Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


"Espero que mueras." Esas palabras habían infestado su mente y estaban filtrándose más en sus pensamientos. Cantaban una y otra vez en su cabeza como una molesta canción de la que no te puedes deshacer. El único problema era... esto no era canción alguna... y no era molestia lo que plagaba su desintegrado humor. Era dolor. Ella había querido decir esas palabras. Las había querido decir desde el fondo de su piro corazón. El corazón que ahora creía que estaba pudriéndose en su pecho sólo porque había tomado placer en algo extraño a lo que su conciencia le decía.

¿Y qué era exactamente bueno y malo? ¿Cómo se puede descifrar la diferencia realmente? ¿Hay directrices que él simplemente no conocía? ¿Habían duras y rápidas reglas que él simplemente había sido ignorante todo este tiempo? Qué idea absurda de todos modos. Lo que podría parecer completamente civil en una tierra podía ser concebido como bárbaro en otra. ¿Pero eso necesariamente significaba que era malo? Pensó que la idea no era nada más que una locura. ¿Quién exactamente decidía qué es "bueno" y qué es "malo" de todos modos? ¿Eran los Ángeles los que establecían todas las normas del universo?

Pero allí yacía ella... incluso esta mañana. Acurrucada en una penosa bola de auto pena, creyendo que estaba arruinada. Nada más que mercancías arruinadas. Vacía porque ya no se sentía como un Ángel. ¡Bah! Ridículo. ¡Qué raza débil! Qué salvaje de su parte creer que algo que ellos habían hecho en UNA noche podía borrar permanentemente lo que eran. Deberían tener más fe en ellos mismos que eso.

Sacar cualquier parte de un Demonio... y todavía él seguiría siendo lo que había sido originalmente desde nacimiento. Sacar su honor... su orgullo. Y todavía negro corazón permanecía. Podrían incluso tanto como desgarrar las alas de su espalda, reemplazándolas con un conjunto de blancas... y aún así su verdadera naturaleza permanecería. No era algo que ciertas tentaciones o emociones pudieran destruir. Pero supuso que los Ángeles... en toda su debilidad emocional no podían ser persuadidos por tal práctico razonamiento. Sin duda eran una raza insolente a veces.

Estaba de pie entre sus miles de guerreros, pensando no en el trato a mano, sino en la manera que se veía ella cuando dormía. No había podido dormir mucho... el sofá en el que se había acostado era tan cómodo como dormir en las rocas, y a decir verdad... había pasado mucho de la noche cuidando al Ángel durmiendo en su cama, asegurándose que todos sus signos vitales permanecieran intactos.

Nappa, Comandante y Jefe de sus ejércitos, estaba a su lado derecho, mirando en orgullo al pequeño pero eficiente número de hombres, que él mismo había entrenado personalmente. Conocía la posibilidad de una verdadera batalla apareciera remotamente... pero lo había hecho su asunto ensamblar sus más fuertes guerreros en caso que el bastardo Ángel se pusiera a luchar. Bárbaro grupo de idiotas. Secretamente deseaba que los Ángeles le dieran a su Maestro una excusa para desgarrarlos. pero suspiró sabiendo que eso era simplemente un deseo. Esto era... después de todo, sólo un encuentro para llegar a términos con las demandas del Señor Oscuro. Nappa anhelaba ver esa sincera miserable gracia del rostro del Gran Rey, cuando Vegeta devolviera a su hija en pedazos. Sin duda Vegeta no tenía intención de llevar a cabo su parte del trato. Al menos no lo había querido al principio.

Pero verán... Nappa era uno de los muchos Lords y Ladies presentes en la gran mesa durante la demoníaca celebración. Aunque estoy segura que podrían descifrar tanto más que él no era uno de los del tipo de discusiones políticas intelectuales, porque imaginaba que esos tópicos eran un desperdicio, él había presenciado las muchas escenas afectuosas entre los dos. Al principio se había reído, como lo habían hecho muchos conocidos hombres en la audiencia, sospechando que su provocador Rey estaba haciendo deporte de la virgen Princesa. Y, había remarcado con una ceja levantada, ¡¿quién no estaría con ella pavoneándose en ese vestido? Pero después de algún tiempo, había visto la escena con interés... notando... sólo... curiosas cosas.

