Me quede inmóvil mientras sus brazos me rodeaban, aun no sabía bien lo que debía hacer en aquel momento, pero lentamente fui poniendo en orden mis pensamientos, sentí la calidez de sus manos en mi espalda y bajar por esta hasta quedar un poco más arriba de la base de mi cola, su respiración era lenta pero profunda y su corazón latía rápido, casi tanto como el mío. Me dio algo de pena el solo pensar que él ahora podría sentirlo.
Intente tranquilizarme un poco respirando lentamente, pero solo podía sentir su aroma.
Ya lo había sentido en otras ocasiones, como aquella mañana después sueño (¿o pesadilla?) que tuve con él y también en el restaurante de Safe City. Pero siempre creí que se trataba de algo en la cocina, un desayuno o algún postre porque para mí el olía a como a canela.
Era lo más parecido a lo que podría comparar su olor, dulce y cálido pero sobre todo, tranquilizador, mientras más respiraba más rejalada me sentía.
Sentí mis parpados más pesados y lentamente los fui cerrando para sumergirme más en estas nuevas sensaciones, coloque suavemente mi mentón en su hombro… y respire profundamente una vez más.
Mis manos temblaron un poco mientras las levantaba y rodeaba su cuerpo, quedando finalmente en su espalda, por un leve momento sentí como él me abrazo un poco más y yo hice lo mismo, pegando aun más mi pecho al suyo.
Me vi a mi misma en la oscuridad del bosque y abrazando a Blackgatomon, pude sentir su calor, el latir de su corazón. Todo era tan diferente a lo que alguna vez hubiese imaginado de un digimon oscuro, no sentí su cuerpo tenso o aquella energía intimidante, mucho menos la sensación de peligro. Y al poco tiempo lenta y gentilmente empezó a acariciar mi espalda, me hacían sentir tan bien y me llenaba de paz… una paz que hacía mucho que no tenia, pero… sobre todo, me sentía muy segura en su abrazo.
La hierba bajo nuestros pies, los sonidos de pequeños insectos y del aire entre las ramas de los arboles a nuestro alrededor, sentía que todo aquello iba desapareciendo, ya ni siquiera sentía la más mínima briza en mi pelaje.
Era como si estuviera siendo rodeada por la oscuridad o algo… una energía la cual me parecía extrañamente familiar… y que poco a poco, me aislaba de todo y de todos. Pero… no sentí miedo, ya que sin importar lo que ocurriera a mí alrededor, podía sentir y escuchar el latir de su corazón junto a mí pecho y eso me tranquilizaba. Ya no me sentía sola, al menos no de la forma en que creía estarlo. Y mientras más me sumergía en aquella oscuridad sentía como si todos mis problemas desaparecían y podía verlo todo más claramente, respire nuevamente… y ese dulce aroma cada vez me gustaba un poco más.
Pero de pronto, sentí algo frio que recorría mi mejilla.
Parpadee y fui abriendo los ojos, todo parecía ser más brillante ahora con la luna iluminándolo todo. Lleve mi mano a la cara… y entonces me percate… Estaba llorando.
Me aparte un poco de Blackgatomon, separando mi pecho del suyo. Sus manos aun me sostenían acariciándome los brazos, libere mi mano izquierda para limpiarme los ojos, mientras lo hacía… recordé a Kari, a Patamon, a Veemon, y al resto de mis amigos, tanto elegidos como digimons… Todos ellos… con los que había luchado y compartido tanto momentos alegres como tristes. Y ahora… estaba a solas con un digimon que podría representar una gran amenaza para ellos y el resto del digimundo. Y estaba ocultándoselo a mis amigos.
Aun no había terminado de limpiarme las lágrimas cuando sentí su gentil mano en mi mejilla izquierda y con delicadeza me levanto la mirada.
-¿Estas bien? –pregunto Blackgatomon con voz suave, pero a la vez llena de verdadera preocupación.
No me importo que viera las lagrimas en mis ojos, solo me quede viendo sus ojos color ámbar, nuevamente vi mi rostro reflejado en ellos… ¿enserio estaría mal que confié en él? Más aun… ¿Cómo debería contarle a mis amigos sobre él?... ¿lo aceptarían? Mientras más lo pensaba era evidente la respuesta, en especial si él y sus amigos seguían con sus planes cualquiera que estos sean.
