Los personajes son de Naoko Takeuchi la historia es mia…

Miles de agradecimiento a las chicas que dejan reviews, son mi motivo a seguir.

Déjenme saber lo que opinan.

Disfrútenla…


Cuando me aproxime la vi mejor. Era una chica joven de unos 22 o 24 años, delgada, de tés pálida, ojos verdes y cabello castaño, era hermosa debo admitirlo, usaba ropa informal que le quedaba bien en su aspecto.

-Buenos días -dije

-Buenos días -dijo Maxi

-Buenos días-dijo aquella joven mirándome con una enorme sonrisa.

-Un gusto en conocerte, soy Esmeralda Moon. Me dijo estrechándome la mano efusivamente, yo la correspondí.

-Igualmente soy Serena Tsukino.

-¿Quieres café?-me ofreció

-Sí, gracias-me senté al lado de Maxi.

Mientras Esmeralda me servía café, vi entrar a Darien con cara adormilada, el siempre se levantaba así hasta que tomaba su "dotación de café" como decía y luego se le iba. Al parecer eso no había cambiado.

-Buenos días-dijo

-Buenos días-respondimos los 3 al unísono.

Me sorprendió que ni bien Darien se sentó Esmeralda ya le estaba entregando una taza con café sin leche. Pero era obvio de seguro ya conocía sus gustos.

Esmeralda coloco algunas tortadas en la mesa, fueron rápidamente devorados por nosotros. Ella estaba haciendo más cuando Darien se levanto con intenciones de tomar más de la tostadora, pero fueron frustradas por la mano de Esmeralda la cual había propinado una palmada sobre su mano a modo de advertencia.

-Todavía no están-dijo-sé un poco más paciente.

-Esme-dijo a modo de suplica

"Esme", desde cuando llamas a una empleada "esme", me empecé a sentir molesta. Ese cariño me hacía sentir incomoda.

-Esme nada, espera un poco te dije-le advirtió.

Luego que desayunamos, me quería ir pero cada vez que amagaba con irme Darien y Maxi insistían en que me quedara, se estaban aprovechando que no tenía que trabajar.

A Esmeralda la vi limpiar, mientras charlábamos, y Maxi jugaba con la pelota en el patio.

-Y… ¿qué tal tu trabajo?-me pregunto Darien.

-Bien, es un poco agotador, ¿pero qué trabajo no lo es? … ¿Y el tuyo?-le pregunte intrigada.

-Bien, ahora soy Vicepresidente de la editorial Cristal de Plata-me comento y yo me asombre.

-Guau! ¿Enserio? Felicitaciones!-le dije sinceramente- Pero ¿qué paso con la hacienda?

-Estoy menos pendiente de ese asunto…ahora lo administra mi nuevo socio Kelvin, pero debes en cuando tengo algún que otro asunto que atender-entonces comprendí que lo hizo para dejar todo atrás, y que ningún recuerdo lo atormentara.

-¿Y Melissa? -pregunte cambiando de tema- ¿Como sigue?

-Esta aun en coma, en un hospital en Santa Fé, contrate a un personal para que la atendiera.

-¿Cuando creen que despertara?

-Aun no lo saben, dicen que el golpe que recibió en la cabeza fue fuerte y no saben con exactitud cuando despertara- Melisa había tenido un accidente automovilístico, al parecer los frenos fallaron y se había estrellado contra un árbol y sufrió como dijo Darien un fuerte golpe en la cabeza.

-Pobre-dije sinceramente.

-¿No le guardas rencor?-me pregunto, yo suspire antes de responder.

-No… -dije decidida-creo que Dios ya la castigo por lo que hizo, yo no podría albergar rencor hacia ella.

-Eres una buena persona. Espero que algún día me persones-otra vez con lo mismo pensé.

-No empieces,-le advertí- ya te dije que te perdono, además ninguno de los 2 tuvo la culpa.

