CAPÍTULO 21

Coraza de Yeso

-Parte 2-

... "Te Amo" exclamo sola al caminar por la calle a oscuras ...

El edificio de la Asociación de Cazadores le pareció similar a la Academia, tranquilo, rodeado de un denso bosque, muchas casas a su alrededor. En las escaleras del pórtico había luz escasa en contraste a como estaban las ventanas. Una noche tranquila se vivía ahí en comparación a la que hubiera pasado en Londres, en esos momentos hubiera dado mucho por estar allí.

-Ya casi… -murmuró con el aliento cortado por el frío y el cansancio-

Tenía un camino de sangre que iba desde su cabeza y llegaba a sus piernas. El vestido purpura caía en retazos de tela, lo único que la cubría era el abrigo que estaba en mejores condiciones que las de su ropa. Un ataque. La joven estaba convencida de que eso era solo una nueva forma de probarla; Sara sospechaba o ya lo sabía, por eso la urgencia de llevarse o probar su sangre. Golpeó la puerta fuertemente con la mano izquierda, ya que la derecha estaba rota por la muñeca. Esperó un poco antes de recibir respuesta; el agotamiento era bastante, se hizo a un lado de la puerta y se recargó en una de las vallas. Unos segundos después, Touga fue quien la recibió.

-¿Hiou? –preguntó sorprendido el cazador- ¿Qué sucedió?

-Buenas… noches –habló castañeando los dientes- Quisiera entrar, si no es molestia –dijo y señalo con la cabeza la entrada- ¿Puedo?

-Me temo que así no… -La cargó en brazos con cuidado dada su condición, pero aún así hizo cara de sacrificio-

-¿Gracias? –dijo arqueando una ceja-

-Puedo dejarte afuera…

-Repito: ¡Gracias! –agregó esta vez una sonrisa levísima-

Para olvidarse un poco del dolor se entretuvo viendo el interior, eran oficinas a simple vista, sencillas y con un ambiente tenso. Aunque eso se debía a que ella así lo sentía: detrás de Ayumi, las miradas atónitas de los pocos cazadores eran incómodas y de sorpresa porque muchos reconocieron que era un vampiro, algunas fueron de preocupación.

Yagari finalmente la dejó en el suelo por petición de ella, estaban en la cocina buscando al Director que estaba ocupado con lo último de la cena, de espaldas a la puerta.

-Toc, toc –dijo Ayumi mientras tocaba en la puerta-

-¿Qué haces aquí? ¿Por qué no me dijiste que fuera por ti? –dijo todavía sin voltear-

-Lo siento, fue algo de improvisto, me vi en la necesidad de salirme. –Se paró en el umbral de la puerta, cruzando los brazos-

-Cross tal vez deberías verla. –intervino Yagari-

-¡¿Qué sucedió? –corrió hasta ella preocupado y tocándola como si se fuera a romper-

El hombre le levantó la manga del abrigo blanco que llevaba puesto, observó con atención el antebrazo de Ayumi y se percató de que su muñeca estaba rota, había además varias cortadas profundas y algunos rasguños. Ayumi desvió la mirada mientras lo hacía. Touga no evitó echar también un vistazo a las heridas.

-¿Quién te hizo eso? –preguntó preocupado-

La pelinegra bufó.

-Necesito limpiarme ¿vale? Luego te contaré todo…

Cross la llevó a una habitación y le dejó una maleta con ropa para que se vistiera. Minutos después entró con un botiquín en las manos para limpiarla. En el suelo de madera estaba un destrozado vestido de noche, unas manchadas de sangre en la punta y el abrigo que antes le había subido. Ayumi llevaba sólo la ropa interior puesta y estaba con un espejo de mano revisando su cuerpo.

-Me atacaron… -dijo en un susurro, aunque estaba segura de que el hombre la había escuchado perfectamente- …y logró hacerme daño. –Ayumi le mostró el costado de su cuerpo, en la zona de las costillas había una mancha de sangre que le llegaba a las caderas. Cross se acercó a ella, examinando la pequeña herida que aún estaba- No quería hacerlo, por mucho que me hubieran hartado, pero me atacaron y probaron mi sangre; no podía dejar que Sara supiera lo que soy…

-¿No querías hacer qué? -Miró a Cross buscando comprensión-

-¿Te lo digo exactamente? –soltó un suspiro de pesadez-Estoy haciendo lo mismo que hace Kaname, tomar vidas para ocultar mi propósito.

