Alfheim Online:
Corazones Paralelos
Capítulo VI:
Azul Celestial.
"Los sueños que tienes son como oraciones escritas en un papel con tinta antigua. Las cosas a las que te aferras con tus pequeñas manos aun ahora no están en ningún lugar, aun así quiero seguir protegiéndolas cosas hermosas tal como son [...] Simplemente estamos enamorados de la luz azul de la estrella donde queremos vivir. Tocamos con todo lo que tenemos ahora, por un solo y único futuro. Volaremos hacia el cielo que aun esta oscuro [...] Si vas a soñar estaré a tu lado, extendiendo mi mano con la tuya hacia el otro lado. Algún día yo también alcanzaré ese tranquilo cielo en el que crees y que brilla donde sea, como ese Azul Celestial"
El ánimo en el equipo se encuentra subsuelo, pero lo peor de todo, es que no tengo como animarlos, porque yo estoy igual o peor. No puedo evitar que la conciencia me carcoma y sentirme culpable por todo lo que pasó, por todas las vidas que se perdieron. Desde ese día, nos quedamos en silencio, la vida se fue, todo se tornó triste y sin sentido. Nos dedicamos a mirar el cielo, a contemplar el silencio, pero sobre todo, a recordarlos, a imaginar cómo sería todo si estuvieran con nosotros.
- ¿ Lo recuerdan? A las chicas les encantaba mirar las estrellas.- afirmó Claire, indicándonos el cielo. - Siempre recuerdo cuando nos obligaban a verlas, hasta cuando no queríamos.- recordó, causando una pequeña carcajada entre nosotros.
- Como extraño esos momentos.- contestó Klein, recostándose en el césped del bosque, estirando sus brazos para terminar poniéndolos en su cabeza.
- Sugu...- le digo a mi hermana. - Has estado especialmente extraña estos días. ¿Te ocurre algo?.- le pregunto, pues hace días que no dice palabra. Entiendo que le afectara lo de las chicas, pero mi instinto de hermano mayor me decía que había algo más.
- Nada, hermano.- dijo escueta, sin siquiera mirarme.
- No te creo.- respondí, forzando una sonrisa, acercándome a ella, esperando hacerle cosquillas para hacerla reír. - Vamos qué pasa.- cuestiono, al ver que se apartó de mí, además de que arrugaba fuertemente un papel que tenía en las manos.
- Mejor concentrémonos en lo impórtate. Hemos perdido a muchos amigos, no podemos seguir así. ¡Tenemos que rescatar a Arthur!.- soltó sin más, haciéndonos caer en cuenta que él seguía prisionero de Oberón.
- Es cierto...- murmuro hacia mis adentros, sintiéndome pésimo por haberle dado tan poca importancia. Creo que han pasado tantas cosas que se me olvidó que el corría peligro. Qué mal amigo soy...
Creo que esta es la primera charla que tenemos como grupo en varios días, y debo decir que a pesar de toda la pena que tenemos dentro, especialmente yo, estar con los chicos fue reconfortante. Después de recordar buenos tiempo, e intentar dejar de lado todo ese dolor que me alberga, decidimos irnos a dormir, porque estábamos todos muy cansados. Dormí profundamente hasta que sentí ese ruido, esa pequeña voz dulce que me llamaba a lo lejos. Decidí salir de mi carpa y caminar hacia el lago, desde donde provenía aquella voz tan familiar. Una vez que estuve ahí, pude maravillarme con el hermoso color azul celestial del agua. Por alguna extraña razón me introduje adentro de ésta, empapando mis pies. Fue entonces cuando apareció. El agua comenzó a tomar forma, apareciendo de pronto Sachi, la cual lucía muy armoniosa y tranquilizadora.
- Sachi...- digo intrigado, intentando tocarla con mis manos, pero solamente termino por atravesar el agua.
- Ki-Kirito.- responde en voz baja, usando sus dulces ojos para llamar mi atención.
