27/08/2017

Holi, holi, mis queridas amiguitas y amiguitos! Dudo muchísimo que haya chicos por aquí, pero, bueno, nunca se sabe. Hola a todos y cada uno de ustedes y el día de hoy, que es domingo, les traigo el capitulo numero 20 de esta historia que me ha hecho reír, y ratos tambien me ha dado depresion; no crean, uno es sádico y perverso pero tiene su corazoncito ;) jejeje. Espero hayan pasado o estén teniendo un buen fin de semana. Les traigo el capitulo hoy porque veo medio difícil poder actualizar mañana :v Hoy, regreso al trabajo y sé que mañana voy a estar en modo zombie :p entonces por eso la novedad de la actualización el día de hoy.

Si no pueden leer y comentar hoy, que muy probablemente así sea, lo dejan para mañana :) Yo es que no las quiero dejar sin capi ;) jejeje.

Besitos! Nos leemos abajo.


Capítulo 20

— ¿Y cómo en dónde quieres que me siente, eh, genio? Acabaste prácticamente con todo, Darien.

— Te puedes sentar aquí. — Le sonrió con malicia mientras movía un poco su pelvis sentado sobre lo que quedaba de escritorio— ¿Quieres?

— Ay, por favor, Darien…

Resopló Serena con molestia mientras se le acercaba y él, se reía a más no poder.

— Madura. No estoy para tus chistes malos. Habla. ¿Quién es la golfa que te llama a MI casa todos los días?

— La golfa, como le dices, es Setsuna Meio.

— ¿Setsuna? Pero si Setsuna es, digo, fue compañera mía en la estación de policía. ¿Cómo fue que…?

Sin entender muy bien y confundida al escuchar aquel nombre prestó atención a cada una de las palabras que le dijo su ahora sonriente y amable esposo. Darien, empezó a contarle muy elocuentemente que había conocido a Setsuna hacía muchos años, cuando iba a la universidad. Le dijo, (mientras Serena hacia una y mil caras) que Setsuna no solo había sido su compañera de clases mientras estudiaba. Le dijo (y eso casi le provoca un infarto a Serena) que él y Setsuna habían sido novios por un par de meses.

— ¡¿Tu novia?! ¡Es increíble! ¿Y se supone que lo que me estás diciendo va a tranquilizarme?

— Sí. Como te decía, ella y yo…

Importándole muy poco la conmoción de una confundida Serena, Darien siguió contándole. Dijo que había vuelto a saber de Setsuna por pura casualidad. Que en su intento por encontrarla, a Serena que había desaparecido de su vida sin ningún tipo de contemplación y piedad, pidió a sus trabajadores le consiguieran una lista del personal que trabajaba en la estación de policía en la que ella trabajaba para eso, para seguir buscándola. Y que ahí fue cuando vio el nombre de Setsuna. Le dijo también que contactó a Setsuna para eso, para ofrecerle dinero a cambio de información que pudiera ayudarle a dar con su paradero pero que ella había rechazado su propuesta sin siquiera pensarlo.

— Setsuna fue una de las integrantes del grupo de Haruka, Darien. Era obvio que iba a mandarte a ti y a tu dinero a la mierda.

— ¡Oye! Pero que palabrotas, mi amor… No sabía que fueras tan grosera…

— Me tienes de muy mal genio, Darien Chiba. ¿Qué esperabas? Acabaste con todo el estudio a balazos. Te burlas de mi enojo, y ahora me sales con que no, es que la tipa que te llama TODOS los días a nuestra casa, es Setsuna y no solo eso, que también fue tu novia hace años.

Darien, con la tranquilidad que lo caracterizaba y sonriente, pues ver a Serena haciendo caras, verla enojada, era uno de sus pasatiempos favoritos, siguió contándole y enfatizando mucho que la relación que tenía en ese momento con Setsuna era simplemente amigable, nada más.

—Así fue. Setsuna me dijo que no sabía nada de ti y que aunque lo hubiera sabido, jamás me lo habría dicho y menos por dinero. Ahora que lo pienso detenidamente, tienes razón. Me mandó a la mierda.

Serena no pudo evitar sonreír cuando él dijo aquello.

