.

20

Relación de equivalencia

.


.

"Solo la conoces desde hace unos meses," preguntó Roy Focker sorprendido. "¿Cómo se te ocurrió?"

"No me hables así," respondió Ivan Karpov, medio ofendido, medio divertido. "Pareces mí madre."

"Me extraña que se te ocurra."

"Roy, déjalo," dijo Gene Doherty quien venía con ellos. "Está enamorado."

Los tres hombres iban vestidos con sus trajes de vuelo por el pasillo del Prometheus. Debido a la adaptación del portaaviones para el uso en el espacio, los pilotos debían vestirse y salir al hangar de vuelo que estaba en el vacío para ocupar después sus Valkyrie.

"Es una periodista," aclaró Focker. "Creí que odiabas a los periodistas."

"Las cosas cambian y creo que voy a poder vivir con eso," respondió Karpov.

"Has lo que quiera," dijo para luego cambiar el tono a uno más divertido: "¿Cuándo se lo propusiste?"

"Hace unos días, tuve que reunir bastante valor."

"Te he visto dirigir a tú escuadrón con mano de hierro contra el enemigo," dijo Doherty y luego en tono de burla: "¿Pero te dio miedo pedirle a una mujer que se case contigo?"

"No te burles Gene," dijo Ivan. "Tu cojeas de la misma pata. ¿Para cuándo le vas a pedir a Lena que se case contigo?"

"No es asunto tuyo."

"¡AH! ¿Ves? Pero mi vida si puede ser de debate público."

"Igual," dijo Focker volviendo al tema original, aunque también la curiosidad lo estaba matando. "Ya lo hiciste una vez y no creo que tengas problemas en hacerlo otra vez."

"No es lo mismo," dijo Karpov ajustándose el cuello de su traje de vuelo. "Con Natasha estaba seguro de lo que hacía, pero temo que Katy se decepcione conmigo."

Hacía tiempo que no había pensado en Natasha. La había conocido cuando era enfermera en el hospital donde fue internado luego de una misión en China. Fue increíble como ella cambió su vida. Se había casado con Natasha Romanova unos meses después y unos meses más tuvieron un hijo.

Era una muchacha rubia, de piel clara, esbelta, y una mirada que indicaba una inteligencia despierta y vivaz. Ivan era un ejemplar del sur: mediana estatura, tez morena, con el cabello muy negro, ojos oscuros, pobladas cejas y una sonrisa socarrona. Tal vez el contraste fue lo que los atrajo. Lo cierto fue que la finura, el pedigrí aristocrático de San Petersburgo, y un temperamento extremadamente nervioso, no sintonizaban con el carácter de tranquilo patán ucraniano de Ivan.

Pero Natasha, murió cuando la Alianza lanzó la bomba nuclear sobre San Petersburgo, pero sobrevivió su hijo, Pietro, que había ingresado en la Fuerza Aérea, en Moscú.

Katy Portman era flor de otro jardín. Alta, pelirroja, pecosa, ojos claros y una personalidad de acero. Fue corresponsal de la CNN que había cubierto reportajes en diferentes zonas de guerra. La primera vez que se vieron fue una experiencia traumática, durante el ataque extraterrestre a la isla de Ataria.

A Ivan le habían ordenado transportarla durante la ceremonia inaugural, pero los extraterrestres eligieron ese momento para atacar y ambos quedaron atrapados en la pliegue hasta la órbita de Plutón, y casi murieron al agotarse su oxígeno. Desde allí su amistad fue ampliándose, y querían dar otro paso.

"Bueno Ivan, no sé cómo ayudarte. Solo te aconsejo que te tomes todo con calma."

"Eso voy a hacer, gracias Roy."

"De preferencia tómatelo con calma luego de regresar de este vuelo."

Doherty hizo un gesto mientras cerraba su traje, que no pasó desapercibido por sus compañeros.

"¿Estas bien?" preguntó Ivan. "Te ves algo pálido."

"Obvio que estoy bien," dijo Doherty pensando como estaría pálido si era de piel morena.

Los tres hombres ajustaron sus cascos y revisaron que estuvieran bien sellados antes de pasar a la esclusa de aire.

.


.

El joven piloto del Valkyrie 704 tomó su turno en la catapulta. Confirmó el peso con el oficial y dio potencia a los motores. La patada de la catapulta lo hundió en su asiento. El Valkyrie saltó al pasar la borda y salir del campo gravitacional. Se unió al Comandante Karpov y se dirigieron al área de ejercicios.