- ¿Eres tú realmente?.- insisto, alegre por volver a verla como la recordaba, y no un como un resultado del dolor y el olvido, como lo era Aria.
- No, Kirito. No soy yo.- dice con tranquilidad. - No la chica que tú conociste como Sachi.
- ¿Entonces qué eres?.-
- Soy Karah.- de pronto, su cuerpo se tornó de luz, una que lograba enceguecerme un poco. - Soy la poca esencia que quedó después del incidente con Oberón. Y vine exclusivamente a advertirte. Fue por eso que tomé la forma de algo que para ti es preciado y familiar, la de esta chica que tu llamas Sachi.
- ¿Qué tienes que decirme?.- cuestiono, muy intrigado por lo que está pasando.-
- Tienes que vencer. Hay mucho más en riesgo de lo que tú crees.- me explicaba, al mismo tiempo que yo miraba atónito, sin entender nada de lo que sucedía. - Como Yui sabe, este mundo fue creado usando los datos y los servidores de SAO. Fue de esa forma como Oberón trajo sus mentes a este juego con tanta facilidad. Es por ello que podemos decir que Alfheim Online es una extensión de Sword Art Online. Eso quiere decir que las almas de tus amigos caídos siguen dando vuelta por este juego. Han tomado la forma de pueblerinos, de guerreros, de personas que no recuerdan una vida pasada. Al igual que ustedes al principio, no saben como vivían antes, lo que pasaron antes. De hecho, la misma Sachi vive una vida tranquila en un pueblo lejano de aquí, pensando que siempre ha sido una campesina ordinaria, sin imaginar que su cuerpo reside afuera, mantenido por maquinas.- no podía controlar el latido de mi corazón, aquel se aceleraba más y más con cada palabra. - Tienes que vencer, Kirito.
- ¿Cómo hacerlo? Él es demasiado fuerte, y yo ya no tengo a las personas que tanto me importaban. Me faltan las fuerzas.- la mire con sinceridad, cayendo de rodillas al agua, terminado por ser acariciado por Karah.
- Tranquilo. No todo está perdido.- me mira fijamente, dándome su mano para que me pudiera de pie. - Deberás despertar a los Alf, al Alf que vive en tu interior.
- ¿Alf?.-
- Son la raza de hadas verdadera. La única forma de llegar a Oberón es que subas el Árbol del Mundo, y para eso, necesitas ser un Alf, la raza que puede volar infinitamente, y que ha sido capaz de despertar los poderes ocultos, aquellos que yo guardé en la época de la creación. Los poderes originales de los pueblos.
- ¿Cómo alcanzamos ese estado?.-
- Aquellos que se muestren puros de corazón.- narraba, provocándome una gran impaciencia. - Aquellos que sean capaces de enfrentar sus peores miedos, reconocer sus vergüenzas y poder hacer un sacrificio verdadero, serán capaces de despertar las alas de ángel.
- Entiendo...- contesté, esperando que esta nueva forma nos diera la fuerza para poder derrotar al enemigo.
- Kirito, deben darse prisa, tienen hasta mañana. Cuando Oberón salga de este juego, una vez que él vuelva al mundo real, las almas de todos estos caídos quedaran selladas para siempre aquí y sus mentes les pertenecerá.
- No sé cómo enfrentar todo esto. Me hace falta Asuna... E Irisviel.- lamento, ya que no pude hacer nada para impedir su partida, me sentía impotente.
- Ella aún vive.- la escucho decir, dilatando mi mirada y provocando mi sorpresa.
- ¿A qué te refieres?.- poco a poco mi respiración comenzó a exaltarse, necesitaba escuchar la respuesta de Karah.
- Asuna... Asuna sigue de alguna forma con vida.- decía, provocando un gran alivio en mi alma torturada.
- Pero cómo... Yo mismo la le hice una pequeña tumba de flores en el monte.
- ¿No notaste que no desapareció su cuerpo?. En este juego se le dotó de mi alma y se le despojó de la suya... Aquella que radica en su gema del alma. Tu Asuna vive ahí... Si logras recuperar su gema, ella volverá a tu lado.