El Director se paralizó por lo oído. ¿Ayumi acaso le había dicho que Kaname-Kun había matado a alguien? No, no podía ser eso. Sabía que el vampiro era de armas tomar y que podía llegar a hacerlo, pero no podía creer que, de verdad, lo había hecho (claro, sin contar lo de Rido Kuran). Más que eso, Ayumi estaba admitiendo que había matado a quienes la seguían.

-¿Estás diciendo la verdad? –la tomó de ambos brazos y la miró interrogante. Ella se negó a responder y dejó de mirarlo- Ayumi, contéstame.

-Todo a su tiempo… -se limitó y tomó el albornoz que había dejado en la cama, encima de su maleta.- Dame unos minutos para, al menos, tratar de asimilarlo.

-Voy a limpiarte la sangre.

Ayumi bufó para luego obedecer. Cooperó en lo que pudo, pero no era fácil. La mayoría de sus heridas aún estaban abiertas y al momento de hacer contacto con el algodón impregnado de alcohol hizo un respingo. El Director no pudo evitar mirarla con esa preocupación que muestran los padres cuando algo les sucede a sus pequeños.

-¿Segura que has bebido las tabletas?

-Tú me has visto –contestó-

-Esto no cierra –le dijo mientras limpiaba sus costillas- Quizá fue por la energía que ocupaste, pero tampoco se alivian las del brazo.

-Su sangre no sirve para nada, porque entonces, yo estaría bien.

El hombre no dijo nada ante estas palabras, sabía que Ayumi se había defendido del ataque y las consecuencias habían sido la muerte del vampiro o los vampiros. Lo que no sabía es que hacer en ese momento. Probablemente, nadie se enteraría de lo sucedido, total era un nivel D, quizá recientemente transformado; la tarea de la Asociación de Cazadores era detener a cualquier chupasangre que represente un peligro para los dos bandos, Ayumi se había adelantado a esa tarea, tarde o temprano sería capturado –se dijo- pero reglas eran reglas ¿Qué haría con ella ahora?

-¿Alguien te vio? –preguntó el hombre, serio y con el semblante de preocupación-

-No.

-¿Segura?

Ayumi alzó los hombros con un rostro de duda, no lo sabía realmente, pero no había nadie más que pudiera haberse enterado sobre sus cazadores que terminaron como presas. Sintió una arcada y se llevó una mano a la boca, la revisó: estaba manchada de sangre y eso no esperaba, escondió entonces la palma, aunque sabía que era de cierta forma una tontería.

-Revísame la cabeza, por favor. –dijo señalando su nuca- Estaba sangrando…

-Ayu-Chan ¿En serio… estás bien? –preguntó preocupado y sorprendido al mismo tiempo- Digo, te hirieron en la cabeza y en las costillas, sin contar las heridas "menores" de tus extremidades… -empezó a separar mechones para tener una mejor vista-

-Llegué caminando ¿No? –dijo con una sonrisa en su boca, mostrando algo de orgullo en sus palabras- ¡Auch! –se quejó para luego mirarlo molesta- Ésta fue muy superficial, la fea es la de abajo.

-¿Quieres tabletas? –no respondió y un sonrojo apareció en sus mejillas- Entiendo, pero ten en cuenta que yo no lo haré.

Su vista dio en seguida con la de Kaien ¿Era así de transparente? ¿O era que él era muy observador? O probablemente ella proyectaba su necesidad inconscientemente y en sus ojos y boca se notaba que quería beber de Zero.


Zero totalmente ajeno, estaba en el bosque junto con Kaito, les habían pedido que fueran a echar un vistazo puesto que algunos cazadores veteranos habían sentido la presencia cercana de vampiros. Kaito había aceptado para zafarse de toda la cursilería que representaba la Navidad, de manera que estaba a cargo. Era una búsqueda más o menos a ciegas, literalmente, solo llevaban consigo unas linternas y sus armas vampíricas.

-Aquí no encontraremos nada… -comentó Kaito- Dudo que un vampiro sea tan tonto como para acercarse a los alrededores de la Asociación.

