Capitulo 20

.

.

Fuera llovía como nunca antes, haber disfrutado de tres días sin una gota de agua ocasionaba que luego el clima se vengara lloviendo de esta manera. Primero los Quileutes llegan humedecidos, luego Fred y Erik quienes necesitaron de un cambio de ropa. Pero nunca espere ver en el marco de la puerta a Nahuel.

Parecía que ya iba acostumbrándome a su presencia, sentía que alguien me necesitaba, pensé en mi hija, pero cuando miré hacia el ventanal y lo vi parado bajo la llovía, fue cosa de segundos para ponerme de pie y correr a recibirlo. Sin importarme nada lo abracé, él hiso lo mismo, lo tomé de las mejillas para mirarlo, si todo estaba en orden, una gran sonrisa pero no llegaba a su ojos, pero en ese momento no me importó, quería tenerlo a mi lado, quería regañarlo por haber venido cuando llovía torrencialmente, pero no era su culpa, él no controlaba el clima. Dejé un beso en su frente y otros en su rostro, estaba tan feliz de que estuviera en casa nuevamente. Quería preguntarle en donde había estado, si había llegado a Chile, pero recordé que Renesmee me odiaría si no le decía inmediatamente que Nahuel había vuelto.

Miré hacia las escaleras llamándola, Nahuel se excusó para soltarme diciendo que no quería mojarme más, pero sabía que había algo más, su expresión lo decía. Los demás no se habían movido de su sitio. Miré a Jake quien tenía el ceño fruncido, sonreí, sabía cuántos celos tenía por el chico. Volví la vista hacia la escalera por donde corría mi hija, al ver su rostro me preocupé, algo había pasado, borré la sonrisa de mi rostro esperando tener alguna respuesta, pero cuando sus ojos se fijaron en Nahuel, tuve que posponer mi interrogatorio. Nessie también lo notó, algo pasaba con el chico.

- Nahuel, ¿Qué sucede?

- Mataron a Huilen…

No, no lo podía creer, sentí como mis ojos crecían por la sorpresa, llevé mis manos hacia mi boca intentando controlar un jadeo, no podía ser cierto. A velocidad vampírica estuve a su lado abrazándolo, por fin sentí un suspiro y las lágrimas brotando. Me pregunté cuanto tiempo las había estado evitando, cuánto tiempo solo corriendo esperando a tener a alguien a quien decirle su sufrimiento. Sus brazos volvieron a apoderarse de mí, aferrándome lo más fuerte que podía, como si quisiera evitar que me fuera, me acerqué a su oído susurrándole que jamás me iría, siempre estaría con él, lo prometía, jamás dejaría a uno de mis hijos solo.

Sentí a mi lado a Edward quien pasó uno de sus brazos por los hombros del chico, prometiéndole en silencio lo mismo que yo, también se nos acercó Renesmee buscando poder abrazarlo, éste la recibió sin dejar de llorar. Yo los aferré a ambos contra mi cuerpo, protegiéndolos de cualquier cosa. No me importaba que pasaba a mi alrededor, solo estaba pendiente de mi familia, jamás dejaría que les pasara algo malo. Levanté la mirada hacia Edward quien asintió, se lo agradecí con un beso en la mejilla, con agilidad y velocidad los tomé a ambos y subí las escaleras en rumbo a mi cuarto, Nahuel había calmado las lágrimas pero aún seguía en brazos de Renesmee que lloraba en silencio. Fui hacia el armario de donde saque toallas, volví con rapidez pasando varias por su cuerpo y otra utilizándola para secarle el cabello que goteaba por la tormenta. Me pregunté cuando tiempo había estado afuera, sin dejar de secarlo lo obligué a mirarme esperando ver algo que me diera una pista, pero no había nada más que unos ojos apagados llenos de tristeza.