Baje la mirada y vi su mano sosteniendo la mía con delicadeza y… lentamente deslice mi mano para separarme de la suya.
-Ya… debo irme. –dije finalmente. –Creo que ya es muy tarde. –mentí o casi, no sabía exactamente cuánto tiempo había estado con él. Y eso sin contar el tiempo en que tardaría en regresar.
-Mmm… -Pensó un momento y con un tono un poco más alto que el mío dijo. –Está bien… -sonrió, pero había bajado las orejas, las mías… estaban igual.
-Vendré mañana. –Le avise casi sin pensar.
-Yo hubiera venido aun sin que lo dijeras, prácticamente… así a sido desde que llegue a este mundo. –afirmo con una voz un poco más alegre. –Gatomon…
-¿Si? –Gire a verle justo cuando estaba a punto de irme.
-¿Estaría bien que te acompañe?
-Ya… sabes el camino. –empecé a decirle, y agregue mirando hacia otro lado. –Así que… este bien, puedes… seguirme.
No tarde en escuchar que se acerco nuevamente, gire a verle.
Pero justo en ese momento, vi su rostro acercarse al mío y cerró sus ojos. Y antes de que pudiera reaccionar sentí la calidez de su lengua sobre mi mejilla derecha, justo donde antes había una lagrima.
Sentí que mi pelaje se erizaba y mi cola se puso tiesa, me tomo no más de 1 segundo aclarar mi mente y darme cuenta de que su lamida… "conto como un beso". Deje de respirar y mi corazón se acelero. Entonces hice lo único que podría hacer en una situación así.
LE DI UN BUEN GOLPE EN LA CARA!1!1
O… al menos eso intente, justo antes de que pudiera golpearlo se alejo lo suficiente, pero al menos logre darle en su hombro izquierdo.
-¡No vuelvas a hacer eso! –le grite cerrando los ojos.
Cuando los abrí el estaba a unos centímetros más lejos de mí, mire el suelo y habían claras marcas de sus garras en este.
-Valió la pena. –dijo sonriendo. -¿Te sientes mejor?
Cerré los ojos y respire profundamente un momento, luego de exhalar y abrir los ojos realmente me sentía, un poco mejor… menos tensa por lo de hace un momento, hice lo que pude para no pensar en aquello de nuevo.
Moví lentamente la cabeza asintiendo a su pregunta.
Nuevamente se acerco colocándose un poco más adelante a mi izquierda.
-Llegaras tarde… -dijo moviendo la cabeza hacia el camino que lleva al lago.
Y sin decir nada, me coloque a su lado y empezamos a caminar uno al lado del otro.
Si bien tenía algo de prisa con regresar a la casa y ver a Kari… era difícil ignorar su presencia, el bosque me pareció bastante más callado de lo usual mientras estaba a su lado y no tardamos en empezar a hacer preguntas uno acerca del otro.
Extrañamente… pocas veces coincidíamos…
Cuando yo decía dulce, el respondía salado. El prefería el clima frio y yo clima cálido. Él prefería leer algo que salir a explorar. Y eso fue solo para empezar. Pero la verdad… no me incomodo en lo más mínimo, agradecí que sea sincero con sus respuestas y no intentara agradarme. Más aun, explicaba los motivos de sus preferencias. En especial del porque prefería el crio al calor.
-Hace tiempo… -empezó a decir, mirando el camino y luego a mí. –Tuve que quedarme a vigilar a un grupo Pagumons, evitar que se salieran de la guardería o pelearan entre ellos por alguna comida o juguete que encontrasen en buen estado. Y debido al color de mi pelaje no reflejo mucha luz y… absorbo fácilmente la radiación del sol. Y… pos… ese día tuve mi primer golpe de calor. –dijo casi sonriendo y giro a verme. –Desde entonces, prefiero los climas fríos.
Me gusto su respuesta me pareció sincera y lógica, aunque también me dejo con algunas dudas.
-No sabía que había un sol en el mundo de las tinieblas. –Le decía intentando hacer plática y funciono.
-Si tenemos… aunque, es diferente al que tienen acá.
-¿Diferente? –gire a verlo. -¿A qué te refieres?
-El sol del digimundo… tiene un tono amarillo intenso, bastante brillante.
-Y… ¿no es así en tu mundo?
Negó con la cabeza.