-Entonces… ¿vinimos en vano?

-Quizás, aunque al menos ya nos libramos de escuchar a tu padre con sus villancicos…

-No es mi culpa que… -paró en seco y comenzó a ver a su alrededor discretamente-

Kaito desenfundó su arma, preparándose para atacar. Se escuchaban pisadas en la nieve, pero no eran de humano. Zero echo luz con la linterna en dirección de donde venía el sonido. Un lobo plateado se asomó lentamente, en una especie de asecho para finalmente sentarse frente a ellos. El animal tenía en parte del hocico y pecho además de en las patas un poco de sangre. Ambos caminaron lentamente hacia atrás.

-Bien… no teníamos contemplado esto… -dijo Kaito mientras el lobo se echaba, colocando su cabeza sobre sus patas delanteras. El joven miró detenidamente al animal al tiempo en que preparaba su arma- Esta cosa es producto de un vampiro… -soltó una risa por lo bajo- su aura es similar a la de cierta molestia pelinegra… -agregó-

Zero lo vio con atención: tenía los ojos de color zafiro, esa "cosa" era de Ayumi, no había dudas.

-¿Por qué tu novia sacó esa bola de pelo? Por lo que sé, sólo utilizan a los animales en caso de necesidad, consume buena parte de energía el invocarlas y su mascota tiene sangre… Espero que la tengas bien educada.

El peliplata no dijo mucho, no sabía siquiera de esa capacidad, por lo que ahora le preocupaba bastante lo que pudo haber pasado.


Los cortes no se cerraban tan fácil como ella quería, aunque los grandes ya lo habían hecho desde un rato atrás. Sus dedos estaban congelados y rojos, con trabajo podían abrir las llaves de la ducha y el agua caliente apenas salió fueron sumergidos. Dolía y mucho, no sólo había dolor físico sino que sentía que el cuerpo le dolía por dentro, probablemente era agotamiento mental producto de toda la lucha y el proceso de lograr saber quien había sido el culpable de todo. Ayumi daba como un hecho que Sara era la total culpable y que desde un principio lo había planeado, el que la estuviera vigilando solo era para tener una idea de cómo era su rutina, cómo y en qué momento hacerlo. Ya lo imaginaba, la sangrepura dando excusas de por qué no había podido ir a la fiesta de los Aidou y al mismo, dando sus condolencias y señales de apoyo a la pelinegra, ocultando perfectamente sus ganas de reírse frente a ella. Sin embargo, todo ese evento no tendría que pasar de ellos, comunicarlo a la Sociedad sería hundirse ella misma.

El cabello mojado y pegado a su cuerpo le molestaba en esos momentos y sentía que el montón de mechones negros le pesaban más de lo normal. El golpe de la cabeza ya no la lastimaba más, y el mareo había cesado. Se cubrió con sus brazos y poco a poco los fue lamiendo, las cortadas fueron desapareciendo lentamente, aunque no todas. Los cortes de las piernas serían más complicados pues no alcanzaba ni era contorsionista, así que a esos los dejo sangrar a gusto. El agua pronto se vio tintada del salvaje rojo de sus heridas y de la misma forma, Ayumi se vio cubierta, literalmente, de la cabeza a los pies.

Aunque pensaba en eso, su cabeza formulaba ideas a una velocidad impresionante aun con todo lo que había dentro de ella en esos momentos.

Quería a Zero. Lo necesitaba como un adicto necesita de una nueva dosis de droga. Para aliviarse, para quitar toda esa ansiedad. Se mordió el labio inferior y lo arrastró a su boca; tenía los ojos cerrados, las cejas arqueadas y un gesto de placer con el que apenas podía. Imaginó que estaba con Zero, él la sujetaba por la cintura al tiempo en que le besaba el cuello. Invariablemente siempre sus labios terminaban allí, no importaba la situación, era parte de su naturaleza lo que los hacía terminar ahí o en cualquier parte donde se tuviera fácil acceso a la sangre. Suspiró y dejo chocar su cabeza con el azulejo blanco de la pared de la ducha; sus propios colmillos le causaban cosquillas. Continuando con su fantasía, Zero le tocaba el vientre juguetonamente, amenazando con descender unos centímetros más; pegó sus piernas y sus manos se recargaron en la pared resbalosa. Una de las manos de Zero la arrinconó de frente a la pared mientras la otra sopesaba uno de sus senos y jugueteaba con su pezón.

