"Regálame una caja de imperfección llena de perfecciones. De tus ojos envidia de las estrellas, tu aroma ídolo de los dioses."
Había terminado por concederle el puesto de piloto a Edward y dejar que nos condujera ahora a casa de los Brandon.
-¡Edward espera! Paró en seco y me miró alarmado.
-Los regalos, olvidé los regalos de navidad- le explique, recordando de repente que había dejado los obsequios en el armario de la habitación de huéspedes del Pent House.
-¿Hablas en serio?
-Claro que estoy hablando en serio y no puedo llegar sin ellos, es navidad.
Después de un resoplido de Edward, un par de malas caras y 10min en el apartamento, por fin íbamos de nuevo sobre la autopista, con los regalos apilados en el asiento trasero.
-Ahora mi regalo quedará en ridículo en comparación al tuyo- comente como si nada, viendo a través de la ventanilla del auto.
-No digas eso Bella, además, ya tengo lo que quería para navidad.
-Suena como si yo fuera un objeto.
-Sabes que no es eso lo que quise decir Bells- respondió con seriedad.
-Ya lo sé Edward, es solo una broma- lance una corta mirada en su dirección para cerciorarme de que había vuelto a su buen humor -sal en el siguiente desvío, tengo que ir por papá.
Charlie no había llamado desde el día en que lo vi, pero había notado su entusiasmo el día anterior, cuando llame para avisarle que estaría buscándolo hoy para cenar con los Brandon, sentí cierto manojo en el pecho al comprender que tal vez, pensaba que una vez más me olvidaría de él en navidad.
-¿Como es tu padre?- Cuestionó Edward ahora dirigiéndonos a los suburbios de la ciudad.
-Es... Tranquilo, comprensivo, algo reservado. Una gran persona, cuando mi madre murió se dedicó por completo a Seth y a mí, la verdad es que fui muy ingrata con él.
-Los hijos se van de casa Bella, no tienes que sentirte mal por ello.
-No es sólo eso, es... Complicado- Edward comprendió que no era el momento para hacerme hablar de ese tema, nos mantuvimos en silencio hasta llegar al frente de la casa de Charlie. No se parecía en nada a la casa de hace 3 días. Luces de colores adornaban de esquina a esquina la fachada y un gran Santa Claus con trineo y demás, cubría la mitad del tejado.
-Vaya que es tradicional Edward- se había bajado del auto y ahora abría la puerta para dejarme bajar.
Aguante las ganas de echarme a llorar, podía apostar a que había solo una razón por la cual Charlie se había preocupado en adornar la casa como tiempo atrás, era como volver a mi niñez, cuando éramos los mejores decorando la casa. Pensar que alguien podía cambiar solo un poco por mis acciones era más de lo que podía sobrellevar. Sin encontrar quitar el nudo en mi garganta para contestarle a Edward, busque entre los regalos el de papá y camine hacia el recibidor para tocar el timbre, notando como temblaba mi mano entonces.
Escuche los pasos al otro lado de la puerta y después del sonido de la cerradura ahí estaba el, mirándome como si fuera el mismo Santa y no pudiera creerse mi existencia. ¿En serio había desaparecido tanto tiempo? ¿Habían cambiado tanto las cosas?
-Feliz Navidad papá- rompí el silencio sonriéndole pero aún sin movernos uno hacia el otro.
-Bella- mi nombre entre sus labios fue como un suspiro de paz, como si no hubiera tenido el sabor de esas palabras desde hace mucho en su boca . -Feliz navidad cariño.
Charlie cortó la distancia entre nosotros y me dio un abrazo al principio torpe, pero al cual nos acostumbramos después de un par de segundos. Enrolle mis brazos a su alrededor y oculte mi rostro en su pecho, olía como siempre, a salvia y madera, al bosque en el cual solía cortar la leña, antes de sentarnos a la orilla del fuego en navidades anteriores.
