Capítulo 20 – ¿Enamorada yo?

Devolver el tiempo. Sí.

Si tuviera la posibilidad de pedir un deseo ahora mismo sería devolver el tiempo. Volver a esa noche cuando Clarke y yo estábamos recostadas juntas sobre la cama. Cuando intentaba hacerle entender que no tenía ni la más mínima motivación para ir a esa estúpida fiesta.

Volvería a ese momento y le exigiría que nos quedáramos ahí sin movernos ni un centímetro en toda la noche, solo permitiría que mis manos pudiesen moverse para acariciarla hasta dormir.

Lo horrible de todo esto es que no puede pasar, no puedo pedir un deseo ahora mismo y que se cumpla. Lo realmente horrible de todo esto es que una noche bastó para arruinarlo todo y no tengo puta idea en qué punto todo se fue a la mierda. En un segundo estaba sosteniendo a Clarke contra mi cuerpo y disfrutando de las curvas que tanto me quitan la razón y al siguiente estaba tirada sobre mi cama con un dolor de cabeza horrible y con el vago recuerdo de haberme golpeado la cabeza contra el taxi cuando Raven intentaba subirme.

Aún tengo el chichón.

Hoy es Lunes y miro como el partido termina conmigo sentada en la banca, miro como mis compañeras de equipo marcan el último punto de un partido que casi perdemos porque no pude levantar bien ni un puto balón. Hoy es Lunes y no puedo dejar de pensar en cómo Raven dejó nuestro piso, luego de esa noche que quiero borrar, abrazando a Clarke para luego darle una mirada dolorosamente cómplice y un hablamos luego, todo entre palabras sueltas que parecían códigos ultra secretos que solo yo no lograba descifrar. Hoy es Lunes y repaso segundo por segundo esta fatídica mañana en que me desperté temprano para preparar un desayuno especial de cumpleaños que fue olímpicamente evadido por una Clarke de mirada cansada que me regaló un apretón en el brazo argumentando que iba tarde al trabajo.

No sé qué fue lo que pasó, no sé qué fue lo que hice, no sé que dije o que dejé de decir para que todo cambiara entre unos vasos extras de vodka y un baile que apenas recuerdo. Qué pasa si hablé de más. Pregunté una y otra vez pero lo único que recibí fueron sonrisas forzadas, miles de estoy bien, Lexa, no te preocupes más, por favor y cientos de solo necesito un poco de espacio.

¿Espacio? Espacio pides cuando te agobian, espacio pides cuando necesitas estar sola. Estar solas para nosotras siempre significó estar solas pero juntas porque de una forma u otra somos complementarias. Cuándo fue que cambió. Cómo fue que cambió.

Miro una vez más a las gradas del gimnasio y parecen vacías, vacías porque Clarke no está, vacías porque no me está regalando esas sonrisas que recibo en cada partido. Ni siquiera pregunté si vendría, la respuesta la tenía clara y de solo haberla escuchado poner una excusa barata hubiera muerto un poco.

Un poco más de lo que estaba la mañana siguiente a esa noche cuando noté que me evadía la mirada.

Un poco más de lo que estoy ahora.

-¿Te vas a quedar ahí todo el día o vas a mover tu culo a las duchas? –Es Luna, el partido terminó, los equipos se disolvieron y el mío en particular ya celebró. Ni el estar tan cerca de clasificar holgadas al nacional me anima realmente. –Lexa, habla conmigo, vamos.

-No sé qué hacer, dios, ni siquiera sé qué hice. –Tengo la cara entre mis manos y mis codos sobre las rodillas, física y mentalmente cansada.

-Sé que mi cabello me hace lucir exótica Lex pero adivina no soy. –Sé que intentan bromear pero cómo explicar algo que apenas entiendo.

-Es Clarke…

-¿Cómo es que no me sorprende? –La miro con el ceño fruncido porque vamos ¿Cómo que adivina no es? –Hay pocas razones que te hacen desconcentrar tanto Lex, Clarke es lo suficientemente importante como para sacarte de este mundo –Dice que como si fuera lo más obvio del planeta, como si fuera de conocimiento popular. -¿Le ocurrió algo?