Soltó una carcajada escandalosa y dio la vuelta, de forma que su espalda tocó los azulejos fríos y en silencio cerró las llaves del agua. Tenía hambre y unas ganas estúpidas e incontenibles de llevar a la realidad su fantasía. Se sentó en el piso de la ducha, con la vista al frente observando atentamente su reflejo en la puerta de cristal que por fuera estaba esmerilado, pero por dentro ofrecía la posibilidad de ser ocupada como un burdo espejo. Ya no había tantas marcas y la sangre ya se había caído casi por completo gracias al agua; tomó la esponja que traía en una bolsita con las demás cosas del baño, la atiborró de jabón y empezó a tallarla contra su cuerpo, al principio de manera normal aunque incrementó la intensidad de un momento a otro dejando su piel roja y adolorida.

Odiaba su sangre, pero sobre todo, justo en esos instantes odiaba más su carne, su cuerpo, por la sencilla razón de haberla hecho sentir cuando no debía. ¿Por qué todo ese placer al recordar lo que había sucedido con Sara? ¿Por qué ella tenía que haber sentido eso? No entendía porque no había sido como antes, cuando tenía a sus amantes, Ayumi podía escoger con quien sentir y con quién no. Aunque claro el juego nunca pasaba de ser ella quien mordiera, estaba estrictamente prohibido que se dejara morder y nadie quería. Claro, nadie querría si su vida estaba en riesgo, pues al hacerlo uno se metía con Kaname y nadie correría el riesgo. Como más tarde se enteraría, en Japón se había encargado Ichijo Asato de correr esa idea, él había descubierto que Kuran la tenía escondida y pensó que guardar ese secreto sería beneficioso en el futuro, Asato había dicho a algunos de su confianza la ubicación de Ayumi, era por él que llegaban a encontrarla para ofrecerse de amantes. El caso era que la mayoría de sus amantes eran mucho mayores que ella, en ese entonces, Ayumi tenía 13 años y ellos cercanos a los 30… afortunadamente, 30 normales.

La lolita se la pasaba consentida por cada uno de ellos, diariamente un regalo diferente, diariamente llamadas, diariamente la esperaban en la puerta del colegio y diariamente se alimentaba de ellos. Luego, cansada los botaba, ninguno sobrepasaba los tres meses. A Ayumi le molestaba ser utilizada de esa forma, aún cuando podía pensarse que ella se aprovechaba de ellos. Pero luego llegó uno nuevo, guapo como solían ser los vampiros, con un aire taciturno y bohemio y que no estaba interesado en ella en absoluto, sólo estaba ahí por insistencia de un pariente con el que vivía. Él nunca se lo ofreció formalmente y Ayumi no buscaba con él nada, de manera que una cosa llevó a la otra, terminaron como amantes por casi dos años. La pelinegra se soltaba con él y se permitía sentir, porque él la hacía sentir como si corriera en una pendiente, tal como Zero. Y las cosas con él habían terminado por culpa de Kaname, aunque ya no había resentimientos.

... una sucia hembra de casi 20 años ...

Por eso se preguntaba por qué no había podido "desconectarse" cuando había estado con Sara.


-Ahora mismo está bien, sólo necesita descansar y alimentarse –insistió Cross, algo cansado de repetirlo- Zero, ya está mejor.

-Recuerda que esas cosas resisten mucho… -agregó con malicia Kaito-

-Pues "esa cosa", es mi novia. –contestó molesto-

-Kaito-kun, afuera por favor… -pidió el Director amablemente-

El joven salió con una risita, divertido un poco por el comentario. Estaban en la oficina del Director, bueno del "Presidente". El Director colocó sus manos sobre el escritorio y entrelazo los dedos, Zero se lo esperaba, era la pose que ocupaba para hablar seriamente. Lo conocía ya bastante. No habló en unos minutos y sólo el segundero del reloj de pared inundaba la habitación.

-¿Y bien?

-¿Te ha dicho sobre algo que le haya pasado recientemente? –negó como respuesta- Entonces –suspiró- no tenemos nada. Ayu-Chan no quiere hablar, lo cual es perfectamente entendible considerando que… bueno, su estado.