A los pocos minutos apareció Edward con una taza de chocolate caliente, el favorito de Nahuel. Con una de sus sonrisas se lo entregó mandando a que se lo tomara todo mientras estaba caliente, no queríamos que se resfriara. Ese comentario logró el propósito de hacerlo sonreír, llevé a los dos niños hacia el sofá, yo me acuclillé a su lado y esperé a que se tranquilizara, no podía dejar pasar tiempo, necesitaba saber que había pasado, luego podría descansar y jamás irse de mi lado.

Miraba cada uno de sus movimientos, buscando algún rasguño o herida de la cual tuviera que preocuparme, a uno de mis hijos no podía pasarle nada. Sentí la mano firme de mi esposo sobre mi hombro dándome todo el apoyo que yo necesitara y no sabía cuánto de lo agradecía, necesitaba de esa paz que él podía darme y más esa noche y en todas las que venían, teníamos tantas conversaciones pendientes. Seguíamos todos en silencio mientras mirábamos al híbrido tomar su chocolate, yo no retiraba el contacto, quería que me sintiera tan cerca como fuera posible, confirmarle que jamás lo dejaría, se lo había prometido antes de irse y así seria por toda la eternidad. Abrí mi mente y le pregunté a Edward si ya se había enterado de algo mientras leía su mente, me di la vuelta por la respuesta pero solo vi una sonrisa.

- Estas aprendiendo, Nahuel… pero algún día tendrás que decirme lo que piensas – el chico levantó la vista hacia Edward y le sonrió, yo también lo hice, eso quería decir que había estado evitando de alguna manera que mi vampiro leyera sus pensamientos, Renesmee también se rió por lo bajo

- Quiero ser yo quien se los cuente – todos lo miramos en silencio

- Sabes que puedes confiar en nosotros – insistí, él asintió mirándonos a todos antes de hablar

- Antes de irme había sentido una presión en mi pecho, algo me decía que debía volver… estaba contrariado, pero no quería preocuparlos a ustedes. Cuando llegué a Chile fui directamente a nuestro refugio, pero nadie estaba ahí, pensé que habían ido de caza por lo que espere… tres días en que no vi a ninguna de las cuatro, mi pecho cada día se oprimía más preocupándome de que alguien les hubiera hecho daño. Me atreví a ir a la tribu, sabía que mi pueblo podía reconocerme, pero debía confirmar que Huilen y mis hermanas no estaban ahí… - Nahuel me miró a los ojos, estos volvían a llenarse de lágrimas, sin más lo atraje a mi pecho, consolándolo – rastreé todo el bosque buscándolas… pero solo encontré uno de los collares que Huilen usaba, el más importante, el que era de nuestra familia, era de mi madre, Bella, ella jamás se lo sacaba. Estaba tan asustado, quería encontrarla pero solo me topé con Serena, mi hermana mayor, su sonrisa lo decía todo… - interrumpió su relato mirándome fijamente – podría haberla matado, Bella, pero yo no soy como ella – se encendió en mi pecho, yo jamás lo solté

- Serena se aburrió de los regaños y exigencias que hacia Huilen… Serena, Maysun y Argelia querían cazar, no importaba donde – tanto Renesmee como yo miramos a Edward, Nahuel debía haberle pedido que siguiera el – Huilen trato de impedir que ellas cazaran en el pueblo, la expusieron ante todos, mostrando la diferencia, mostrando que era una vampira… y… ¿estás seguro? – Nahuel asintió en mi regazo, Edward nos miró – Serena, Maysun y Argelia gritaron que Huilen era una bebedora de sangre y ellas la habían atrapado salvando al pueblo mapuche… la destrozaron ahí, frente a todos y quemaron los pedazos… solo se llevaron el collar para llamar la atención de Nahuel, querían que los cuatro se fueran, pero él se negó

Lo atraje más hacia mi cuerpo duro y frio, recargué mi mejilla en su cabeza refugiándolo de todo el sufrimiento que estaría pasando. Me balanceé como si estuviera intentando hacer dormir a un bebe, Renesmee también buscó refugio, sin dudar, también la acogí. Edward besó mi frente antes de ponerse de pie y salir de la habitación. Imaginé que debía informar a todos de los nuevos acontecimientos, si esas chicas estaban en descontrol, pronto serian buscada por los Vulturis y eso llevaría a un nuevo enfrentamiento, creerían que Renesmee se comportaría igual y si veían a Nahuel, pensarían lo mismo y yo no permitiría que los alejaran de mi lado.