-Nuestro sol cambia de color eventualmente. –Comenzó hablar y cada vez se le notaba más el entusiasmo. –Al inicio de cada día, tiene un ligero color azul claro… luego a medida que pasan las horas va cambiando hasta llegar a un tono amarillo, aunque a veces es rojo. Después empieza a cambiar lentamente hasta quedar con un tono azul oscuro, se le podría decir que… esa sería la "noche" en nuestro mundo. Eh igual hace frio.
-Raro tu sol. -Afirme
-Uno se acostumbra…
Y así estuvimos hablando durante toda la caminata, también descubrí que tenia océanos, montañas, e incluso algunas de estas flotaban en el aire, pero tal vez lo más interesante era el tamaño de su mundo. Según Blackgatomon el mundo de las tinieblas media solo una tercera parte del Digimundo.
-Es… algo pequeño. –le decía imaginando.
-Supongo que para digimons como nosotros, es más que suficiente y… creo que es muy conveniente en estos momentos.
-¿Por qué?
-Créeme, es mejor así. –evito la pregunta.
Preguntas como esas fueron las que… siempre evito y no le podía culpar, en su lugar haría lo mismo.
Algo que me empezaba a preguntar era como se sentía luego del golpe que le di. Recuerdo haber escuchado un crujido, tal vez incluso se lo rompi, y al principio el caminaba… no muy bien, no cojeaba pero notaba que hacia un esfuerzo al caminar. Pero ahora… no parecía sentir ningún dolor o molestia.
-¿Cómo sigue tu brazo? –pregunte deteniéndome un momento.
El igual se detuvo y me miro desconcertado, entonces levanto el brazo que le había golpeado.
-Estoy bien, eh recibido peores. –sonrió levemente y luego lo apoyo con fuerza, mostrándome que en verdad ya se encontraba mejor.
-Por un momento pensé que lo había roto.
-Creíste mal. –miro hacia otro lado. –aun así, como te dije… valió la pena.
Mire hacia mi izquierda bajando la mirada, llevándome la mano a la mejilla donde me había lamido, aun no lo podía creer, pero ahora… creo que no importaba tanto.
-Llegamos… -Me aviso luego de subirse sobre a una roca cerca de unos arbustos.
Extrañamente sentí que había pasado muy rápido el tiempo mientras hablaba con él. Y aun tenía muchas preguntas que hacerle, pero… mirando la luna me di cuenta que ya había pasado demasiado tiempo fuera y de igual forma, muchas de aquellas seguro no las respondería
-…entonces este es el adiós. –hable sin mirarle y empecé a caminar.
-Gracias…
Gire a verle y me le quede viendo desde la roca en la que se había parado.
-Te agradezco mucho que hayas hablado conmigo y claro… por pasar este tiempo. –dijo hablando con una sonrisa y sus ojos muy abiertos mirándome.
-Yo… de nada. Aunque no era lo que tenía en mente hacer. –le dije sinceramente. –igual… no… estuvo mal.
Bajo de la roca de un suave salto, apenas hizo algún ruido al caer. Hasta eso hacía de manera elegante y luego camino hacia a mí, deteniéndose a pocos centímetros.
-Creo… que te esperan.
No me sentía bien mirándole al rostro, solo me quede viendo su cuerpo, garras, guantes y… como su pelaje brillaba levemente en la luz de la luna. Lentamente asentí y gire rumbo a la casa… mantuve la cola baja, hasta eso me ponía nerviosa.
Camine con algo de prisa hasta el borde del lago y… use mi anillo para hacer que aparezca la escalera aunque tardaría un poco de tiempo. No me importo que el miraba, después de todo igual podría entrar sumergiéndose.
Mire a Blackgatomon en la orilla del bosque mientras esperaba que apareciera la escalera hacia el fondo del lago, el al darse cuenta que lo miraba, levanto su rostro, orejas y luego su pata delantera, mostrándome la palma, la cual cerraba una y otra vez lentamente. Se despedía…
Sonreí levemente y por un momento pensé en regresar pero justo entonces la escalera apareció, entonces… me despedí de la misma manera en que él lo hacía, entonces el sonrió.
-Adiós. –dije muy bajo, mientras empezaba a bajar rumbo a la casa de Gennai.
Mientras bajaba por las escaleras, temía algo… si alguien estaba despierto, seguramente me preguntarían donde había estado… y no me sentía con muchos ánimos por pasar por un interrogatorio.