-¿Ya lo llamaste?

-Ohh…-Kaien entendía perfectamente a quién se refería- aún no. Estábamos algo ocupados aquí…

-¿Con la cena? –arqueó una ceja- ¡Siempre le alertas de todo y en este momento en que nos es de vital importancia…! –gritó-

-¡Zero, contrólate por favor! –le ordenó, pocas veces lo había visto así, enojado- ¿Crees que no me preocupa ella? ¡Claro que lo hace! No pienses que no hemos hecho nada, recuerda que algunos fueron a ver qué encontraban cerca de aquí y otros fueron al pueblo. Además… ¿Qué piensas tú que sentí al verla y cuando intenté ayudarla? -Bajó la cabeza avergonzado, Cross sin duda sabía cómo callarlo y hacerlo entrar en razón.- Y… -unos rasguños se escucharon tras la puerta- ¿Qué fue eso?

-Ayumi… -respondió-…Bueno, no exactamente ella.

-Pero… -abrió la puerta y el lobo de hacia un rato entró y se echó sobre los pies de Zero-

-¡¿De quién es esa cosa? –gritó cerrando la puerta tras de sí- ¿Dijiste "Ayumi", ella lo trajo?

-Kaito piensa eso; y se siente como ella…

-Esto ya se torna más serio… -acarició la cabeza del lobo que lo miraba con ojos de compasión-

-¿Cómo se hace?

-Es un truco de invocación, los que tengan sangre "especial" –hizo comillas en el aire- lo pueden hacer, a ciencia cierta no sé cómo es que lo logran; es energía que toma forma física, ya sean lobos, murciélagos o cuervos; sirven en caso de peligro, no tienen la misma presencia que los vampiros de manera que los pueden ocupar como espías, como carnada o defensa. En ésta última, ocupan mucho poder del dueño.

-Tenía sangre cuando Kaito y yo lo encontramos.

-Probablemente, Ayumi lo invocó para ayudarse.

-Pero ella no es una sangrepura –dijo la palabra en voz baja- completa ¿Cómo pudo hacerlo entonces?

-Te dije que los que la tuvieran, no que fueran totales sangrepuras. –se tocó el cuello, sintiéndolo algo tenso- Kiryuu-kun, tal vez, deberías alimentarte de Ayu-Chan, lo va a necesitar.

-¿Alimentarme? ¿Estás…?

-Escúchame… suena loco y más con las circunstancias, pero a los vampiros el que fluya un poco de su sangre cuando se sienten mal, los alivia y los pone muchísimo mejor. Es como si con eso sacaran todo su pesar. Piénsalo, normalmente yo no te diría que lo hicieras ¿o sí? Ayumi tiene hambre también, así que es probable que incluso ella te muerda, con cuidado, no quiero que tengamos incidentes como en la fiesta. –Zero se sonrojó- Va a ser muy extraño y espera cualquier cosa, puede tener hambre y estar enojada o muy deprimida, eso también sería consecuencia del shock; trata de que esté mejor.

-Tendríamos que sacarla de aquí entonces, todos se darían cuenta… -Kaien agitó un dedo en señal de desaprobación-

-Ya me encargué de eso. Hay un truquito muy bueno que "sella" las habitaciones; prohíbe el paso del olor a sangre hacia el exterior del cuarto. Ten cuidado. Y si ella despierta, hazla bajar para que cenen o en todo caso baja tú. –El peliplata asintió con la cabeza- Hablo en serio, no quiero ir por ustedes a la habitación y encontrarme con que han hecho cosas de más.


Me dijo en que habitación estaba Ayumi y subí con la bola de pelos (que Cross había bautizado como Aki-Chan) siguiéndome lentamente, suponía que si tenía la apariencia de un lobo, debía tener todas las características de uno, así que me fui con precaución pero apenas me hacía caso. Al parecer ambos estábamos nerviosos, él por la presencia de todos los cazadores (que para esos momentos ya habían regresado), yo por la forma en que reaccionaría al verla, aunque Kaien juraba que estaba mejor.