-No, ella está bien. –Digo algo más fría de lo que esperaba. –O sea no, no está bien. O sí, no sé. Dios, no tengo idea qué pasa con Clarke. –Me mira interrogante, obviamente pidiendo más información. –Okey. –Suspiro pesado dejando salir todo el aire de mis pulmones y ordeno un poco las palabras en mi cabeza. –El viernes pasado Clarke y yo…

Y le explico todo de principio a fin.

Por los menos todo lo que recuerdo, me mira atenta y no duda en secar alguna lágrima que cae cuando llego a la parte en que me ha evitado por casi tres días seguidos, cuando le explico cómo se siente estar incompleta y cómo me acostumbré tan rápido a su cuerpo desnudo junto al mío.

Claro, hablo de más y ella no me detiene en ningún segundo, solo asiente. Hablo de más porque esto no tenía nada que ver con lo mucho que me encanta el cuerpo de mi mejor amiga, porque lo que siento ahora mismo no tiene nada que ver con las ganas que tengo de volver acariciarla bajo la ropa, hablo de más pero lo necesito tanto, necesito sacarlo de mi cabeza, que salga por mi boca e intentar encontrarle algún sentido porque todo se agolpó en mi de un momento a otro.

Intenté durante estos dos meses resumirlo todo en un el sexo es sexo, intenté hacer como que no me siento la única capaz de hacer feliz a Clarke, intenté hacer como que todo lo que está fuera de ese contrato que firmamos con palabras era normal, intenté hacer como que hacer el amor con mi mejor amiga no fuera la gran cosa.

-Vaya, pensé que nunca lo admitirías estando sin alcohol en el cuerpo.

-No, Luna, eso no tiene nada que ver con lo que estás pensado. –Me paro de golpe y okey, es hora de algún flashback, analepsis o como quieran llamarlo. La cosa es que algo del pasado les voy a contar.

Los voy a remontar hace uno meses atrás, una noche de esas en que tomas de más y peligrosamente estás con alguien de mucha confianza con quien te sientas a hablar y sueltas de esas cosas que no le cuentas ni a la almohada. Ojo que no siempre son verdad porque vamos, ustedes lo sabrán, todo se exacerba cuando tienes tragos fuertes en el cuerpo. ¿Cómo es eso? ¿Los niños y los borrachos siempre inventan cosas? Algo así era o algo así haré como que es.

-¿Celosa, morena de ojos verdes?

-¿Celos yo? Ni sé qué es eso. –Estábamos en un bar, Luna con agua gasificada en las manos y yo con el segundo o tercer vaso de vodka con soda corriendo por mi garganta mientras miraba de reojo si esa luz desesperante que parpadea en el teléfono cuando llega un mensaje hacía acto de presencia.

-Oh bien. –Aclaró la garganta y se acomodó erguida en su silla con aires de superioridad y una sonrisa socarrona. –Celos, dícese de lo que siente Lexa Woods cuando Clarke Griffin pasa la noche en casa de algún machote repitiendo una maravillosa sesión de sexo y no dándole mimos a ella en casa.

-Estás de idiota hoy ¿eh? –Puse mis ojos en blanco porque ¿celos yo? ¿de un machote? ¿celos porque Clarke estaba teniendo sexo con él? Es lo que hacemos ¿no? Ella y yo, dos amantes del sexo casual. –Claro que no tengo celos, solo me preocupo por mi mejor amiga. –Llamé con la mano al tipo de la barra. –Ponme otro de los mismos.

-A la orden, chica. –Me guiñó el ojo el asqueroso.

-No has parado de mirar tu celular esperando un mensaje de la rubia, Lex.

-Estoy esperando la respuesta de alguna chica para salir corriendo de aquí a tener una buena noche de sexo y dejar de verte la cara, eso es lo que pasa.

-Aunque odie aceptarlo, ambas sabemos perfectamente que no esperas las respuestas de tus chicas, te llegan instantáneas. -Vamos, que tenía razón. -¿No puedes aceptar que quieres tener a Clarke solo para ti?

-Es mi mejor amiga Luna, nada más que eso.

-Epa, que no dije lo contrario, fiera.

-Sabes perfectamente lo que estás insinuando y por millonésima vez te digo que no, no siento nada por Clarke, es como mi hermana ¡Por favor!

-Lex, las personas se enamoran de sus mejores amigos, es normal. Ustedes viven juntas, se la pasan durmiendo juntas… si te conoce hasta el color de los mocos.