Nos perdimos en nuestras miradas hasta que el sonido de mi celular nos saco de aquel mundo. Me disculpe y atendí.

-Hola-dije.

-Hola Serena, -era mi superior Santiago-sé que es tu descanso pero necesito que vengas a ver unos papeles a la oficina.

-¿Tiene que ser ahora?-dije pregunte resignada aunque sabia la respuesta.

-Sí, tienen que estar para mañana primera hora…lamento siempre molestarte cuando descansas, pero realmente te necesito. Hagamos una cosa, ven y ve lo de los papeles y mañana tienes todo el día libre para ti. ¿Qué dices?

-Está bien -bufe-en seguida salgo para allá. En 15 minutos estoy ahí-le dije antes de cortar.

-Lo siento tengo que irme mi superior me necesita-le informe a Darien.

-¿Es urgente?-me pregunto como si no hubiera escuchado.

-Si-dije resignada.

Me despedí de todos, tome mis cosas y maneje a mi trabajo.

No volví a ver a Darien, el día que tuve descanso el tuvo que ir a trabajar y cuando él lo tenía yo no.

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Estaba dirigiéndome a una fiesta para promocionar el grupo Three light. Estaba usando un vestido escotado azul, que se cernía a mi cintura, bastante provocador, con un enorme escote al frente. Mi cabello estaba recogido por un pasador. Y llevaba unos pendientes medianos de plata, y zapatos con unos tacos de 5 cm. No quería tentar a mi suerte, con lo desequilibrada que soy.

Por lo que escuche Darien también vendría. Lo busque por todos lados pero no lo encontraba. Cuando de repente lo vi, el estaba hermoso con un terno azul marino, camisa blanca y corbata azul. Se me caía la baba, pero intente disimular. Lo vi acercarse a mí, cuando sentí que alguien me abrazaba.

Era Maxi quien se encontraba encantador con un traje igual al de su hermano. Evidentemente había heredado la hermosura de su hermano. Le sonreí y busque a Darien con la mirada, aun mi sonrisa era expendida, hasta que lo vi del brazo de una mujer, se veía bastante refinada, tenía un vestido largo verde, con escote no muy pronunciado, y zapatos también verdes a juego con el vestido.

Se vía realmente hermosa, un momento esa persona era ¿Esmeralda? Los salude con una sonrisa fingida.

-Hola Serena-me saludaron ambos.

-Hola-dije fría.

-Veo que vienes muy bien acompañado Darien -dijo Seiya quien se había aproximado hacia donde estábamos.

Nos sentamos todos juntos en una mesa especialmente reservada.

Vi a Darien acercarle la silla como todo un caballero a Esmeralda, sentía mi sangre hervir. En ese momento estaba con Hotaru en mis brazos quien ni bien me vio, me estiro las manitas para que la cargara y desde entonces estaba con ella.

Me levante al ver que el agua que tenia a mi lado comenzaba a remolinarse. Me estaba sacando de las casillas la actitud amorosa que se tenían el uno al otro. Pensé que Darien quería provocarme, pero en ningún momento me miro con mirada seductora afirmándolo.

-¿A dónde vas? -me dijo Seiya.

-Voy a cambiarla-mentí.

- No te molestes, deja que lo hago yo -dijo Kaori

-No es ninguna molestia, voy y ya vuelvo-le dije tomando el bolso con las cosas de Hotaru.

Al llegar al baño coloque una manta sobre el cambia bebe que había allí. Como era de esperarse Hotaru no estaba sucia.

-Augh! Que fastidio! viste como estaban tan juntos-le hablaba a Hotaru

Ella respondió con un Ga!

-Me pone a mil verlos así…tan acaramelados.

Hotaru hizo un puchero

-Bueno si ya sé que no hicieron nada malo, tal vez estoy un poquito celosa, pero no se lo digas a nadie. Creo que yo misma no estoy cumpliendo con el acuerdo que hice con Darien, eso de darnos un tiempo-bufe-

-¿Qué crees que debo hacer?- le pregunte, "genial" estaba hablando de cosas de adulto con una bebe de 2 años.