"704 y 705, aquí 701," dijo Karpov. "Viren a coordenadas 117 por 339, 15 kilómetros."

Karpov, Focker y Doherty habían salido con dos aprendices cada uno para realizar entrenamientos de combate. Hasta ahora, todos habían volado operaciones de combate en los simuladores, dedicando las tres semanas anteriores a salidas al espacio solo para aprender a manejar sus Valkyrie.

"Vamos a comenzar con ejercicios de evasión," dijo Karpov ajustando el arnés de su cinturón. "Tu primero Max."

"Como diga, señor," dijo Maximilian Jenius, cerrando el visor de su casco.

Karpov giró bruscamente su Valkyrie para quedar mirando hacia atrás, acelerando para invertir su dirección de vuelo y lo tuvo en la mira del señalador laser, pero solo una fracción de segundo antes de poder presionar el gatillo, pero Max esquivó sin esfuerzo, entrando en una escalada parabólica mientras el Valkyrie negro seguía recto. Se colocó detrás de Karpov y lo mantuvo en el retículo de objetivo. Pero Karpov dio un bandazo y se quitó de su mira y después se lanzó en un bucle hacia abajo, curvándose en un curso debajo del Valkyrie de Max.

Ivan Karpov no le dejaría ni un segundo de ventaja. Cayó sobre él como un rayo. No tardó mucho antes de que Max pasara de golpe a configuración Battroid. Los pilotos tenían como costumbre pasar de modo Caza a Gerwalk y luego a Battroid debido al tiempo que tomaba la transformación (de Caza a Gerwalk son 1.5 segundos, y de Gerwalk a Battroid 2 segundos), pero Max se saltaba la modalidad intermedia, a pesar de que durante la transformación perdía unos vitales 3.5 segundos, el chico lanzaba su Valkyrie a girar y cambiar de dirección aleatoriamente para evitar los disparos al mismo tiempo que se transformaba.

Esto seguramente causaría una tremenda desorientación a cualquier piloto, al cambiar bruscamente los ejes de referencia y dirección, pero Max parecía tener eso controlado, y cuando estaba finalizada su transformación estaba apuntando rápidamente con el Gunpod del Battroid en la dirección correcta de ataque.

Ivan no podía apuntarle a la masa de metal que se transformaba, giraba y se desplazaba a la vez, y una vez transformado Max Jenius esquivaba con una increíble agilidad todos y cada uno de los esfuerzos de Ivan de tenerlo en su mira, a la vez que Ivan lo esquivaba a él.

Karpov era un piloto de la vieja escuela, no le gustaba los pilotos que utilizaban anteojos, pensando que era lo mismo que poner a un ciego en la cabina. Pero el muchacho de anteojos le había dado una lección de humildad días atrás.

En los ejercicios simulados, Ivan le había atacado con ferocidad, pero al verse sobrepasado por la habilidad del chico, había amañado la simulación para derribarlo, pero no había contado que el chico había disparado unos misiles antes de ser derribado, derribando a su vez a Ivan. El Comandante esperaba que el chico saliera vociferando.

"Me ha derrotado, señor," dijo Max con calma.

Ivan no creía lo que escuchaba, estaba seguro de que sabía que había hecho trampa, pero aun así aceptaba su derrota.

"Estas equivocado, te juzgué mal y pagué por ello," dijo sincerándose. "Voy a ser justo, ganaste el combate como todo un hombre..."

"Pero me derribó primero señor, se merece la victoria."

"Si no hubiese manipulado el simulador jamás te hubiese derribado... También debo disculparme por haberte prejuzgado solo por el hecho de usar anteojos."

"¿Solo por ese motivo estaba tan empeñado en derribarme, señor?"

"Que tontos que podemos ser a veces ¿No? Ven, te invito a comer."

Y así el chico se había ganado su respeto, pero aún tenía que verlo en una cabina de verdad, y ahora no le había defraudado, incluso era más hábil en la realidad. A Ivan le costaba creer que había estado desperdiciando su talento en un batallón de Destroid.

Cuando pasó a practicar con el Valkyrie 705 fue un bajón. La chica no llegaba a la habilidad de Max pero era buena. La aprendiz Kiernan usaba Gerwalk para atacar, plegando las alas para exponer una menor superficie. Era muy buena para ser solo una aprendiz. Inevitablemente terminó derribada, pero era un buen comienzo.