-No te pongas pesada, Luna, no hablaremos de esto otra vez. –Recuerdo que recibí un mensaje y desbloqueé el teléfono al instante ante un bufido de Luna que ignoré por completo.

Clarke
-última conexión 3:12a.m.-

Clarke: No me esperes despierta, Lexi
Lexa: ok, cuídate

No era la primera vez que Clarke pasaba la noche fuera, obvio que no, había pasado decenas de veces antes, en 6 años era obvio que más de una vez pasaríamos la noche en lo de alguien más. Yo lo había hecho, claro que sí. Esa noche solo estaba especialmente irritada por los comentarios de Luna y el alcohol no ayudaba.

-Y si celos no son ¿Por qué tienes los nudillos blancos de ira? –Luna se rió otra vez y me acabé el vodka de un solo trago, mala idea, yo sé. No me juzguen. –Vamos, si el sexo es sexo y Clarke va a disfrutar de un buen polvo. –Me estaba obligando a estallar, también lo sé.

-Escuché a Clarke y Octavia hablando de lo maravilloso que es este tal Nick ¿okey? No es solo un buen polvo, al parecer. ¿Feliz?

-Uff, desbordante de felicidad Lexa Woods. –Me detuvo cuando me vio tomar un vaso más de vodka con soda para empinármelo sin cuidado. –Ya veo que ni tú te das cuenta, Lexa, pero tienes que abrir esos ojazos que tienes y definir qué sientes por Clarke porque te pones así cada vez que crees que la rubia va por algo más que un buen polvo y vas a agotar el vodka del mundo.

-No sigas, por dios, no sigas.

-Nadie se descompone tanto solo porque una mejor amiga vaya a tener sexo con un posible futuro novio.

-¿Futuro novio? No te pases. –Me terminé el vodka de un trago y la cabeza más revuelta no la podía tener.

-Y ahí van tus nudillos blancos otra vez. Sinceramente Lexa ¿jamás has pensado un poquito que Clarke podría ser… algo más que una amiga para ti?

-Tal vez… -Susurré y ya okey, impacto en el rostro de todos ustedes. Déjenme seguir. Intenté ponerme de pie con todas las intenciones de camelarme a una chica que tenía en la mira hace un rato pero Luna me lo impidió

-Oh no, no, no, no. Acá te quedas y me explicas ¿Te gustaba Clarke?

-Un poco ¿okey? Hace un par de años atrás tal vez llegué a sentirme así poquito-Hice el gesto con las manos, muy torpemente por todo ese alcohol en sangre. -…atraída a ella.

-Oye, que fuerte.

-Olvídalo, se me pasó así como a la semana, nada muy grave. ¿Sabes? Ya llévame a bailar que me pican las piernas de ganas de mover el esqueleto. –Y esto se los pongo así para que vayan entendiendo porque claramente fui mucho más torpe para hablar, tengo bastante aguante para el alcohol pero cuatro o cinco vasos de vodka con soda no son el mejor amigo de nadie.

-Lexa ¿te das cuenta de lo que estás diciendo?

-Sip, que quiero bailar con Luna cara de aceituna, muévete.

-Lexa, en serio, suficiente. –Se puso seria, vaya que se puso seria y odio que Luna se ponga seria porque tiene esa capacidad abismante para hacerme hablar. –Estás borracha pero no voy a dejarlo pasar.

-Ya fue, Luna. –Me dejé caer casi por completo sobre la barra evitando cerrar los ojos porque no quería sentir como el mundo se me daba vueltas. –Cuando la conocí, cuando apenas conocí a Clarke no podía sacármela de la cabeza.

-O sea Clarke tiene razón, la noche que se conocieron querías follar y no te resultó.-Me estaba picando, se estaba riendo de mi en mi cara con el solo afán de hacerme vomitar todo.

-No. La noche que vi a Clarke por primera vez me moría de ganas por conocerla, me moría de ganas de estar cerca de ella.

-Y aún te sientes así.

-Es distinto, ¿okey? Clarke es mi mejor amiga, se convirtió en algo mucho más importante que una chica que me gustase.

-Lexa entiendo que no te des cuenta de lo que te pasa, dios, ni siquiera sé si vas a recordar esto mañana pero por mucho que bromee al respecto para picarte un poco, tus sentimientos por Clarke van muchísimo más allá que una amistad.