Mientras bajaba pronto me di cuenta de algo…
Las luces de la casa estaban totalmente apagadas, lo que solo confirmo lo que me temía… había pasado demasiado tiempo con Blackgatomon, pero al menos nadie me vería. Ojala no haya pasado nada en mi ausencia.
Con mucho cuidado abrí la puerta corrediza del primer piso y entre a la sala, aun habían algunos platos en la mesa, por el olor supuse que algunos habían tomado café y otros chocolate, el olor me provoco el apetito, no había comido nada toda la noche…
Revise la mesa en busca de algo, solo había un Panque a medio comer, seguramente Davis había cocinado demás, últimamente a ese chico se le da muy bien la cocina. No le di mucha importancia y le di un mordisco, aunque la verdad casi no le sentí sabor tenía muchas cosas en la que pensar desde ahora, y posiblemente lo más importante sería como contarle a mis amigos sobre Blackgatomon. Aun así, me sentía un poco mejor al tener algo en el estomago.
Con mucho cuidado subí por las escaleras para llegar al cuarto de las chicas. Pensando en lo agradable que sería finalmente cerrar los ojos y dormir. Pero cuando llegue al ultimo escalón justo a mi derecha escuche un aleteo muy familiar y al voltear vi unos ojos azules muy cerca de mí.
-Patamon. –empecé a hablar con un tono de voz bajo. -¿Qué haces despierto?
-Hola gatomon… -empezó a decir un poco triste, tal vez no hable con tacto. –Pasaba a ver si habías vuelto.
Debí imaginarlo, algo muy dentro de mi sabia que él sería el primero en preocuparse y notar mi ausencia.
-Ya volví. –suspire. –Perdí la noción del tiempo –lo cual era verdad. –Créeme que no era mi intensión preocuparte.
El suspiro.
-Lo sé gatomon, pero… dime, ¿estas bien? –Pregunto acercándose más a mí.
Note que había algo en su voz, como si esperara escuchar algo en específico.
-Si, estoy bien… ¿Por qué no lo estaría? –Entonces caí en cuenta. -¿Paso algo?
Al inicio no respondió… pero luego dijo muy claramente una palabra.
-Kari.
Levante mis orejas y mis ojos se abrieron.
-¿Qué le paso? ¿Está bien?
-Está bien… -suspiro. –solo se durmió y estuvo sin despertar un buen rato.
-¿Solo se durmió? –intente sacarle más detalles.
-Si, se durmió mientras comía… -hizo una pausa. –Salí a buscarte para avisarte pero no te halle.
-Lo siento… no… fue mi intensión preocuparte.
-Lo sé, pero… TK también ha estado muy preocupado. –Se sentó frente a mí. –Cree cada vez más que lo que le ocurre a Kari tiene que ver con aquellos digimons oscuros que llegaron.
Y no era el único, yo igual llegue a pensar eso, y es una de las preguntas que tengo en lista para Blackgatomon. Solo espero que pueda responderla.
-Si, yo… igual tengo esa duda. –suspire. – ¿Tu qué crees? Crees que estén haciendo algo que pudiera estar afectando a Kari.
Lo pensó un momento.
-No lo sé, pero recuerdo que Kari siempre era algo sensible con aquellas cosas.
Asentí, no podía negarle aquello, Kari era diferente, muy diferente al resto del equipo. Incluso yo no podía entender el porqué.
-Gatomon…
Levante la mirada y le vi a sus ojos.
-¿Si?
-¿En verdad estas bien? –pregunto sin dejar de mirarme.
-Yo… si, lo estoy… es solo que han pasado muchas cosas y… necesito tiempo para aclarar las cosas en mi mente. –le mentí y me sentí un poco mal por eso.
-No será… ¿por lo del otro día? –bajo los ojos al preguntarme.
-No, te aseguro que no se trata de eso. –me acerque a él. –No pienses tanto en eso, ¿Si? –le levante la mirada colocando mi mano bajo su mentón. –Lo que ocurrió ese día… lo eh dejado atrás, ese día… dije muchas cosas sin pensar. –suspire. –Por eso, te pido… que me des tiempo.
-Pero…
-¿Confías en mi?
-Claro que si, totalmente…
-Entonces… confía y no te preocupes tanto.
-Eso… sería difícil.
-¿Qué cosa?
-No preocuparme por ti.
Suspire y entendí que era algo que no podía negárselo.