Luego de tres horas de prácticas regresaron, los tres grupos se reunieron para entrar en el patrón de espera sobre el Prometheus.

.


.

Doherty aterrizó sin inconvenientes, pero en el trayecto sentía dolores en el estómago que hacían temblar su mano y ese temblor se transmitía a su Valkyrie. Los giros y maniobras habían empeorado el dolor. Pudiera ser algo que comió, no podía ser grave.

"Te dije que el muchacho lo iba a hacer bien," dijo Focker a Karpov cuando salieron de la esclusa de aire. "Hoy pagas mi cena."

"¿Lo tienes que recordar a cada rato?" se quejó el ruso.

"¡Sí!" Focker venia recordándolo desde que se reunieron para aterrizar.

"¡Idiota!" dijo Karpov. Había apostado pagar la cena si el chico le derribaba, pero como quedaron en tablas, solo pagaría la de Focker y Claudia.

"No todos los días me invitan a comer gratis."

"Insisto que te ves algo mal," dijo Karpov a Doherty.

"Seguramente me dará gripe, pero eso no me detendrá de cenar con ustedes, y quiero conocer a Katy, para ver qué tipo de trastornada se le ocurre casarse contigo."

.


.

Max Jenius estaba satisfecho con su desempeño. A pesar de que decían que era un magnifico piloto, tanto de Destroid como de Valkyrie, simplemente aplicaba lo que le parecía lo mejor en determinado momento. Si fuera algo excepcional seguramente habría pilotos mejores.

Llegaron al comedor a tiempo. La hora de la comida era sagrada, hiciera lo que se hiciera los aprendices lo dejaba para ir a comer.

La primera vez que vio a Kiernan fue en el comedor, cuando él buscaba donde sentarse durante la primera semana se entrenamiento. En una mesa estaba la delgada chica de cabello rojizo y corto, silenciosa e inaccesible. No saludaba ni de entrada ni de salida salvo a los oficiales y aun así de manera muy rígida.

"¿Está ocupado?" preguntó Max señalando el asiento vacío.

"¿Ves a alguien sentado allí?" dijo ella sin levantar la mirada de su comida.

"Disculpa, si te incomodo..."

"Siéntate y come," dijo apática.

Durante algunos minutos hubo un incómodo silencio... para Max porque Kiernan comía ignorándolo.

"¿Tu nombre es Kiernan...?"

"Lo es, a menos que cambiara desde que llegue."

"El mío es Maximil..."

"Sé los nombres de todos los aprendices. Ve al grano, ¿qué quieres?"

"Nada, solo quería..."

"Ver si puedes llevarme a la cama," dijo remarcando su molesto habito de interrumpir y mostrando una brutal franqueza y falta de tacto.

"¡No busco eso!" dijo en tono firme. "Solo conversar y socializar."

"Soy algo antisocial. He estado en prisión por agredir salvajemente con cuchillo a desconocidos," dijo con naturalidad.

Max se quedó de piedra y no supo que decir.

"Es broma Jenius," dijo ella, pero sin sonreír. "Solo vine a ser piloto y matar extraterrestres para enfocar mis instintos homicidas."

"Que alivio."

Otra vez en silencio, Kiernan comía lento por lo que Max casi le alcanzaba.

"¿Kiernan es apellido o nombre?"

La chica dio un ligero golpe en la mesa con ambas manos.

"Así me llamo," dijo calmada desentonando con su acción.

"Te llamare así entonces."

Desde ese día habían hablado más, pero aun así Kiernan no le contaba mucho de su vida, ni siquiera si Kiernan era nombre o apellido, mientras que Max le conto mucho.

Max le había contado que había venido a la Isla con su familia desde Europa pero no era residente, sus padres eran trabajadores de una compañía aeronáutica y estaban en un viaje patrocinado por la compañía para sus empleados. Lamentablemente en el caos del ataque extraterrestre se separó de sus padres y hermana menor. Él fue herido y despertó en el refugio.

Cuando el refugio fue rescatado y se hizo el censo de los civiles, su familia no estaba. Fue una sensación desesperante, porque se suponía que la totalidad de todo lo que estaba en la Isla se vino en la transposición. Durante tiempo tuvo el terrible desasosiego de que sus padres y hermana habían muerto. Con el tiempo tuvo la seguridad de que habían muerto. Le incomodaba el misterio del destino de su familia y no dejaba de pensar en eso.