-Debes apresurarte antes de que te lo quiten- dijo Kaoki acercándose a donde estábamos.

-Mami-dijo alegre Hotaru y fue tomada en brazos por su madre.

-Me asustarte-le dije con una mano en mi corazón.

-¿Que vas a hacer?-me dijo ansiosa Kaori.

-Yo…no se-le respondí sinceramente.

-¿Como que no sabes? Si te demoras mucho puede que te lo quiten, y después no digas que no te lo advertí-me dijo antes de recoger todo y retirarse.

¿Qué haría? Por una parte Kaoki tenía razón, pero por el otro iba quedar como una niña caprichosa que no sabe lo que quiere.

Finalmente salí, aun sin saber que hacer.

Al llegar a la mesa note que Darien ni Esmeralada estaban en la mesa. Los busque con la mirada y los vi en la pista de baile. Mire a Kaoki y con la mirada me dijo Te lo dije.

¿En verdad ya lo había perdido?

Me senté y me quede mirando como conversaban en la mesa sin prestar real atención. A los 5 minutos volvieron Darien y Esmeralda a sentarse en la mesa. Ya que comenzaría a repartir la cena.

Por el rabillo del ojo vi que en varias oportunidades me dirigía la mirada, pero yo no podía mirarlo, tenía el presentimiento que lo había perdido. Y no lo soportaba. Quería irme de la fiesta corriendo, pero no iba aquedar mal con Seiya así que decidí, ser masoquista y quedarme un rato más.

Cuando estaba en el mejor momento de la fiesta me disculpé para ir al baño, pero entre tanta gente que había me termine perdiendo, no había notado que una persona me estaba siguiendo. Abrí una puerta y vi que era una especie de estudio. Entre ya que necesitaba un lugar para pensar. Tal vez no estaría todo perdido. Me senté en el sillón a pensar…no se cuanto tiempo estuve ahí.

-Esas lágrimas no van bien con ese hermoso rostro-dijo una voz masculina, no había notado que estaba llorando y que tampoco alguien había entrado. Vi que era un hombre de buen porte, alto y de espalda ancha, rubio y de ojos celeste. El se acercó hasta mí y me ofreció un pañuelo. Yo lo acepté.

-Gracias -dije con la voz un poco rota.

-¿Mal de amores?-me pregunto, ¿era adivino?, pensé.

-Si-dije susurrando.

-¿Paso algo malo?-me pregunto, yo asentí, ¿por qué demonios hablaba con un desconocido? Tal vez necesitaba desaojarme. Sin muchos detalles como los nombres, le conté mi historia. El escuchó pacientemente.

-No tienes porque sufrir, si él no te ama, deberías buscar otro hombre que te corresponda-me dijo sorprendiéndome.

-Pero todavía no lo sé con exactitud-le dije manteniendo aunque sea una mínima esperanza.

-Pero ¿no me dijiste que trajo a esa chica a la fiesta? ¿Si te ama porque no se ofreció para venir contigo?

Me dejo en shock tal vez tenía razón, sin pensarlo me aferre a sus brazos y comencé al llorar nuevamente.

El me correspondió y cuando me calme me hablo…

-Yo no te haría sufrir así- me dijo, ¿acaso había escuchado bien?

-¿Qué?-dije y lo mire confundida, el me miró a los ojos intensamente. Se fue acercando lentamente, hasta que sentí su halito sobre mis labios. De inmediato sentí olor a whisky. Me aparte, pero él me susurro…

-Serena, desde la primera vez que te vi quede prendado de ti… te observe por meses, pero no podía acercarme a ti. No juntaba valor para hablarte. Dio la casualidad que hoy nos encontramos aquí. Te repito que esto no fue planeado por mí. Pensaba acercarme a ti despacio…

Yo me tense, ¿era acaso un acosador?