-Hasta aquí con el tema.

-Vamos, no quiero que te molestes conmigo, pero algo me dice que tú sabes perfectamente que para ti, Clarke significa mucho más que lo que intentas hacernos creer a todos. Enamorarse no es un pecado capital, Lex.

-Clarke es mi mundo.

-La quieres.

-Claro que la quiero, la quiero muchísimo. –Recuerdo que en ese punto ya tenía los ojos llenos de lágrimas y eso si que es difícil de explicar, tenía un extraño dolor en el pecho, unas ganas enormes de ir por mi rubia y encerrarnos a ambas en una habitación donde no existiera nada más que nosotras dos, tenía ganas de enterrar mi cabeza porque ¿enamorada yo? ¿De Clarke? –Dios, no solo la quiero, es algo mil veces superior. ¿Eso significa que estoy enamorada de ella? Claro que no.

-Eso solo lo sabes tú, y no quiero agobiarte, no era mi intención Lexa. –Me tomó la mano apartando el otro vaso de vodka y soda que le había pedido al chico ese con una sola mirada de ebria. –Pero no puedes seguir negándote a ti misma algo que te sale por los poros ¿cuántas veces las personas han creído que son novias? ¿Cuántas veces te han comido los celos porque Clarke repite con algún chico? ¿Cuántas veces has querido ser la única en su vida?

No le respondí a Luna pero claro que respondí en mi cabeza todas esas preguntas con una sola respuesta: Muchas, muchísimas veces, más de las que quisiera admitir.

Pero no, ¿enamorada yo? ¿De Clarke? Imposible. Mi familia, mi mejor amiga.

Amigas y nada más, eso es lo que éramos, somos y seguiremos siendo Clarke y yo.

La conversación no se alargó mucho más, la terminé yo parándome apenas, sintiendo como de golpe todo el alcohol se me subía a la cabeza, casi obligando a Luna para que bailara conmigo, casi obligando a Luna que bebiera unos cuantos tequilas y finalmente terminamos en el baño haciendo lo que dos amigas no hacen. No me enorgullezco pero no me arrepiento tampoco. Y ahora volvemos al presente porque Luna me está mirando con esa cara de querer sacarme los ojos.

-Es que las cosas han cambiado desde que hablamos aquella vez, Luna.

-Obvio que cambiaron Lexa, Clarke y tu han tenido sexo, han… ¿cómo dijiste? Hecho el amor.

-No bromees con eso.

-No bromeo Lexa pero no haces el amor con una amiga, no haces el amor con un ligue y ni siquiera haces el amor con una novia, no necesariamente.

-Luna por favor no sigas por ahí, esto no tiene nada que ver con eso.

-Sigo por ahí porque claro que tiene que ver, tiene que ver contigo, con Clarke, tiene que ver porque si algo cambió en Clarke es porque algo cambió entre ustedes, siempre te he considerado como una chica lista pero ahora mismo creo que eres la idiota más grande del planeta.

-¿Auch?

-Sí, lo mereces y mereces también un buen golpe en la cabeza para que se te ordenen las ideas, escúchame bien Lexa, es hora de que dejes de mentirte porque lo que tienen Clarke y tú va años luz más allá de una amistad.

-Para el Clarke el sexo sigue siendo eso simplemente eso, soy yo la que está confundiendo las cosas. –Me está mirando con furia, no quieren saber lo que es una Luna furiosa. Qué onda. –Es heterosexual.

-¡Es que eres imbécil! Experta en el amor no soy pero cuando haces el amor y lo sabes, cuando lo sientes Lexa no es una cosa subjetiva, se siente, es como tratas y como te tratan, es como tocas y como te tocan, es como miras y como te miran, no vas por ahí haciendo el amor con la primera chica que te mira bonito. Cuando amas a alguien y eres un simple polvo para ese alguien, lo sientes, lo sientes porque cuando el amor es mutuo hay una conexión increíble y demasiado inconfundible.