Sin nada que hacer había vagado por la ciudad, hasta que se presentó como voluntario para pilotos Valkyrie, pero fue rechazado debido a problemas de la vista, no podía hacer nada sin sus anteojos. No se le aceptó como mecánico de Valkyrie ya que sobraban en ese momento, pero si paso al área de mecánica de Destroid donde si escaseaban. Gracias a la profesión de su padre tenía sólidos conocimientos de mecánica.

Le sorprendió la camaradería entre mecánicos y pilotos de Destroid, de hecho muchos pilotos cumplían funciones de mecánicos. Un día le dieron la oportunidad de subir a la cabina de un Destroid, y decidió hacerse piloto.

En un curso intensivo de 4 semanas impartido en el Daedalus aprendió a profundidad su manejo. Se le asignó un Destroid Tomahawk. Era un robot que en ambos brazos portaba sendos cañones anti-mecha. Era muy ágil y aprendió a disparar con puntería, incluso caminando y cambiando de postura.

Era un Destroid fuertemente artillado, pero eso era una desventaja ya que demasiado armamento tendería a desperdiciarse en ataque precipitados, por ello aprendió que los cañones de plasma son para disparos lejanos, misiles para alcance medio y las ametralladoras para corta distancia.

Max empezó el servicio en mayo, destacándose tanto en puntería y administración de recursos que lo movieron a la defensa del puente.

Durante su tiempo allí no dejó pasar ningún vehículo enemigo.

Su salto a la profesión de piloto de Valkyrie fue algo extraña. Paradójicamente a pesar del protagonismo de los Valkyrie en los combates, los Destroid eran más numerosos y la comunidad de pilotos era más grande. Los Valkyrie eran más académicos y requerían más habilidad por lo que eran más selectivos y siempre estaban escasos.

Había cierta rivalidad entre ambos grupos, y el paroxismo fue una apuesta de un grupo de pilotos del escuadrón Ángel que en un bar apostaron que ningún piloto de Destroid podría manejar decentemente un Valkyrie.

Unánimemente los pilotos de Destroid eligieron a Max, quien nunca había subido a un Valkyrie más que en videojuegos. Sus compañeros sabían su expulsión durante la selección y decidieron que Max les diera una lección para que vieran que se habían equivocado y subestimado.

Saltándose los protocolos aprovecharon una esclusa y Max salió vacilante fuera de la nave. A pesar de la desorientación inicial se familiarizó con los controles y luego de tantearlos los entendió a medias. Voló en modo Caza, pero en modo Battroid se sintió en casa, ¡los controles eran idénticos a los de un Destroid!

Jugó un buen rato con los controles e hizo piruetas tanto en modo Caza como Battroid. Giraba y se detenía, tanteando cuanto impulso necesitaba para empezar a girar y detenerse. Junto a él habían salido 2 Valkyrie y todos se ganaron un regaño de la torre de control a pesar de que habían dicho que se trataba de una salida de entrenamiento sorpresa.

Los pilotos Valkyrie quedaron impresionados que un Piloto de Destroid pudiera domar un Valkyrie a la primera. Los aviadores pagaron de buena gana la apuesta y Max se ganó la recomendación para presentarse como aspirante.

"¿Estás seguro?" había preguntado el Sargento de su unidad.

"No estoy muy seguro, por eso quería consejo," dijo Mac con su timidez y humildad que le caracterizaba.

"Te podría decir que te quedaras... mejor dicho, ordenártelo, pero así no sabrías si era una buena o mala idea. Si tienes potencial en algo, atrévete a ver si tienes éxito."

Esta vez aprobó los exámenes visuales, podía ver perfectamente, y el diseño grande de sus anteojos junto con lo cerca que estaban de sus ojos le permitían una buena visión periférica dentro y fuera de la cabina, sin tener que recurrir a lentes de contacto.

En cuanto a Kiernan, ella solo le contó que ya estaba en la Isla durante un tiempo, vivió con su padre que fue militar. Max preguntó si su padre se había opuesto a su ingreso, y ella dijo que él fue su mayor impulso para hacerlo. Kiernan no recibía nunca llamadas o mensajes, y cuando salía de permiso no iba a verse con nadie, lo que le hacía dudar a Max que estuviera de buenos términos con su padre. Aparte de eso no sabía más nada sobre ella.

"Soy una agente enemiga de una potencia extranjera," decía intercalando palabras con un exagerado acento ruso o alemán. "Y vengo a una misión de espionaje y sabotaje."

