En primer lugar, me gustaría deseados Feliz Navidad. Falta poco para Año Nuevo por lo que quería terminar la historia ya, como sinónimo de terminar este año.

Y ahora tal y como prometí:

Sé que he tardado lo interminable, pero no he tenido tiempo con los estudios, este es un año difícil y la inspiración si os soy sincera no tocaba a la puerta. Pero tras sentarme frente al ordenador y empezar a teclear aquí está el final alternativo.

Agradecer nuevamente los reviews que habéis dejado, y tras este capítulo habrá acabado definitivamente esta historia, que he decir que me ha gustado escribirla, excepto el final, el cual se me hizo hasta duro… pero tal y como dije, tenía que terminarlo así. Espero que os guste, y ya sabéis, dejad review para saber qué final os ha gustado más (Sé que pensareis que es algo obvio pero hay personas que les ha gustado el otro entonces… Meh, dejad un review para saber y puntoXD)

Disfrutad del final alternativo, nos vemos en otras próximas historias :)

Oh, y quiero dedicarle este capítulo a guiguita que fue la que me quiso matar tras el final oficial. Aquí tienes lo que te prometí, y una vez más, siento haber tardado tanto tiempo.

IMPORTANTE: EMPIEZO DESDE EL FRAGMENTO DEL CAPÍTULO 17 CUANDO ECHAN A RICK DEL QUIRÓFANO:


-¡Sáquenlo de aquí!-gritó la doctora hacia los presentes para que alguna enfermera sacase a Castle-.

Giré el rostro. Hasta eso me costaba hacerlo. Miré a Castle e hice el amago de sonrisa.

-No quiero dejarla-dijo Castle mirándome mientras me cogía la mano-, no me voy a ir.

-Castle…-dije susurrando-.

Vi que no me había escuchado.

-Castle-volví a intentarlo-.

Nada. No obtenía respuesta, no me escuchaba. Miré hacia abajo algo mareada ahora, miré su mano sobre la mía. Rodé mi mano para coger la suya y apretarla y poder llamar su atención. Al hacerlo, miró nuestras manos para luego fijar su mirada en mí. Me miró preocupado y pude ver en su mirada miedo y tristeza. Moví la cabeza haciendo el intento de que entendiera que quería que se acercase. Me miró durante un par de segundos para después acercarse a mi rostro y posar su frente sobre la mía mientras escuchábamos cómo la enfermera seguía insistiendo en que Castle debía salir de allí.

-Debes irte-le dije con el mismo tono que antes-.

Castle separó su frente de la mía para mirarme confundido por mi comentario.

-No, Kate. No me pienso ir-me dice seguro-.

Suspiré e intenté con todas mis fuerzas abrir completamente los párpados para quedarme con Castle. No deseaba estar en otro lugar que no fuese con él y con Emily. Pero en ese momento necesitaba que se fuera. No quería que viera cómo estaba sufriendo.

-Vete Castle-le pedí ahora apretando lo más que pude el agarre-, debes cuidar de Emily-le dije con lágrimas en mis ojos-.

Noté una lágrima en mi rostro y cuando me quise dar cuenta vi que era Castle. Había cerrado los ojos y las lágrimas escapaban de ellos.

-Kate…-me empezó a decir hasta que una enfermera lo cogió del brazo empujándolo intentando que saliese-.

Castle se zafó del agarre y me apretó la mano.

-Castle-le empecé a decir viendo cómo la enfermera cada vez se estaba exasperando más-, te quiero-le conseguí decir en un susurro antes de sucumbir en un sueño profundo y oscuro-.

-No, Kate. Venga quédate conmigo-empezaba a decir Castle zarandeando la mano de Kate intentando lograr una respuesta-.

No la obtuvo. Lo único que obtuvo fue el ruido agudo que estaba emitiendo la máquina dejando ver que algo iba mal.

-Kate, despierta-volvía a repetir Castle-, tienes que estar conmigo…

Sin respuesta.

-¡Kate, despierta!-gritó Castle con impotencia-.

La enfermera lo empujaba hacia fuera del quirófano aprovechando que Castle cada vez ponía menos resistencia al ver que Kate no daba respuesta alguna.

-Kate-dijo derrumbándose cuando finalmente la enfermera consiguió que saliese y lo último que escuchase fuera un "la perdemos".

Castle daba vueltas y vueltas en el pasillo esperando a que alguien saliese de ese dichoso quirófano y le dijesen qué había pasado. Y lo más importante, si Kate seguía viva.

-"Tiene que estarlo"-pensó Castle mientras se perdía entre un mar de pensamientos.


-¿Señor Castle?-preguntó una enfermera saliendo del quirófano mientras se quitaba la mascarilla y todo lo demás.