-Oh pasen pasen- pidió terminando el abrazo tan repentinamente como empezó.
El calor de la casa en contraste con el frío en la calle era realmente acogedor. Mire con atención el árbol fresco en un rincón de la sala, adornado con luces, guirnaldas y bambalinas de colores. Para mi sorpresa bajo él descansaban un par de regalos y sobre la chimenea medias navideñas rebosaban de bastones de regaliz.
-Papá él es Edward- dije recordando las presentaciones.
-Oh, Feliz Navidad Edward- este se había mantenido en silencio aunque cerca de mí, atento a mis movimientos.
-Igualmente señor, tiene usted una casa realmente hermosa. Mi hermana estaría encantada con tantas luces- supuse que se refería a Alice y me reí.
-En realidad era yo quien solía adornar la casa, aprendiste eh papá.
-Tenía que hacerlo tarde o temprano ¿Quieren chocolate caliente?- Asentimos al unísono y Charlie se sumergió en la cocina en busca de nuestras bebidas.
Edward se paseaba por la sala de estar, comprendí que observando las fotografías familiares que papá había colocado sobre las repisas. Aproveche para colocar mi regalo bajo el árbol, acomodando la tarjeta para que pudiera verse el nombre de Charlie desde una cierta distancia.
-Ese es para ti cariño- pegue un brinco, no lo había sentido aproximarse . -No estaba seguro de si te gustaría, ha pasado tanto tiempo.
Tome entre mis manos el obsequio que Charlie me había indicado, era un empaque con dibujos navideños y una tarjeta con las únicas palabras impresas de navidad. Lo rasgue y en cuanto vi la bailarina en la fotografía de la caja las lágrimas que había estado aguantando se liberaron enloquecidas por mis ojos. Saque la pequeña caja de música de su empaque y le di cuerda hasta que la pequeña bailarina giro a la par de "Für Elise".
-Es perfecta papá- me acerque a Charlie y sus mejillas quedaron coloradas después de depositar un beso en una de ellas . -Traje algo también para ti.
Charlie se acercó al empaque que minutos antes había dejado y lo abrió con tranquilidad, a diferencia de mi, trato de dañar lo menos posible el papel y desenvolver el regalo justo por donde la cinta había cubierto los empates.
-Creí que te gustaría, no sé si aun sigues con el mismo hobbie pero en cuanto lo vi pensé en ti- Me apresure a añadir cuando vi que no había alguna reacción de su parte que pudiera descifrar.
-¿Lo armaras conmigo?- Cuestionó con un tono de esperanza. Cuando era pequeña solía ver como papa armaba aquellas piezas a escala, a veces un auto, algún velero y una tantas veces mi favorito, un avión. Lo más divertido era cuando los ponía a funcionar, un verano casi se lleva el sombrero de mamá ganándose una riña de su parte, se desesperaba con tantos aparatos pero a Seth y a mí nos gustaba compartir esos momento con él.
-Solo si me dejas volarlo luego- Respondí refiriéndome al avión que ahora reposaba en su caja.
-Bueno linda, un paso a la vez.
Reí sabiendo sin más que sería muy difícil que me dejara volarlo, la última vez había estrellado contra un árbol uno de sus "bebes" y desde entonces él y mi hermano me habían limitado al área de construcción. Me agrado darme cuenta de que al igual que yo, él aun lo recordaba.
-Deberíamos irnos, nos deben de estar esperando ya hace rato- mire a Edward presumiendo que se había retenido de apresurarnos por no ser descortés.
Charlie nos siguió al porche y se instaló luego en el asiento de atrás, esta vez en silencio. Cuando mamá vivía ella y Charlie eran como el Ying y el Yang, completamente opuestos. Renee no paraba nunca el cotilleo, era carismática, divertida y extrovertida, se ganaba a todo el mundo en cuestión de segundos, nunca podía estarse tranquila; Charlie en cambio disfrutaba mucho del silencio y prefería escuchar a ser él quien iniciará una conversación, un hombre respetuoso y amable sí, pero la verdad que hacer vida social no era su fuerte.