—No me di por vencido y la busqué por Facebook. Aceptó mi solicitud y aunque le ofrecí y le ofrecí mucho dinero para que me diera información acerca de ti y de las demás, me dijo que no.

—Y fue ahí cuando se convirtió en tu amante, ¿verdad?

—No, por Dios no. Serena, ¿cómo dices una cosa de esas?

—Pues...

—Setsuna, y tú lo sabes porque también la conoces, es una gran persona, una gran mujer. No, ¿cómo se te ocurre? Como te decía… Le mandé una solicitud por Facebook y fue por ahí por donde empezamos a charlar de nuevo pero, ojo, como amigos.

—Sí, claro...

—Neta. Gracias a eso, a que hablábamos constantemente y retomamos una amistad que habíamos dejado atrás hacia muchos años ya, ella me confesó que tenía un problema muy grande. Me dijo que se había involucrado con un general y que había quedado embarazada.

— ¿Y cuál es la bronca? Mujeres embarazadas hay por montones cada día.

— El tipo estaba casado, tenía familia.

— Ay, no...

— Le ofrecí matarlo, amenazarlo para que al menos respondiera por el bebé pero no quiso. Dijo que aunque no había sido su culpa, porque el tipo le había dicho que era divorciado, no quería problemas. Me pidió que no hiciera nada y, bueno, hace unos días me llamó a pedirme que le prestara dinero para poder llevar a su hijo al hospital. Está muy enfermo.

—Ay, Darien, mi amor...

Se le acercó y le acarició una mejilla con sutileza, con cariño...

—Pero, ¿por qué eres así? ¿Por qué nunca me cuentas nada?

—Ella me pidió que no le dijera nada a nadie. Me dijo que le daba mucha vergüenza que tú, que eres la prima de su antigua jefa, se enterara de lo que había pasado. Dijo que ya era bastante malo por todo lo que estaba pasando y que no quería pasar más vergüenza.

—Claro, ahora esa conversación que escuché tiene más sentido. El dinero que le mandaste era para el niño y el beso también, ¿verdad?

—Pero claro que sí. —Se levantó de aquel destruido escritorio y se le acercó a una más tranquila Serena. Sonriente, la tomó por las caderas y le dijo mirando en dirección a sus senos... —Mis besos son solo para ti. Amada esposa mía...

—Darien...

Reía Serena mientras Darien empezaba a acariciarla con insistencia.

—Lo siento mucho, mi amor. Perdóname por todo el pancho que hice pero es que tienes que entender que...

—Sí, yo entiendo que eres una esposa muy mala, que se ha portado muy mal, y necesita un par de nalgadas...

— ¡Darien!

Rio fuertemente cuando la levantó por el trasero y la apegó a su necesitado pecho.

— ¿En serio vamos a...?

—Por supuesto. Me tienes muy caliente y si no fuera porque es cierto, este lugar quedó inservible, — le dio una mirada al estudio — te lo haría aquí mismo. ¿Quién necesita una amante si tiene por esposa a una mujer como tú?

—Darien...

—Serena, yo jamás te engañaría porque yo, te amo demasiado. Ven, vamos a la cama que muero por estar contigo.

Esa noche hicieron el amor como hacía varios días, se podría decir meses, no lo hacían... Tal vez a Darien y a Serena les encantaba andarse peleando por cualquier cosa porque lo que más les gustaba de pelearse, era reconciliarse... Sus reconciliaciones siempre estaban cargadas de amor, de pasión, de locura y desenfreno... Sus cuerpos se unían tanto y con tanta fuerza que quien los viera creía que eran uno solo. Sus respiraciones, sus caricias, los acelerados besos con lengua que se daban y las miradas, aquellas brillantes miradas que se reflejaban en el otro, reflejaban mucho más que amor, devoción... Darien y Serena se amaban tanto que eran dignos de envidiar...

Después de esa candente y amorosa reconciliación, luego y asegurándose de haberla dejado bien arropada, muy bien dormida, Darien se calzó nuevamente las pantuflas y salió de la habitación. Después de darle un vistazo a la pequeña Luna Usagi que dormía como lo que era, una bebé muy tierna, fue a uno de los balcones de su gran Terraza y saco su teléfono para hacer una llamada.