Más tarde obligué a Nahuel a darse una ducha y cambiarse de ropa. Mi hija fue por esta mientras yo ayudaba a mi nuevo hijo. Media hora después estábamos los tres sobre la gran cama, tenía a cada uno a un lado, abrazándome mientras yo acariciaba su espalda. Pronto apareció Edward que al vernos sonrió, comentó que él también quería un abrazo como ese, ambos niños se rieron saltando de la cama para abrazarlo. Dos niños de 15 años con otro de 17, sonreí, aún me asombraba como había cambiado la vida de mi esposo, de la desolación, de no tener un objetivo en la vida, a ser padre de dos hijos y quererlos con tanta fuerza como yo.

Renesmee volvió a mis brazos mientras que Nahuel se quedó en los de Edward, este sonrió, comentó que ahora no habría peleas, ellos harían cosas de hombres mientras que nosotras podíamos hacer cosas de chicas, nadie quedaría solo. Todo nos reímos, miré a mi compañero, solo moviendo los labios le dije que lo amaba, aunque con esas palabras me quedaba corta, ese sentimiento no decía todo lo que tenía por ese hombre pero me esforzaría por encontrarla.

.

….**….**….

.

Fue una semana agotadora, entre el instituto, la nieve que se apoderaba del pueblo, la carta a los Vulturis informándoles de la transformación de mi hija, informarle a los Quileutes de que había un nuevo miembro en la familia y las "clases" para Erik, las cuales no iban muy bien.

El chico cada día estaba más ansioso, quería salir de la mansión, quería recorrer el pueblo aún sabiendo que no podía ser visto, ya lo habíamos hablado, pero insistía en que con sus súper poderes nadie sabría que él estaba ahí, nos tenía todos nerviosos. Le agradecía Jasper ser tan paciente, ya que era quien se llevaba más trabajo, controlándolo y cuando no era él porque estábamos en clases, era Fred, manteniéndolo al margen con su poder, algo que los había distanciado… algo así como enemigos. Y no solo por eso, también involucraban sentimientos hacia mi hija, ese tema no entraba en la cabeza de mi esposo. Menos después de la conversación que había tenido con Renesmee

Mi pequeña lo había arrinconado en nuestra habitación mientras él hacia los deberes, yo había subido por un libro cuando los escuché.

- Papá, ¿tu sabías que Fred tiene sentimientos por mi? – tuve que taparme la boca para impedir reírme tan fuerte para que todos en la mansión me escucharan, escuché como algo se le caía a Edward y carraspeaba

- ¿Por qué me preguntas eso?

- Fred hace unos días me dijo que yo le gustaba… pensaba que tú me habías dicho algo, pero al parecer no fue así – escuché como se movían cosas, Renesmee cambiaba de posición y la silla se daba vuelta, ¡que ágil podía ser mi audición! – papá… - insistió mi hija

- Sabes que puedo leer la mente pero no me gusta anteponerme a lo que quieran decir… yo no sabía que lo diría tan pronto…

- Papá…

- Renesmee, sabes que puedo leer la mente de todos en esta casa…

- Menos de mamá – le interrumpió, Edward bufó

- Pero si estuviera al pendiente de cada una de ellas, viviría con dolor de cabeza… ¿quieres saber si son verdaderos sus sentimientos? Lo son, aunque me cueste admitirlo, lo son… tan parecidos a los de Jacob y los míos hacia tu madre

- ¿Qué debo hacer? – susurró mi hija

- Hija… creo que ese es un tema que debes discutir con tu madre – imaginé lo incómodo que debía sentirse