Igual y compaginaban tan bien, había días en que mamá le hablaba sin parar, le contaba una y otra cosa que había hecho sobre el día, se quejaba de algún mal momento o de alguien quien la hubiera importunado, opinaba de todo cuanto viera y le lanzaba todo a papá que la escuchaba con paciencia recostado en su sillón favorito, no sé si realmente prestaba atención a la retahíla de su esposa, pero si me daba cuenta de cómo la miraba, como si se tratase de un espectáculo digno de admirar, de la propia Venus en sus narices. La verdad es que aunque no tuvieran mucho en común, tenían lo suficiente para encajar perfectamente.
Si la casa de mi padre era un espectáculo de luces aquello que tenía ante mis ojos era razón suficiente para que toda Seattle sufriera un apagón.
-Alice- aseguro Edward mirando aquel montón de decoraciones con diversión.
-¡Santa madre!- Exclamó Charlie viendo con incredulidad con su cabeza ahora en medio de los asientos delanteros.
-Si se ve así ahorita, no quiero ni imaginarme lo encandilante que es al anochecer.
-Ya conoces a Alice- Edward lideraba la marcha a la puerta principal, se me hizo extraño entrar sin llamar después de que utilizo sus llaves están en la cocina, vamos.
Había entrado en esta casa varias veces pero la observaba tal como lo hacía mi padre, completamente asombrada, Alice no había escatimado en adornos ni siquiera en los mínimos detalles, hasta los marcos de fotografías habían sido cambiados por unos de tema navideños y habían agregado mas, en dos de ellas cada uno de los hermanos posaba en piernas de Santa Claus, mi atención fue captada por otra colocada más o menos en medio del juego, era unos centímetros más grande, en ella Alice, Edward y Emmet estaban acompañados por otras tres personas.
Una mujer con su rostro cálido y dulce, su cabello enmarcando aquella forma de corazón, un hombre de cabellos rubios y ojos azules que sonreía con simpatía a la cámara y al lado de aquellos dos, otra mujer muy parecida a Edward, su cabello castaño caía en ondas sobre sus hombros, sus facciones eran delicadas y esa piel tan nívea me hacía pensar en una muñeca de porcelana, unas largas pestañas sobre esos hermosos ojos azules.
-Eran los padres de Alice y Emmet, y esta otra es mi madre- Edward se había regresado un par de metros cuando se dio cuenta de que no lo seguía, me indicaba a su madre con el índice sobre ella.
-¿Que hace hoy?- Recordé que la señora Elizabeth era una mujer viuda y ahora me sentía mal al imaginarla sola en navidad.
-No te preocupes, iba a cenar con un grupo de amigos. Estará aquí para año nuevo.
Quise seguir preguntándole por aquellas fotografías, descubrir en ellas algo más de él, pero nos giramos exaltados hacia el camino a la cocina cuando escuchamos un fuerte grito.
-¡ALICE! ¡Sabia que era mala idea no esperar por Edward y Bella! Mira lo que has hecho.
Cuando entramos en la cocina había una Rosalie muy angustiada con extintor en manos, Alice en cambio a pesar de los gritos de su cuñada parecía más bien preocupada por algo que observaba sobre la cocina.
-¿¡QUE PASA?!- Emmet había entrado en la cocina tan asustado que casi me lleva por delante en su camino, su mirada se paseo por toda la estancia nerviosamente, cuando no vio peligro se acercó a su prometida y dirigió la vista hacia donde está la tenia -.¿Pero que le hicieron al pavo?- Donde antes había un hombre asustado ahora estaba uno rompiendo en carcajadas.
-Yo, yo, solo pensé que si seguíamos esperando a estos dos- Alice nos indicó a Edward y a mí con un movimiento de sus manos, en medio de su sobresaltada explicación -...Sería ya muy tarde para colocar el pavo en el horno. No entiendo seguí todas las indicaciones de Internet al pie de la letra.