-Pero hoy al verte tan hermosa no me resistí mas…no me resisto, te quiero para mí -me dijo y me abrazo. Yo forceje para que me soltara, podía utilizar mis poderes pero no quería lastimarlo. Era un pobre hombre enamorado, después de todo. Pero al instante sentí como un pinchazo en mi cuello, con toda la fuerza que tenía lo aparte.

Me pare, pero comencé a sentir mis piernas temblar, la habitación dio unas vueltas, así que decidí sentarme, eso mejoro un poco por lo menos ya no estaba mareada.

-¿Que me hiciste? le dije.

-Sabia que intentarías apartarme de mi, así que te inyecte un sedante, es liviano no te preocupes.

-¿Un sedante?-pregunte por si había escuchado mal.

-Soy médico-me confesó.

- ¿Acaso vas por ahí con sedantes en la mano?-le pregunte incrédula.

-No en la mano, pero si llevo mi maletín a todas partes-me respondió en tono frio.

-¿Por qué haces esto? -le dije mientras comenzaba a sentir que las fuerzas me abandonaban.

-Porque te amo Serena Tsukino- me dijo mientras se sentaba a mi lado, yo me quise parar pero mis piernas ya no respondían.

-No… no me hagas esto-suplique

-Lo siento, pero no puedo resistirme- me dijo mientras me tomo de las mejillas y posaba sus labios en los míos. Yo intentaba forcejear pero era como si mis fuerzas se hubieran ido. Abandono mis labios y me tumbo en el sofá. Gritaba pero nadie aparecía. Intente usar mis poderes pero para mi desgracia tampoco funcionaba.

Me empezó a besar el lóbulo de mi oreja, lo mordía y jugaba con él. Yo no omitía ningún sonido, solo movía mis labios pero nada salía de ellos.

Luego fue dejando besos húmedos por mi cuello hasta que llego a mi escote. Me giro y me lo desabrochó, librándome de él. Dejando mis pechos al descubierto. Forcejeé con él y entonces se desato el nudo de la corbata y ato mis manos. Continuando así con su objetivo.

-Eres tan hermosa- dijo antes de llevarse a la boca uno de mis pezones, lo chupaba y lo movía con la lengua haciendo que mi cuerpo reaccionara, pero mi mente no, yo aun luchaba por zafarme.

Mientras se entretenía con uno, al otro pezón lo masajeaba fuertemente a mi parecer.

Comencé a llamar a Darien con mi mente rogando que llegara, que notara mi ausencia.

Después abandono mi pecho y me beso nuevamente. Delineaba con su lengua mis labios, después tomo mi labio inferior lo chupo hasta dejarlo hinchado, me mordió y al hacer esto sin querer deje paso libre a su lengua para ingresara en mi. Jugaba con mi lengua y yo no lo seguía luchando cada vez con menos fuerza.

Levanto mi vestido y de un tirón rompió mi braga. Lo sentí detenerse un momento.

Yo junte fuerzas y grite

-Auxilio!-pero se escuchaba la música de fondo, lo mas probable es que no me escucharan.

Ayúdame Darien, por favor! repetí había perdido la cuenta de cuantas veces lo llamaba mentalmente, rogando para que me salvara.

A lo lejos escuche mi nombre…me pareció que era Darien. Decidí rendirme y viajar a aquel lugar donde nadie me aria daño.

Era un lugar oscuro, no podía ver nada. Camine de un lado para otro sin ver absolutamente nada, así que decidí sentarme y quedarme así sin hacer nada.

DARIEN POW

Hace unos cuantos minutos que me sentía intranquilo, había traído a Esmeralda a la fiesta, porque ella me había dicho que en esta fiesta asistiría el chico que le gustaba. Ni bien llegamos bailamos en la pista para visualizar aquel chico pero no tuvimos éxito.

Me removí en el asiento por milésima vez.

-¿Adonde fue Serena?-pregunte a Seiya.

