrededor de mi cabeza y una vez más no me importaban. El báculo tomó forma ante mis ojos y lo que antaño fue rosa se volvió negro noche. La estrella empezó a girar a una velocidad inhumana y sentí el poder recorrer mis venas. ¿Había sido siempre tan poderosa? No lo recordaba. ¡Pero me gustaba sentir tanto poder! Miré el mazo de cartas en mis manos y tomé una de ellas. Contemplé su reverso con una sonrisa ladeada. Sentía la necesidad de llamarla.
Algo intentó tirar de mí, ¿un golpe de viento quizá? Pero un fuego abrasador lo detuvo. La bestia del sello me protegía y nada podía alcanzarme. Ni siquiera él.
Y la llamé al fin. Una melena gris y unos ojos fríos aparecieron para contemplarme. No había emoción en ese rostro infantil. Ningún sentimiento le llegaba, ni malo ni bueno. Como a mí. Ambas éramos un par de muñecas de porcelana con una misión que cumplir.
Una risa macabra cruzó el cielo, pero no levanté la vista. Había llegado el momento, mí momento. Y debía cumplir mi parte. Miré esos ojos grises y opacos una vez más y sonreí de lado.
- Hola… vieja amiga.
Un grito más fuerte que los demás me distrajo por un momento y le vi a lo lejos. Su brazo sangraba y tenía el miedo reflejado en su rostro. Pero una vez más, no sentía nada por él. Mi hermano sufría y me era indiferente. El espíritu de una mujer muerta estaba a su lado y me miraba con atención. Era la ex novia de mi prometido. ¿Qué hacía allí? Me daba igual. Pero por algún motivo no podía apartar mis ojos de ella. Estaba allí por algo… pero ¿qué podía ser? Esos ojos sabían más de lo que parecía… Finalmente logré girarme y me di cuenta del error que había cometido al distraerme."
- Touya… - la luz de la luna inundaba la habitación cuando mis ojos se abrieron al fin y un par de ojos castaños me observaban entre las sombras. - ¡Touya! – me incorporé a toda prisa siendo detenida por unas manos gentiles.
- Sakura… mi vida… tranquila… todo está bien… Touya está bien. Al parecer ha llegado a china sólo media hora antes de que pasara todo… lo han retenido en el aeropuerto hasta hace un rato, pero está sano y salvo. Al igual que tu padre y los dos guardianes. Mi madre se está ocupando de todo. – le miré aturdida. ¿En china? ¿Mi hermano y mi padre? ¿Qué?
- Shaoran…
- Shhh… mañana vendrán a la mansión Sak… tranquila…
- Mi… mi padre…
- Sí, él también ha venido, y Kero y Yue. Todos. Así que descansa….
- ¡No! ¡Necesito a Touya! – me levanté a toda prisa sintiendo como el mareo se apoderaba de mí y me lanzaba al suelo. Pronto los brazos de Shaoran me envolvían una vez más.
- Joder Sakura, estate quieta… acaban de hacerte una transfusión de sangre y mi madre me ha dicho que tenías heridas internas. ¿eres consciente del peligro que has corrido? Si mi madre no hubiera intervenido a tiempo podrías estar muy grave, o muerta Sak. Así que descansa… ¡por dios!
- No lo entiendes… sé cómo… sé cómo…
- ¿Cómo? ¿Cómo qué? – tragué pesado y miré de centrar mis pensamientos. Las imágenes de ese sueño o visión volvieron a mi cabeza y me di cuenta de lo idiota que había sido. Aunque no comprendía lo que había visto, sí había logrado divisar el punto débil de Shen Wang.
- Sé cómo averiguar lo que trama Shen Wang… y necesito a Touya… ahora él es el único que puede hacerlo…
- ¿Hacer qué? – tomé sus hombros con fuerza y me acerqué tanto que nuestras narices se rozaron.
- Llamar al espíritu de Yujïn…
Continuará…
Notas de la autora: Joder… joder y joder… no había forma de terminar este capítulo… y por mucho que lo leo no estoy convencida… ¡lo he reescrito tres veces! Quería incluir tanto en este capítulo, pero era todo doloroso, sufrimiento y culpa. Tomoyo… la conversación que me ha quedado pendiente entre Sakura y Eriol… Y sinceramente, estoy cansada de escribir sobre dolor y miedo. ¡Y por eso he decidido traer antes de tiempo a KERO! Y a Fujitaka. A ver si aligeramos lo que nos queda con escenas de humor. ¡Por qué no puedo más! Jajajaja. ¡Quiero más escenas como las del baño! Jajajaja. Así que vamos a por todas. Empieza la recta final. ¡A por ello!