Emmet aun se reía a carcajadas, Rosalie miraba enfurruñada a lo que ahora comprendí, era el pavo chamuscado y cubierto de espuma y Alice se había lanzado a llorar en los brazos de Jasper, quien miraba consternado toda la escena.
-Okey okey, cálmense todos- Edward se aproximó al lugar donde descansaba destrozado el centro de nuestra cena, apenas tomándolo con los dedos lo evaluó por un momento, supe por su extraña expresión que se debatía en si reír o mantenerse serio Alice ya no llores se nos ocurrirá algo, no te angusties.
-Es terrible, pensé que ibas a incendiar la casa- participó Rosalie en un tono mordaz.
-Es suficiente Rose- Intercedí en el momento que escuche los sollozos de Alice, Jasper no paraba de asegurarle que no era para tanto en un fallido intento de calmarla.
-A ver Alice no sigas por favor, anda- Edward se había compadecido por quien llamaba su hermana, se había acercado a ella soltándola de los brazos de Jasper y ahora la obligaba a mirarle a la cara de llorar enana que me vas a ennegrecer la navidad, vamos, es tu día favorito, tomaré un par de pollos y ya verás que quedarán deliciosos, ni recordaras lo que le pasó al pobre Pavo.
Rosalie aun miraba con el entrecejo fruncido aquella escena, sin embargo optó por mantenerse callada después de la mirada amenazante que le dirigí.
-Bueno ya está. Emmet por favor quita eso de mi vista le indique el pavo el cual tomo y se llevó consigo obedientemente ahora, todo aquel que no sepa hacer más que una ensalada, puede mirar pero por favor no estorbe. Lo siento Alice de verdad, mira traje unos regalos para ustedes, pueden ir abriéndolos mientras Edward y yo arreglamos todo esto.
A la final Alice se fue convencida con una sonrisa asomándose en su rostro, Rosalie le siguió deshaciéndose a poco de su mal humor y Jasper y papá se quedaron para ayudar con algunas cosas, ambos cada uno en su mundo se habían visto en la necesidad de valerse por sí solos y al menos eran buenos asistentes.
Cuando por fin se relajo un poco el ambiente los 4 nos reímos por un rato, dejando la cortesía a un lado.
-No había visto algo tan quemado desde hace mucho tiempo- dijo papa entre risas, a lo que le atribuí un buen peso puesto que recordaba muy bien como había quemado un buen número de cenas antes de familiarizarse con la comida.
-Espero que el día que te cases con Alice tengas todas tus ideas muy claras Jasper- siguió Edward tomando un delantal (también con estampados navideños) y colocándolo sobre su ropa.
-No seas cruel Edward- interrumpí seguramente Alice es perfectamente capaz de preparar una excelente cena. Solo necesita de práctica.
Cuando hubimos agotado por fin la gracia, nos pusimos cada uno manos a la obra. Edward término por rellenar, tal como dijo, un par de pollos que ahora se cocinaban en el horno bajo su periódica atención. A la par vigilaba que la salsa de arándanos estuviera justo en su punto y dirigía a papá para que este terminará con el puré de patatas. Jasper por su lado preparaba una ensalada de vegetales, que para ser sincera se veía bastante bien.
Alice había venido corriendo hace 10 minutos, saltando y dejando escapar gritos de euforia, contenta por su nuevo par de zapatos Jimmy Choo, Rosalie en cambio grito un "Te amo Bella" una vez que abrió su regalo, la verdad es que han sido tantos años de regalos que solo se me ocurrió regalarle un libro con un montón de ideas para preparar una boda y no morir en el intento.
En cuanto Edward dejo de parecer un lobo en vela de sus crías con todo esto de la comida me puse a armar el pastel de manzanas y el de arándanos. Rosalie me había suplicando además que hiciera el pan de frutas confitadas que tanto le gustaba.