-Al baño, pero eso fue hace rato-me confesó-me estoy comenzando a preocupar, con la suerte que tiene seguro se cayó en el inodoro-me dijo haciendo burla.

-Voy a búscala- dijo Kaoki.

Luego de unos minutos regreso Kaori.

-Algo anda mal, no esta en el baño-dijo y yo me puse más nervioso.

Seiya había salido junto a Kaoki pero dijo que iba a ver si ella no se había ido. Al rato también llego…

-Su coche esta aquí-dijo Seiya-tiene que estar por algún lado…

Intente llamarla pero no contestaba

Darien, por favor ayúdame! Escuche, mire a todos lado a ver si ella estaba allí, pero nada, Darien!, volví a escuchar. Sin decir más la comencé a buscar por todas partes abriendo puerta por puerta. Hasta que me detuve en una que tenia luz, y se escuchaban ruidos salir de ella. La abrí y me lleve una gran sorpresa.

Estaba Serena con su pecho al descubierto, con lágrimas en los ojos, atadas de manos, mientras un tipo se desabrochaba el pantalón. Sin dudarlo me le tire sobre el tipo y comencé a pegarle, hasta que quedo inconsciente.

Cuando mire a Serena la vi con la mirada perdida, sus ojos estaban rosados, y estaba pálida. Intente tocarla pero se sobresalto, y se movía forcejeando sin fuerzas. Me quite mi saco y la cubrí con él, le desate las manos, ella aun continuaba forcejeando débilmente.

-Suéltame por favor –susurraba apenas-no, no-repetía una y otra vez.

-Tranquila, ya paso, soy yo Darien-le dije para calmarla pero no funcionaba.

Tome mi celular y llame a la policía. En menos de 15 minutos, estaban 2 policías en el lugar. También había entrado Seiya, tal vez queriendo averiguar que sucedía. Al enterarse este le propino un golpe en las costillas al desgraciado inconsciente. No deje que entrara nadie más. Los policías se llevaron al mal nacido a la comisaría donde enfrentaría los cargos de intento de violación. Un medico llego he intento revisarla, pero ella no se calmaba. Le inyectaron un calmante a la fuerza y se quedo dormida en cuestión de segundos.

Todos salimos de la habitación. Vi entrar a 2 forenses con cámaras. Sabía que en esos casos debían de tomar las mayores pruebas posibles contra la escoria de hombre. También se llevaron para analizar la jeringa que estaba en el suelo.

Cuando todo termino, me dijeron que podía llevármela a casa. Le pedí a Seiya que se encargara de Maxi. Llame a Esmeralda y le dije si podía ayudarme a cuidar a Serena, ella de inmediato aceptó.

Yo iba manejando mientras Serena estaba inconsciente en la parte de atrás con la cabeza apoyada en el regazo de Esme.

Cuando llegamos a casa. La tome en brazos, era tan liviana como recordaba. Nos dirigimos a mi cuarto. Esme apareció con ropa para cambiarla. Me salí del cuarto para dejarla hacerlo, no sin antes tomar ropa para cambiarme. Y así lo hice. Estaba en la cocina sentado en una silla con las manos entre mis cabellos, cuando Esme apareció.

-Ya la cambie, ahora va a estar más cómoda-me indico.

-Gracias- le dije.

-Darien…acaso ese tipo llego a…-la corte.

-No, por suerte llegue a tiempo. Ve a dormir-le dije ya que era muy tarde.

-Cualquier cosa me avisas-me dijo antes de retirarse a dormir.

-Claro-le respondí de inmediato.

Lentamente me dirigí al cuarto, la vi demacrada, en su rostro ya no destellaba felicidad como lo hacía siempre. Le acaricie la mejilla antes de retirarme dormiría en el cuarto de Maxi. No quería que se sobresaltara si me encontraba dormido ahí.