Ahora, ¿qué clase de guardia sería Nappa si no conociera a su Rey? Bueno... la respuesta es muy sencilla... no sería su guardia. Ahora decir que Nappa conocía a su Rey sería una clara subestimación. Porque el guardia real había estado con su Señor desde el día que había sido concebido por la hermosa Reina Sasha. Estos pensamientos trajeron una rara sonrisa a su atractivo rostro. Y digo atractivo honestamente. ¿Porque creen que un hombre se afeitaría su cabeza honestamente para quedar calvo completamente si no tenía atractivo facial con qué contrarrestarlo? Además de lo obvio... Vegeta no admitía guardias feos en su escuadrón de élite.

Y así la extraña rareza de una sonrisa agració su rostro, recordando que salvaje pequeña bestia había sido Vegeta de joven. Sus constantes demandas a gritos. Incluso su feroz fruncir de ceño tenía un aire de intimidante furia, incluso como un pequeño bebé encerrado en su cuna. Y después de hacer su primer asesinato... que engreído renacuajo.

Pero mientras crecía... Nappa comenzó a tener un secreto aprecio por la hermosa criatura. Llevaba la orgullosa postura de su madre y masculina autoridad, pero posiblemente más intrigante, la rara belleza de su madre. Napa podía recordar claramente a la madre de Vegeta. Ahh Reina Sasha... siempre ha de permanecer en los negros corazones de sus seguidores. ¿Realmente había pasado tanto tiempo desde que el padre de Vegeta le había arrancado el corazón a ella? Ahh. Debieron pasar años. En qué fina mujer se había se había convertido. Muy honorable. Muy similar a su hijo. Al menos uno de ellos.

Nappa le había enseñado a Vegeta el valor de apreciar al enemigo. Y como usar eficientemente la víctima para tu ventaja. Él había demostrado efectivamente como drenar fuerza de tu agresor, sumergiendo los dientes en la garganta de un joven Ángel. Le había enseñado al picante joven Príncipe como añadir velocidad, fuerza y curación más rápida de la simple sangre. La sangre de Ángel era por lejos la más apetitosa y fuerte.

Nappa no tenía en cuenta lo del "derecho como primogénito." ¿Qué importaba ahora que Vegeta había tomado el lugar de Draco y estaba gobernando con autoridad y brillantez que su horrible hermano nunca podría imaginar? No era preocupación alguna y el nuevo Rey no debería ser despreciado. Además... el gigante pensó con una pequeña sonrisa... Vegeta era mucho más lindo que su casero hermano. Draco se veía casi idéntico a su padre. Demasiado masculino para el puntilloso gusto de Nappa. Eran las femeninas cualidades que Vegeta poseía que lo mantenía en el último favor de Nappa.

Y así toda su vida, Vegeta había estado bajo el constante cuidado de Nappa, preferido abiertamente. Así que pueden imaginarse que él podía ver cada perturbante revelación mientras ocurría. Tal vez había sido un tic de la ceja... no, no... tal vez una mirada que pasó sus ojos... bueno lo que sea que fuere, había estado ciertamente allí esa noche. Así fueran o no los efectos de la Ceniza... Nappa simplemente no sabía. Pero el hecho era... que había estado ahí mucho últimamente. Y lo enervaba profundamente. Porque un Rey Demonio nunca debe caer bajo el hechizo de un Ángel.


Vegeta era miserable. Quién hubiera imaginado que las palabras de una simple mujer pudieran inflingir tal entumecido dolor. Un Ángel ni menos. ¡Bah! Maldita. Por supuesto que lo odiaría. ¡Por supuesto que lo querría muerto! ¡Él era su captor! Su enemigo. ¿Entonces por qué no se sentía como uno? 'Tantas preguntas...' suspiró. Desde que la había besado, había sido bombardeado por asoladoras emociones. Cosas como esa que simplemente no le sucedían. Y desde que había permitido a sus instintos vampiros superarlo, podía haber jurado incluso más conflictivos sentimientos habían arrasado con todo a través de su vacío pecho. ¿Lo había afectado la sangre de ella de alguna manera? La idea lo asustaba de alguna manera, sin embargo otra indeseada característica lo plagó últimamente. Esa idea no era desconocida... y ese era el problema.

"Ojalá nunca la hubiera conocido..." suspiró, tan entrelazado con el pensamiento que ni siquiera se dio cuenta que había profesado su declaración en voz alta.

"¿Qué mi Señor?" Nappa preguntó en confusión... dándole esa mirada. Ya saben... esa mirada de padres diciendo "Sé en qué está errando tu mente." Bueno... MIS padres tienen esa mirada de todos modos...