— Sí, hola, soy yo. Problemas. No, no, no te preocupes, Serena no sabe nada aún pero para evitar que se entere... No me llames, yo te llamo. Tuve que decirle algo que no quería decirle pero, bueno, por ahora estamos a salvo. No te disculpes, no es tu culpa. Tranquila, tranquila, no pasa nada.

.

.

Tres semanas se fueron en un abrir y cerrar de ojos y ahí, después de haber despachado aquella gran entrega estaba la malvada de Hotaru esperando la llamada millonaria. Aquel cargamento lo había enviado por aire. Consideraba más seguro hacer las entregas por tierra que por aire pero ella, que estaba encantada de haberse asociado con aquel "respetable" sujeto, no quería contradecirlo o peor que eso, hacerlo enojar y dañar su nueva relación comercial. Esperando la llamada que le confirmaría que la droga había llegado a su destino, se sorprendió cuando vio una camioneta blanca y varias negras más llegar a su hogar.

En la entrada de su nuevo rancho y sin poder creer lo que veía, se levantó y dijo con enojo...

— ¡¿Darien?! ¿Pero qué demonios hace aquí y con quién viene? ¡¿Quién es ese sujeto?!

Enojada, profundamente enojada y tirando aquella copa de vino al suelo, reventándola en mil pedazos, se levantó de donde estaba cómodamente sentada "celebrando" con una copa de vino una más de sus hazañas, y empezó a caminar hacia la camioneta desde donde bajaban Darien y su misterioso acompañante…

Hotaru tenía el rostro desencajado. Parecía el mismo diablo en ese momento y lucia muy diferente a su hermano, al papacito de Darien que no se sabía qué hacía pero cada día era eso, más irresistible... Hotaru echaba chispas pero Darien, era todo relax, tranquilidad... Quitándose aquellos costosos lentes oscuros y colgándolos en su camisa, la saludó diciendo...

— ¿A que no me esperabas?

— ¡¿Que demonios haces aquí, Darien?!

—Vengo a presentarte a Sesshomaru, hermanita. —Sonrío muy maldadosamente —Al verdadero dueño del cargamento que acabas de despachar…

— ¿Que? No, estás mintiendo.

Pero algo que pasó, es decir, alguien que bajaba un portafolio de esa elegante camioneta blanca en la que ese par de papacitos habían llegado, se lo confirmó.

—Señor Sesshomaru, ¿dónde quiere que ponga esto?

— ¿Lord Jaken?

Ay, sí, me encantaría que le hubieran visto la cara a Hotaru. Era la cara de What the fuck? Más grande del universo... Sin poder creer lo que veía, salió de su trance al escuchar las estruendosas carcajadas de ese atractivo pero muy maldadoso sujeto frente a ella.

— ¿Lord Jaken?

—Lo siento mucho, mi señor. Sé que ese título, Lord, solo le pertenece y le pertenecerá a usted pero quería hacer bien el trabajo que me encomendó. No quería decepcionarlo y...

—Mejor no pudiste haberlo hecho. Dame el maletín.

—Sí, señor.

Le dijo aquel bajo y canoso sujeto mientras se lo entregaba y Hotaru, aún no asimilaba lo que le estaba pasando. La habían estafado. Su hermano, su propio hermano, la había traicionado y de qué manera...

— Toma.

—¿Que? —Miró con enojo aquel maletín que contenía dinero pero no lo que ella esperaba—Esos son pesos.

—Que buena observadora es, señora Saturn.

— ¡Mira, hijo de tu chingada madre, no sé quién diablos serás pero lo que son tú y este otro desgraciado de Darien...!

—Le estoy devolviendo lo que, según Darien, invirtió usted en el cargamento que, muchas gracias. Hace poco me informaron que ya llegó la primera parte. Es usted en verdad muy eficiente... Lástima que...

— ¿Lastima qué?

—Que hizo lo que hizo. De no haberse aliado con el infeliz de Naraku para hacerle la vida imposible a Darien, a mi nuevo socio...

— ¡¿Qué?! —Miró a Darien con desconcierto — ¡¿Qué acaba de decir este maldito imbécil, Darien?!