-Luna…

-Lo sabes Lexa, sabes que haces a Clarke sentir de una manera especial, sabes que solo en tus brazos se siente tranquila, sabes que solo contigo puede desnudarse y no hablo solo de quitarse la ropa. Sí, no tienes ni un poco de conciencia sobre lo enormes que son tus sentimientos por Clarke y no hablo de esos sentimientos de familia, no tienes ni puta idea de lo enamorada que estás de Clarke pero cuando logres dejar de mentirte a ti misma y ver lo que todos vemos, que el amor les sale a ambas por los poros, recién ahí vas a lograr entender qué mierda cambió con Clarke. Ambas están demasiado esforzadas en ocultar lo que hace mucho dejó de ser una simple relación de amigas, si es que alguna vez lo fue.

-¡¿Y qué se supone que haga?! No sé qué hacer Luna, no sé qué hacer para que me mire a los ojos otra vez, no sé qué hacer para volver a abrazarla como antes. Ni tres días Luna, ni tres días han pasado y ya siento que se me va a caer el mundo si pasa otro con Clarke tan lejos.

-Si lo que te ha pedido es espacio entonces debes dárselo Lex, si algo pasó, si algo le dijiste o si algo dijo ella esa noche lo sabrás tarde o temprano, las cosas no cambiaron solo porque sí, es imposible.

-¿Qué pasa si la cagué? ¿Qué pasa… qué pasa si mal entendió las cosas y cree que siento algo más por ella? Si eso paso es claro que no siente lo mismo y no sabe como mierda decírmelo.

-¿Acaso te escuchas? Ya te contradices Lex, "si mal entendió las cosas" "es claro que no siente lo mismo". Es por lo que te digo que primero tienes que entender qué mierda sientes tú por Clarke.

-No sé que es este puto sentimiento Luna. –Y ay, mi dios, ya me pican los ojos y llorar no me gusta porque yo soy una chica ruda. –No tengo idea qué mierda siento por Clarke, lo único que sé es que no es algo malo, es lo más real que he sentido en mi vida y que si la pierdo ya no sé que voy a hacer, no quiero perderla, no puedo perderla.

-Deja que las cosas avancen a su ritmo y por una puta vez en la vida mira a Clarke y pregúntate qué sientes por ella, por una puta vez en la vida se sincera contigo misma y responde con honestidad. No puedes controlar lo que pase con ella, tampoco puedes controlar tus sentimientos pero intenta comenzar por algo.

-Luna, no puedo dejar de pensar que solo comenzaré a malinterpretar las cosas, Clarke es heterosexual e intentar que pase lo contrario a eso es como que alguien intente hacerme tocar un pene. -Sí, estoy cediendo un poco porque esto que siento en el centro de mi pecho es muy parecido a lo que sentí la primera vez que la vi, ¿y si…? No, pensar en eso ahora no.

-Yo no estaría tan segura de eso Lex, la forma en que se miran, la conexión que hay entre ustedes… -La miro con una mezcla de incredulidad y molestia. –Lo siento Lexa pero nunca he podido evitar pensarlo. Lo quieras o no, te debes a ti misma reordenar tus pensamientos, tus sentimientos, esto se les fue de las manos a ambas y algo tiene que cambiar.


Vine a casa para tomar una ducha y cambiarme de ropa, quedamos para tomar un café con las chicas porque le prometimos a Clarke que de celebraciones y regalos nada, solo una pequeña reunión entre nosotras para terminar el día y cumpleaños olvidado. Quedamos de juntarnos en el café y Clarke me avisó que no me preocupara, que Raven iría por ella al trabajo, decir que me costó respirar es poco.

Bajo por las escaleras porque había una multitud esperando por el ascensor y hoy no estoy como para tener que regalarle sonrisas a mis vecinos. A nadie realmente. Es extraño porque me muero por ver a Clarke, me muero por desearle un feliz cumpleaños y me muero por ver como sonríe cuando bebe de su café favorito con esa tarta de chocolate que se devora en dos segundos. Al mismo tiempo me muero de miedo y de tristeza de solo pensar que me va a mirar con esos ojos fríos, peor aún, que va a evitar que nuestras miradas se crucen.

-¿Lexa? –Llegué a la calle, iba casi doblando para perderme camino a la cafetería donde quedamos con las chicas y escucho algo temblorosa pero clara la voz de Jake.

-Señor Griffin, Clarke no está.