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El amanecer llego, me levante, y me dirigí al cuarto, ella seguía durmiendo, era mejor así. Desayune lo que Esme me preparo y luego me dispuse a llevarle el desayuno a Sere. Cuando abrí la puerta vi que estaba despierta, mirando por la ventana. Deje la bandeja en la mesa y me senté junto a ella, pero no se inmuto.

-Serena -la llame pero no volteo.

La toque pero nada pasó, por lo menos no me apartaba.

-Sere-la llame cariñosamente sin resultado, la tome por la barbilla y la obligue a mirarme.

Tenía su rostro pálido, tenia ojeras debajo de sus ojos, y su boca estaba seca. Note varios chupones que en el cuello, y moretones alrededor de las muñecas. Maldije internamente y desee haber matado al tipo que los causo.

Vi que su mirada estaba perdida.

-¿Estás bien?-le pregunte preocupado.

Ella me miraba pero no respondía.

-Demonios Serena respóndeme-dije elevando el tono de mi voz, sabía que no era lo mejor pero su silencio me desesperaba.

Y nada…

Me empecé a preocupar, era como si no estuviera allí, como si Serena se hubiera ido y hubiera dejado solo su cuerpo. Parecía que ya no tenía alma.

Llame a un médico la examino y me explico que debíamos de ver a un psicólogo, que era mejor para estos casos. De inmediato llame a uno y en menos de 5 minutos tenía uno junto a ella hablándole. Por primera vez agradecí tener tanto dinero.

Luego de terminado el examen, el psicólogo me explico que debido al trauma algunos pacientes se aíslan del mundo. Algunas personas nacían con eso, otras debido a situaciones traumáticas como el de Sere, decidían irse y viajar a su propio mundo. Los tratamientos eran a largo plazo, ya que teníamos que tratar de traerla de nuevo a la realidad.

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Desde ese entonces paso una semana en la cual, mi adorada princesa parecía un cuerpo vacio, siempre le hablaba para que vuelva pero parecía que no me escuchaba.

En la mañana había ido a una joyería y había comprado un anillo, estaba decidido a dárselo, aunque tal vez ella no dijera nada como siempre. La había dejado a cuidado de Esme. Por lo menos tenía una vida medianamente normal, ya que por lo menos comía.

Cuando volví a casa, me quede sola con Sere, ya que Maxi había ido a visitar a Seiya, tal vez parecía un tonto pero le gustaban los niños, al menos así evitaba que mi hermano la viera de ese modo tan ausente.

Y Esme se había ido ya que hoy era su día de descanso y no se lo iba a quitar por completo.

Entre en la cocina y no estaba, la encontré en mi habitación, donde dormía y algunas veces dormía con ella, no parecía molestarle.

Vi que tenía un retrato donde estábamos Maxi, Sere y yo abrazados. La rosaba con sus dedos el vidrio del retrato, como añorándolo.

-Hola-dije suavemente. Ella no me contesto solo me miro y volvió su vista al retrato. En el estábamos en un parque.

-Ese fue un día en que coincidimos en el día de descanso de ambos y fuimos al parque-Ella sonrió ¿Acaso me escuchaba?

-¿Te acuerdas de ese día? Nos ensuciamos toda la ropa porque Maxi quería jugar al futbol-le dije mientras me acercaba a su lado.

-Extraño mucho esos días-le dije mientras se formaba un nudo en mi garganta-te extraño a ti-le dije mientras baje la mirada. Sentí que me miraba.

Tome la cajita con el anillo y lo coloque en una cadenita, se la coloque en el cuello, ella quedo admirándola y volvió a sonreír. Sin pensarlo la abrace, lágrimas comenzaban a asomarse por mis ojos.

-Te extraño Sere, no sé que hacer si no estás aquí a mi lado, te amo…no quiero que te sientas sola, yo voy a estar para vos siempre. Llévame donde estas-le dije apretándola más a mí, sentí como de a poco también me abrazaba. No sé cuanto tiempo estuvimos así, silencio abrazados.