Él alzó la vista y se levantó rápidamente casi precipitándose contra la enfermera.

-¿Cómo está? ¿Qué le ha pasado? ¿Puedo verla?

La enfermera alzó las manos intentando que Castle se relajara.

-Señor Castle, tranquilícese. Ahora saldrá la doctora y le explicará todo. Relájese, es unos minutos vendrá.

Castle bufó y dio media vuelta. Se apoyó contra la pared mirando las puertas del quirófano para después taparse la cara con ambas manos.

Tras varios minutos en esa posición en los que intentaba pensar en positivo salió la doctora. Esta se fijó en Castle de cuclillas apoyado en la pared y se aproximó a él.

-¿Señor Castle?-preguntó agachándose a su altura y poniendo una mano en su hombro-.

Este levantó la cara inmediatamente e intentó incorporarse fallando en el proceso y trastabillando para volver a su posición contra la pared. La doctora volvió a ponerle la mano en el hombro.

-Tranquilo-empezó a decir-, quédese así.

Castle la miró con el terror instalado en sus ojos.

-¿Cómo está?-preguntó este-.

Ella suspiró y miró hacia abajo. Cogió aire y lo miró.

-Le voy a ser totalmente sincera, está mal. Realmente mal. La hemos podido reanimar pero no sabemos cuánto podrá aguantar en este estado-dijo la doctora intentando dejar todo claro-.

Castle la miraba con horror. Su Kate no podía estar mal. Necesitaba que estuviese bien, debían cuidar a Emily juntos. Ser una familia.

-Vamos a trasladarla a la UCI donde podrá también ser vigilada por si llega a pasar algo. A partir de ahora, todo depende de ella-terminó de decir la doctora aprentándole el hombro con suavidad e incorporándose-.

Se alejó y cuando estuvo a varios pasos Castle se levantó lo más rápido que pudo.

-Doctora, ¿puedo verla?-preguntó este queriendo ir con Kate-.

-Por ahora no, tendrá que esperar a que la suban. En cuanto lo hagan, le avisaré-dijo haciendo el amago de sonrisa-.

Castle asintió y decidió sentarse en la silla esperando esa llamada.


-Señor Castle, ya puede pasar-le dijo la enfermera mientras salía de la habitación donde estaba ingresada Kate-.

Este la miró y asintió incorporándose y frotándose las manos.

-¿Cómo está?-preguntó antes de entrar-.

-Aún sigue muy débil, y está inconsciente. La seguiremos vigilando muy de cerca.

-De acuerdo-contestó Castle, entrando y cerrando la puerta tras de sí-.

Cuando miró hacia la cama no pudo evitar que un nudo se le instalase en la garganta. Vio a Kate, a su Kate tumbada en la cama conectada a una innumerable cantidad de cables, los cuales algunos emitían pitidos y otros tan solo mostraban cosas en el monitor.

Castle se acercó lentamente hasta colocarse a un lado de la cama. Quiso alargar su mano y tocar la de Kate, pero no se atrevía. El sentimiento de culpabilidad que sentía ahora mismo se lo impedía. Si la hubiese convencido de no tener al bebé ahora mismo no estaría luchando por su vida.

Inspiró hondo intentando aguantar el mayor tiempo las lágrimas que poco a poco se acumulaban en sus ojos a medida que pasaba el tiempo. Por más que quiso, no pudo evitar que algunas corrieran libremente sus mejillas.

-Kate… lo siento tanto-dijo intentando sonar normal-, todo esto es por mi culpa-dijo ahora cogiendo su mano finalmente-.

Pasaron varios minutos en los que Castle tan solo cogía la mano de Kate y la acariciaba y deseaba que Kate despertase. Deseaba poder verle los ojos, volver a ver su sonrisa, volver a pasar tiempo con ella, y ahora con Emily. Pero Kate no daba respuesta a ello.

Castle se sentó en el borde de la cama sin soltar la mano de Kate mientras seguía observándola.

-No sé si me escuchas-empezó a decir-, dicen que los pacientes escuchan incluso cuando están inconscientes… espero que tú lo estés haciendo en este momento-entrelazó sus dedos con los de ella-, Kate, tienes que ser fuerte. Desde siempre me has demostrado que eres fuerte, que eres una luchadora. Ahora te toca demostrarlo de verdad. Tienes que pelear Kate, no puedes dejarme, por favor…

Castle no pudo retener más lágrimas y con la otra mano se tapó los ojos intentando así evitar el llanto.

-Tienes que aguantar… tienes que conocer a Emily, Kate. Has luchado por ella estos meses, no dejes que esta guerra termine así.