-He estado aquí todo el día ¿sabes? Y no la he visto pasar, solo quiero desearle un feliz cumpleaños. –Me hierve un poco la sangre, no les voy a mentir. No se imaginan cuántos cumpleaños Clarke esperó sus llamadas, algún mensaje, algún regalo por más pequeño que fuera.

-Jake no creo que sea el momento, si quieres hablar con Clarke este no es el día.

-Ese no es tu asunto Lexa, lo siento pero ese definitivamente no es tu asunto.

-¿Que no es mi asunto? Lo siento pero claro que lo es ¿Sabes cuánto tiempo esperó que la llamaras? ¿Te imaginas siquiera cuántas veces ha llorado por tú culpa? Clarke no está pasando por un buen momento y que tú la busques día y noche esperando que las cosas cambien así como así no la está ayudando para nada. No soy santa de tu devoción y créeme que no soy tu mayor fan, si no te saco a patadas ahora mismo es porque sigues siendo el padre de mi mejor amiga pero no vengas aquí a decirme que no es asunto mío cuando lo único que intento es protegerla de alguien que apenas se interesó en ella cuando más lo necesitaba.

-No puede esconderse de mí por siempre, Lexa y tú no vas a evitarlo, soy su padre y tiene que escucharme.

-Eres su padre y no debiste olvidarlo jamás, Jake.

-Jamás he olvidado que soy el padre de Clarke.

-Un padre no hace lo que hiciste tú, un padre no da unos cuantos dólares al mes y adiós, un padre no intenta comprar el amor de una hija con una cuenta bancaria enorme, un padre no mira a su hija a los ojos para decirle que gran parte de su vida ha sido una mentira.

-Intentaba protegerla.

-Y has tenido 7 años para arreglar tu gran cagada, 7 años en los que apenas te dignaste a llamarla ¿cuánto? ¿Una, dos veces al año? ¿Sabes siquiera donde trabaja ahora? ¿Sabes todos los tacones que desgastó buscando empleo? ¿Lo mal que lo pasó? –trato de no subir la voz porque un espectáculo en la calle no voy a montar.

-Pudo hablarme, pudo pedir ayuda pero su orgullo no se lo permitía, dos llamados y estaría trabajando en lo que sea que quisiera.

-Ese es tu gran puto problema Jake Griffin ¿Qué acaso no lo ves? Clarke no necesita dos llamados y un trabajo en lo que sea que quisiera, Clarke necesita que la abracen, Clarke necesita que la contengan y le den esperanzas cuando la está perdiendo, Clarke necesita que sientas como vibra cada vez que va a trabajar porque hace lo que ama. No necesita un sustentador, no necesita un banco ni una fuente de trabajo, necesita un padre, una familia.

-¿Y me vas a decir que todo eso se lo das tú?

-Sí, todo eso se lo doy yo porque quieras o no la conozco muchísimo mejor que tú y que Abby juntos. –Me mira justo como lo hace Clarke cuando se siente pillada en algo, por momentos quiero sacarle los ojos a este hombre pero luego veo cuánto se parece a ella, veo esos ojos que le heredó a Clarke, veo ese ceño fruncido, tan iguales y a la vez tan distintos. -Escucha Jake, no busco competir contigo, no busco alejarte de Clarke porque sé lo mucho que te extraña, lo mucho que necesita a su padre, pero mientras no sepas cómo, mientras solo pienses en ti y no en ella… lo siento, si de mi depende, no dejaré que te acerques. Hoy no es el día Jake, no la agobies.

Y ahora también me hablé a mí misma, Clarke ha tenido muchísimo en la cabeza últimamente, no necesita que nadie la agobie. Tiempo. Espacio. Eso es lo que necesita y si yo también debo dárselo entonces, y aunque se me parte el corazón, debo dárselo. ¿Y cómo no darle esas cosas tan simples si estoy dispuesta a darle mi vida entera si ella me lo pidiera?

-Tú y Clarke… ¿están juntas? –Y auch porque lo dijo con un poco de asco.

-Estamos juntas porque somos una familia, si tu pregunta es si somos novias entonces no, no lo somos aunque no entiendo en qué cambiaría eso las cosas.

-La quieres, ¿no es así?

-Claro que la quiero, más que a nada en este mundo. –Asiente pesadamente y ya es como que no quedara más que decir aquí, si soy sincera necesitaba esto, necesitaba plantarme frente a este hombre y decirle un par de cosas, muchas veces quise hacerlo pero era la mismísima Clarke quién me lo impedía.