—Lo que escuchaste. Sesshomaru y yo somos socios, es decir, oficialmente, desde hoy.

—No, no, no, —se estaba hiperventilando la muy perra —eso, no, puede, ser. No...

—No quiero más problemas contigo, Hotaru, y por eso estoy aquí. Para pedirte por última vez que me dejes en paz.

—Ja, ¡jamás! Te, ¡te juro que te vas a arrepentir de todo esto que me estás haciendo!

—En ese caso... — sacó su teléfono de aquel jean de mezclilla y llamó a alguien para decirle... — no me dejas más opción. Sí, ya sabes que hacer.

Un minuto después de haber hecho aquella llamada... Se empezaron a escuchar varias sirenas de policía...

Darien, Sesshomaru, Jaken y sus guardaespaldas, fueron subiendo a sus camionetas mientras la policía cada vez se escuchaba más cerca. Muy tranquilos y preparándose para huir, escucharon a una asustada Hotaru decir...

— ¡¿Para dónde carajo creen que van?!

—Te di a elegir y como siempre escogiste mal. —Le dijo Darien mientras se ponía los lentes de nuevo y Jaken, el conductor de Sesshomaru, se preparaba para salir— Adiós, Hotaru.

— Arranca, Jaken.

— Sí, mi Lord.

— ¡No, no! ¡Esperen, no se vayan!

Manoteaba Hotaru desesperada mientras ellos se iban a toda velocidad.

— ¡No me dejen aquí!

Nadie sabía lo que le dolía a Darien haber hecho aquello; pues Darien, era de buen corazón. Él quería a la desquiciada de su hermana a pesar de todo lo que le había hecho y quería ayudarla, quería protegerla pero como ella no se dejaba... Como con ella no se podía y cada vez era más peligrosa, más agresiva… Pues hizo lo que hizo.

Darien le pidió a Sesshomaru que le ayudara y claro, como él estaba tan interesado en asociarse con Darien, había aceptado más que encantado. Sesshomaru se prestó y ayudó cuando Darien le pidió que hiciera que uno de sus hombres se hiciera pasar por un acaudalado narcotraficante japonés para embaucar, para estafar a su hermana. La idea, era justamente hacer lo que había hecho. Quería hacerle creer a Hotaru que había ganado, que se iba a asociar con un importante distribuidor de droga y que iba a seguir haciendo lo que le diera la gana. Quería darle donde sabía más le dolería, en su orgullo. Con todo lo que hizo quería demostrarle que él seguía estando por encima de ella. Que, sin importar lo mala que fuera, ni todas las artimañas que se gastaba para hacer lo que le daba la gana, él era mejor en lo que hacía... Más inteligente que ella. Darien hizo eso con toda la intención de quitársela de encima, de demostrarle cómo eran las cosas pero, y pese a eso... Se sentía mal.

— Oye, Darien, quita esa cara.

— Sigue siendo mi hermana, Sesshomaru.

— Le diste a escoger y ella misma se enterró el cuchillo. No te sientas mal por eso y mejor dime, ¿cuando viajas?

— Muy posiblemente la...

En otra parte y rodeados de policías...

— ¡Maldita estúpida! ¡Quítame las manos de encima ahora mismo si no quieres que...!

—Tiene derecho a guardar silencio. Todo lo que diga, —le decía sus derechos Serena a Hotaru mientras la detenía, mientras muy sonrientemente le ponía las esposas —puede ser usado en su contra.

— ¡Ya cállate!

— Si no puede contratar un abogado, el estado le proporcionara uno.

— ¡Esto no se va a quedar así! ¡¿Escuchaste, maldita cretina?! ¡Esto no se va a quedar así!

— Camina. —La empujo con algo de fuerza hacia la patrulla de policía —Con todos los años que te vamos a meter presa gracias al lindo cargamento que enviaste a Japón y que nosotros decomisamos...

— ¡¿Qué?! ¡No, eso es mentira!

—...Vas a pasar una muy buena temporada encerrada, maldita enferma.

— ¡No, no, no...!