No recibió respuesta alguna. Tan solo se escuchaban los pitidos de las máquinas en aquella sala, a parte de los sollozos que emitía Castle.


2 meses después…

-Buenos días princesa-decía un sonriente Castle entrando en la habitación-.

No recibió ninguna respuesta y se extrañó por ello. Dejó su chaqueta sobre el respaldo de la silla de al lado de la cama de Kate. Cogió su mano y la besó para después acariciar su pelo, intentando así no despertarla.

Rodeó la cama y se dirigió a la cuna de Emily. Sonrió cuando vio a esta despierta chupándose el dedo y mirando al techo.

-¿Qué haces despierta, cielo?-preguntó Castle mientras cogía a Emily cuidadosamente-, espero que le hayas dado una buena noche a mami-le dijo acariciando con su nariz la pequeña cabeza de su hija-.

Como respuesta, su hija alzó su bracito y con la mano le acarició la barbilla mientras lo miraba curiosa.

-¿Vamos a darle los buenos días a mami?

La niña hizo un ruido como respuesta y agitó sus brazos. Castle rió mientras le dejaba un beso en la frente.

Este se acercó a la cama de Kate y se inclinó levemente para darle un beso en la mejilla. Emily gruñó y con su palma de la mano le dio un golpe en la mejilla a Castle.

-¡Auch! Vale, tranquila. Ahora la saludas tú-le dijo mientras la inclinaba acercándola poco a poco a Kate-.

Emily puso cuidadosamente su mano sobre la cara de Kate mientras emitía ligeros ruiditos.

-Con cuidado peque, acabarás despertándola, y tiene que descansar-dijo incorporando a Emily para darse la vuelta mientras la acercaba a su pecho-.

-Creo que eso va a ser difícil—contesté yo en ese momento.

Castle sonrió y poco a poco se fue girando para verme restregando los ojos lentamente, teniendo cuidado con la vía que tenía conectada en el brazo.

-Perdona, ¿te he despertado?-me preguntó mientras se acercaba cuidadosamente-.

Lo miré y sonreí. Posé la mirada sobre Emily que tocaba la barbilla de su padre.

-No, tranquilo-dije intentando hacer el amago de sonrisa.

Castle sonrió y volvió a mirar a Emily.

-Ha crecido-dijo este-.

-Tan solo tiene dos meses Castle, dudo que haya crecido mucho-respondí incorporándome levemente en la camilla-.

-Lo sé, lo sé, pero crece poco a poco.

Sonreí ante la imagen que tenía frente a mí, Castle embobado con Emily mientras esta levantaba su pequeña mano para tocarle la barbilla quedándose poco a poco dormida.

Unos leves toques en la puerta hicieron que nuestra atención se centrase en el doctor con bata blanca que entraba asomándose antes por la puerta.

-¿Cómo está mi paciente favorita?-preguntó mirándome a mí para luego mirar a Emily-.

-¿Me lo dice a mí o a mí hija?-pregunté alzando mi ceja-.

-Veo que le ha vuelto el humor-me respondió sonriendo-.

-Va volviendo poco a poco-dijo Castle mientras dejaba a Emily en la cuna de nuevo esta vez dormida-.

El doctor sonrió cuando Castle se acercó a mi camilla, me cogió la mano y me dio un beso en la frente.

-¿Cómo voy doctor? Y sea sincero por favor-le rogué-.

No quería que me mintiera con esto. Siempre están esos doctores que te dan falsas esperanzas tan solo porque les das pena o intentan tener compasión. En estos momentos no necesito nada de esto, solo necesito saber si todas estas pastillas que me estoy tomando junto a la quimioterapia funciona y si podré pasar mi vida con mi hija. Es lo único que necesito saber.

-Voy a ser sincero Kate-empezó a decir mientras notaba cómo Castle apretaba nuestro agarre-, tú recuperación dentro de lo que cabe va bien, pero es lenta. Aún no te puedo decir si vas a salir de esta, lo único que te puedo decir es que has mejorado, mínimamente, pero lo has hecho. Tal y como te expliqué en su día el hecho de haberte pasado tantos meses sin quimioterapia ha hecho que el cáncer se haga aún mayor. Por suerte no lo hemos cogido en su grado más grave, pero el proceso de cura va a ser lento.

-Cuando dice lento se refiere a que…-dije yo inclinando la cabeza para que continuase mi frase-.

-Que me verás mucho la cara durante los próximos meses-dijo intentando hacerme reír-.

Rodé los ojos y bufé. Giré mi cabeza a un lado y vi a Castle mirando atentamente al doctor mientras que al fondo vi la cuna donde dormía plácidamente Emily.