- ¿Es que tú no puedes darme un consejo? – volví a taparme la boca para ahogar otra risa, estaba segura que Edward debía estar mirando hacia la puerta enterado de mi presencia

- Bien… Renesmee Cullen, si es por mí, tú no estás con ningún chico, podría decirte hasta que yo muera, pero como eso es poco probable, así que por algunas décadas más… pero si quieres una opinión más objetiva, solo debes abrir la puerta y preguntárselo a Bella

No tuve tiempo de salir corriendo cuando ya estaba a la vista de los dos. No tuvimos una conversación extendida con Renesmee, dejamos a Edward con sus deberes mientras nosotras nos fuimos al jardín trasero. Le aconsejé que siguiera a su corazón, entendía por todo lo que estaba pasando, yo también había estado confundida, pero jamás había dejado de amar a Edward con toda mi alma aunque también hubiera amado a Jacob, pero ella debía buscar que amor era más fuerte como tampoco podía verse obligada a corresponderle, sabía que Fred jamás la presionaría, solo se había liberado de ese peso, pero no esperaba nada más. Las cosas eran diferentes hace unos meses, ya no había una conexión inquebrantable con Jacob, la impronta había desaparecido aunque el amor siguiera intacto, pero Jake entendería si ella quería estar con uno de su especie.

Me atreví a preguntarle por Erik, sabía que el chico sentía cosas por ella, se veía a kilómetros, no solo por sus miradas y la insistencia que colocaba de que mi hija estuviera presente, sino con la impertinencia que tenia hacia Fred, molestándolo a cada minuto, interrumpiendo cuando él y Nessie estaban juntos o haciendo comentarios hirientes hacia el chico, como que era muy mayor para la chica o que no era de su clase. Me sorprendía que Fred no hubiera hecho nada ante eso, hacia oídos sordos levantándose y buscando un lugar donde descansar, imaginaba que ya tenía suficiente de él cuando debía cuidarlo mientras nosotros estábamos en el instituto.

Con los Quileutes ya habían tenido una reunión, no les gustaba mucho que la familia siguiera aumentando, Seth fue el único que sonreía y lanzaba algunos chistes, como que queríamos parecernos a los chupasangres de túnicas negras y ojos rojos que habíamos enfrentado hace décadas. De los reunidos fui la única que soltó una carcajada mirando con complicidad al chico, pero al parecer ese era el temor de la tribu, que al tener esa cantidad de miembros en el clan, se nos subieran los humos a la cabeza. Intervine interrumpiendo a Carlisle, miré fijamente a Jacob explicándole la gran diferencia que había entre nosotros y los Vulturis, ellos querían poder, buscaban, convertían y amenazaban para tener esa guardia indestructible, mientras que nosotros acogíamos por amor, no nos importaba si tenían fabulosos dones o si eran guerreros. Nahuel era parte de mi familia y debía aceptarlo, no quise comentar que Fred podía ser el siguiente, ese tema a mi amigo no le gustaría y no sabía si lo había conversado con Renesmee. Pero el chico se merecía el espacio entre los Cullen.

Jasper me elogiaba cada una de las palabras que había utilizado en la reunión mientras caminábamos de regreso a casa. Estaba fascinado como había enfrentado a los lobos y había logrado el propósito de aceptar en el tratado a dos vampiros más. Tanto él como Carlisle estaban seguros que desde ese día, yo me haría cargo de los temas ilegales y tratados con seres mitológicos, parecía tener mejor estrategias que ellos. Yo solo sonreí sin decir nada, no me molestaba, en realidad me gustaba que tuvieran esa confianza en mí.