Serena puso una mano en la cuidada cabeza de Hotaru y mientras gritaba que eso no se iba a quedar así, que en cuanto se liberará de todos esos problemas (legales) se iba a vengar de ella y sobre todo de Darien por lo que le habían hecho, la metió en la patrulla con algo de fuerza. Ah, Serena por fin tenía algo de lo que quería... Ella, una sonriente Serena que veía como se la llevaban en ese auto patrulla para la estación de policía, al fin tenía un poco de justicia. Por fin había podido vengarse un poquito de todo lo malo que le habían hecho... Tener a Hotaru tras las rejas y mejor, a Zafiro Black postrado en una cama de hospital bajo pronóstico reservado, era muy gratificante para ella. Serena se sentía muy feliz porque por fin, después de tanto sufrir, tenía algo de la justicia que tanto había perseguido mientras trabajó (por poco tiempo) como detective y que se le había negado. Eso estaba bien pero, y pese a eso, no había felicidad completa... Pobre Serena porque aunque tenía a dos de sus peores enemigos neutralizados, estaba casada con un hombre divino que no sólo era dulce y complaciente con ella, si no que la amaba con toda su alma. Aunque tenía una hija preciosa y buenas amigas que la querían, ella sufría. Nadie sabía ni se hacía a una idea de lo mucho que Serena estaba sufriendo por la salud de su prima.

Que hablando de Haruka…

— Ya tienes que irte, muchacho.

— Pero, doctor, —se giró Seiya para mirar al doctor que estaba de pie en la puerta— necesito estar más tiempo con ella, por favor, unos minutos más.

— Termino de hacer mi ronda y nos vamos. ¿Has entendido?

Seiya asintió.

— En quince minutos estoy aquí.

Gracias a los contactos de Serena (o sea Amy) Seiya podía estar más tiempo con Haruka en esa habitación de hospital, más del tiempo del que era autorizado, obviamente. Serena, habló con Richard (ex esposo de Amy) y le pidió muy encarecidamente que le ayudara a su amigo para que pudiera estar más tiempo con su prima. Después de todo el tiempo que había pasado y gracias a que Amy lo exoneró de cualquier cargo cuando, bueno, pasó lo que pasó con ella, cuando la secuestraron y fue víctima de todo ese abuso, cuando la policía fue a buscarlo por pura sospecha, las cosas entre ellos mejoraron. Richard, por fin dejó de discutir con Amy y quedaron como lo que habían sido durante años, como buenos amigos. Amy y Richard no hablaban mucho pero no perdían el contacto; incluso ella tenía fotos de su hijo y él tenía fotos de Hanna. Algunas veces discutían, alegremente, entre sonoras y fuertes risas, por cuál de los dos era el más lindo, el más tierno…

Pobres niños, Richard y Amy hacían lo que querían con ellos. Como disfrazarlos de infinidad de tiernos animalitos y tomarles miles de fotografías, por ejemplo.

Haciendo su ronda y concentrado en calmar el dolor de muchos pacientes que se aquejaban, seguía trabajando y lo hacía con algo de prisa porque quería terminar su turno. Quería regresar a casa, compartir con su nueva compañera y su pequeño hijo pero lo que más quería (y necesitaba) era sacar a Seiya de la habitación de Haruka. Si alguno de los directivos llegaba a enterarse de lo que estaba pasando con ella, podría costarle el puesto.

Richard trabajaba algo nervioso mientras que Seiya tomaba la mano de Haruka, la llevaba hasta sus delgados labios que tanto la habían besado ya y se la besaba con delicadeza para después decirle…

— Tienes que luchar, Haruka. No puedes dejarte morir porque no es justo. Me prometiste que lo ibas a intentar. Recuerda que me lo prometiste, Haruka…

Pobre Seiya… Se veía tan triste, tan deprimido y tan derrotado que todo aquel que lo veía le pasaba como le pasó a esa enfermera que iba pasando por el pasillo y que sin querer lo había visto. Todo aquel que veía a Seiya con Haruka, cuando él le hablaba de esa manera, sentía pena por él.