Le abrase fuerte contra mi pecho y bese su frente.
-Está bien… te lo agradezco mucho, de veras, pero… solo te pides que confíes mucho en mi.
-Siempre lo hago y hare.
-Gracias.
Mientras lo abrazaba, escuche su respiración como antes…
-Ceniza.
-¿Ceniza? –me separe sin entender a lo que se refería.
-Sentí ese olor en ti.
-Ahí… -mire extrañado a Patamon. Lo único que podría afectar mi olor seria… -Tal vez ya debas ir a dormir.
El suspiro.
-De acuerdo…
Pase junto a él y abrí la puerta de la habitación de las chicas… pero antes de cerrarla mire hacia atrás y vi a Patamon ya estaba a punto de irse.
-Patamon… -espere a que girara a verme. –Gracias por todo…
El sonrió al escucharme y se fue, aparentemente más tranquilo.
Cerré la puerta tras de mí y me apoye contra esta, exhalando fuerte… no me gustaba mentirle o guárdale secretos… pero. Sentía que era lo mejor mientras pensaba la forma correcta de decirle a él y a todos luego de aclarar las dudas que tenia.
Levante la mirada y vi al resto de las chicas durmiendo, pero solo quería ver el estado de alguien...
Camine lentamente hacia la cama de Kari, parecía estar bien… dormía muy tranquila y hasta parecía tener un buen sueño. Entonces sentí un olor a quemado.
Gire a mi izquierda y vi la mesita junto a la cama de Kari, sobre esta se encontraba su Digivice… me acerque para verlo mejor y note que alrededor de este, el digivice había dejado marcas como si se hubiera calentado al grado de carbonizar la mesita.
Otro misterio en que pensar… suspire y me preguntaba… ¿Por qué solo a ella? ¿Qué provocaba que ella se desmayara y ahora se durmiera son motivo? Y… su digivice… ¿Qué ocurre?
Ya empezaba a doler la cabeza de tantas preguntas, necesitaba descansar…
Fui a mi cesto y me recosté, esperando que luego de dormir un poco… me sienta mejor, me quede pensando cómo sería la segunda vez que fuera a verlo.
2 Horas más tarde…
No lograba dormir, aun cerrando los ojos no logro conciliar el sueño, eh intentado todas las poses… boca arriba, boca abajo, de costado, de bolita, invertida y… nada… simplemente no podía dormirme, aunque intentara siempre tenía algo en la cabeza que no me dejaba tranquila, en especial algo relacionado con Blackgatomon, tenía tantas preguntas que hacerle y no me sentía del todo capaz de esperar a mañana.
Estando boca arriba y con mi cabeza colgando del borde del cesto cerré los ojos, intentando nuevamente dormirme… lástima que acá no hay Dingo Channel ese canal siempre me da sueño.
Tick… tick… tick…
Escuchaba un tintineo… no le di importancia… simplemente me movió un poco más y tome mi sabana y me cubrí la cara.
Tick… tick…
El sonido seguía… así que levante la mirada hacia donde provenía el ruido.
El sonido provenía de la puerta corrediza que daba al Balcón, y… vi una figura ahí muy familiar… y cuando la reconocí mis ojos se abrieron como platos y gire bruscamente cayendo fuera de mi cesto con las sabanas sobre mí.
Me las quite lo más rápido que pude y fui al balcón, haciendo un esfuerzo por no hacer ruido al abrirlo.
-¿Porque qué demonios haces aquí?
-Necesitaba verte… -respondió con tono alegre.
-Eso no importa, si te descubren no podre hacer nada y me meterás en problemas. –exclame.
El bajo las orejas y luego hablo con voz más baja.
-No era mi intensión… -suspiro. –Disculpa por despertaste.
-Descuida. –mire a otro lado. –No estaba dormida.
-¿Y eso porque?
-Simplemente… no podía dormir…
-Ya somos dos. –hablo con voz muy baja, casi susurrando.
-¿Qué dijiste?
-Nada… -Rio un poco y bajo la mirada.
Mire mejor su cuerpo, note que goteaba un poco y estaba algo erizado su pelaje.
-Volviste a sumergirte…
El asintió.
Suspire y mire a otro lado.
-¿Qué es lo que quieres?
-Solo… quería hablar un poco más contigo y… bueno, no podía dormir.
Presione los labios y mire sus pies y luego su cola esta goteaba apenas, incluso el anillo que colgaba de su cola estaba mojado.