- No puedo creerlo.- digo, colocando mi mano sobre mi rostro, dejando caer una pequeña lágrima por mi mejilla.- ¿Qué pasó con Iri?.- agrego, con desesperación.
- No lo sé...- contestó, causando mi desilusión. - Pero si su cuerpo no está, es porque definitivamente falleció.- se quedó en silencio, mirándome. - Ahora debo irme. Espero que sigas el camino hacia el Árbol del Mundo y logres recuperar tu felicidad.
De esa forma fue como desapareció Sachi de la nada, dejándome totalmente confundido, pero al mismo tiempo esperanzado. Por ello, comencé a caminar hacia el campamento, para terminar llevándome una desagradable sorpresa. El ejercito de Oberón se acercaba a atacarnos, pero lo peor de todo, Leafa se había ido sola a pelear contra ellos. Lo extraño, fue que justamente en aquel momento, justo en aquel segundo cuando Yui me explicaba todo lo que estaba pasando, recibí un mensaje, uno que cambiaría toda mi historia.
"Hermano... Haré por este medio, lo nunca me atreví hacer en persona. He vivido como una cobarde, ocultado mis sentimientos y pensamientos. Lo cierto es que te amo, y no puedo callarlo más, pero tampoco puedo verte a la cara y ser lo suficientemente valiente para decirlo en voz alta... Es por eso que he elegido este camino, en busca de un poco de redención. No sabes lo difícil que fue vivir en este mundo, viendo como tu corazón era de otra, cuando tus miradas eran para otra persona, sintiéndome una tonta, por sentir esto, por saber que jamás podrías amarme como yo lo hago.
Desde aquí te pido perdón, pero ya no podía seguir así, necesitaba liberarme. No te mentiré, probablemente no sobreviva a esta misión suicida, pero dejaré a toda costa libre el camino hacia el Árbol del Mundo, ese será mi regalo. Espero puedas comprenderme, necesito ir donde no haya bien o mal, donde no hayan juicios, donde pueda ser libre. Espero podamos volver a vernos del otro lado, porque estoy segura que nos salvaras a todos. Y lo esperaré con ansias, porque ese día seré tan fuerte, que podré decirte todo esto a la cara, para finalmente poder disculparte, esperando que ambos podamos seguir con nuestras vidas.
De verdad lo siento, hermano... Perdóname.
Leafa."
Poco a poco las lágrimas y la impresión se apoderaba de mí, no podía entender como el mundo de una persona puede volcarse tan rápido. Jamás había sentido esto, jamás había sentido que mi vida perdiera el control, hasta hoy. Mi hermana, sintiendo estas cosas por mí, la verdad no puedo creerlo, y lo peor de todo, es que ahora siento que yo la obligué a esto, a escapar... Por eso corrí con todas mis fuerzas, esperando llegar hasta donde estaba ella, pero era demasiado tarde. Solamente encontré todo el ejercito en el suelo, totalmente muertos y a lo lejos, estaba la espada de Sugu, aquella me demostraba que la había perdido. Una vez más, me di cuenta que yo era el culpable.
- Yo los orillé a la muerte...Porque soy un cobarde, porque en el fondo tengo miedo. No fui capaz de conformarme, no pude olvidar a Asuna, pero no quería tener lejos a Irisviel. Fui un mal hermano, permití que Sugu viviera callando este dolor, que prefiriera morir que darme la cara... Los he defraudado a todos y a cada uno. ¿Qué clase de héroe puedo ser? Si realmente soy un fracaso.- exclamo, dando golpes al suelo.
- No eres ninguna de esas cosas, mi buen amigo.- me dice con una sonrisa en el rostro Klein, el cual apareció de la nada. - Eres valiente y has hecho lo que has podido. Tu existencia en estos juegos ha sido para los demás. Muy diferente a lo que yo he hecho.