El estado de salud de Haruka era grave, muy delicado. El impacto perforó uno de sus pulmones y si seguía viva era de puro milagro, gracias a la magia de aquellos costosos aparatos a los que estaba conectada… Haruka estaba inmersa en un sueño muy profundo, cual si fuera una bella doncella de cuentos de hadas, como la bella durmiente, por ejemplo, mientras su cuerpo era consumido por una muy insistente infección. Los médicos estaban haciendo todo lo posible por salvarla. Combatían aquella infección con todos sus conocimientos y experiencia. Había días en los que se veía muy bien y parecía que en cualquier momento iba a despertar pero había otros, como los de esa última semana, por ejemplo, que parecía que jamás iba a salir de su letargo. Que no lo iba a lograr…

Desesperanzado y a su lado, con aquel lastimado ojo cubierto por un parche y sentado a un lado de su cama, siguió acariciando su canalizada mano y ocasionalmente el rostro de la mujer que tanto amaba mientras Richard llegaba.

Seiya, aunque no se lo decía a nadie por miedo a que sus palabras pudieran hacerse realidad, empezaba a perder las esperanzas de volver a ver despierta a Haruka pero en ese mismo hospital, varios pisos más arriba, algo pasaba…

— ¿Qué pasa, doctor?

— Por favor, trate de mantener la calma con lo que voy a decirle, señor Black.

— ¿Pasa algo malo? ¿Empeoró?

— No, no, todo lo contario. — Sonrió el doctor mientras sacaba una pequeña linterna de uno de los bolsillos de su bata y se le acercaba a Zafiro— El señor Zafiro, su hermano, está reaccionando.

— ¿No me diga que…?

— Al parecer ha salido del coma pero…

— ¡¿De verdad?! ¡Es increíble!

— Shu, señor Black, por favor.

Miró a un acabado Diamante con desaprobación.

— Guarde silencio, por favor.

— Sí, sí, lo siento. Es que…

— Al parecer ha salido del coma pero, señor Black, salir de un coma no es como la gente cree. No es como lo pintan en las películas.

Diamante torció un poco esos delgados y provocativos labios con preocupación.

— Lleva muchos días así y los músculos de su cuerpo, su cuerpo como tal, esta atrofiado. Aún no sabemos en qué estado se encuentra su cerebro y es por eso que debemos tener extremo cuidado con él y más, con lo que se le dice.

— Habla de su esposa y de su hijo, ¿verdad, doctor?

El medico asintió, él sabía que Petzite había abandonado a Zafiro y se había llevado a su hijo porque el mismo Diamante se lo dijo.

— Así es. Señor Black, incluso es posible que por los primeros días, tal vez semanas, su hermano este incapacitado para hablar. Le pido por favor que siga teniendo la fortaleza que ha tenido hasta ahora porque lo que viene no es fácil. Si gusta puede acercarse mientras verifico los reflejos de su hermano.

— Sí, sí, claro doctor.

Diamante se acercó con el doctor para verificar en qué condiciones había "despertado" el sádico de su hermanito pero su corazón se partió en dos (si es que aun podía partirse, su corazón estaba realmente roto) cuando Zafiro entró en una crisis. Al parecer, Zafiro se alteró porque no podía mover ninguna parte de su cuerpo pero no solo por eso, se puso de muerte porque de sus malvados labios no salía media palabra… Los signos vitales de Zafiro se elevaron muchísimo y fue por eso que pidiendo ayuda y tratando de estabilizarlo, el doctor le pidió a Diamante que saliera de la habitación.

— Pero…

— Salga inmediatamente de la habitación, señor Black, por favor.


¿Cómo vieron lo que le hizo Darien a la sádica de la hermanita? jajaja, ¿se lo esperaban? Bueno, apuesto a que no ;) jajajaja.

Y ese fue el capitulo de hoy. Les cuento, estamos a tres del final entonces los capítulos que vienen van a ser medio de cierre, es decir, que se van a ir dando finales en cada uno de los personajes.

Espero de todo corazón les haya gustado y ya saben, quejas, dudas y reclamos, flores, cheques y aplausos ;) jajajaja, en los reviews.

Feliz resto de domingo y les deseo una semana cargada de buenas energías, que todo lo que hagan les salga a las mil maravillas :3 ¡Besos! Gracias a toda aquella que lee y comenta, se los agradezco mucho, mucho.