-Está bien, yo… igual no tenía mucho sueño, y… si tenía ganas de hablar contigo.
-Soy todo oído.
Eso me gustaba… y solo tenía deseos de preguntarle algo.
-Necesito que seas sincero en lo que te voy a preguntar –me acerque a él. –por favor.
Movió la cabeza y presiono los labios, entonces me miro a los ojos.
-…solo una ¿de acuerdo?
-Si, solo me interesa que me respondas esta.
-y… ¿Cuál es?
Empecé a contarle sobre Kari, de lo importante que es para mí, pero sobre todo… de su condición actual.
-Tu y tus amigos… ¿Tienen algo que ver con lo que le sucede a Kari?
Hubo un momento en que no dijo nada.
-Es… raro lo que dices, pero… no, no creo que estemos haciendo algo que provoque ese tipo de reacción, de hecho… -me miro. -…actualmente solo estamos… en reposo o algo así.
-¿Reposo? –Ya había escuchado eso antes… -¿ya… tienen algo listo?
El suspiro.
-Si… lo primero ya lo terminamos.
-… ¿me dirás?
-… ¿tu no lo harías?
-Tengo muchas dudas… -admití. –Espero que entiendas que me preocupa lo que ocurra a mis amigos y al digimundo.
-Yo también estoy haciendo lo mismo por mi mundo.
-…lo sé, ahora creo poder entenderlo, pero… ¿Qué ocurrirá con mis amigos?
El espero… y no dijo nada.
-Y conmigo…
Bajo la mirada y suspiro.
-De acuerdo…
-¿Qué pasara?
-Aún es pronto para saberlo… pero te lo diré en su debido momento, pero… te puedo asegurar una cosa.
-¿Qué cosa?
-Lo que haremos no destruirá al digimundo, tampoco lo haremos por venganza o intentaremos conquistar al digimundo, de hecho… si todo sale bien, tal vez ni siquiera vayamos a pelear.
-Entonces…
-Dependerá de ustedes.
-No entiendo.
-Ya eh dicho más de lo que puedo contarte… -miro a otro lado y se sentó en la orilla del balcón.
Me senté a su lado, mire la vegetación de abajo y moví los pies un poco.
-Entonces… ¿Todo estará bien?
-Eso espero… -suspiro y movió sus pies al igual que yo. –Esa Kari… ¿Cómo es?
-Ella… -mire a otro lado. –Es una gran amiga, gracias a ella logre encontrar el lugar al que pertenecia. Me enseño muchas cosas y ambas pasamos por buenos y malos momentos. –gire a verle. –yo… quisiera contarle sobre ti.
-¿Le dirás?
-Me gustaría… es mi amiga.
-Me es un… poco complicado confiar en humanos. –suspiro. -¿crees que me acepte?
-Yo… creo que sí. –quise hacer un poco más de platica. –dime… ¿fue tan realmente malo lo que hicieron los antiguos elegidos?
-Quieres… ¿Que te cuente lo demás?
Dude un momento, pero… lentamente asentí.
Y así fue… como lentamente empecé a escuchar el resto de la historia de los digimons oscuros, mientras más la escuchaba menos podría imaginar que los elegidos hayan hecho todas esas cosas. Blackgatomon se tomaba su tiempo para explicarme cada detalle, a veces hacia pausas y esperaba que le hiciera preguntas. Nunca las hice y continuo contándome… incluso sobre el éxodo de todos los digimons oscuros.
Mientras lo escuchaba sentía que empezaba a tener sueño… finalmente. Al principio recosté mi cabeza contra las barras del balcón, pero luego… sin mirar me recosté a la izquierda de Blackgatomon, se sentía un poco frio y húmedo, pero no me importo, me… resulto agradable. El hizo una pausa cuando lo hice.
-Continua… -le pedí.
Y siguió contándome de su mundo, las cosas que tuvieron que hacer para sobrevivir, ahora… creía entender un poco más sobre ellos. Pero aun faltaba mucho por escuchar… y desearía tener las fuerzas para hacerle más preguntas, pero el sueño ya me estaba ganando. Fue así… que de un momento a otro, sentí un cálido beso en mi frente. Me sentía tan cansada que no pude reaccionar, así que… solo me acomode mejor a su lado. No sin antes jurarme a mi misma que seria a Kari la primera en saber sobre él.