Toqué la puerta y nada. Ningún sonido, me preocupé en extremo aunque ya había considerando la idea de que estuviera dormida y abrí la puerta. La luz proveniente del cuarto de baño me permitió distinguir a Ayumi envuelta en una manta roja mientras dormía plácidamente. Aki-chan se acomodó en dos patas preparándose a subir a la cama, temí que la despertaría así que le ordené en un susurro que bajara, me gruño en silencio, al menos tenía consideración y se echó nuevamente, probablemente también estaba cansado.

Tomé la silla que estaba próxima a la puerta y la coloqué al lado de la cama, sentándome. No sé cuánto tiempo pasó antes de que me empezara a dar sueño, di algunas cabezadas y me despabilé un poco al notar que Ayumi no estaba en la cama. ¿Cuándo se había movido? Sentí peso sobre mis piernas y miré hacia abajo, ella estaba recostada en mi regazo, bueno su cabeza y el resto de su cuerpo en el suelo, sus manos estaban bastante cálidas y se apoyaban en mis rodillas. La falda de su vestido blanco le tapaba las piernas y las mangas cubrían parte de su rostro. La levanté con facilidad y la senté sobre mí, ella no se movió mucho, sin embargo si lanzó un quejido que no supe si tomar como buena o mala señal.

-¿Hola? –pregunté mientras se acomodaba en mi regazo-

-Hola… señor Lawrence… -me contestó débilmente con una sonrisa juguetona-

-¿Puedo preguntar lo obvio? –ella soltó una risita por lo bajo-

-Estoy mejor físicamente, sólo cansada… quizá hambrienta. –dijo al tiempo en que tocaba mi cuello y daba un suave mordisco con sus labios-

-Hazlo… -pedí en un susurro, mis labios tocaban su cabello; cerré los ojos esperando sentir su húmeda lengua y su cálido aliento sobre mí, pero nada de eso sucedió.

-¿Te dijo que hacer, eh?

-¿Por qué no lo averiguas tu misma?

-Porque es cansado y no tengo ningún ánimo de hacerlo: quiero que me digas…

Me levanté torpemente con Ayumi aún en mis brazos y la deje en la cama.

-La última vez me obligaste, tú tienes que compensarme…

-Pero… -replicó, aunque ambos sabíamos que era inútil-

-Sabes que eres muy injusta conmigo, ¿Por qué yo tengo que ver como sufres y no puedo hacer nada? –bajó la mirada en extremo avergonzada-

-¿Ojo por ojo?

-Esto no es venganza… -me quité la playera para evitar accidentes, ella era ¡vaya! Muy habilidosa en el "arte" de alimentarse y yo por el contrario aún era una bestia que no sabía cómo hacerlo. Ayumi me veía de reojo y de cierta forma, sentí que me veía con miedo.- No quiero obligarte… así que dime, ¿Paro? –sacudió la cabeza y entonces, continué; le desabroché el cuello del vestido hasta donde su ropa interior era visible. Temblaba debajo de mí.

Si seguía, sería como los malditos que la habían atacado… Y ella no quería hacerlo tampoco, entonces… no había nada que hacer. Me disponía a hacerme a un lado pero me detuvo de una manera… "rara": enredando sus piernas a mi cuerpo. Sé que me sonrojé mucho porque sentía calor. Clavó sus ojos en los míos, recordé la primera vez en que nos besamos, extraño.

Confusión. Miedo. Ansiedad. Su deseo y el mío. Nuestro deseo.

Lo último al final resultó lo más fuerte. Recargué mis labios en los suyos en uno de los besos más… no lo sé… ¿torpes o puros? Que nos habíamos dado. Sin embargo, no fue el único lugar que besé, su frente, sus mejillas; repasando con mi nariz lentamente, exhalando e inhalando de la misma forma, llegué nuevamente a sus labios. Seguía temblando, pero no perdió la oportunidad y acercó su rostro al mío, apresó mi labio inferior entre los suyos, chupándolo.

Cross tenía razón, ella ya se había recuperado. Y esto lo probaba. El que estuviéramos así, probaba que ya estábamos bien, incluso. La sujete con fuerza a mi cuerpo, Ayumi me miró como si le sorprendiera el gesto y soltó una risita que tardó unos segundos en apagarse gracias a mí. Quizá la mire demasiado, pero bueno, mi intención no era incomodarla como sucedió sino… supongo que todo lo contrario, creo que no tenía idea de lo que quería. Puede que fuese absurdo, pero apenas me había dado cuenta de que Ayumi tenía tres perforaciones en cada oreja. Nada era tan simple como creía y a decir verdad, no la conocía nada.