Cerré los ojos y me deje llevar.

SERENA POW

Estaba en mi mundo, aquí nadie me lastimaba, no escuchaba nada. Era muy pacifico la vida de aquí, si se podía decir así. No sé cuanto tiempo había pasado desde que había llegado, pero al menos no sentía tristeza, soledad, no se sentía nada en realidad. Solo era reinado por la paz, absoluta paz.

Escuche una conversación, al principio se escuchaba lejano… luego puede percibirla mejor…era Darien, le hablaba a alguien, ya que no podía hacer otra cosa escuche la conversación.

-Te extraño Sere, -efectivamente ¿estaba hablando conmigo? ¿Cómo?-no sé que hacer si no estás aquí a mi lado, te amo…-dijo y yo no pude evitar que una sonrisa se formara en mis labios-no quiero que te sientas sola, yo voy a estar para vos siempre. Llévame donde estas-dijo en ese momento sentí mojado mi hombro, cuando pestañee estaba ¿en… la habitación de Darien? Estaba confundida. Lo estaba abrazando mientras lloraba, no pude evitarlo y comencé a llorar también.

-Vuelve por favor-suplico con la voz entrecortada, yo quise hablar pero tenía la boca seca.

-Te amo-dijo

-Yo también te amo-dije débilmente.

Se aparto de mí y me miro sorprendido…

-¿Sere?- me miro entre sorprendido y feliz.

-Si-le respondí aun con una leve molestia en la garganta.

-Volviste!-me dijo antes de suavemente posar sus labios en los míos.

Lentamente nos perdimos el uno en el otro. Disfruto su hermoso sabor en los míos, nuestros cuerpos parecía hecho el uno para el otro. No separamos por falta de aire y con nuestras respiraciones agitadas.

-Te extrañe mucho-me volvió a repetir-donde estabas?

-No lo sé, todo estaba oscuro, y no escuchaba nada, hasta hace unos momentos-me sincere.

-¿Me escuchaste?- Me pregunto, yo asentí. Se sentó a mi lado y yo lo abrace por la cintura y apoye mi cabeza en su pecho. De repente sentí algo en mi cuello, lo tome y vi que era una cadenita con un anillo.

-¿Qué es esto?- pregunte dudosa.

-Ah sí, casi se me olvida- me dijo antes pararse, la desabrocho de mi cuello, tomo el anillo y luego se arrodillo ante mí, yo presentía lo que iba a pasar y miles de sensaciones recorrían mi estomago- se que te dije que te esperaría, que avanzaríamos de apoco, pero no puedo… Serena Tsikino…¿me arias el honor de ser mi esposa?-me dijo y yo seguía con mi estomago revolucionado.

-Siiii-dije al instante.

El tomo el anillo y lo coloco en mi dedo anular de mi mano izquierda.

Me pare y lo bese en respuesta, nuestras lenguas iban en compas, nuestros cuerpos comenzaban a acalorarse. Lentamente me tumbo en la cama quedando sobre mí. Yo rodee su cuello con mis brazos. Abandono mis labios hinchados, para besar mi cuello, era una sensación placentera, siguió su camino hasta que llego a mi lóbulo y le beso, enviando pequeñas descargas eléctricas por mi cuerpo mientras sus manos exploraban mi cuerpo. Yo enterré mis manos en su espalda frotándola. Me quito la remera que tenia lentamente hasta dejarme en corpiño. Yo no me quede atrás y le fui desabrochando los botones de su camisa. Me sorprendí que no tuviera dificultades con los botones, ya que siempre fui un poco torpe. Poso sus manos por detrás de mi espalda, me arquee para que terminara el trabajo más fácil. Luego vi volar mi corpiño y luego lo siguió su camisa.

Volvió a besar mi cuello e iba trazando un camino imaginario de besos húmedos hasta que sentí su aliento cerca de mi pecho.

