Un guía se acerco a nosotros.

- Sr Ivashkov– dijo él – por favor síganme.

Él nos condujo hasta una sala, era la principal.

Volt y Tasha iban hablando, y si no me equivocaba, los dos se estaban coqueteando mutuamente. Hana me dio una sonrisa torcida confirmando mis especulaciones. Dimitri, Eddie, Christian y Adrian, iban a la cabecera del grupo. Lissa iba en compañía de Mia y me daba miradas de aprobación y de cariño. Sydney estaba hablando con una conocida de ella.

- Me hubieron dicho que veníamos a este SPA – dijo Sydney cuando se nos unió – y no hubieran perdido tiempo conmigo.

Le di una sonrisa sarcástica

- Así que los conoces a todos– observe

Ella sonrió

- A la mayoría– respondió ella - ¿te importa si me separo de ustedes? Nos vemos en la cafetería.

- Claro– le dije –diviértete

Sydney asintió y se giro con una sonrisa cruzando su cara. Antes de que saliera de la sala un hombre se le acerco y le hablo.

- ¿Rose?– Lissa me llamo – debemos entrar y cambiarnos.

- Vamos– le dije a Hana

Ella asintió y nos siguió. Nos cambiamos nuestra ropa por una bata. A los minutos entro Tasha con una sonrisa en su cara. Me agradaba la idea de que Tasha le gustara Volt y que dejara a Dimitri a un lado, sin embargo, Dimitri había elegido su vida junto a ella. Tasha no le podía hacer esto.

Me acerque a ella sentándome a su lado

- Tasha– le dije incómodamente

Ella me miro con sorpresa

- ¿Si? ¿Qué pasa, Rose?

- Yo no soy nadie para comentar sobre tu vida– respondí – pero creo que no deberías coquetear de esa forma con Volt. No cuando tú estas junto…- trague –junto a Dimitri.

Ella me miro. Sus ojos se agrandaron por la sorpresa.

- No, Rose– ella respondió –yo no estoy junto a Dimitri

- ¿Qué…?

Fui interrumpida por una mujer entrando a los vestideros.

- Por favor– ella dijo – Acompáñenme.

Nos levantamos y la seguimos. Al llegar vimos a los chicos recostados sobre unas camillas. Unas masajistas estaban encima de sus espaldas caminando sobre estas.

Una mano varonil tomo la mía. Al volverme vi que era un humano. Debería ser uno de los masajistas por su vestimenta. Me guio hasta una camilla que estaba al lado de la de Dimitri y la de Lissa. Con señas me ordeno que me acostara. Al hacerlo me di cuenta que necesitaba un descanso más de lo que pensaba.

A los pocos segundos el aplico encima de mi espalda un liquido frio. Un escalofrió recorrió mi cuerpo. Él empezó a hacerme masajes circulares y mi cuerpo se perdió en el descanso. Pero mi mente, estaba trabajando gracias a la información que me había dado Tasha.

Gire mi cabeza hacia un lado y me encontré con la mirada Dimitri. Sus ojos carecían de emociones. Eran fríos y me estudiaban. Me hele ante esa mirada. Mi silencio se rompió cuando un quejido salió de mi boca.

- Maldición– dije sintiendo un dolor en mi pierna

- ¿Estás bien?– pregunto Lissa

Gire mi cabeza hacia ella y le sonreí sarcásticamente.

- Si– dije – solo que, al parecer quedo algún hueso roto.

Ella sacudió su cabeza exasperadamente.

La sesión de masajes termino y nos dirigieron a una tina con agua tibia. Mi cuerpo se relajo totalmente y así se mantuvo antes de que empezara a lanzarle agua a Mia. Fue una mala idea ya que ella estaba especializada en agua. Una ola se alzo en la tina y me baño totalmente. Me quede quieta por un momento, después una risa estallo en todos.

Terminamos y se dirigían a la cafetería

- Los alcanzo dentro de un rato – dije

Adrian me miro

- ¿A dónde vas Pequeña Dhampir?

- Falto algo – le sonreí

Él asintió

- Estaremos en la cafetería– dijo – no te demores

- Siempre – respondí.

Salí y fui a la sala de las manicuristas. Al llegar me di cuenta que eran manicuristas y pedicuristas. Perfecto.

Al estar feliz con mis manos y pies me dirigí a la cafetería. Llegue y encontré a Sydney hablando con Adrian. Me senté en la única silla vacía y me perdí observando mis manos.

- Rose– Sydney me llamo

A regañadientes quite la vista de mis perfectas manos.

- ¿Si?

- Debes de comer algo – dijo –solo tenemos unos minutos más.

Asentí recordando que empezaríamos dentro de unos minutos empezaría la búsqueda del hermano o hermana de Lissa.

Me acerque al comedor y me serví. No sé lo que era pero tenía un gran sabor. Al frente mío vi a Tasha y a Volt conversando con sus manos entrelazadas. Christian y Lissa se miraban fijamente besando sus manos.

Comí rápidamente. Como siempre sentía la necesidad de lavarme los dientes al estar cerca de Lissa y Christian.

Salimos del SPA y nos dirigimos a la casa de Sydney.

Al llegar nos dirigimos a la sala de video y reprodujeron otra vez la grabación. Esta vez no había duda de que conocía aquel guardián.

- Si– murmure – debemos volver al aeropuerto.

- No – interrumpió Sydney –investigue las casas de estos Moroi y guardianes y se donde vive. Él no es de aquí – continuo – al parecer está esperando a alguien.

Lissa y yo intercambiamos miradas.

- Ok– dije –¿qué esperamos?

Sydney nos evaluó con la mirada.

- Debemos cambiar de ropa– ella dijo – donde él vive solo se puede entrar bien vestido.

Nos levantamos y nos cambiamos. Me vestí con el conjunto de Lissa y los accesorios que me había dado Mia. Aplique la crema que me había dado Tasha y Christian en mi cuerpo. La crema tenía brillos. Me dirigí al espejo y alise mi cabello. Después lo eche hacia un lado con unas pinzas. Aplique una capa de maquillaje en mí y el brillo que me había dado Dimitri. Escogí un bolso de un tamaño mediano ya que aquí irían las cuatro estacas.

Salimos de la casa y nos subimos al auto. Esta vez yo me subí en el asiento del copiloto. Dimitri conducía de nuevo. Él me miro por varios segundos pero nunca su mirada mostro alguna emoción.

Llegamos al lugar y al entrar vi que era un gran hotel.

- Hey– dijo Sydney –buscamos al Sr Nito.

- Seguro– dijo la secretaria – Espere un momento por favor

Estudie mis alrededores buscando alguna alarma para salir. Yo no era una persona paranoica, pero con todo lo que había pasado en tan poco tiempo, estaba empezando a perder el control de mis temores.

- ¿Lo reconocerías si lo vieras?– me pregunto Sydney

. Claro…

- Señoritas– nos llamo la secretaria –El Sr Nito salió hace unos momentos. Si gustan pasen a la sala de espera.

Asentí

- Gracias.

Nos giramos hacia la sala de espera. Me senté al lado de Lissa y pase una mano por sus hombros. Una oleada de sensaciones invadía su cuerpo y cabeza.

- Ya– le susurre –está bien

Ella asintió y descanso su cabeza en mis hombros. Alise su cabello con repetidos movimientos.