"Uhh." Vegeta tartamudeó por palabras que sonaran cerca a los incoherentes divagues que acababa de decir, cuando no se le ocurrió nada decidió ir con la autoridad.

"Dije... ¡Sigamos!" Ordenó. Nappa revisó su rostro... dándole de nuevo otra mirada ampliamente conocida... diciendo "Sé que estás mintiendo pero lo dejaré pasar" antes de arrojar su puño en el aire.

"¡VETE!" Gritó. Vegeta podría haber jurado que el Paraíso escuchó su beligrante berreo. Sus pensamientos rápidamente perecieron como un profundo zumbido de una alegría haciendo eco a través de la ardiente tierra, antes de que fuertes alas negras comenzaran a batir al unísono. Miles de pares de pies se alzaron del suelo, como un enjambre de cegadoras plagas de langostas mientras se metían a través del Infierno en una ensordecedora muchedumbre.

Se lanzaron hacia la barrera, una temerosa inspiradora visión para todos los que habían sido agraciados con tal espantosa escena. Cubrían la oscura tierra como sombras, Vegeta liderándolos orgullosamente, aunque subconscientemente estaba yaciendo junto a una hermosa criatura de cabello azul platino en su cama.

Volando sobre un lago de sangre, arrojó una desviada mirada a su hermoso reflejo. Duro cromo cubría todo su cuerpo, pesado y oneroso para cualquier hombre normal, pero él lo usaba con orgullo. Había sido la armadura favorita de su padre antes que hubiera encontrado desafortunadamente su final. A su madre siempre le había gustado... o así le había dicho Draco. Pero Vegeta era de alguna manera del tipo de estilo y siempre usaba su armario con orgullo. Un objeto oscuro negro de metal cubría su pecho, con la forma de un dragón. Sus garras casi parecían romperse de su pecho como si lo contuviera en obstinado aire. Pero tal vez su más favorito, era la aterradora apariencia de su rostro.

Él había insistido en remodelar la vieja armadura de su Padre, y como tal, prodigar el resto de su cuerpo también. Metal negro rastreado alrededor de sus mejillas como gruesas tiras de tigre. Hecho magníficamente por la, ahora difunta, costurera real, le daba un monstruoso afecto, creando incluso más satisfactorio terror en el corazón de todo el que se atrevía a oponerse a él. Las tiras mecían su fuerte cuello, saliéndose para permitir visible acceso al negro collar de honor de familia que orgullosamente se aferraba a su garganta. En sus brazos usaba una pinza. Esa creación excelentemente brillante de ese tonto Oolong era ciertamente una sorpresa. La pinza se agarraba fuertemente al codo de un Demonio, cubriendo su brazo hasta la muñeca, cubriendo todo los nudillos, en un grueso, oscuro tono de metal. El verdadero genio estaba mostrado dentro, porque con un simple sacudir de la muñeca, o un presurizado puño, cuatro filos se liberaban de los nudillos, listos y dispuestos a aferrarse a la carne de un caído hombre y desgarrarla desde las costuras.

Vegeta no necesitaba esas armas, aunque hacían los asesinatos mucho más rápidos y comprensiblemente divertidos. Aunque hacían las matanzas más fáciles, él disfrutaba la sensación de pedazos de carne bajo sus afiladas uñas mientras cortaba la garganta de un enemigo. Amaba la humedad que salpicaba en su rostro mientras las venas en el cuello se rompían y decapitaban el ya muerto cuerpo. Pero por sobre todo... amaba saborear a sus víctimas como Nappa le había mostrado lo que parecía una eternidad atrás.

Siempre hacerlo rápido y sin problemas. Sacar sólo lo que necesitas y desechar el resto. Presionar tu cuerpo hasta que puedas sentir la sangre bombeando más rápido a través de tus venas y luego la milagrosa droga haría su efecto.

A pesar de todo su anterior misterio, Vegeta sonrió malvadamente in absoluta alegría. Porque luchar era por lejos su actividad más hábil. Si sólo pudiera encontrar una criatura digna de ese talento que pudiera realmente presentarle un desafío. Pero ah. La fuerza en números también era buena. Pero secretamente supuso que no tendría la oportunidad de poner a prueba sus habilidades hoy. Esto era negocio, la única razón por la cual había reunido sólo una pequeña cantidad de guerreros. Ahora podrían pensar que mil Demonios sonaban como un montón, pero a decir verdad, era un número pequeño.