Los chicos y yo estábamos felices de que ese viernes terminaban las clases, teníamos unas pequeñas vacaciones hasta el próximo año, la navidad estaba cerca por lo que Alice estaba ansiosa por empezar con los preparativos. Opinaba que debíamos invitar a nuestros amigos de la tribu como también a los Denali y a mí no me pareció una mala idea, solo pensaba en esas dos semanas en donde no tendría que ver otro examen u otra clase aburrida. Entré rápidamente en casa, quería recostarme en el sofá y leer un buen libro, me recibió Esme con una de sus hermosas sonrisas, le dejé un beso en la mejilla mientras preguntaba por los demás. Carlisle estaba con Erik en algún lugar del bosque y los chicos debían andar por algún lugar de la casa.

Algo que me tenia de sorpresa era la relación entre Fred y Nahuel desde que este último había vuelto. Pasaban mucho tiempo juntos cuando el vampiro no debía estar a cargo de Erik, había una relación muy estrecha entre ellos junto a Renesmee, generalmente pasaban todas las tardes conversando, jugando o solo sentados frente a la televisión. Buscándolos, los encontré a ambos en el patio trasero, se reían de algo, Fred apoyado en un árbol y Nahuel frente a él en alguna posición extraña. Los miré desde el ventanal, ambos notaron mi presencia, el vampiro híbrido corrió a mí para darme la bienvenida, abrí mis brazos para recibirlo como todos los días y dejarle un beso en la frente.

Nos acercamos donde Fred mientras preguntaba como había sido su día, Nahuel estaba feliz porque Carlisle había llegado con los papeles que testificaban que era parte de los Cullen, Nahuel Cullen Swan, decía el certificado, lo que expresaba claramente que era mi hijo y de nadie más. Tanto él como Fred se habían ido de caza para celebrar mientras el patriarca le enseñaba las leyes a Erik. Ahora comentaban y reían de una serie que daban en la televisión sobre vampiros, donde la imaginación de los humanos cada vez era más alocada inventando súper poderes y cosas extrañas para nuestra especie.

Miré a Fred preguntándole que había decidido, este desvió la mirada, causando las risas a Nahuel, miré confundida.

- Creo que terminará odiándonos en vez de aceptar la invitación a la familia – comentó mi hijo, sonreí inconscientemente, que lindo sonaba eso y pensar que yo hace décadas había pensado en no tener ni siquiera un hijo y ya tenía dos

- ¿Por qué lo dices?

- Esta mañana le he preguntado yo, luego Carlisle cuando trajo mi certificado de nacimiento y ahora tu… lo volveremos loco – volví a mirar a Fred quien seguía mirando el piso

- ¿Qué te impide decidir, Fred?

- ¿Soy realmente bueno para esta familia, Bella? – me miró con pesar - ¿Qué les puedo ofrecer? Ustedes luchan por mi estancia aquí, pero yo no les doy nada a cambio, ¿Por qué querrían adoptarme?

- Porque tienes un gran corazón, porque no es necesario ofrecer algo, lo importante es que quieras pertenecer a algo como esto… y porque yo quiero que te quedes – nos dimos vuelta para mirar a Renesmee

La chica caminaba mirando fijamente al vampiro, yo no podría haberlo dicho mejor, mi hija tenía razón, nosotros no necesitábamos poder, solo abríamos nuestros brazos a quienes quisieran compartir en esta familia. Mi pequeña se acercó a Nahuel abrazándolo y dejándole un beso en la mejilla, le dio la bienvenida oficial a los Cullen, luego miró a Fred que no despegaba la vista de ella. Pensé en irme, dejarlos conversar, pero Renesmee tomó mi mano regalándome una sonrisa.

- Mi madre, aceptó a un hijo siendo que en su vida jamás había estado en sus planes tener siquiera uno, pero aquí nos ves, una gran familia… Carlisle quería un compañero para no estar solo, encontrando a Edward y ahora míralo, tiene una gran familia, todos adoptados como sus hijos, ¡y hasta con nietos! ¿Por qué tú tendrías que ser diferente?