Nos estamos mirando fijamente a los ojos y aunque está con una expresión dura esos ojos los conozco casi a la perfección, azules, profundos como el océano y transparentes como el aire, este tipo está arrepentido. Muchas veces fui insultada por él, mi gusto por las vaginas y los pechos nunca fueron de su agrado, me lo dejó claro muchas veces y que esta desviada haya pasado años cuidando de la hija, que sé en el fondo ama, no debe ser fácil para él.

-Antes de venir aquí y volver a intentar plantarle tu cara a Clarke otra vez, por favor define bien cuáles son tus intenciones, aquí la prioridad es ella, no tú.

Y así, toda dramática y con la expresión más petulante que tengo me di media vuelta y ahora sigo mi camino a la cafetería pensando en Clarke, en nada más que en Clarke.


Me propuse algo, un juego, una dinámica, una actividad mental digna de algún programa de entretención al estilo de la ciencia de lo absurdo. Todo a partir de las claras instrucciones de Luna: por una puta vez en la vida mira a Clarke y pregúntate qué sientes por ella, por una puta vez en la vida se sincera contigo misma y responde con honestidad.

Nervios, eso es lo que siento porque vamos, en el fondo sé que no me va a acomodar mucho darle forma a todo lo que me está pasando. Quiero verla, quiero escuchar su risa, me muero de ganas de entregarle su regalo apenas estemos de regreso en nuestro departamento y que al menos por un milisegundo dirija sus ojos a los míos.

Dios, cuanto la extraño.

Estoy parada mirando hacia la cafetería, Octavia y Clarke hablan sobre algo y Raven está en su celular. Como si fuera la primera vez que voy a tomar café con estas mujeres suspiro un par de veces intentado juntar aire y camino a la mesa.

-Vaya vistas, Lexa Woods ha llegado, hora de comenzar la fiesta. –Raven, siempre haciéndome las cosas más fáciles porque tenía puta idea por donde empezar.

-Hola para ti también Reyes. –Me acerco para darle un beso en la mejilla y hago lo mismo con O que se incorpora un poco de su silla.

-Felicidades por ese triunfo chica. –Claro, felicidades a todas menos a mí pero para qué arruinar sus buenas intenciones.

-Gracias O, veo que Linc te mantiene informada. –Pensaba que era una broma generalizada pero nadie rió y solo me gané una colleja de parte de Octavia. Me río como puedo e intento alargar un poco más este momento en que inminentemente debo saludar a esa rubia que tengo a centímetros de mi.

-Buenas tardes, cumpleañera. –Intento sonar tranquila pero la voz me sale demasiado débil y temo que todas lo notaron, miro a Clarke unos segundos antes de que se incorpore también de su silla hasta quedar de pie frente a mí y lo siguiente pasa en cámara lenta.

-Lamento no haber podido ir. –No me mira a los ojos, mira como por sobre mi hombro y aprieta los labios porque no, no habíamos hablado del partido hasta ahora, quizá hasta hubiera sido mejor saber que lo había olvidado porque ahora me cercioro que simplemente evitó comentarlo antes.

-No te preocupes, Griffin, nada del otro mundo, seguimos ganando. –Vamos, que estoy tratando de ser algo graciosa para quitarle el hierro y no sé si funciona realmente pero sonríe y baja su vista a nuestros zapatos. –Feliz cumpleaños, Clarke. –Me salió casi en un susurro y se me formó un nudo en todo el cuerpo, las mismas tres palabras las dije hoy en la mañana y apenas dijo un gracias, Lex demasiado escueto.

-Gracias, Lex. –Sí, exactamente igual que ahora, la gran diferencia es que se acerca y me abraza, dios mío, necesitaba tanto esto. Los abrazos de Clarke los podría distinguir de entre millones y a pesar de que este no es tan cálido como otros me encanta de todas formas.

-Gracias a ti, cariño. –Le susurro, un gracias tan real como pocos que he dicho porque sea lo que sea que nos esté pasando, sea lo que sea que nos distanció de un momento a otro, sé que para ella este momento ha de ser tan difícil como para mí.