Me soltó y se sentó con poco esfuerzo sobre las almohadas, dándole la espalda a la cabecera. Estaba a punto de acomodarme a un lado suyo cuando me detuvo, sin más me deje caer y recargué mi peso sobre mis palmas, hacia atrás. Ayumi se llevó una mano al cuello, algo meditativa.

-Zero, sé que Cross y tú sólo quieren ayudar pero la cosa es que… no es fácil y no sé si puedo dejar que me muerdas, así como no sé si puedo hacértelo. –Estaba a punto de hablar cuando ella me silenció poniendo un dedo sobre mis labios.- ¿Quieres saber la razón, no? –continuo- No es por lo de hoy. –aseguró mientras suspiraba tendidamente y hacia la cabeza para atrás- Iré al grano, aunque no tocaré el tema más adelante. Hace unos días, Sara me puso un… ¿Cómo decirlo? ¿Ultimátum? Sí, supongo que puedo llamarle así… Quiere que nos hagamos a un lado para que ella pueda acabar con Kaname sin contratiempo alguno.

Me sorprendí de que Ayumi bromeara con eso y pensé que lo estaba haciendo para aligerar un tanto la información.

-Mira, creía que no le importaba nada a ella, pero hace unos días me hizo cambiar esa idea y lo de hoy solo lo reafirma. Pienso que Sara fue quien planeo el ataque, aunque no estoy segura de que en verdad fuese ella. Comentó que el Consejo me quiere fuera, junto con Kaname, pero veo bastante estúpido que sean ellos. Para empezar, si los viejos vienen detrás de mí se enfrentarán con Kaname; si es él, bueno… lo hubiera hecho ya.

-¿Hubiera hecho qué…? –siendo sincero, sabía perfectamente a que se refería-

-Matarme. –Sentenció aunque parecía no importarle mucho- Comparándonos, es como si un ratón estuviera de frente a un león. Es evidente que Kaname me supera en poder y si quisiera, ya me hubiera matado. La verdad, me confundí, porque Sara… tiene un don impresionante para envolver a la gente, pero su encanto frente a mí duro poco porque en seguida me dio a entender que quería "comerme".

... me dijiste que era mejor admitir lo que era a encubrirlo ...

"No deberías hablar con cualquier vampiro" con que a eso se refería… Sara entonces había intentado alimentarse de Ayumi, era una imagen repugnante desde cualquier punto de vista. Como cazador me asqueaba la idea de que esa perra sangrepura se acercara a su cuello para hincarle los colmillos sin importarle las quejas que pudiera darle Ayumi. Como vampiro debo de decir que me parecía obsceno, saber que Sara… ¡ella no podía hacerle eso! Era denigrante ¿Cuántos chupasangre consideraban ese acto como algo tan personal, tan intimo y casi sagrado y Sara quería obtenerlo así de fácil? ¡Era como si quisiera ultrajarla! Eso me convencía de que Sara pertenecía a esa clase baja que se acerca más a las bestias por su comportamiento en lugar de ser una sangrepura.

¡Me llenaba de rabia, coraje y frustración enterarme de eso! Ayumi no me lo había dicho claramente, pero por su forma de hablar del tema (desconectada y distante) sabía que se había atrevido a intentar morderla en lugar de "darle a entender". ¡Era despreciable y lo sabía de primera mano! Me levanté y en un acto reflejo empecé a andar por la habitación, enterrando el rostro en mis manos. Se escuchaba claramente mi respiración de forma intensa y entrecortada. La iba a matar, en cuanto la viera ¡Esa perra no se saldría con la suya! Golpee la puerta y un crujido se escuchó, me recargué en ella, intentando controlarme. Si ese ruido se había escuchado más allá del piso en el que nos encontrábamos, alguien subiría a averiguar qué pasaba y era lo que menos necesitaba.

... a estas alturas la menor de mis desgracias sería hundirme en el océano ...