-Mejor esto que no poder pasar estos meses con tu hija Kate-dijo esta vez Castle bajando su mirada hacia mí-.

Lo miré durante unos segundos para sonreírle y apretar mi agarre en nuestras manos unidas.

-Sí, tienes razón.

-Bueno, por ahora eso es todo lo que tengo para contarte Kate. Ya sabes, si tienes alguna pregunta o necesitas algo me llamas o llamas a alguna enfermera que te atenderemos, ¿de acuerdo?

Asentí y suspiré.

-¿Y Emily cómo se encuentra doctor?-preguntó Castle-.

El doctor sonrió y dirigió su mirada a la cuna.

-Esta campeona está hecha una guerrera señor Castle, no se preocupe. Está perfecta. Más tarde pasará una enfermera para darle su biberón y cambiarle su pañal.

-De acuerdo-respondió Castle sonriendo-.

Volví a rodar los ojos. Odiaba eso, que una enfermera viniese para hacer el papel que debería de desempeñar yo; el de madre. No podía amamantar a mi hija por el hecho de someterme a quimio, no podía cambiarle los pañales por lo débil que me encontraba y por el hecho de que estaba conectada a tantos cables que no podría hacerlo. ¿Qué clase de madre era?

-Hey, ¿qué pasa?-preguntó Castle haciéndome salir de mi ensoñación-.

-Nada.

-Kate, ¿qué pasa?-me preguntó esta vez poniendo su mano sobre mi cabeza y acariciando mi pelo suavemente-.

Suspiré y lo miré a los ojos.

-Solo estaba preguntándome…qué clase de madre soy-respondí mirando hacia abajo-.

Castle frunció el ceño. Puso uno de sus dedos bajo mi mentón e hizo que levantase la cabeza para mirarle.

-¿Se puede saber por qué te preguntas eso?

Abrí los ojos. ¿Que por qué?, ¿acaso no estaba claro?

-No le doy de comer a mi hija, no le cambio los pañales, la cojo una o dos veces al día cuando una madre coge a su bebé más de lo que debería. No soy una madre normal…

Castle rió. Lo miré enfadada por ese gesto de su parte.

-¿Te hace gracia que me sienta así?

Al momento se calló. Me miró y sonrió acariciándome la mejilla.

-Kate, me río porque no entiendes que no eres una madre normal.

Ahora fui yo la que frunció el ceño.

-¿A qué te refieres con eso?

-A que has tenido que vivir durante los meses de embarazo con cáncer, con la preocupación de si sobrevivirías después de dar a luz a Emily, intentando que nadie se preocupe por ti, con antojos que admitámoslo, no eran normales.

Abrí la boca después de eso último.

-Mis antojos eran normales, no sé por qué dices lo contrario-le dije intentando sonar molesta, cosa que no conseguí-.

-¿Normales? ¿Tú ves normal el que me hagas ir a comprar a las 4 de la mañana una pizza con champiñones y chocolate con pasas?-dijo riéndose-.

Miré hacia un lado pensando sobre eso…

-Sí, lo veo normal-dije con autosuficiencia-.

Castle rió tras mi contestación.

-¿Ves? No eres una madre normal.

Reí ante tal comentario. Después me calmé y lo miré. Comencé a pensar en todo lo que había hecho Castle por mí. No solo en estos meses de embarazo, sino en todo este tiempo juntos. Ha tenido que soportar mis idas y venidas, mis malos humores, mis broncas, mis dudas cuando comenzamos nuestra relación y luego el hecho de tener que soportar mi cabezonería para tener a nuestra hija… pero a pesar de ello siempre estuvo a mi lado apoyándome. Con el tema de Emily tuvimos nuestro encontronazo al principio, pero todo se resolvió, aunque notase cómo se preocupaba cada día más por el hecho de que estaba arriesgando mi vida por nuestra hija.

-¿En qué piensas?-preguntó sentándose en la camilla mientras me cogía la mano entre la suya-.

Esa era otra cosa que me encantaba. Nuestras manos encajaban como un puzzle. Tan solo con agarrar mi mano con la suya me sentía segura, y cuando me daba un abrazo… el sentir sus brazos a mi alrededor me hacía sentir que estaba protegida por un castillo… y nunca mejor dicho.

Reí ante mi pensamiento. Cuando volví a calmarme lo miré y alcé mi mano para acariciar su mejilla.

-En que te quiero-le respondí-.

Él sonrió y se inclinó hacia adelante. Se quedó a escasos centímetros de mis labios y antes de besarme dijo:

-Creo que el sentimiento es mutuo.


Muchas gracias por leer la historia hasta el final (alternativo en este caso)

Ya sabéis, dejad review que no cuesta nada y hacedme saber si os ha gustado :$

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!