- Qué estás diciendo..- lo miro anonadado, sin entender hacía donde se dirigía.-
- Yo vivo escapando, Kirito. Soy cobarde. Por esto estoy en este juego, por eso entré a SAO. Me case muy joven, me divorcié y desde entonces he vivido solo. No pude encontrar un trabajo estable, y vivo con el constante miedo de fallar en todo lo que hago. Ojalá yo fuera la mitad de valiente que tú.
- Amigo.- le digo, abrazándolo con fuerza.
- Yo no quería vivir así, pero la presión de crecer, de volverme un adulto me jugó en contra. Provocó que perdiera al gran amor de mi vida, mi empleo y toda la estabilidad que tenía.- suspiro entre lágrimas. - Finalmente ya no tengo nada, solamente a ustedes.-
- No seas tan duro.- se unos unió Lizbeth. - Yo estuve mucho tiempo enamorada de Kirito, como una tonta. Vivía celosa de Asuna. Me auto compadecía diciéndome que yo no era lo suficientemente buena para nadie, que ni en el mundo real ni aquí podría importarle a alguien. La vida te da lecciones. En este juego comprendí que lo que te hace diferente es lo que te hace fuerte. Yo luché por amor y me equivoqué, pero todo lo que me dejó, me convirtió en alguien diferente... Una persona que no abandona, y que da lo mejor esta ganar.- finalizó, posando brazo sobre mi hombro, al igual que Klein.
- Es cierto. Somos más fuertes ahora que nunca antes. A pesar de las caídas y las penas, debemos vivir y luchar por el ahora.- afirmó Silica, apareciendo desde lejos, junto con Pina. - Tenemos que aprovechar el tiempo que tenemos con los que amamos. Yo viví mucho tiempo enojada con mi padre, por haber engañado a mamá y por haberse divorciado. No le hablé en mucho tiempo...Y un día llegó mamá a la escuela, para decirme que papá había muerto en un accidente de tránsito.- contaba entre lágrimas, pero intentando ser fuerte. - Y yo no pude despedirme. Lo último que supo de mí, era que lo odiaba... Pero no era cierto, lo amaba mucho.
Sin duda fue un gran momento el que tuvimos los cuatro en ese instante. Todos juntos, apoyándonos en los momentos difíciles. Llorando por nuestros seres queridos, por todo lo que hemos perdido en la vida y en esta lucha. Pero de pronto, Silica se movió con rapidez, quedando delante de nosotros: - Escudo de las Almas Mágicas.- invocó son más. - Chicos allá vienen los Guardianes, prepárense.
Los cuatros nos pusimos en formación de batalla, esperando atentos el ataque del enemigo. Fue duro, esperamos a que estuvieran cerca, fue en ese entonces que Silica desapareció el escudo y nos dispusimos todos a atacar. El problema es que eran miles y miles de guardias y no había forma de matarlos a todos.
- Chicos, dónde están Agil y Claire.- dije tras esquivar cientos de espadazos.
- Se quedaron en el campamento.- respondió Klein, mirándome con apuro, debido a la complejidad de la batalla.
Finalmente nos agrupados los 4 juntos, cada uno rodeando un lado, esperando podemos luchar desde ahí. Fue entonces cuando una ola de Guardianes de abalanzó sobre nosotros, pero fuimos salvados justo a tiempo: - Defensa Giratoria.- Los sellos en forma de cadena de Claire nos protegieron del golpe. Los chicos venían corriendo desde el campamento, seguramente alertados porque no habíamos vuelto.
- ¡Flecha elemental!.- lanzó Agil, haciendo explotar a una decena de ellos.
Lo que los chicos no notaron, era que un escuadrón de Guardianes se les acercaba por la retaguardia, dispuestos a matarlos. Eran 4, los cuales apuntaron sus espadas hacia sus cuerpos. Sin pensarlo, Silica, Klein, Lizbeth y yo fuimos a frenarlos, utilizando nuestros cuerpos como escudo, dejando a nuestros amigos totalmente impactados.