Lo decía con tanta seriedad para luego agregar, 'es broma Jenius', pero sin sonreír, y a veces uno no sabía si estaba hablando en serio o bromeaba.

En este curso de vuelo había 5 chicas de 24 aspirantes. Como las chicas iban separadas de los chicos, a una le tocó un cuarto para sí sola. En realidad al comienzo hubo 6, pero una se salió a la semana, dejando una habitación con la mitad de sus habitantes.

Kiernan (Kiki para sus amigos, que eran pocos y no estaban en la clase de vuelo) le tocó dormir sola, lo que no era problema, la otra chica le exasperaba, era bruta como un yunque y las instrucciones le entraban por el oído y le salían por el otro. Además estaba empeñada en ser su amiga. Kiernan se estaba cansando de escucharle, y cuando se fue sintió un alivio tremendo.

Kiki no vino a hacer amigos, vino a hacerse piloto. No es que fuera su deseo de la niñez, solo quería serlo y punto.

Estando sola se quedaba hasta tarde leyendo y se levantaba temprano a hacer ejercicios. No era nada musculosa, porque era bastante delgada para su estatura.

Era hacerse piloto o regresar a lo que hacía antes, y definitivamente no volvería a eso.

.


.

"Le hemos mostrado pictogramas simples," dijo Gina Baltrow. "Y hemos tenido avances."

El grupo de oficiales estaba en la oficina del Capitán Gloval. Estaba el Capitán propiamente, la Mayor Baltrow, el Capitán de la aviación Engel y la Teniente Primero Misa Hayase.

"Es muy parecido a nosotros, come, duerme y evacua," continuó la ingeniera en jefe. "Incluso su biomecánica es parecida. Por sus pantallas sabemos que ven en el mismo rango espectral, aunque una porción en infrarrojo cercano lo ven como un tono de rojo oscuro."

"Me inquieta que vayamos tan lento, y que ya no fuera útil lo que le saquemos," dijo Gennadi, mientras servía té a los presentes.

"Nos limita el lenguaje, podría tratarse de un dialecto distinto al del idioma que encontramos en Macross… gracias," dijo Misa aceptando la taza de té. "Como hay en muchos idiomas."

"Pero aunque fueran dialectos..." dijo Baltrow luego de morder una galleta. "Vea nuestro caso, Teniente, su lengua natal es el japonés, Gennadi ruso, el Capitán italiano, y yo inglés, pero nos podemos comunicar en un idioma común, tenemos diferentes entonaciones y dialectos, pero nos entendemos. Usted intenta pronunciar una palabra con la letra R y casi le sale una L, y Gennadi tiene un horrible problema para diferenciar la R y la RR, además de que no entiende que O no suena como A al final de algunas palabras y unos cuantos horrores más que no mencionare por falta de espacio. De todas formas para la escritura el dialecto no aplica, afortunadamente para todos, las terribles inflexiones de Gennadi hablando no se ven cuando escribe. Los extraterrestres deben tener una lengua universal escrita entre ellos, al menos en su ejército."

La mujer hizo una pausa para mostrar en la pantalla de su tableta imágenes de los pictogramas en los restos del SDF-1 y los encontrados en los vehículos capturados. Eran idénticos al punto de poder identificarse letras, números y hasta palabras.

"¿Y si no podemos sacarle ninguna información?" preguntó Gloval haciendo gala de su falta de acento y yendo directo al punto, porque ya eran casi las 8 de la noche y estaba cansado.

"No vamos a regresarlo. Reportara todo lo que ha visto," dijo Gennadi cuidándose de pronunciar bien pero le fue difícil y desistió al escuchar la risita de Gina.

"Tampoco matarlo," dijo Misa, al tanto de los experimentos con el rifle pesado y sin preocuparse de su forma de hablar. "Es un prisionero de guerra. Puede que tengamos también prisioneros nuestros con ellos."

"¿Aplican las leyes de guerra?" preguntó Gloval. "¿Por muy humano que se vea? ¿Necesitaremos un abogado?"

"Está la cuestión de su sustento," dijo Gennadi. "Come 90 veces lo de una persona, y ya tenemos problemas con la cantidad que comemos. Cada vez que lo veo comiendo me da hambre."

El Capitán se detuvo unos instantes a fumar su pipa antes de hablar.

"Estamos ante seres extraterrestres con los que no podemos contactar. Ni siquiera podemos comunicarnos con uno en un ambiente controlado. Van a proseguir con los intentos, luego decidiremos su destino."