-Yo también siento asco… -La voz de Ayumi había bastado para darme cuenta de que me había enfrascado en lo que yo sentía, me estaba proyectando en su situación. -… de lo que hizo, pero más de mí…- Me helé, no sólo por su voz: monótona y carente de emociones, sino porque Ayumi estaba de la misma forma en que yo había estado cuando Shizuka nos había atacado. -Olvídate de eso, Zero, no pienses en ella, no pienses en lo que Shizuka te hizo...

Estaba justo detrás mío, acorralándome, me permitió voltear y en seguida se lanzó a mi cuello, jalándome al suelo con la misma gracia de una bailarina. Había olvidado que no llevaba ya playera y un escalofrío me recorrió cuando mi espalda se deslizo por la puerta.

-Lo siento...

No entendí porque se disculpaba hasta que me mordió bruscamente en el cuello, sin querer solté un quejido de dolor y Ayumi en seguida paró. La sangre escurría por mi clavícula, podía sentirla; me besó y probé el sabor metálico que ahora tenían sus labios, pero también tenían el sabor del arrepentimiento y los secretos. Restregó su rostro contra mi mejilla en un gesto que me recordó a un cachorro herido, descendió. Yo creí que volvería a morderme pero siguió bajando al pasar mi esternón, su cabeza se detuvo y la chocó en mi pecho; ésta vez, quien respiraba con dificultad era ella. Una de las manos de Ayumi estaba en mi abdomen, rozando con el tacto de una mariposa; empecé a sentir calor al ser consciente de su toque y no estaba seguro de si yo era quien le estaba dando una interpretación equivocada o si Ayumi quería otra cosa.

... dí mi nombre y toca mi cuerpo, al menos concédeme esto, es todo lo que necesito ...


NOTAS:

Primero que nada ¡Hola! ¿Tenía mucho tiempo sin actualizar, verdad? Dios fueron como 4 meses... vaya vaya... ¿Mis disculpas todavía valen? Bueno, mi excusa es la escuela. Hace 2 semanas salí de vacaciones y en esas dos semanas completé esto ;_; así que vuelvo a disculparme.

Gracias por leerme, en serio! Y muchas gracias a Vicky-Chan15, a Aka Tsuki y a Snoogle Goo por sus reviews en el capítulo pasado. Debo de decir que estoy sorprendida, porque revisando el contador seguía teniendo los mismos lectores que tenía actualizando ^^, así que gracias igualmente por eso. Del siguiente capítulo, no tengo idea de cuando terminaré de escribirlo porque también actualizaré la otra historia que llevo. Pero no creo tardar tanto como lo hice ahora.

En la parte de los amantes de Ayumi escribí "En Japón" porque sí bien el manga y el anime no dicen donde exactamente se desarrolla la historia, es de suponerse considerando que el nombre y el apellido de la mayoría de personajes es japonés.

Ahora, en la parte explicativa del "truco de invocación", obviamente es inventado por mí. En algunos capítulos, vimos a Kaname ocupar a un lobo y blah blah blah, bueno… la idea me la dieron esas escenas y una imagen del artbook de VK, donde vemos a Yuki recostada sobre un lobo plateado (que sería representación de Zero) y abrazando a un lobo negro. No sé que quiso representar Hino (a ciencia cierta) con esa imagen pero a mí me ayudó en este capítulo.

El título... ¿Han escuchado Cocoon de Anna Tsuchiya? Bien, la canción me gusta mucho...es todo lo que digo de ella, porque en general el capítulo no tiene nada que ver con la letra. Yeso... viene de la canción Gips (o Gibs o gibusu) de Shiina Ringo que sólo es una declaración de amor... "Te amo, quiero estar contigo más y más y más (/por siempre, para siempre y siempre)" el título, según leí es porque la mujer de la canción quiere estar tan unida a su pareja como una férula. Hay varias líneas de canciones del álbum de Ringo "Shouso Strip" Tsumi to batsu (crimen y castigo), Sakana (Pez) y si... hay cierto contexto de la letra de Honnou. Ahora tal vez no tenga mucho sentido la descripción del capítulo pero viene por el nombre Shousho Strip que es más o menos "Desnudarse por ganar un juicio" o "Desnudarse para ganar un juicio" de cualquier forma es interesante. El juicio no existe en lo que escribí y de hecho lo cambiaría por "Batalla". Todo esto del blog Haiiro no Hitomi, gracias!

Creo que es todo ^^.