Vegeta miró al resquebrajado seco suelo que era el desierto del Infierno. Este no era un lugar agradable el que gobernaba. Esto era... bueno... el Infierno. El terreno baldío tenía un aura desesperanzada. Este era el lugar que embrujaba las pesadillas de muchos Ángeles. Este lugar era su casa. Se preguntaba a veces si en ese momento no había sido más que eso. No podía imaginarse qué se estaba perdiendo, porque esta era la única tierra que había conocido toda su vida. Pero tenía la clara sensación que el Paraíso no se parecía en nada a esto.

Entre nosotros tres... Ustedes, yo y Vegeta... Él siempre había estado fascinado por la idea del Paraíso. ¿Era tan horrible como todos decían? ¿Entonces por qué los celos y envidia de los Ángeles? Si ambos estaban tan fijos en estar contentos con donde estaban, ¿entonces por qué siquiera molestarse con los clichés? ¿Por qué incluso detestarse mutuamente? Pero la verdad era simplemente esto. El Paraíso era hermoso.

¿Cómo podía no serlo? Cada pintura, cada dibujo... siempre mostraba hermosas o femeninas criaturas en la mayor medida de su atracción. Además... su subconsciente sonrió. Un bastante erótico Ángel había venido de ese lugar y ciertamente no le había hecho nada mal. Ella era por lejos la criatura más feroz sobre la que había puesto sus impíos ojos. Por lo que no podía ser todo malo... ¿o sí? Se obligó a recordar preguntarle a ella sobre esas cosas la próxima vez que la viera.

Ahora eso trajo un triste pensamiento. ¡Ella probablemente no le volvería a hablar nunca de nuevo! Él casi no podía culparla. Se hubiera matado a sí mismo si él hubiera experimentado lo que ella esa noche. No estaba bien. Era malo. Y aunque las definiciones de esas palabras todavía no habían sido descifradas, sabía que en este caso, lo que había hecho estuvo muy mal. Se preguntó si sería castigado eventualmente por ese crimen contra un inocente. Se había dicho que eventualmente las cosas se ponen al día contigo. Pero nada lo había "atrapado" todavía, y sonrió ante el bienvenido pensamiento.

Pero supongo que fue ahí cuando notó la gruesa, blanca línea estirándose millas sobre millas a través del creciente horizonte, mientras millones sobre millones de guerreros alados de blanco volaban hacia ellos.


Bueno... ¡aquí tienen todos! Decidí ya que el otro tardó en salir... debía hacer dos... todavía estoy MUY interesada en el fanart... ¡aunque me encantaría saber si tienen alguna idea de donde demonios puedo escanear el mío! Sí tengo algunos increíbles trabajos por los maravillosos Otepoti y Salas. Si les gustaría verlos... mándenme un correo electrónico a ... Y por supuesto estaría absolutamente honrada enviarles algunos. Pero volviendo al fic... ¿entonces qué exactamente ESTÁ pasando? ¿Por qué tantos Ángeles? ¿Va a recibir Nappa su deseo de pelea, sólo para darse cuenta ha mordido más de lo que incluso Él puede masticar? Uh oh... ahora estoy empezando a sonar como ese sujeto anunciador. Pero quería disculparme si me estoy poniendo un poco charlatana. Sé que usé mucho detalle en describir lo que los personajes están pensando, pero estoy haciendo esto por una razón. Estoy desarrollándolos mientras voy. Y algunos han dejado reviews diciendo que los pensamientos y emociones de Vegeta y Bulma están constantemente conflictuándose y contradiciéndose. ¡EXACTAMENTE! Entonces mi punto realmente se está transmitiendo. ¿Realmente piensan que el amor es tan simple como no saber un minuto y estar seguro al siguiente? Bueno... no mi clase de amor. Quería que esto sea semi realista. Simplemente no pueden enamorarse profundamente de una persona. Toma tiempo... y en ese tiempo no son siempre tan confiados como lo son en otros momentos. Además. con las impredecibles acciones de Vegeta, no es extraño que la pobre niña no esté segura de lo que siente... ¿Es verdadero amor... o sólo su dedo? ¡OH! ¡QUIERO DECIR! Haha. Lo siento... tenía que arrojar ese picante pequeño comentario allí. Bueno esto se está poniendo largo pero créanme... los próximos pocos capítulos van a ser una revelación. Puede parecer algo aburrido ahora... pero las cosas van a cambiar tan rápidamente... sus cabezas podrían girar... ¡ASÍ QUE SOSTÉNGALAS! Sino... ¿quién dejará comentarios? Haha broma, broma los amo muchachos. Especialmente a mis fanartistas. Amor Camaro