Espero que a pesar de mi pésimo humor les haya gustado la actualización un poco… sé que hay poco a lo que aferrarse… ni romance, ni acción, sólo tristeza. Pero era necesaria esta vez. Prometo que el siguiente será un poco más alegre y ya tendremos a los guardianes de vuelta (y si está yue, también Yukito, claro). ¡Cuánto quiero meter a Kero aquí, jajajajaja! Un beso muy grande y nos leemos muy pronto. Prometo que mi siguiente historia será de adolescentes de instituto, lo juro por mis muertos, alegre y loca. ¡Estoy cansada del drama! Jajajaja.
Como siempre gracias por su apoyo. Las quiero.
Aquí les dejo la respuesta a aquellos reviews que no puedo contestar en privado porque no tienen login:
July: Gracias a ti, por leer y comentar amiga. ¿Te han parecido suficientes bajas? Madre mía… Hong Kong al colapso y un núcleo de magia oscura en el puto cielo. ¿Qué quiere el clan Wang ahora? Da miedo sólo de pensarlo… Espero que la actualización (aunque dura) sea de tu agrado y nos leemos muy pronto. Por favor, sigue leyendo!
Ana 2609: Eriol se merece un clon de Sakura, jajajaja. Pobre… siempre tan atento y dulce. ¡Y ahora encima tiene al lobo cabreado! ¿Y qué dirá Touya? Bufff…. Me alegro muchísimo de que te decidieras a comentar, me siento super feliz y honrada. Y espero que sigas haciéndolo. Un beso enorme y nos leemos muy pronto. ¡Que viene Kero! Jajajaja.
Guest 19 jan 11: Muchas gracias por tu apoyo, espero que esta actualización también te guste. Sé que es un momento de bajón… pero a ver que nos traen ahora esos cuatro (Touya, Fujitaka, Kero y Yue/Yukito). Un beso y nos leemos pronto.
Guest 19 jan 11 (2): Espero que lo de Tomoyo te haya gustado, o al menos sorprendido. Menos mal que se pudo apartar un poco, porqué no quiero saber cómo hubiera quedado Sakura si el tren la hubiera envestido de lleno. Muchísimas gracias por tu apoyo y por favor, sigue leyendo y comentando.
Itzelita: Los hombres como Shaoran son muy escasos… pero existen. (aunque seguro que no tan guapos) jajajajaja. ¿Qué te ha parecido su reacción celosa con Eriol? Un día de estos se lo va a comer de verdad, jajajaja. Espero que esta actualización sea también de tu agrado, a pesar de lo dura que ha sido, y que sigas leyendo. ¡Que viene Kero! Jajajaja. Un beso enorme amiga.
Guest 19 jan 11 (3): Me alegro mucho de que te gustara el capítulo de Shao… yo también lo adoro. Jajaja. Sobretodo la primera parte. Ejem… hay fics maravillosos por ahí, y que el mío te guste tanto es todo un lujo… no sabes lo honrada que me siento y lo mucho que me anima. Sé que esta actualización es algo dura y no hay mucho por lo que reír o disfrutar, pero ahora que viene Kero lo aligeraremos todo un poco. Ya verás. ¡Un beso y nos seguimos leyendo! Gracias de nuevo por tus amables palabras.
Bo: ¡Deja de decir esas cosas que me pongo roja como una manzana! Jajajaja. No sabes cuanto te agradezco tus amables palabras y espero que esta actualización sea también de tu agrado. (es algo deprimente… lo sé… pero necesaria… creo) En cuanto a lo de Sak… no! No es más pequeña. Tienen la misma edad. (es en otra historia que la tengo más pequeñina) aquí solo es pequeña de apariencia. Una muñequita frágil que parece casi una niña. Pero no de edad. Están en la uni los dos. ? ¡Gracias a vosotras por apoyar esta historia y por vuestra gran paciencia conmigo… sé que estoy muy loca… un beso y nos leemos muy pronto!