"Entendido," respondieron los tres al unísono.

"Señor," dijo Gennadi. "Hay dos cuestiones. Una es que hay gente haciendo preguntas, nuestros pilotos. Ya es difícil mantener el secreto de lo que hacemos, y los entrometidos civiles tienen inquietud."

Gloval sabía que a nuestros pilotos se estaba refiriendo a la Mayor Nikolayev. Ya Claudia le había conversado sobre eso y el mismo estaba evadiendo la reunión que Yelena le había solicitado.

"Sera inevitable que sepan," dijo el Capitán. "Prepararemos una declaración. En cuanto a este proyecto, hablaremos del rescate de tecnología, pasaremos de puntillas sobre el detalle de sus restos y omitiremos la captura del guerrero por el momento. Misa, quiero que se encargue de eso con la Mayor. Debe tener más tacto con los civiles que el que tiene Gennadi."

"Entendido."

"Gracias por la confianza, jefe," dijo Gennadi.

"¿Cuál era la otra cuestión?" preguntó Gloval.

"Preferiría hablarlo a solas..." Gennadi vio que Gina le veía con mala cara. "No tiene que ver con el proyecto."

.


.

Cuando Yelena llegó al restaurante Nyan-Nyan, se sintió relajada. Había venido varias veces, porque unas cuantas noches por semana salía y disfrutaba. Nunca sabía cuándo sería la última vez. Doherty había ido por ella y salieron directo del cuartel. Uniformados, porque estaban de servicio y en constante alerta.

Apenas entraron por la puerta hexagonal del establecimiento vieron a Focker en una mesa haciéndoles señas para que se acercaran. Estaba junto a Karpov, Katy, Claudia, Steve Dickens (segundo al mando del escuadrón de Ivan) y una chica civil amiga de este último (prometida, la palabra es prometida… y se llamaba Anne). Ivan presentó a su futura esposa.

"Un gusto," dijo Yelena estrechándole la mano a Katy Portman.

"Igualmente. He escuchado mucho de usted," dijo Katy.

"Espero que sean cosas buenas. Y no me trates de usted, me haces sentir vieja."

"A partir de cierta edad hay quienes no quieren que les recuerden su vejez," dijo Roy riendo, ganándose un codazo de Claudia.

La comida era el especial de la casa. A Yelena le sorprendía que se pudiera hacer carne sintética (en este caso pollo) con sabor y textura tan parecidos a la de verdad.

El pollo en salsa agridulce y el chop suey fueron muy buenos, hasta Doherty, que pensaba tener poco apetito, disfrutó cuanto llegaba frente a la mesa.

La conversación también fue muy buena, Katy contó algunas anécdotas de su vida periodística, y describió desde su punto de vista como había conocido a Ivan. A Yelena le sorprendió un poco saber que ella misma era famosa, no al nivel de una celebridad, pero su carrera como mujer que había sobresalido como piloto en una carrera mayoritariamente masculina había tenido atención. Aunque luego la referencia a su subordinado (o insubordinado, depende de a quien se le pregunte y a quien este hubiera ofendido) le hizo perder un poco el ánimo.

"Cuando llegue a la Isla lo tenía en mi lista para entrevistarlo," dijo Katy.

"¿Es más famoso que yo?" preguntó incrédula Yelena señalándose.

"Condecoración de Héroe de Rusia dos veces, tiene dos kilos de otras medallas, premiado luego por el presidente de su país y él del Gobierno Unido, hijo de quien dicen será la primera mujer presidenta de Rusia e irónicamente una calle en la San Petersburgo lleva su nombre..." dijo Katy sorprendiendo a todos, ya que ninguno pensaba que Engel tuviera una madre o una calle con su nombre.

Katy recordó la primera que había visto en persona con Gennadi Engel, aunque sin hablarle. Había asistido junto con el grupo de periodistas internacionales cuando lo condecoraron en el Kremlin junto a otros oficiales. Una de las cosas que más recordaba Katy fue cuando se dirigía a la mesa donde estaba el General Marchenko (comandante del Quinto Ejército Ruso) y Engel, y pensó que podría tener dos declaraciones por el precio de una. Al aproximarse a la mesa de repente Gennadi se levantó como un resorte de su silla, el General lo había agarrado del brazo como si lo tranquilizara y Gennadi le dio un tirón para que le soltara, acto bastante atrevido viniendo de un Capitán para con un General y diciendo algunas cosas en voz alta para luego alejarse.