- Y si quieres tener una razón más fuerte… ¿Qué les ofreces? No te basta con haber ayudado con toda la información cuando el otro vampiro atacó a Nessie, cuando la ayudaste en el proceso de transformación, ahora ayudando a mantener en el margen a ese loco de Erik… sin ofender hermanita, pero ese chico está loco – mi hija sonrió, Nahuel miró a Fred con una sonrisa cómplice, vi los ojos del vampiro amenazar – y como me ayudaste a mi

- ¿Qué? – preguntamos mi hija y yo sin entender

- Nahuel, lo prometiste… - se interpuso Fred, pero yo no iba a permitir que se quedara callado

- Lo siento hermano, pero debo demostrarte todo lo que has ofrecido a esta familia – Nahuel nos miró con esa hermosa sonrisa que alegraba a cualquiera – el día que decidí que debía marcharme, el único que estaba enterado de todo era Fred… él quiso impedir que me fuera…

- Nahuel… - intentó interrumpir Fred, pero yo levanté mi mano hacia el callándolo, mis hijos rieron entre dientes

- Ese día estaba ansioso, sentía que algo iba a pasar, pero los miraba a ustedes y no podía ser que fuera aquí… pensé que estaba solo por lo que dije en voz alta que me iba. Fred estaba a pasos míos cuando gruñó que no iba a permitirlo… me dio una larga charla explicándome cuanto me necesitaba esta familia y que si me iba los haría a todos sufrir. Le comenté que necesitaba volver a Chile y cerciorarme de que mi tía y hermanas estaban bien, se ofreció a acompañarme, se ofreció a ir él en mi puesto y traerme buenas noticias, pero yo sabía que Fred debía quedarse aquí conociéndolos más, no porque no confiara en él. Le pedí que los cuidara a todos y que se hiciera cargo de Erik si era necesario… Fred dijo que no era necesario pedirlo, porque él cuidaría a la familia con dientes y garras hasta que yo volviera, volvió a insistir en acompañarme pero yo sabía que sentía algo por Nessie y era mejor que estuviera con ella

- Traidor – dijo Fred entre dientes, pero no se esperaba a que Renesmee corriera a abrazarlo

- Bien, creo que es aquí cuando tu y yo nos vamos – comentó en un susurro Nahuel mirándome juguetonamente

Yo me reí mientras lo tomaba por los hombros al chico para irnos de ahí y dejarlos a solas. Sabía a que Edward no le gustaría la idea, pero ya parecía momento de hacernos una idea de ese nuevo romance, me pregunté qué pensaría Jacob de eso, sacudí la cabeza, no, no más problemas por esa semana.

Nos sorprendimos ver a Erik junto a Carlisle conversando en la sala, le pregunté a Nahuel si tenía hambre o quería hacer alguna cosa. Me preguntó cuál era mi idea antes de verlos fuera, sonreí, siempre buscaba mis necesidades ante las de él, le dije que primero iríamos por algún bocadillo y luego veríamos en que ocupar nuestro tiempo.

Otra sorpresa fue encontrarnos con Edward en la cocina, estaba preparando un sándwich y un vaso de leche. Nos regaló una sonrisa mientras indicaba la silla frente a él, Nahuel rápidamente se sentó y comenzó a comer, mi esposo comentó que nos había visto afuera pero no creo bueno interrumpir así que había venido por algo para el chico. Le dejé un beso en la mejilla agradeciéndole, parecía que todos estábamos felices por el nuevo miembro de la familia. Comenté sobre el certificado, Edward ya estaba enterado, le revolvió el cabello a Nahuel mientras lo felicitaba y le daba la bienvenida, opinó que debíamos hacer un viaje a Seattle para comenzar la remodelación de su cuarto, así nuestro hijo podía elegir lo que deseara, pero eso si debíamos ser precavidos o Alice haría de las suyas. Nahuel se rió, susurró que no le molestaría que la chica se hiciera cargo pero le agradaba la idea de salir. Organizamos todo para mañana, saldríamos temprano, podía ser que Nessie y Fred quisieran acompañarnos, un día en familia.