- ¡Kirito...!- dijo con desesperación Claire.
Entonces, de pronto, nuestras alas comenzaron a ponerse doradas, las que luego de unos segundos rodearon nuestros cuerpos, haciendo sanar nuestras heridas, y cambiando nuestros trajes. De pronto, los cuatro estábamos vestidos con unas armaduras blancas, con detalles verdes y una cruz dorada en el centro. Tal como había ducho Karah, tras enfrentar nuestros miedos y hacer un sacrificio, habíamos despertado a nuestra hada verdadera.
El resto fue sencillo, nos dimos cuenta que poseíamos grandes poderes, con los que derrotaríamos a nuestros enemigos.
- Ilusión Spriggan: "Incendio Infernal".- de pronto, tras lanzar la magia, la mitad de los guardines comenzaron a caer al suelo, pensando que se estaban quemando, todo debido a la ilusión.
- Poder Leprechaun: "Mil cortes del Herrero".- de la nada, miles de cuchillas aparecieron en el campo, moviéndose en todas direcciones, provocando fatales heridas en los Guardianes.
- Ferocidad Cait Sith: "Mil Bestias Feroces".- no basta decir que todas las criaturas cercanas al campo de batalla aparecieron a la ayuda de Silica, mordiendo, arañando e hiriendo al enemigo, causando grandes bajar en el otro equipo, mientras todos mirábamos impresionados.
- Aqua Undine: "Torbellino Acuático" .- para finalizar, una enorme masa de agua, terminó por envolver a los Guardianes y dejarnos derramados por todos lados, quedando totalmente eliminados.
Todo parecía tranquilo por unos minutos, los otros chicos nos miraban impactados por todo lo que habíamos hecho. Klein, Silica y Liz no entendían que pasaba, por qué se transformaron, por lo que le expliqué la leyenda de los Alfs, y que por fin nos habíamos convertido en ellos. Les conté de la posibilidad de rescatar a Asuna, lo que les provocó gran felicidad, la cual no duró casi nada, pues inmediatamente después de derrotar al enemigo, el doble de Guardianes de Árbol aparecían. Pero esta vez, Claire y Agil nos dijeron que ellos se harían cargo, que nosotros nos fuéramos, que nos encargáramos de lo importante, de rescatar a Arthur y poder sacarnos del juego.
- Chicos, cuídense.- les dije, abrazándolos con fuerza, y comenzando a volar a lo que sería... Nuestra última batalla.
- Confía en nosotros.- respondió Agil, alzando su pulgar, como era su costumbre.
- ¡Por favor!, Kirito.- bramó Claire. - Libéranos de este juego.
Claire rápidamente lazó su hechizo de los 100 cellos, con el cual creó una muralla, una que le daba tiempo a Agil de dispararle a los Guardianes, y al mismo tiempo, dejarnos escapar, logrando tomar distancia de ellos. Por nuestra parte, logramos llegar a la base del Árbol del Mundo, en la cual empezaría nuestra nueva misión, vencer de una vez y para siempre a Oberón y su familia; aunque eso incluyera lamentablemente a Therk. Una vez que estuvimos dispuestos a entrar, pudimos ver al voltearnos como dos enormes luces doradas aparecieron en el cielo, simbolizando que nuestros dos amigos habían caído en batalla, como los valientes guerreros que era. Pero ya no había tiempo de mirar atrás, había que ir por el premio mayor, y de esa forma, lograr rescatarlos a todos.
- ¡Por ustedes chicos y por un nuevo mañana para todos!.- grité con todas mis fuerzas, alzando mi espada.
- Oberón no sabrá qué fue lo que le pasó.- bromeó Lizbeth, dándonos fuerzas a todos.
- Esto es por ustedes: Leafa, Irisviel y Asuna.- se sumo Klein, logrando emocionarnos.
- ¡Por un mañana!.- dijimos todos juntos, cruzando los cuatro la puerta hacia nuestro destino.
Continuará.
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Cap VII y Final: Alleluia