Durante un tiempo Katy investigó quién era Makeyev (sabría después que era el Teniente Segundo Valery Gregorovich Makeyev) del cual hablaron, pero había (o lo habían) desaparecido. Luego de un tiempo de investigar solo se encontró con callejones sin salida y desistió de seguir al no tener a quien preguntar. Por otro lado, no era corresponsal en Rusia, así que no podía ir por allí preguntando cosas que no le correspondía, mucho menos luego de haber terminado una guerra y los ánimos aún seguían algo caldeados. Ya había escuchado historias de periodistas que habían fallecido en extrañas circunstancias y no deseaba estar en la interminable lista de reporteros incómodos para el Kremlin que murieron en extrañas circunstancias...

Obviamente no había compartido esto con nadie, ni con Ivan y ni su círculo de amigos.

"¿Si es tan famoso y condecorado que hace aquí y no se lanzó a político?" preguntó Doherty.

"Me lo hubieras dicho antes," dijo Ivan. "Hubiéramos obligado a que te diera unos minutos de su valiosísimo tiempo."

"Por favor Ivan, tampoco es que quiero que me lo traigan a arrastras," dijo Katy riéndose, pensando en su interior que eso era lo que más deseaba para obtener algunas respuestas.

La cena transcurrió con tranquilidad, y a eso de las 8.00 de la noche ya estaban por retirarse.

Doherty se levantó y trastabillo debido a un fuerte espasmo. Se agarró de un costado de la mesa y apretó los dientes.

"¡Gene!" exclamó Lena.

"Desde esta mañana estas así. Dije que no te veías bien," dijo Karpov preocupado mientras lo tomaba del brazo.

"¡Vamos al hospital!" exclamó Focker poniéndole la mano en el hombro.

"Yo..." empezó a decir Doherty.

"¡Tu nada!" vociferó Focker. "¿Lo tengo que hacer una orden?"

.


.

A Isabella miró el reloj, 20.07. Gennadi y Gina estaban reunidos con el Capitán y no tenían hora de regreso. De vez en cuando escuchaba los sonidos del gigante en su celda. Le daba miedo, tanto que ni se le ocurría acercarse a las ventanas a verlo.

Le parecía imposible el cambio que su vida había tenido. Hacia 4 años había llegado a la Isla de Ataria Sur con sus padres, que abrieron una panadería y repostería, una sucursal de la que ya tenían en Alemania, manejada por sus dos hermanos mayores. El negocio había sido prospero, tanto en tierra como en el espacio, por lo que Isabella podía decir que tenía una posición acomodada.

Había terminado el bachillerato el año pasado y estaba sin hacer nada porque sus padres esperaban el lanzamiento del Macross para mandarle a Alemania. Eran realistas: al partir la nave la Isla perdería su razón. Aun había centros de investigación, pero la gran mayoría de los pobladores se quedarían desempleados y se marcharían.

Por el momento ayudaba en el negocio, encargándose de la administración y de vez en cuando a coordinar las compras de insumos. Sabía que sus padres pensaban en dejarle el negocio a ella o a su hermana Sofía, de 16 años. Preferiría que Sofía se encargara, porque Isabella quería estudiar en la universidad. Le gusta la ingeniería, tuvo un novio cuyo padre era ingeniero y estos le dejaban ver los hangares y los Valkyrie.

Pero el ataque extraterrestre los lanzó al espacio. Sus padres no vieron con buenos ojos que ella se volviera piloto, pero luego de conocer a Yelena en la ceremonia de graduación, confiaron que le cuidaría.

Hablo con sus padres sobre su relación con Gennadi, y se pusieron muy dudosos sobre que su hija estuviera con un hombre mucho mayor. Había una importante diferencia de edad, Isabella tenía 19 años (cumpliría 20 el otro mes) y él tenía 29 (cumpliría 30 el otro año) pero aun así se sentía cómoda con él, y eso era lo importante.

Cuando la puerta se abrió la chica se volvió para recibir a Gennadi, pero fue Gina la que entró, sola. A Isabella se le borró la sonrisa, pero no lo suficientemente rápido.

"¿Porque no sigues sonriendo, Sargento?" dijo Baltrow poniendo su tableta en la mesa.

"Creí que era Gennadi," respondió mientras bajaba la pantalla de la laptop.