-Vamos Edward no molestes que yo no lo hice contigo- este no paraba de darme ordenes y recordarme cada uno de los pasos de la receta de manera muy poco paciente.
-Claro que no, es que no hay nada que corregirme, este es mi trabajo.
Lo mire con incredulidad sin dar crédito sus palabras.
-Edward Cullen ¿acaso es una nota de petulancia lo que noto en ti?- estaba en parte ofendida y un tanto divertida , te creí un ser digno de la aureola de ángel.
-Ya ves que no. Y te aconsejaría poner algunas chispas de chocolate a la mezcla, es un toque distinto.
-Pues no acepto tu consejo- conteste decidida lo odioso que estas no pienso seguir ni una palabra de lo que dices, aunque eso me hiciera crear un manjar digno de los dioses.
-¿Osas a desobedecerme Isabella?
-¿Ya ves papá? Alguien en la habitación se cree que eres tú.
-Tal vez él tenga razón linda- Charlie nos miraba con cierta precaución, tal vez sin saber si era un juego o no.
-Muy bien, solo porque tu si me agradas- y resolví por agregar un puño de chispas de chocolate a la receta -.Más te vale que luego me recompenses lo mandón que te has puesto- susurre cerca de Edward, solo para que él me oyera.
Después de un par de horas, con el delantal lleno de harina, la cocina vuelta un desastre y un Edward menos fastidioso, por fin habíamos terminado de preparar todos los platillos para la cena.
-¡Bella!- Alice salto hacia mi cuando entramos en la sala, aun faltaba poco menos de dos horas para la cena que abrir tus regalos.
Alice tenía una capacidad sobrehumana para cambiar de ánimo, cuando antes no paraba de llorar, ahora me halaba casi a la carrera hacia los regalos; se había encaramado en tremendos tacones y llenaba un vestido ajustado con lentejuelas azules, que le hacía resaltar en su belleza, el cabello le caía en ondas sobre la espalda, moviéndose en cada uno de sus gráciles pero apresurados movimientos.
-Este es de parte de Jazz y mío- me dio una gran caja de satín y espero atenta a descubrir mi reacción.
La caja resultó ser un montón de serpentinas y recortes navideños cubriendo en el fondo otra muy pequeña, tal vez un cuarto del tamaño de esta.
-Oh chicos, es hermoso, gracias- levante el brazalete de oro blanco y lo puse alrededor de mi muñeca, era simple y casi por completo liso de no ser por mi nombre grabado en él con una fina letra.
Rosalie me había dado un collage de fotografías juntas, enmarcado en un lindo portarretrato de plata, Emmet por su parte había comprado para mí una cámara profesional, supuse que tomando la idea del regalo de Edward, no sé si supo lo mucho que me gustó ese regalo.
-Bueno ya que terminamos con los regalos creo que por fin podemos dejar que Edward y Bella se cambien y todo eso- intervino Rosalie poniéndose de pie amiga, te llevare a la habitación de huéspedes para que tengas tu espacio.
-Bueno, Edward si quieres puede llevarme- propuse, ganándome la mirada indiscreta de los presentes.
-Okey- respondió Rose con una radiante sonrisa.
Me dirigí con Edward hacia las escaleras, este me guiaba con una mano posada en la curva de mi espalda.
-Oye Rose, has que papá se sienta en casa ¿sí?- Le susurre a Rosalie, esperando que este no estuviera incómodo entre nosotros.
Mi amiga asintió y me guiño un ojo, la mire dirigirse a Charlie y sentarse a su lado conversando con él, mientras yo subía a las habitaciones.
-Aquí es- Edward me indico una puerta al costado del pasillo.
-Gracias Edward, por todo- me acerque a él y deposite un casto beso en sus labios sólo por lo de hoy, desde ese día que me rescataste de la fiesta de Alice no tienes ni idea de todo lo que has hecho por mí. Yo...- hoy estaba hecha un manojo de lágrimas, ahí iba de nuevo esa extraña sensación en mi pecho.