-¿No será suficiente? Viven juntas par de dramáticas. –Octavia, a veces es tan asertiva y ahora tan inoportuna.

-Cállate, imbécil. –Ahora la que le da una colleja soy yo y me siento justo al lado de Clarke, lo agradezco porque tenerla en frente sí que sería difícil.

Y así pasa el rato, pedimos café, me preguntan por el partido, Octavia nos cuenta algunas cosas del nuevo proyecto de la productora, Raven dice alguna que otra tontería. Todo parece normal pero se siente tan sintético, casi como si todas nos estuviéramos esforzando muchísimo por que todo sea como siempre y a ratos hasta llega a ser incómodo.

Siento como Clarke y Raven se miran confidentes y me revuelve el estómago, noto como a ratos Raven fuerza risas con mis comentarios o los de Octavia, como Clarke evita preguntarme cosas directamente.

Lo hago, miro a mi izquierda y me fijo en el perfil de la rubia, ese perfil hermoso que tiene e intento no quedarme muchos minutos observándola a la vez que intento también poner atención en la conversación de las chicas, fijo mis ojos en sus manos, sí, son pequeñas pero me parecen perfectas, menudas y bien cuidadas.

Mira a Clarke y pregúntate qué sientes por ella.

Me centro en el sonido de su voz mientras mueve sus labios, me gusta como habla, me encanta como habla. Su timbre, sus palabras.

La quiero, vaya que la quiero.

Por una puta vez en la vida se sincera contigo misma y responde con honestidad.

Creo que he sido demasiado obvia porque gira su rostro a mí con un gesto de interrogación que por un momento conecta nuestras miradas y yo, nerviosa, desvío la vista a mi taza como si aquí nada hubiera pasado.

-Claro que no Blake, eso solo lo crees tú. –Intento meterme en la conversación para pasar un poco desapercibida pero no puedo sacarme de la cabeza el milisegundo que vi los ojos de Clarke posarse en los míos.

-Oye, ese chico es tan talentoso como el que ganó la temporada anterior. –Me rebate y ahora le riñe Raven dejándome otra vez con mis pensamientos.

Desvío mi mirada abajo, justo donde nuestras piernas están cerca de rozarse pero no lo hacen.

Mira a Clarke y pregúntate qué sientes por ella.

Una vez más contemplo su perfil y siento como me encanta más que hace unos minutos.

Por una puta vez en la vida se sincera contigo misma…

Sí, la quiero pero eso ya lo sabía.

… y responde con honestidad.

Pero sé perfectamente que querer me queda corto.

Mira a Clarke y pregúntate qué sientes por ella.

Se levantó al baño hace unos minutos y ahora vuelve, me deja ver esos ojos azules que aunque no me miran directamente los puedo apreciar igual, su gesto es extraño, su sonrisa algo cansada. Quiero abrazarla, tengo tantas ganas de abrazarla.

Por una puta vez en la vida…

Quiero desearle feliz cumpleaños y que me sonría mostrándome esa hermosa dentadura, no con esa media sonrisa que me dio hace un rato. Abrazarla con fuerza y que no exista nadie más que ella y yo.

se sincera contigo misma…

Separarme de ella unos centímetros solo para mirarla a los ojos y soltarle unos de esos te quiero que tantas veces le he dicho mientras acaricio su mejilla y ella me sostiene fuerte por las caderas.

… y responde con honestidad.

Y dios mío… quiero besarla, quiero besarla entre risas, levantarla del suelo y decirle que es lo mejor que me ha pasado en la vida, que quiero hacer de este día el mejor de su vida porque lo merece, quiero perderme en sus ojos y que se pierda en los míos.

Quiero volver a sentir sus labios sobre los míos y morderlos, saborearlos.

Quiero hacerle el amor.

-Lexa, despabila.

-¿Oh?

-Que pediremos otra ronda de café para todas ¿está bien?

-Claro, sí, perfecto.

Miro nuevamente a mi costado y está ahí, mirándome interrogante otra vez, de seguro he sido obvia todo este rato que nos he imaginado juntas mientras tengo la vista perdida en la mesa sin reaccionar a nada pero es que dios Clarke, mírate, eres tan preciosa.

Y te quiero, por dios que te quiero.

Pero creo que ambas sabemos que hay más, mucho más.


El próximo capítulo estará por aquí el Jueves