"Se quedó tramando algo malo contra mí con el Capitán y ya regresara," dijo Gina buscando algo las gavetas. "Niña, al parecer a ti te trata muy bien," dijo la mujer con tono malicioso. "A mí me quiere usar de saco de boxeo, metafóricamente hablando."

"¿O sea que quiso algo con usted?" preguntó Isabella.

"¡Por favor!" dijo Gina. "No sé cómo tú lo soportas… a menos que estén comenzando."

"Tal vez el problema no sea él."

"O el problema es que no hay ningún tipo de interés. Lo conozco desde que llegó a la isla con su esposa y empezó a meterse en los asuntos de los ingenieros."

"¿Su esposa?" preguntó Isabella, eso no lo sabía.

"Sí," dijo la mujer sin darle mucha importancia mientras encendía un cigarrillo y llenaba toda la habitación de humo. "No la conocí, no era asunto mío, así que no me preguntes nada."

Hubo un incómodo silencio... para Ivy, porque Gina estaba relajada.

"Respondiendo tu pregunta: no ha intentado nada conmigo, ni quiero nada con él... pero lo he atrapado mirándome de una forma que no deja dudas de lo que me quiere hacer si me descuido," Gina luego agregó en tono cómplice: "Bueno... mejor que te lo haga a ti que a mí."

Isabella se puso roja hasta la orejas al pensarlo.

"Tal parece que lo hacen," dijo Gina con una risita. "Eso explica porque se quedan hasta tarde. Siempre que no ensucien nada no me molestaré."

.


.

Doherty se sentía avergonzado. Pero este era uno de esos momentos donde el orgullo personal se rendía ante la salud.

"¿Cómo sabes que puede ser el apéndice?" preguntó Doherty.

Yelena le presionó un lado del estómago y Doherty sintió una oleada de dolor que le dejó viendo estrellitas.

"Por eso," dijo ella cuando Focker se detenía delante del hospital.

"¡Ah! Usted de nuevo, ¿Ahora que tiene?" dijo la doctora al ver a Yelena. La rusa fue pésima paciente durante su convalecencia de la herida del hombro que no cerraba y no paraba de preguntar o dar sugerencias.

"Él," dijo señaló a Doherty. "Tiene síntomas de apendicitis aguda y me preocupa que se vuelva una peritonitis. El necio ha estado con el dolor desde esta mañana y hasta que no se retorcía de dolor no acepto ayuda."

"¿Ya lo diagnostico y todo? Le recuerdo que el medico aquí soy yo."

"No me vaya a echar en cara otra vez que no termine la carrera."

"No se moleste señora. Venga buen hombre, vamos a revisarlo de manera seria y profesional," dijo la doctora guiando a Doherty a una camilla.

La doctora le hizo una exploración, palpándole el abdomen. Doherty iba a quejarse de que lo siguieran torturando.

"¿Ve lo que le digo?" dijo Yelena.

"¿No le gustaría también operarlo?"

"Y cumplirá el sueño de toda mujer, descuartizar salvajemente a su pareja," dijo Focker riéndose.

"Bueno…" dijo Yelena con una pose pensativa. "Ya le he perdido el miedo a la sangre y a las tripas…"

"¡¿Qué?!" exclamó Doherty preocupado y sentándose, sintiendo otra oleada de dolor.

"Era broma."

"Vamos a internarlo para hacerle diagnóstico," dijo la doctora. "Si es apendicitis vamos a tener que abrirlo."

"Podría ayudar, estoy pensando seriamente en retomar mi carrera de médico. ¿Una apendicetomía con laparoscopia?"

"Esperemos a hacerle diagnósticos, pero si este buen hombre no está exagerando sus dolores, me parece que debe tener un apéndice muy inflamado, hay que ir con cuidado para evitar una perforación. Podemos pasarlo a cirugía esta misma noche."

"Déjeme ayudarle. Y así veré como es por dentro."

"Lo que puedo es darle un tranquilizante a usted para que no empiece a molestarme."

"Prometo no tocar nada. Si necesita abrirlo prometo no desmayarme."

"No hablen de abrirme como si fuera una caja de galletas," dijo Doherty.

.


Fin Capitulo 20


.

Notas / divagaciones del autor:

Un viejo conocido apareció, Max Jenius. La referencia a lo del Batallón de Destroid es de Macross The First, pero, como ya saben, mi historia difiere mucho de la original y cualquier cosa puede pasar dependiendo de qué lado caiga la moneda u oscile el péndulo.

.


.