El sábado fue fantástico, los cinco aprovechamos el día nublado en toda la región, fuimos en el Volvo hasta Seattle donde pasamos todo el día entre tiendas, una feria de diversiones, paseos por la cuidad y alguno que otro momento nostálgico de Fred que lamentábamos de su época como neófito, pero todo se olvidaba cuando Renesmee le dejaba un sonoro beso en la mejilla y corrían por las calles. Edward gruñía pero yo ocupaba la misma estrategia que mi hija para distraerlo y vaya que daba resultado. En una ocasión me preguntó si no me molestaba la diferencia de edad entre Fred y nuestra hija, pero negué, me reí recordándole que nosotros teníamos 109 años de diferencia, pero sabía a lo que se refería y no me molestaba, el chico demostraba hasta por los poros cuanto la quería y que la protegería contra lo que fuera y eso era lo más importante, cuatro o cinco años de diferencia ante los humanos, no me molestaban.

Cuando volvimos a casa, teníamos la maleta del coche llena de cosas para el cuarto de Nahuel, y algunas para Renesmee. Fred se había negado rotundamente a aceptar algo en especial si no tenía un cuarto en casa y aún no había nada oficial. Alice nos miró con el ceño fruncido desde la puerta con la intención de regañarnos por no comentarles de nuestra idea de compras. Nahuel fue más rápido pidiéndole que vieran los muebles para un nueva habitación, las aguas se calmaron y los chillidos y saltitos aparecieron. Este chico en serio sabía como persuadirnos.

Los chicos decidieron ir a dar un paseo por el bosque, tanto Esme como yo los miramos de pies a cabeza, en realidad no necesitaban abrigo, pero era un instinto maternal y protección. Los tres nos miraban con una sonrisa esperando la aprobación, yo miré a Nahuel y le pedí que se colocara la cazadora que le habíamos comprado hoy, este corrió hacia mi dejando un beso en mi mejilla y respondiendo "si, mamá". Quedé satisfecha, me acerqué donde estaba Rosalie mirando una serie en la televisión, me explicó que era una copia barata de esas buenas series de vampiros del año 2010, ambas nos quedamos criticando a los personajes y la trama.

Luego de la serie, nos pasamos a un canal de moda, no me interesaba mucho, miré hacia afuera, las nubes amenazaban con lluvia y con el frío, venía la nieve, fruncí el ceño, no estaba dispuesta a pasar todas las vacaciones encerrada aparentando ser una humana. Estaba por comentarle a Edward la idea de un viaje a algún lugar donde no lloviera para las vacaciones cuando escuché ruidos desde afuera. Tanto Rose como yo, nos giramos atentas a lo que estuviera pasando, Esme y Jasper también aparecieron. No faltó más para que Edward fuera el primero en salir cuando escuchamos a nuestra hija llamarnos.

Todos a velocidad vampírica estábamos fuera de casa mirando los hechos. Fred y Erik gruñían en posición de ataque, esperando al primero que diera un paso, ambos entregados a sus instintos. Me sobresalté cuando Erik se lanzó sobre el vampiro tomándolo por el cuello esperando tener la suerte de arrancarle la cabeza de una sola vez, pero pude ver como la neblina de Fred se apoderaba del neófito impidiendo que este pudiera atacar con todos sus sentidos. Erik cayó al suelo sin despegar la mirada de este, mientras daba golpes sobre el suelo con su puño y gruñía.

- ¡Defiéndete como un hombre y no con ayuda de tus dones!

- Tu no vuelvas a acercarte a Renesmee

- ¡Ella me quería a mí hasta que tú apareciste!

- ¡Basta Erik! Así no lograremos nada – escuché a mi hija, la miré atenta a cualquier movimiento, Nessie miraba a Fred – no más, Fred… no sigas

El chico bufó pero hiso caso, bajó la defensa pero sin perder la posición de ataque, esperando a cualquier reacción del contrincante. Erik se puso de pie sin dejar de mirarlo, estaba furioso, me preocupé de que fuera a atacar de nuevo, pero solo dio dos pasos hacia Renesmee. Me tensé, a mi lado Rose y Edward, podía asegurar que todos estábamos esperando el momento exacto para acudir, pero el chico solo movió los hombros y la cabeza buscando una posición más relajada, miró de reojo a Fred quien no despegaba la mirada.