-Shhh Bella, para, ya no sigas- enrollo mi cuerpo con sus brazos y me abrazo a él con firmeza, tal como aquel día después de conocernos, protegiendo mi pequeña existencia con la suya, abrigándome con el calor de su cuerpo.
-No quiero parar, necesito que entiendas lo importante que ha sido para mí el modo en que me has tratado.
-Lo dices como si necesitará oír que lo digas para regocijarme en ello. No pienses que me lo merezco, en realidad lo he hecho por puro egoísmo, uno que resulta que nos conviene a ambos. Solo lo he hecho por la sensación de bienestar que surca mis venas cuando estoy cerca de ti, por la dicha que me produce saber que soy yo la razón de porque te sientes bien. Tal vez solo soy un ególatra que se alimenta de tu alegría.
-Entonces no dejes de ser egoísta- pedí, separándome de su abrazo sabía que obsequiarte hoy, de verdad, y después de tu regalo me siento hasta apenada. En fin...- saque de mi bolso un último regalo, este sin cubrir, sin adornar, quería que fuera así, solo él, sin ornamentos ni cubiertas. Deje deslizar la cadena entre mis dedos y en cambio sostuve con firmeza el guardapelo mamá murió lo veía y pensaba en ella, me hacía sentir que estaba cerca, acompañándome a pesar de todo, ella me lo obsequio cuando comencé a bailar, decía que cerca de mi corazón debía guardar lo que impulsaba mis sueños. Así que metí en él una fotografía de nosotros cuatro y he ido cambiando con el tiempo su contenido. Ahora quiero que tú cuides de él Edward, de él y su contenido, si algún día siento de nuevo que nada tiene sentido, espero que entonces estés ahí con la llave de mi corazón, la fuerza que le lleva a latir.
Tome una de las manos de Edward y deposite la cadena sobre la palma de esta.
-Nos vemos en un rato- dije sin más adentrándome en la habitación. Recosté mi espalda a la puerta en cuanto la cerré y mire sin observar, la habitación. Mi mente estaba realmente en otro lado, justo donde se había quedado mi corazón.
Holaaaaaaaa! Muy activa yo ahorita jiji, creo que feliz porque Bella tecnicamente en su idioma, se declaro wiiiii...phinbella2012 te creo completamente xD, mil gracias por tu comentario.
¿Me creen si les digo que este capitulo había pensado en escribirlo y montarlo el diciembre pasado? Que terror conmigo, no por Dios. Si les soy sincera, a diferencia de mis otras historias en este caso no tengo ni idea de cuando se acercara el final, pero por lo menos ya estoy cerca de terminar el año de Bella.
El exceso de tiempo libre tiene a mi imaginación como loca, ojala y fuera para escribir capítulos como loca, pero lamentablemente no es así. No se asusten que sigo maquinando a toda marcha que sucederá con nuestra Bella y este fanfic como se los prometí tendrá su final en algún momento. Pero mientras tanto para quienes quieran, quería invitarles a pasearse por mi cuenta de Wattpad: LysMartz19 donde estoy con una historia a la cual he llamado EBONY, pero antes de dejarles la sinopsis (provisoria porque aun no me enamora) me despido de ustedes, les mando un mega-abrazo, un millón de gracias por el apoyo y bueno, nos estamos leyendo. Espero volver pronto.
"¿Por que tanta preocupación por encajar? En serio. ¿Me parece algo agotador mantener siempre una apariencia? Veo a aquellos que dicen defender lo "imperfecto" y pienso que son realmente hipócritas...vale vale, hasta yo soy una de esas personas, algunas veces no puedo evitar caer en la corriente de la marea, pero aun así; estoy casi convencida de tener mi propia esencia o al menos me mantengo en busca de ella...¿O no?" -EBONY-