Luna98: ¡Cuánto me alegro de que te gustara! Estaba que me moría de los nervios. Y espero que esta actualización sea también de tu agrado, se que da un poco de bajón… pero es normal. Jajajaja. Ya ves que Shaoran sigue igual de impulsivo… aunque ahora con ella se muestra más dulce… ¿Ha aprendido ya que la miel atrae mejor a las moscas? Jajaja Espero que el momento de celos con Eriol te haya gustado y que sigas leyendo. ¡Venga! Que ya tenemos a Touya y Kero aquí. Momentos cómicos por favor…
Kariramos: Cuanto me alegra que el capítulo anterior te transportara. ¡Era su misión! Yo también estaba en shock mientras lo escribía… créeme. Es normal que no recordaras tanto la carta, pasó en el capítulo seis o siete, jajajaja. Hasta yo la había dejado de lado (bueno… no… jajaja) Como ves Shao sigue sintiéndose mal por ser apartado y Sakura sigue reticente de admitirlo. Pero ya verá la luz… aunque sea de la peor manera. Jajajaja. Espero que este capítulo también sea de tu agrado (es un momento de bajón, pero necesario) Un beso muy grande y nos leemos muy pronto.
Karther: Cuanto me alegro de que este fic esté entre tus favoritos. Es muy dramático y a veces hasta a mí me cuesta… pero lo escribo con el corazón. Aquí no se ve a Sakura tan poderosa… más bien vulnerable… tiene esas dos caras a veces… pero cuando es realmente importante y la vida de los que ama corre peligro, le sale su vena Leona y no hay quien la pare, pero claro, como si de un subidón de azúcar se tratara, luego viene el bajón y la depresión (este capítulo vamos…) Siento lo deprimente de la atmosfera y esperemos que Kero venga con ánimo de causarnos unas risas. Un beso enorme amiga y nos leemos pronto.
Maycamooney: Muchísimas gracias por tus amables palabras. Todo un sol amiga. Me alegra que la parte romántica fuera de tu agrado, vendrán más. Lo juro. Creo que Eriol ha sido más que descubierto y hasta Sakura debe admitir que su mejor amigo actúa demasiado… cercano. ¡Más que Tomy! Gracias a ti por seguir leyendo y comentar este capítulo. Espero que la actualización, aunque sea triste y de bajón, también te haya gustado. Ya quiero ver a Kero y Touya en el siguiente… por favor… algo de humor o moriré deprimida. En cuanto a la poción, justo en el momento en que conciba. La magia tiene sus ventajas, y una de ellas es saber cuando se concibe un hijo… tranquila… era la primera vez… tampoco podía dejarla embarazada con todo este lío… ¿no crees? Jajajajaja. Por favor, sigue leyendo y comentando, me hace muy feliz… ¡un beso!
Pily: ¡Mi Pily! No sé por qué, pero te cogí cariño, jajajaja. ¡Gracias a ti! Sí, dieron el paso. Y luego llanto y dolor… si es que… con lo bonito que era todo. Soy una persona horrible… hasta yo me cabreo conmigo misma por pensar una historia así… jajaja. Pues ya ves que de momento ese par están en pre bronca. Y Tomy tampoco aún ha desatado la tormenta. Pero por suerte nos viene Kero y Touya para aligerar el ambiente. Y también tenemos a las cartas como muy bien dices… jajajaja. Un beso muy grade amiga y por favor, sigue leyendo.
Guadalupe: Cuanto me alegro de que te gustara (tras ese capitulo este te debe parecer hasta soso… jajajaja) y muy deprimente la verdad… Me alegro que te gustara el cambio de perspectiva. El siguiente ya será en tercera persona una vez más… me resulta difícil de escribir… pero así puedo dar más detalles. Me alegra que te gustara el protagonismo de las cartas. Verás que tienen más aún. Me alegro que te sorprendiera y espero que esta actualización también te agrade. Sé que es de bajón… pero ya subirá de nuevo. (Yo y mis montaña rusas…) un beso enorme y por favor, sigue leyendo y comentando. ¡Eres un sol! Y prometo más escenas románticas también, jajaja.
Cerezo Secreto: No me mates… siempre termino dejando el drama y volviendo al romance y al humor… jajaja, aunque en este capítulo no se note… perdón por eso… No pienso dejar esta historia, mucho menos a tan poco del final. Y espero que no se te haga pesada. Ahora viene Touya y Kero y eso le dará mucho humor. Un beso enorme y nos leemos muy pronto.