- Tú me querías a mí, ¿Qué hiso él para que eso cambiara?

- Erik, nosotros éramos amigos, nada más – el chico se rió, yo di un paso hacia ellos

- No seas tonta ¿Y tus sonrojos, y las veces que conversábamos y reíamos? ¿Cuándo me dijiste que lo pasabas muy bien conmigo?

- Eso es cierto, lo pasábamos bien… pero ya no eres el mismo Erik

- ¡Claro que no soy el mismo! ¡tú me cambiaste! Por tu culpa soy esto, por tu culpa maldita no puedo salir de esta casa… y ahora tengo que verte con este, siendo que deberías estar conmigo ¡conmigo! ¡ayudándome a salir de esto!

- Un insulto más y tu cabeza estará despegada de su cuerpo – gruñó Fred, Erik se rió mirándolo

- Odio tus amenazas falsas… ¡jamás me harías daño si eso daña a Renesmee! Y sé que si me atacas ella sufre – volvió la vista hacia mi hija con una sonrisa, yo di un paso más - ¿cierto, cariño?

Todos nos quedamos en silencio, sabía cuál sería mi primera reacción, si a él se le ocurría acercarse un paso más hacia mi hija, lo daba por muerto. Miré a Nahuel que estaba a su lado, todos esperando el ataque de Erik, pero éste no llegó. Volví a dar otro paso cuando se acercó sorpresivamente hacia Fred, tomándolo de la nuca y apoderándose de uno de sus brazos hacia atrás impidiendo se que moviera con facilidad. Otro gruñido desde el pecho de Fred.

- Vamos Renesmee, ¿Quién es más importante para ti? Él o yo

- Erik, suéltalo, conversemos con tranquilidad

- ¡ÉL O YO!

.

.

.


¡HOLA A TODOS!

¿Qué les pareció? ¿Muchas sorpresas?

Antes que nada, para que Alice no se enoje, ella no estará comentando el día de hoy debido a que esta en un examen y debe llegar a estudiar para el siguiente… última semana y debe concentrarse. Les manda muchos besos a todos y agradece que la reciban con tanto cariño.

Bien, ahora como ven, tenemos mucha información, Nahuel parte de los Cullen, un Fred aun más tierno que antes, un Edward celoso, una Bella cada día más fuerte y un sádico Erik, ¿algo más?

Les debo admitir que estaba por llorar cuando volví a leer la muerte de Huilen, hay veces que no puedo entender de donde saco tantas ideas. Y estaba feliz de ese momento donde Renesmee pone entre la espada y la pared a Edward preguntándole por Fred jajaja, eso lo disfrute.

Ahora la elección más importante, Fred o Erik… Como les he comentado a muchas, tengo el camino de todos los personajes menos Renesmee, aun no se que elegirá así que me puse esa pregunta, una elección entre uno de estos dos vampiros y luego estará en juego su relación con Jacob. Esto es complicado, tal vez la deje sola ¿o no?

Les agradezco a todos los lectores que pasan cada actualización, los que dejan reviews y los que no, lo más importante es que les este gustado esta creación y a mí me ha causado más de un dolor de cabeza, horas perdida en este mundo y mas que una que otra idea para siguientes historias.

Gracias a LauraECS, jupy, gis1416 (conocida como I love Edward), RAKL y los chicos, Micky67, EJsam, RoMarasca, las gemelas y Alice, quienes tan estado en cada capítulo acompañándome. No saben la felicidad que me dan con cada uno de sus comentarios.

Bien, ya debo despedirme, un beso y un abrazo psicológico desde la lejanía, nos vemos en el siguiente capítulo, prometo que muy pronto.

Camili