En un segundo se encontraba con uno de mis pezones en su boca y el otro lo atendía con sus manos. Comencé a gemir, cuando comenzó a succionarlos. Era una sensación exquisita que me hacia volar. Luego cambio de pezón he izo lo mismo con el otro alternando los labores. Yo comencé a clavarle las uñas en su espalda sin poder evitarlo, lo escuché gruñir entre mis pechos. Sentí mi estomago agolparse con algo duro, sin pensar me comencé a frotar con él. Produciendo mas gemidos de parte mía y de Darien. Me quito mis zapatillas y el pantalón sport, y finalmente me saco lentamente mis braguitas, note que ya estaba muy húmeda. Comenzó a estimularme frotando sus dedos por mis pliegues, luego introdujo un dedo en mi interior, lo sacaba y lo volvía a meter. Gemí más. Mientras con su otra mano frotaba en círculo mi clítoris. Me estaba llevando al éxtasis total, yo solo decía una y otra vez su nombre. Introdujo otro dedo en mi interior metiéndolo y sacándolo de mí, yo agarre el respaldar de la cama y lo aferre fuertemente. Adiciono un tercer dedo en mí y sentía que en cualquier momento estallaría y así fue, tuve mi primer orgasmo de la noche gritando su nombre.

Me desplome en la cama sin fuerzas, sentí como bajaba su cabeza hasta colocarla entre mis piernas y comenzó a beber mis jugos, sentí mis mejillas teñirse de color carmín, pero de inmediato sentí una hermosa sensación, tomo mi clítoris en su boca y comenzó a darle el mismo tratamiento que a mis pezones succionándolo y lameteándolo con su lengua luego lo mordió levemente y sentí que en cualquier momento estallaría de nuevo. Como pude me senté y lo atraje hacia mí me beso y sentí mi sabor en sus labio, debo decir que sabia exquisita. Baje mis manos hasta sus pantalones y lo ayude a sacárselo, luego lo acompañaron sus bóxers quedando totalmente desnudo ante mí. Me ruboricé un poco y el sonrió.

Quise vengarme así que lo obligue a tumbarse en la cama. Media dudosa tome su pene en mis manos y comencé a subirlo y bajarlo, el no protesto, comenzó a disfrutarlo, lo vi aferrarse a las sabanas y cerrar los ojos entregándose al placer total. Lo lubrique con el líquido pre seminal. Ya estaba bastante duro, no lo recordaba tan grande, la última vez que lo vi.

Vi como Darien se arqueaba, entonces me lo lleve a la boca, lo succione y entonces Darien comenzó a decir mi nombre me sentí alagada de provocarlo. Luego lo saque de mi boca y lo delinee con mi lengua hasta llegar a su parte más sensible. Lo escuche gruñir. Me detuvo con sus brazos. ¿Acaso estaba haciendo algo mal?

De inmediato se levanto y me tumbo en la cama y me beso nuevamente. Me separo mis piernas y me rosaba con su prominente erección.

-Por favor-rogué me estaba torturando demasiado.

Lentamente se introdujo en mí haciendo que una sensación placentera saliera de mi vientre. Me envestía lento al principio pero luego iba aumentando el ritmo. En la habitación solo se escuchaba nuestros gemidos y el rechinar de la cama. Levanto mi pierna hasta su hombro aumentando la sensación.

-Estas tan estrecha como la última vez- dijo entrecortadamente.

Las envestidas aumentaban y estaba llegando al cielo mismo. Grite su nombre y me desplome, con un par de estocadas mas sentí tensarse al instante grito mi nombre antes de sentir como me llenaba por completo, luego callo rendido en mi pecho con su respiración irregular igual que la mía.

Nos acomodamos y me acosté sobre su pecho desnudo y el nos cubrió con la sabana.

-Te amo- dije

-Te amo- me respondió antes de darme un tierno beso en mis labios.

Comencé a sentirme cansada y los dos nos entregamos a los brazos de Morfeo.


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Besos

***MINAKO1413***